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Author: Hannah BlueBird
Fiction Rated: K - Spanish - Friendship/Family - Reviews: 3 - Published: 12-15-08 - Updated: 12-15-08 - Complete - id:2608593

Hermanos

Por Hannah BlueBird

Aquel día llovía tanto que los niños no habían podido salir a jugar. La mayoría de ellos miraban a través de la ventana, deseosos de que saliera el sol y de corretear por el campo.

Los pasillos del orfanato se antojaban mucho más siniestros cuando llovía.

Nadie prestó atención a los tres niños que correteaban por esos tenebrosos pasillos, entre juegos y risas. No aparentaban más de 10 años.

La primera de ellos iba delante, animando a los otros a que la atraparan. Tenía el pelo castaño claro, casi por la cintura, y sus ojos azules desprendían un brillo divertido.

-¡Atrapadme si podéis!- exclamó, y se perdió tras una esquina.

-¡Espera, Aurea!

El chico que había gritado intentaba atraparla, sin éxito. Su corta melena negra se movía al compás de su carrera, y sus ojos azules, exactos a los de Aurea, chispeaban apuro e inteligencia.

Se oyeron las risas de la primera tras la esquina.

-¡Te he dicho que esperes!- gritó el chico, estando a punto de atraparla.

-¡Aurea!¡Koushiro!- la última de ellos jadeaba, agotada. Apenas podía mantener sus verdes ojos abiertos, y su corto cabello negro se veía empapado de sudor.-¡Parad de una vez!

-¡No cuentes con ello, Monique!- el grito de Aurea se oyó al otro lado del pasillo, bastante cerca de Koushiro.

Los tres niños siguieron con la carrera, de nuevo, entre risas.

Nadie parecía advertir del escándalo que formaban, de las risas infantiles que resonaban entre las paredes de aquel orfanato, antiguo y medio derruido.

-¡Te dije que pararas!- Koushiro gritó con todas sus fuerzas. Habían llegado al recibidor.

Aurea fue a contestar, pero chocó contra algo o alguien, y retrocedió a causa del golpe.

-¡Te atrapé!- exclamó Koushiro, mientras agarraba por la cintura a Aurea para que no se escapara. Entonces, miró al desconocido con el que se acababa de chocar Aurea, y la soltó enseguida, poniéndose a su lado.

-¡Esperad!- Una jadeante Monique apareció por uno de los pasillos. Fue cuando se dio cuenta de que los otros dos miraban a ese desconocido. En seguida fue a reunirse con ellos.

-Vaya...- aquel hombre se inclinó para ver mejor a los chicos. Era bastante joven, y sus ojos verde manzana reflejaban amabilidad.- Acaso...¿sois hermanos?

Los tres se miraron sorprendidos. ¿Hermanos? Nunca se les había pasado por la cabeza semejante idea. Cada uno de ellos había llegado al orfanato independientemente de los otros, y con años de diferencia. No podían ser hermanos.

-No lo somos.- susurró fríamente Koushiro. Ambas chicas asintieron.

-Oh, vaya...- murmuró el hombre. Puso sus dedos en la barbilla.-Es que los tres tenéis características físicas similares, como por ejemplo... – el hombre señaló los ojos de Aurea, y luego los de Koushiro.- Vuestros ojos son iguales. Y el pelo del chico y de la otra muchachita son del mismo color.

Los tres se miraron, como si no se hubieran dado cuenta de eso antes. El hombre rió.

-Bueno... Lamento haberos tomados por hermanos. Ya sabéis, lo he pensado porque parecéis llevaros muy bien, además del parecido físico.

Los otros tres se quedaron mirando estupefactos a aquel hombre. Él consultó su reloj.

-Tengo cosas que hacer.- sonrió.- Espero volver a veros... algún día.

Los chicos se quedaron mirando cómo se iba. Era joven. Y extraño. Y amable.

Monique se había ruborizado un poco. Aurea sonreía de manera extraña. Koushiro no mostraba ninguna expresión.

-Entonces... de verdad...- susurró Monique. Los otros dos se giraron para mirarla.- ¿Parecemos hermanos...?

-A lo mejor es que lo somos de verdad.- dijo Aurea, con tono misterioso. Los tres rieron.- Estaría bien.

-Puede que no seamos hermanos de sangre, ni hijos de los mismos padres...- dijo Koushiro.- Pero somos hermanos en alma. Amigos cuyo lazo de amistad es más estrecho que cualquier otro que haya habido jamás.

Las otras dos le miraron con una sonrisa amable en los labios.

-Eso es...- terminó Koushiro.- Somos una familia.

El chico cogió de un brazo a Aurea, de otro a Monique y echó a correr de nuevo por los pasillos, provocando que las risas inundaran las paredes... otra vez.


Parte de ‘Crónicas de un Orfanato’

Y sí, onee-chan, el hombre es Kenji-sensei xD

Pronto más.

ATTE: Hannah BlueBird



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