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2. Amor, Maldad y Sufrimiento - THE GHOST - Edwin E. Araujo
AMOR, MALDAD
Y
SUFRIMIENTO
No me duele morir,
Ni tampoco matar,
Sé que vas a sufrir,
Duele el verte llorar.
Después de varias horas el avión llega a Europa; varios minutos después aterriza en el aeropuerto de Francia, nos bajamos del avión y salimos del aeropuerto, me dirijo al parqueo privado y saco mi auto, parece ser que lo trataron bien por cinco días. Manejo hasta la entrada del aeropuerto y veo que Wesley y Vanessa me están esperando, me detengo enfrente de ellos y Wesley se acerca a la ventana del pasajero.
– Lindo auto. ¿Crees que podrías llevar a Sarah contigo? Necesito hacer otras cosas. – Me dice Wesley.
– Sí, claro. – Le digo y me sonríe, camina a Vanessa y le dice algo, ella le sonríe y asiente con la cabeza, Wesley le abre la puerta del auto y ella se sube, cierra la puerta y nos dice “Adiós” con la mano, acelero y veo por el espejo retrovisor que él se sube a un taxi.
- ¿Sabes a dónde iba? – Le pregunto a Vanessa mientras veo el camino.
– No, solo me dijo que me fuera a casa y que él llegaría después. – Me responde.
– Hmmm, qué raro. – Le digo y salimos a la carretera.
Después de varios minutos llegamos al centro de París.
– Así que, ¿Adónde te dejo? – Le pregunto y me mira a los ojos.
- ¿No me llevarás a tu casa ésta vez? – Me pregunta sonriendo.
- ¿Por qué lo haría? – Le pregunto y Vanessa se enoja aparentemente.
– Solo déjame aquí. – Me dice y detengo el auto, ella abre la puerta y se baja, después azota la puerta y empieza a caminar.
– De nada. – Digo y acelero. Después de unos minutos llego a mi casa, estaciono el auto atrás, como siempre, y salgo de él, entro a la casa y miro que todo está como lo dejé.
– De nuevo en casa… mas no en el hogar… - Susurro mientras pongo las llaves del auto y casa en la mesa, me siento frente a la televisión y me le quedo viendo a los juegos, después cierro los ojos… Kimberly… ¿Cómo estarás? ¿Triste? Es obvio que lo está… dejarla fue una estupidez… pero estar lejos es lo mejor en estos momentos… de repente me quedo dormido.
(THE GHOST: Sueño.)
Me despierto cuando oigo un ruido, me quedo escuchando.
– Hmmm. – Digo mientras abro los ojos y oigo pisadas muy suaves, pero… el techo está distinto, miro a mi alrededor y no estoy en mi casa, estoy en otro lado… estoy en la cabaña en Alaska, miro que nieva afuera, me pongo de pie y camino al cuarto lentamente, cuando estoy cerca de la puerta veo que una niña sale, es pelirroja con ojos color ámbar, cuando me ve se pone a reír y sale corriendo de nuevo al cuarto, entro y miro que no hay nadie, oigo que se ríe suavemente.
- ¿Hola? – Pregunto, alguien pone su mano en mi hombro y volteo.
– Debe estar por aquí. – Me dice Kimberly suavemente, ¿Qué hace ella aquí? O… la verdadera pregunta será… ¿Qué hago yo aquí? Kimberly camina hacia la cama y quita las cobijas, la niña empieza a reír porque Kimberly le empieza a hacer cosquillas.
- ¡Te tengo diablilla! – Le dice Kimberly y ambas empiezan a reír, Kimberly se acuesta al lado de la niña y se queda acariciándola.
– Ven Jake… tomemos una siesta. – Me dice Kimberly abrazando a la niña… camino lentamente, ¿Qué está pasando? Cuando llego a la cama me acuesto y la niña me abraza, Kimberly me mira y sonríe.
- ¿Alguna vez creíste que llegarías hasta aquí? – Me susurra Kimberly después de un par de minutos acariciando el cabello de la niña, parece ser que se ha quedado dormida.
- ¿Hasta dónde? – Le pregunto totalmente ignorante de lo que me quiere insinuar.
– Aquí: junto a nosotras, junto a mí y a Sammy. – Me contesta, ¿Sammy, se refiere a la niña?
– No… ni siquiera sé como pasó. – Le digo y ella se ríe suavemente, nos quedamos callados unos minutos y después miro a la niña, se parece tanto a Kimberly.
– Lo lograste Jake… dejaste tu pasado atrás… por fin veremos crecer a nuestra hija en paz. – Me dice Kimberly y la miro fijamente… ¿Nuestra hija…? Me sonríe y cierra los ojos, viendo a las dos me quedo dormido.
(THE GHOST: Presente.)
Al despertar estoy de nuevo en París, en mi casa, noto que ya atardeció.
– Samantha… - Susurro frotando mis ojos… ¿Qué dije? ¿Samantha? La niña… se llama Samantha… ¿Es mi hija? ¿De Kimberly y mía?
- ¿Es mi futuro? ¿Es lo que me espera? – Susurro y en eso tocan a la puerta, me pongo de pie y la abro, Wesley está frente a mí y me toma del cuello, saca su arma y me apunta en la sien.
- ¡¿Dónde está maldito desgraciado?! – Me grita después de azotarme en la pared.
- ¡¿Qué…?! ¡¿Quién?! – Le pregunto.
- ¡¡Mi hija!! ¡¡Sarah!! ¡¿Dónde está?! – Me pregunta de nuevo.
- ¡Y yo qué rayos voy a saber! ¡La dejé cerca de la escuela militar! – Le contesto y el tipo recarga el arma.
- ¡¡No me mientas!! – Me grita.
– No te miento Wesley. – Le digo y el tipo baja la mirada, lo empujo y me suelta.
- ¡¿Qué rayos te pasa?! – Le pregunto y el tipo se pone en cuclillas deteniéndose la frente.
– Lo siento Ghost… no sabía a quién más culpar… - Me dice Wesley, se nota preocupación en él.
- ¿Qué pasa Wesley? – Le pregunto.
– Es Sarah, Ghost, la secuestraron… - Me dice y bajo la mirada.
– Pero, ¿Cuándo? – Le pregunto.
– No sé, cuando llegué a casa encontré un anónimo que decía que nunca la volvería a ver. – Me dice.
- ¡¿Qué?! ¡¿Un anónimo?! – Le pregunto y Wesley saca una carta de su saco, la tira al suelo y me pongo en cuclillas también, miro la carta y en efecto, solo dice que nunca volverá a verla.
