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Author: Nitsuga
Fiction Rated: K+ - Spanish - General - Reviews: 3 - Published: 10-03-08 - Updated: 11-05-08 - id:2579336

NORDICK

Capítulo 0

En una lejana tierra y época distinta, en donde convivían humanos y demonios, monstruos de todo tipo y criaturas extrañas y mágicas. La maldad comenzaba a dominar el mundo, La Reina de la Paz, quien había logrado tener el mundo en armonía estaba por ser asesinada, precisamente en su Palacio, dentro de su cuarto libraba una batalla por su vida.

- La Reina de la Paz, por fin va a ser derrotada – decía una mujer bastante alta

La mujer tenía ojos morados y cabello blanco, vestía un vestido negro y traía una espada llena de sangre, junto a ella se encontraba otra mujer bastante joven de cabellera castaña y ojos claros, su vestido era blanco y se encontraba ya en mal estado, rasgado y cubierto de sangre en varias parte

- Tanto tiempo que llevo el poder destruirte – decía la mujer con la espada – y ahora por fin morirás...

- Aunque me mates, jamás podrás dominar este mundo

- Y quien me la va a impedir Dulcinea... tus mejores hombres y todo tu ejército murieron en mis manos, no hay nadie que lo impida, este mundo será mío y por fin estará cubierto en tinieblas, no habrá más paz y lo mejor aun es que tampoco tuviste descendencia, así ya nadie me quitará el reinado que merezco!!

- Ya vendrán los vengadores... quienes te derrocarán y te eliminarán para siempre, los mejores ya vendrán

- Eso nunca ocurrirá!! ahora di tus plegarias antes de que te mate...

- Aredereh im a y ema otnat euq odnum le najetorp y najrus, netreipsed otnemom us se

- Muere!!

En ese momento la mujer de ojos morados blandió su espada cortando la cabeza de Dulcinea, provocando un gran estallido de luz el cual anunciaba la muerte de la Reina de la Paz, quien había logrado mantener durante 20 años en completa paz y con bondad, ahora la maldad había por fin triunfado y le había arrebatado la vida a ella y a sus mejores hombres, todo alrededor, todo el mundo, al sentir la muerte de la reina, tembló y cayeron fuertes relámpagos por todos lados, el mundo se cubrió en sombras, al tomar su lugar la Reina de la Maldad, la mujer de los ojos morados.

- En eso gasto sus energías – dijo la Reina de la Maldad –, en decir incoherencias, pero pues ahora el mundo es mío!!

- Mi señora, le traigo noticias – decía una silueta negra que apareció detrás de ella y inclinándose continuó – hemos derrotado a todos los seguidores de la reina, ya no hay nadie que nos pueda detener

- Y sobre la leyenda??

- No se preocupe, eso también lo hemos resuelto, matamos a todos los que encontramos con las características, nadie puede quitarnos del poder

- Perfecto, ahora por fin reinaré!!

Soltó carcajadas potentes.

-- NORDICK --

Un día atrás.

- Es hora de derrocar a mi hermana, tiene el trono que por ley me pertenece – decía la mujer de ojos morados

- Sí, mi reina, este mundo debe ser tuyo

- Yo soy la mayor, y fue a mi hermana – explicaba con gran rabia - la inocente y tonta a quien le dieron el reino, ahora recuperaré lo que me pertenece… Agtio destruye a todos los seguidores de mi hermana, mientras yo mato a sus mejores generales

- Si, mi Reina, lo que órdenes

El soldado dragón que se encontraba junto a ella, se levanto y haciendo reverencia desapareció del lugar.

- Bien con quien empezaré… – decía hacia su pared en donde se veían los rostros de 4 personas distintas

Dentro de esos rostros, los 4 eran de especie distinta, había un Demonio Dragón, un Hombre, un Mago y una criatura aun más extraña, su rostro era rojo .

- Ya sé, empezaré con su mago, al fin ya sé en donde te escondes

En ese instante desapareció dejando sólo humo en su lugar.

Por otro lado, en un hermoso castillo blanco, en una cómoda bastante hermosa se encontraba, una hermosa mujer con cabellera castaña y un vestido blanco, se trataba de la Reina de la Paz, Dulcinea y se encontraba con uno de los hombres de los cuales la Reina de la Maldad veía, estaba con el Demonio Dragón.

