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Fiction » Fantasy » Cuento de dos elfos font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Arkaham
Fiction Rated: K+ - Spanish - Fantasy/Romance - Published: 11-10-08 - Updated: 11-10-08 - Complete - id:2594553

Capitulo séptimo

Un día…

Un día te lamentaras de tu dedición. Un día caminaras por estos parajes con tu corazón vacío, un día miraras al cielo y no oirás el feliz canto de las aves. Un día… todo pasara en un día y ese será el segundo día más trágico para este mundo.

-un día- susurró Morchan abriendo sus ojos aun en la cama, su mirada penetro la barrera de la oscuridad buscando en la cama contigua la silueta de su pequeña. Su suspiro fue grande al ver vació el lecho nuevamente.

Un día mueth se convertirá en mujer y deberás aprender a lidiar con sus decisiones…

El jefe de l pueblo se levanto y se vistió, sus ojos miraron al reflejo del espejo.

Estaba decidido.

Completamente.

Salio de su hogar en dirección donde sabía que entraría a su hija. El hogar donde estaban los hermanaos elfos rojos., se quedo de pie un largo rato mirando la entrada.

-un día- susurró de nuevo endureciendo el rostro al ver salir a Mueth por la entrada y caminar feliz a donde estaba Dannai esperándole. Se veía tan feliz.

Ambas elfas se alejaron juntas riendo como buena amigas que eran, seguramente irían a las termas juntas.

Sonrió y siguió con lo planeado.

Entró en el hogar caminó directo a donde estaba Phieth, aun dormido en la cama, por la expresión de su rostro Morchan adivinó que su pequeña niña le habría entretenido hasta altas horas de la noche.

-despierta-hablo secamente arrancando la única manta que cubría al aun durmiente elfo rojo, confirmando su sospecha al no encontrar ropas en el cuerpo del mas joven. -despierta- volvió hablar lanzándole unos pantalones a Phieth que apenas comenzaba a despertar.

-Un día te marcharas de este lugar- comenzó Morchan jalando una silla y decirle su “monologo” –y te llevaras a mi preciada hija contigo, un día estarán felices y otro no, un día alguien podría arrebatártela-Phieth se sentó en la cama tratando de salir de su sopor del sueño, luchando por comprender que estaba diciendo el padre de Mueth. Era extraño que le estuviese hablando con ese tono.

Que le hablara tan resignadamente.

-Un día bastara para que le hagan suficiente daño- continuó el hombre con cabeza gacha -un día te lamentarás por no escucharme

-no comprendo Morchan ¿a que se refiere?- preguntó Phieth con curiosidad.

-Debes usar tu magia elfo rojo, usarla sobre mi pequeña y asegurarle un destino clemente- explicó sencillamente, Morchan siempre le hablaba así, pero Phieth sentía extraño el tono en las palabras.

-debes usar Eraurë con Mueth-suplicó el jefe tomando con sus manos, las manos de Phieth, un geste que asusto al elfo rojo.

-No sé a que se refiere- Phieth se levanto tratando de alejarse del elfo. Lo miro un segundo y decidió mejor salir del hogar aunque nada mas usara unos pantaloncillos.

-Phieth escúchame- salio el jefe del pueblo tras él tan deprisa como el mismo Phieth había salido, y le alcanzo a sujetar una de las manos. -un día puede cambiar tu vida para siempre.-

El elfo rojo se aparto del hombre, no hacia falta que le recordaran algo así. Mueth y Dannai regresaron de las termas limpias y frescas con renovadas energías.

Mueth al ver como su padre le hablaba insistente a Phieth corrió a meterse entre ambos. Pero Morchan siguió estoicamente en su esfuerzo.

-Un día… me escuchaste un día… ellos te pueden arrebatar tu vida, ellos podrían hacer de este mundo más miserable… tienes que usar Eraurë- a Mueth le dieron miedo esas palabras y se abrazo de Phieth.

-Padre, no digas esas cosas… estaremos bien, nada podrá separarnos- dijo segura Mueth. Dannai se fue acercando tratando de comprender lo que sus oídos captaban de la conversación.

-un día puede ser el final de todo lo que conoces- siguió Morchan- demuéstrame cuanto quieres a mi preciosa hija y usa en ella Eraurë.

-¿Qué?- se quedo mirando al jefe y después a Mueth. ¿Qué cosa era el Eraurë?

-Hazlo Phieth para que papá nos deje en paz- suplicó Mueth con dulce tono.

-no- meneo la cabeza Phieth- algo me dice que no debería usar eso- explicó Phieth.

-¿o usaras la vieja tradición de tus ancestros? ¿no demostraras cuanto amas a hija?- pregunto cambiando el tomo de resignado a uno si estuviera indignado, como si hubiese sido insultado.

-No sé que es el Eraurë- se excuso a ambos. Dannai estaba cerca, decidió observar, las cosas entre los tres estaban tranquilas y decidió intervenir si las cosas se ponían mal, a ella también le entró curiosidad por saber que era el Eraurë.

-Mueth por favor- suplicó Mueth- seguro es una cosa de nada- Mueth tampoco sabia que era y estaba segura que no era nada malo, sabía que su padre aunque enojado por lo que había pasado no haría daño a nadie.

-Es solo una magia- explicó Morchan- hazla y no habrá día que te arrepientas-

-vez, es solo un hechizo- sonrió Mueth a Phieth, abrazándole- hazlo por mi, para que papá este tranquilo.

Phieth miró al jefe del pueblo y después a Mueth. ¿Qué no haría por ella?