– Qué basura… - Susurro.
– Tienes que ayudarme Ghost… no puedo perderla así… - Me dice.
- ¿Y cómo Wesley? ¿Cómo te ayudo? – Le pregunto y el tipo se queda pensando.
– ¿Qué tal si…? - Susurra y se me queda viendo.
- ¿Qué tal si intentas concentrarte en la carta? – Me pregunta.
- ¡¿Qué?! ¡¿A qué te refieres?! – Le pregunto.
– Antes que perdieras la memoria sabías “Leer” objetos, “Hablar” con ellos, lo que científicamente se conoce como Clarividencia. – Me contesta y me quedo viendo la carta, cierro los ojos y me concentro… me empieza a doler la cabeza pero aún no veo nada… me concentro aún más y de repente… miro, desde adentro de una camioneta, como un par de encapuchados se bajan del vehículo y corren hacia Vanessa, quién estaba sentada en una banca justo donde la dejé, la agarran de los brazos y ella se defiende, de pronto mi perspectiva se sale de la camioneta y le apunta con un arma, Vanessa baja la guardia y los tipos se levantan, la agarran de los brazos y caminan a la camioneta, cuando pasan al lado de mi perspectiva ésta la golpea en la nuca con el mango del arma… mientras la golpea veo en la muñeca un tatuaje… parece ser “N.W.”… no aguanto más el dolor de cabeza y abro los ojos, pierdo el balance y caigo al suelo.
- ¿Estás bien? – Me pregunta Wesley.
– Sí, sí… vi como secuestraron a Sarah… estaban encapuchados… el que la noqueó con el arma tenía un tatuaje, creo que decía N.W. – Le contesto. – ¡¿N.W.?! – Me pregunta y asiento con la cabeza.
- ¡¡Malditos sean!! – Grita Wesley poniéndose de pie, me paro como puedo y camino al sillón, me siento en él y tiro la carta a la mesita de enfrente.
– Ghost… ya sé quienes hicieron esto… y por qué. – Me dice Wesley caminando al sillón, se sienta a mi lado y recuesta la cabeza en él.
- ¿Ah sí? – Le pregunto.
– Sí, pero necesito tu ayuda. – Me dice y lo miro.
- ¿Mi ayuda? – Le pregunto.
– Sí, te pagaré como si fuera un Contrato. – Me dice viéndome.
- ¿Y exactamente qué quieres que haga? – Le pregunto.
– Quiero que vayas a Marsella, al escondite de los malditos que secuestraron a Sarah y les des una lección… yo iría pero es lo que intentan, que no vaya a una reunión muy importante que tengo. – Me dice y sonrío.
- ¿Cómo diablos llego a Marsella? ¿Volando? – Le pregunto.
- ¿Cómo más? Haré unas llamadas para que un jet privado te lleve. – Me dice… sería interesante viajar en jet.
– O.K. – Le digo y me sonríe.
- ¡Excelente! Ve a la entrada de servicio del aeropuerto, los guardias te llevarán al jet. – Me dice sacando un teléfono celular, me pongo de pie y camino a la puerta, agarro las llaves y abro la puerta.
– Ghost, espera. – Me dice y lo miro, se pone de pie y camina hacia mí.
– No puedo usar mi teléfono, necesito que me lleves a uno público. – Me dice.
– Está bien, vamos. – Le digo y salimos de la casa, pongo llave y entramos al auto, lo enciendo y me dirijo a la ciudad. Al llegar a un teléfono público Wesley se baja.
– Vete, no hay tiempo que perder. – Me dice y cierra la puerta del auto, acelero y me dirijo al aeropuerto.
Al llegar a él manejo hasta la entrada de servicio, el guardia que está allí me detiene y se acerca a mi ventana.
- ¿Qué desea caballero? – Me pregunta cuando abro la ventana.
– Vengo de parte del Sr. Wesley, dijo que me tendrían un jet listo. – Le digo y el tipo sonríe, me abre el portón y paso con el auto, manejo cerca de la pista de aterrizaje y uno de los guardias me señala dónde estacionar el auto, lo estacionó y bajo de él, el mismo guardia camina hacia mí.
– Buenas noches muchacho, lo esperábamos. – Me dice dándome la mano.
– Genial. – Le digo.
– Por aquí, el Sr. Wesley mencionó que tenía prisa. – Me dice y asiento con la cabeza, caminamos hasta un garaje y miro que adentro de él está el jet.
– Suba, despegarán dentro de poco. – Me dice el guardia y subo al avión, una azafata me sonríe y me da la mano.
– Bienvenido señor, tome asiento, despegaremos en unos minutos. – Me dice y le sonrío, camino hasta uno de los asientos y me siento. Después de unos quince minutos cierran la puerta del jet y se empieza a mover, salimos del garaje hacia la pista de aterrizaje, después de un par de minutos el jet despega. Después de un par de horas o algo así el jet desciende en el aeropuerto de Marsella, para mi sorpresa mientras el avión busca dónde bajarme una pequeña televisión sale de la mesa frente a mí, se enciende y Wesley aparece en ella.
– Supongo que ya estás en Marsella. – Me dice Wesley.
– Sí, acabamos de aterrizar. – Le digo.
– Muy bien. Así están las cosas: al salir del aeropuerto toma un taxi a la marina de Marsella, busca en los botes anclados en la orilla, sé que el de ellos ha estado allí desde hace mucho tiempo así que… ingéniatelas. – Me dice Wesley y se apaga la televisión, sonrío y el jet se detiene. Me pongo de pie y la azafata me sonríe.
– Ya llegamos señor, ¿Quiere que le pida un taxi? – Me pregunta la chica mientras bajamos del jet.
– Se lo agradecería. – Le digo y la chica me sonríe, entro al aeropuerto hasta que llego a la salida, cuando salgo miro que un taxi se para frente a mí.
- ¿Pidió un taxi señor? – Me pregunta.
– Sí, a la marina por favor. – Le digo mientras me subo al taxi, cierro la puerta y el chofer empieza a conducir.
Después de unos minutos llegamos a la marina. Le pago al chofer y me bajo del taxi, veo que para ser de noche está muy poblado.
– Hmmm, espero que no tenga que hacer ruido. – Susurro mientras camino a los muelles, veo que hay una cantidad absurda de botes…
- “Busca en los botes anclados en la orilla, sé que el de ellos ha estado allí desde hace mucho tiempo así que… ingéniatelas.” – Digo arremedando la voz de Wesley, miro que hay cientos de botes anclados.
