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Fiction » Action » THE GHOST by Edwin E Araujo font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Ghost of ESA
Fiction Rated: M - Spanish - Supernatural/Sci-Fi - Published: 08-03-09 - Updated: 08-03-09 - Complete - id:2705107

1. El Ángel de la Muerte - THE GHOST - Edwin E. Araujo

EL ÁNGEL

DE

LA MUERTE

Despierto con luces brillantes,

Con gran dolor agonizante,

No se qué fue hoy ni qué antes,

No tengo energía restante.

Trato de abrir mis ojos… mas estos simplemente no seden a mis órdenes quedándose totalmente cerrados. Minutos después vuelvo a intentarlo… logrando abrirlos lentamente, una luz brillante me ciega, quemando mis pupilas insoportablemente haciéndome incluso brotar un par de lágrimas, y un olor químico me abruma, siendo este quizá una enfermiza mezcla… solamente reconociendo lo que parece ser alcohol… siento que mi cuerpo está muerto pero puedo moverlo, torpemente… pero puedo, mi cerebro se siente más grande que mi cráneo, como si estuviera a punto de partírseme la cabeza para dejarlo escapar, y en mi mente solo una laguna negra, un completo vacío… parece que puedo describir con palabras claras… pero… ¿Por qué? ¿Qué pasó? Estoy acostado y miro a mi alrededor, estoy en una sala de operaciones, de paredes blancas como la luz que aún lastima, miro que no hay mueble más que la cama en donde estoy… me pongo de pie y caigo arrodillado, no hay dolor.

- ¿Qué… qué me han hecho? – Pregunto sin sentir familiar el tono de lo que se supone es mi propia voz, me arrastro hacia la única ventana que veo, de vidrio plateado… no… creo que es un espejo… no, es una ventana… no… la verdad no sé… miro mi reflejo y veo a alguien que no conozco, una persona de cabello café, no muy corto pues tiene mechones, con ojos blancos sin vida, un cuerpo bien tonificado mas no exagerado, de estatura considerable… esa persona… ¿Soy él?

Mientras veo mis manos me pregunto quién soy, qué soy, dónde estoy… me doy cuenta que no hay respuestas en mi mente, es más, no hay nada de información aparente en ella, me doy vuelta y veo de nuevo la cama en donde desperté, me doy cuenta que hay algo debajo de la almohada, camino tambaleante hacia ella, tratando de no caer al piso de nuevo, y tiro la almohada a un lado, es un arma la que estaba oculta, una Beretta 9mm… ¡¿Qué… qué dije?! ¡¿Sé qué es una Beretta?! Tomo el arma en mi mano izquierda inconscientemente y reviso el cargador, está lleno y con una bala en recámara, meto de nuevo el cargador y camino hacia una puerta que pasó desapercibida cuando desperté... ¿Estaba allí? Con arma en mano abro la puerta, salgo del cuarto y miro un elevador frente a mí, a mis lados pasillos con vuelta hacia atrás de mí, camino a mi derecha y veo tres puertas más, rotas, las lámparas de este lugar están quemadas o parpadeando, el pasillo no termina aquí, de pronto oigo una campanita, me doy vuelta apuntando y las puertas del elevador se abren, un hombre vestido de negro sale de él, con una SMG (Ametralladora corta, 9mm.).

Aquí estás, ¡Ahora sí vas a morir! – Grita el hombre y me apunta, corro hacia el final del pasillo y pongo mi espalda contra la pared, el hombre corre hacia mí y le apunto, cuando él va a dispararme le doy un tiro en la rodilla izquierda, se arrodilla pero me sigue apuntando, me dispara y no sé cómo me hago a un lado y le disparo en el cuello, el hombre empieza a sangrar y presiona su herida con su mano izquierda, cae al suelo y camino hacia él, ya está muerto, con los ojos aún abiertos.

- ¡¿Qué he hecho?! ¡Lo asesiné! No quise… hacerlo… ¿O sí? – Me pregunto viendo mi mano izquierda, tengo el arma firmemente agarrada, miro las heridas del sujeto y los tiros me parecen exactos, no son coincidencia o suerte… ¿Cómo lo sé? ¿Por qué no siento culpa? ¿Por qué mis instintos controlaron mi voluntad tan fácilmente? Confundido camino hacia el elevador, entro en él y presiono el único botón visible… “Primer piso”.

Pierdo el control de mi mente,

No creo lo que ya he hecho,

Me siento como demente,

Entre sombras, sí, acecho.

Después de un par de minutos el elevador se detiene, las luces parpadean como si la energía no fuera suficiente, presiono el botón de nuevo y el elevador vuelve a moverse, unos segundos después las puertas se abren y veo frente a mí una pared sucia, enmohecida, las luces del pasillo parpadean y me doy cuenta que hay una puerta frente a mí, de dos hojas, salgo del elevador y camino unos pasos hasta llegar a la puerta, veo que al lado tiene un letrero que dice “Laboratorio”, abro la puerta lentamente y veo muchas sillas tiradas, así como implementos para extraer sangre. Cierro la puerta y camino hacia mi izquierda, llego a otra puerta de doble hoja y esta tiene el letrero de “Banco de sangre”, abro la puerta y veo como un montón de sangre está regada en el piso, miles de bolsas rotas y acumuladas en una esquina, en ese momento me pongo a pensar si esto debería causarme asco… ignoro esto y cierro la puerta. Camino hacia mi derecha con arma en mano y paso de la puerta del Laboratorio, camino hasta llegar a una vuelta a mano izquierda y una puerta frente a mí, ésta con letrero de “Dormitorios”, abro la puerta y veo como veinte camas individuales, todas manchadas con un enfermizo color marrón, cierro la puerta y continúo a mano izquierda. Llego hasta otra esquina a mano izquierda y otra puerta para los Dormitorios a mano derecha, doy vuelta en la esquina y a mano izquierda me queda otra puerta más, el letrero dice “Morgue”, abro la puerta con arma en mano y miro dentro del cuarto, sin sorprenderme miro que hay alrededor de cuarenta cuerpos, un olor intolerable se siente, como si los cadáveres llevan más de un par de años allí, cierro la puerta y continúo a mano derecha. Llego hasta una computadora a mano izquierda y el “Lobby” del hospital a mano derecha, me pongo frente a la computadora pero esta no sirve, en ese momento me doy cuenta que entran nueve hombres armados al hospital, me agacho y me cubro detrás del recibidor de la computadora.

Si lo ven, no duden, mátenlo. – Dice uno de ellos, me asomo y veo que dos de los hombres se dirigen hacia mí, saco el arma y les disparo en la cabeza.

- ¡Maten al maldito idiota! – Grita uno de ellos y empiezan a dispararme, me agacho y camino hacia el lado izquierdo del recibidor, le disparo a otros dos en la rodilla y cuando caen al suelo los liquido con un balazo en el cuello, los cinco restantes me disparan y me cubro de nuevo, corro hacia el otro lado del recibidor y salto, en el aire elimino a tres más, caigo con una rodilla al suelo y los dos restantes me apuntan, les disparo pero me alcanzan a disparar también, les doy en la frente y caen muertos, pero… siento que mi estomago está húmedo, miro hacia abajo y estoy sangrando.

Diablos… - Susurro y me presiono la herida con mi mano derecha, me levanto pero la sangre no para… me está abandonando muy rápidamente, caigo de rodillas de nuevo y cierro mis ojos… poco a poco siento como mi mente se queda en blanco y el dolor empieza a desaparecer… mi cuerpo empieza a sentir un alivio general… no hay cansancio, ni hambre, ni dolor… ¿Estoy muerto ya? No. Abro mis ojos y me doy cuenta que estoy en el mismo lugar, en la misma posición, con arma en mi mano izquierda y la derecha en mi herida, o eso creo, miro mi mano derecha y la sangre ha dejado de salir, la hemorragia paró, quito mi mano y me doy cuenta que la bata tiene un agujero… pero mi cuerpo no.

Me curé… pero… ¿Cómo? ¿Cómo si me dieron un balazo tan solo un par de segundos atrás? – Me pregunto, me pongo de pie y camino hacia uno de los cuerpos, lo desvisto y me pongo su ropa: camisa manga corta negra, pantalón, zapatos de vestir negros y saco de igual color, reviso todos los cuerpos y encuentro que todos tienen un Águila del Desierto. (Pistola .45.), les quito un par así como unos cuantos cartuchos de balas, camino hacia el último cuerpo y le quito unos lentes oscuros… salgo del hospital y me encuentro en una calle solitaria, es de día pero no se ve ni un alma. ¿Dónde estoy? ¿Qué hago ahora? ¿A dónde voy?

Ropa robada,

De alma dolido,

Vida olvidada,

Soy ave sin nido.

Mientras camino no puedo dejar de sentirme mal por lo que he hecho, he matado a diez hombres y lo peor es que mi conciencia está tranquila ¿Debe ser así? No lo sé. Aún no puedo recordar nada… pero al ver un arma sé qué tipo, qué calibre, y de qué capacidad es, y mis movimientos fueron muy hábiles en el hospital, salto, ruedo, apunto y disparo como si fuera profesional. Trato de recordar quién soy y con cada paso que doy me urge más saberlo, al pasar las horas y pasos llego hasta el centro de la ciudad, la gente me ve sin sospechar nada, algunas chicas incluso me sonríen, les sonrío y sigo caminando. Llego hasta un hotel y meto las manos en mis bolsillos, siento que ando algo así que lo saco, es una billetera, la abro y miro que el tipo que maté andaba alrededor de cinco mil dólares americanos en billetes de cien.

Guau… - Digo sorprendido y entro al hotel. Tomo una habitación y entro en ella, por el doble de su precio el encargado no me pide documentación. Me quito el saco y lo tiro en la cama, cae fuerte en ella por las armas y cartuchos que robé, camino al ropero y me veo en su espejo, miro mi rostro sin aún reconocerlo, me quito los lentes y veo mis ojos blancos, miro detalladamente mi cara, sus defectos, sus detalles y empieza a parecerme familiar, me doy cuenta que mi iris es la única parte de mi ojo que es gris claro, y que todo lo demás tiene un color blanco brillante. Camino hacia el baño y me doy cuenta que hay una navaja de afeitar allí, la tomo con mi mano izquierda (Parece ser que soy zurdo.) y me corto la palma derecha, empiezo a sangrar y vuelvo a cerrar mis ojos, a poner mi mente en blanco… y lo que pasó antes vuelve a pasar, el dolor se va y al abrir mis ojos mi herida está cerrada, solo la sangre que derramé queda como prueba de mi herida, de pronto siento una alegría, me empiezo a reír poco a poco hasta carcajearme, me miro al espejo y mis ojos resplandecen. Lejos de asustarme… me encanta ese detalle… ¿Por qué?

La oscuridad se torna aliada,

Descubro malignos poderes,

Mi alma se transforma en malvada,

Me siento el mejor de los seres.

Me regreso a la cama y me duermo, al despertar sigo como antes, no sé quien soy ni qué debo hacer, miro que hay una televisión en el cuarto, sin levantarme busco el control a mi alrededor, lo encuentro en el ropero pero no quiero levantarme.

Desearía que viniera a mí. – Susurro viéndolo, de pronto… empieza a levitar, dejo de pensar en esto y cae en el ropero de nuevo.

¡Rayos! ¿Yo hice eso? – Me pregunto sonriendo, vuelvo a verlo y esta vez estiro mi mano, me concentro en atraerlo y así, como si me lo tiraran, el control llega a mi mano.

¡Cielo santo! ¡Lo hice! – Digo riéndome, enciendo el televisor y lo miro, las noticias locales mencionan que estoy en París, Francia.

Soy francés, ¿Eh? – Digo sonriendo, cuando terminan las noticias apago el televisor y me pongo de pie, pongo el control en el ropero y veo que hay un teléfono inalámbrico, sonrío y lo atraigo hacia mí, lo logro y gozo de alegría por este nuevo poder, marco el cero sin querer y contesta una chica.

¿Bonjour? – Dice la chica.

Bonjour mademoiselle; quería saber si tienen servicio al cuarto. – Pregunto, y me río por mi acento francés.

Oui monsieur, ¿Qué desea? – Pregunta la chica y ordeno cierta comida, como siempre inconscientemente, la chica me afirma que tiene esa comida y que me la traerán en quince minutos.

Merci. – Digo al colgar y me carcajeo, ¡Quién diría que hablo francés! Con la mente pongo el teléfono en su lugar y me meto al baño, tomo una ducha y cuando termino me pongo una toalla en mi cintura, oigo que tocan la puerta y voy a abrir.

- ¡Aquí te mueres maldito! – Me grita un tipo frente a mí con una SMG, le doy un puñetazo en la nariz y con mi mente le quito el arma, la agarro con mi mano derecha y pongo mi palma izquierda frente al tipo. Con la mente lo agarro del cuello y lo meto al cuarto, cierro la puerta con el pie y tiro el arma en la cama.

Tsk, tsk, tsk. No maldito, te equivocas, el que va a morir eres tú. – Digo sonriente y lo muevo hacia la ventana, la abro y saco al tipo por ella pero no lo suelto.

Por favor ¡Solo hago mi trabajo! – Dice llorando.

Y yo solo saco la basura. – Digo y lo arrojo contra el edificio de enfrente, el tipo vuela por el aire y azota la pared, después cae a la calle, cierro la ventana y tocan de nuevo a la puerta, abro y esta vez es una linda rubia con una bandeja y el pato a la naranja que ordené.

Bonjour monsieur, su orden. – Dice ella con fina voz y le hago el ademán de que pase, pasa y me deja la bandeja en una pequeña mesa.

Merci, por cierto, ¿Qué tal están tus “Bollos”? – Digo sonriendo y viéndole el trasero.

¡¿Disculpe?! – Pregunta la señorita dándose vuelta.

Sí. ¿No me digas, no tienen pan francés en Francia? – Pregunto y sonríe.

Oh sí, me tomé la molestia de traerle unos cuantos recién horneados. – Dice sonriéndome y caminando hacia la puerta, miro a la cama y tiro la SMG al suelo con la mente e inmediatamente atraigo la billetera.

- ¿Cuánto le debo? – Pregunto.

- $250. – Dice y saco $300.

Quédate con el cambio. – Digo y me sonríe.

Merci. – Dice.

Enchanté preciosa, enchanté. – Digo y se sonroja, se da vuelta y camina hacia la recepción, cuando llega a la esquina voltea a verme, le tiro un beso y le guiño el ojo, se ríe y sigue caminando, cierro la puerta y me visto, mientras como oigo las sirenas de patrullas y ambulancias… bella pieza musical… relajante. ¿Qué estoy diciendo? ¿Cómo es posible que haya hecho todo lo que hice y todavía tener la osadía de estar comiendo?

Sea como sea, ignoro mi sentido común y termino de comer, mientras bebo un vaso de agua me pongo a pensar en qué pude haber sido con los poderes que ahora tengo: Curación y Telequinesia. Tal vez un Operativo Especial… pude haber sido un Héroe, quizá no. Al terminar de comer voy al baño y encuentro un cepillo de dientes sellado, lo uso y visto el saco, al ver la SMG en el suelo la levanto con la mente y sonrío. ¿Qué tan fuerte puedo ser? Si aventé al asesino a más de veinte metros de distancia frente a mí ¿Qué puedo hacer con las estructuras? No dudo más y empiezo a presionar el arma con la mente, para mi sorpresa soy capaz de hacerla un cubo perfecto de diez por diez centímetros, me río y abandono el cuarto, mientras salgo veo que la recepcionista, la chica que me llevó la comida, me ve y se sonroja.

Gracias por todo linda. – Digo guiñando un ojo y ella me dice adiós con la mano, salgo del hotel y veo las patrullas interrogando a un sujeto, igual vestido que todos los demás que quisieron matarme.

Si pudiera ser invisible oiría lo que hablan. – Susurro caminando y entro a un callejón, mientras camino pienso en todo lo que me ha pasado, de pronto veo una pareja en lo mejor de acariciarse.

Sí que pega la calentura... – Susurro y la pareja mira hacia donde estoy.

- ¿Qué fue eso? – Pregunta la chica.

No sé, no veo nada. – Dice el tipo besándole el cuello, estaba atónito, ¡Fueron tan cegatones de no verme a dos metros de ellos y en medio del callejón! Era eso o…

- A ver qué pasa. – Susurro más suave y camino lo más silencioso posible que puedo, llego tan cerca de ellos que oigo los gemidos de la mujer a causa de los besos, hago un ruido con la boca y ambos voltean, me miran exactamente a los ojos pero no dicen nada y siguen besándose, no aguanto más y me gana la risa, se asustan y me ven sin verme, miran hacia todos lados y salen corriendo, aún riéndome me miro en un espejo quebrado en la basura, no tengo reflejo, me enfoco en aparecer y, como si fuera una ilusión, poco a poco aparezco.

- ¡Maldita sea! ¡Parece que soy un maldito fantasma! – Digo quebrando el espejo con la mente, corro hacia el principio del callejón y me doy cuenta que la policía lleva en la patrulla al tipo que interrogó, sonrío y sigo la patrulla, invisible y corriendo, empujando a la gente y asustándola, divirtiéndome de sus estúpidas caras.

Al llegar a la comisaría entro, siempre invisible, hasta las celdas, paso un detector de metales y éste suena pero como no me ven empiezan a sospechar que se ha arruinado. Cuando los policías meten al sospechoso a la celda me meto con él y espero a que se vayan, el tipo se acuesta y yo me siento en la cama de enfrente.

Parece que te atraparon soberano imbécil. – Digo apareciendo, el tipo se para de un brinco y me mira asustado.

- ¡¿Cómo diablos entraste?! – Grita y me pongo de pie, me cruzo de brazos y con la mente lo azoto contra la pared.

Yo hago las preguntas. No. 1: ¿Por qué quieren matarme? – Pregunto y el tipo está totalmente asustado.

No lo sé, un tipo rubio nos pagó por buscarte, nos dijo dónde estarías y cómo eras. – Contesta rápidamente.

Bien. No. 2: ¿Quién les dijo que soy?

Dijo que eras un asesino a sueldo, que él te había capturado pero que estabas tratando de escapar.

Muy bien, buen chico. Y No. 3: ¿Tienes miedo? – Pregunto sonriendo, asiente con la cabeza y me río.

- ¡Qué bien, por que debes tenerlo! – Grito y con la mente arranco los barrotes de la celda y traspaso las manos y el pecho del sujeto, grita de dolor y con ello siento un gran alivio y diversión, me asusta… pero me agrada. Cuando oigo que la policía se acerca me hago invisible y espero que abran la puerta.

Dios santo. – Dicen los policías al ver al hombre contra la pared, salgo tranquilamente de allí y hago sonar el detector de metales, salgo de la comisaría y sigo caminando como nada; después de unas cuadras, y cuando estoy solo, me hago visible y continúo con mi caminata, de pronto llego hasta un parque desolado, en el kiosco está un hombre rubio, con lentes y ropa negra.

- ¿Cómo estás… Ghost? – Me dice el hombre cuando estoy a dos metros de él.

¿Quién eres? ¿Te conozco? – Pregunto.

Sí, me conoces… pero no me recuerdas. – Contesta con una pequeña sonrisa.

Fui un asesino, soy asesino,

Aunque lo acepte o lo rechace

No puedo cambiar mi destino,

Mi ira sin fin siempre renace.

El tipo se cruza de brazos y yo lo miro fijamente.

Mi nombre no importa, el tuyo siempre fue y será The Ghost… el ángel de la muerte, como unos te decían. Siempre tuviste muchos dones, los dones de un Héroe, pero no eres un Héroe, eres un asesino. – Dice mientras yo bajo la mirada.

Ya mataste… de prueba están mis hombres. – Dice y lo vuelvo a mirar.

- ¿Tus hombres? ¿Tú los enviaste a matarme? – Pregunto.

No exactamente… los envié a “Despertarte”.

- …

- Sabía que no recordarías nada, que tu mente se reiniciaría, pero también sabía que con los “Estímulos” necesarios tu instinto volvería a despertar. – Dice el hombre mientras yo sigo sin recordar nada.

- ¿Por qué se reinició mi cerebro? – Pregunto y el hombre se encoje de hombros.

No lo sé… pero una vez me pediste que si algo te pasaba que te buscará, y aquí estoy. – Dice y siento que miente.

No… no encaja nada, deben ser mentiras. – Digo acercándome a él.

- ¿En serio? ¿Entonces como sé que al irme descubrirás un nuevo poder? – Dice sonriendo y alrededor de diez hombres corren hacia mí, el hombre frente a mí me quita las armas y salta tan alto que cae en el techo del kiosco.

Pelea, y gánate el título de “The Ghost” nuevamente. – Grita y los asesinos me rodean con armas, de pronto siento como mis manos empiezan a crear energía, cierro los puños y al verlos me doy cuenta que he creado unas esferas transparentes, sonrío y miro a los asesinos.

Bien… divirtámonos. – Digo y arrojo las dos esferas que creé a los hombres que me apuntaban, les doy en la cabeza y creo otras dos, las arrojo también y cuando los otros seis me apuntan levanto a dos con la mente y se los arrojo a los otros dos, los dos que quedan me disparan y me hieren en las piernas, me arrodillo y siento como con el dolor las esferas, y su energía, se vuelven más violentas, cargo dos esferas y se las arrojo al pecho, los dos tipos salen volando y cierro mis ojos, me curo y me pongo de pie, al abrir mis ojos camino hacia los tipos que no maté y les quiebro el cuello con la mente, y al último, que estaba desarmado, lo levanto con la mente y empiezo a presionar su cráneo, empieza a gritar de dolor y de repente su cabeza explota, lo dejo caer y miro hacia el kiosco.

¡Bravo! ¡Siempre me gustó tu creatividad! – Dice el hombre rubio y después se carcajea mientras me arroja las armas.

- ¿Qué quieres de mí? – Pregunto mientras atraigo las armas a mis manos.

Por ahora… que recuerdes quién y qué eres, cuando te ocupe te buscaré. – Dice el hombre y salta hacia atrás, después veo que corre tan rápido que lo pierdo fácilmente de vista. Miro hacia atrás y me doy cuenta que he matado a diez hombres más así como así.

- ¿Qué he hecho? He quitado más vidas… incluso a sangre fría… pero no siento nada… ni lástima o dolor… ¿Qué soy? Si fuera alguien normal, ¿No debería sentirme mal? – Susurro guardando las armas en el saco de nuevo.

Entre decepción hay gloria,

Entre dolor, diversión,

La muerte me causa euforia,

Juego bien el corazón.

Corro hacia el hotel, enojado, confundido y decepcionado, ¿Fui asesino? ¿Tuve incluso un apodo? No lo sé, pero por deducción parece ser cierto… soy demasiado violento, mis habilidades, así como los poderes mentales, aumentan con las horas, y parece ser que… aunque me duela aceptarlo… disfruto asesinando. Sueno como loco pero tengo tanto poder que me siento casi invencible, ¿Lo seré? Seria un tonto sino aprovechará mis dones, pero, ¿En qué manera? Pensando en esto llego al hotel.

Bonjour monsieur, ¿Se quedará otra noche? – Me pregunta la recepcionista.

Eso creo querida, eso creo. – Contesto sonriendo… ¿Qué? ¡¿Que no se suponía que venía confundido?! ¡¿Cómo diablos puedo estar coqueteando con la chica si acabo de descabezar a un tipo?! ¡¿Seré tan cruel, cínico y descarado?!

Aquí está su llave. – Dice la chica sonriendo.

Merci, por cierto, ¿A qué hora sales de aquí? – Pregunto.

- ¿De mi turno? – Pregunta y asiento.

En un par de horas… a las seis en punto… ¿Por qué me lo pregunta?

Estaba pensando que quizá podríamos cenar algo juntos. – Digo poniendo mi mano sobre la que ella tenía en el mostrador.

- ¿De verdad? – Pregunta.

Sí… ¿Qué dices? – Pregunto y ella baja la cabeza.

Seguro, venga a las seis y media y de aquí nos vamos. – Dice y sonrío.

Bien. – Digo y me dirijo a mi cuarto. Al llegar al pasillo en el que está dos hombres me están esperando, me detengo y dos más salen tras de mí.

Genial… - Susurro y los cuatro hombres me acorralan, a diferencia de los otros éstos tienen macanas nada más, sonrío y concentro toda mi energía, ésta vez en mi cuerpo no en mis manos, cuando los cuatro hombres están a punto de atacarme libero mi energía con un grito y ésta los lanza al aire como si fuera una explosión, los tipos caen al suelo y me aseguro de quebrarles el cuello, después los pongo uno encima de otro y los meto al cuarto con mi mente, de allí los meto en el ropero.

Quédense allí, tengo una cita y no quiero que la arruinen. – Digo y me alisto. Cuando dan las seis y media me dirijo al mostrador, la chica me espera con ropa muy bonita y nos vamos a cenar fuera. Después de cenar y una que otra palabra dulce, así como también ciertos movimientos tiernos, que no sé de donde los aprendí, le robo un beso y la acompaño a su casa, ya allí me invita a pasar y… pues… pasa lo que tiene que pasar. Al siguiente día me despierto antes que ella, me visto y me doy cuenta que tiene ciertas cosas de valor, oro, plata, y uno que otro diamante.

Hmmm, Robin Hood solía robar a los ricos para dárselo a los pobres… en este caso, se lo robo a la rica y me lo doy a mí mismo. – Digo sonriendo y tomo todo lo de valor, me acerco a la chica, le doy un beso en la mejilla y me voy de su casa. Voy a una casa de empeño y vendo las joyas, me dan alrededor de diez mil dólares, los diamantes sí que son caros, además de que me di cuenta que podía manipular los pensamientos de las personas… quizá por eso la conquista de la chica fue fácil. Después de cobrar me dirijo hacia el hotel a devolver la llave, el señor que me atendió la primera vez me da un sobre cuando le entrego la llave.

Un hombre le dejó esto. – Dice.

Merci. – Digo y me voy de allí, abro el sobre mientras camino y me doy cuenta que son unos documentos, mis documentos: Pasaporte francés, Identificación francesa y hasta recibos de impuestos, todo a nombre de Jack LeBeau; pero no es todo, los otros documentos del sobre son Partida de Nacimiento, Social Security, Pasaporte y la Escritura de una casa en Chicago a nombre de Jake Andrews; de allí solo hay una nota.

– “Tus “Documentos” Ghost.” – Dice, sonrío y me pongo a pensar que ahora que tengo documentos puedo comprar una casa, obviamente lejos de la gente.

No recuerdo mi vida,

Mi mente solo es ruinas,

Me gano una guarida,

Soy sombra que imaginas.

Diez mil dólares… ¿Qué tipo de casa compraré? Me pregunto mientras voy en el autobús; después de unos cuantos minutos veo un lote a las afueras de París, cerca de los invernaderos, me bajo del bus y me dirijo hacia el vendedor. Después de unos cuantos minutos “Negociando” que me deje el lote más grande y céntrico en el menor precio, $5,000 por un lote de 50X50, camino hacia él y lo empiezo a ver.

Hmmm, me quedan 5 grandes… - Digo y me dirijo a la ciudad de nuevo a comprar material de construcción.

Ya que no debía alimentarme si me “Curaba” no gastaba en absoluto en mí, solo en la construcción. Después de una semana había conseguido todo el material que necesitaba, con mis poderes trabajaba en la construcción durante la noche; al finalizar el mes ya tenía una casa en donde dormir, pintada y bien construida (Al entrar, la cocina a la izquierda y sala a la derecha, al fondo cuatro cuartos: dos a la izquierda, recámara y baño, y dos a la derecha, estudio y sala de ejercicios.), al sentarme a verla me río ya que me pregunto de dónde aprendí a construir… misterios de mi vida. Con $2,500 en mano compré lo necesario: cama, baño, ducha, cocina, computadora portátil con su mueble y una cómoda silla. – O.K., encendamos esta cosa. – Susurro y enciendo la máquina, cuando está lista para ser usada me cae un correo electrónico, lo abro y empiezo a leer.

– “Veo que ya tienes una casa y una forma directa para comunicarme contigo… ¿Quieres trabajar para mí?

A.W.” – Dice y muevo el cursor hacia el final de la hoja, “Sí” y “No” pueden elegirse… lo pienso un par de minutos y le pongo “Sí”, una burbuja aparece y dice “Respuesta enviada”.

De vuelta al inicio,

De nuevo a matar,

No dejo ni indicio,

El cual rastrear.

Después de cinco minutos recibo otro correo y lo abro.

– “Bienvenido Ghost. Éste es tu objetivo: Debes ir al centro de la ciudad y asesinar a Jean-Luc Summerset, conocido traficante de armas norteamericano criado en tu país. Una foto está anexa a éste E-Mail así como las ubicaciones en las que se ha visto rondar. Precio del blanco: $50,000. Bono por sigilo y ocultamiento del cuerpo: $10,000.” – Dice el correo y veo los archivos anexos, el mapa menciona ciertos lugares en los que ya estuve: el hotel, la casa de la recepcionista y el restaurante en el que cenamos; miro la foto y el tipo es calvo de unos 54 años.

Hmmm, ¿Qué debo hacer, llevo mis armas? No… lo haré a la antigua. – Murmuro y apago la computadora.