-no quiero usar la magia sobre ti… pero- explicó abrazando a Mueth- lo haré, usare la magia por ti, porque te quiero…

Cerró sus ojos reclinando su cabeza, hasta ocultar su nariz en los negros cabellos de la elfa y susurró la palabra Eraurë.

Phieth sintió un fuerte pinchazo en el corazón, algo que nunca había sentido al usar su magia, podía sentir la magia drenando sus fuerzas y envolver a Mueth, le pareció escuchar el latir de su corazón.

Era terrible el hechizo, era poderoso, cada instante le parecía que podría morir al siguiente y solo podía aferrarse a la idea que lo hacía por Mueth, por todo lo que la amaba.

Dannai se acercó rápidamente a su hermano con la mano en el corazón, sintiendo ese extraño dolor que su hermano padecía a causa del hechizo.

Instantes después, ambos elfos, Mueth y Phieth caían al pasto.

-niisan- gritó asustada Danai corriendo al lado de Phieth. Mueth se reclinó sosteniendo a Phieth.

-creo que esta bien- comentó Mueth abrazando con cierto cariño a Phieth.

-¿Qué le hiciste?- preguntó Dannai poniéndose de pie para encarar a Morchan.

-un día, cuando alguien decida apartar a mi hija de su lado, y decidan infligirle daño alguno, Eraurë le traerá un destino misericordioso…- explicó Morchan entrando al hogar d los elfos rojos, Dannai trató de descifrar las palabras.

-significa que el día que alguien haga daño a Mueth- apareció Anchiole sosteniendo su vara, jadeando. Estaba no muy lejos de ellos y se apuró para ver a Phieth arrodillándose a su lado. -el hechizo le dará una muerte indolora y rápida.

-no es verdad- Mueth palideció al oír esas palabras mirando al anciano, Dannai estaba igualmente sorprendida.

-me temo que si- afirmó Anchile poniendo el dorso de su mano en las mejillas de Phieth, queriendo comprobar la temperatura del elfo rojo -me temo que no existe contra hechizo posible-

Anchiole bajó la vista queriendo que sus propias palabras fueran mentira, pero no era así.

-Durante la guerra contra los elfos dorados, los elfos rojos decidieron usar este hechizo para proteger a sus familias de torturas que aplicaban los elfos nocturnos bajo las ordenes de los elfos dorados. -sujeto a Phieth buscando la forma de cargarlo -es un hechizó terrible -añadió con un tinte sombrío- una vez que acaba con la vida del elfo que se deseaba proteger de la agonía, el elfo que puso el hechizo recibe la agonía del otro y su muerte se produce un día después

Alzó finalmente a Phieth, el anciano se veía débil pero aun estaba fuerte. Mueth no podía creer lo que ese hechizo era en verdad.

Dannai entro a su hogar en busca de Morchan y pedirle explicación de porque.

Morchan estaba en la cama de Phieth sosteniendo la katana de Mor, si su funda, abrazándola como si fuera el objeto más querido por el elfo, su filo pasaba peligrosamente por el cuello de Morchan y Dannai se asusto y caminó hacia el jefe con cuidado para quitarle la katana sin causarle daño.

-los elfos rojos son demasiados crueles- canturreo Morchan de pronto, haciendo que ella se detuviese- nos aman con todo su corazón, nos adoran, pero cuando se van nos dejan hundidos en miseria -siguió canturreando, alzó el rostro Morchan con una sonrisa adornada de grandes lagrimas –ojala los elfos dorados acaben con ustedes rápido y liberen a este mundo de su crueldad- dijo muy seguro de si mismo girando su rostro con fuerza. La hoja de la catana corto limpiamente las venas del cuello del elfo, su cuerpo cayo en la cama llenándola de su sangre tibia. Dannai estaba en shock tras oír esas palabras, Mueth paso a su lado rápidamente.

-¡papá!- gritó ella asustada tratando de meter las manos al cuello y parar la hemorragia, se volvió a Dannai y la jaló, llenando de sangre las blancas manos de Dannai -sálvale por favor- suplicó Mueth –por favor has algo- siguió intentando con lagrimas en los ojos.

Anchiole la sujeto y le abrazó fuertemente.

-los elfos rojos no pueden devolver la vida a los muertos- dijo con calma el anciano mirando el cuerpo de su hijo palideciendo.

En el fondo quería salvarle la vida, pero respetaba su decisión de irse al reino de los muertos.

Un día basta para cambiar el destino, un día es suficiente para enseñarte lo que mas importa en tu vida, un día es todo lo que recordaras en el reino de los muertos…

Un día, Eraurë

Morchan bajo la vista en cuanto la oscuridad se cernió sobre él.

-¿estas seguro que quieres este día?- preguntó una voz ahora familiar para Morchan, él se giró y asintió lentamente.

-Es lo que me merezco por haber condenado a mi propia hija a una vida cruel la lado de Phieth- se explicó Morchan. Ahora que estaba muerto y su alma estaba pronta a quedarse en el Mekai.

-no- habló aquella voz de nuevo -este es el castigo por decidir el destino de un elfo rojo y yo mismo, en ese día para cumplir con la profecía que les día a los de tu raza 400 años atrás, lo protegeré- explicó con calma terrible. -este es tu castigo por violar el pacto que teníamos, por un día volveré a la tierra y arreglare el daño que has causado, por un día y una noche estaré entre los mortales-

Morchan cerró los ojos y se reclino en posición fetal, en silencio aceptando su destino.

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