Fiction » Romance »

Un Ángel en mi Apartamento
Author:
theocelot86 PM
Una historia de amor entre un Joven aspirante a escritor y su ángel de la guardia, una hermosa chica. Juntos viven en un modesto apartamento en la ciudad y deberan sortear obstaculos para que su noviazgo surga.
Rated: Fiction T - Spanish - Drama/Fantasy - Chapters: 4 - Words: 5,127 - Reviews: 6 - Favs: 4 - Follows: 3 - Updated: 12-12-09 - Published: 04-05-09 - Status: Complete - id: 2656168
A+  A-   Full 3/4 1/2 Expand Tighten

4

-El pony al que subiste estaba triste ¿Hay una posibilidad de verlo en otro sitio?

Me preguntaste cuando salíamos de la atracción.

-Pues creo que en su estado deberíamos encontrarlo en el pequeño zoológico de contacto que hay en este parque. Si quieres vamos un poco mas tarde.

Te respondí.

-Esta bien por mi no hay problema.

Me dijiste juntando tus suaves y blancas manos para luego buscar las mías.

Tu cabello castaño brillaba con la luz del sol, me sentía afortunado con solo tener mis manos dentro de las tuyas.

-Julián, vamos a montarnos en aquella atracción.

Me dijiste indicándome la montaña rusa del parque, la temida para la gente que le tiene miedo a las alturas, Dragón.

No podía decirle que no me montaría con ella a aquella semejante pieza de ingeniería creada para asustar a los pueblerinos como yo. Además ¿Cómo quedaría si le dijera "no quiero montarme"? Pues como un cobarde.

-Vamos, además la fila no está tan larga.

Le respondí entrecortado.

Solo con pensar que estaría de cabeza y estar en un vehiculo sin mucha protección me aterra, y mucho, y más cuando pienso que ese mismo vehiculo corre a altas velocidades. Pero lo hago por ella, por su sonrisa, por estar a su lado sin importar lo que pase.

Pero con todo y eso, me miro a mi mismo con cara de "Si eres animal, como se te ocurre montarte en semejante monstruo de montaña rusa sabiendo que eres miedoso a las alturas y a las altas velocidades" solo espero no vomitar o algo peor.

Y mi fui asustando cuando nos acercábamos lentamente hacia la temida atracción.

-Estas sudando ¿Te sucede algo?

Me preguntaste viéndome con tus ojos azules profundos.

-No, nada. Creo que de repente tengo calor.

Respondí nervioso.

Sacaste apresuradamente de mi morral el termo de agua.

-Toma bebe un poco, espero que con este se te calme lo del calor.

Me dijiste mientras le quitabas la tapa al termo, y de forma complaciente bebí el agua.

-Corre ya será nuestro turno de subirnos.

Fue lo que te entendí mientras corríamos tomados de la mano hacía la temida montaña rusa.

No era la primera vez que me montaba en uno de esos aparatos. De hecho me recuerda mucho cuando estaba en mi pueblo, aquellos días cuando salía con una chica y se nos ocurrió ir a un parque de diversiones el cual viajaba de pueblo en pueblo. Maravillada por los rieles se le ocurrió que nos montáramos en una cosa improvisada mal llamada montaña rusa. Por supuesto, vomité lo que había almorzado ese día y la chica no me buscó más.

Estaba aterrado por las alturas, la velocidad y de paso sumido en la pena de haber vomitado ese día en público. Aunque no fui el único en hacerlo ese día, fui el primero y el peor parado.

Aunque a la final la chica me perdonó, el día antes de irme del pueblo pero creo que mas tarde que nunca.

Siempre he preferido ir al cine a ver algo de terror, igualmente me asusto pero es por el tiempo que dura la película, a las montañas rusas aún no me acostumbro.

Espero que Ángela no se percate de ese temor que tengo.

5

Después de nuestra vista al parque, la cual duró toda la mañana y bien entrada la tarde, hasta almorzamos en los verdes jardines. A las tres de las tarde decidimos regresarnos.

Extrañamente subiendo al bus se me ocurrió una idea para una historia. Siempre llevo conmigo papel y un lápiz para anotar esas ideas repentinas que me llegan.