Salgo de mi casa y la cierro con llave, me subo al autobús y llego al centro de la ciudad como a las 6:30 p.m., me dirijo al hotel y me doy cuenta de que la chica a la que le robé está en la recepción.

- ¿No debería estar fuera? – Me pregunto y una limusina se para enfrente del hotel, camino de paso y me escondo en un callejón, veo que el viejo recepcionista baja de la limusina acompañado por el Sr. Summerset.

Debo seguirlos. – Murmuro pero me doy cuenta que alrededor de cinco hombres con M4’s (Rifles de largo alcance, calibre 7.62.) se bajan y cuidan la entrada del hotel.

Diablos… me pregunto dónde estarán. – Murmuro y me agacho, me dirijo hacia la parte más oscura del callejón y me siento atrás de los botes de basura, cierro mis ojos y no sé por qué empiezo a concentrarme, de pronto siento como me levanto y cuando abro los ojos estoy de pie, miro mis manos y son transparentes, pero aún visibles, miro hacia abajo y mi cuerpo está sentado, concentrado, con los ojos cerrados, tal y como lo dejé… ¿Cómo lo hice? Y, aún más interesante, ¿Por qué?

Sonrío y corro hacia la entrada del hotel, me doy cuenta que los guardias de Summerset no me ven así que abro la puerta, corro hacia el recibidor y me doy cuenta que los dos hombres se dirigen a mi antigua habitación, los sigo y entro detrás de ellos.

No sé como lo hizo Jean-Luc, pero ése joven mató a tus hombres. – Dice el recepcionista.

No son mis hombres. – Dice el Sr. Summerset.

- ¡¿Qué?! – Sí, no son ellos, pero aún así quiero saber quién los mató, un loco así no puede seguir libre. – Dice el Sr. Summerset y el recepcionista sale de la habitación, el Sr. Summerset abre el ropero y ve a los cuatro cadáveres que escondí allí.

Ahora es cuando. – Susurro y me desconcentro, cierro mis ojos y al abrirlos estoy de nuevo en el callejón, sentado. Me pongo de pie y corro hacia la parte de atrás del hotel, llego hasta la ventana de la habitación frente a la calle y veo que el Sr. Summerset entra al baño, miro que no hay nadie alrededor y me meto en la habitación, me paro enfrente de la puerta del baño y cargo suficiente energía como para matarlo en mi mano izquierda, cuando sale del baño se la tiro en el pecho y azota la pared, incluso cuartea el mosaico, camino hacia él y me doy cuenta que murió al instante, su cuello se rompió, me río y oigo que el camión de la basura pasa por la calle, me asomo a la ventana y el camión para frente a mí.

Un bono siempre ayuda. – Digo sonriendo, atraigo el cadáver y lo saco por la ventana, lo levanto muy alto y lo dejo caer en el triturador del camión, con mi mente activo la palanca y veo como el triturador aplasta el cadáver, después camino por la calle y le hago parada a un taxi que va de paso, cuando me subo a él los tipos de la basura siguen recogiéndola sin notar nada, le digo al conductor a donde dirigirse y después de unos minutos llegamos, pago y entro a mi casa.

Me dirijo al estudio y enciendo la computadora, a los cinco minutos aparece un programa tipo “Chat”.

¿Lo hiciste? – Pregunta A.W.

Sí, lo asesiné sin huellas y tiré el cadáver en un camión triturador. – Contesto.

Muy bien… ése es tu estilo.

- …

- Como sea, abrí una cuenta en el banco local a tu nombre, Jack LeBeau, la puedes manejar desde tu computadora, mírala si quieres. – Leo y la página “Web” del banco aparece, me manda de un solo golpe mi cuenta con $60,000.

Está correcto. – Escribo.

Excelente, estaremos en contacto Ghost… un placer hacer negocios contigo. – Leo y el Chat se cierra. Me quedo viendo la cuenta fijamente y no puedo creerlo, $60,000, así nomás, con ello podría comprar un auto… o armas… o más muebles… y mejores… dinero… hace todo más fácil.

Dinero llama dinero,

Con él creo también mi imagen,

Dinero, fiel compañero,

Mis dones busco que encajen.

Paso un buen rato viendo la cuenta; treinta minutos después apago la computadora y me dirijo al dormitorio, me desvisto y duermo. En la mañana tomo una ducha y me dirijo a la ciudad en autobús, me bajo frente a una agencia de autos y miro una belleza blanca… un Audi TT, auto de dos puertas, seis cilindros, de 0 a 60 en 3.4 segundos.

Qué belleza. – Susurro y camino dentro de la agencia.

Bonjour monsieur, ¿En qué le puedo ayudar? – Me dice un vendedor mientras camino al auto.

- ¿Cuánto cuesta? – Pregunto sin detenerme.

- ¿El Audi? Sinceramente, creo que está fuera de su alcance. – Me contesta y sonrío, me detengo frente al auto y miro que las bocinas son de pobre poder.

Monsieur, tenemos autos más a su alcance, como un Renault Clio, o un Mazda. – Dice y abro la puerta, casi todo el interior es de primera, solo necesita retoques.

Me lo llevo. – Digo saliendo del auto.

Creo que no me ha oído, no creo que pueda comprarlo. – Insiste, en eso otro vendedor se acerca y me sonríe.

- ¿Cuánto? – Pregunto viendo al auto.

- $35,000. – Contesta.

Hagamos el papeleo. – Digo y el vendedor que me de primero solo me ve, después de media hora todo el papeleo está listo y me dan las llaves del auto, lo enciendo y me voy a una gasolinera, lleno el tanque y después me dirijo a una tienda de ropa, compro $5,000 en ropa (Trajes, pantalones, camisas, zapatos, tenis, ropa interior, un reloj de pulsera, etc.) y me dejo puesto un traje negro con corbata blanca, pago con el número de cuenta y después meto todo en el baúl del auto. Después me dirijo al banco y pido mi tarjeta de débito, me la dan y me dirijo a comprar muebles. Gasto $10,000 más y después me dirijo a casa, el auto es mejor de lo que esperaba, lo estaciono atrás de la casa y meto la ropa en ella, en la tarde me llevan el armario y lo instalan, ordeno la ropa y al terminar me llevan los sillones, el comedor y máquinas para ejercitarme; al fin del día me quedo con $10,000, me siento en mi sala y enciendo mi televisor LCD, lo pongo en la entrada de video y le instalo una consola de videojuegos que compré, empiezo a jugar un juego de guerra y después de un par de horas apago todo y me dirijo a mi dormitorio.

Al siguiente día le instalo alarma al auto y a la casa, muy novedosas claro, después llevo el auto a un mecánico y le digo qué es lo que quiero que le modifique, curiosamente yo no sabía qué acababa de decir; el mecánico me dice que serán $4,500 pero que si lo quiero lo más rápido posible serán $9,000 por todo, quiere la mitad ahora y la mitad al terminar, le pago sin dudar y regreso a mi casa, al llegar me dirijo al estudio y enciendo la computadora, al par de minutos el programa de Chat se abre.

Hey Ghost, parece que ya te estableciste, ¿Eh? – Dice A.W.

Sí… ¿Tienes algo para mí? – Escribo.

Directo al grano, ¡Por eso eres mi asesino favorito! Y sí, tengo algo para ti. – Contesta A.W.

Solo caos reina en mi mente,

En las de víctimas no,

Todo mundo es diferente,

Sufren por lo que pasó.

Sonrío.

O.K., ¿Ahora quién va a ser? – Escribo.

Su nombre es Mariah Douglas, vive cerca de Lyon. – Contesta A.W.

- ¿Una chica? – Pregunto.

Sí, muy bella debo agregar. – Dice A.W. y el visor de imágenes se abre y mostrándome la foto de una chica de cabello negro, liso, figura delgada, ojos algo chinos, color avellana, de unos 20 a 23 años de edad.

- ¿Te gusta? – A.W. pregunta.

Mucho. – Bien… lástima. Dará una fiesta de caridad en un par de días en su humilde mansión, consigue un esmoquin y unos lentes oscuros, por tus ojos, y has lo tuyo, quiero que la bella dama esté “Descansando” para el fin de la noche. Precio del blanco: $25,000. - A.W. dice.

Un momento, ¿Me escabullo para entrar o tienes un plan? – Escribo.

Una invitación sería perfecta, ¿No? Pues ya te envié una, si no llega hoy llegará mañana.

Excelente.

Por cierto, ¿Compraste un Audi? - A.W. pregunta y me río.

Sí.

- ¡Muy bien! Eso te hará parecer un invitado de honor.

- ¿A que hora es la fiesta?

10:30 de la noche, no llegues tarde, cuento contigo. - A.W. dice y el Chat se cierra, mientras sigo admirando a la dama otro archivo aparece en el visor, lo miro y es el mapa para llegar a la casa, lo memorizo y después apago la computadora.

Al siguiente día, en la tarde, llego al taller donde dejé el Audi y el mecánico me dice que está listo, me da las llaves y al encender el auto siento cuanto poder tiene ahora, lo acelero y salgo a la calle, para mi suerte estaba vacía, acelero a todo lo que da y el medidor de velocidad me marca que voy a 180 MPH; a lo lejos miro un taller de sonido y me detengo, lo estaciono en un pequeño garaje que tiene y le digo al vendedor que quiero el mejor sonido que tengan para el tipo de auto que llevo, me dice que cuesta $1,000 y que lo tendrá listo en la mañana, sonrío y le digo que lo instale. Ese día me quedo en el parque de la ciudad, por suerte ni un policía está cerca. No duermo, así que cuando son las nueve de la mañana cierro mis ojos y me relajo, al abrirlos estoy como nuevo. Me dirijo al taller y el mecánico está probando el sonido final del auto, se oye genial, ruidoso pero muy definido, con un bajo excelente.

¡Hey! Justo a tiempo, ¡Checa qué sonido hombre! – Dice el mecánico y le sube todo el volumen.

Genial, se oye estupendo. – Digo sonriendo y el tipo le baja el volumen y apaga la radio, se sale del auto y me da las llaves, le doy la tarjeta de débito y se va a su oficina, me siento en el asiento del conductor e inserto la llave, cuando enciendo el motor el chico ya viene de regreso.

$1,000 fueron retirados de su cuenta. – Dice.

Bien, gracias. – Digo y me da la tarjeta, la guardo y me dirijo a casa.

Al llegar entro y me voy a mi cuarto, me baño y me cambio, me pongo un esmoquin, gafas oscuras y salgo de la casa, miro que hay un sobre y lo levanto, lo abro y es la invitación.

Casi la olvido. – Susurro, cierro la puerta, activo la alarma y me subo al auto, me dirijo a Lyon y enciendo la radio, miro que la carátula se ilumina y dice “Disc in”.

- ¿Dejó el disco? A ver de qué es. – Susurro y le presiono “Play”, el disco empieza a sonar con música “Rap”.

Genial, qué bajo. – Digo y le subo todo el volumen. Cerca de las 10:15 de la noche llego a la casa de la chica, miro que todos los invitados están haciendo fila para estacionar sus coches, me formo y unos quince minutos después es mi turno de pasar, los guardias me dirigen a mi parqueo y me estaciono, apago la radio y el auto, salgo del coche y cierro las puertas con alarma, me dirijo a la mansión y dos guardias me detienen en la puerta.

- ¿Invitación? – Preguntan y les doy la invitación, la ven y sonríen.

Disculpe Sr. LeBeau. Pase usted. – Dicen dándome la invitación, asiento sonriendo y paso al lobby de la mansión, de pronto todos aplauden y miro a las escaleras, la Srta. Mariah Douglas baja por ellas con un sensual vestido blanco transparente, solamente sólido de la entrepierna y los pechos.

Madames, Monsieurs, bienvenus. Gracias por venir y aceptar mi invitación a esta fiesta de caridad en nombre del fondo alimenticio de los niños huérfanos. – Dice cuando todos callan, al terminar todos aplauden y ella sonríe.

Hmmm, nadie ayuda a nadie sin ganar algo en estos días, ¿Qué ganará ella? – Susurro mientras aplaudo. Cuando baja con sus invitados me doy cuenta que me ve fijamente, sonrío y baja la mirada; después de unos minutos tomando vino Mariah camina hacia mí.

Bonsoir monsieur…? – Dice sonriéndome.

LeBeau, Jack LeBeau. – Contesto y me ofrece su mano, la tomo suavemente y la beso tiernamente.

Jack LeBeau. ¿De dónde es? – Pregunta.

París.

París, la ciudad de las luces.

Oui, et vous?

Nacida en América, crecí aquí en Lyon.

Ohhh. –

¿Y qué lo trae por aquí Monsieur LeBeau?

El deseo de ayudar claro.

- …

- Apoyo su causa, soy uno de sus contribuyentes anónimos… bueno… no tan anónimo ahora. – Digo y ella ríe delicadamente.

Pardon moi monsieur, pero tengo que saludar al resto de los invitados.

Seguro. – Digo y beso su mano de nuevo camina unos pasos lejos de mí y después me mira.

No vaya a pensar en irse. – Dice sonriendo.

Non, mademoiselle. – Digo y sigue su camino.

Cielos… la traigo “Muerta” desde un principio. – Murmuro y bebo de mi copa; después de unas cuantas horas, la chica sube las escaleras y me mira desde el balcón, me llama con la mano y la sigo, cuando estoy frente a ella camina hacia un pasillo y entra en una puerta, entro también y cierro la puerta, me sonríe y camino hacia ella, la empiezo a besar.

Hmmm, y yo que pensé que sería otra fiesta aburrida. – Susurra sonriendo.

Yo también. – Contesto y la sigo besando; después de unos minutos la chica se desnuda y me empieza a quitar el saco y camisa, nos recostamos en la cama sin dejar de besarnos y desabotona mis pantalones. Después de desnudarnos tenemos sexo y ella se duerme, curiosamente no se asustó al ver mis ojos (O no los vio por estar tan entretenida.), me visto y me entra curiosidad por saber quién es en realidad, de repente me concentro y mi espíritu sale de mi cuerpo como lo hice antes en el hotel, ¿Qué tal si trato de entrar en su cuerpo, en su mente? Sonrío y mi espíritu entra en su cuerpo, en el momento en que mi mente se alinea con la de ella miro como, en un segundo, pasa toda su vida frente a mis ojos, de repente vuelvo a mi cuerpo y me arrodillo, mi cabeza duele un poco pero ella sigue dormida, me pongo de pie y entro al baño, mientras orino veo unas hojas para afeitar.

Sería buena idea cubrir el asesinato y volverlo suicidio. – Digo y termino, me lavo las manos y con la mente abro la llave de agua fría, lleno la tina y después cierro la llave con la mente, abro la puerta del baño y camino hacia la chica, con la mente la empiezo a asfixiar fuertemente, la chica se despierta pero no puede gritar, ni siquiera susurrar, después de menos de un minuto la chica ya está muerta, la levanto con la mente y la meto en la tina, tomo las navajas, siempre con la mente para no dejar huellas, y le corto ambas muñecas dentro de la tina, dejo la hoja allí y hundo la cabeza de la chica.

Au revoir bella. – Digo sonriendo y salgo del cuarto, los invitados aún están hablando y bebiendo, bajo las escaleras y me dirijo a mi auto, entro en él y salgo a la calle, no enciendo la radio ya que mi cabeza aún duele. Cuando llego a la carretera que lleva a París me estaciono frente a un invernadero de flores exóticas, mi cabeza pesa y no puedo concentrarme para curarme, creo que debo dormir, cierro mis ojos y me duermo al instante.

(MARIAH DOUGLAS: Vista retrospectiva, dos años atrás.)

Vuelvo a casa y me siento a llorar en el sofá, no puedo creer que mi novio esté involucrado en drogas… ¿Porqué lo hizo? Alguien toca la puerta y me pongo de pie, limpio mis ojos y abro la puerta.

Mariah. – Dice Nicholas.

- ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Que no entiendes que no quiero verte?! – Le grito.

Por favor Mariah, entiende que lo hice por nosotros.

- ¡¿Nosotros?! ¡Lo hiciste por ti, y solo por ti! ¡¿Acaso te pedí que lo hicieras?!

¡No! ¡No lo hiciste! ¡Pero el dinero no nos alcanza y tú bien sabes que tus padres no te dejaron a cargo de su “Asociación”.

Pero la tendré, yo sé que así será.

¡Vamos Mariah! ¡Tú bien sabes que el viejo Summerset no te dará la presidencia a menos que te acuestes con él! – Dice Nicholas y le doy una cachetada.

- ¡No hables así de él! ¡Ése hombre me tendió la mano cuando mis padres murieron, y es quien detiene al juez para que no dé la orden de embargo! – Digo y Nicholas sonríe.

Bien… como tú quieras… yo prefiero morir por MI negocio que estar lamiéndole las botas a ése imbécil. – Dice y se va, cierro la puerta y me recuesto en ella, me siento en el suelo y empiezo a llorar, ¿Qué debo hacer? Estoy sola… sin nadie… solo Summerset… solo Summerset.

(THE GHOST: Presente.)

Me despierto asustado, ¿Qué fue eso? ¿Soñaba… o era real? ¿Acaso era la vida de la chica que acabo de asesinar? No sé, miro hacia fuera del auto y el sol está saliendo, enciendo el auto y el dolor de cabeza desapareció, sonrío y enciendo la radio, con música me dirijo a casa.

Al llegar estaciono el auto y salgo de él, lo cierro con alarma y apago la de la casa, entro en ella y cierro la puerta, entro a mi cuarto y tomo una ducha, después solo visto un short y entro al estudio, enciendo la computadora portátil y el Chat se abre automáticamente.

- ¿Hecho? – Pregunta A.W.

Sí… - Contesto.

- ¿Qué pasa, hubo problemas?

Tú me dijiste que tenía que recordar qué y quién era.

Sí, ¿Y? – Pues… cada vez tengo más habilidades.

Ghost, no por nada eras llamado el “Ángel de la muerte”, eras uno de los más habilidosos asesinos, sin y con armas, eras especial, tenías muchos poderes psíquicos.

- …

- ¿Qué pasó?

En la misión pasada pude sacar mi mente, mi espíritu, de mi cuerpo, anoche pude entrar en la mente de la chica, del objetivo.

Hmmm, fascinante, más rápido de lo que creí.

- ¿Qué quieres decir con eso?

Mira, no sé que tanto vayas a tardar en tener total control de todos tus poderes, no sé ni siquiera si llegaras a tener el control, lo que sí sé es que ya estás a mitad del camino. Si no me equivoco tienes telequinesia, auto-curación, ataques psíquicos precisos y de ancho rango, invisibilidad y “Encanto”, o sea manipular a favor tuyo la mente de las personas, y por último proyección de tu mente y posesión de cuerpos. – Prácticamente sí. – Bien, esto significa que muy pronto estarás a tu máximo potencial.

- …

- …

- ¿Qué me dices del sueño que tuve después de poseer a la chica?

- ¿Sueños? Ah sí, una vez mencionaste que cuando eras inexperto en leer la mente al poseer tuviste un fuerte dolor de cabeza y que soñaste solo cierta parte de las vidas de las personas que poseíste, con el tiempo me imagino que aprenderás a leer la mente en el instante, y “Revivir” solamente lo que quieras revivir de la vida de esa persona.

Genial.

- ¿Algo más?

No, gracias.

Gracias a ti, tu cuenta. - Dice A.W. y se cierra el Chat, mi cuenta aparece en la pantalla y de cero, que hasta estaba en rojo, sube a $25,000.

Regreso a descansar,

Al hogar, a pensar,

Intentar recordar,

Intentar reaccionar.

Después de un tiempo usando la computadora la apago y me voy a la sala, me pongo a ver la televisión y de repente lo pongo en las noticias.

– “Buen día estimado público y compañeros en el auditorio, me encuentro en Lyon en la mansión de la millonaria Mariah Douglas. Ayer dio una fiesta de caridad, desgraciadamente ésta mañana fue encontrada muerta por la servidumbre en la tina de su recámara. Aparentemente se suicidó cortándose las venas… Es muy triste que haya muerto ya que era la principal promotora de los programas de ayuda a huérfanos.” – Dice el reportero y me pongo a reír.

Suicidio, ¿Eh? ¡Qué bien! – Digo cambiando de canal, lo pongo en una película de acción y la miro, cuando termina oigo que tocan a la puerta.

Ya voy. – Digo y apago la televisión, abro la puerta… y veo una de las chicas más lindas que he podido ver desde que desperté: de piel blanca y cabello largo pelirrojo, que logra caer por su frente cubriendo un poco coquetamente sus ojos, labios no muy carnosos pero llamativos, nariz delicada de tamaño promedio, ojos un poco rasgados y cejas delgadas, adornando esto un corte fino de cara, que no necesita más maquillaje que un sonrosado labial y brillo, y un cuerpo casi de mi estatura el cual luce una figura bien formada sin llegar a ser voluptuosa; la chica me sonríe amablemente.

Buenos días caballero. – Me dice mientras me doy cuenta de sus lindos ojos color ámbar caramelo.

Buenos días. – Contesto sonriendo también.

Disculpe, ¿Ya cuenta con servicio de cable?

No.

- ¿Le gustaría que se lo instalaran? – Me pregunta, me quedo callado aún fijándome en cada detalle de esta pelirroja.

- Mire, aquí le traigo un boletín con los canales que ofrecemos. – Dice dándome un boletín al ver mi indecisión supuestamente, lo leo rápido, son más de 100 canales.

Se ve bien. – Digo devolviéndole el papel.

Sí, cada canal cuenta con programación muy variada.

Hmmm.

- ¿Así que… le tomo sus datos? – Dice sonriéndome.

Está bien. – Digo y me pregunta la dirección exacta de la casa y mi nombre completo, le muestro mis documentos y llena la solicitud.

O.K., listo; le vendrán a instalar el cable hoy mismo como a las cuatro de la tarde.

Excelente… ¿No vendría usted? – Pregunto sonriendo.

No… - Dice sonriendo y bajando la mirada, haciendo que sus mechones se le vengan al rostro.

Qué lástima. – Digo y me mira de nuevo pasándose el cabello detrás de su oreja.

Sí… por cierto ¿Qué le pasó a sus ojos?

Un accidente de niño, casi quedo ciego. – Le contesto, anota algo en la solicitud y me da la hoja.

Gracias por su atención.

Enchanté. – Digo y camina de vuelta al auto en que vino, miro la solicitud y veo que me escribió su número de teléfono y nombre, Kimberly Johnson, cierro la puerta y pongo el papel en la mesa, me siento de nuevo en el sillón y me pongo a jugar videojuegos.

Cuando se hacen las cuatro de la tarde veo que los tipos del cable se estacionan frente a la casa, me levanto y abro la puerta.

Bonjour monsieur, ¿Ordenó cable? – Pregunta uno desde el “Pick-up”.

Oui. – Contesto, los tipos empiezan a arreglar las líneas del cable y bajan una del poste, taladran un hoyo en el techo y después entran a conectarlo.

Listo monsieur… LeBeau. – Dice el tipo leyendo una copia de la solicitud.

Merci. – Digo y les doy un dólar a cada uno para una soda.

Merci. – Dicen sonriendo y se suben al pick-up, cierro la puerta y enciendo la televisión, miro que la señal se ve bien, empiezo a ver los programas y películas hasta que se hacen las 10 de la noche, apago la televisión y duermo un rato.

Al despertar pienso en mi pasado, en todo lo que he hecho desde que desperté en el hospital, la gente que he matado, la falta de remordimiento por ello, los poderes que he obtenido, y las palabras del tipo del kiosco, del tal “A.W.”; ¿Fui asesino? Y si lo fui, ¿Por qué nadie me busca? ¿Fui tan bueno que no dejé rastro alguno? Posiblemente sí, llevo ya varios muertos y nadie me ha investigado… sea como sea miro la hora, son casi las tres de la mañana, sonrío y me concentro, mi espíritu sale de mi cuerpo y salgo a la calle, camino unas cuantas horas hasta que veo a una pareja de jóvenes abrazados en un callejón, sonrío y me les acerco, miro que se están besando, la chica parece que está con ganas de hacer el amor, el chico parece frenarse… poseo al chico y tomo control de su cuerpo, esta vez no pasa nada frente a mí ya que no deseo ver la vida de este tipo.

- ¿Qué pasa mi amor? ¿Por qué no dices nada? – Pregunta la chica, sonrío y la beso, la chica responde a mis besos y yo empiezo a tocar su trasero bajo la falda, sin dejar de besarme sonríe, después de unos minutos la chica me desabrocha el cinturón y me baja la cremallera del pantalón, le desabotono la blusa y me doy cuenta que no lleva puesto sostén, le meto una mano y empiezo a acariciar uno de sus pechos, la chica saca mi sexo y yo, con la otra mano, le hago a un lado su ropa interior, le levanto una pierna a altura de mi cintura y la penetro, la chica gime muy suave y me empiezo a mover con un vaivén. Después de unos diez minutos tocándola, besándola, y ella gimiendo muy fuerte, tiene su orgasmo y yo el mío, después de unos segundos abro mis ojos y la chica abre los suyos, sonrío, ella me sonríe también y me da un beso, en ese momento oigo una sirena y los dos volteamos a ver hacia la calle, una patrulla se paró frente a nosotros, la chica me suelta y abotona su blusa, yo solo me río y regreso a mi cuerpo, a mi casa, a mi cama; abro mis ojos y me empiezo a reír, ¡Pobres chicos!

Miro el reloj y son las 6:30 de la mañana, voy al baño y tomo una ducha, después me visto y me miro al espejo, mi cara cada vez me parece más mía, con el tiempo parece que me acostumbro a mí mismo. Salgo de la casa y subo al auto, lo enciendo, pongo música y salgo a la calle a dar una vuelta. No recuerdo qué día es, mucha gente ha salido a la calle, algunos están en el parque, otros en el centro comercial. De pronto veo una chica que levanta mi curiosidad: piel blanca, de unos 1.70m, cabello negro, largo, pero con un mechón rubio, vestida con pantalón y botas militares negros, camisa manga larga blanca y una camiseta negra encima, muy “Punk”. Paso despacio por donde está ésta chica y se me queda viendo sorprendida con su par de ojos verdes, le sonrío y baja su rostro.

Sigo dando vueltas en la ciudad pero no me quito la chica de la mente, tan preciosa… tan sencilla… tan segura de no ser empalidecida por la ropa de los demás o la categoría de “La ciudad de las luces”. Posiblemente ya estoy dándole demasiado crédito. Freno frente a un mirador y salgo del auto, me siento en el capó y disfruto la vista… increíblemente, siento que conozco a ésta chica, pero, ¿Quién puede ser? ¿De dónde la conozco? No lo sé… y no quiero averiguarlo… no por ahora.

Al cabo de un par de horas regreso a casa, estaciono el auto y entro a casa, sin querer veo el número de teléfono de Kimberly, la chica del cable, creo que la invitaré a salir, camino hacia el teléfono y marco el número.

- ¿Bonjour? – Contesta una chica después de que el teléfono suena tres veces.

- Bonjour mademoiselle, ¿Me podría comunicar con Kimberly? – Pregunto.

- ¿Quién le llama? – Jack LeBeau. - ¿LeBeau? Ah sí, ¡Ya lo recuerdo! Soy Kimberly.

- ¡Ah! Hola, ¿Cómo estás?

Bien gracias, un poco ocupada bañando al perro de mi vecina por perder una apuesta injustamente. ¡Quédate quieto! – Dice la chica riendo y el perro ladra.

¡Ouch! – Digo cuando me deja sordo.

Lo siento. ¿Y tú, qué haces?

No mucho, en realidad te llamaba para saber si quisieras salir a algún lado.

- ¿Una cita?

Sí.

Claro, ¿Por qué no?

Genial, ¿Dónde nos vemos?

Hmmm, en la torre Eiffel, me queda a un par de cuadras.

Muy bien… ¿En media hora?

Hm-mmm.

Excelente, allí estaré.

O.K., adiós.

Nos vemos. – Digo y cuelgo. Salgo de la casa y me subo al auto, lo enciendo y me dirijo a la torre Eiffel.

Un poco de tranquilidad,

Lejos de la melancolía,

Un poco de sinceridad,

Con ella hay mucha alegría.

Al llegar miro que la chica está sentada en una banca, bajo del auto y camino hacia ella.

Hola. – Digo.

Hola, ¿Con que un TT eh? – Dice la chica viendo el auto.

Hay que ser humildes, ¿Sabes? – Digo y la chica se ríe un poco.

Así que, ¿Vamos? – Le pregunto y la chica asiente con la cabeza, caminamos hacia el auto y le abro la puerta del pasajero, entra y se sienta, cierro la puerta y camino hacia la mía, entro al auto y acelero, la llevo al cine y vemos una película de acción. Al salir vamos a un restaurante de comida rápida y ordenamos, al recibir la orden nos sentamos en una mesa.

¡Guau! ¡Qué película más increíble! – Dice la chica sonriendo.

Sí, estuvo buena. – Digo y le meto el popote al vaso de refresco.

¿Te imaginas vivir una vida así? ¡Debe ser emocionante! – Dice la chica y destapa su hamburguesa.

Sí, debe serlo. – Digo y comemos mientras comentamos la película. Al terminar tiramos la basura en su lugar y caminamos un rato.