– La única forma de encontrar a Vanessa sería revisándolos uno por uno. – Murmuro y en eso miro que uno de los botes incluso tiene oxidada el ancla, me acerco y veo que hay un par de tipos.
- ¿Se te ofrece algo? – Me pregunta uno, cuando se levanta veo que tiene una pistola bajo el saco.
– Solo me preguntaba… ¿Ustedes son los que secuestraron a Sarah Schneider? – Pregunto y el otro tipo se levanta también, sacan sus armas y me apuntan, sonrío y cargo dos esferas de energía, cuando van a dispararme les tiro las esferas, caen al agua y levito hasta subirme al bote. Bajo a la cubierta inferior y miro que Vanessa está atada, de pie y manos, en una silla, y, como es clásico, amordazada.
– Ay niña… siempre metida en problemas, ¿No es así? – Le pregunto cruzándome de brazos, Vanessa me mira pero no hace ningún ruido.
- ¿Qué pasa? ¿No quieres que te suelte? – Le pregunto mientras camino hacia ella, mira hacia otro lado y sonrío, parece ser que no se le ha pasado el enojo, me arrodillo frente a ella y le suelto los pies, me pongo de pie y camino hacia atrás de ella, le suelto las manos y se quita la pañoleta que la amordazaba, se pone de pie y empieza a caminar a la cubierta superior.
– Eh… un “Gracias” no estaría fuera de lugar. – Le digo mientras sube las escaleras pero solamente me ignora así que mejor la sigo.
Bajamos del bote pero para nuestra sorpresa unos diez tipos armados con SMG’s nos esperan en el inicio del muelle, Vanessa, como iba delante de mí, se detiene, cuando llego a su lado los tipos nos apuntan.
– Ay no… esto es serio. – Murmuro y me paro enfrente de Vanessa.
– No necesito que me protejas. – Me dice y la miro de reojo.
– Sabes linda, en estos momentos, y con todo respeto te lo digo, me importa un bledo lo que creas necesitar… mi deber es llevarte a salvo. – Le digo y me doy cuenta que sonríe un poco. Los tipos recargan sus armas… ¿Qué hago? Es obvio que puedo detener una que otra bala con mi telequinesia… pero, ¿Qué hago con Vanessa?
- ¿Alguna idea? – Me pregunta Vanessa cuando los tipos incluso se arrodillan para apuntar con más certeza.
– No muchas. – Le digo sonriendo y me sonríe también… ¿Qué tal si…?
- ¡¡MÁTENLOS!! – Grita uno de los tipos y todos empiezan a disparar, cargo energía en mis manos y las levanto frente a mí, en vez de solidificarla como esferas concentradas en ellas hago que la energía se expanda enfrente de mis palmas, haciendo una especie de Escudo Protector. Las balas empiezan a rebotar en él pero, por la misma fuerza de los impactos, me empujan hacia atrás y casi me tiran, pongo un pie de apoyo y Vanessa pone ambas manos en mis hombros.
– Hmmm… elegiste buen momento para apoyarme. – Le digo mirándola.
– No me malinterpretes maldito… solo quiero salir de aquí. – Me dice y me río suavemente, empiezo a caminar lentamente, cuando llego a un par de metros de los tipos ellos se quedan sin balas y recargan.
- ¡Ahora! – Le grito a Vanessa y hago desaparecer el escudo, corremos hacia los tipos y yo les tiro a dos de ellos esferas de energía, después noqueamos a los demás y llegamos a la calle, Vanessa se para a media calle y hace que un taxi se detenga.
- ¡Hey! ¡Quítate de la calle! – Le grita el taxista y Vanessa camina hacia la puerta, la abre y le da un puñetazo al taxista, lo saca del taxi y ella entra, me siento del lado del pasajero y ella empieza a conducir.
Después de unos minutos que Vanessa maneja en silencio me le quedo viendo.
- ¿Sigues enojada? – Le pregunto, me mira de reojo pero no me dice nada, mejor vuelve a ver el camino.
– Oye… por lo menos acepta que te saqué de apuros. – Le digo pero sigue ignorándome.
– Al diablo contigo… no voy a rogarte… - Le digo y miro para la ventana. Durante todo el camino al aeropuerto ninguno de los dos dice nada, Vanessa estaciona el carro en la entrada principal y nos bajamos.
– Espero que haya un vuelo a París hoy… - Oigo que susurra Vanessa.
– Vamos por aquí. – Le digo cuando camina al aeropuerto. - ¿Para qué? – Me pregunta y camino a la entrada de servicio, cuando llego el guardia de la caseta se acerca a mí.
- ¿Le puedo ayudar en algo? – Me pregunta.
– ¿Está listo el jet del Sr. Wesley? – Pregunto.
– Ah sí, pase. – Me dice y entra a la caseta de nuevo, abre la reja y miro a mi lado, Vanessa está parada con los brazos cruzados, miro al frente y caminamos al jet, al llegar la aeromoza está hablando con el piloto.
– Buenas noches, ¿En cuanto tiempo cree que podremos despegar? – Le pregunto y ambos me sonríen.
– 15 minutos… la verdad no creí que despegaríamos hoy mismo. – Me dice el piloto.
– Prepárelo. – Le digo y subimos al jet con Vanessa, nos sentamos uno enfrente de otro con la mesa en medio de ambos, miro que Vanessa cierra los ojos, parece cansada, cierro mis ojos también y me quedo dormido.
Me despierto al sentir que el avión va aterrizando, miro frente a mí y Vanessa sigue dormida. Cuando el avión aterriza me pongo de pie y me acerco a Vanessa… vamos a ver si la puedo contentar… me acerco a su boca y la beso profundamente, Vanessa me acaricia el rostro pero cuando nos vamos separando ella baja su mano hasta el cuello de mi camisa, me hala y me da un cabezazo.
- ¡Ouch! ¡¿Por qué hiciste eso?! – Le digo parándome bien y sobándome la cabeza.
- ¡¿Qué?! ¡¿Acaso crees que soy una chica cualquiera que te perdona con una escena romántica?! – Me pregunta poniéndose de pie, sale del jet y sonrío.
– Ay, ay, ay… qué niña. – Susurro. Salgo del jet y miro que Vanessa está hablando con la aeromoza y el piloto, después miro que una limosina se estaciona cerca de ellos.
- ¡Sarah! – Dice Wesley al salir de ella.