- Argot, haz sido mi general más confiable de todos y te debo mucho, incluso mi vida

- Mi reina, usted sabe que daría hasta mi vida por usted

- Lo sé, teniéndote a ti conmigo nunca me he preocupado, pero pues ya se acerca la hora, mi hermana no va a tardar en matar a cada uno de mis hombres incluyéndote

- Pero moriré peleando por usted y por este mundo que me ha enseñado a amar y lo hermoso que puede ser

- Sí, lo que me preocupa es… mi…

- No se preocupe por ella, yo ya me ocupe, hice lo que me encargué nadie se va a enterar de ella

- Y en donde se encuentra Merop??

- Ha estado haciendo algunos conjuros en diversos lados para así evitar que quienes vayan a ser los elegidos no obtengan sus poderes y parezcan simples humanos hasta que cumplan los 16 años, y así evitar que los identifiquen y los maten

- Que así sea...

-- NORDICK --

En una pequeña choza en medio del bosque, se encontraba un señor grande de cabellera blanca y bigote blanco, sus ojos eran igual de blanco como su cabellera. El hombre ya tenía algunas arrugas en su rostro marcando que había vivido bastante años.

- Poderes elegidos no venir hasta su edad más adecuada... proteger a todos y cada uno del bien... – Decía el hombre al momento de pasar sus manos alrededor de una bola de cristal – Bien... creo que ya está...

El hombre se dirigió a su sala, se puso cómodo en su sofá y volteó hacia arriba.

- Te has tardado – dijo el viejo – en llegar, estoy listo

- Por algo has sido el gran mago de esta época – decía la mujer de ojos morados que salía de mlas sombras – y lástima que tu vida termine de esta forma Merop, podrías ser mi sirviente

- Nunca podría servir al mal y eso lo sabes bien, así que de una vez termina con mi vida

- Como tú lo desees

En eso la Reina de la Maldad, lanzo unos rayos de su mano sobre el viejo quien después de unos segundos fue evaporizado.

- Un hombre menos hermanita, ahora – decía la mujer con gran sonrisa – me desharé de tu insignificante humano, no sin antes destruir este lugar JAJAJAJA

Y así hizo, comenzó a lanzar por todos lados de la choza rayos haciendo que comenzará arder en llamas, al salir de la choza igual prendió fuego en todo su alrededor causando una gran destrucción, con esto la mujer desapareció del lugar.

-- NORDICK --

De vuelta en el palacio, un súbdito llego corriendo hasta la reina Dulcinea.

- Mi Reina, mi Reina!! - gritaba el súbdito temeroso

- Larent, que ocurre?? por que tanto alboroto?? - dijo Dulcinea con gran paciencia

- No sé ha enterado, 5 de las regiones de vuestro reino esta en llamas, ha sido destruido... mucha gente ha muerto

- Mi hermana… no puedo creer que haya hecho ya tanto mal, cuanta gente más va a asesinar??

- Millones, ya ha matado a millones incluyendo a Merop y aun faltan

- Esta matando a todos los que son leales a mi reino, a mi – decía con tristeza – por qué no me mata a mi primero!!

- Porque así no tendrá ya quien la defienda, porque ninguno de nosotros permitiríamos que algo le pasara, antes damos nuestra vida por usted que traicionarla

- Pero no quiero que sufran por mi culpa…

- Mi Reina… eso es algo que no nos lo puede impedir, es nuestra decisión dar la vida por usted, porque realmente la queremos

- Gracias

-- NORDICK --

Por otro lado, en una pequilla aldea, se encontraba un hombre de tez morena, cabello café y ojos del mismo color de su cabello, portaba una gran armadura plateada, digna de un gran general. En su rostro se notaba una gran preocupación al ver a su alrededor que todo comenzaba a arder y sin tener la posibilidad de ayudar a todos.

- El fin ha llegado – decía triste – para este reino, supongo que Merop ha muerto…

- Y ahora es tu turno – decía una mujer que aparecía a sus espaldas – de morir, Lord Ulrick

- Lo sé, pero no moriré sin dar batalla…

En eso volteó a ver a su oponente alzando su espada, la cual era la más filosa y poderosa de todo el reino, su brillo plateado dejaba cegado a cualquiera que la mirara.

- AAAA ese brillo – gritaba la bruja siendo lastimada por la fuerte luz blanca de la espada

- No puedo permitir que ganes con tanta facilidad

- Que no?? – dijo al momento de darle la espalda y lanzar un fuerte rayo contra una casa

Hacia la casa donde había disparado era un pequeño hogar de niños que habían perdido a su familia y no tenían a donde ir, al ver esto Ulrick sus ojos se abrieron por completo.