- ¿Sabes? Has sido el único hombre que no ha tratado de propasarse conmigo en el cine. – Dice la chica y me río un poco.

- ¿De verdad? – Pregunto y ella asiente sonriéndome.

Y… ¿Eso es malo?

Hmmm… ¡No! – Dice la chica y me besa en la mejilla de repente como niña pequeña, haciéndome simplemente bajar la mirada. Seguimos caminando y cuando atardece subimos al auto.

Oye, ¿Cuál es tu posición ante los juegos mecánicos? – Pregunta la chica.

Creo que… estoy a favor, ¿Por qué? – Pregunto y la chica me señala al otro lado de la calle, varios juegos mecánicos ocupan un lote, mucha gente anda en ellos.

- ¿Vamos? – Pregunto y la chica asiente sonriendo, desacelero el auto y doy vuelta en el retorno más próximo. Entro al parqueo del lote y estaciono el auto, me bajo y le abro la puerta a la chica, después cierro el auto con llave y caminamos a la feria. Caminamos alrededor y la chica camina hacia los algodones de azúcar, miro hacia la montaña rusa y de repente me ponen un algodón enfrente, miro a un lado y la chica me está dando el dulce.

- ¿Te gustan? – Pregunta.

Eso creo. – Digo y agarro el algodón de la varita.

Gracias. – Digo y ella asiente, muerde su algodón y yo muerdo el mío, curiosamente el sabor se me hace familiar.

Hmmm, qué rico. – Dice mientras seguimos caminando, miramos varios juegos y cuando terminamos el dulce nos subimos a la montaña rusa, nos sentamos juntos y Kimberly me abraza, el juego se inicia y cuando llegamos a la parte más alta la chica me aprieta un poco, cuando bajamos a toda velocidad gritamos juntos pero de alegría. Después de que termina el recorrido nos bajamos del juego y nos acercamos al tiro al blanco.

- ¿Quieres intentar? – Le pregunto.

No sé. – Dice sonriendo.

Vamos, yo pago. – Digo.

Es que no sé como disparar.

Es fácil, te enseño. – Digo y Kimberly lo piensa.

O.K. – Dice y nos acercamos a la cabina.

- ¿Qué tal chicos? ¿Creen poder darle a 10 blancos con 12 balines? – Dice el dueño.

Ella quiere intentarlo. – Digo sonriendo y el dueño me da un rifle.

Gracias. – Digo.

O.K., pon el rifle en tu hombro de ésta manera. – Le digo a Kimberly poniendo el rifle bajo mi brazo izquierdo y sosteniéndolo con la mano derecha; le doy el rifle y ella apunta al revés, con el rifle bajo su brazo derecho y sosteniéndolo con la mano izquierda.

- ¿Así? – Pregunta.

- Si eres derecha, sí. – Contesto y me le acerco por detrás, pongo mi rostro muy cerca del suyo y la tomo por las caderas, sintiendo como estas y todo su cuerpo tiembla nerviosamente… quizá por la cercanía de ambos.

Ahora, has que el blanco quede en la mirilla y jala el gatillo. – Le susurro al oído y ella me mira muy fijamente a los ojos… quedando casi rozándose nuestros labios pero sin llegar a tocarse.

Vamos, inténtalo. – Susurro sonriéndole y ella mira los blancos tras la mirilla, dispara y le da a 6 blancos.

- ¡Ay! Qué mala suerte señorita, solo le faltaron cuatro, ¿Lo quiere intentar usted caballero? – Me pregunta el dueño.

Vamos Jack, inténtalo. – Me dice la chica y tomo el rifle.

Está bien. – Digo y el dueño me cambia el rifle, apunto y disparo un tiro tras otro, le doy a los diez blancos sin fallar.

- ¡¡INCREIBLE!! Le ha dado a todos caballero, ¡Usted sí es un tirador nato! – Dice el dueño sonriendo y le doy el rifle.

¡Guau! ¡Ni siquiera parpadeaste! – Dice la chica poniendo sus manos en mi estómago.

Es lo único que sé hacer creo. – Le susurro y ella ríe un poco.

Muchacho, un premio para su novia. – Me dice el dueño y lo miramos, me da un conejo rosa y lo agarro.

Merci. – Le digo agarrando el conejo y se lo doy a Kimberly.

- ¡¡Qué bonito!! ¡¡¡Gracias!!! – Dice ella abrazando al conejo y después me da un pequeño beso en la boca… así… de improviso.

De nada. Vamos, demos otra vuelta. – Le digo y caminamos, paso mi brazo tras su hombros inconscientemente, curiosamente Kimberly no se molesta, al contrario, empieza a recargarse en mi pecho sin soltar su peluche. Después de un par de horas en la feria nos subimos al auto y la chica me dice dónde vive, la llevo a su casa y paro frente a ella.

Gracias Jack… me divertí mucho. – Dice Kimberly.

Yo… también. – Digo sinceramente… un sentimiento para variar.

Te invitaría a pasar pero tengo que trabajar mañana. – Dice y sonrío, para variar, otra vez, siento que no quiero arruinar… lo que sea que tenemos.

Está bien, yo también tengo que salir. – Digo y la chica se acerca lentamente a mi boca cerrando los ojos, los cierro también… y siento como Kimberly empieza a rozar mis labios delicadamente con los suyos… tentando mis labios un poco mas logrando retenerme… de repente… Kimberly empieza a besarme profundamente… sin pena alguna… por varios segundos.

Lo siento… casi te como. – Dice la chica al separarnos haciéndonos reír a ambos.

Gracias por el conejo. – Dice la chica abriendo la puerta y se baja del auto, cierra la puerta y camina a su puerta, la abre y me dice adiós con la mano para después entrar a su casa, sonrío y enciendo el auto, me dirijo a casa sin dejar de sentir algo muy raro, como un placer psicológico por la compañía de Kimberly… ¿Podría ser alegría?

Al llegar a casa me bajo del auto y entro a la casa, tomo una ducha y me lavo los dientes, voy al estudio y enciendo la computadora, de pronto, mientras oigo música, el Chat se abre.

Ghost, oí que anduviste en la feria al lado de una linda pelirroja, ¿Es cierto? – Pregunta A.W.

- ¿Por qué quieres saber? – Pregunto.

No, por nada en especial… ¿No te estarás suavizando… o sí?

- …

- Ha, ha, ha. ¡Es broma hombre!

- ¿Tienes algo para mí?

Sí… un trabajo muy especial, tan especial que tendrás ayuda.

- ¿Ayuda? ¿Es broma verdad?

No, en lo absoluto.

- …

- La verdad es que ni te darás cuenta de que estuvo allí, será como una sombra.

Eso espero, no pienso andar de niñera.

Ya veremos. – Dice A.W.

Ato cabos del pasado,

Míos, tuyos, y el de todos,

Busco quién haga a un lado,

Razones, maneras, modos.

El visor de imágenes me muestra una foto de un hombre que reconozco al instante, el tal Nicholas, novio de Mariah Douglas.

Éste muchacho es Nicholas Pliskin, ruso criado en América, por lo cual su acento desapareció; una vez que el viejo Summerset y su protegida Mariah murieron el mando de la Asociación Contrabandista de Armas recae sobre éste individuo, por lo cual toda la gente lo quiere muerto. – Dice A.W.

- ¿Incluyéndote? – Pregunto.

Claro. Ahora, mencioné que tendrás ayuda, pero no para qué.

Muero por saber.

Mi hija, Sarah, te estará esperando mañana en Le Mans, en el aeropuerto, a las 7:30 p.m.

¿Le Mans?

Sí, ésta vez es cerca.

- …

- …

- ¿Cómo sabré quién es ella?

Tiene su cabello negro y en él un mechón rubio, es un lunar de nacimiento. – Dice A.W. ¿Será posible que sea la chica que vi en la mañana?

Ella te dirá adonde ir, después, con su ayuda, quiero que eliminen a todo testigo que pueda identificarlos, no me importa quién sea, lo quiero “Frío”. Precio del blanco: $25,000. Bono por sigilo y ocultamiento del cuerpo: $10,000. Bono por eliminación de testigos: $90,000.

Un momento, ¿Me dices que sea sigiloso pero que elimine a los testigos? ¿Cómo? – Pregunto.

Ése es tu problema, si quieres el bono piensa, nos escribimos luego. – Dice A.W. y se cierra el Chat, apago la computadora y me voy a la cama.

Despierto y sonrío, no puedo dejar de pensar en el beso tan profundo que me dio Kimberly: tan puro, tan deliciosamente inocente, sin atracción sexual… solo química. Me levanto y tomo una ducha, me lavo los dientes y arreglo la cama, voy a la sala y me pongo a jugar un videojuego; después de un par de horas miro el reloj y ya es mediodía, apago la consola y miro la televisión un rato. Dos horas más tarde salgo de casa y entro al auto, me dirijo a Le Mans con la música a todo volumen.

Al llegar a la ciudad me dirijo al aeropuerto, llego ahí a las 5:30 p.m., apago la música y el auto, me recuesto en la silla del auto y la inclino hacia atrás, de repente me duermo.

Unos toques en la ventana del pasajero me despiertan y miro hacia ella.

Buenas noches, ¿Dormiste bien? – Pregunta la chica que vi ayer, pongo la silla en su posición normal y abro el seguro con el control de la alarma, la chica entra y se sienta.

Así que tú eres The Ghost. – Dice la chica sonriéndome.

- ¿Y tú eres…? – Pregunto viéndola de pies a cabeza.

Sarah Schneider.

- ¿La hija de “A.W.”?

Sí. – Contesta; así como el primer día que la vi siento de nuevo como si ya conociese a ésta chica.

- ¿Te conozco? – Le pregunto y ella sonríe.

No lo creo, la única vez que nos vimos fue cerca del centro comercial en París ayer.

- …

- Bueno, basta de charlas, tenemos una misión que cumplir. – Dice la chica mirando hacia el frente, enciendo el auto y acelero.

Después de salir del área del aeropuerto acelero un poco más.

- ¿Hacia dónde vamos? – Pregunto.

Al centro, a un complejo de apartamentos. – Contesta. Sigo manejando hasta que llegamos a los complejos, me detengo en un callejón y la chica sale del auto, salgo también y cierro el auto con llave, la chica camina hacia la puerta del complejo y toca el timbre.

- ¿Sí? – Preguntan por el altavoz.

Cable. – Dice Sarah y el seguro de la puerta eléctrica se abre, entramos y caminamos a las escaleras.

Nicholas Pliskin vive en el cuarto piso, en el apartamento “8D”, en estos momentos está haciendo una transacción en él. – Dice Sarah mientras subimos al segundo piso.

- ¿Transacción? – Pregunto.

Una entrega de armas semi-automáticas.

- …

- En teoría, el trabajo nuestro será fácil: yo voy de encubierto como una sargento corrupta, y tú como mi guardaespaldas privado.

- ¡¿Qué?! ¡¿Encubierto?! ¡¿Por qué?! – Pregunto y llegamos al tercer piso.

Haces muchas preguntas para ser un asesino a sueldo. – Dice Sarah sonriendo.

Pues, para empezar, A.W. no me habló de nada de esto, él solo dijo “Mata al tipo y limpia la casa”.

- …

- …

- Dejaremos eso como el plan “B”. – Dice ella y llegamos al cuarto piso.

O.K., no digas nada, yo nos haré entrar. – Dice Sarah caminando a la puerta del apartamento, me detengo y sonrío, ¡Qué estupidez! La chica toca a la puerta.

- ¿Quién es? – Pregunta un hombre desde adentro.

La Princesa Diana, ¡¿Quién va a ser imbécil?! – Contesta la chica y la puerta se abre, me hace el ademán con la cabeza de que la siga, camino hacia ella y entramos al apartamento.

Sgto. McKing, ¡Justo a tiempo! – Dice Nicholas, Sarah camina hacia él y le da la mano, cuando yo caminaba hacia ella un hombre con una AK-47 (Ametralladora semi-automática, calibre 7.62, de 30 balas.) se para frente a mí.

- ¿Quién es éste “Princesa Diana”, el “Príncipe Carlos”? – Pregunta el hombre, Nicholas y Sarah me miran.

Es mi guardaespaldas, las malditas pandillas de Marsella que emigraron quieren deshacerse de mí lo más rápido posible. – Contesta Sarah.

Es cierto, ésos parásitos me han acechado las últimas dos semanas. – Dice Nicholas y el hombre se hace a un lado.

Siéntate garçon, aquí estamos entre amigos. – Me dice Nicholas señalando con los ojos un sillón, me siento y él y Sarah caminan hacia un escritorio, se sientan en sillas uno en frente de otro.

- ¿Champaña, vodka, whisky, tequila? – Nicholas le pregunta a Sarah.

- ¿Francia, Rusia, Estados Unidos, México? México está bien, siempre fue mi favorito. – Contesta Sarah y Nicholas le sirve un vaso con tequila.

¿Oíste acerca de Douglas? – Pregunta Sarah y bebe de un trago su tequila, Nicholas lo bebe como ahogando el dolor.

Sí… no puedo creer que se suicidara…

- …

- Si yo hubiera confiado en Summerset desde un principio nunca nos hubiéramos separado… quizá ella estuviera viva. – Dice Nicholas y Sarah le sirve más tequila y después se sirve ella misma.

Lo sé… ya nada se puede hacer de todos modos.

- …

- Y… ¿De Wesley?

- ¡¿Antoinne Wesley?! ¡Estoy seguro que ése maldito tuvo algo que ver con la muerte de Mariah e incluso con la muerte de Summerset!

Hmmm, es posible.

- ¡¿Acaso no has oído los rumores?! ¡“Él” ya despertó! - ¡¿El ángel de la muerte?! – Pregunta Sarah sorprendida.

- ¡Claro! ¡El maldito asesino perfecto! ¡El que Summerset temía! ¡El maldito Apocalipsis andante! – Responde Nicholas y yo bajo la mirada, A.W. me dijo una vez que yo era a quien llamaban “The Ghost, el ángel de la muerte”.

Pero, ¿Será cierto? ¿Wesley lo tendrá a sus servicios?

No lo sé. No lo sé, carajo. Lo que sí sé es que ése maldito tiene dinero suficiente para contratarlo, así como las intenciones de eliminar a quienes saben de sus planes. – Dice Nicholas y en eso tocan la puerta, el hombre con la AK-47 va a abrir, un hombre negro entra acompañado de dos más con SPAS (Escopeta de combate de siete tiros, calibre 12.).

Ya llegó Jamal. – Nicholas le dice a Sarah y ambos se ponen de pie.

Pliskin, McKing. – Dice Jamal.

Jamal. – Dice Nicholas.

Sr. Kingston. – Dice Sarah.

Gusto en verlos con vida. Disculparán mi impaciencia pero mi seguridad peligra, adelanté éste trato ya que el FBI anda tras de mí y tengo que abandonar el país. – Jamal dice y sus guardaespaldas se me quedan viendo y empiezan a murmurar.

- ¿El FBI… o “Él”? – Pregunta Nicholas y Jamal aparentemente se molesta.

- ¿Haremos el trato o no? – Jamal dice y Nicholas sonríe.

Jimmy. – Dice y el hombre con la AK-47 saca un maletín del armario y lo pone sobre el escritorio, Nicholas introduce un código en el teclado del maletín y éste se abre, adentro solo puede verse una cápsula, me pongo de pie y camino un poco para poder ver si el maletín tiene algo más, no tiene nada más.

- ¡Excelente! ¡Parece ser que pudiste sacarlo del laboratorio de Wesley! – Dice Jamal.

Fue difícil, pero, ya ves, cumplí con mi palabra. – Dice Nicholas.

- ¿Qué es exactamente? – Pregunta Sarah.

Ésta cápsula, mi linda chica, es por lo que Wesley nos persigue. – Dice Jamal enseñándole la cápsula a Sarah.

- ¡¿El ADN del “Psychic Ghost”?! – Sarah pregunta y Jamal asiente con la cabeza, Jamal coloca con cuidado la cápsula en el maletín y lo cierra, uno de sus guardaespaldas se acerca y le da un disco, Jamal lo agarra y se lo da a Nicholas.

Lo acordado. – Dice Jamal y Nicholas se ríe un poco.

Genial. Entonces, esto significa adiós. – Nicholas dice y se guarda el disco en la bolsa interior del saco.

Sí, me voy a Alemania. – Jamal dice y el guardaespaldas que le dio el disco toma el maletín y camina hacia la puerta.

- ¿Alemania? Dicen que hay buena cerveza allí. – Nicholas dice y Jamal sonríe, se dan la mano y Sarah se da vuelta, camina hacia mí y pone su boca muy cerca de mi oído.

Ghost, no dejes que ése maletín salga de éste apartamento. – Dice Sarah y se da vuelta, saca sus pistolas y le apunta a Nicholas y Jamal en la cabeza, el guardia de Nicholas y ambos guardaespaldas de Jamal le apuntan a ella.

- ¿Qué crees que haces? – Jamal pregunta.

Recobrando lo que es de mi padre. – Sarah contesta.

- ¿Tu padre? Tú no tienes padre. – Nicholas dice sonriendo.

Yo no, pero Sarah Schneider sí. – Dice Sarah sonriendo.

- ¡¿Schneider?! ¡¿El “Lonely Ghost” Schneider?! – Jamal pregunta.

- ¡¡¿Qué, la hija de Antoinne?!! – Nicholas pregunta y Sarah sonríe.

Exacto. – Contesta Sarah.

- ¡Jimmy, mata a la perra! – Grita Nicholas y cuando su guardia le va a disparar a Sarah ella le dispara cuatro tiros en el pecho y rápidamente vuelve a apuntar a Nicholas y Jamal, los guardaespaldas de Jamal cargan sus SPAS y yo levanto ambas manos y los tiro contra la pared con la mente, caen sentados contra ella y les tiro un par de esferas de energía en la cabeza, por el impacto sus cráneos azotan la pared y dejan una mancha de sangre en ella.

Caballeros, les presento a The Ghost, el ángel de la muerte. – Dice Sarah y los volteo a ver, sonrío y miro el destello de mis ojos cuando brillan, ambos hombres se quedan sorprendidos.

Ghost… tú mataste a Summerset. – Dice Nicholas.

Sí. – Contesto acercándome a él.

¡Tú mataste a Mariah!

Claro. – Digo y el tipo se enfurece y saca un arma.

- ¡Te mataré maldito hijo de perra! – Grita Nicholas y yo, con la mente, le rompo el brazo derecho haciéndolo que suelte el arma, después lo agarro del cuello mientras me cruzo de brazos, el tipo empieza a ahogarse.

- ¡¿Qué haces, lo matarás?! – Pregunta Jamal.

A eso vinimos. – Dice Sarah; con la mente empiezo a jalar la cabeza de Nicholas de su cuerpo, de pronto ésta se desprende y la sangre mancha el traje de Jamal, dejo caer el cuerpo y la cabeza de Nicholas al suelo y su sangre se riega por él hasta llegar a las botas de Sarah, en ése momento oímos las sirenas de la policía.

- ¡Diablos, una redada! – Dice Sarah y camina hacia la ventana, mira a través de ella y Jamal se me queda viendo con miedo.

Necesitamos salir de aquí. – Dice Sarah y Jamal la mira, Sarah le apunta y le dispara en el centro de la frente, Jamal cae al suelo muerto.

- ¿Qué hay de los cuerpos? – Pregunto.

Dejémoslos, no tenemos tiempo para deshacernos de ellos. – Sarah contesta.

Pero A.W. quería que los ocultáramos. – Digo mientras Sarah camina hacia el maletín, cuando la agarra un hombre parecido a Jimmy sale del baño y le dispara en el estómago, Sarah cae al suelo y yo le tiro al hombre una esfera en el pecho, el tipo azota la pared y cae al suelo, sangre empieza a salirle por la boca, camino hacia Sarah y me arrodillo ante ella, le levanto la cabeza y con la otra mano le presiono la herida.

- ¡Qué estúpida soy! ¡Era raro que Johnny no estuviera al lado de Jimmy! Qué tonta… - Dice Sarah sonriendo.

– “¡Ésta es la policía, salgan con las manos en alto o entraremos por ustedes!” – Grita un policía por altoparlante.

¿Puedes caminar? – Pregunto.

Eso creo… pero no sirve de nada… no llegaré muy lejos. – Dice Sarah, su sangre la abandona muy rápido. Miro a mi alrededor y el apartamento tiene otras ventanas aparte de las que miran a la calle, camino hacia ellas y ven hacia un callejón oscuro, hay una escalera de emergencia que baja hasta él, me doy vuelta y abro todos los quemadores de la cocina con la mente, camino hacia una tostadora y la conecto, busco hojas de papel con la vista y cuando hallo un periódico lo atraigo hacia mi, lo enrollo y lo meto en el tostador, camino hacia Sarah y ella está inconsciente, me arrodillo de nuevo y tomo su arma, me la meto en la parte de atrás del pantalón y después le pongo sus manos en la herida, pongo el maletín sobre ellas y la cargo, camino hacia la ventana y la pateo, la ventana se quiebra y miro hacia el tostador, lo enciendo con la mente y después salgo por la ventana, bajo las escaleras corriendo y me dirijo al auto, llego hasta él pero no puedo usar la llave para abrirlo.

Esto me dolerá más a mí que a ti. – Susurro y pateo la ventana del lado del pasajero, la alarma suena al instante, meto a Sarah por la ventana y la siento en la silla, mientras corro a la puerta del lado del conductor saco la llave, desactivo la alarma, los seguros y con la otra mano me saco la pistola, entro al auto y tiro la pistola hacia atrás, lo enciendo y acelero, justo cuando vamos a 5 metros del edificio, siguiendo el callejón, el apartamento explota, acelero más y salgo a una calle sola, sin policías ni civiles. Acelero a más de 120 MPH hasta llegar a la carretera, me hago a la orilla y salgo del auto, abro la puerta de Sarah y veo que ella está muy pálida, aparto el maletín y la bajo del auto, la acuesto en el pasto a la orilla de la carretera y chequeo su pulso, está débil pero aún vive, ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo salvarla? Cierro mis ojos y pongo mi mano sobre las de ella, pongo mi mente en blanco y de repente, como cuando me curo a mí mismo, siento un alivio, pero esta vez siento como éste pasa por mi cuerpo hasta llegar a la mano que tengo sobre las de ella, y después me abandona yéndose a su herida. Después de un par de minutos, al abrir mis ojos, veo que el color de su piel poco a poco vuelve, después de un minuto Sarah empieza a apretar los párpados, después abre los ojos y mira al cielo.

- ¿Estoy muerta? – Pregunta y yo sonrío.

Quisieras. – Contesto y me mira, sonríe y me abraza.

- ¿Por qué me salvaste? – Sarah me susurra al oído.

Porque te necesito. – Le susurro y ella se separa un poco de mí.

- ¿Qué has dicho? – Me pregunta.

He dicho que te necesito.

- …

- A.W. me mataría si le digo que su hija ha muerto. – Digo y la chica sonríe cerrando los ojos, me abraza y empieza a reír un poco.

Eres un maldito, ¿Lo sabías? – Me susurra y yo sonrío.

Después de unos minutos nos ponemos de pie y entramos al auto, manejo de regreso a París y llevo a Sarah a mi casa, bajamos del auto con todo y el arma y el maletín, le pongo llave al auto y abro la puerta de la casa, enciendo las luces y le hago el ademán a Sarah de que puede pasar.

Bienvenida a mi casa. – Le digo y pasa adelante, cierro la puerta y ella mira alrededor.

Es algo sencillo para un asesino, ¿No? – Dice Sarah y miro que el teléfono-contestador tiene un mensaje.

- ¿Qué esperabas? – Le pregunto a Sarah mientras camino al teléfono.

No sé, quizá algo más extravagante. – Contesta Sarah y sonrío, aprieto el botón de “Play” para oír los mensajes.

– “Ayer, 9:30 p.m.: Hey Jack, soy yo, Kim, solo quería saber si tienes libre mañana. La compañía me ha dado el día a mí así que… esperaba que hiciéramos algo… pero si no quieres no… bueno… llámame, ¿Sí? Adiós.” – Dice Kimberly en el mensaje.

Así que… hay una chica, ¿Eh? – Pregunta Sarah, la miro y sigue parada.

- ¿No quieres sentarte? – Digo evadiendo la pregunta, Sarah sonríe y se sienta.

- ¿Tienes hambre o algo? – Le pregunto.

No, estoy bien. – Me contesta, miro el reloj y son las 12:30 a.m.

Voy a ir a darme una ducha, si quieres mira televisión o juega, si quieres agua o refresco están en el refrigerador.

Gracias. – Me dice y me voy a mi cuarto. Entro al baño y me desnudo; después de unos cuantos minutos bañándome siento que alguien me pone su mano en mi brazo derecho, me doy vuelta y miro que es Sarah, desnuda y mojándose, quien me dio vuelta.

- ¿Qué haces? – Le pregunto y ella cuelga sus brazos de mi cuello.

Recompensándote por salvarme la vida. – Me responde; Sarah me empieza a besar muy profundamente, yo pongo mis manos en su trasero y después bajo a sus piernas, las levanto y ella las enrolla en mi cintura, la pongo en contra de la pared y la penetro muy lentamente, Sarah gime suavemente de dolor, parece ser que aún es virgen, me muevo lentamente pero sus gemidos siguen igual, cierra los ojos y yo le empiezo a besar el cuello, ya que está cerca de mi oreja Sarah empieza a morderla suavemente. Con los minutos me empiezo a mover un poco más rápido y ella parece ser que lo empieza a disfrutar, la miro a los ojos y ella me besa profundamente de nuevo; después de unos cuantos minutos ella empieza a gemir más fuerte, cierra los ojos e incluso aprieta los párpados, pone sus manos en mis hombros y siento como los empieza a presionar al igual que con sus piernas, de repente la chica se queda sin aire y tiene su orgasmo, saco mi sexo del de ella y eyaculo al tener el mío. Sarah abre los ojos y me mira fijamente.

Deberíamos comunicarnos con mi padre. – Dice Sarah y asiento con la cabeza, me suelta y sale del baño, yo termino de ducharme.

Al terminar salgo a mi cuarto y me pongo unos shorts, al salir de él miro que Sarah está dormida en el sofá, entro al estudio y enciendo la computadora, no después de mucho el Chat se abre.

- ¿Lo lograste? – Pregunta A.W.

No lo sé… maté al sujeto pero… no sé si los demás objetivos se cumplieron. – Contesto.

- ¿Por qué? – Las cosas se complicaron… y le dispararon a tu hija. - ¡¿A Sarah?! ¡¿Y qué pasó, está bien?!

Sí, pude salvarla.

Cielos… gracias Ghost… muchas gracias.

- …

- Por los objetivos no te preocupes, parece ser que no hay testigos de lo que ustedes hicieron y además la explosión que hubo en el apartamento logró encubrir todo, al menos eso dijeron en las noticias de las 10 de la noche.

Excelente.

Tu cuenta. – Dice A.W., mi cuenta aparece en la pantalla y de $25,000 sube a $150,000.

Por cierto, ¿Qué hay de Sarah? – Pregunto.

No te preocupes, para mañana cuando despiertes ya no estará. – Me dice A.W. y se cierra el Chat, apago la computadora y salgo del estudio, miro que Sarah está temblando ya que la temperatura ha bajado de repente, entro a mi cuarto y saco una cobija, camino a la sala y cubro a Sarah con ella, dejo el maletín en el suelo frente a ella y el arma sobre el maletín, apago la luz y camino de vuelta a mi cuarto, entro y me acuesto, no después de mucho me duermo profundamente.

No existen mentiras a su lado,

¿Seré capaz de sentir amor?

Por ella yo olvido mis pecados,

Incapaz de causarle dolor.

Despierto, miro el reloj y son las 9:30 de la mañana. Me levanto de la cama y tomo una ducha, al terminar salgo a la sala, mientras camino me doy cuenta que Sarah se ha ido, con el arma y el maletín; camino hacia el teléfono y marco el número de Kimberly.

- ¿Bonjour? – Pregunta la chica después que el teléfono suena tres veces.

- ¿Kimberly? Soy Jack. – Contesto.

- ¡¡Jack!! ¡Hola! ¿Cómo estás?

Pues, más o menos, ¿Y tú? – Le pregunto.

Bien.

Genial. Te llamaba por el recado que dejaste en mi contestador.

- ¿Fue muy atrevido?

No, no, para nada. En realidad, te agradezco por tomarme en cuenta.

- …

- ¿Qué pasa?

No, solo pensaba, soñaba despierta.

¿Se puede saber qué? – Pregunto sonriendo y Kimberly ríe un poco.

No, es privado. – Dice y me río un poco también.

Así que… ¿Tienes planes para hoy? – Le pregunto.

Para ti… nunca tengo planes. – Me contesta y sonrío.

Pues, ¿Qué tal si vienes a mi casa y te preparo el almuerzo?

- ¿A tu casa?

Sí, a menos que no quieras arriesgarte a comer mi comida.

Hmmm, creo que tomaré el riesgo. – Dice y sonrío.

¿Al mediodía entonces?

Seguro, allí estaré. – Me responde.

O.K., hasta entonces.

