| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
ADVERTENCIA: Esta historia contiene una violación, aunque no explícita. Si crees que te va a herir o que tal tema no te va, aún puedes retroceder.
El artículo tercero
Mi sudor, tu sangre, tu espíritu.
Con cada embestida me llevo una parte de ti que no debería corresponder a nadie. Ahora soy tu dueño. Con cada embestida me alimento y me transformo, y no quiero que lo olvides nunca.
Hoy quiero destruirte. Que no quede nada de ti y de lo que eras antes. Te deseo más porque te daño y porque te odio.
Te tengo contra mi cadera, a ti con las piernas abiertas y sin poder abrir los ojos. Mírame, zorra. Quiero ver en su brillo los pedazos que ahora son tu alma. Ábrelos y ve al que te está haciendo esto, sé valiente mientras te destrozo.
Tus súplicas no me pueden. Tu cuerpo tiembla y tus lágrimas lloran. Con cada una de ellas soy más fuerte y más poderoso que tú. Hoy acabaré con tus sueños en tu propio cuerpo, sin el que ahora quiero dejarte. Con cada embestida te recorren más mis manos, y yo sobre ti, apretándote las carnes y desgarrando tus entretelas.
Seré despreciado, detestado en mi acto, aborrecido por todos, pero te deseo mucho y te odio tanto…
Mi sudor, tu sangre, tu espíritu.
Disfruto cada una de las más de mil veces que ya has deseado despertar, así que maldice todas las que te quedan.
Dicen que no hay nada peor que un hombre pueda hacer a una mujer y tú vas a saberlo hoy. En este momento yo, la maligna escoria, me recreo con tu eterno sufrimiento, te reduzco a una agonía que me reaviva a seguir agonizándote.
Creo que no podré dejarte nunca.
Es una completa batalla contra la pared y el suelo, que está en tu cuerpo semivestido que me rechaza con todo él y conmigo queriendo entrar. Tú sin poder comprender dónde está el placer en tu herida: cada dolor en ti, en mí se convierte y queda en tu memoria.
Es una extraña satisfacción salvaje por domar, mis uñas arañándote y tú con las tuyas queriendo golpearme el pecho, preguntando por el corazón que dejé en la papelera para venir y hacerte esto.
Buen intento.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Sólo quiero añadir que yo misma me sorprendo de esto cuando lo leo, que salió de mi mente.
Aclarar el título, que elegí por ser el artículo 3º de la Declaración Universal de los Derechos humanos de 1948, el que establece el derecho a la vida, la libertad y la integridad.
Un saludo.
21 de Septiembre de 2008