- No!! Eres una… – dijo al ver que comenzaba a quemarse la casa y los gritos de los niños comenzaban a oírse

Ulrick se fue a gran velocidad al edificio, al llegar a la entrada, comenzó a agitar su espada con gran fuerza ocasionando que el fuego disminuyera, y con forme lo hacia el iba entrando cortando las paredes y puertas para así dejar un gran hueco que le sirvió como escape para los niños que se encontraban atrapados en el lugar. Así fue con cada niño, hasta asegurarse que el edificio estuviera vació fue cuando por fin salio.

- Interesante – decía la bruja que aun se encontraba parada en el mismo lugar – esa espada será mía

- Nunca la podrás manejar, esta espada – contesto acercándose a ella – sólo puede ser usada por alguien que desee el bien, que en su corazón tenga bondad

- Entonces será destruida junto contigo!!

- No podrás destruirla nunca

- Pero a ti sí!!

Al decir esto, la mujer desapareció sin dejar rastro y en un segundo una mano atravesó el pecho de Ulrick, apareciendo detrás de él la bruja.

- No… puede… ser…

- Siempre estuve detrás de ti y nunca me lograste ver por tu obsesión de salvar a los demás… ahora muere!!

Al decir esto, la bruja dio un certero disparo de energía en la cara de Ulrick destruyéndolo con eso y su gran espada había caído unos metros delante de ellos

- Me tuve que ensuciar mi mano… pero por lo menos lo he matado, ahora su espada será destruida

La bruja se acerco a donde había caído la espada y al tratar de disparar contra ella, esta desapareció en un gran brillo, sin dejar rastros de destrucción.

- Qué!? Entonces es cierta la leyenda… pero en fin, me encargaré de que nadie más la vuelva a usar, que en nadie haya bondad nunca!! Ahora vamos por el siguiente

-- NORDICK --

En el Palacio.

- Hermana… por que tú?? Por qué destruyes todo el reino?? – decía Dulcinea viendo a través de su ventana como se quemaba el reino

- Señora… se ha enterado??

- Sí, Ulrick ha muerto, sentí su muerte…

- Y la espada de la luz ha desaparecido también, no dejo ningún rastro

- Qué dices?? Entonces… ha dejado nuestro mundo, se ha refugiado, es cierta su leyenda

- Su… leyenda??

- Sí, existe una leyenda que dice que la espada de la luz cuando sienta la maldad en el mundo y la bondad que va desapareciendo, desaparecerá del mundo y no volverá hasta que aparezca una persona, alguien que tenga la bondad y valentía para restaurar el orden, y aparte tenga la habilidad para manejarla

- Pero su hermana… esta destruyendo a toda persona que tenga bondad en su corazón y capaz de luchar

- Sí, lo sé…

-- NORDICK --

En una pequeña cueva se encontraba un ser extraño, parecido a un humano, pero su piel era de color rojo y tenía una mirada penetrante que a cualquiera mataba con tan sólo verlo, aparte tenía unas ligeras líneas negras en su rostro y sus túnicas eran negras.

- Veo que ya es mi turno de pelear – decía el ser – contra ti bruja del mal, así que no te escondas sé que estas ahí

- Es cierto lo que dicen de ti – decía la bruja saliendo de las sombras – que puedes sentir a cualquiera

Y kilómetros de distancia

- Bien, eso es algo poderoso en un demonio como tú, Larck

- Tengo el poder suficiente – decía sonriendo – como para matarte

- Dudo mucho que puedas tan sólo tocar un cabello y preferiría que mejor fueras mi sirviente a tener que eliminarte

- Nunca, yo juré lealtad a Dulcinea y por lo mismo prefiero morir antes que ser sirviente tuyo

- Has traicionado tu causa, el mal, y por ello morirás

- Pero he visto mejores cosas y estoy dispuesto a defender eso

- Entonces morirás!!

Ambos se enfrascaron en una tremenda batalla de igual a igual. Su batalla era feroz, ninguno lograba concretar un buen golpe ni rayo que disparaban de sus manos u ojos. De repente hubo un momento en que ambos se separaron.

- Te propongo un trato – exclamo la bruja

- Qué trato?? – decía sonriendo

- Si te derroto serás mi sirviente por toda la eternidad

- Y si te derroto??

- Harás conmigo lo que se te plazca – dijo confiada de sí misma –, Que te parece?? Es justo, no crees??

- ...

- Vamos, es una gran oferta

- De acuerdo, acepto – decía Larck quien había encendido sus ojos de tal forma que daba miedo verlo – tu trato, al final de cuentas serás tú quien pierda

- Eso estamos por verlo – dijo sonriendo y irguiéndose

- En ese momento ambos de nuevo se lanzaron a la batalla.