Adiós. – Me dice y cuelgo. Me visto y voy al centro en el auto, voy a un taller y me reemplazan el vidrio de la ventana, después voy al mercado y compro provisiones; al terminar regreso a casa. Al llegar son las 11:00 de la mañana, me quito la camisa y empiezo a cocinar, curiosamente sabía qué preparar y cómo. Cuarenta y cinco minutos después todo estaba listo, camino al baño y tomo una ducha, me visto con ropa casual y cuando me estoy peinando oigo que tocan a la puerta, camino a ella y la abro.

Hola. – Me dice Kimberly.

Hola, pasa adelante. – Le digo y la chica pasa adelante.

Qué rico huele. – Dice la chica sonriendo.

- ¿De verdad? Espero que sepa igual. – Le digo caminando a la cocina.

- ¿Te sirvo? – Le pregunto y ella camina a mi lado, sonríe mientras mira la comida.

Todavía no, gracias. – Me dice mirándome a los ojos y tapo la olla, Kimberly se acerca a mi boca y me da un beso muy lentamente mientras cerramos los ojos, al abrirlos le sonrío.

- ¿Quieres ver televisión o jugar videojuegos? – Le pregunto.

- ¿Tienes videojuegos? ¿Cuáles? – Me pregunta y tomo su mano, caminamos hacia la televisión y le enseño los juegos que tengo.

- ¡Yo tengo éste juego! – Me dice al enseñarle mi juego favorito.

- ¿De verdad? – Le pregunto.

- ¡Sí! ¡¿Has llegado hasta el secuaz del Jefe?!

Sí, pero me mata, me ataca muy rápido.

- ¿En serio? Yo ya lo pasé. – Me dice dándole vuelta al estuche y mirando las fotos de atrás.

- ¡¿Sí, cómo?! – Le pregunto.

Es difícil explicarlo.

Si quieres lo pongo.

O.K. – Me dice dándome el estuche, abro el estuche y pongo el juego mientras ella termina de ver los otros; el juego carga y me siento en el sofá, ella pone los juegos como estaban y se sienta a mi lado, cargo mi partida y le doy el control a ella. Mueve el personaje hasta la oficina del secuaz y éste le empieza a disparar, Kimberly hace que el personaje corra muy rápido alrededor del secuaz y se cubre atrás de unas columnas, saca las armas y le apunta al candelabro arriba del secuaz, dispara y el candelabro le cae encima al secuaz, Kimberly se descubre y corre hacia el secuaz mientras saca unas ametralladoras cortas, le vacía todo el paquete de ambas armas y el secuaz se muere.

- ¡¿Ya estuvo?! ¡¿Ya lo mataste?! – Le pregunto y ella asiente mirándome a los ojos.

Guau, yo creía que tenía que matarlo así nomás. – Le digo.

Yo también, pero cuando me aburrí de morir a cada rato me puse a ver qué había en el cuarto. – Me dice y me da el control, empiezo a jugar hasta llegar a un punto de grabado, grabo y apago el juego.

- ¿Te gustan las carreras? – Le pregunto mientras saco el juego.

Sí, aunque no puedo mucho. – Me contesta y pongo un juego de carreras, después le conecto el segundo control a la consola y se lo doy a ella, empezamos a jugar y le gano las primeras tres carreras, después ella me gana cuatro. Jugamos por unas dos horas y al aburrirnos aparece en el conteo que le gane por una carrera, quito el juego y lo guardo.

Tengo hambre. – Me dice Kimberly y la miro, me sonríe y me siento a su lado.

- ¿Comemos ya? – Le pregunto y ella se acerca a mí, la abrazo y la empiezo a besar.

Sí, está bien. – Me contesta después de unos minutos de besos, me pongo de pie y sirvo la comida y la bebida, Kimberly camina hacia mí y nos sentamos a comer.

Esto está delicioso Jack, ¿Dónde aprendiste a cocinar? – Me pregunta Kimberly y sigue comiendo.

Francamente no me acuerdo. – Le contesto y me mira a los ojos.

- ¿No te acuerdas? – Me pregunta y lo niego con la cabeza. Terminamos de comer y Kimberly y yo lavamos los platos, después nos sentamos en el sillón y empezamos a charlar.

- ¿Dónde naciste? – Le pregunto.

En Estados Unidos, en un lugar llamado Baltimore, en el estado de Maryland. ¿Y tú? – Me pregunta.

Pues… soy francés…

- …

- O al menos eso creo. – Le digo sonriendo.

- ¿Y tus papás? – Me pregunta.

Eh… no tengo… murieron hace tiempo.

- ¿En el accidente?

- ¿Cuál?

¿Donde te dañaste los ojos?

- ¡Ah sí! – Digo y me doy cuenta que Kimberly desconfía de mí.

¿Y tus padres? – Le pregunto.

Pues ambos murieron en un accidente de tránsito cuando yo era muy chica, mi hermana mayor me cuidó y trabajó desde entonces para que pudiera comer.

- ¿En serio? ¿Y en donde está ella en estos momentos?

Alemania, ganó una beca universitaria el año pasado.

Debe ser muy inteligente.

Lo es.

- ¿Y… es tan bella como tú? – Le digo y la chica sonríe.

Pues, dicen que sí. – Me contesta acercándose a mi boca, nos empezamos a besar y la recuesto en el sofá, la abrazo y empiezo a desabotonar su blusa, cuando la desabotono completamente empiezo a acariciar uno de sus pechos suavemente sin dejar de besarla, ella agarra mi mano y deja de besarme.

No Jack… no puedo… - Me susurra mirándome a los ojos.

- ¿No puedes qué? – Pregunto.

Esto… lo que estamos a punto de hacer. – Me dice bajando la mirada, me siento de nuevo y cierro mis ojos, no estoy molesto… pero… me siento estúpido, fuera de lugar, tan tonto por ir tan rápido… un momento… tiempo atrás, casi al despertar en el hospital, tuve sexo con aquella chica rubia, la recepcionista, así como así. Después lo hice con Mariah, que por cierto asesiné, y recientemente tuve sexo con la chica del callejón, claro que no fui “Yo” exactamente. Entonces, ¿Por qué me cuesta tanto faltarle el respeto a Kimberly?

Quizá… sea mejor que me vaya. – Susurra Kimberly, la miro y ella está abotonando su blusa de nuevo.

Lo siento… no quise ofenderte. – Le digo y me mira a los ojos.

No, no eres tú, soy yo… aún no estoy segura de… “Hacerlo”. – Me dice sonriendo.

No hay problema. – Le digo sonriendo también y termina de abotonarse la blusa.

- ¿Quieres que vaya a dejarte? – Le pregunto.

No quiero ser molestia. – Me contesta y nos ponemos de pie.

No es molestia, vamos. – Le digo y salimos de la casa, la cierro con llave y entramos al auto, lo enciendo y me dirijo a su casa. Después de unos minutos de camino, en los cuales no cruzamos palabra, llegamos a su casa, apago el auto y ella me mira, la miro y pone su mano en la que tengo sobre la palanca de velocidades.

Jack… siento mucho que… bueno… que no pasara nada. – Me dice y sonrío.

No, no lo sientas, me precipité, es todo. – Le digo.

Yo también… es que todo ha pasado tan rápido. – Me dice y bajamos la mirada, después de unos minutos pensando Kimberly me mira de nuevo.

Me tengo que ir, mañana tengo que trabajar. – Me dice y nos damos un beso en la boca.

Gracias por la comida, estuvo riquísima. – Me dice y asiento con la cabeza, se baja del auto y entra a su casa, enciendo el auto y me regreso a mi casa. Al llegar entro en ella y camino a mi cuarto, me desvisto, me acuesto y me duermo.

Cuando despierto no puedo dejar de pensar en Kimberly, me ha cautivado… de una forma muy diferente a todas las demás chicas. No sé si esto es normal, si es normal pensar tanto en ella, así como si hay un motivo lógico por el cual hacerlo. Aunque, para mí, sí lo hay: mi motivo más grande es que cuando estoy a su lado no me importa mi pasado, no me importa qué he hecho o quién soy, solo me importa ella.

Así, saliendo con ella frecuentemente, pasan dos meses; para mi sorpresa no sé nada de A.W., y en realidad, me importa poco ya que aún no me gasto mi dinero. Cuando atardece, me pongo a jugar, en ese momento tocan a mi puerta, abro y miro que es Kimberly.

Hola Kim. – Le digo y le doy un beso.

Hola, ¿Puedo pasar? – Me pregunta.

Sí, pasa. – Le digo y pasa.

- ¿Qué haces, jugando? – Me pregunta y nos sentamos en el sofá.

Sí, quiero pasar de éste nivel. – Le contesto, nos turnamos hasta que pasamos el nivel, y cuando lo hacemos grabo y apago la consola. Anochecemos mirando películas y veo que Kimberly no me dice que la lleve a casa o que se va a ir, no le pongo mucho interés y seguimos viéndolas. Dan las 11:00 de la noche y Kimberly se duerme en mis brazos en el sofá durante la última película; cuando termina apago todo con el control remoto y lo pongo a un lado, empiezo a acariciar la cara de Kimberly muy lentamente.

Kim, ¿No quieres que te cargue a la cama? – Le susurro sin detenerme.

Sí… por favor. – Contesta Kimberly más dormida que despierta, me pongo de pie y la cargo en mis brazos, la llevo a mi cuarto y la acuesto en la cama, después me acuesto a su lado y me duermo.

(THE GHOST: Pesadilla.)

Al abrir los ojos veo que voy cayendo en un precipicio oscuro y vacío.

– “NO… HAY… AMOR… EN… TI… NO… HAY… AMOR… EN… TI.” – Oigo que dice una voz mientras caigo, de repente llego al suelo y caigo arrodillado, miro a mi alrededor mientras me pongo de pie y veo como, de entre las sombras, salen muchos hombres con armas, me apuntan y rápidamente cargo dos esferas de energía, se las tiro a los que iban a dispararme y caen al suelo, los otros me disparan y los impactos hacen que me arrodille de nuevo, por causa del dolor e ira, así como aquella vez en el kiosco, mi energía se concentra, me pongo de pie y empiezo a lanzar a diestra y siniestra esferas de energía. Cuando ya no hay nadie miro como hay sangre por todos lados, los cuerpos mutilados de mis enemigos yacen a mi alrededor.

- ¡¿Qué has hecho?! – Oigo que alguien pregunta detrás de mí, me doy vuelta y miro que Kimberly está bañada en sangre.

- ¡¡Eres un monstruo!! – Me grita y camino hacia ella.

No, espera, no fue mi intención, iban a matarme. – Le digo caminando hacia ella pero se aleja de mí.

– “MÁTALA… NO… HAY… AMOR… EN… TI… MÁTALA… NUNCA… PODRÁ… AMARTE.” – La voz dice y Kimberly empieza a llorar.

- ¡¿Cómo pudiste hacerlo?! ¡Yo te amaba! – Me grita.

– “HAZLO… ES… MUY… DÉBIL… HAZLO… NO… LA… NECESITAS.” – Dice la voz y lo repita cada vez con más fuerza en mi mente, sostengo mi cabeza con ambas manos y me empieza a doler increíblemente fuerte, empiezo a gritar de dolor y sin querer libero mucha energía de mi cuerpo, cuando el dolor cesa miro mis manos y éstas tienen sangre.

– “PARA… ESO… FUISTE… CREADO. ASESINO… ASESINO… ASESINO.” – Dice la voz después de reírse macabramente, miro frente a mí y Kimberly está en el suelo.

Ay no. – Digo y camino hacia ella, me arrodillo a su lado y levanto su cabeza.

¡No, no, no! – Digo cuando me doy cuenta que su cuello está roto.

– “NO HAY AMOR EN TI, NO ES TU DESTINO, NO ES TU CAMINO, NO LUCHES CONTRA LO QUE ERES.” – Dice la voz de nuevo y empiezo a llorar, grito y cuando miro frente a mí miro una sombra.

- ¡¿Quién eres?! ¡¿Fuiste tú quien la mató?! ¡¡Contesta!! – Grito y el hombre camina fuera de las sombras, miro que es idéntico a mí.

No, tú la mataste, al robarle su corazón. – Dice el hombre sacando su mano izquierda de la bolsa del pantalón, me doy cuenta que sostiene un corazón humano.

- ¡¿Qué rayos…?! – Grito y miro el cuerpo de Kimberly, tiene un horrible agujero en el pecho, el corazón falta; me asusto y grito.

(THE GHOST: Presente.)

Me despierto de un brinco y me siento, solo era una pesadilla… pero… parecía tan real.

- ¿Jack? – Dice Kimberly a mi lado, la miro y se sienta también.

- ¿Te encuentras bien? – Me pregunta y siento que estoy empapado de sudor frío.

Sí… creo que sí. – Le contesto y miro a mi alrededor, ya está amaneciendo.

- ¡Ay Dios mío, estás sangrando! – Dice Kimberly y la miro de nuevo, toco mi cabeza y, en efecto, estoy sangrando.

- ¿Tienes alcohol o algo? – Me pregunta Kimberly poniéndose de pie.

En el baño. – Le digo y corre hacia él, me siento en la orilla de la cama y Kimberly sale del baño con alcohol y algodones, se sienta a mi lado y humedece el algodón con alcohol, me empieza a limpiar hasta que llega a una parte donde arde.

- ¡Ouch! – Digo y ella se asusta.

Lo siento. – Le digo y me sonríe, me limpia más despacio y suave.

Éstas heridas son muy raras, como sí te hubieran aruñado o como si te hubieras clavado tus propias uñas. – Me dice Kimberly y cura las heridas del otro lado de mi cabeza.

No son profundas, pero son raras. – Me dice y termina de curarme.

Listo. – Me dice y me besa la frente, va al baño y al salir ya no trae las cosas.

Gracias. – Le digo y me sonríe sentándose a mi lado.

No hay de qué. – Me contesta y me quedo en silencio, muy serio.

- ¿Qué pasa Jack? – Me pregunta y la miro a los ojos.

Es que… tuve una terrible pesadilla… fue horrible. – Le digo y Kimberly se acerca a mí, me abraza y cierro mis ojos.

Pobrecito… ya pasó… - Me susurra al oído y sonrío.

Lo sé… - Le susurro.

Después de unos minutos Kimberly me dice que preparará el desayuno y que debería bañarme y relajarme un poco, asiento y tomo una ducha, al terminar me visto y camino a la cocina, Kimberly preparó huevos picados con tocino y pan tostado; nos sentamos y empezamos a comer.

¿Jack? – Me pregunta Kimberly dejando de comer.

- ¿Sí? – Le pregunto mirándola a los ojos.

- ¿Tú me amas? – Me pregunta y sonrío, ¿Qué puedo contestarle?

La verdad… no lo sé. – Le contesto y ella baja la cabeza tristemente.

Quiero decir… me haces falta, me gusta estar contigo, me gusta hacerte feliz… pero en realidad… no sé si es amor. – Le digo y ella sigue comiendo, bajo mi cabeza, debo decirle la verdad o… se sentirá mal.

- ¿Kim? – Le digo y me mira a los ojos.

La verdad es que… te he mentido acerca de quien soy. – Le digo y ella no deja de mirarme fijamente.

- ¿Qué quieres decir? – Me pregunta.

Quiero decir que… no soy quien tú crees.

- …

- La verdad es que ni yo sé quién soy. Varios meses atrás desperté en un hospital a las afueras de París, no recordaba nada de mi vida, aún no lo hago.

- ¿Qué? ¿Cómo amnesia?

Eso creo… la verdad todo lo que sé simplemente lo sé, sin saber de dónde o cómo o con quién lo aprendí.

Así que… tus padres…

- No, no murieron en un accidente, ni siquiera sé porqué tengo los ojos así. – Le contesto y ella se pone de pie, camina hacia la ventana y mira hacia la calle.

- ¿Por qué me mentiste? ¿Por qué me… enamoraste? – Me pregunta sollozando, me pongo de pie y camino hacia ella.

La verdad… es que… creí que serías “Una más del montón”, una chica cualquiera que conocería. – Le contesto y la chica voltea a verme.

- ¡Eres un maldito descarado! – Me grita y me da una cachetada.

Espera, espera. – Le digo y camina a la puerta, sale de la casa y azota la puerta.

¡Maldita sea! – Grito, no puedo dejarla ir así, salgo corriendo de la casa y la alcanzo.

- ¡Kim, espera por favor! – Le digo tomando su mano, se da vuelta pero me quita su mano.

- ¡¿Qué, qué quieres?! – Me dice llorando.

Por favor, déjame terminar. – Le digo y se cruza de brazos.

Sí, quería conquistarte solo porque sí, pero con el tiempo empecé a sentir algo, no sé si es amor porque no recuerdo cómo se siente el amor… lo que sí recordé gracias a ti… fue cómo se siente la alegría… me hiciste recordarla en nuestra primera cita. – Le digo y ella baja la mirada, aún no está muy convencida.

Mira Jack… si ése es tu nombre… no sé si creerte… en un momento estamos felices, al siguiente estás sangrando de la cabeza, y después me dices que no sabes quién eres. – Me dice y bajo la mirada.

La verdad, ayer te amaba, incluso hoy en la mañana, cuando te curaba, aún te amaba, pero, en estos momentos, ya no sé si tan siquiera tratar. – Me dice y la miro a los ojos… ha dicho que me ama… que me ama.

Por favor… eres lo mejor que puedo recordar… no sabes cuan oscura es mi vida… cuan bizarra… tú le diste un matiz distinto… no se lo quites ahora. – Le digo sonriendo.

No sé… no sé si pueda confiar en ti de nuevo. – Me dice y limpio sus lágrimas.

Hagamos una cosa: entremos a la casa, nos sentamos y… te contaré todo de mí, lo que recuerdo, y si aún quieres irte… no te detendré. – Le digo y ella lo piensa un minuto.

Muy bien… - Me dice y caminamos de vuelta a casa, abro la puerta y la dejo pasar primero.

Nos sentamos en el sofá y Kimberly no deja de sollozar.

Mira Kim… yo tengo mis razones para mentirte… y quizá me equivoque, pero pienso que son motivo suficiente para hacerlo. – Le digo y ella sigue sin mirarme.

La verdad es que no sé si me llamo Jack LeBeau, tengo documentos que lo afirman pero mi mente no recuerda el nombre.

- …

- Pero… también tengo documentos que afirman que me llamo Jake Andrews, que soy estadounidense.

- …

- Pero… ni uno de éstos nombres fueron los primeros que se me mencionaron.

- ¿Y… entonces cual fue? – Me pregunta mirándome.

The Ghost.

- ¿The Ghost? – Pregunta Kimberly y asiento con la cabeza.

- ¿Por qué? – Pregunta de nuevo.

Pues… no lo sé, el único hombre que parecía conocerme me llamó así.

Y, ¿Quién es ése hombre?

Mi empleador, A.W.

- ¿A.W.? ¿Qué significa?

No lo sé, y me importa poco, solo recibo “Contratos” de él.

¿Contratos? ¿A qué te refieres? – Me pregunta la chica y yo trago saliva, la parte más difícil viene en camino.

A blancos, objetivos los cuales tengo que eliminar.

- ¿Eliminar? ¡¿Quieres decir matarlos?!

- …

- Ay Dios mío. – Kimberly dice y se tapa la cara con ambas manos.

Un asesino. ¡Qué bien escoges los hombres Kimberly! – Dice Kimberly quitando las manos y nos quedamos en silencio.

Sabes, si ésta es tu manera de hacer una broma debo decirte que estás enfermo. – Me dice poniéndose de pie.

No miento, en serio. – Le digo parándome también.

- ¿Ah sí? ¿Y como los matas “Sr. Asesino”, con armas o a mano limpia? – Me pregunta enojada.

Soy especial. – Le contesto bajando la mirada.

- ¿Especial? ¿Quieres decir que tienes un don? – Me pregunta y asiento.

- ¿Cuál? Si se puede saber. – Me pregunta y pongo mi palma frente a los videojuegos, con mi mente levanto una fila y la atraigo hacia mí, después la pongo sobre mi mano, Kimberly se queda anonadada.

- ¿Me crees ahora? – Le pregunto.

- ¿Cómo… cómo hiciste eso? – Me pregunta.

No lo sé, desperté con ésta y otras habilidades más. – Le contesto poniendo, con la mente, los juegos en su lugar, Kimberly se queda pensando y mejor se sienta de nuevo, me siento a su lado y le pongo una mano sobre la que tiene en su pierna.

- ¿Me crees ahora? – Le pregunto.

Jack… quiero decir... Ghost, no sé que esperas que diga. Esta discusión empezó porque creí que solo me usabas, y ahora estoy aún más confundida porque… eres un asesino a sueldo. – Dice Kimberly y bajo mi mirada.

- ¿Y sabes qué es lo que más me molesta? – Me pregunta y levanta mi cara suavemente.

Es que… aún después de tanta confusión… te amo… te amo y me duele hacerlo… pero… más dolor siento al pensar olvidarte. – Me dice y sonrío. Me siento tan raro, no puedo creer lo que oigo, ¡Kimberly aún me ama! La abrazo y la aprieto levemente.

- ¿No te asusta saber lo que soy? – Le pregunto.

Quiero… quiero pensar… que las circunstancias te han hecho lo que eres… y que con tratar de amarme intentas cambiar… y mejorar. – Me susurra al oído y nos quedamos abrazados unos minutos.

Ése día, Kimberly se va y me dice que le dé tiempo para recuperarse de la noticia, le digo que está bien y se va en bus a casa; yo camino hacia el estudio y enciendo la computadora, para mi sorpresa el Chat se abre.

Ghost, ya tiempo no te escribía. – Dice A.W.

Lo sé, ya se me hacía raro. – Contesto.

- Sí, ¿Cómo está todo por allí?

Bien, ¿Por qué la pregunta?

Nada, curiosidad. Tengo un trabajo para ti… ¿Quieres oírlo? – Pregunta A.W. y sonrío, un incontenible deseo de violencia se apodera de mí, como un Instinto Asesino.

Sí, por supuesto. – Contesto.

Creado para asesinar,

Nací solo para matar,

Creí que yo podría cambiar,

Lo que soy… no me deja amar.

Pongo música y espero unos minutos la respuesta.

- ¡Excelente Ghost! Éste es tu objetivo. – Dice A.W. y una foto de un tipo con bata de científico aparece en el visor.

Su nombre es Carlos Zepeda, es mexicano y vive en el Distrito Federal, en su país. – Dice A.W.

Hey, un momento, ¿Vive en México? ¿Y qué quieres que haga con él? – Pregunto.

Tú qué crees, buscarlo, matarlo, esconderlo o encubrir su muerte. – Me contesta.

Pero está en México.

Tomas un vuelo y listo.

- …

- Continúo: Zepeda fue el maleante que robo el maletín que tú y mi hija recuperaron, el tenía acceso al laboratorio y era uno de los miembros del grupo que trabajaba con el Científico Principal.

- ¿Zepeda conocía el proyecto, a Jamal, a Nicholas, a Mariah y a Summerset?

Sí, así como otros involucrados, quiero saber quienes.

Muy bien, ¿Cuándo me voy?

Lo más pronto posible.

Saldré hoy en la noche, compraré un boleto por Internet.

Genial, y no te preocupes por el precio, te reembolsaré lo que gastes en el viaje.

O.K., ¿Dónde vive Zepeda exactamente?

Dicen que en un pueblo llamado Xochimilco, está algo lejos del aeropuerto así que deberías tomar un taxi.

O.K., lo haré.

Precio del blanco: $25,000. Bono por sigilo y ocultamiento del cuerpo: $5,000. Repito: necesito saber con quien más trabajó Zepeda.

Muy bien. – Le contesto y el Chat se cierra, busco por Internet un boleto a México y el más cercano es de un vuelo que sale en 2 horas, lo compro y apago la computadora. Me doy una ducha y me visto, lleno una mochila de un segundo cambio de ropa y salgo de la casa, entro a mi auto y me dirijo al aeropuerto.

Al llegar dejo el auto en un parqueo privado, pago el depósito y entro al aeropuerto y saco $2,000 del cajero de mi banco, los guardo y camino a mi Terminal, me siento hasta que llaman para mi vuelo, me chequean el boleto y entro al avión, me siento en mi lugar, que está junto a la ventana por suerte, y me pongo a oír música. Después de unos minutos despegamos. Varias horas después llegamos a territorio mexicano y minutos después aterrizamos. Salgo del avión y me dirijo a la estación de taxis, tomo uno y me lleva a Xochimilco; al llegar me deja en un hotel y rento un cuarto ya que es de noche. Entro en él, tomo una ducha y me duermo.

Al despertar tomo otra ducha y me pongo el segundo cambio de ropa. Salgo del cuarto y empiezo a preguntar por Zepeda, después de unas cuantas horas llego a los barrios del pueblo y uno de los residentes me dice dónde vive; le agradezco y camino a la casa, toco el timbre y un perro empieza a ladrar, después de un par de minutos alguien abre la puerta, una chica con la blusa mojada del estómago.

- ¿Buenos días, qué desea? – Me pregunta la chica sonriendo.

Buenos días, estoy buscando a Carlos Zepeda, me dijeron que vive aquí. – Digo.

Sí, así es.

Genial, ¿Se encuentra disponible en estos momentos?

Fíjese que no está, salió temprano al mercado.

¡Qué mala suerte!

¿Algún recado que quiera dejarle? – Me pregunta la chica.

No, gracias; no creo que regrese. – Le contesto y camino al mercado. Al llegar miro al tipo comprando unas flores, me acerco a él y me paro a la par.

- ¿Carlos Zepeda? – Le pregunto y el tipo me ve, me sonríe y sigue eligiendo flores.

Todo este tiempo me pregunté hasta cuando me buscarías. – Me dice Zepeda.

- ¿De verdad? – Le pregunto y asiente con la cabeza.

Entonces sabes a qué vine. – Le digo y me mira fijamente.

Sí, lo sé. Lastimosamente no puedo darle ése placer a tu jefe. – Me dice y cuando le dan unas rosas las agarra y me las tira en la cara, las espinas me hieren y cubro mi cara, cuando puedo mirar me doy cuenta que Zepeda va lejos, corriendo.

Un corredor, ¿Eh? – Digo riéndome.

- ¿Señor está bien? – Me pregunta la señora vendedora de flores, salgo corriendo y miro que el tipo se meta a un edificio frente al mercado, lo sigo y subo las escaleras. Al llegar a la azotea miro que el tipo ha desaparecido.

Hmmm… ¿Dónde está? – Me pregunto y de repente me pegan en el cuello por la espalda, caigo al suelo y me empiezan a patear.

- ¡¿Sabes cual es el secreto para vencerte?! – Oigo que Zepeda pregunta y sigue golpeándome, ahora con un tubo.

- ¡¡Es matarte por la espalda!! – Grita el tipo y continúa golpeándome, después siento como me encaja el tubo en el hombro y lo traspasa, grito de dolor y el tipo saca el tubo.

Ahora… el toque final. – Me dice y me carga por los hombros, me lleva al borde del edificio y me enseña el suelo, cuatro o cinco pisos abajo.

- ¿Crees que te puedas regenerar para cuando caigas? ¿Crees que no morirás por el impacto? ¿Crees que eres invencible? – Me pregunta el tipo y me tira de la azotea, mientras voy cayendo siento como si el aire fuera más denso, me concentro en éste sentimiento y cuando estoy a punto de azotar la calle me detengo… solo a unos 20 centímetros del piso, me pongo en posición vertical (Como si estuviera de pie.) y me paro en el suelo, me arrodillo y empiezo a curarme, entro al edificio y el tipo viene bajando las escaleras.

- ¡¿Por la espalda, eh?! – Le grito y sonrío, el tipo se da la vuelta y empieza a subir las escaleras de nuevo, miro a un lado y estoy enfrente de una vitrina con zapatos, le tiro una esfera de energía al vidrio y con la mente recojo los pedazos, veo que el tipo sube el último peldaño de la primera serie de escaleras, le tiro los pedazos de vidrio y todos se le incrustan en los brazos, en las piernas y parte de la espalda, cae al suelo y me cruzo de brazos, me concentro y uso mi nueva habilidad, levito sobre las escaleras y me arrodillo a su lado, siento que el tipo ya le cuesta respirar, creo que algunos vidrios le perforaron los pulmones.

No te mueras Zepeda… no todavía. – Digo y cierro los ojos, salgo de mi cuerpo y entro al de él, leo su mente en el instante.

(CARLOS ZEPEDA: Vista retrospectiva, cuatro meses atrás.)

Al entrar a la habitación miro que Douglas, Pliskin, Kingston, McKing y Summerset están sentados alrededor de la mesa de conferencias, Summerset en la silla de Wesley.

- ¡¿Te has vuelto loco Summerset?! ¡¿Por qué nos reunimos en éste lugar?! ¡Tú bien sabes que Wesley nunca se va de aquí! – Grito.

Cállate Zepeda y siéntate. – Me dice Summerset y me siento.

- Todos sabemos que Wesley nunca se va de aquí, ahora sabemos por qué. – Dice Summerset.

- ¿Ah sí? Qué interesante… - Murmuro.

Déjate de niñerías y escucha a McKing. – Dice Summerset y miro a McKing.

Soy todo oídos linda. – Le digo a McKing.

Wesley está planeando robar el ADN del “Psychic Ghost”. – Dice McKing y me pongo a reír.