¿De que se trata mi historia? Pues es algo clásico, un joven que conoce a una chica, pero la chica es un hada ¿Qué hay de diferente? Pues es que es una historia casi autobiográfica. Nunca he tenido el valor de hacer una historia a ese estilo, pero creo que esta ocasión es la indicada.

-¿Qué estabas escribiendo? Te vi muy entusiasmado.

Me preguntó Ángela cuando llegamos al Terminal.

-Pues unas ideas para una historia nueva que escribiré. Algo en el parque hizo que me llegara la inspiración.

Le respondí muy alegre.

Cuando me llega la inspiración es algo muy abrumador para mí.

Llegamos al apartamento, no vivimos muy lejos del Terminal y caminamos muy rápido, ya que mi amor debía ir al baño.

Llegamos a nuestro apartamento. Luego de arreglar las cosas que usamos para nuestro breve viaje, fui a mi estudio, encendí la computadora y comencé a teclear mi historia.

Ángela sabe que cuando me siento a escribir lo hago en serio. Pocas veces me interrumpe y cuando lo hace me trae algo de comer o de beber.

Pero esta vez me hizo un recordatorio.

-Julián, mañana será lunes.

Me comentó mientras dejaba sobre la mesa cercana a la computadora un té. A los pocos segundos capté lo que me quería decir. Dios lunes, como detesto ese día de la semana. Entro temprano a trabajar en mi segundo trabajo, a las ocho de la mañana y eso implica muchas cosas que debo hacer temprano un domingo. Pero la musa del escritor a veces no conoce de horarios de trabajo.

-Rayos. Debo irme temprano a dormir, pero no quiero abandonar el escrito ahora.

Respondí mientras me levanto de mi silla, angustiado.

-Bueno si quieres te puedo despertar al salir el sol, solo te pido que termines lo que estas haciendo rápido son las nueve de la noche.

Me responde mi querida Ángela. Que haría yo sin ella.

Por ella tomé un segundo empleo, como vendedor en una tienda de zapatos. Medio turno, un buen sueldo, me da para vivir cómodamente conjuntamente con mi amor, pagar el alquiler del apartamento, comprar comida y demás.

-Este bien, me parece perfecto. Y gracias por el té y el pan que me hiciste. Debo darte algo de dinero para que hagas mercado mañana. Me gustaría ir contigo, pero debo ir a trabajar.

Respondí entre dientes. Ella sabía que el trabajito ese no me gustaba pero debía laborar si quiero que los dos vivamos otro mes en la ciudad. Y para la semana que comienza, debe tener lista mi nueva historia y enviársela a María lo más pronto posible.

Mi amor se fue a dormir, yo coloqué mi despertador a las seis de la mañana, pero aún así quería ser despertado por ella.

Antes de que ella se fuera a su habitación, yo duermo en el estudio, en una colchoneta mientras ella duerme en mi cama, le entregue el dinero necesario para que comprara la comida del mes, espero que sea lo suficiente para que comamos los dos.

Seguí en mi labor de escribir, y lo hice lo más rápido que podía. Tengo que terminar el capítulo uno lo mas pronto que pueda antes de que caiga el sueño.

6

Amaneció y la jovial Ángela se dirigió al mercado. Debía comprar la comida para lo que quedaba de mes.

Cada mediado de mes la joven iba al mercado y todos los vendedores quedaban encantados con su dulzura y belleza.

-Espera un momento.

Le gritó alguien mientras la joven salía del mercado.

Ángela se detiene en seco, no le faltaba bolsa ya que con el carrito que Julián le trajo todo estaba en orden.

-Espera quiero hablar contigo.

Le repitió con energía una voz que se acercaba.

Ángela se detiene y espera pacientemente a la persona que con mucha insistencia quería hablarle.

-Hola buenos días ¿En que le puedo ayudar?

Preguntó la joven con una sonrisa.

-¿Tu eres la novia Julián Álvarez?

Le pregunto la mujer entre respiros.

-Si ¿Quién es usted?

Le responde Ángela con una dulce sonrisa.

-Soy María la jefa de tu novio.

Ángela se asusta, pero no lo demuestra.

María retoma la conversación.

-¿Puedo invitarte una taza de café? No te preocupes por las bolsas del mercado puedo enviar a alguien que las lleve a su departamento.

Ángela estaba nerviosa pero algo en ella le decía que María no era una mala persona, que no tenías buenas intenciones.