- ¡Papá! – Dice Vanessa y camina hacia él, le da un abrazo y después se ponen a murmurar algo, bajo las escaleras del jet y camino hacia uno de los guardias.
- ¿No sabe dónde pusieron mi auto? – Le pregunto.
– Sí, debe estar en el parqueo privado, al lado del aeropuerto. – Me contesta.
– Gracias. – Le digo y camino hacia la salida del aeropuerto, cuando estoy a punto de cruzar la reja de salida la limosina de Wesley se para a mi lado, la ventana se abre y Wesley saca el rostro.
– Hey Ghost, ¿Ya te vas? – Me pregunta.
– Pues claro… ya cumplí con mi trabajo… tu hija está sana y salva. – Le digo y Wesley sonríe.
- ¿Y qué hay de tu paga? – Me pregunta.
– Haz el depósito como siempre. – Le digo.
– O.K., así lo haré entonces. – Me dice y sale del aeropuerto, camino al parqueo privado y pregunto por mi auto, lo buscan y me lo traen, me subo a él y me dirijo a casa.
Después de unas horas manejando llego de nuevo a casa, estaciono el auto donde siempre y me bajo de él, le pongo llave y entro a casa, pongo las llaves sobre la mesa y camino al sillón, me dejo caer en él y cierro los ojos… Kimberly… ¿Cómo estarás? Abro los ojos y miro el reloj, ya es media noche.
– Ugh… qué maldita suerte… - Susurro y me quedo dormido. El trinar de los pájaros me despierta, miro a mi alrededor… y estoy solo… maldición… siento que Kimberly me hace falta… y apenas ha pasado una noche… quizá tenga algo de razón Wesley… Kimberly me ha suavizado… pero la amo… la extraño… quisiera siempre tenerla a mi lado…
- Mejor me paro o me deprimiré… - Murmuro y me pongo de pie, camino a mi cuarto y entro al baño, tomo una ducha y al salir me pongo ropa limpia, me siento en la cama y miro a mi alrededor de nuevo… recuerdo la primera vez que durmió Kimberly a mi lado… tuve aquella horrible pesadilla… la cual parecía tan real que incluso me clavé mis propias uñas. Ésa misma mañana le conté todo a Kimberly… por poco y me deja… me río suavemente y me recuesto en la cama.
– Ay Kim… de verdad que me has enamorado. – Susurro y en eso oigo que suena el teléfono, me pongo de pie rápidamente y llego hasta el teléfono, contesto.
- ¿Bonjour? – Pregunto.
– Así que… ya regresaste a casa. – Oigo que me pregunta una voz conocida… mas no recuerdo de quién es exactamente.
- ¿Quién habla? – Pregunto y el tipo se ríe.
– Y así dices llamarte The Ghost… qué completo fraude. – Me dice y me quedo extrañado, ¿Cómo sabe mi número? Y peor aún, ¿Cómo sabe que soy The Ghost?
- ¿Sabes? En realidad dudaba si regresarías… creí que tu supuesto “Amor” por Kimberly te mantendría en Alaska, a su lado. – Me dice.
– Vi una u otra cosa que me lo impidió. – Le digo y el tipo se ríe.
– Así que ya conoces la Precognición. – Me dice y me quedo extrañado, ¿Precognición?
– Es el don de ver el futuro… puedes tener Visiones o Premoniciones. Las primeras son aquellas que nunca podrás cambiar… las segundas se describen mejor como una sensación de “Déjà vu”. – Me dice y me quedo callado… el sueño en donde asesino a Kimberly… es…
- Una Visión… lastimosamente tu linda chica va a morir. – Me dice el tipo… qué sensación tan desagradable… parece que lee mi mente… un momento… acaso es…
- ¡Al fin usaste el cerebro! – Me dice después de reírse un poco… pero no puede ser él… el tipo negro… no… es imposible.
- ¡Ay Ghost! ¡El nombre te queda grande! Por cierto mi nombre es Dark… y seré tu… “Alter ego”. – Me dice y cierro los ojos al sentir que me duele la cabeza, al abrirlos miro que estoy en un lugar totalmente oscuro… o más bien negro… miro que de repente, de entre las sombras, aparece el tal Dark.
- ¿Alter ego? ¿Qué rayos quieres decir con eso? – Le pregunto y el tipo sonríe.
– Quiero decir que somos uno Ghost… que desde el momento que desaparecí en aquella azotea en Alaska me escabullí a tu mente. – Me dice y camino hacia él.
- ¡¿Con qué derecho lo hiciste?! – Le pregunto tirándole un puñetazo, el tipo lo detiene y me da una sola patada con la punta del pie en la boca del estómago, caigo al suelo arrodillado y sin aire.
- ¡¡Con el maldito derecho que tengo al sacrificar mi vida por la tuya y la de ésa estúpida perra!! – Me grita, siento tanta ira… ¡¿Cómo se atreve a llamarle así a Kimberly?!
– ¡¡Me atrevo y lo hago!! ¡¡Lo quieras o no Wesley tiene razón… Kimberly es un estorbo, te vuelve descuidado!! – Me dice y me pongo de pie.
– Tú y Wesley pueden agarrar lo que piensan y tirarse a un pozo… malditos bastardos. – Digo y Dark se empieza a reír.
- ¡¡¿Tirarnos a un pozo?!! – Pregunta el tipo, de repente carga una esfera de energía y me la tira al pecho, salgo volando y caigo de espaldas.
- ¡¡No seas tan imbécil Ghost!! ¡¡No hay tiempo para tus niñerías!! En éstos momentos no me importa tu novia… pero sé que a ti sí te importa… y ya que ambos tenemos el mismo objetivo, deshacernos de Wesley, te ayudaré… pero no siempre… ya que estoy muerto no puedo estar mucho tiempo en éste mundo… pero todo eso lo conocerás cuando mueras… sea como sea necesitas cualquier aliado que puedas conseguir… la chica ésa, Vanessa como se llama en verdad, tiene mucho odio en contra de Wesley… más que el tuyo y el mío juntos… y crece con cada día que tiene que abrazarlo… que besarlo como si fuera su padre… - Dice Dark cuando me siento, me pongo de pie de nuevo…
- ¿Hay alguna forma para cambiar las Visiones? – Pregunto.
- ¿Solo en eso piensas? De verdad que te has enamorado… - Contesta y me quedo callado.