- ¡No me digas! ¡Todos sabemos eso genio! – Le grito poniéndome de pie.

- ¡Calla hombre, déjala terminar! – Dice Kingston.

Prosigue. – Le digo a McKing.

Está planeando hacerlo en la toma de la villa Rusa. – McKing dice y mi sonrisa se borra.

- ¿La villa rusa?, para eso no falta mucho. ¿Cómo? – Pregunto.

Gracias a su hija adoptiva. – Me contesta Pliskin.

- ¿Su hija adoptiva? ¿De verdad tiene una? – Pregunto y todos bajan la cabeza excepto McKing.

Sí, sí la tiene, la vi un par de veces en el cuarto de su “Padre”. – Dice McKing.

Qué basura… - Susurro sentándome.

Caballeros, dama; ya que todos estamos al tanto de los planes de Wesley para los próximos días nosotros debemos hacer uno. – Dice Summerset y todos lo miran.

Pliskin, Kingston y tú, Zepeda, se encargaran de robar el ADN del “Psychic Ghost” después que lo use Wesley. McKing, quiero que tú nos tengas al tanto de lo que la policía averigua y te asegures de mantenerlos lejos de aquí. Y tú, Douglas, quiero que te hagas de una buena imagen, tienes todo el permiso de usar mis fondos para ello, nunca se sabe a quién se necesitará como nuestro aliado. Y yo, mientras tanto, les presento a nuestro… “Investigador Privado”… - Dice Summerset señalando detrás de nosotros, todos volteamos y miramos que un hombre fornido, de piel negra y tatuajes, camina a nosotros.

- ¿Qué hay con el hermano? – Pregunta Kingston.

Éste “Hermano” encontrará y vigilará a la hija de Wesley, y, a su tiempo claro, la matará. – Dice Summerset.

(THE GHOST: Presente.)

Vuelvo a mi cuerpo y Zepeda muere.

Con que hay otro individuo… - Susurro.

- ¡¿Qué rayos sucede aquí?! – Pregunta alguien detrás de mí, miro hacia atrás y veo que un par de policías sacan sus armas.

- ¡Quieto chamaco o disparo! – Dice el que habló de primero.

- ¡Arriba las manos! – Grita el compañero, levanto las manos y los policías se acercan.

Date vuelta. – Me dice el compañero tomando mi mano derecha y haciéndome dar vuelta, con el mismo impulso que el oficial me dio le doy un puñetazo, con la parte de atrás de la mano izquierda, en la mejía, el oficial rueda por las escaleras y el otro dispara, con la mente detengo la bala a escasos milímetros de mi cara, el oficial dispara bastantes veces y detengo todas las balas.

Es mi turno… “Chamaco.” – Le digo sonriendo y hago que las balas se den vuelta, el policía cambia el cartucho de su arma y cuando me apunta le regreso las balas, todas en la cabeza, el tipo vuela sobre las escaleras y cae cerca de la acera.

Maldición… - Digo cuando la gente empieza a gritar, miro que el otro policía se arrodilla así que cargo una esfera de energía, cuando me mira se la tiro con todas mis fuerzas a la cabeza, el cuello se le rompe al instante. Levito al último piso, la azotea, y camino hacia el otro lado del edificio, atrás de donde me tiró Zepeda, y miro que la calle está sola, salto y amortiguo mi caída, después empiezo a correr hacia el hotel.

Al llegar cambio mi ropa por la anterior y tomo un taxi al aeropuerto; al llegar cambio mi boleto de ida después de siete días por uno la misma tarde, la asistente lo cambia con gusto y abordo mi vuelo.

Muchas horas después, ya de noche, llego a París de nuevo, bajo del avión, me dirijo al parqueo privado y saco el auto, me dirijo a casa y al entrar estaciono el auto en la parte de atrás, entro a casa y tomo una ducha; mientras me seco entro al estudio y enciendo la computadora, no después de mucho se abre el Chat.

- ¡¿Qué rayos crees que haces?! – Pregunta A.W.

- ¿A qué te refieres? – Pregunto.

- ¡Mataste a dos policías a plena luz del día!

- ¿Y qué? No hay testigos, ¿Cierto?

- …

- …

- ¿Obtuviste algo?

Sí, parece ser que todo el “Clan” que ya asesiné tiene un último integrante.

Ahhh… ¿Y es…?

No sé el nombre, nadie lo mencionó.

- …

- ¿Qué pasa?

Ghost, te pago por obtener información y matar tipos de forma sigilosa, ¿No? En vez de eso encuentro que toda la policía de México sabe que Carlos Zepeda murió y ni siquiera sabes quién es el otro aliado.

- …

- ¿Sabes? Tu estúpida novia te ha vuelto descuidado.

- ¡Con Kimberly no te metas Wesley!

Ahhh… así que al fin sabes mi nombre.

Sí, ¡¿Y qué con eso?!

No… nada Ghost…

- …

- …

- El aliado es un tipo alto, negro, con tatuajes, se supone que vigilaría a tu hija.

Hmmm… solo se me ocurre una persona con esas características.

- …

- Tu cuenta Ghost. – Dice Wesley y el Chat se cierra y mi cuenta se abre, mis gastos se reembolsaron y aumenta a $175,000.

Apago la computadora y me quedo pensando… soy un estúpido… al saber que conozco quién es Wesley quizá quiera atentar contra mí… o peor… contra Kimberly… ¡Qué imbécil!

- ¡Debo advertirle! – Digo corriendo a mi cuarto, me cambio rápidamente y entro al auto, me dirijo a casa de Kimberly. Al llegar me estaciono frente a su puerta y la empiezo a tocar.

- ¡Kim, abre por favor! ¡Soy… Jack, abre! – Grito golpeando la puerta, Kimberly abre la puerta dormitada.

- ¿Ghost? ¿Qué… qué haces? Son las 3 de la mañana. – Me dice.

Lo siento mi amor, pero necesito hablar contigo.

Pues… pasa. – Me dice después de pensarlo.

Gracias. – Le digo y paso adelante, Kimberly cierra la puerta y camina frente a mí.

Mira… si es por lo que pasó anteayer aún no… no he asimilado nada. – Me dice la chica bajando la cabeza.

No, no es por eso… es algo peor.

- …

- Creo… que te involucré demasiado en mi vida. – Murmuro y la chica sonríe. - ¿Ah sí? – Me pregunta tomando mi mano.

No… no me refiero a eso. – Le digo quitando su mano de la mía suavemente.

- ¿Y entonces?

- …

- Ghost habla por favor.

Mi empleador sabe de ti, de lo nuestro, y temo que te haga algo malo. – Digo bajando la mirada.

- ¡¿Es broma, no?! – Me pregunta Kimberly, no puedo verla a los ojos.

- ¡Ghost, mírame por Dios! – Kimberly grita y la miro a los ojos, está muy enojada.

¡¿Acaso… tratas de… de alejarme de ti?! ¡¿O quizá solo quieres ver mi… maldito rostro cada vez que dices locuras?! – Grita Kimberly, en ese momento siento algo en mi pecho, en mi estómago, en mi corazón.

- ¡¡Quizá sería mejor que me mataras de una sola vez!! – Grita Kimberly una vez más.

Kimberly… - Le susurro cuando cubre su cara, la descubre y miro que está llorando.

Sé que he sido el peor de los novios… sé que nunca he dicho que te amo… y la verdad es que nunca lo sentí.

- …

- Hasta hoy… - Le digo y ella baja la mirada.

- ¿Por qué me haces esto? Dime… ¿Por qué? – Pregunta sollozando.

Por que… te amo Kim. - Le digo y ella cubre su cara, rompe en llanto y yo bajo la mirada, ¿Qué estoy haciendo? Sin querer le estoy rompiendo el corazón. No aguanto más y la abrazo, lejos de rechazarme Kimberly me estrecha también.

Te amo… y si me lo permites… te juro… por mi vida te juro… que nunca dejaré que te pase nada malo. Nadie te hará daño… no mientras viva. – Digo y Kimberly me aprieta un poco.

Después de unos minutos Kimberly y yo caminamos a su cuarto y nos acostamos en su cama, la abrazo y ella pone su cabeza en mi pecho, después de unos minutos se duerme; después de todo… parece ser que ella me perdona… espero no fallarle.

Sin querer me duermo; al despertar miro a mi alrededor y Kimberly no está.

- ¿Kim? – Pregunto.

Hola. – Me contesta entrando a la habitación con un par de tazas, se sienta a mi lado y me da una taza con café.

Gracias. – Le digo y me sonríe.

Cuidado, está caliente. – Me dice cuando voy a beber, le sonrío y tomo el café con cuidado.

Ghost… quiero… decirte algo que no le he dicho a nadie… algo que he querido olvidar. – Dice Kimberly después de beber un poco de su café.

- ¿Qué es? – Le pregunto y baja la mirada… parece ser que le cuesta encontrar las palabras.

Cuando… cuando tenía 15 años… mis padres me dieron permiso de andar con un chico… el… tipo era lindo al principio… mis papás lo estimaban pero mi hermana lo detestaba… yo no sabía por qué. Una noche… mientras estudiábamos… el… idiota ese trató de propasarse… traté de detenerlo con palabras… pero no quería oír… me desvistió a la fuerza y… y me… me violó. – Dice Kimberly aún con cierta preocupación, desesperación.

Después que… se fue... mi hermana llegó a la casa y me encontró llorando, me cubrió y me abrazó hasta que llegaron mis padres. Al siguiente día pusimos una denuncia contra el tipo, lo arrestaron el mismo día… pero su padre era un hombre poderoso así que el imbécil ese no pasó ni la noche en la cárcel. – Termina Kimberly.

Cuanto lo siento… en realidad lo siento. – Le susurro poniendo una mano sobre las de ella, me mira a los ojos y sonríe.

Pero tú… tú eres diferente… - Me dice.

Tú… no tienes maldad… - Me dice y yo bajo la mirada.

Te equivocas… a la par mía ése tipo es un santo. – Le digo.

No Ghost… tú nunca me fingirías amor solo para acostarte conmigo… tú nunca me lastimarías. – Me dice librando una mano de la mía y levantándome la cara del mentón suavemente.

No… nunca lo haría. – Le digo y acaricia mi mejilla.

- ¿Ves? No eres peor que él, al menos tú aceptas lo que eres… y quieres que yo te acepte por lo mismo también. – Me dice y asiento con la cabeza.

Sí Kim… a ti no te puedo mentir. – Le digo, ella se acerca a mí y me da un profundo beso.

Después del beso Kimberly y yo desayunamos juntos, después lavamos los platos y ella toma una ducha, mientras tanto miro las fotos que tiene, en una está ella y otra chica parecida, ambas abrazadas, parece ser su hermana. En otra están las dos chicas, Kimberly como de unos 14 años, y dos señores detrás de ellas, parecen ser sus padres.

Ésa fue la última vez que fuimos de vacaciones. – Dice Kimberly y volteo, está en toalla secándose el cabello.

- ¿Fue divertido? – Le pregunto viendo la foto de nuevo.

Sí… lo fue. – Me contesta y sonrío.

Yo no tengo familia, ni recuerdos; no hay fotos, y menos vacaciones. – Le digo y siento que toma mi mano.

- ¿Ghost? – Me pregunta y la miro a los ojos.

Sé que es precipitado pero… ¿Por qué no nos vamos de aquí? – Me pregunta.

- ¿De donde? ¿Francia? – Pregunto y ella asiente con la cabeza.

No sé. – Le digo bajando la mirada.

Vamos… olvida lo que eres y empieza una nueva vida… conmigo. – Me dice y vuelvo a mirarla a los ojos.

- ¿Contigo? ¿Estás dispuesta a irte, a empezar una nueva vida, conmigo? – Le pregunto.

Claro…

- …

- …

- ¿Ésta es tu forma de cambiarme?

No. Es mi forma de mejorarte, de salvarte. – Me contesta sonriéndome. No sé qué hacer… ahora que recuerdo qué es amar sé que amo a Kimberly… pero escaparme de Wesley, salir de Francia, empezar una vida con ella… es algo serio, algo grande.

Le doy un beso y sonrío.

Muy bien Kim, ¿Cuándo nos vamos? – Le pregunto y ella muerde su labio inferior suavemente sonriendo.

Cuando quieras mi amor. – Me contesta y vamos a su cuarto, se viste y saca una computadora portátil del armario.

Veamos qué vuelos hay para hoy. – Me dice y nos sentamos en su cama, enciende la computadora y entra a Internet, busca los vuelos del día y hay boletos disponibles para tres países: Italia, Estados Unidos y El Salvador, un país centro americano.

- ¿Así que hacia dónde Ghost? – Me pregunta Kimberly.

- ¿Qué tal si regresas a los Estados Unidos? – Le pregunto.

- ¿De verdad? – Me pregunta bajando la mirada.

Sí… pero no al centro del país… - Le digo señalando un par de boletos a los Estados Unidos, a Alaska, me sonríe y asiente con la cabeza.

O.K. – Me dice y compra los boletos.

Después de un par de horas voy al banco y retiro mi dinero, lo pido en efectivo y le compro una maleta. Llego a casa de Kimberly y ella ya tiene una mochila lista.

- ¿Solo eso piensas llevar? – Le pregunto y le doy un beso.

Sí, tengo unos ahorros que ansío gastar una vez que lleguemos a Alaska. – Me contesta.

Genial, aquí están los míos. – Le digo poniendo la maleta en la cama, la abro y Kimberly mira el dinero.

- ¿Crees… que está bien que te lleves ése dinero? – Me pregunta.

Yo creo que sí… Wesley, mi empleador, me pagó por… eliminar personas, ya es hora que éste dinero haga algo bueno por nosotros. – Le digo y ella sonríe y asiente con la cabeza, salimos de su casa y entramos al auto, nos dirigimos al aeropuerto y dejo el auto en el parqueo privado de nuevo, después llegamos a la Terminal de nuestro vuelo y nos sentamos.

- ¿Tienes hambre o algo? – Le pregunto a Kimberly poniéndome de pie.

No, estoy bien gracias. – Me contesta y voy a la tienda, compro una soda y me siento al lado de Kimberly de nuevo.

Falta bastante para nuestro vuelo todavía. – Me dice Kimberly poniendo su cabeza en mi hombro.

Sí… duérmete para mientras si quieres. – Le digo y ella pone su cara cerca de mi cuello. Mientras bebo mi soda miro como avanzan los minutos en el reloj del aeropuerto, termino mi soda y miro a Kimberly, se durmió, le paso mi brazo tras su cuello y ella me abraza. Después de un par de horas llaman para nuestro vuelo.

Kim, ya es hora. – Le susurro acariciando su rostro, abre los ojos lentamente y me sonríe.

Ya es hora. – Le digo de nuevo y nos ponemos de pie, entramos al avión y éste despega, durante el vuelo Kimberly no quita la vista de la ventana.

Qué lindo se ve todo desde aquí. – Me dice tomando mi mano, me acerco a ella y miro por la ventana, en realidad parece lindo… pero lo mejor es que estoy junto a ella.

Nos dormimos el resto del vuelo y al llegar a Alaska sentimos un frío terrible, entramos a una tienda de ropa cerca del aeropuerto y compramos ropa abrigadora. ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Empezar de cero de nuevo? ¿Y ahora con qué profesión?

Tratando de empezar,

De cero, de crear,

Un hogar donde amar,

Tranquilo descansar.

Tomamos un taxi y éste nos lleva al hotel más cercano. Pago y entramos al hotel, Kimberly nos registra a su nombre y nos dan la llave de nuestro cuarto, nos llevan a él y entramos, Kimberly pasa primero y deja su mochila en la cama, cierro la puerta del cuarto y, por costumbre, le pongo llave, dejo la maleta a un lado de la puerta y miro a Kimberly, ella está frente a la ventana, viendo el paisaje nocturno.

- ¿Sabes? Nunca creí visitar éste lugar. – Dice Kimberly y camino hacia ella.

- ¿En serio? – Le pregunto parándome a su lado y viendo por la ventana también.

No… y menos… con un hombre. – Me susurra y miro su rostro, voltea a verme y me sonríe.

Debes estar decepcionado de mí. – Dice Kimberly y sonrío.

¿A qué te refieres?

Pues… ya con ésta noche son cuatro que hemos pasado juntos y… aún no… tenemos sexo. – Me dice bajando la mirada.

Para nada linda. – Le digo acariciando su cara, toma mi mano y yo llevo la mía a su cuello.

La verdad es que soy yo quién debería decepcionarte… han sido más grandes mis fallas que mis aciertos contigo. – Le digo y me mira a los ojos.

Y… ahora que sé que… el sexo te molesta… pues… podemos dejarlo a un lado. – Le digo y sonríe.

- ¿Por ahora? – Me pregunta y río levemente.

Por cuanto tú quieras. – Le contesto y me besa profundamente. Al separarnos ella camina a la cama y se sienta en ella, sigo viendo por la ventana y cuando volteo miro que Kimberly está en ropa interior.

- ¿No… trajiste pijama? – Le pregunto viendo su piel blanca… sus pechos… sus piernas… linda figura femenina.

No… solo mis ahorros. – Me contesta y se arropa.

¿No te dormirás todavía? – Me pregunta.

No sé… creo que sí. – Le contesto y se desarropa un poco, se hace a un lado y le da un par de golpecitos a la cama, camino hacia ella y me siento donde ella golpeó, me quito la sudadera y la camisa, Kimberly toca mi estómago y mi pecho, le sonrío y se arropa de nuevo, me quito los pantalones y me arropo, bajo las cobijas me abraza y paso mi brazo detrás de su cuello.

- ¿Crees que lo lograremos? – Me pregunta Kimberly después de varios minutos en silencio.

- ¿El qué? ¿Empezar de nuevo? – Le pregunto yo.

Hm-mmm.

No lo sé… pero… si luchamos por ello… si nos esforzamos lo suficiente… sé que podremos lograrlo. – Le contesto y me aprieta un poco.

Ay Ghost… por ti… mi vida ha dado un giro de 360 grados. – Me susurra y sonrío.

Llámame Jake… Jake Andrews… que de hoy en adelante ésa será mi identidad. – Digo y Kimberly besa mi cuello, cierro los ojos y, a pesar de solo ser un simple beso, ésa caricia la siento tan cálida, tan inocente… tan dulce. Presiono el apagador de las luces con la mente y las apago; después de unos minutos Kimberly se duerme… y yo también. Al despertar Kimberly sigue dormida… pero está sonriendo.

Papi… Mami… los quiero… - Murmura entre sueños, sonrío… parece tan feliz… quisiera hacerla así de feliz… quizá no cumplirle su sueño… pero al menos tratar de crearle uno nuevo… quisiera… quisiera tenerla por siempre… quisiera sentirla en mis brazos todas las noches de mi vida… es precipitado… pero no para mí… para el hombre que despertó siendo casi invencible… casi… inmortal.

Jake, ¿Estás despierto? – Me pregunta Kimberly y la miro a los ojos.

Sí linda, ¿Qué pasa? – Le pregunto.

- ¿Sabes? Soñé con mis padres.

Sí… estabas hablando dormida.

- ¿En serio? ¿Qué decía?

Que los querías. – Le contesto y ella sonríe.

Sí… eso les dije… ellos me abrazaron, besaron mi frente y me dijeron que viviera en paz. – Dice Kimberly.

Qué bien. – Le digo.

- ¿Alguna vez has soñado algo? – Me pregunta; en ese momento, como un rayo, pasa por mi mente el último momento de aquella pesadilla, cuando me vi a mí mismo con el corazón de ella en mi mano. Quito mi brazo de su cuello y me desarropo, me siento a la orilla de la cama y miro hacia el suelo.

- ¿Qué pasa Jake? ¿Dije algo malo? – Me pregunta Kimberly poniendo su mano en mi hombro.

El único sueño que he tenido fue aquella pesadilla cuando desperté sangrando. – Le contesto.

Oh… lo siento… - Me dice.

Olvídalo. Tomaré una ducha. – Le digo y me pongo de pie, entro al baño y abro la llave del agua, me quito mi ropa interior y me empiezo a bañar; al terminar salgo con una toalla en mi cintura y Kimberly camina hacia mí.

- ¿Quieres ir a dar una vuelta? – Me pregunta y asiento con la cabeza.

O.K., voy a bañarme. – Me dice y me da un pequeño beso en la boca, entra al baño y se oye que abre la llave del agua, me quito la toalla y me siento a la orilla de la cama, me pongo los pantalones, calcetines y zapatos; después me pongo la camisa y miro mis manos… cargo un poco de energía y la miro fijamente.

Lista, solo voy a cambiarme. – Dice Kimberly saliendo del baño pero se para frente a mí.

- ¿Qué es eso? – Me pregunta y se arrodilla, le sonrío y cargo energía en mi otra mano también.

Es energía, proveniente del ambiente y controlada por mi mente. – Le contesto.

- ¿Es peligrosa?

Depende de cómo se use. – Le contesto de nuevo y junto mis manos, le doy forma a ambas esferas y hago un corazón, lo hago levitar sobre mi mano y ella sonríe.

Guau. – Dice y cierro mi puño, con ello desaparezco la energía.

- ¿Qué más puedes hacer? – Me pregunta emocionada.

Vístete y te enseñaré. – Le digo sonriendo, se pone de pie y busca su ropa, se viste y se sienta a mi lado.

- ¿Alguna vez quisiste volar? – Le pregunto caminando a la ventana.

Sí… es el sueño de todos. – Me contesta y abro la ventana, me doy vuelta y la miro estirando mi mano, llamándola, se pone de pie y toma mi mano, la abrazo muy fuerte y me concentro, lentamente, para no asustarla, me separo del suelo.

- ¡¿Qué…?! ¿Puedes…? – Pregunta pero no termina, salimos por la ventana y subimos aún más alto que el techo del hotel, poco a poco me paso para su espalda y la abrazo desde ahí, ella toma mis brazos y mira hacia abajo.

Dios mío… estamos volando. – Susurra sonriente.

Más que “Volando” estamos “Levitando”, siento que soy capaz de moverme en el vacío pero no con gran rapidez. – Le susurro al oído y me mira a los ojos.

Aún así… ¡Es asombroso! – Me dice y me da un beso.

Vamos… debemos desayunar. – Le digo bajando a la habitación; entramos por la ventana y tocamos el piso, cierro la ventana y salimos del cuarto con su mochila y mi maleta. Caminamos un rato hasta que llegamos a un restaurante, entramos y nos sentamos en una mesa, a los pocos minutos llega la mesera.

Buenos días, ¿Qué desean? – Pregunta.

- ¿Qué tienen para desayunar? – Pregunta Kimberly.

Hay huevos con tocino, pan dulce, jugo de naranja, café, fruta y hotcakes. – Contesta la mesera.

- ¿Qué son esos? – Le pregunto a Kimberly.

Tráiganos dos órdenes de Hotcakes con jugo de naranja. – Dice Kimberly y la mesera se va.

Son ricos, suavecitos y con miel, muy dulces. – Me contesta Kimberly, después de unos quince minutos llega la mesera con los dichosos “Hotcakes”, no parecen tan apetitosos.

Gracias. – Dice Kimberly y la mesera se va de nuevo.

No parecen muy buenos. – Le digo a Kimberly cuando ella agarra con el tenedor un pedazo de los Hotcakes y lo come.

Vamos Jake, pruébalos. – Me dice, no me convence.

Oye, no juzgues los pobres Hotcakes. – Me dice sonriendo y corta un pedazo de mis Hotcakes con mi tenedor.

Vamos, abre grande. – Me dice.

¡¿Qué?! ¿Qué haces? – Le pregunto sonriendo.

Alimentándote. – Me dice acercándome el tenedor.

No quiero. – Le digo.

No seas así, vamos, aquí viene el avión. – Me dice y me río un poco, abro la boca y me como el bocado que me da.

- ¿Ves? No fue tan malo. – Me dice y saboreo la comida, no está tan mal, le corto un pedazo de su comida y se la doy en la boca, se la come y sonríe.

Terminamos de comer y yo pago la cuenta, después seguimos caminando hasta que llegamos a las afueras del pueblo, una cabaña tiene un letrero de “Se vende”, tocamos la puerta y un señor, ya entrado en años, abre.

- ¿Si? – Nos pregunta.

Buenos días señor, queríamos información sobre la cabaña. – Le contesta Kimberly.

Oh, muy bien, pasen por favor. – Nos dice y entramos a la cabaña.

Para empezar, ésta cabaña es muy cálida, la construí hace ya 20 años y aún está en pie. – Nos dice mientras llegamos a unos sillones, nos hace el ademán de sentarnos.

Gracias. – Le decimos y todos nos sentamos.

- ¿Nunca ha renovado la cabaña? – Le pregunto.

Claro que sí. Pero nunca salió tan caro como parecía. – Me contesta.

- ¿Y cuánto quiere? – Le pregunta Kimberly.

La cabaña es pequeña… pero tiene casi todo el valle por patio… así que… unos $15,000. – Nos dice el señor.

- ¿$15,000? – Le pregunto.

Sí. – Me contesta. Kimberly me mira y yo la miro también.

- ¿Qué opinas? – Le pregunto susurrando.

No lo sé, me parece razonable. - Me contesta Kimberly.

- ¿Sí?

Yo digo. – Me contesta y volteo a ver al señor.

- ¿Tiene agua, luz y teléfono? – Le pregunto.

Claro, no es un servicio “Plus” pero se sobrevive... y sobre el teléfono… solo está el público fuera de la cabaña… es lo mejor que pudo hacer por mí la compañía. – Me contesta sonriendo el señor.

- ¿Y las escrituras, usted las tiene?

Sí, están hechas para acreditar la cabaña a quien las posea.

Menos papeleo. – Comenta Kimberly.

- Sí, muy usado por aquí. – Dice el señor.

¿Y cuando haríamos el intercambio? – Le pregunto yo.

Mañana mismo si quieren, así empacaría hoy. – Contesta el señor.

Pues… entonces volvemos mañana. – Le digo poniéndome de pie, Kimberly hace lo mismo.

- ¡¿De verdad?! – Pregunta el señor parándose también.

Sí. – Le digo y me da la mano.

Genial, nos vemos mañana. – Dice el señor y caminamos a la salida de la cabaña, el señor nos abre la puerta y nos despedimos.

Nos vamos. Después de caminar un poco una ventisca se nos viene encima.

- ¡Qué frío está el viento! – Me dice Kimberly cubriéndose bien con la sudadera, me acerco a ella y la abrazo, se me acerca lo más que puede y seguimos caminando; al llegar al pueblo de nuevo vemos como la gente toma refugio del frío, en eso una anciana va pasando la calle frente a nosotros cuando un muchacho alto le roba el bolso.

- ¡Hey, mi bolso! – Grita y Kimberly y yo vemos que nadie hace nada.

- ¡Qué bien, una ciudad heroica! – Le digo a Kimberly y ella sonríe… de repente siento algo… un sentimiento muy raro… casi como el amor… ¿Bondad? ¿Acaso siento bondad, la necesidad de ayudar?

Espera un momento. – Le digo a Kimberly y ella asiente con la cabeza, salgo corriendo lo más rápido que puedo tras el ladrón.

- ¡Hey! ¡Detente o disparo! – Grito, el hombre voltea a verme y saca un arma, me dispara y esquivo la bala.

Cielos… era broma. – Le digo y cargo una esfera de energía, sonrío… pero no la tiro… miro la esfera… es mucha energía, podría matarlo.

Hmmm. – Digo y disminuyo la esfera tres cuartas partes, miro al ladrón y se la tiro, ésta le da en la espalda y el muchacho cae a la nieve, corro hacia él y me arrodillo a su lado, le doy vuelta y me dispara en el hombro izquierdo.

- ¡Maldito! – Le grito dándole un puñetazo con la mano del mismo lado, el tipo se noquea.

Agradece que me heriste. – Le digo y agarro el arma, sin pensarlo la desarmo con mi mano derecha y la suelto, al caer me doy cuenta de lo que hice y sonrío, miro la sangre en la nieve y recojo el bolso, camino hacia la anciana y se lo doy.

Gracias hijito. Por Dios, te disparó, ¿Estás bien? – Me pregunta y solo le sonrío, camino hacia Kimberly y ella corre hacia mí.

- ¡Qué bien Jake, atrapaste al ladrón! – Me dice emocionada, mira mi hombro y se borra su sonrisa.

Estás sangrando, tiene que verte un médico. – Me dice.

No, no. Vamos a casa. – Le digo tomando su mano con mi mano derecha y empezamos a caminar.

Pero te desangrarás. – Me dice deteniéndose, la miro a los ojos, se ve que ya se preocupa por mí.

- ¿Quieres saber qué otro don tengo? – Le pregunto y cierro los ojos, me relajo y siento como la sensación de alivio poco a poco llega a mi herida. Abro los ojos y miro que Kimberly tiene una mano sobre su boca, está sorprendida, destapa su boca y toca mi herida, o la parte donde solía estar.

- ¿Podemos irnos ya? – Le pregunto y me sonríe, la abrazo y seguimos caminando.

Llegamos al hotel y Kimberly pide la habitación de nuevo, el recepcionista se la da sin dudar y nos dirigimos a ella, llegamos y entramos, cierro la puerta con llave y Kimberly pone su mochila en la cama, entra al baño y pongo la maleta en el suelo, me quito la sudadera y me siento en la cama, Kimberly sale del baño y se sienta a mi lado.