-No se preocupe puedo llevar las bolsas. Pero tengo una duda ¿Cómo sabe que Julián y yo somos novios?

-Uno de sus compañeros de trabajo los vio juntos hace días. Es muy normal que mis asalariados tengan otro empleo. Veo que eres la responsable de que esté tan alejado de sus labores con la revista.

Ángela estaba algo incómoda con la situación. Pero algo dentro de ella le decía que María no actuaba por maldad. Tenía sentimientos hacía su novio.

-Esta muy callada ¿Te sucede algo? ¿Tienes algo que decirme?

Pregunta la jefa de Julián.

-No tome represarías con mi novio. Es un buen muchacho, un poco despistado y cuando consigue algo nuevo toda su atención se desvía hacia eso.

Fueron las palabras con las cuales respondió Ángela.

María notó sinceridad en las palabras de la joven, pero sus sentimientos hacia ese guionista llegado a la ciudad de un pequeño pueblo eran fuertes y escapaban de una relación de trabajo normal. Eran más profundos. Se sentía atraída hacia ese joven de larga figura. También notó que a joven apreciaba en serio a Julián. Pero había llegado tarde.

La conversación entre ambas había concluido. María le pagó a un taxi para que llevara a Ángela a su casa, el cielo estaba lleno de nubes grises las cuales anunciaba una lluvia muy fuerte.

-No tomaré represarías contra Julián. Es el mejor empleado que tengo. Además admito mi derrota.

Comentó para si misma María mientras veía a Ángela a lo lejos dentro del vehiculo.

7

Como odio los días lluviosos. De verdad arruinan todo. Casi no hay ventas, y hoy han caído gracias a eso. Espero que dentro de poco deje de llover y alguien necesite un par. Necesito mi comisión por ventas. Quiero darle un hermoso regalo a mi querida Ángela.

Mi jefe me ve desde el mostrador, en donde está la caja, vuelve a ver el paisaje. Se calmó la lluvia.

-Esto esta muy aguado.

Uno de los chistes malos de mi jefe. Aunque tiene razón.

-Y creo que las cosas se pondrán mejores para mañana jefe. Dentro de dos semanas arrancan clases las escuelas primarias.

Le respondo. Siempre he aguantado las ganas de gritarle lo malos que son sus chistes. Pero no debo negar el hecho de que es un buen jefe.

-Si quieres te puedes ir Julián. De verdad lamento haberte tenido hasta estas horas sin hacer nada.

Me comenta. No me lo pienso ni dos veces. Me voy a mi casa.

Me dirijo al baño a quitarme la camisa, la única cosa que forma parte de mi uniforme, me coloco un suéter y me retiraré por el día de hoy. Por el día de hoy.

Salgo del trabajo, del centro comercial con dirección a la parada de bus.

Por lo general tardo cuarenta minutos en llegar a mi casa, pero con la lluvia serán una hora.

Eso me da tiempo para ordenar mis ideas. Primero lo básico, llegar a tomarme un baño, calentar algo de leche y hacer chocolate para Ángela, y escribir algo de mi nueva historia.

Pero lo más importante es verla con su sonrisa. Creo que con solo verla se me termina de alegrar el día.

Algo extraño pasó, llegué a mi caso en el tiempo que no esperaba, el viaje solo se llevó unos quince minutos. Esto es extraño, pero no le prestaré atención.

Subo a mi apartamento tranquilamente. No hay nada fuera de lo normal.

Abro la puerta.

-Hola Julián ¿Cómo estas? ¿Qué tal tu día?

Me recibe mi querida.

Noto algo extraño en su voz y en su mirada.

-Hola corazón, estoy bien. Pues como vez me dejaron salir temprano del trabajo hoy.

Le respondo mientras me dirijo a la cocina para encender el calentador de agua.

Ella me sigue, ella nunca hace eso.

-¿Quieres que te prepare algo?

Me pregunta nuevamente.

Ahora comienzo a preocuparme.

Pero ella agrega un comentario que me dejó perturbado.

-Voy a prepararte un té para que te relajes y escribas mejor.

No dije nada. La notaba como ligeramente triste. Sus ojos no tenían ese brillo que tienen cuando anda con su habitual ánimo.

