Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Romance » Te amo, I love you font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Lannis
Fiction Rated: M - Spanish - Drama/Romance - Reviews: 6 - Published: 08-31-08 - Updated: 10-20-08 - id:2566251




Te amo, I love you


El título está basado en una canción de Ely Guerra, que se titula del mismo modo "Te amo, I love you".

En el cielo se puede ver mi sonrisa amanecer

yo no soy la de ayer, I love you

sobresalto aquí en mi interior

me tomó por sorpresa y yo

ya no soy la de ayer, I love you

corazones pintaba yo

en la espera de un nuevo amor

Yo arriba por favor, mi amor, déjalo

en la espera de un nuevo amor

corazones pintaba yo

luz prendida por favor, mi amor, déjalo

Te quiero sólo a ti, yo te miro y siento mi latir

ya agudo el corazón yo te veo y te deseo aquí

en mi interior

corazones pintaba yo

en la espera de un nuevo amor

No mi vida, por favor, no mi amor, déjalo

en la espera de un nuevo amor

corazones pintaba yo

necesitas mi calor, mi amor, mi perdón

mi evolución, mi dolor, mi pasión,

mi confusión, mi ebullición, mi devoción,

mi perdición, mi corazón, mi corazón,

mi corazón...


Christopher me estrechaba contra su cuerpo, dedicándome palabras de consuelo, después de lo que le había confesado: iba a morir. Mi corazón se contraía con sólo pensar en ello, no podía creer que mi vida se convirtiera en algo tan fugaz que ni siquiera alcanzaría los 20 años, con suerte, apenas llegaría a los 18.

No quería abandonar este mundo tan pronto, aún tenía sueños, ilusiones, metas por cumplir; pero sentía que ningún esfuerzo de mi parte valdría la pena, como si mi destino ya estuviera escrito y en él se dibujara un trágico final.

—No pierdas las esperanzas —me dijo él, mientras acariciaba suavemente mi espalda y cabeza, deteniendo con su tacto el tiritar de mi cuerpo.

Era como si él estuviera descifrando mis pensamientos, como si me conociera de principio a fin para saber que yo estaba rindiéndome.

—Vanessa, sólo confía. Confía en que te quiero más que a nada ni nadie en el mundo, ¿acaso no te lo he demostrado ya? —preguntó, casi con indignación—. Ni siquiera tienes la mínima idea de lo valiosa que eres en mi vida. Cree en mí, cree en que siempre estaré a tu lado para apoyarte y cuidarte.

—No sé, —sollocé, mientras me aferraba a su camisa, empapándola con mis lágrimas—, tengo miedo, no sé qué hacer. No quiero luchar si al final voy a perder, no quiero mantener ilusiones estúpidas, no quiero, no quiero.

—Van —carraspeó—, siempre he intentado luchar contra todo por hacerte feliz y estoy dispuesto a luchar, incluso, contra ti. Tengo que protegerte de esa inseguridad tuya, de esos sentimientos negativos que han nublado tu mente y no te dejan ver las cosas con claridad. Simplemente te estás dando por vencida y gritándote "Voy a morir, voy a morir, voy a morir", es lo único en lo que has pensado. Ten esperanzas, Van, no las rechaces antes de que lleguen a ti. Debes ser fuerte, porque sólo así vas a recuperarte.

»¿Por qué no simplemente te dices a ti misma: "Quiero vivir"? ¿Acaso no tienes suficientes motivos para luchar? Hay tantas personas que te amamos, tantas personas que deberían mantenerte anclada a este mundo: tu mamá, Erik, Claudia, Elisabeth, Aimeé, Aaron, tu padre y yo también estoy aquí. ¿No somos suficientes, Van? ¿No valemos lo suficiente para que las ganas de vivir despierten en ti?

—Son suficientes —sollocé—, son más que eso. Para mí valen mucho, ustedes son todo para mí, a veces creo que son más de lo que merezco.

Chris me apartó un poco de él, para acunar mi rostro entre sus manos. Me sonrió como tanto me gustaba, con esa sonrisa en que sus labios se curveaban hacia el lado izquierdo de su rostro; incluso pude ver un brillo en sus ojos verdes que disipaba toda mi tristeza.

—Lo lamento… Chris —murmuré con una voz desgarrada, imperceptible—, lamento haberte dicho esto, no quise lastimarte…

Antes le había ocultado la verdad y sólo hasta ese momento sentí la necesidad de confesárselo, en su casa, después de haberle hecho pasar la peor noche de su vida. Deseé de librarme de esa farsa, de ese treta que creé al decirle, un día, que no lo amaba. Por miedo a herirlo, intenté engañarlo y engañarme a mí misma con esas mentiras.

Me sonrió, esta vez un poco más divertido.