Fue muy valiente lo que hiciste hoy Jake, muy valiente y… bondadoso. – Me dice sonriendo y la miro a los ojos.

Lo sé… solo que aún no sé por qué lo hice. – Le susurro y se acerca a mi boca.

- ¿Una tontería? – Me pregunta besándome.

No sé. – Le digo sin dejar de besarla, mete su mano bajo mi camisa y me toca el hombro izquierdo, justo donde me hirió el ladrón.

- ¿Por la emoción? – Me pregunta y la abrazo, la recuesto en la cama y le sonrío.

Quizá. – Le digo y la continúo besando.

Ya sé porqué. Por presumir ante mí. – Me dice dejando de besarme, reímos suavemente y la miro a los ojos, empiezo a acariciar su rostro… tan suave… tan terso…

- Jake… - Me dice bajando la vista.

Lo sé… lo sé… - Le digo y me pongo de pie, sé que no quiere que tengamos sexo aún, camino al armario y me miro en el espejo.

No… no sabes. – Me dice abrazándome por la espalda, baja sus brazos alrededor de mi cintura y me quita la camisa, me doy vuelta y miro que ella no tiene ni blusa ni sostén.

- ¿Qué haces? – Le pregunto y sonríe.

- ¿Ves? No sabes. – Me dice y me empieza a besar.

Lo que iba a decirte es… que te amo… te amo con todo mi ser. – Me dice viéndome a los ojos muy fijamente.

Yo también Kim… yo también te amo. – Le digo y me sigue besando, ahora muy profundamente. Con ambas manos me toma de mi cinturón y me jala a la cama, giramos y me hace sentarme a la orilla de ella, Kimberly no deja de besarme y la abrazo, la jalo y se acuesta encima de mí, giramos y quedamos de lado, ella empieza a desabotonar mi pantalón mas yo no puedo hacer lo mismo, ¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy congelado? ¿Acaso… la respeto tanto así?

- ¿Qué pasa Jake? – Me pregunta dejando de besarme, la miro fijamente a los ojos sin poder moverme.

No sé, me siento como un tonto, no puedo desnudarte… me lo impide un sentimiento… no sé qué sea… - Le digo y ella muerde su labio inferior sonriendo.

Qué dulce… - Me dice y deja de desabotonar mi pantalón, toma con ambas manos las mías y se acerca aún más a mí, se gira y queda boca arriba, lleva mis manos a su cintura, al broche de su pantalón.

Vamos… hazlo. – Me dice besándome, intento abrir el broche y mientras lo hago siento que me sudan frío las manos, ¡¿Estoy nervioso?! ¡¡Qué estúpido!!

Ya. – Le digo cuando abro su broche y ella sonríe, se pone de pie frente a mí y se quita el pantalón, la veo en ropa interior y ella estira su mano ofreciéndomela, la tomo y me siento, después lleva mi mano a su ropa interior y yo la bajo lentamente con mis ojos a la prenda, levanto la mirada y, lejos de ver su cuerpo, la miro directamente a los ojos, se le nota cierto nerviosismo, pero, aún con ello, se ve decidida, me pongo de pie y la abrazo, ella desabrocha mi pantalón y lo deja caer, después jala poco a poco mi ropa interior hasta que ella tiene que arrodillarse, miro hacia abajo y ella se levanta lentamente, se acuesta en la cama y me sonríe, me acuesto a su lado y la beso de nuevo, la abrazo y ella encima una de sus piernas en la mía, lentamente y con cuidado la penetro.

Ouch… - Susurra y la miro a los ojos.

Creo que… aún soy nueva en esto. – Me dice sonriendo un poco, quizá queriéndome alentar a que siga, y cierra los ojos, me muevo lentamente para no lastimarla mas ella gime de dolor, el cual deja más que notorio en su rostro, me acerco a su boca y empiezo a besarla suavemente… lentamente… mientras me muevo consideradamente… concentrándome más en sus labios que en otra cosa. Lentamente me separo tras varios segundos de besos dejándola con la boca semiabierta, siento como ha empezado a respirar agitadamente mientras me muevo, al parecer empezando a disfrutar lo que estamos haciendo, poco a poco me muevo más rápido sin que ella deje de gemir y de repente abre los ojos para sonreírme tiernamente y besarme como ya no aguanta evitarlo… no puedo creer… que esté disfrutando tanto… y mucho menos… que lo haga conmigo… cierra sus ojos de nuevo y la abrazo para que ella lo haga de la misma forma, descansando sus manos en mis hombros y rodeándome la cintura con ambas piernas, con las cuales me aprieta cada vez que me muevo. Después de varios minutos sin detenernos, cuando el calor de nuestros cuerpos ya hasta nos ha hecho sudar, empiezo a gemir junto con Kimberly, gemido que poco a poco se va haciendo más fuerte al igual que el de ella… de pronto… cuando la excitación ya es mucha para ambos… ella se queda sin aire gimiendo fuertemente al tener su orgasmo… acción que yo vivo también teniendo el mío haciéndome detener lentamente todo movimiento. Así, respirando agitadamente y abrazados, nos quedamos unos segundos, sin pensar, sin hablar. De pronto ella besa mi mejilla tiernamente llamando mi atención y me separo un poco para verla a los ojos, me sonríe y me da un pequeño beso en la boca.

- ¿Estás bien? – Le pregunto.

Sí… nunca creí que lo volvería a “Hacer” con alguien. – Me dice y sonrío.

Lo sé… quizá te arrepientas de haberlo hecho conmigo. – Le digo y ríe un poco.

- ¿Por qué? – Me pregunta.

Por quien soy, por que soy un asesino a sueldo. – Le contesto y pone su mano en mi mejilla.

No… ya no eres Ghost, ¿Recuerdas?, eres Jake. Y no eres un asesino a sueldo… eres un héroe… por lo que hiciste hoy… eres mi héroe. – Me dice y sonrío.

Solo tuyo, ya que nadie más lo notó. – Le digo sonriendo y me da otro beso en la boca.

¿Acaso ocupas que alguien más lo note? – Me pregunta y sonrío, tiene razón, con ella me basta y sobra.

Contigo es suficiente. – Le digo y correspondo su beso mientras nos acobijo, después de varios minutos besándonos ella se queda dormida, sonrío y me duermo también.

Nos amamos con todo el corazón,

Olvido la maldad que existió,

No necesito ninguna razón,

Por la cual recordar lo que pasó.

Al despertar miro que Kimberly está en mis brazos, bien abrazada a mí, estamos arropados y ella muy tranquila, de repente, como una ráfaga de aire perdida, miro una imagen: me miro a mí mismo boca arriba en una cama, cubierto hasta la cintura con una sábana, y a mi lado una chica rubia la cual tiene en el centro de su cabellera un rubio más claro. Ella está boca abajo, abrazándome, pero… en mi cuello y en el de ella hay un medallón.

Jennifer… - Susurro y cierro mis ojos, cuando los abro estoy de nuevo en el hotel al lado de Kimberly… un momento ¿Jennifer? ¡¿Quién es Jennifer?!

Hola lindo. – Oigo que dice Kimberly, la miro y está con los ojos semiabiertos, sonriendo.

Hola… - Le digo aún asustado, ¡¿Quién diablos es Jennifer?! ¡¿La chica?!

- ¿Qué te pasa, estás bien? – Me pregunta Kimberly y trato de olvidarlo todo, la miro a los ojos y le sonrío.

Sí, no es nada. – Le digo y se acerca a mi boca, me besa y yo acaricio su rostro.

- ¿Sabes? Tuve un sueño muy bonito. – Me dice.

- ¿De verdad? ¿Qué soñaste? – Le pregunto y se queda pensativa unos segundos.

- Es muy tonto, olvídalo, no quiero decirte. – Dice poniendo su rostro en mi pecho, cubriéndose.

Vamos, ya me dijiste, “Suelta la sopa.” – Le digo y me mira de nuevo.

Soñaba que teníamos una niña. – Me dice y me río suavemente.

- ¡¿Ves?! ¡¡Es tonto!! – Me dice y se cubre de nuevo en mi pecho.

¡No, no! ¡No es tonto! – Le digo y ella me mira de reojo.

No es tonto linda, es solo que… ya me estás planeando toda una vida. – Le digo y ella se descubre y sonríe.

Es que… te amo. Te amo tanto. – Me dice mirándome a los ojos muy fijamente.

Yo también… y te juro que algún día ése sueño sí se hará realidad. – Le digo y sonríe bastante.

- ¡¿En serio?! – Me pregunta contenta.

Sí, lo juro por mi vida… algún día… tendremos una niña. – Le digo y me besa profundamente.

Por ahora… vamos por nuestra cabaña. – Le digo cuando se separa de mí y asiente con la cabeza, se hace a un lado y me pongo de pie, así, desnudo, entro al baño y tomo una ducha, cuando salgo Kimberly se pone de pie y corre hacia mí.

Qué frío. – Me dice besándome y entra al baño, se oye que enciende la ducha rápidamente, sonrío y busco mi ropa.

Salimos del hotel con la maleta y la mochila, le damos la llave al recepcionista y pago ambas noches. Nos vamos caminando de la mano con Kimberly hasta la cabaña, al llegar miramos que el señor está afuera hablando con el conductor de un camión, se dicen adiós justo cuando llegamos.

Buenos días. – Le digo.

Buenos días muchachos. ¿Cómo amanecieron? – Nos pregunta.

Excelente. – Le contesta Kimberly y el señor sonríe.

Antes que nada, mi nombre es Patrick Wilson, pero todos en el pueblo me llaman Pat, quisiera, ya que son parte del pueblo ahora, que me llamaran del mismo modo. – Nos dice el señor Patrick estrechando nuestras manos.

Lo haremos señor. Ella es Kimberly Johnson, y mi nombre es Jake Andrews. – Le digo sonriendo.

Un placer conocerles. ¿Vamos adentro? – Nos pregunta y asentimos con la cabeza, caminamos dentro de la cabaña y está vacía.

Guau, parece más grande sin muebles. – Susurra Kimberly.

Sí… ¿Ya encontró a dónde ir? – Le pregunto a Patrick y me mira sonriendo.

Sí, desde hace mucho tiempo que tengo a donde ir… pero no lo había hecho porque no quería dejar la cabaña a su suerte, el clima es pesado y acabaría con ella en menos de seis meses. – Nos dice, empieza a ver la cabaña con cierta nostalgia.

Estima la cabaña ¿Eh? – Le pregunta Kimberly.

Claro. ¿Sabe jovencita? Yo fui soldado, y me avergüenza decir que maté, mas no me arrepiento… ya que con algo tan malo aprendí que siempre es más fácil destruir que crear. – Dice el señor Patrick y bajo la mirada, dígamelo a mí.

Es tan fácil matar… que por eso es peligroso. – Susurra y Kimberly baja la cabeza.

Disculpen mi intromisión pero, ¿Ustedes son novios, verdad? – Pregunta y yo lo miro de frente.

Pues… algo así. – Le digo titubeante y el señor sonríe.

Ésa es una de las cosas que ya no se ve: una pareja con el título de “Novios”. – Dice, miro que Kimberly sonríe viéndome disimuladamente.

Pero bueno, sin más ni más hagamos el intercambio. – Dice el señor con seriedad, sonrío y pongo la maleta en el suelo, el va a otra habitación y saco los $15,000, cuando regresa trae en su mano un fólder.

Aquí está todo, échele un ojo. – Dice dándole el fólder a Kimberly, ella lo abre y mira que todo está en orden, me mira y asiente con la cabeza, miro al señor Patrick y le doy el paquete de dinero, lo agarra y con un dedo jala los billetes.

Muy bien, está exacto. – Me dice, sonrío por su confianza.

Excelente. – Le digo estrechando su mano.

Gracias. Disculparán mi prisa pero debo pasar por la iglesia. – Dice y estrecha la mano de Kimberly.

O.K., gracias. – Le dice Kimberly y el señor sonríe, sale de la cabaña cerrando la puerta, Kimberly se acerca a mí y abraza el fólder con ambos brazos contra su pecho, la abrazo y me sonríe.

- ¿Tenemos el título de “Novios” Jake? – Me pregunta y río suavemente.

Pues… nunca te pregunté si querías ser mi novia. – Le contesto y muerde su labio inferior sonriendo.

- ¿Lo harías? – Me dice y la beso profundamente.

- ¿Quieres ser mi novia? – Le pregunto dejando de besarla pero sin separarme.

Sí, con todo el corazón. – Me contesta y me besa de nuevo. Al separarnos sonreímos y vemos a nuestro alrededor.

Parece que tendremos que ir de compras. – Le digo y asiente con la cabeza.

¿Vamos de una sola vez? – Me pregunta y la miro a los ojos.

Si quieres. – Le digo y me toma de la mano, caminamos a la puerta y vemos las llaves colgadas en la perilla, las agarro mientras Kimberly mete el fólder en su mochila, salimos y caminamos al pueblo de nuevo. Al llegar vemos una carpintería, entramos y vemos que hay camas, mesas y sillas de madera.

Buenos días. – Dice Kimberly caminando a una barra frente a una puerta abierta.

¡Hey! Buenos días, ya salgo. – Se oye que una chica grita desde adentro, camino al lado de Kimberly y una chica de unos 28 años sale de la puerta, sonriente y limpiando sus manos del aserrín.

- ¿Qué deseaban chicos? – Nos pregunta.

Queríamos saber el precio de los muebles. – Le contesto.

Bien, pues… las camas individuales cuestan $150 con todo y colchón, las matrimoniales $235, las mesas de cuatro personas $90 y las sillas $15 cada una, los sillones de tres personas $120 y los de uno $63. – Nos dice señalando los objetos, Kimberly se cuelga de mi brazo y pone su cabeza en mi hombro.

Está caro, ¿No crees? – Me susurra.

Sí, pero tenemos el dinero… además… para ti no hay límite en mi cartera. – Le digo sacándole una sonrisa.

Por lo que veo… quieren una cama matrimonial. – Dice la chica poniendo sus codos en la barra y sosteniendo su cara sonriente, Kimberly baja la mirada pero sin dejar de sonreír.

O.K., queremos una cama matrimonial, una mesa, dos sillas y un sillón grande y dos pequeños. – Le digo y la chica saca una libreta, anota algo y empieza a susurrar muy suave.

Serían $601, dejémoslo en $600. – Dice dejando de escribir.

Muy bien, excelente. Una pregunta, ¿Sabe en dónde podemos conseguir un camión para llevarnos las cosas? – Le pregunto poniendo la maleta en la barra.

Sí, pero no lo necesita, yo misma le llevo las cosas, solo díganme adonde viven. – Me contesta y abro la maleta.

Acabamos de comprarle la cabaña a Patrick Wilson. – Le dice Kimberly.

- ¿Al viejo Pat? ¡Qué bien! ¡Ya era hora que se fuera con sus hijas! – Dice la chica alegremente.

No saben cuantas veces las hijas del señor le pidieron que se fuera con ellas, pero el viejo nunca quiso abandonar la cabaña. Yo era muy cercana a él, solía decirme que era su “Tercera hija”. – Nos dice y saco los $600, se los doy y los agarra.

Gracias. – Me dice y voltea a ver de nuevo a Kimberly.

- ¿Y la Sra. Wilson? – Le pregunta Kimberly.

Ella… murió ya hace cinco años… ése era el motivo por el que no dejaba la cabaña… Pat decía que vivir en ella lo hacía sentir que su esposa seguía con él. – Contesta la chica.

Sea cual sea el motivo para no irse finalmente lo olvidó y se fue con sus amores, y me alegro por ello. – Dice la chica embolsándose el dinero.

Qué bien. – Dice Kimberly.

Les llevaré las cosas como a las tres de la tarde. – Nos dice y cierro la maleta.

Genial, iremos a buscar otras cosas para mientras. – Digo viendo a Kimberly y ella asiente con la cabeza, agarro el maletín con mi mano derecha y tomo la mano de Kimberly con la izquierda.

O.K., nos vemos luego. – Nos dice y caminamos a la salida.

Adiós. – Le dice Kimberly y salimos del lugar. Seguimos caminando y encontramos una venta de “Línea blanca”, entramos y compramos una cocina, nos hacen el favor de llevarla de un solo y nos vamos con ellos. Llegamos a casa y abro la puerta, los cargadores meten la cocina y Kimberly les dice adonde ponerla, me siento bajo el pórtico y miro alrededor… todo es tan tranquilo… tan blanco… ¿Seré yo la mancha de tanto blanco?

Nos vemos. – Me dice un cargador saliendo de la cabaña.

Hasta luego. – Le digo y Kimberly se sienta a mi lado, paso mi brazo detrás su cuello y ella se acerca.

Tengo frío. – Me dice y me empiezo a quitar la sudadera.

- ¡¿Qué haces?! Te congelarás. – Me dice y la ignoro, me quito la sudadera y la cubro con ella abrazándola.

No, mi cuerpo puede soportar más o menos media hora sin congelarse. – Le digo y me mira fijamente. – Que científico. – Me dice y sonrío. Nos quedamos abrazados hasta que llega la chica de los muebles.

Buenas tardes chicos. – Nos dice bajando del “Pick-up” con los muebles.

Buenas tardes. – Le decimos y me pongo de pie cuando abre la portezuela de atrás, se sube a la cama del Pick-up y empuja la mesa, la agarro y la levanto, le ayudo a bajarla y para mi sorpresa me ayuda a meterla a la cabaña. Bajamos todas las cosas y al terminar la chica se seca el sudor con una pañoleta.

Eres muy fuerte para ser mujer. – Le digo sentándome a la par de Kimberly.

Me lo dicen a menudo. La verdad es que tengo fuerza ya que toda mi juventud trabajé con Pat en la carpintería, incluso cuando su esposa, Margaret, aún vivía. – Dice sonriéndonos.

- ¿Era su carpintería? – Le pregunta Kimberly.

Sí… pero… cuando Maggie murió perdió el deseo de seguir haciendo muebles… una lástima en verdad, sus diseños eran tan bonitos. – Nos dice.

Bueno, los dejo, me imagino que tienen que poner los muebles en su lugar. – Dice la chica caminando al auto.

Por cierto… me llamo Abbygail Jones, todos me llaman Abby. – Nos dice y sube al auto.

Kim Johnson. – Dice Kimberly.

Jake Andrews. – Le digo yo.

Kim y Jake, ¿Eh?, bueno… nos vemos chicos. – Nos dice y enciende el auto, le decimos adiós con la mano y cuando se va entramos a la cabaña, cierro la puerta y pongo las llaves en la perilla, volteo y miro que Kimberly se deja caer en la cama boca arriba.

Qué rica… tan cómoda. – Dice Kimberly cerrando los ojos, me acerco y me acuesto a su lado.

- ¿Estás cansada de vernos bajar las cosas? – Le digo bromeando, Kimberly abre los ojos y me mira fijamente, me río suavemente y sonríe.

Qué malo. – Me dice poniendo su brazo sobre sus ojos, me acerco a su boca y la beso profundamente.

Es broma. – Le digo y descubre sus ojos.

Lo sé… pero sí estoy cansada, casi todo el día hemos caminado. – Me dice y asiento con la cabeza.

Y todavía debemos ordenar las cosas. – Le digo y me abraza.

Ahora no… tomemos una siesta, ¿Sí? – Me dice presionándome un poco, paso mi brazo bajo su cuello y beso su frente.

O.K., tomemos una siesta. – Le digo y ella cierra los ojos, los cierro también y de pronto me duermo.

(THE GHOST: Sueño.)

Abro los ojos y estoy cayendo por un precipicio.

- ¡¿Qué diablos…?! – Grito, de repente veo tierra, doy una voltereta y caigo arrodillado, miro a mi alrededor y estoy en una calle sola, una pipa de gasolina está frente a mí, me pongo de pie y al querer dar un paso me tropiezo con algo, miro al suelo y el cuerpo de una persona mayor, ciega, está frente mi pie.

- ¿Qué? ¿Qué pasó aquí? – Susurro y en eso una explosión me lanza hacia atrás, caigo boca arriba aturdido, después de unos segundos me siento y miro que la pipa de gasolina explotó… y… entre las llamas… dos hombres luchan fieramente…

- ¡¿Qué demonios…?! ¡¿Soy… yo?! – Me pregunto asustado, miro que los dos hombres siguen peleando, de repente el que está más cerca de la pipa le lanza una esfera de energía al otro, éste vuela por los aires y cuando está a punto de caer al suelo da una voltereta y se detiene frente a mí con una rodilla y mano al suelo, dándome la espalda, aclaro mis dudas, ése hombre… soy yo en verdad.

- ¡HA! ¡¡TIENES AGALLAS PARA LUCHAR CONTRA MÍ JASON!! ¡¡CONTRA TU PROPIO HERMANO!! – Grita mi otro yo poniéndose de pie, veo que el otro hombre se acerca caminando con dos esferas de energía, una en cada mano, miro en su cuello y anda puesto el medallón que vi en aquel sueño… ése es el hombre que dormía con la tal Jennifer… es… ¡¿Mi hermano?!

- ¡¡¿TU HERMANO?!! ¡¡YO NUNCA SERÉ TU HERMANO GHOST!! – Grita el tal Jason, ¿Por qué rayos me llama Ghost?, “Ghost” se carcajea corriendo hacia Jason, Jason solamente corre, ambos se tiran esferas de energía pero no dan un paso atrás aún cuando los impactos golpean sus pechos. ¿Tengo un hermano? ¿Se llama Jason? ¿Dónde está?

LES ÂMES… LE SANG… DES VICTIMES… DANS MOI!!!! – Gritan ambos hombres al mismo tiempo mientras forcejean, ambos dan un salto hacia atrás y antes de tocar el suelo varios fantasmas salen del suelo y empiezan a traspasarlos, de repente se nubla y rayos caen alrededor del lugar, cuando tocan el suelo me doy cuenta que ambos tienen energía maligna saliendo de sus cuerpos, sus cabellos se levantan por la fuerza que asciende, y en Jason incluso su medallón, miro a Ghost y éste tiene una sonrisa cínica, descarada… perturbadora…

- Así que… leíste la mente del viejo… - Le pregunta Jason a Ghost y éste se cruza de brazos.

- ¡Ha, ha, ha, ha! Gajes del oficio. – Contesta Ghost y corren nuevamente en contra, la energía choca y me tira hacia atrás de nuevo, pero tan fuerte que incluso ruedo hacia atrás… termino boca arriba… todo adolorido y con los ojos cerrados.

(THE GHOST: Presente.)

Al abrir los ojos veo el techo de la cabaña, trato de mover mi brazo izquierdo pero siento que algo me lo impide.

¿Kimberly? – Susurro mirando a mi lado, en efecto, ella tiene la cabeza sobre él… parece que todo fue un sueño… pero… ¿Es cualquier sueño? ¿Acaso es creado por mi mente? ¿Son recuerdos del pasado que no conozco… o visiones de lo que aún está por venir? No soporto más la cama y me pongo de pie lentamente sin despertar a Kimberly, salgo a la calle y me paro en la orilla, miro al pueblo fijamente… ¿Y si en realidad son visiones? ¿Y si me vuelven a llamar “Ghost”? ¿Y si… me llaman así… porque… vuelvo a asesinar? ¡No! ¡No puede ser posible! ¡Si estoy con Kimberly es imposible que vuelva a matar! Oh no… ¿Y si… ella no está conmigo?

- ¡No puedo permitirlo! – Grito, sin querer mi energía se eleva y me rodea… parecidamente como lo hizo en mi sueño… con la diferencia de que la energía que me rodea ahora es blanca, transparente, pura.

- ¿Jake? – Oigo que Kimberly pregunta y volteo, al mirarme se asusta y cubre su boca.

Ay Dios mío… tus ojos. – Me dice, bajo la mirada y calmo mi espíritu, mi ira. La energía desaparece y miro de nuevo a Kimberly.

Lo siento. – Le digo, ella baja lentamente su mano a su pecho, me dirijo a la cabaña pero cuando paso al lado de ella me agarra de la mano.

Estoy bien… ordenaré las cosas. – Le digo viéndola de reojo, camino y suelto su mano lentamente, llego a la puerta de la cabaña y entro, cierro mis ojos y los limpio con ambas manos, al abrirlos estoy de nuevo a la orilla de la calle, afuera, frente al pueblo… con mi energía elevada… ¿Qué diablos pasa?

- ¿Jake? – Oigo que Kimberly pregunta… de nuevo, antes de voltear calmo mi espíritu, volteo y ella está en el mismo lugar que antes.

- ¿Estás bien? Oí que gritaste. – Me dice y sonrío.

Déjà vu… - Susurro para mí mientras camino hacia Kimberly.

- ¿Qué? – Me pregunta sonriendo.

No, nada Kim… - Le digo agarrándola de ambas manos, bajo mi mirada pero empiezo a acariciar sus manos con mis pulgares suavemente… no puedo perderla… no quiero perderla.

- ¿Qué piensas cariño? – Me dice y la miro de nuevo.

En… dónde poner las cosas. – Le digo y ella baja la mirada sonriendo.

- ¿Por eso estás hasta serio? – Me pregunta viéndome de nuevo y riéndose un poco… qué tonta respuesta…

- Sí… creo… - Le digo.

Vamos, te ayudo para que no te mates pensando. – Me dice haciéndome caminar a la cabaña, la sigo y entramos a la cabaña.

El resto del día y la noche pasamos poniendo en su respectivo lugar cada mueble: los sillones en el recibidor, la cama en el cuarto y la cocina y mesa con sillas donde se supone que será la cocina y comedor. Al terminar entramos a la habitación y me siento en la cama, Kimberly entra al baño y se oye que enciende la llave de la tina, me recuesto y de repente me duermo profundamente.

Al abrir los ojos veo que ya es de día, y que Kimberly no está a mi lado, me siento y me doy cuenta que no tengo zapatos, mi cinturón está flojo también, me estiro de brazos, sí que estaba cansado.

¡Jake, ya despierta, el desayuno está listo! – Oigo que me dice Kimberly desde la cocina, me pongo de pie y camino a ella; al llegar huele delicioso, camino hasta Kimberly y la abrazo por la espalda.

Hola. – Le digo poniendo mi cara en su hombro, me mira y me da un pequeño beso en la boca.

Hola, sí que estabas dormido, llevo más de 10 minutos tratando de despertarte. – Me dice sonriendo y después sigue cocinando.

- ¿De verdad? – Le pregunto poniendo mi mejilla cerca de la de ella.

Sí. – Me contesta sonriendo.

Perdóname, estaba tan cansado. – Le digo besando su cuello y ella se eriza riéndose suavemente.

¡Espérate Jake, me haces cosquillas! – Me dice y dejo de besarla.

- ¿Qué cocinas? – Le pregunto viendo la sartén.

Carne con verduras.

- ¿Carne? ¿De dónde la sacaste? ¿De dónde sacaste todo? – Le pregunto cuando veo varios utensilios de cocina y cubiertos.

Fui a comprar mientras dormías. – Me dice y me separo de ella, camino a la ventana y veo a través de ella.

- ¿Qué hora es? – Le pregunto.

Casi las once. – Me dice y sonrío.

Ya es tarde… - Susurro para mí.

- ¿Para qué?

Quería ir al pueblo a ver si hay algún trabajo que pueda hacer. – Le contesto a Kimberly caminando hacia ella de nuevo.

- ¿En serio? ¿Tan rápido quieres trabajar? – Me pregunta sirviendo la comida en dos platos.

Pues sí… tengo que aprender a hacer algo que no sea… pues… lo que hacía. – Le digo sentándome en una silla frente a la mesa.

Entonces iré contigo. – Me dice sentándose frente a mí y poniendo ambos platos en la mesa.

- ¿Qué, quieres trabajar también? – Le pregunto probando la comida.

- ¡Claro que sí! Desde pequeña intenté ser independiente, y hasta ahora lo he sido. – Dice y empieza a comer. Al terminar lavo los platos mientras ella se baña, cuando sale tomo mi baño y me visto. Salimos de la cabaña y cierro con llave, caminamos al pueblo hasta que llegamos al almacén central.

Mira, en aquella tienda dice que necesitan vendedora, vamos a ver qué piden. – Me dice Kimberly mientras estoy viendo la entrada del almacén.

O.K. – Le digo y caminamos a la tienda frente al almacén.

Buenos días. – Dice Kimberly a una señora tras el mostrador.

Buenos días chicos, ¿Qué se les ofrece? – Nos pregunta.

Venía por el letrero de allá afuera, dice que necesitan vendedora. – Dice Kimberly.

Pues sí, necesitamos una, como te puedes dar cuenta ya no estoy para éstos “Trotes” así que necesito quién me ayude. Pero dime, ¿Dónde viven? No los había visto por aquí. – Pregunta la señora.

Le compramos la cabaña a Pat Wilson. – Contesta Kimberly.

- ¡¿En serio?! ¡Qué bien! ¡Bienvenidos! – Dice la señora dándonos la mano.

Gracias. – Le dice Kimberly, yo solo sonrío.

La verdad nunca creí que Pat se iría… pero bueno, ¿Tienes experiencia en tiendas? – Le pregunta la señora a Kimberly.

