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Hasta la vista, Monique
Por Hannah BlueBird
Un Koushiro de once años estaba sentado en los primeros escalones de la escalinata que daba a la puerta principal del orfanato. Frente a él había una familia que en un principio le había mirando un tanto asustado, pero luego finalmente se pusieron a hablar entre ellos y le ignoraron.
El padre era bastante alto. Tenía el pelo y los ojos negros, los brazos llenos de cicatrices debido seguramente a un duro trabajo.
La madre era menuda y mostraba una enorme sonrisa. El pelo ondulado le caía sobre los hombros mientras movía enérgicamente la cabeza y cerraba sus ojos castaños.
El chico parecía algo mayor que Koushiro. Su pelo castaño le caía lacio sobre las orejas. Sus ojos grisáceos no dejaban de mirar al chico.
Los cuatro se giraron al escuchar el sonido de la puerta al abrirse.
Monique apareció llorando. Aurea caminaba a su lado, portando una pesada maleta de viaje. Detrás de ambas, la señora Kano, directora del orfanato.
Kano se dirigió directamente a los padres, que sonrientes, empezaron a agradecerle la adopción.
Monique se sentó junto a Koushiro, sin dejar de llorar. Aurea se sentó a su lado.
-No quiero irme...- sollozaba la niña.- No quiero dejaros aquí a los dos... Quiero quedarme.
-Vamos, Monique...- contestó Aurea, mientras pasaba el brazo por los hombros de la chica.- Esta es una oportunidad única para que te puedas largar de aquí. ¡No la desaproveches!
-Pero yo no quiero separarme de vosotros...- Monique tembló ligeramente.- Quiero que estemos juntos para siempre.
La niña comenzó a llorar aun más fuerte. Aurea y Koushiro compartieron una mirada de dolor. A ninguno de los tres les gustaba la idea de separarse.
-Escucha, Monique...- Koushiro se había levantado para luego arrodillarse frente a Monique. La niña levantó ligeramente la vista.- Como una vez dije, somos hermanos. Y ese lazo no se puede romper jamás. ¿Me oyes? Jamás.
La niña asintió, y Aurea sonrió, complacida.
-Pues eso...- prosiguió Koushiro.- Aunque estemos separados, aunque nos lleven a cada uno a un lugar distinto del mundo, nuestros corazones se quedarán unidos para siempre. Y por eso, porque existe un lazo entre nosotros, algún día volveremos a reunirnos.
Monique se secó las lágrimas y sonrió. Aurea también sonrió, y le revolvió el pelo.
-Tonta.- coincidió Aurea.- No te vamos a olvidar nunca. Y seguramente tú tampoco nos olvidarás. Así que aprovecha esta oportunidad de vivir una vida digna y déjate de tonterías.
Monique rió. Ambas chicas incorporaron y se abrazaron por última vez. Monique se acercó luego a abrazar a Koushiro, que se ruborizó al sentir el enorme pecho de la chica contra él.
Monique cogió su maleta y se dirigió hacia su nueva familia, bajo la atenta mirada de sus hermanos.
-Monique.- dijo la señora Kano, poniéndole una mano en la espalda.- Estos son los Kurotani. A partir de ahora, serán tu nueva familia.
Los tres le sonrieron y se presentaron. Monique, al ser muy tímida, se ruborizó levemente y no dijo una sola palabra.
-Bueno, gracias de nuevo.- el padre le estrechó la mano a la señora Kano. La fría mujer asintió.
Los Kurotani metieron a Monique en un coche y se fueron alejando del orfanato.
Aurea y Koushiro agitaban los brazos en señal de despedida. Monique se asomó a una de las ventanillas y también agitó los brazos.
-¡Os quiero!- gritó, antes de que el coche desapareciera de su vista.
-Vamos a echarla mucho de menos, ¿eh?- murmuró Koushiro, con la vista clavada en el punto donde había desaparecido el coche.
-Pero la volveremos a ver.-una solitaria lágrima rodó por la mejilla de Aurea.- Te lo aseguro. Y se lo aseguro a ella.
Koushiro sonrió, satisfecho. Y antes de que la señora Kano les gritara para que volvieran a sus cuartos, le cogió la mano a Aurea y la arrastró hacia el interior del edifico.
Porque habían perdido a una hermana, y por eso Koushiro no iba a permitir que le arrebataran a otra. Lo que más quería.
Por eso seguía sujetando la mano de Aurea, y la seguiría sujetando incluso cuando ella fuera a marcharse.
No la soltaría por nada del mundo.
Parte de ‘Crónicas de un Orfanato’.
Me alegra que sea una historia de esta saga la primera que escriba al empezar el año.
Pronto más.
ATTE: Hannah BlueBird