—Además de todo, aún tienes la calma de preocuparte por mí —entrecerró los ojos y me miró con recelo fingido—. De lo único que tienes qué disculparte, es por habérmelo dicho hasta ahora. ¿De verdad creíste que no debías decírmelo? —besó mi frente con suavidad—, ¿que eso era lo mejor para mí?

Besó mi mejilla, al tiempo en que sus manos me atraían más hacia él estrechando mi cintura, hundió su rostro en mi cuello y permaneció ahí, tranquilo, sin hacer más que respirar sobre mi piel y mi cabello. Mientras tanto, yo cerré mis ojos para aspirar su aroma e impregnarme con él, a pesar de todo el tiempo que había pasado, de la fiesta llena de humo de cigarrillo, él seguía oliendo demasiado bien, como a hojas de menta fresca. Para entonces, estaba tan embriagada con su olor que todo lo que una vez tuvo sentido para mí, lo perdió en un instante. ¿Cómo había sido posible que, durante tantos días, me hubiera privado de eso? ¿Por qué algo tan simple, como un abrazo, me parecía tan indispensable?

—En este momento, ya no me suena demasiado lógico —respondí, echando mis brazos alrededor de su cintura, para ceñirme aún más a él.

—Hay una cosa de la que estoy seguro, Van —susurró, besó mi cuello entre palabras y acarició mis orejas con su aliento—: todo lo que tengo, lo que soy, todo en mi interior, mi amor fue hecho sólo para ti, así que no me niegues la oportunidad de dártelo, ni de demostrártelo.

Subí mis manos lentamente hasta su cuello y me despegué un poco de él, para mirarlo directamente a los ojos. Mi cuerpo comenzó a temblar, ansioso por acortar los escasos centímetros que me separaban de él, los cuales se desvanecieron cuando nuestros rostros se aproximaron en un instante, como si nuestra polaridad fuera opuesta. Después, su mano me hizo una dulce caricia en la mejilla. Sus labios, tibios y suaves, rozaron mi frente; dibujaron la línea de mi nariz; se posaron sobre mis párpados y descendieron por mi mandíbula, hasta detenerse sobre mi boca, haciendo que respiráramos el mismo aire, una vez más.

Mis manos cobraron vida propia y descendieron lentamente hacia el primer botón de su camisa, dispuestos a desabrocharlo con un solo movimiento, para así continuar con el resto de ellos. Quería tenerlo a mi lado por siempre, deseaba que nuestros cuerpos estuvieran más unidos que nunca, vibrando, sentir nuestra piel.

—Van, Van —dijo, precipitado, mientras ponía distancia entre nosotros e intentaba recuperar el aliento—, no creo que este sea el momento…

—Lo es —atajé, antes de que continuara—, créeme que jamás te he amado como lo hago en este instante y, cada segundo que pasa, ese sentimiento incrementa más y más.

—Pe-pero…

—Shh —lo silencié, poniendo mis dedos sobre su boca—, dijiste que querías demostrarme tu amor —susurré, mientras lo besaba, suavemente, en el cuello—. ¿Por qué no me lo demuestras de una manera más… tangible?

Me sorprendí de mí misma al escuchar ese tono de voz, sonaba un tanto… ¿seductor?

Estaba ansiosa. Me maldije a mí misma por haber retrasado la ocasión hasta ese día, hubo, antes, muchas oportunidades para hacerlo, pero mi inseguridad me lo había impedido. Y, en este momento, lo único que deseaba era recuperar el tiempo perdido, demostrarle todo el amor que me había tragado en estos días de ausencia y mentiras. Primero por el viaje a su natal Inglaterra y luego por aquella mala noticia que había recibo a sólo un día de su regreso.

Deslicé mi rostro, despacio, hasta su clavícula y la acaricié con los labios, dándole pequeñas succiones que lo hicieron lanzar leves gemidos.

Él se aferró a mis hombros y se inclinó para besarme, pero después se alejó de mis labios para acariciar mi barbilla con la punta de la nariz, rozó mi cuello y se acercó a mi oreja hasta darle pequeños y húmedos mordiscos que casi me hicieron perder los estribos, tras escuchar cómo pronunciaba mi nombre entre suspiros ahogados.

Descendió con besos por todo mi cuello, hasta que se detuvo en mi clavícula, comenzó a succionarla con suavidad y a acariciarla con la humedad de su lengua. Cerré los ojos disfrutando de cada una de las sensaciones que Christopher estaba provocando en mí; sentía un remolino en la boca del estómago, que extendió por el resto de mi cuerpo, provocándome muchas cosquillas.

Sus manos recorrían mi cintura, cadera y espalda, alternadamente, aumentando el ritmo y haciendo cada vez más firme su roce; mientras que, mis dedos, acariciaban su cuello, nuca y parte alta de la espalda, sujetándome a ellos, como si mi vida dependiera de ello.


Bien, si les ha gustado...

pues vayan a los reviews y déjenme uno!

Así continúo más prontito ;)

Un beso...

Lannis


Return to Top