Pues… no en realidad, la verdad es que solo he promocionado cable. – Le contesta Kimberly sonriendo.

Pues… ya es bastante por aquí. – Dice la señora y ella y Kimberly ríen un poco.

¿Y tú chico? ¿También buscas empleo? – Me pregunta la señora.

En realidad sí… pero no veo nada alrededor para mí. – Le contesto.

- ¿Por qué no vas al almacén? Allí siempre buscan trabajadores. – Me dice la señora.

Gracias, iré ahora mismo. – Le digo y le doy la mano a la señora, me acerco a Kimberly y ella pone sus manos en mi cintura.

- ¿Me esperas o te vas? – Le pregunto.

Como quieras. – Me contesta y le doy un pequeño beso en la boca.

Si me dicen que me quede trabajando te aviso. – Le digo y ella asiente con la cabeza, me separo de ella y salgo de la tienda, camino al almacén y entro por una pequeña puerta, miro que todos están trabajando aunque algunos de ellos se me quedan viendo, me acerco a un grupo de tipos que revisan el motor de un montacargas.

Hey, ¿Saben si están contratando? – Les pregunto.

- ¿Quieres trabajar? El único puesto que nunca está ocupado es el de cargador. – Me dice uno de ellos.

- ¿Ah sí? ¿Y quién contrata? – Le pregunto y los otros me miran.

No pareces tener tanta fuerza como para ser cargador. – Me dice el que está apretando las piezas del motor.

Tal vez no… pero necesito el trabajo. – Le contesto y los últimos dos tipos, quienes solo me miraron, sonríen.

El jefe está subiendo las escaleras. – Me dice uno de ellos.

Gracias. – Le digo y camino al fondo del almacén, subo las escaleras y entro en la única puerta que veo, miro que es un recibidor, que hay un escritorio pero sin secretaria.

Hmmm… - Susurro y camino al escritorio, miro que hay un bolso, toco la puerta frente al escritorio pero nadie responde, abro la puerta lentamente y miro que… el jefe… está “Archivándose” a la secretaria, cierro la puerta suavemente y sonrío.

Mejor espero. – Susurro sentándome en un sillón. Después de unos cuantos minutos sale la secretaria amarrándose el cabello.

Eh… buenos días, ¿En qué puedo ayudarle? – Me pregunta sentándose en su silla, me pongo de pie y camino al escritorio.

Sus muchachos me dijeron que necesitaban cargadores y que tal vez me contrataría el jefe. – Le contesto y la chica sonríe.

- ¿Quieres el empleo de cargador? – Me pregunta algo sorprendida.

Pues… sí… al menos que ya lo hayan dado claro. – Le contesto.

No, no, para nada. ¿Quieres empezar ya?, es un empleo de todo el día, saldrías hasta las seis de la tarde. – Me dice la chica.

- ¿No tiene que verme el jefe primero? – Le pregunto.

No hace falta, el empleo es tuyo si lo quieres. – Me dice y sonrío.

- ¡Genial! Solo iré a decirle a mi… novia que me quedaré. – Le digo caminando a la puerta de salida.

Muy bien, preséntate en la bodega cuando vuelvas. – Me dice la chica y abro la puerta.

Gracias. – Le digo cerrando la puerta mientras me dice adiós con la mano. Bajo las escaleras y salgo del almacén, veo que Kimberly está sentada en una banca frente a la tienda con ambos codos en las rodillas y deteniendo su rostro aburrida, camino hacia ella y me sonríe.

- ¿Qué pasó? – Me pregunta y me siento a su lado.

Me contrataron. – Le contesto y se sienta bien.

- ¡¿De verdad?! – Me pregunta contenta y le asiento con la cabeza.

- ¡Qué bien! – Me dice abrazándome.

Sí… pero… debo quedarme ya. – Le digo y se separa un poco.

- ¿Qué? ¿Tan rápido? – Me pregunta poniéndose seria.

Sí… ¿Está bien si te vas sola a casa? – Le pregunto y baja la mirada.

Sí… sí, claro, no hay problema. – Me dice pero sin verme a los ojos, con mi mano derecha levanto su cara del mentón suavemente, me mira a los ojos y sonríe.

Yo iba a trabajar hasta mañana, quería que pasáramos éste día juntos. – Me dice… Metí la pata…

- Lo siento… - Le digo y niega con la cabeza.

No, no, no es tu culpa. Olvídalo. Ve a trabajar. – Me dice.

- ¿Segura?

Sí.

- ¿Crees que estarás bien?

Sí, por supuesto, es un pueblo tranquilo. – Me contesta.

O.K., ten las llaves. – Le digo dándole las llaves y la beso profundamente.

Nos vemos. – Le digo parándome.

O.K. – Me dice y camino al almacén, al llegar a la puerta de nuevo volteo hacia atrás y miro que Kimberly ya va caminando rumbo a la cabaña pero aún viéndome, le digo adiós con la mano y ella hace lo mismo sonriendo, entro en la puerta y miro que la secretaria está con los tipos que reparan el montacargas.

Disculpe señorita. – Le digo y me mira.

¡Hey! ¡Volviste! De verdad que estás decidido. – Me dice sonriendo y noto que los demás se ríen disimuladamente.

Sí. Solo quería saber dónde es la bodega. – Le pregunto.

Sal por la puerta que entraste y dobla a mano izquierda, está en el terreno de la par.

O.K., gracias. – Le digo y me dirijo a la bodega, mientras camino oigo que los demás trabajadores murmuran acerca de mí y de mi nuevo empleo.

Idiotas. – Susurro para mí y salgo del almacén.

Llego a la bodega y miro cuatro tipos todos sucios sentados en sacos de tierra.

Hey, ¿Tú eres el nuevo? – Me pregunta uno que está fumando.

Sí. – Le contesto y todos sonríen.

Bienvenido al infierno. – Oigo que otro murmura.

Calla hombre. – Le dice el que está a la par.

Bienvenido chico. – Me dice el que fuma poniéndose de pie y dándome la mano. – Gracias. – Le digo.

Mi nombre es Jacobo, ellos son Luís, Ernesto y su primo Mauricio. – Me dice señalándome a los demás.

- ¿Qué onda? – Les digo y todos me saludan.

Hey “Homie”, ésas ropas no van con la “Chamba”. – Me dice Ernesto.

- ¿”Neta”? – Le digo… ¡¿Neta?! ¡¿Qué diablos quise decir?!

– “Nel” “Ese”, aquí tus “Trapos” se van a “Tiznar”. – Me dice Mauricio.

– “Changos”, la onda es que ya estás aquí “So”… vamos a enseñarle qué “Pex”, ¿No? – Dice Luís.

– “Simón”. – Dice Jacobo.

– “Órale”. – Digo sonriente… ¡¿Órale?!

Vamos “Underground” entonces “Holmes”. – Dice Luís, todos se ponen de pie y entran a la bodega, Jacobo tira el cigarro y entramos también. Al entrar me doy cuenta que hay hierro de todo tipo y medida, también ladrillos de cemento y adobe; después de unos cuantos minutos caminando llegamos a una escalera que va hacia abajo, todos bajamos y la temperatura sube súbitamente.

- ¡¿Qué diablos?! – Pregunto cuando el calor es insoportable.

Quítate la chamarra Homie o te vas a cocer. – Me dice Ernesto y me quito la chamarra y la camisa manga larga solo dejándome el centro.

Va, así está mejor, ¿No? – Me pregunta y asiento con la cabeza, al llegar al tope de la escalera ya estoy sudando, me doy cuenta de que estamos en una fundición.

Bienvenido al “Infierno”. – Me dice de nuevo Ernesto.

- ¿Qué, ése es el nombre de éste lugar? – Pregunto y todos asienten.

Los “Gringos” de arriba no les gusta estar aquí, se enferman por el calor, y si lo aguantan al salir el frío les destempla los huesos. – Dice Jacobo.

Claro que, después de unos cuantos meses, te acostumbras y ya no necesitas vestir chamarra. – Me dice Luís.

Pues… ya qué le hago. ¿Qué debo hacer? – Le pregunto a Jacobo.

Pues, tenemos que fundir todo ése hierro de allá y hacer varillas para construcción, hay que terminar para hoy en la noche. – Me contesta.

Vamos entonces. – Les digo y todos sonríen. Trabajamos todo el día y tarde, no descansamos para nada, y a pesar de que se llega la hora de salida ninguno de los cinco nos vamos. Cuando terminamos el pedido subimos a la bodega y todos se cambian de ropa.

Para mañana trae dos tipos de ropa “Homeboy”, ésa… pues… ya es de trabajo, y otra para andar limpio al entrar y salir. – Me dice Mauricio y asiento con la cabeza.

- ¿Cómo sentiste el trabajo? – Me pregunta Luís.

– “Chido”. – Le digo sarcásticamente y todos se ríen… ¡¿Chido?! ¡¿Qué…?!

Simón, es pesado, pero la “Lana” lo vale. – Dice Jacobo.

Todos ustedes son mexicanos, ¿No? – Pregunto y todos asienten con la cabeza.

¡“Chicanos” de corazón! – Dice Ernesto.

- ¿Y tú? No pareces “Gringo”, tampoco mexicano… pero hablas igual que nosotros. – Dice Mauricio.

Pues… la neta no sé lo que soy… cuando desperté estaba en Europa y al dormir ya estaba aquí. – Le contesto y todos sonríen.

La historia de la vida. – Dice Jacobo y todos salimos de la bodega.

Ya son las 9 “Raza”, cuídense, no los vayan a robar. – Dice Jacobo después de cerrar la bodega.

Simón, cuídense, nos vemos “Tomorrow”. – Dice Ernesto y todos se despiden.

Hey, ¿Cómo te llamas “Güerito”? – Me pregunta Luís.

Jake Andrews. – Le contesto.

Nos vemos mañana a las seis Jake. – Me dice y asiento con la cabeza, todos caminamos hacia nuestras casas.

Camino durante una hora hasta que llego a casa, miro que la luz del pórtico es la única encendida, toco la puerta pero nadie abre, miro por la ventana y me doy cuenta que Kimberly está dormida en el sillón, con la mente abro la puerta desde adentro, entro a la casa y cierro la puerta de nuevo, pongo llave y camino a los sillones, me siento en el que está frente a ella y me recuesto a verla descansar… respirar… y de repente el cansancio me hace dormir.

Unas caricias en mi rostro me despiertan.

- ¿Jake? ¿Cariño? – Oigo que dice Kimberly y abro los ojos lentamente, miro que Kimberly está parada frente a mí, todavía es de noche.

Hola Kim. – Le digo limpiándome los ojos.

- ¿Qué haces dormido allí? – Me pregunta sentándose en mis piernas y la abrazo para que se recueste en mí.

Acompañándote, te vi dormida en el sillón y no quise despertarte. – Le digo cerrando los ojos, siento que ella me empieza a acariciar mi rostro.

- ¿Qué tal te fue? – Me pregunta tocando mis labios.

Ugh… ése sí que es trabajo pesado. – Le contesto y me besa profundamente.

- ¿Vienes muerto de cansancio? – Me pregunta besando mi cuello.

No sabes cuanto… - Le contesto sonriendo y se detiene, abro los ojos y la miro fijamente.

Vamos al cuarto, tienes que descansar, aún es medianoche. – Me dice poniéndose de pie sin soltar mi mano, me paro y entramos a la habitación, nos desvestimos pero yo entro al baño y tomo una ducha rápida, después salgo del baño en toalla y me acuesto en la cama, Kimberly me abraza y yo paso mi brazo bajo su cuello, cierro mis ojos y me duermo de nuevo. Al despertar Kimberly me tiene bien abrazado, está profundamente dormida, miro mi reloj y ya son las 5 de la mañana.

Kim… ya me tengo que ir… - Le susurro al oído tratando de sacar mi brazo, ella gime de pereza y me aprieta un poco.

Vamos… cinco minutos más… quédate solo un ratito más… - Me dice poniendo su cara en mi cuello.

Ay mi niña… - Le digo pero no cierro los ojos, si los cierro me duermo. Al pasar diez minutos exactos veo que Kimberly ya se ha dormido, saco mi brazo como puedo y me pongo de pie, tomo una ducha y me pongo la otra ropa que traje, salgo de la cabaña y con la mente le pongo llave a la puerta.

Llego hasta el almacén y camino directo a la bodega, miro que solo Luís está allí.

- ¿Qué onda holmes? ¿Aquí tan temprano? – Me pregunta cuando le doy la mano.

Simón… - Le contesto.

- ¿Qué? ¿No tienes “Haina” que complacer? – Me pregunta y río suavemente.

- ¿Y tú? – Le pregunto y ríe también.

Evito la pregunta como tú. – Me contesta.

Allí vienen aquellos. – Me dice después de unos minutos, volteo a ver y miro que ya vienen llegando Jacobo, Ernesto y Mauricio.

- ¿Por qué tardaron tanto? – Les pregunta Luís cuando llegan.

– “Neto” y “Mau” no despertaban. – Responde Jacobo.

¡Ah que “Pinches” “Flojos”! – Dice Luís dándole la mano a Jacobo.

Hey, regresaste, ¿Eh? – Me dice Jacobo cuando me da la mano.

Sí, aunque es dura la Chamba la necesito, así que le tengo que echar ganas. – Le contesto y sonríe.

Bueno, sin más ni más entremos. – Dice Luís y Jacobo abre la puerta de la bodega, entramos y ellos se cambian a la ropa de trabajo.

- ¿Qué? ¿No trajiste otra ropa de nuevo? – Me pregunta Mauricio.

No, la onda es que acabo de llegar así que no tengo más que dos cambios de ropa, éste y el de ayer. – Le contesto y Ernesto me mira fijamente.

Si saliste de tu país con una “Morra” pero con dos cambios de ropa significa que traes mucha Lana, o que vienes huyendo de alguien. – Me dice Ernesto y le sonrío.

Algo de cada uno. – Le digo. Bajamos a la fundición por las escaleras y empezamos a trabajar.

Cuando dan las doce del mediodía subimos a la bodega y salimos de ella, los muchachos empiezan a comer y yo solo me siento a descansar.

- ¿Hey, no traes comida? – Me pregunta Jacobo.

Nel… no me dio tiempo de preparar nada. – Le contesto y corta la mitad de su emparedado, se inclina hacia mí y me lo da.

Come, sin comida nunca recobrarás la fuerza. – Me dice y sonrío.

Gracias “Man”. – Le digo y se sienta de nuevo, me empiezo a comer el emparedado y oigo que alguien silba de detrás de mí.

Uy, uy, uy… “Wacha” que Morra más linda. – Dice Luís y todos miran a la chica.

Órale Jake, ¿No te vas a echar el “Rollo”? – Me pregunta Luís y volteo a ver, miro que es Kimberly la que me está silbando desde la tienda, le digo “Hola” con la mano y ella me llama, me termino el emparedado y me pongo de pie.

- ¿Conoces ésa Morra? – Me pregunta Mauricio.

Sí… - Le contesto y camino a la tienda, al llegar Kimberly me sonríe y me besa en la boca.

Hola. – Me dice colgando sus brazos de mi cuello.

Hola. – Le digo sonriendo.

Ya saliste a comer, ¿Verdad? – Me pregunta y asiento con la cabeza.

- ¿Tienes hambre? – Me pregunta.

La verdad no, mi jefe me regaló la mitad de un emparedado. – Le contesto y baja la mirada.

- ¿Qué pasa? – Le pregunto.

No sentí cuando te fuiste… me dormí profundamente… quería hacerte algo de desayunar. – Me dice y le levanto la cara del mentón suavemente.

Está bien, la verdad es raro cuando me da hambre… - Le digo y me besa de nuevo, de repente oigo que me silban de la bodega.

Creo que… ya es hora… - Le digo sin dejar de besarla.

Qué rápido… - Me dice de igual manera, nos separamos y corro a la bodega, al llegar todos me miran sonriendo pero no me dicen nada.

Ya quisiera yo tener una Morra que me diera de comer “Besos apasionados”. – Dice Ernesto mientras bajamos a la fundición.

¡Ha! ¡Ya quisieras tener Morra en primer lugar! – Dice Luís y todos se ríen.

Tú estás igual, ¿No? – Dice Ernesto y todos le hacen burla a Luís, él solo sonríe. Trabajamos arduamente el resto del día, cuando llega la hora de salida ya hemos terminado con el pedido, subimos a la bodega y ellos se cambian. Al salir a la calle Jacobo pone llave a la puerta.

Vaya, vaya, vaya… pero si son los Chicanos y su nueva adquisición. – Oímos que alguien dice, los cinco nos damos vuelta y miramos que ocho tipos nos están rodeando.

- ¿Qué rayos quieres Joseph? – Pregunta Jacobo caminando frente a nosotros, un tipo, con pañoleta en la cabeza, camina hacia él.

Tú bien sabes lo que quiero, quiero que se larguen de aquí. – Contesta el tal Joseph.

- ¡¿Largarnos?! ¡No fastidies! ¡Nosotros hacemos el trabajo que tú y tu gente debería hacer! – Le grita Jacobo y los otros siete tipos caminan hacia nosotros.

Hey, ¿Te gusto o qué? – Le dice Luís a uno de los tipos que se le queda viendo.

- ¡¿Nosotros Jacobo?! ¡¡Ustedes son los que vienen del maldito México!! – Le grita Joseph a Jacobo y él lo golpea en la cara y empiezan a pelear, los otros siete tipos caminan hacia nosotros y nos tratan de golpear. Ernesto, Mauricio y Luís pelean con uno cada quién y los otros cuatro me rodean a mí.

Hey, démosle una bienvenida inolvidable al individuo éste. – Dice uno de los tipos y sonrío.

- ¡Excelente! Les agradezco por dejarme darles una paliza. – Les digo y el primer tipo se me viene encima, le bloqueo un puñetazo que quería darme en la cara y lo golpeo lo más fuerte que puedo en la nariz, se le rompe y queda noqueado, el siguiente tipo se acerca y me tira patadas, se las bloqueo con las espinilla y la última patada se la detengo con la suela de mi zapato, le duele el pie y le doy una patada giratoria en el estómago, se arrodilla y le doy otra patada en la sien, se noquea al instante, el tercero recoge un tubo y corre hacia mí, giro y el tipo se va de paso, le doy una patada en la espalda y choca contra la pared, queda noqueado al instante también.

Hey, ¿Seguro que quieres… quedar noqueado? – Le pregunto sonriendo al cuarto, éste se enoja y corre contra mí, para variar, me tira golpes y patadas certeras, las cuales le contraatacó pero se cubre al igual que yo, pasamos un par de minutos así, cuando me aburro lo empujo y tiro una patada hacia su mentón, el tipo cae al suelo y me mira enojado.

Hmph. No me llegas ni a los talones. – Le digo y el tipo se para, se pone en guardia y ésta vez no me ataca.

Por lo menos aprendes de tus errores. – Le digo y el tipo sonríe, ataco yo pero sin energía, solo para esperar respuesta, el tipo me contraataca pero cuando ve que no me golpea nunca se empieza a desesperar y me ataca con más fuerza.

¡No, no, no! – Le digo y lo empujo otra vez, ahora lo golpeo en las piernas y se arrodilla.

Paciencia… ten paciencia. – Le digo y saca un cuchillo, me ataca y meto el brazo, me incrusta el cuchillo en el antebrazo derecho.

- ¡Maldito cobarde! – Le digo y cargo una esfera de energía, con poco poder para no matarlo, y se la tiro en el pecho, el tipo cae al suelo adolorido.

Idiota… - Murmuro sacando el cuchillo, lo dejo caer y me arrodillo, miro que todos siguen peleando así que cierro mis ojos y me curo, cuando los abro veo que todos vencen a sus adversarios, excepto Jacobo que está al “Tú por tú” con Joseph.

Muy bien peleado. – Dice Joseph empujando a Jacobo, Jacobo se cruza de brazos y sonríe.

Igual que tú. – Le dice y se oye una sirena de policía, todos volteamos a ver alrededor y Joseph sonríe.

Esto no ha terminado. – Le dice a Jacobo.

Claro que no. – Le dice Jacobo. Joseph y sus siete amigos salen corriendo mientras Jacobo y nosotros corremos atrás de la bodega, nos escondemos y miramos que la policía solo va de paso, solamente iluminando, pero no se detiene a revisar. Cuando se van todos nos sentamos en círculo.

- ¿Alguien herido? – Pregunta Jacobo, todos se miran mutuamente y se ponen a reír suavemente al ver sus caras golpeadas y algo sangrantes.

Parece que solo Jake salió ileso. – Dice Jacobo al verme a mí.

Lo curioso es que el tipo éste se enfrentó contra cuatro de los tipos de Joseph. – Dice Mauricio y todos bajan la cara sonrientes excepto Luís, lo miro y él me señala su antebrazo derecho y me hace el ademán de “Qué”, le enseño mi antebrazo y sonrío, sonríe también pero desconfiadamente.

Bueno… ya es hora de que se vaya cada quien a su “Cantón” a que su chica lo mime… oh… es cierto… solo yo tengo chica, y es esposa también. – Dice Jacobo poniéndose de pie, todos nos ponemos de pie y empezamos a caminar a la calle.

Tú y Jake. – Dice Luís y todos se ríen.

Hey Jake, ¿Tu chica no tiene una prima o hermana que me presente? – Me pregunta Ernesto.

Así como está tu chica, yo pido hasta una tía lejana. – Me dice Mauricio y me pongo a reír.

Ya, dejen al Homie en paz. Nos vemos mañana. – Dice Jacobo y todos nos despedimos.

Después del mismo trayecto de ayer llego a mi casa, para mi sorpresa miro que hay luz en la sala, toco la puerta y después de unos segundos Kimberly abre, me sonríe y me da un beso en la boca.

Qué bueno que llegas, ¿A que no adivinas que compré? – Me dice tomando mi mano y entramos a la cabaña, cierro la puerta y pongo llave, después Kimberly me jala a la sala y veo que compró una televisión.

¿Una tele? – Le pregunto sonriendo y me mira a los ojos contenta.

- ¿Para qué una tele? – Le pregunto y me sienta en un sillón que puso frente a la televisión.

Para que juguemos. – Me responde y saca una consola de videojuegos de atrás del sillón, es la misma que teníamos en Francia, me río suavemente y le doy un pequeño beso.

¿Qué juego compraste? – Le pregunto y me enseña el juego, es de carreras.

- ¿Jugamos? – Me pregunta y asiento con la cabeza, me pongo de pie y le ayudo a conectar la consola, la enciende y empezamos a jugar. Después de una hora jugando empiezo a sentir el cansancio excesivo, de pronto siento que ya no puedo tener los ojos abiertos y me duermo.

Al despertar tengo una cobija encima, ya está amaneciendo y oigo ruido en la cocina, miro hacia ella y me doy cuenta que Kimberly está cocinando, me pongo de pie y camino hacia ella, la abrazo por la espalda poniéndole mi mentón en su hombro y ella me mira.

Buenos días. – Le digo y me besa en la boca.

Buenos días. – Me dice y sigue cocinando.

- ¿Qué cocinas? – Le pregunto.

Huevos con tocino. – Me contesta.

Qué rico, ¿Qué horas son? – Le pregunto.

No sé… creo que como las 5:30. – Me contesta.

Cielos… me tengo que bañar… - Le digo y le beso la mejilla, camino al baño y tomo una ducha rápida, pero no tengo otra ropa…

- Voy a tener que usar la misma ropa de ayer. – Murmuro para mí y me pongo la misma ropa, camino a la cocina y Kimberly ya está sentada en la mesa, me siento frente a ella y empezamos a desayunar.

- ¿Vas a ir con ésa ropa? – Me pregunta y le sonrío.

No tengo otra opción, la que me puse anteayer está peor. – Le contesto.

Deberíamos ir de compras a la ciudad. – Me dice.

- ¿De compras? – Le pregunto y asiente con la cabeza.

Tal vez el fin de semana, si es que nos dan descanso. – Le digo.

Jake, si ése trabajo es muy pesado, déjalo, no quiero que salgas lastimado. – Me dice tomando mi mano sobre la mesa.

No, no. El trabajo está bien. – Le digo acariciando su mano con mi dedo pulgar. Terminamos de desayunar y me lavo los dientes, cuando termino Kimberly entra al baño y se lava los dientes.

Por cierto, ¿A qué hora entras a la tienda? – Le pregunto y me abraza.

A las 7:00. – Me contesta.

Una hora después de mí… qué tranquilo. – Le digo y cuelga sus brazos de mi cuello.

- ¿Sabes? No te lo dije en ése momento pero… me gustó “Estar” contigo… - Me dice bajando la mirada y sonrío.

- ¿A qué te refieres? – Le pregunto y se ríe nerviosamente.

Me refiero a que… al estar contigo, no solo me sentí segura de que eras un gran hombre… sino que… sentí… todo lo contrario a lo que aquel… desgraciado… me hizo sentir… - Me dice como apenada, nerviosa quizá.

A lo que quiero llegar… es que contigo… disfruté “Hacerlo”… - Me dice bajando la voz, como tratando de no decirlo más que de decirlo.

Pero, ¿Por qué te avergüenzas? – Le pregunto y me mira nerviosa.

No lo sé… siento… siento como si fuera incorrecto, como si fuera una cualquiera aceptando que me gusta el sexo. – Me dice y sonrío.

No linda, no eres nada de eso. Lo único que eres… es humana. – Le digo y me sonríe.

Eres como cualquier persona… eres igual que yo… no negaré que me encantó estar contigo, pero no por eso pensaba decírtelo, ¿Sabes porqué? – Le pregunto y niega con la cabeza.

Porque quería esperar que estuvieras lista, que asimilaras lo que ha pasado en estos últimos días… hemos tratado de construir una vida desde los mismísimos cimientos… y quién mejor que yo, quien está a tu lado, para saber que ha sido difícil. – Le digo y ella no quita su mirada de la mía.

Ambos quisiéramos olvidar nuestro pasado, ambos quisiéramos incluso cambiarlo… pero no podemos, nadie puede, el pasado es pasado y no se puede modificar… lo único que se puede hacer… es… superarlo… aprender de él… y tratar de que influencie para el futuro… para un mejor futuro. – Le digo y me sonríe, se acerca a mi boca y me da un profundo beso, cuando nos separamos salimos del baño y caminamos a la sala.

Ya solo faltan 15 minutos a la seis… voy a tener que correr… - Le digo poniéndome frente a ella y tomándola de ambas manos.

Lástima, yo quería acompañarte. – Me dice y le sonrío, le doy un pequeño beso y camino a la puerta.

Quizá en otra ocasión. – Le digo y abro la puerta, salgo de la cabaña y corro al borde de la calle, salto y voy en caída libre al pueblo.

Whoo! – Grito por la emoción. Justo cuando voy a caer al suelo bajo mi velocidad levitando, cuando creo prudente dejo de levitar y doy una voltereta, caigo arrodillado en el suelo.

Buena primera impresión… Ghost… - Oigo que alguien dice y miro frente a mí, un tipo de piel negra y tatuajes está parado frente a mí, sin camisa.

- ¿Quién diablos eres? – Le pregunto poniéndome de pie.

- ¿No sabes? Hmph. Creí que serías más inteligente. – Me dice y de repente me acuerdo quién es.

Ahhh… eres el tipo que ayudó a Summerset, quien se suponía que mataría a la hija de Wesley. – Digo y el tipo sonríe.

Así que sabes que fallé. – Me dice y me cruzo de brazos.

Me importa poco si fallaste o no, la verdad no estoy aquí por ti. – Le digo caminando hacia él, cuando paso a su lado el tipo me pone su hombro frente a mí.

Quizá tú no estás aquí por mí… pero Wesley está aquí por ti. – Me dice y lo miro de reojo, ¡¿El maldito de Wesley sabe dónde estoy?!

- ¡¿Qué?! – Le pregunto y se ríe.

Wesley quiere que le cumplas otro contrato, yo soy el blanco, figurativamente claro. – Dice, ¡El tipo todavía osa bromear!

¡¿Y qué?! ¡¡Estoy tratando de empezar de nuevo!! ¡No puedo volver a matar solo por que a ése imbécil se le antoja! – Le digo y el tipo ríe de nuevo, ésta vez a carcajadas.

- ¡¿De qué diablos te ríes?! – Le grito y me trato de voltear para golpearlo, el tipo se agacha y me golpea primero con ambas manos, caigo sentado en el suelo.

- ¡Me río de tu estupidez! ¡De tu falta de conocimientos acerca de Wesley! ¡El tipo es un asesino, así empezó, igual que tú… igual que yo! ¡Yo fui su asesino personal al igual que tú! ¡Cuando me “Aburrí”, así como tú ahora, me alié con sus secuaces para hacerle ése robo! ¡Yo tenía que matar a su hija pero no pude! No sabiendo su pasado… - Me grita y bajo la mirada… así que mi única opción es traicionar a Wesley.

No hablo de traicionarlo idiota… hablo de matarlo. – Me dice y lo miro de nuevo… ¿Acaso leyó mi mente? El tipo se pone a reír.

¡Pues claro que leo tu maldita mente! No soy cualquier hombre… al igual que tú. – Me dice.

- ¿Sabes quién soy? – Le pregunto y el tipo sonríe.

Claro que sé, mi deber es saber lo que, a veces, ni la propia persona sabe. – Me contesta.