-- NORDICK --

Mientras tanto, en el palacio se encontraba Dulcinea junto a Argot, en su cuarto de ella.

- Mi siempre leal Argot – decía Dulcinea acercándose a él – el final esta cerca y temo por mi reino...

- Mi Dulcinea, no se afliga usted sabe que no vamos a dejar que sea destruido

- Pero los más poderosos han sido derrotados Merop y Ulrick han muerto, la espada de la luz ha desaparecido... todos mis soldados están también muertos

- Pero aún quedamos Larck y yo, y lucharemos hasta el final por defender tu reino

- Larck??... tú lo conoces, es muy confiable y fácil de seducirlo al mal, me temo que nos pueda llegar a traicionar

- Pero te ha jurado lealtad

- Sí, pero es un demonio del mal, viene del mismo infierno y tarde o temprano volverá a caer al mal, y eso podría ser terrible, tú sabes mejor que nadie el poder que tiene

- Sí, pero si es necesario yo mismo lo destruiré, no permitiré que nadie se acerque a ti – decía abrazándola – mi Dulcinea

- Argot...

- Por mi amada yo daré mi vida, jamás me dejaré seducir de nuevo por el mal, nunca en vida...

- Argot, me hubiera gustado – decía Dulcinea acercando su rostro al de él – haber vivido por siempre contigo

- A mi... también...

En ese momento ambos se besaron apasionadamente.

Ellos habían pasado mucho tiempo amándose pero por el reino no habían podido estar juntos. Pero su amor nunca desapareció.

- Mi reina!! - gritaba un soldado por afuera del cuarto de Dulcinea

En ese momento, ambos se separaron espantados de que alguien los viera.

- Pasa, que ocurre? - respondio Dulcinea

- Ya esta aqui, su hermana – dijo Larent entrando a su habitación

- QUE!? - exclamaron juntos Argot y Dulcinea

- Es hora de pelear – decía Argot caminando hacia la puerta

- No!! no... quiero que mueras – decía Dulcinea sosteniendo su mano

- Tengo que pelear, no puede permitir que...

- Fue callado por Dulcinea que le tapo la boca para voltearlo y tratar de besarlo.

- Mi Señora, odio interrumpir este momento, pero se acerca el ejército de su hermana – dijo Larent interrumpiendo

- Sí, gracias Larent… un momento, no te sorprende esto??

- No Señora, todos sabemos lo que ustedes sienten mutuamente

- Todos?? Y nunca dijeron nada?? – pregunto extrañada

- No, nunca lo haríamos porque usted es nuestra Reina y la queremos, usted nos dio todo cuando nadie lo hizo y por eso mismo nunca la traicionaríamos, nuestra vida la entregamos por usted

- Gracias… Larent – dijo sonriendo y tomando la mano derecha de Larent

- Y ahora si me disculpa debo ir a pelear… les doy unos minutos para que puedan estar un rato a solas

- Gracias – contesto Argot – no tardo

Larent se dio la vuelta, saco su espada que traía aun costado y salió dispuesto a luchar, permitiendo que Argot se quedara unos minutos con Dulcinea.

- Bruja!! Aquí estoy listo para luchar!! – grito Larent saliendo a toda velocidad

- Que valiente… primo!! – dijo la bruja sonriendo – No sé como defiendes a esa estúpida de tu prima…

- Porque es la mejor reina – contesto con valentia – y la mejor prima que he tenido, con honor moriré defendiéndola si es necesario

- Pues así será

Al momento de decir esto, la bruja lanzo una fuerte bola de fuego quemando por completo el cuerpo de Larent, el cual fue destruido en segundos

- Lástima, era un gran guerrero – dijo sonriente

- Ya sólo falta Argot y la tonta de mi hermana… este día será su fin

- Mi señora, su ejercito ya esta aquí – dijo un súbdito de la bruja que llegaba al lugar

- Entonces ya eliminaron a todo aquél que luchaba por la paz de este mundo??

- Sí, mi Señora, todos han sido asesinados y hemos organizado un ejercito para ir en busca de los que falten y estén escondidos

- Perfecto, entonces terminemos esto…

- No si yo puedo impedirlo!! – grito Argot apareciendo detrás de la bruja y con su brazo apuntando hacia la cara de la misma

- Vaya, vaya, veo que eres muy hábil Argot, lástima que optaste ser mi enemigo

- Siempre lo seré, nunca cambiará eso

- Lástima, yo te admiraba y me hubiera gustado tenerte de mi lado

- Eso nunca ocurrirá y hoy morirás

- Eso crees??

En ese momento, una bola de fuego impacto contra la espalda de Argot haciéndolo caer con una rodilla al suelo.

