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Yo soy como la peste, nunca se librarán de mí. XD
Título: Juego prohibidos.
Autor: *Runa*.
Género: Humor/General.
Advertencias: ¿Porno?
Notas de autor: Pensado y escrito en clase de literatura. A la profesora del curso casi le dio un chungo al leerlo. Créditos a Sayita linda por proporcionarme el título.
Juegos prohibidos
Paseaba nervioso de un lado al otro de la habitación. Tanto él como su enamorada estaban en serios –muy serios– problemas. No podía creer que después de de tantos meses de haberle insistido a Alejandra para que lo hicieran, ella finalmente hubiera aceptado y, a la primera de cambio, ¡su madre los descubriese!
¿Qué había pasado? Que la mamá del –pobre, oh, muy pobre– muchacho los había encontrado en plena “acción”. Como dicen por ahí, con las manos en la masa (o en otras cosas…).
Alejandra, ruborizada como pocas veces en sus dieciocho años de vida, se había cubierto con una manta hasta las narices y había balbuceado una indescifrable excusa.
Él, por su parte, había sentido la necesidad de saltar por la ventana al notar lo incómodo y tenso de la situación. Situación que fue, desde el punto de vista de nuestro ilustre protagonista, así:
“Se encontraban en la habitación del chico y, a pesar de ser invierno, la temperatura en la estancia subía más a cada segundo. Alejandra, acaloradísima, jadeaba sin cesar. Ambos se movían muchísimo y los ruidos de la cama, los jadeos y exclamaciones varias podrían haberse oído hasta la China.
Creían que estaban solos, por eso habían escogido ese momento para hacerlo. Lo disfrutaban muchísimo, después de esa oportunidad, estaban seguro de que lo harían muy seguido. Obviamente, en secreto.
En eso, y como llamada por el mismísimo demonio, entró la madre del joven. La vieron, los vio y se produjo el desastre.
— ¡Jorge Luís Caravedo de las Casas! —vociferó la mujer, con la cara roja por la ira. — ¡¿Cómo se atreven a hacer eso en mi santo hogar?!”
Y volvemos a la escena, donde Jorge está tironeándose sus rubios y lacios cabellos.
Su madre, aún furibunda y altiva, entró en el cuarto lanzándole una mirada ofendida que le habría dado miedo hasta al hombre más valiente.
—Estás castigado —se limitó a sentenciar en un tono que, evidentemente, no daba opción a réplicas.
— ¡Pero mamá! —protestó Jorge. —Utilizamos protección, ¡en serio!
— ¡Pero nada! ¡Lo que ustedes han hecho en esta casa es… es…!
—No es para tanto —la cortó él. — ¡Todos lo hacen!
—Pero no en mi casa.
—Dale, ma, no me castigues —insistió. —Te prometo que no lo volveremos a hacer.
—Más les vale —advirtió la mujer, aún molesta. — ¡No quiero volverlos a ver jugando Hockey en tu habitación!
¿Qué pensaron que hacían? Diez a uno que era porno. XD