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Fiction » Fantasy » Cuento de dos elfos font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Arkaham
Fiction Rated: K+ - Spanish - Fantasy/Romance - Published: 11-10-08 - Updated: 11-10-08 - Complete - id:2594553

Antes que comiencen a leer, quiero que sepan que algunos personajes que se narran en este cuentò no son mios, son propiedad de amigos mios. Y les doy muschas gracias por prestarmelos un momento para la realizaciòn de esta historia.
Tambien quiero que sepan, que esta historia fue originalmente publicada en Jen de Mayo 24 a Junio 6.
Si tienen dudas del final de esta hisotria haganmelas llegar, se supone que existe un 8vo episodio pero no lo encuentro. Asì que decidi dejarlo hasta el 7mò, no le vi problema.
Pero si quieren saber que paso despues, me escriben.

Besos

Ahora si la historia.

Capitulo primero
Dos niños.

Gebodan se había convertido de la noche a la mañana en una ciudad inmensamente rica, los elfos marinos a menudo apodado grises por su cabellera plateada, eran los dueños de fabulosas fortunas y prolíficos negocios, ellos proveían de alimentos y cosas lujas a la ciudad de Meldelast, Goldenbrigre y Mylandra, aunue algunos decian que su influencias iban hasta Nueva Zeal, aunque su uicación geografica no era la adeducada.

Gebodan, estaba rodeada al este de una cordillera de montañas que tenina mas al oeste el famoso volcán Rakuna y y en Zeal las famosas montañas Zankar hasta morir en el océano. Esta cordillera formaba un escudo natural a las ruinas de Deleb, Labna y Meldelast.

Al sur de esta gran ciudad, casi en la frontera con Faerum, había varias docenas de pequeños pueblos, en su mayoría habitados por humanos, pero siempre había pequeños grupos de elfos dorados de menor estatus, elfos nocturnos que consagraban su vida a otras artes menos las bélicas y elfos marinos o grises.

Uno de estos pueblos, "el soto" era conocido por no tener población elfica dada su cercanía con Gebodan. Cosas extrañas del destino.

El Soto, era famoso también por estar en las montañas, sobre la ruta que en antaño llevaba a Deleb y sus magníficos bosques. Contaban los ancianos que El soto era solo una posada para los viajeros y con el tiempo se fue convirtiendo en pueblo. Aunque era famoso, casi nadie se aventura a ir al pueblo, se contaba también que el pueblo esta muy cerca de uno los muchos túneles que dan al mundo subterraneo de los elfos drow y por ende, al peligro de ser atacados por esos elfos de corazón negro.

No, obstante, El Soto es un pueblo tranquilo sin más preocupación que sus borregos y abras, sus cosechas y lo que los mercaderes fueran a raer en sus viajes.

El pueblo con todo y fama, con todo y su humildad, resguardaban de un secreto, que le podía costar que le borrasen del mapa: ocultaban dos elfos rojos.

Lyendra Oblondra dijo una vez: "Sueth, la hermosa y Dien el valeroso, ambos hijos de diferentes clanes, ambos con sus familias perdidas decidían comenzar la suya propia con la esperanza en sus almas."

Los dos elfos rojos vivían en el pueblo, ocultos a los ojos d todo el mundo, cuidándolos a todas horas, aun en la noche, compartiendo alimentos, secretos, noticias, todo cuando pudieran para hacerles una vida plena y feliz, al mismo tiempo tratando de que no estuviesen tristes ni preocupados por su suerte.

Y sus esfuerzos se vieron recomenzados de algún modo.

En el año de dragón, la pareja tuvo un hijo varón.

El pueblo festejo con locura, festejó como si no hubiese mañana, gastando sus ahorros para conmemorar el nacimiento del pequeño elfo rojo y al mismo tiempo mantenerlo olvidado del mundo entero.

El año del hada, el pueblo se volvió doblemente loco.

El nacimiento de una niña fue incluso doblemente celebrado, doblemente protegido, doblemente conmemorado. La pequeña por alguna razón, se le veía como la esperanza de los elfos rojos.

Los pequeños en su momento fueron nombrados como los grandes elfos rojos del pasado, al pequeñín se le dio el nombre de Phieth, como aquel gran maestro elfo que alguna vez solía enseñar a los elfos dorados magia, y al comenzar la guerra había sido el primero en detenerlos y morir a casa de un poderoso hechizo, que aun existe en las ruinad de Deleb. A la niña se le dio el nombre de Dannai, por la elfa roja de belleza legendaria entre los elfos, y se decía había sido ella en enseñar las artes curativas a los hombres cuando estos apenas comenzaban a comprender la ciencia.

En El Soto vivían cuatro elfo rojos, protegidos y ocultos, amados y celados, y por un elfo drow vigilados.



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