– No lo sé Ghost… no lo sé... cuando yo tenía Visiones me preocupaba más en cómo llegar hasta ése punto… en cómo llegar y cómo salir… aunque… la mejor salida siempre fue aceptar el futuro… no importando qué se iba a perder mientras no fuera mi vida. – Me contesta Dark y cierro los ojos… no puedo aceptar mi futuro… simplemente no puedo. Al abrirlos de nuevo me doy cuenta que estoy en mi cama y no está sonando el teléfono… ¿Fue… una pesadilla? No… no lo fue… como Dark dijo estábamos en mi mente… se supone que él está ahí… o al menos puede entrar a ella.
Me pongo de pie y camino a la sala, enciendo la televisión y están saliendo las noticias matutinas, curiosamente está saliendo la nota acerca de los disparos en la marina de Marsella, apago la televisión y camino al estudio, entro y enciendo la computadora, miro mi cuenta y Wesley me depositó $50,000 por Dark y otros $50,000 por salvar a su hija… ya son $100,000… en menos de un día.
– Y en la fundición ni siquiera lograba ganar 30 dólares al día… pero bueno… al menos era honrado… al menos tenía a Kimberly cerca de mí… - Murmuro… el Chat se abre pero no es Wesley ya que no dice A.W., dice “AGENTE 77632”.
- ¿Es usted The Ghost, Jack LeBeau? – Me pregunta.
- ¿Quién quiere saberlo? – Pregunto.
– Su nuevo contacto con la agencia de asesinos a la que Wesley lo vendió. – Me contesta, así que… en realidad me iba a vender.
– Siendo así… a sus órdenes. – Le contesto.
– Excelente. Como dice en mi “User” puedes referirte a mí como el Agente 77632. – Dice y sonrío.
- ¿Agente 77632? – Le pregunto.
– Sí. Ahora… tenemos un Contrato de iniciación, algo… “Prácticamente fácil”. – Dice.
- ¿Ah sí? – Pregunto.
– Sí. El Contrato tiene que ser cumplido en menos de 24 hrs. – Me dice.
- ¿Hay tiempo límite? Qué bien.
– Tiene que viajar a Nueva York, a Manhattan.
- ¿A los Estados Unidos?
– Sí.
- ¿Qué hay que hacer?
– Tienes que hacer “Contacto” con James Jackson. – Dice y me cruzo de brazos.
– El Objetivo debe ser eliminado de la manera más silenciosa y limpia posible. El precio del blanco es de $25,000; estamos seguros que para un asesino de tu calibre es poco… pero ya que es un Contrato de iniciación debes considerarte afortunado. – Dice y me río suavemente.
– Un jet privado te estará esperando en el aeropuerto de París-Orly. – Me dice… nunca he ido a ése.
- ¿París-Orly? – Pregunto.
– Sí… ¿Lo conoces?
- …
- No me digas que solo has viajado por Toussus-le-Noble. – Me dice.
– Lo encontraré… no hay problema. – Le digo.
– Muy bien. Tienes 24 horas. – Dice y el Chat se cierra, apago la computadora y cierro mis ojos…
De nuevo a matar… quizá no sea al mando de Wesley… pero aún así no tengo que levantar sospechas… necesito ganarme la confianza de todos para así poder irme cuando me plazca… ay Kimberly… cómo te extraño…
Abro los ojos y me pongo de pie, camino a la sala y agarro las llaves, salgo de la casa y le pongo llave a la puerta, camino al auto y me subo en él, empiezo a manejar y siguiendo las señales llego al aeropuerto que me dijo el Agente. Llego a la puerta de servicio y me pongo enfrente del la reja, el guardia de la caseta se asoma por la ventanilla.
- ¿Sí? – Me dice el guardia.
– Me dijeron que me tendrían un jet listo. – Le digo y el tipo revisa la computadora.
– A ver… ¿LeBeau, Jack? – Me pregunta el guardia.
– Él mismo. – Le contesto sonriente.
– Pase. – Me dice presionando el botón para abrir la reja, ésta se abre y entro a la pista de aterrizaje, manejo hasta el único jet en la pista y me estaciono en un pequeño parqueo, salgo del auto y le pongo llave, camino al jet y una aeromoza sale de él, subo las escaleras y la aeromoza me sonríe.
– Buenos días Sr. LeBeau. – Me dice dándome la mano.
– Buenos días. – Le digo sonriendo.
– Pase por favor, en unos minutos despegamos. – Me dice haciéndome el ademán de que pase, entro al jet y me siento en una silla de ventana, me recuesto y cierro los ojos.
- ¿Quisiera algo de tomar mientras despegamos? – Me pregunta después de un par de minutos, abro los ojos y miro que la chica me está sonriendo.
– Un vaso de agua estaría perfecto. – Le digo y la chica camina hacia la parte de atrás del jet, después de un minuto la chica me trae mi vaso de agua.
– Gracias. – Le digo y se va, me empiezo a tomar el vaso de agua y miro que el jet se está preparando para despegar, me termino mi agua y me abrocho el cinturón. El jet despega y cuando llegamos a la altura propicia la aeromoza camina hacia mí.
– ¿Quisiera algo más de beber? ¿Un refrigerio quizá? – Me pregunta, le sonrío y le doy el vaso.
– No gracias linda, así estoy bien. – Le contesto y agarra el vaso.
– O.K. – Me dice y se va hacia atrás de nuevo.
Un nuevo contrato, una nueva oportunidad,
Contando un relato, que será de pura maldad,
Aún si es que yo trato, de recordar qué es la piedad,
Abuso el maltrato, hasta mi superioridad.
Mientras el jet vuela miro por la ventana las nubes blancas… el cielo… tan azul como el mismo mar... recuerdo cuando iba con Kimberly… ella parecía tan feliz de ir en avión… quizá iba más feliz por ir conmigo… al igual que yo. Me mantengo despierto durante todo el vuelo, al aterrizar me pongo de pie y camino hacia la puerta, la aeromoza la abre y ambos bajamos del jet.
– Me dijeron que hoy mismo se iría… ¿Cómo cuánto cree que se tarde? – Me pregunta la chica.
– No sé sinceramente… más o menos unas cuatro horas, cinco a lo mucho. – Le contesto.
– O.K., tendremos listo el jet. – Me dice.
– Gracias. – Le digo y camino a la salida. Al llegar a la calle miro que uno de los taxistas tiene un letrero con mi nombre en las manos, camino hacia él y baja el letrero.
- ¿LeBeau? – Me pregunta.
– Sí. – Le contesto.
– Bienvenido a La Guardia, sube. – Me dice subiendo al taxi, sonrío por su “Gentileza” y me subo a la parte de atrás del taxi, el tipo acelera y cierra las ventanas desde enfrente.