Me recordó a las caras que llevaban mis amigos el día cuando me despedí de ellos, de mi pueblo natal, todo con mi propósito de convertirme en un escritor de renombre, lleno de fama.

Pero ese día quien no pudo ocultar esa cara de tristeza fue mi hermana menor. Ahora mi querida Ángela me recordaba a mi hermana. Oculta su tristeza como si se preparara para despedirse.

¿Qué le habrá pasado mientras no estuve?

8

Pasó algo interesante mientras escribía.

Mis párpados comenzaron a pesar, el sueño me estaba ganando, afortunadamente el día siguiente lo tengo libre.

En ese momento tuve una pesadilla tras caer rendido al sueño en mi escritorio.

Había llegado a un amplio pasillo. Cada paso que daba se iluminaba el lugar. Al fondo estaba Ángela. Estaba llorando.

-Nos debemos separar por un tiempo.

Me exclamó soportando los sollozos.

No podía creer esas palabras dichas por ella. Comencé a correr hacia donde estaba.

-No vengas por mí por favor,

Me exclamó nuevamente.

La luz se hacía mas intensa a medida que avanzaba. Comencé a preguntarme ¿Hice algo mal? ¿Qué hice para que se fuera de mi lado?

De repente que el suelo bajo mis pies colapsa y era cuestión de segundos que cayera.

Comienzo a correr detrás de ella, pero todo fue en vano.

-Ángela ¿Dime que hice mal?

Exclamé mientras caía.

Nunca me molesté con ella, es imposible, es la persona más dulce y amable que conozco.

Eres mas que una huésped en mi apartamento, mi novia, quería decírtelo ¿Fue eso que provocó tu partida, que te dijeran la novia de Julián? Dime algo por favor.

Caigo, siento que me han cortado, tengo herida que comienzan a sangrar.

-Te causé muchos problemas. No quería, no era mi intención.

Escucho claramente su voz.

Levanto la cabeza. La veo caminando hacia una gran puerta de vidrio. Hay lágrima en sus ojos azules. Alrededor de ella hay otras personas, al igual que ella, tienen alas en sus espaldas.

¿No puede ser? ¿Te regresas al cielo? Sé que no puedo obligarte, pero por favor quédate conmigo.

-Nunca fuiste una molestia para mí. Por favor regresa.

Le respondo con lo que me queda de voz.

De repente vuelvo a sentir que me caigo.

Es una caída libre, el viento hace que mi cabello se levante y el roce con el mismo comienza a arder.

Me despierto de repente. Estoy nervioso, tengo sudor en la frente. Me caí dormido sobre el teclado del computador. Afortunadamente no le pasó nada a la historia. Pero hay que me preocupa.

Salgo de la habitación en donde tengo el computador. Llego al pasillo, un silencio absoluto.

Abro la puerta de mi habitación. Me sorprendo. No está Ángela. Ahora tengo escalofríos, corro a la cocina. No la encuentro. Salgo del apartamento y me dirijo a la azotea. No está allí.

¿El sueño que tuve fue la despedida?

El cielo se tiñe de gris y comienza a llover nuevamente.

Realmente se fue y estoy devastado por su partida. No se que la motivó a hacerlo.

De nuevo solo en mi apartamento. Ahora no se que hacer con mi vida.

Subiré a mi apartamento de nuevo y esperaré al amanecer. Y pensaré con calma lo que tengo que hacer ahora. No puedo pensar en este momento como siempre lo hago.

9

Finalmente entregué mi historia a tiempo para el lanzamiento de la revista. He recibido mis comisiones como guionista. Pero aún así la sigo extrañando. Ya hace tiempo que se fue, he perdido la cuenta. Ando apático, no tengo motivación para hacer algo en estos días, me he visto en la obligación de exigirme a mi mismo el salir a trabajar, escribir, y vivir otro día.

Y de nuevo María se siente preocupada por mi ¿Qué le pasa? Como todos los jueves viene a visitarme, a darme ánimos.

Quizás todo esta apatía se me quite si regreso unos días a mi pueblo natal, tratar de olvidarla, hacer ese esfuerzo sobrehumano para lograrlo. Debo aprender esa virtud que tiene mi hermana de ver algo bueno en todo lo malo.

Tocan la puerta, es María.

-Hola Julián ¿Cómo estás?