- Ves?? No puedes ni tocarme – dijo la bruja volteando a verlo – y así quieres matarme?? Que pena me das, por eso hoy morirás pero no por mi, sino por el… encárgate de tu amigo

- Sí, ama – decía Larck saliendo de las sombras

- Bueno, ahora con tu permiso voy con tu Reina

La bruja sin más le dio la espalda de nuevo a Argot y comenzó a alejarse de él rumbo al cuarto de la Reina.

- No lo permitiré!! – dijo Argot incorporándose y corriendo hacia ella

- Tú lucharás contra mi, se te olvida?? – dijo Larck

- Larck?? Como puedes traicionar a Dulcinea después de todo lo que hizo por ti?? A caso vas a permitir que la maten??

- Yo… no… – comenzaba a dolerle la cabeza cambiando por instantes su rostro – Calla!! Yo te eliminaré!!

- Ya veo, esa bruja te hechizo… Larck…

- Pelea!! – grito comenzando a atacar a Argot

Mientras esto ocurría la bruja había logrado entrar con Dulcinea.

- Aquí estoy hermana, me extrañaste?? – dijo la bruja viendo a la Reina sentada en su silla

- Te estaba esperando pero no me dejaré vencer tan fácil – dijo sacando una espada dorada, con gran resplandor

- Así que quieres pelear?? Ay hermana, nunca fuiste de batallas y por ello morirás!!

- No me conoces bien, Calixto

- Pues… no importa, morirás a tu forma hermana!!

Ambas comenzaron a luchar, Dulcinea lanzaba fuertes golpes con su espada mientras que Calixto, hacía uso de su magia tanto para protegerse como para ir hiriendo a su hermana de gravedad.

- Nunca lograste usar la magia como yo hermana, como quieres derrotarme?? – dijo Calixto lanzando un fuerte rayo de su mano el cual dio contra las manos de Dulcinea haciendo que soltara la espada – Ves, este es tu fin hermana

- Eso crees?? – en eso comenzó a lanzar de su bolas blancas de energía, con lo que sorprendió a Calixto

- Bien hermana, lástima que eso no es suficiente!!

- Enojada ya la bruja, lanzo un fuerte golpe contra Dulcinea causándole un gran daño y haciendo que cayera al suelo con su vestido blanco desgastado, rasgado y lleno de sangre.

- La Reina de la Paz, por fin va a ser derrotada

Durante que esto ocurría, afuera del cuarto, Argot continuaba una dura batalla contra Larck.

- Veo… que – decía Argot ya con muy lesionado y cansado – eres… muy fuerte…

- Claro que lo soy, por eso es que morir… mori… – se quedo callado al ver una fuerte luz rumbo al cuarto de Dulcinea

- Que su…

Ambos se quedaron callados y atónitos al voltear hacia el cuarto y lograr ver una luz fuerte.

- NO!! – grito Argot con gran tristeza cayendo al suelo derrotado – no… puede ser… fallé…

- Argot… yo – decía Larck quien parecía haber vuelto a la normalidad – me deje llevar… perdón mi Reina… me has liberado del hechizo… pero no logré protegerte, soy culpable de tu muerte, perdón

- No fue tu culpa – decía Argot con gran dolor – esa bruja…

Los dos se sentían devastados de lo ocurrido, cuando lograron escuchar la voz de Dulcinea

- Aredereh im a y ema otnat euq odnum le najetorp y najrus, netreipsed otnemom us se

- Mi Reina!! – dijo Larck levantando su cabeza al cielo

- Esta pidiendo que la profecía se cumpla – decía Argot levantándose

- La profecía?? Pero… en un mundo con pura maldad, donde no hay nadie con bondad como podrá cumplirse?? – pregunto Larck

- No lo sé… pero siempre hay esperanza

- Mmm… eso nos lo enseñó ella, ahora hay que mantenerla, no??

- Sí, no podemos perderla

- Entonces… discúlpame Argot

- Por qué?? – dijo volteando a ver a Larck

Justo cuando volteó Larck le lanzo un fuerte rayo de energía el cual hizo que desapareciera por completo Argot. Hecho esto entro al cuarto con Calixto.

- Mi señora, le traigo noticias – decía una silueta negra que apareció detrás de ella y inclinándose continuó – hemos derrotado a todos los seguidores de la reina, ya no hay nadie que nos pueda detener

- Y sobre la leyenda??

- No se preocupe, eso también lo hemos resuelto, matamos a todos los que encontramos con las características, nadie puede quitarnos del poder

- Perfecto, ahora por fin reinaré!!



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