– Sé que hace calor pero prefiero que te cosas a que alguien oiga y me fusilen. – Me dice y sonrío.
– El tipo que buscas suele estar en Broadway, en el Times Square, desde las ocho de la noche hasta las 3 de la mañana, si traes reloj quítale seis horas. – Me dice y veo mi reloj, son las 10:30 p.m., le quito seis horas, son las 4:30 p.m.
– ¿Exactamente, qué rayos es ese tipo? – Pregunto y el tipo me sonríe por el espejo retrovisor.
– Un vendedor de mujeres. – Me dice y sonrío, ¿Un “Padrote”? ¿Quién querría eliminar un padrote? Bueno… no importa… más fácil para mí.
– Tienes alrededor de 11 horas para cumplir con tu trabajo. – Me dice.
- ¿Cómo quieren que lo elimine? Obviamente no a la mitad de la calle. – Le pregunto y el tipo me ve de nuevo sonriendo.
– Cambio de planes, el Agente 77632 te dijo que lo más silencioso posible, ¿No? – Me pregunta.
– Pues… sí. – Contesto.
– Pues ahora nuestro “Cliente” desea que esto sea visto por todos... lo tienes que hacer en medio de la calle. – Me dice.
– ¡Hey! ¿Y qué hay de mí? – Le pregunto.
– Es tu problema… demuestra que eres profesional. – Me dice y sube la ventanilla que separa el asiento del conductor y el de pasajeros, baja las ventanas y el aire entra… qué maldito… es una completa trampa… tengo que ingeniármelas para que no me vean.
Después de quince o veinte minutos llegamos hasta el Times Square, las ventanas se cierran y la ventanilla se abre, el tipo se estaciona en una orilla de la calle y me voltea a ver.
– Aquí es. Búscalo, mátalo, sea como sea. Las chicas deben saber dónde está exactamente, pregunta por “Jimmy Jack”. – Me dice y me bajo del taxi. ¿Jimmy Jack? ¡Qué pésimo apodo! Me cruzo la calle y me paro en la pequeña plaza de en medio, el tipo se va en su taxi y miro el reloj, ya son las 5 p.m. Las “Chicas” me empiezan a mirar de pies a cabeza, sonrío y una de ellas camina hacia mí.
– Hola guapo, ¿Qué cuentas? ¿Quieres compañía? – Me pregunta y me le quedo viendo.
- ¿Conoces a Jimmy Jack? – Le pregunto.
– Sí, ¿Por qué? – Me responde.
– Necesitaba hablar con él, tengo una fiesta y necesitaba unas cuántas “Amigas” para animarla. – Le digo y la chica me sonríe.
- ¿Ah sí? ¿Una fiesta con tus amigos? – Me pregunta y asiento sonriendo.
– Pues… si me regalas veinticinco centavos le puedo hablar para que venga a negociar. – Me dice tomando mi brazo y empezando a caminar hacia un teléfono público.
– Me parece bien. – Le digo cuando llegamos al teléfono, le doy la moneda y ella sonríe, inserta la moneda en el teléfono y marca el número de teléfono de Jimmy, cuando contesta le susurra algo, no puedo oír qué, la chica cuelga y me ve de nuevo.
– Jimmy dice que estará aquí en unos quince minutos… ¿No quieres divertirte mientras tanto? – La chica me dice sonriendo y tocando mi pecho.
– No gracias. – Le digo y caminamos a una banca, nos sentamos pero noto que ella se me queda viendo.
- ¿Sabes? Me pareces conocido. – Me dice.
- ¿Ah sí? – Le pregunto.
– Sí… ¿Eres de por aquí? – Me pregunta.
– No… solo estoy de visita, la fiesta que organizo es una sorpresa para unos amigos.
– Ahhh… pero es que me pareces tan familiar. – Me dice y le sonrío mientras la veo fijamente.
- ¡Ya sé quién eres! – Me dice sonriendo y yo solamente me quedo callado.
- ¡¿No te acuerdas de mí?! ¡¡Me salvaste de que me atropellaran!! Tenía diez años en ese entonces. – Me dice y me quedo pensando… nunca he estado en Nueva York… pero…
- Ibas escapando de los policías, cuando ellos se dieron cuenta que me iban a atropellar prefirieron seguirte, pero tú los encaraste y me salvaste. – Me dice pero no recuerdo nada… aún cuando siento conocida su voz.
- ¿Sabes? En Septiembre serán once años desde que pasó eso… al ser una chica de la calle no tienes muchos buenos recuerdos… ése es el único prácticamente… siempre que siento que estoy sola recuerdo tu hazaña… recuerdo que me mantuviste viva… aún no sé para qué… pero me salvaste. – Me dice y sonrío… de repente siento como si mi cabeza se hiciese pequeña y cierro mis ojos.
(JASON ANDREWS: Vista retrospectiva, diez años atrás.)
Miro alrededor del ciber-café y los policías lo tienen rodeado… la gente se me queda viendo asustada… saben que si por alguien vienen es por mí, me pongo de pie y cargo una esfera de energía, se la tiro a la computadora y ésta se destruye, salgo del ciber-café con las manos en alto.
– Jason Andrews: está arrestado por acceder a una base de datos gubernamental sin autorización o permiso alguno. – Dice uno de los policías mientras camina hacia mí con arma en mano.
– Dé la vuelta. – Me dice y me doy vuelta, me baja las manos y me esposa, los demás policías guardan sus armas y el que me arrestó me lleva hasta una patrulla., me mete en los asientos de atrás y cierra la puerta, se sube en el asiento de enfrente y uno de los policías que estaba apuntándome se sube en el lado del pasajero, enciende el auto y empieza a manejar. Después de unos minutos llegamos a la comisaría, entra en el estacionamiento subterráneo y parquea la patrulla, me sacan de allí y me llevan a una celda.
– Lo siento chico… metiste tu nariz donde no debías. – Me dice el mismo que me arrestó mientras me mete en la celda y desesposándome, sonrío y el tipo sale de la celda, la cierra y se va, camino a una cama y me siento en ella… ¿Será verdad? ¿El tipo que encontré en la base de datos en verdad existirá?
