Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Horror » No me importa font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Hannah BlueBird
Fiction Rated: K+ - Spanish - Drama/Angst - Reviews: 7 - Published: 12-04-08 - Updated: 12-04-08 - Complete - id:2604195

No me importa

Por Hannah BlueBird

Jenny se removió en la silla. Otra vez. Intentaba terminar un trabajo de Ciencias que tenía que entregar para el día siguiente, pero el dolor no se lo permitía.

Resignada, se levantó y se dirigió sigilosamente hacia el baño. Aquello le preocupaba un poco, sólo un poco, porque de todas formas no le dolía demasiado.

Se sentó en la taza, se bajó los pantalones y esperó. Tenía por costumbre esperar antes de hacer nada.

Con tranquilidad, cogió un trozo de papel higiénico y con él se limpió entre sus piernas.

Una mancha roja de sangre, larga como un dedo, se extendía sobre el blanco del papel.

Jenny se asustó; aquella mancha era más larga que las anteriores.

Se limpió con rapidez, a la vez que intentaba evadir furtivamente cualquier pensamiento de preocupación.

Salió del baño.

Esa mancha no era de su menstruación.


-Deberías ir al médico.

Jenny miró con indiferencia a Greta. No el importaba lo más mínimo.

-No pienso decirle a mi madre eso....- susurró. Era verdad, no pensaba hacerlo.

-Pero Jenny...- suspiró Greta. La chica bajó la voz.- Lo que te pasa no es normal. Estás sangrando por el trasero, y si me has dicho que no has mantenido ningún contacto sexual con nadie, no sé que pensar...

-La mancha no es muy extensa.- susurró la chica. No se le daba del todo mal mentir.- Además, no me duele...

-¡Pero aun así deberías ir a visitar a un médico, o, al menos, decírselo a tu madre!- replicó Greta, alzando un poco el tono de voz. Jenny hizo un gesto para que lo bajara.- No entiendo por qué no quieres hacerlo.

Jenny miró al suelo. Le dolía recordar aquello.


4 años antes

-Mamá...- una Jenny de 12 años miraba a su madre, que estaba sentada en el sofá, mirando la televisión.- Mamá, no me siento bien.

-Seguro que no es nada, Jenny.- la mujer ni siquiera la miró. Aquella discusión rosa le resultaba, al parecer, más interesante que su hija.- Vete a tu cuarto, anda.

La niña subió con lentitud las escaleras, agarrándose el pecho con ambas manos.

Estaba asustada. Le dolía mucho.

Se asustó mucho más cuando, sin previo aviso, sus piernas flaquearon y cayó al suelo, quedando tendida en mitad de su habitación.

Jenny movía los ojos, de un lugar a otro, asustada. Intentó mover sus piernas, pero estas no le respondían. Intentó mover sus brazos, pero estos parecían no querer moverse.

Intentó pedir ayuda, pero nadie la oyó.

Estuvo más de media hora tumbada en el suelo. Poco a poco, sus piernas y brazos fueron recuperando la movilidad, hasta que pudo agarrarse a una silla y así poder incorporarse.

Agotada, se sentó en la silla de su escritorio y apoyó los brazos en la mesa, hundiendo la cabeza en ellos.

Una débil tos salió de su garganta. Le dolía todo, y tenía frío.

Se paró a esperar. A esperar la muerte.

Pero la muerte no llegó.

Pasaron varias horas, en las que Jenny no movió ni un músculo. Se sentía cansada, y quería dormir, pero por un extraño motivo no lo conseguía.

Finalmente, bien entrada la noche, bajó a por un vaso de agua.

-Jenny.- su madre la llamó. La niña acudió a su llamada.

-¿Sí, mamá?

-Jenny, tráeme una taza de café. Estoy cansada.- Su madre la miró. Tal y como Jenny sospechaba, no había oído cuando se había caído.- ¿Ha pasado algo?

-No.- Jenny sonrió. Una sonrisa falsa.- No ha pasado nada.


Caminaba con lentitud hacia su casa. Hacía algún tiempo que había dejado a Greta en la suya, tras muchas insistencias de que fuera al médico.

Pero no iba a ir. A ella no le pasaba nada.

Horas antes, Greta se había ofrecido a ir con su madre y ella al médico, pero como de costumbre, Jenny había desbaratado todos sus argumentos.

Posiblemente la madre de Greta no se iba a quedar callada ante el asunto, y se lo diría a su madre. Y ella no quería eso.

Hacía muchos años que había dejado de confiar en su madre. Ahora, tan sólo creía en ella misma. En sus capacidades para arreglar cualquier cosa.

Suspiró. No tenía ganas de volver a casa.

Con parsimonia, abrió la puerta.

-He vuelto.- dijo. Subió las escaleras.- Voy a hacer deberes, no tengo hambre.

Escuchó las quejas de su madre desde el piso de abajo, pero no el importó. Había dejado de importarle su madre desde hacía años.

Dejó la mochila en su habitación, y se metió en el cuarto de baño.

Volvió a repetir la rutina del día anterior, y esta vez la mancha era mucho más pequeña.

Jenny suspiró, aliviada. Claro que no pasaba nada.

Greta le había dicho que tal vez eran hemorroides. Pero Jenny sabía que no lo eran, porque las hemorroides producen un sangrado muy leve. Y ella sangraba mucho.

Suspiró. No le importaba. Ella estaba bien.

Salió del baño y se sentó frente a su escritorio, para intentar relajarse. No quería agravar el problema, si se le podía considerar un problema.

Tan sólo sangraba un poco. Un poco mucho.

Sonrió.

Se incorporó y miró al peluche con forma de perro que había sobre su cama. No dejó de sonreír.

-¿Sabes?- susurró, dirigiéndose al peluche. De todas formas, no tenía a nadie mejor.- Me pregunto cuando dejé de darle importancia a mi vida.

Su sonrisa se ensanchó. A ella no le importaba su vida, y a nadie le importaba ella.


La falta de confianza puede ser mortal.

Dedicatoria: A todos aquellos que no pueden contar sus problemas. Recordad que una simple palabra puede arreglar un mundo.

Pronto más.

ATTE: Hannah BlueBird



Return to Top