Me pregunta al verme. Se me hace difícil responder esa pregunta. Así que la evado con un comentario u otra pregunta.

-¿Quieres algo de tomar?

Ahí esta mi evasiva.

-Tengo que contarte una cosa Julián. De verdad no se como vayas a reaccionar. Espero que no te alteres conmigo.

¿Tiene algo que decirme? De verdad no me esperaba eso de ella.

Me cuenta que se encontró con Ángela y que hablaron seriamente, ambas fueron sinceras pero sintió que Ángela estaba haciendo algo que no debía hacia mí, que quizás por esa razón se haya marchado.

No respondí nada, ahora me doy cuenta que María desde un principio sentía algo por mí.

-Lo siento María no es mutua la atracción. Agradezco que me estés haciendo compañía en este momento.

Le respondí, pero cortésmente. Ella entendió.

Ya era tarde para enmendar las cosas, ya el mal estaba hecho.

María encendió mi computador mientras me acerqué ala ventana a ver las estrellas.

De repente veo un objeto que esta cayendo velozmente en dirección al lago de la ciudad. Se dibujó una sonrisa en cara.

-María iré al lago de la ciudad. Es recomendable que regreses a tu casa.

Le comenté.

-¿Qué pasó Julián? ¿Qué hay en el lago?

Me preguntó extrañada mi jefa. No entendía lo que estaba pasando.

De repente me sentí animado, vivo de nuevo.

-Después te explico. Por el momento de verdad me urge salir para allá.

Le respondí con mi sonrisa inmensa.

Quizás no lo haya entendido, pero regresó. Mi jefa es algo lenta para comprenderme. O es el hecho de que a veces no me comporto como lo haría uno de sus empleados.

¿Qué la habrá motivado regresar? Debo preguntarle, aunque mejor no ya que eso la haría sentir incómoda.

Le pediré un adelanto de mis vacaciones a María, quiero llevarla a ver mi pueblo, a conozca a mi familia y amigos. La llevaré a la playa de mi pueblo e iremos a pescar. De seguro mi perro se llevará bien con ella.

Ángela espera por mí que estoy en camino. Solo espero que no caigas en el lago y te estés ahogando.

No sabes lo feliz que me siento al saber que estas de nuevo a mi lado.

Epílogo

Me he tomado unos días libres de los dos trabajos para visitar mi pueblo natal. De verdad me hacían falta unas vacaciones.

Presenté a Ángela como mi novia ante mi familia. Mi hermana y mi querida se han hecho muy amigas. De nuevo me siento como un niño entre los brazos de Ángela, no puedo estar mas alegre. Pero había algo, una duda que rondaba por mi cabeza y tenía que salir de ella.

Ángela y yo fuimos a ver el atardecer en la playa. Me aguanté las ganas de no arruinar el momento.

Una oportunidad así no se puede dañar por una simple duda, así sea justificada o no.

Pasamos del malecón hacía la playa, buscamos un rincón que nos gustara entre la arena y las palmeras.

Un atardecer en la playa al lado de mi amor, no se puede pedir más en esta vida.

-Es tiempo de que regresemos a mi casa.

Le dije mientras le ayudaba a levantarse.

-Tienes razón. Todos me han tratado muy bien, son muy amables.

Respondió Ángela.

Salimos de la playa y nos fuimos. A veces algo tan simple como un atardecer puede unirnos más.

Me armé de valor durante el camino y le hice la pregunta.

Soltó una leve risa nervosa. Se calmó y me respondió.

-María sentía algo por ti, además pensé que era una carga. Pero al verte tan triste me hizo reflexionar. Lo de tu jefa y tu era imposible y a pesar de los esfuerzos que haces para pagar el alquiler, comida y demás te sentías feliz con mi presencia por eso decidí regresar. No fueron las palabras de tu jefa. Además tenía que atender a mis hermanas en algunas de sus labores.

Lo último me impactó un poco. Lo importante es que está a mi lado nuevamente.

-¿Cuándo quieres que regresemos a la ciudad?

Le pregunto.

-Aún no corazón, aún no.

Me responde riendo.

Esa noche el cielo se llenó de estrellas, como lo hicimos una vez, subimos a un sitio a verlas, en esta ocasión el tejado de mi casa fue el lugar que elegimos.

Favorite : Story Author   Follow : Story Author

  .    .