Después de unos diez minutos me pongo de pie, miro fuera de la celda y no hay nadie… ni siquiera otros detenidos, sonrío y cargo una pequeña esfera de energía, casi del tamaño de mi falange, y se la tiro a la chapa de la puerta, ésta explota sin hacer tanto ruido y la puerta se abre, salgo tranquilamente de la celda y camino hasta la salida del bloque de celdas. Al llegar abro la puerta lentamente y miro que los policías están en sus escritorios, me hago invisible y salgo caminando sin hacer ruido. Al salir de la comisaría me vuelvo visible y bajo las escaleras, me cruzo la calle y camino. Llego hasta el Times Square y cuando estoy por cruzar la calle miro que una patrulla se para frente a mí.
– Qué rápidos… alguien me debe haber visto. – Susurro y corro hacia el otro lado, corro a toda velocidad y me cruzo la calle, al llegar al otro lado una niña se baja de la banqueta y se intenta cruzar la calle, después de correr unos metros me doy la vuelta y miro que los policías la empujan y ella cae al suelo, los policías la ignoran.
- ¡¡Imbéciles!! – Grito y les hago frente, los policías me apuntan y corro hacia ellos, les tiro un par de esferas de energía y caen al suelo, veo que los policías quedan adoloridos del pecho y corro hacia la niña, miro que un camión está a punto de pasarle encima, la levanto en mis brazos y salto justo antes que el camión nos arrollara, el conductor ni se da cuenta. Siento a la niña en una de las bancas y me le quedo viendo.
- ¿Estás bien? – Le pregunto y la niña cubre su rodilla con ambas manos, parece que va a llorar.
– Déjame ver. – Le digo quitando sus manos, parece que al caer se raspó.
- ¿Sabes? Puedo hacer magia… puedo curarte… ¿Quieres que te cure? – Le pregunto y asiente con la cabeza.
– O.K., cierra los ojos, piensa en lo más lindo que te ha pasado, lo más bello que has sentido. – Le digo y la niña cierra los ojos, cierro los míos y me concentro, la curo y abro mis ojos.
– Ya puedes abrirlos. – Le susurro y la niña abre los ojos, sonríe al ver que ya no tiene nada.
– Gracias. – Me dice y sonrío… hacía mucho tiempo que nadie me decía eso.
– Por nada… ya tengo que irme. Ten cuidado, ¿Sí? – Le digo poniéndome de pie y ella asiente con la cabeza, salgo corriendo hasta llegar a la parte pobre de Nueva York, camino a un almacén abandonado y me escondo en él.
(THE GHOST: Presente.)
Abro mis ojos y veo a la chica.
– Los policías te empujaron… él… quiero decir… yo te levanté en mis brazos y te senté en ésta misma banca, ¿No? – Le digo y la chica me sonríe alegremente.
– ¡Sí, sí! ¡¿Me recuerdas entonces?! – Me pregunta.
– Sí… como si fuera ayer. – Le digo y ella sonríe.
- ¿Por qué estás aquí? – Le pregunto.
– Aquí he vivido siempre. – Me contesta.
– No, lo que quise decir es… por qué en esto, ¿No pudiste conseguir algo mejor? – Le pregunto y se ríe tristemente.
– Soy huérfana. Jimmy me dio de comer durante los primeros 16 años de mi vida… después… el maldito me dijo que era hora de pagarle… así que… me puso en las calles… en esto… - Me contesta bajando la mirada… qué desgraciado.
– No sabes cuánto odio cómo me mira la gente… las otras chicas… los hombres… ¡Lo odio con todo mi corazón! Pero… si dejo esto entonces, ¿Qué puedo hacer? – Me dice y bajo mi mirada… ¿Y si fuera mi hija la que estuviera en su lugar?
- ¿Sabes? Puedo sacarte de aquí. – Le digo y me mira fijamente.
– ¿Qué? ¿Qué quieres decir? – Me pregunta.
– Quiero ayudarte. Tú dijiste que no sabías por qué te mantuve viva… definitivamente no era pare esto. – Le digo y me sonríe.
- ¿Hablas en serio? – Me pregunta.
– Sí… pero primero debo hablar con tu jefe. – Le digo y mira para la calle.
– Ahí viene. – Me dice señalando a un hombre… con un traje del clásico color del padrote… morado, la chica me mira de nuevo sonriente.
– Muy bien… quiero que tomes un taxi. – Le digo mirándola y ella se ríe nerviosamente.
- ¡¿Cómo?! – Me pregunta.
– Toma un taxi a La Guardia, espérame en la entrada de servicio, te juro que llegaré pronto. – Le digo tomando una de sus manos.
– Pero… ¿Qué hay de Jimmy? Me mataría si lo hago. – Me dice.
– No, no lo hará… yo hablaré con él. – Digo y me pongo de pie, le silbo a un taxi que transita por esa calle y este se detiene frente a mí.
– Pero… ¿Por qué lo haces? ¿Por qué me ayudas? – Me pregunta cuando abro la puerta del taxi.
– Hay veces… que al cambiar el destino… éste mejora solo un poco… que al no terminar en muerte pasa a ser miserable… cometí ése error… te salvé… mas tu futuro pasó a ser miserable… ahora quiero enmendar mi error… por favor… déjame. – Le digo y la chica sonríe, camina hacia mí y se sube al taxi, cierro la puerta y la chica me mira a los ojos fijamente.
- ¿Adónde señorita? – Pregunta el conductor.
– Aeropuerto La Guardia por favor. – Le contesta sonriendo y me separo del taxi, éste acelera y se va, me doy vuelta y miro que Jimmy pone cara de furioso, camina rápidamente hacia mí y me cruzo de brazos.
- ¡¿Quién diablos eres y adónde va mi chica?! – Me pregunta enojado.
– No importa si te digo o no. – Le digo y me mira fijamente.
– Igual vas a morir. – Digo y el tipo saca un arma, con mi mente se la quito y la lanzo en medio de la calle, el tipo se asusta y camino hacia él, con la mente lo empiezo a ahorcar y el tipo toma su cuello con ambas manos.
- ¡¿Qué… qué haces?! – Me pregunta falto de aire.
– Cumpliendo mi trabajo… gustosamente. – Le susurro y lo lanzo a la calle, un autobús pasa en ése instante y el tipo traspasa el cristal de enfrente, solo veo como la sangre baña a los pasajeros, antes de que la gente me mire me hago invisible y corro hacia un taxi, el conductor de éste se baja para ver qué pasó y yo entro en el auto, cierro la puerta y acelero. Me hago visible dirigiéndome al aeropuerto y al llegar busco a la chica… manejo hasta la puerta de servicio y miro que la chica está recostada en la reja, me hago a la orilla y me bajo del taxi, camino hacia la chica y ella me sonríe.