Dime quién soy… no… la verdadera pregunta es… dime quién fui, antes de ser Ghost… antes de despertar al servicio de Wesley… - Le pregunto.

Como quieras. Antes de ser Ghost… no eras nadie, no existías, no habías nacido. – Me responde mientras me pongo de pie.

¿No había nacido? – Le pregunto.

No… tú eres lo que eres… porque tu hermano es así. – Me dice y lo miro fijamente.

- ¿El tal Jason? – Le pregunto.

Sí… Jason Andrews… el “Psychic Ghost”. – Me dice y recuerdo aquel sueño, cuando “The Ghost” estaba batallando fieramente con Jason, con el “Psychic Ghost”.

Ahhh… así que ya lo conoces. – Me dice y lo miro de nuevo.

Así que, ¿Ese sueño es parte de mi pasado? – Le pregunto.

No… la verdad no es parte de tu pasado… no es parte de nada… tu sueño es raro… pero no hay que olvidar que el “Fantasma Psíquico” puede ver el futuro así que… no me sorprendería que tú también. – Me contesta y bajo la mirada… pero si el sueño de ésa batalla es el futuro… entonces…

- Kimberly… - Murmuro.

- ¿Y que hay de…? – Digo mientras levanto la mirada pero el tipo ya no está.

Diablos… - Digo y me doy vuelta, corro hacia la bodega pero con la mente en blanco…

Al llegar miro que ya no hay nadie afuera, camino a la tienda y veo que hasta Kimberly está atendiendo a unos clientes… se me hizo tan tarde… me siento en la banca afuera de la tienda y cierro mis ojos, oigo que la campanilla de la puerta de la tienda suena así que abro los ojos y miro que los clientes se van, los miro caminar y unos segundos después alguien se sienta a mi lado.

- ¿Qué pasó Jake? – Oigo que dice Kimberly pero no le contesto.

Jake, ¿Qué pasó? – Me pregunta haciéndome voltear suavemente con su mano en mi mentón.

Debo irme Kim… me tengo que ir… - Le digo y ella se pone seria.

- ¿Qué? ¿Pero por qué? ¿A dónde? – Me pregunta y bajo la mirada.

A Francia. – Le contesto, no me dice nada, pero siento como su respiración cambia, se desespera, se entristece y enfurece a la misma vez.

Pero, ¿A qué vas a Francia? ¿No me digas que a trabajar para tu antiguo jefe? – Me dice poniéndose de pie… tengo tantas ganas de decirle, de explicarle todo, hasta mis sueños, pero el amor que siento por ella me hace detenerme, me hace tratar de arreglar las cosas sin que ella note que todo va de mal en peor, que todo va directo a la perdición, me pongo de pie y camino para cruzar la calle.

- ¿Quién eres? – Me pregunta y me detengo a media calle, la miro de reojo pero no me atrevo a dar la vuelta.

- Te pregunté quién eres. – Me dice y sonrío… en éstos momentos quisiera ser el Jake Andrews que ella ama… pero la realidad es que nunca dejaré de ser The Ghost.

Soy lo que soy… soy lo que siento… - Le contesto dándome la vuelta y ella me mira, aún con el enojo que siente dentro de ella me sonríe.

A tus bellos ojos… nunca les miento… - Le digo y trata de caminar hacia mí pero justo cuando iba a poner pie en la calle un autobús pasa entre nosotros, salto y me subo al techo, desde ahí veo como ella se queda buscándome con la vista.

Pronto estaré contigo de nuevo mi amor… hago esto por nosotros… por lo que quiero que seamos… - Murmuro para mí mientras el autobús continúa con su trayectoria.

Por nosotros… soy capaz de acechar,

Por nosotros… soy capaz de matar,

Por nosotros… soy capaz de intentar,

Por nosotros… olvidar tanto amar.

Curiosamente el autobús va directo al aeropuerto, antes de llegar a la parada salto de él y caigo en la calle, me subo a la banqueta y camino a las puertas del aeropuerto. Justo cuando voy a entrar Wesley sale primero con su maldito atuendo negro y Sarah a su lado.

Justo a tiempo Ghost, ¿Nos extrañaste? – Pregunta Wesley y me cruzo de brazos.

- ¿Qué quieres Wesley? – Le pregunto.

Primero que nada felicitarte por esconderte tan bien de mí, nunca creí verte aquí. – Me dice y sonrío.

- ¿A qué viniste? – Le pregunto.

Pues ya que preguntas, vine a cumplir tu trabajo. – Me dice caminando hacia mí.

Como desapareciste mi hija y yo rastreamos al tipo que describiste después del contrato “Zepeda”. Gracias a la inteligencia de Sarah deducimos que él está aquí. – Dice Wesley y miro a Sarah, ya que está atrás de su padre me sonríe y me dice “Hola” sin sonido, sonrío.

Y tú Ghost, ¿Qué cuentas? ¿Qué haces aquí, en Alaska? – Me pregunta.

Gastando el dinero que me gané “Honradamente”. – Le digo y Wesley se ríe un poco.

De vacaciones, ¿Eh? ¿Y para dónde ibas? – Me pregunta.

De vuelta a casa… pensé que tal vez me tenías algo… las vacaciones no van conmigo. – Le contesto y se cruza de brazos.

¿Crees que sería bueno que…? – Oigo que le susurra Sarah al oído a su padre pero no oigo lo demás.

Ahhh, por supuesto. – Dice Wesley sonriéndole a Sarah y después me mira.

- ¿Buscas qué hacer? ¿Qué tal si haces nuestro trabajo mientras nosotros damos una vuelta? – Me dice Wesley y le sonrío.

- ¿Cuánto hay de por medio? – Le pregunto y ríe un poco de nuevo.

- ¿Sólo te interesa el dinero? – Me pregunta.

Vamos, tiene que ser algo bueno para sacarme de mis vacaciones. – Le digo y Wesley mira a su hija.

- $50,000. – Me dice viéndome de nuevo.

O.K., ¿Dónde lo encuentro? – Le pregunto y Wesley señala detrás de mí, hacia arriba, me doy vuelta y miro que el tipo negro, quién dice leer la mente, está parado viéndonos.

Ya vuelvo. – Le digo y corro al edificio, entro en él y subo por las escaleras. Al llegar a la puerta de la azotea siento una energía muy fuerte, abro la puerta y el tipo negro se da la vuelta, camina hacia mí y sonríe.

Todos tenemos un destino… es inevitable… - Me dice y bajo la mirada.

No… no es inevitable… yo cambiaré lo que he visto. – Le digo mientras pienso en Kimberly.

No puedes salvarla… ni a ella… ni a tu hija… - Me dice, lo veo al instante y trago saliva… ¿Mi hija? ¿Tendré una hija?

Debo hacerlo. – Le digo con lágrimas en mis ojos.

Hmph. Buena suerte. – Me dice y de repente una luz me ciega, cuando puedo ver de nuevo me doy cuenta que el tipo ya no está, veo mis manos y ropa, todo está bañado de sangre.

- ¡¿Se suicidó?! – Murmuro para mí.

¡Maldita sea! ¡Sí que eres rápido! – Oigo que dice Wesley, miro atrás de mí y él con su hija vienen subiendo las escaleras.

Definitivamente debo darte un bono. – Me dice cínicamente.

Solo lárgate. – Le digo dándole la espalda y caminando a la orilla de la azotea.

- ¿Qué acabas de decir? – Me pregunta y llego a la orilla de la azotea.

Lo que oíste, lárgate… ya no necesito de ti. – Le digo y me dejo caer de la orilla, mientras caigo cierro los ojos… ya no quiero matar… no más… ya no tengo ése Instinto Asesino… amar a Kimberly me ha suavizado… y la verdad no me importa… prefiero enfrentarme a Wesley con mi vida antes de asesinar otra persona. Abro los ojos y bajo la velocidad, doy una voltereta y caigo arrodillado, me pongo de pie y me subo al techo de un autobús que se dirige al pueblo, me siento y cierro mis ojos.

Al abrirlos veo que Wesley está parado frente a mí.

- ¡¿Qué diablos…?! – Digo intentando pararme pero Wesley corre muy rápido y me da una pechada, salgo volando del autobús y caigo en la calle, miro al autobús y Wesley salta muy alto termina enfrente de mí.

- ¡¿Te atreves a darme la espalda?! – Me grita Wesley y me pongo de pie, cargo una esfera de energía, sin disminuirla, y se la tiro, para mi sorpresa Wesley camina hacia mí y cuando la esfera está a punto de golpearlo él la tira a un lado con la mano, como si estuviese espantando una mosca.

- ¡¿Qué…?! ¡¡Es imposible!! – Murmuro sorprendido… ¿O asustado?

Tus trucos no servirán conmigo Ghost. – Me dice… ¿Acaso aquí moriré?

– “Arde Ghost… ¡ARDE!” – Oigo que me dice la voz del tipo negro mientras aparezco ante mis ojos expulsando mi energía frente a la cabaña, cierro mis ojos y me concentro… empiezo a sentir como la energía empieza a elevarse… y de sopetón… me domina y grito abriendo los ojos.

- ¡¿Qué?! ¡¡No!! ¡¡No puede ser!! – Oigo que grita Wesley. Cuando toda mi energía se ha liberado miro a Wesley y éste está sorprendido, sintiendo el poder dentro y fuera de mí sonrío.

Vamos maldito… veamos si éste truco tampoco sirve. – Le digo cínicamente, Wesley corre hacia mí, como antes, pero ésta vez cuando va a darme la pechada elevo mi energía y ésta lo hace para atrás, corro hacia él y le tiro una esfera de energía, para mi sorpresa puedo cargarla más rápido que antes, lo golpea en el pecho y mientras da un paso atrás me le tiro con patada al pecho, Wesley cae al suelo y trato de darle una patada pero él me agarra el pie y me hace caer, se sube en mí y empieza a darme puñetazos, su fuerza es sobrehumana, pero con mi energía elevada la igualo, lo empujo con ambas rodillas y me paro rodando hacia atrás, el tipo se para normal y me mira enojado.

Vamos Wesley… parecías más confiado cuando me tiraste del autobús. – Le digo sonriendo y Wesley corre hacia mí rápidamente, me doy cuenta que los ojos le brillan rojos, aún visibles sin quitarse los lentes, me golpea en el estómago aún con más fuerza que antes y después me da un gancho en la barbilla, salgo volando y cuando estoy apunto de caer doy un voltereta hacia atrás, caigo arrodillado y me doy cuenta que sangro del labio inferior, me limpio sonriendo y me paro.

Buen truco el de tus ojos Wesley. – Le digo y Wesley sonríe creyéndose victorioso.

Pero, lastimosamente, también me lo sé. – Le digo y expulso aún más energía hasta que mis ojos brillan, cosa que veo reflejada en las ventanas de los autos, Wesley borra su sonrisa y corro hacia él aún más rápido, cuando estoy cerca le doy un rodillazo en el estómago, Wesley pierde el aire y se arrodilla, le doy con ambos puños en la espalda y cae al suelo boca abajo, le doy una patada en las costillas y lo hago girar.

- ¡Maldito seas Wesley! ¡¡Maldito el día que te conocí!! – Le grito y él sonríe.

- ¡¡¡El único día maldito fue aquel en el que Kimberly suavizó tu carácter y te hizo recordar la porquería que le llaman amor!!! – Grita Wesley y me enojo... siento tanta ira… ¡Maldito! ¡Aquí te mueres! Cargo energía en ambas manos y se las tiro, después cargo otra, y otra, y otra, le tiro como 2 esferas por segundo. Después de más de veinte impactos me detengo y solo cargo una esfera en mi mano izquierda con toda la energía que puedo dominar, miro que Wesley está medio muerto.

Vamos… hazlo Ghost… mátame… que para eso te creé… para matar… - Me dice sonriendo y aprieto los dientes… ¿Lo mato? ¿Merece éste maldito una muerte honorable?

No Wesley… no voy a matarte así… ni aquí ni ahora… - Le susurro, miro mi mano izquierda y hago que la energía desaparezca, calmo mi espíritu y mis ojos dejan de brillar.

Nos vemos Wesley… - Le digo sonriendo, me doy la vuelta y empiezo a caminar al pueblo, oigo que Wesley empieza a reír pero no me detengo.

Esto no se quedará así Ghost… debiste matarme… ¡Debiste matarme! ¡Cuando nos encontremos de nuevo serás tú el que quedará tendido! ¡Seré yo el que acabará contigo! – Grita Wesley y yo solo sonrío.

Camino más de cuatro horas y apenas llego a la mitad del camino al pueblo, de repente, cuando llego a un río, miro que Sarah me está esperando.

Casi matas a mi padre. – Me grita parándose en medio del camino, sigo caminando como si nada hasta que llego cerca de ella, miro que cierra los puños así que sonrío, cuando estoy a punto de topar con ella me doy cuenta que no quiere pelear en verdad así que me hago a un lado y paso rozando su brazo con mi brazo, de reojo veo que se me queda viendo, no le presto atención y sigo caminando.

- ¿Así le pagas que te haya despertado? – Me pregunta y me detengo, me doy vuelta y miro que Sarah empieza a caminar hacia mí.

- ¿Qué me haya despertado? Hmph, lo único que ha hecho por mí es enseñarme a matar. – Le digo y ella sonríe.

- ¿Qué esperabas? ¿Qué te enseñará a amar así como tu maldita noviecita? – Me pregunta y con la mente le aprieto el cuello, pero no demasiado para sofocarla, mientras camino a ella.

No tienes ningún derecho para insultarla Sarah… no sabes cómo ha sido su vida… no sabes cuánto me ama y cuánto la amo yo a ella… estoy seguro que ni siquiera sabes qué es el amor. – Le digo mientras ella trata de respirar.

Mi vida… ha sido… más… mísera que la de ella… y sí conozco el amor… porque te amo a ti. – Me dice entrecortadamente y bajo la mirada, la suelto y ella se agarra su cuello con ambas manos empezando a toser.

Vete Sarah… lárgate… - Le digo dándome la vuelta.

- ¿Qué? ¿Acaso no me oíste? ¡He dicho que te amo! – Me dice y me río suavemente.

No seas ridícula… como tú ya lo dijiste, casi mato a tu padre, deberías estar con él en vez de conmigo. – Le digo y siento que se acerca a mí.

Wesley… no es mi padre… mi verdadero padre, claro está. – Me dice y la miro de reojo.

- ¿Crees que debería importarme? – Le digo y Sarah me voltea del hombro bruscamente.

- ¡Me llamo Vanessa! ¡¡Vanessa Andrews!! ¡Soy hermana de tu “Modelo a seguir”! – Me grita y me quedo sorprendido, ¿Vanessa Andrews? ¿”Modelo a seguir”?

- ¿A que te refieres con “Modelo a seguir”? – Le pregunto cruzándome de brazos.

- ¿Has tenido pesadillas y sueños sobre un tal “Jason Andrews” no? ¿Has visto su rostro, su cuerpo? – Me pregunta y miro hacia otro lado.

Sí, en uno de ellos lo llamé “Hermano”. – Le digo.

Pues… él es mi hermano, somos hijos de los mismos padres, y… básicamente… el es tu hermano también. – Me dice y la vuelvo a mirar, me colma la paciencia.

- ¡¡Maldita sea!! Sarah… Vanessa… como sea que te llames, ¡¡Dime quién diablos soy!! ¡¡Qué diablos soy, de una vez por todas!!! – Le grito tomándola de ambos brazos.

- ¡Eres un clon! ¡¿O.K.?! ¡¡Algo que ni debería existir!! – Me grita y bajo la mirada… un clon… no puedo ser un clon…

- Fuiste creado en un laboratorio, creciste en una incubadora, el día que despertaste fue tu primer día de vida… Wesley se metió con los genes puros de Jason y te hizo más agresivo, más despiadado… incluso dijo que nunca ibas a poder amar. – Dice Vanessa y suelto sus brazos.

¿Un clon? – Murmuro. – No tienes familia real, ni amigos, Wesley te inventó ésa historia de que te conocía. – Me dice y me empieza a doler la cabeza.

- ¿Qué sacas tú de esto? – Le pregunto.

- ¿Yo? Venganza… Wesley mató a mi madre. No sabe quién soy, incluso me enseña todo lo que sabe, y pienso usarlo en contra suya. – Me dice Vanessa y en eso se oye un disparo, Vanessa abre la boca y mira su estómago, yo miro también y nos damos cuenta que alguien le disparó, la sangre empieza a manchar su ropa, Vanessa cae al suelo y miro detrás de ella, Wesley está sin lentes apuntándole con una Mágnum.

- ¡¡Maldita perra!! ¡¡Yo te crié y así me pagas!! – Grita Wesley y camina hacia mí.

- ¡¿Qué…?! ¡¿Cómo es posible?! – Murmuro viendo a Wesley.

- ¡Ha! Yo tengo muchos secretos Ghost, no todo el mundo gira en torno a ti… si fueras la estrella… no morirías. – Me dice y me disparan por la espalda con ametralladoras… siento un dolor inmenso… siento como mi sangre me deja rápidamente y el frío se apodera de mí, caigo arrodillado y me hecho para atrás, Wesley camina hacia mí y me apunta con su arma.

Siempre debes tener un plan por si tus creaciones te traicionan. Por cierto, mira qué sorpresa nos han traído. – Me dice señalando a mi izquierda, volteo a ver y miro que los guardias tienen a Kimberly, ella está llorando ya, sufriendo mi muerte inminente.

Te dije… no debiste suavizarte. – Dice Wesley y miro como le dispara a la cabeza a Kimberly, la sangre incluso mancha la cara de uno de sus guardias… qué maldito…

- ¡¡Maldito seas Wesley!! ¡¡Te juro que me vengaré!! – Le grito volteándolo a ver y me sonríe.

Solo que en el otro mundo… - Me dice mientras me apunta, cuando carga el arma miro por el cañón de ésta como la bala entra a la recámara.

Buen viaje… Ghost. – Me dice y veo la pequeña explosión de la bala, siento que penetra mi cabeza y caigo al suelo de lado, miro como Wesley se da la vuelta y empieza a caminar, mientras todo oscurece… veo que los guardias lo siguen… poco a poco me quedo sin luz… sin vida.

Al abrir los ojos estoy en una azotea, de pie, miro mis manos y estoy ensangrentado.

¡Maldita sea! ¡Sí que eres rápido! – Oigo que dice Wesley… ¡¿Qué?! ¡¡No puede ser!! Volteo hacia atrás y miro que Wesley viene subiendo las escaleras al lado de su hija.

Definitivamente debo darte un bono. – Me dice Wesley sonriendo, le sonrío.

No hay por qué… Jefe. – Le digo y el se ríe un poco.

Así que… ¿Regresarás con nosotros a Francia? – Me pregunta.

¡Por supuesto! ¡No veo por qué no! – Le digo cruzándome de brazos.

- ¡¡Excelente!! ¡¡Magnífico!! Sarah linda, acompaña a Ghost a donde él desee, sugiero que busquen dónde comprar ropa, para mientras yo compraré nuestros boletos. – Dice Wesley.

Seguro padre. – Le dice Sarah y Wesley baja las escaleras.

- ¿Listo? – Me pregunta Sarah sonriendo.

- Sí, por supuesto. – Le digo y bajamos las escaleras. Al llegar a la calle Sarah le hace parada a un taxi y le pide que nos lleve a cualquier venta de ropa de calidad, el chofer accede y empieza a manejar. ¿Qué rayos me pasa? ¿Acaso estoy muerto? No, no creo… parece ser que ha pasado lo mismo que en la cabaña, cuando elevé por primera vez mi energía. ¿Es alguna clase de habilidad? El tipo negro dijo la primera vez que nos vimos que el “Fantasma Psíquico”, o sea Jason, podía ver el futuro… así que si en verdad soy su clon… debo tener todas sus habilidades… sin excepciones.

El conductor detiene el taxi en un centro comercial, Sarah le paga y nos bajamos, el taxi se va y empezamos a caminar, de pronto llegamos a una tienda de ropa, entramos y empezamos a verla pero sin cruzar palabra, después de unos minutos veo de reojo que Sarah se me queda viendo.

¿Ghost? – Me pregunta.

- ¿Sí? – Le contesto pero sin mirarla.

- ¿Nunca has pensado en lo que pasó aquella noche? – Me pregunta refiriéndose a la noche en la que la salvé.

Sinceramente… sí… pero no de la forma en que tú lo has hecho. – Le contesto y sonríe, sigo sin verla.

- ¿Y en qué forma es ésa? – Me pregunta y tomo una camisa negra de botones con costura dorada.

Mira Sarah… ya que tú fuiste sincera conmigo acerca de tu pasado y tus planes yo lo seré contigo: tengo una novia, y yéndome con ustedes lo único que trato es protegerla y, de ser posible, hacer que ustedes se olviden de ella. – Le digo mirándola y ella baja la mirada, camino a su lado y elijo un pantalón de mezclilla con el mismo tipo de costura.

Me probaré esto. – Le digo y caminamos a los probadores.

- ¿A qué te refieres con “Mis planes”? – Me pregunta cuando abro la puerta del probador y le sonrío, me aseguro que nadie ve y la tomo de la mano, entramos al probador y cierro la puerta.

Sé quien eres realmente linda. – Le digo y me desabotono la camisa, veo que ella se pone seria.

- ¿Perdón? – Me dice y me quito la camisa.

Te llamas Vanessa Andrews, ¿No? Eres hermana de Jason Andrews, el “Psychic Ghost”, tratas de aprender todo lo que puedas de Wesley para después matarlo y vengar la muerte de su madre y… claro… yo soy un maldito clon de tu hermano. – Le digo y me desabrocho el pantalón, ella me mira fijamente.

- ¡¿Cómo diablos sabes todo eso?! – Me pregunta y me pongo el pantalón nuevo.

Eso y más. – Le digo sonriéndole.

- ¿A qué te refieres? – Me pregunta y la abrazo atrapándola en una esquina.

Sé que tu corazón está palpitando más rápido, ¿Será por que te asusté? Quizá, pero más creo que es por otra cosa. ¿Una emoción? ¿Un sentimiento? Hmmm, ¿Qué será? – Le pregunto sonriendo y ella baja la mirada.

Así que… ya sabes todo. – Me dice y me alejo de ella dándome la vuelta.

Sí… - Le digo y me pongo la camisa, me la empiezo a abotonar y de reojo veo que ella saca una pistola de la parte de atrás de su pantalón.

- ¡Por favor! – Le digo dándome la vuelta.

- ¡No puedo dejarte vivir! ¡Sabes lo que pienso hacer! – Me dice mientras termino de abotonar la camisa, con la mente le quito el arma de las manos y le apunto a la cabeza, me cruzo de brazos y ella se me queda viendo.

Ay mi niña, no hubieras podido dispararme ni aunque lo quisieras. Me amas, así me lo confesaste. Yo tampoco te dispararé… no porque te amo… sino por que quiero muerto a Wesley al igual que tú, además de que me caes bien. – Le digo y con la mente hago que el arma apunte hacia el techo, con los ojos le hago el ademán de que la tome y lo hace, guarda el arma y me acerco a ella, a su oído.

Para que estemos a mano te diré un secreto: Kimberly, mi novia, se esconde aquí, en un pueblo a un par de horas de esta ciudad. – Le digo y me mira de reojo.

- ¿Nos vamos? – Le pregunto separándome y me sonríe.

Vanessa paga la ropa y salimos de la tienda.

No me contestaste mi pregunta. – Apenas oigo que me dice Vanessa mientras le hace la parada a un taxi.

- ¿Perdón? – Le digo volteándola a ver.

Te pregunté cómo sabes todo eso, sobre mí, mi hermano… y tú. – Le sonrío y me pongo el dedo índice y anular en mi frente.

El poder de la mente. – Le contesto y me sonríe, el taxi para frente a nosotros y nos subimos.

Wesley quiere que regresemos a Francia, los últimos días, mientras yo buscaba al tipo negro, el seguía atando cabos y averiguando quién más podría delatarlo. – Me dice Vanessa.

Así que, ¿Ya me buscó trabajo? – Le pregunto.

No… parece ser que él se hizo cargo… para serte sincera creo que te “Venderá” a una “Agencia”. – Me dice Vanessa.

- ¿Una Agencia? – Le pregunto.

Sí, así le dicen a los lugares donde llega la gente a solicitar servicios como los tuyos. – Me contesta.

Entonces, ¿Significa que ya no veré más a Wesley? – Le pregunto. – Lo dudo, siempre se hace de nuevos enemigos, aunque muchos no pasan de ser solo “Potenciales”… por eso lo odio… toma medidas demasiado drásticas con gente inocente. – Me dice.

Y, ¿Cómo diablos terminaste siendo su hija adoptiva? – Le pregunto.

Después que le disparó a mi madre seguí al maldito hasta Vermont, por casualidad, o quizá suerte, el tipo me encontró a mí… estaba siendo golpeada por unos guardias mientras buscaba comida cuando él apareció y me salvó, ése mismo día consiguió una chica para que me criara y me enseñará todo lo que pudiera, así pasé durante todos estos años. La chica que me crió resultó ser muy dulce, e incluso tenía casi la misma historia que yo. – Me dice mientras busca algo en la bolsa de atrás de su pantalón.

- ¿Y dónde está ahora? – Le pregunto y saca su cartera, de ella saca una foto y me la da, miro que está ella abrazando a una chica rubia, bonita, con cuerpo firme.

La verdad no sé… no me sorprendería si Wesley se encargó de ella… odia cuando la gente se suaviza y le cuesta jalar el gatillo. – Me dice y sonrío, le doy la foto y nos quedamos callados unos minutos.

- ¿Cómo… la conociste? – Me pregunta con voz baja y la miro. - ¿A quién? ¿Kimberly? – Le pregunto y asiente con la cabeza.

Fue una coincidencia… después de cumplir con el Contrato Douglas y hablar con Wesley llegó a mi casa ofreciéndome televisión por cable. – Le digo sonriendo.

- ¿Cable? – Me dice sonriendo también.

Sí… - Le contesto y bajo la mirada. - ¿Y… sabe quién eres? – Me pregunta.

Sí… después del contrato Pliskin le confesé todo… tuve una terrible pesadilla… me curó heridas que creo que yo mismo me infligí… me preguntó si la amaba y en ése momento no recordaba qué era el amor… traté de arreglar las cosas explicándole lo que recordaba… pero solo logré que sufriera por mí. – Le contesto y ella baja la cabeza.

- ¿Por qué desapareciste? – Me pregunta.

- ¿Te mencionó Wesley la primera vez que lo llamé por su nombre? – Le pregunto.

Sí, fue después del Contrato Zepeda. – Me contesta.

Ésa misma madrugada fui a casa de Kimberly temiendo que Wesley quisiera hacerle algo, me dijo que me había descuidado y que ella era la razón. – Le digo y llegamos al aeropuerto, Vanessa paga el taxi y nos bajamos de él, entramos al aeropuerto y Wesley nos espera frente a la puerta de abordaje de uno de los aviones, caminamos a él y Wesley nos sonríe.

Justo a tiempo chicos, creí que no llegarían. – Dice Wesley y Vanessa besa su mejilla.

Tuvimos un pequeño retraso. – Le dice Vanessa.

¿Algún problema? – Le pregunta Wesley y Vanessa le sonríe negando con la cabeza.

Bien… entonces vamos. – Dice Wesley y abordamos el avión. Despega y después de una hora de viaje Vanessa se pone de pie y se dirige al baño, ya que iba sentada en medio de Wesley y yo Wesley se acerca a mi asiento.

Hey chico, he notado que a mi hija le llamas la atención. – Me dice y lo volteo a ver.

- ¿De verdad? – Le digo haciéndome el tonto.

Sí. He visto que a veces se queda muy pensativa… y hoy cuando te vimos me di cuenta que se emocionó un poco. – Me dice y sonrío.

- ¿Y tú? ¿Sientes algo por ella? – Me pregunta y bajo la mirada.

¿No te ofendes si te digo la verdad? – Le pregunto viéndolo de nuevo.

- ¡Claro que no! – Me contesta sonriendo.

Pues sí… tu hija me gusta… pero no quería insinuar nada por usted, por que no sabía si le parecería. – Le digo… ¡Qué tonto si se cree tal cuento! Wesley se ríe un poco y baja sus lentes enseñándome sus ojos rojos.

A mí me parece genial… mi hija solo se ha criado con un hombre… conmigo… sé que nunca se ha enamorado… y a ti te conozco desde hace mucho tiempo… así que me parece una gran idea que miren a ver si resulta algo entre ustedes. – Me dice y le sonrío, Vanessa vuelve del baño y se sienta en su lugar, miro por la ventana del avión… solo se ve agua.

Kimberly… te juro que voy a regresar… regresaré por ti… trataré de que el Instinto Asesino que alguna vez fue puro no me vuelva a poseer… trataré que el amor que siento por ti, que sientes por mí, me mantenga centrado… me mantenga neutral.

Sé que matar es malo… pero no hay otra salida… tengo que soportar lo que Wesley me ponga enfrente… quizá Vanessa me ayude a soportarlo… a no tratar de pelear con él… ya que siempre habrá una forma en la cual me vencerá… no me duele morir… me duele que tú sufras por mi muerte.

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