- ¡¿Qué pasó?! ¡¿Qué te dijo?! – Me pregunta.
– Que está bien… que no había problema. – Le digo y la chica empieza a reír de alegría, cuelga sus brazos de mi cuello y me abraza.
- ¡¡Gracias!! ¡¡Gracias, gracias!! – Me dice contenta.
– De nada… vamos… - Le digo y se separa lentamente de mí, caminamos a la caseta y el guardia se asoma a la ventanilla.
- ¿De vuelta tan rápido? – Me pregunta y noto que es el conductor del taxi que me llevó.
– Sí… todo salió como lo planearon. – Le contesto y el tipo sonríe, toca el botón de la reja y ésta se abre, la chica y yo entramos y nos dirigimos al jet, al llegar a él noto que ya está encendido y subimos las escaleras, entramos en él y la aeromoza camina desde la parte de atrás hacia nosotros.
– Sr. LeBeau… qué gusto verlo de nuevo. – Me dice sonriendo y sonrío también… parece ser que esperaban que no regresara.
– ¿Está el jet listo para despegar? – Le pregunto caminando directo a los asientos, le hago el ademán a la chica de que se siente y ella se sienta al lado de la ventana.
– Sí claro. – Me contesta la aeromoza y me siento al lado de la chica, el jet despega rápidamente y la chica empieza a ver por la ventana.
- ¿Cómo te llamas? – Le pregunto.
– Jackeline Madison… puedes llamarme Jackie… y tú… ¿Cómo te llamas? – Me pregunta.
– Jack… llámame Jack. – Le digo y me sonríe.
- ¿Adónde vamos Jack? – Me pregunta y cierro mis ojos.
– A tu nueva casa. – Le contesto y no me dice nada, de repente me duermo profundamente.
Al despertar noto que Jackeline está dormida, me pongo de pie y miro por la ventana, ya se ve Europa en el horizonte, me siento de nuevo y me quedo despierto el resto del vuelo. Al aterrizar bajamos del jet y les doy la mano a la aeromoza y al piloto, después caminamos con Jackeline al auto y nos subimos, manejo hasta la salida del aeropuerto y el guardia abre la reja, salimos y nos dirigimos a mi casa.
La amistad real se confunde con amor,
Ya que nadie conoce el amor verdadero,
Te apoyará en todo tipo de dolor,
La amistad, por siempre el cariño más sincero.
Al llegar bajamos del auto.
– ¿Ésta es tu casa? – Me pregunta y le pongo llave a las puertas.
– Sí… - Le digo y camino a la puerta de la casa, Jackeline me sigue y abro la puerta, le hago el ademán de que pase y al hacerlo entro yo también a la casa cerrando la puerta.
– Qué lindo… ¿Vives aquí solo? – Me pregunta y pongo las llaves en la mesita al lado de la puerta, miro que ella se queda mirando alrededor y camino a la cocina.
– Sí. ¿Tienes hambre? – Le pregunto y me mira.
– Algo. – Me dice y miro en el refrigerador… solo hay comida cruda.
– Muy bien… ¿Qué prefieres? ¿Pollo o carne? – Le pregunto.
– Eh… carne. – Me responde y saco la carne. Empiezo a cocinar, Jackeline se sienta en la mesa y noto que se me queda viendo, hago como si no me he dado cuenta y sigo cocinando; al estar todo listo lo sirvo en la mesa y busco si hay soda, encuentro una de tres litros y la saco, me siento en la mesa y le sirvo a Jackeline.
– Esto se ve delicioso… sabes cocinar más que yo. – Me dice riéndose un poco y me río también.
– Eso creo… - Le digo y me siento enfrente de ella, sirvo la gaseosa en los vasos y empiezo a comer, miro que Jackeline solo se le queda viendo a la comida.
- ¿Qué pasa? ¿No te gusta? – Le pregunto dejando de comer.
– No, no. No es eso… - Me dice riendo nerviosamente, agarra su tenedor y empieza a comer… qué extraño… sigo comiendo y miro que ella en verdad tiene hambre. Cuando terminamos recojo los platos y los vasos, los lavo y miro que Jackeline solo se me queda viendo de nuevo, cuando termino miro que se frota los brazos.
- ¿Tienes frío? – Le pregunto y asiente con la cabeza, camino al cuarto y busco ropa que pueda quedarle, encuentro una playera y un pantalón de ejercicios, salgo y camino a la cocina de nuevo.
– Ten. – Le digo dándole la ropa, la agarra y se le queda viendo.
– Mi cuarto está al fondo a la izquierda… yo creo que con eso ya estarás mejor. – Le digo y asiente con la cabeza, camina a mi cuarto y entra en él, yo solo me siento en el sillón y enciendo la televisión, miro que en las noticias está saliendo el asesinato de Jackson, solo miro la hora, casi es mediodía, cambio de canal y pongo una película de acción... lo dejo ahí… y me quedo dormido.
(THE GHOST: Sueño.)
Al abrir los ojos estoy bajo la sombra de un árbol, siento mi brazo izquierdo pesado y lo miro, tengo a la niña… a mi hija… a Samantha dormida en él, miro que Kimberly la está abrazando y acariciando su cabeza.
– Lo siento… no quise despertarte. – Me dice Kimberly.
– No… está bien… prefiero estar despierto para verlas. – Le digo y Kimberly me sonríe.
– Lo sé… me lo has dicho muchas veces… pero es que te veías tan cansado de jugar con Sammy.
- ¿Ah sí?
– Sí… incluso la pobre se durmió. – Me dice Kimberly viendo a la niña, Samantha me aprieta un poco y acaricio su rostro… ¿Éste es mi futuro? ¿Perder a Kimberly lo será también? Pero si la pierdo… ¿Cómo nace Samantha?
– Ay Jake… aún no puedo creer que estemos libres… que ya nadie nos persiga. – Me dice Kimberly y sonrío.
– Fue arduo el camino… ¿No? – Le pregunto y ríe suavemente.
– Sí… las primeras noches que me dejaste sola en Alaska no pude dormir… solo lloraba… creí que nunca volverías… pensé que me mataría la tristeza… - Me dice y bajo la mirada… ¿Es así como se está sintiendo Kimberly?
– Lo siento Kim… nunca quise hacerte sufrir… al contrario… era lo que quería evitar… quería… quería construirte un sueño… algo que te hiciera feliz… algo que… algo que deseaste desde siempre… - Le digo y no puedo evitar una lágrima en mis ojos.
– Ay… pero no llores cariño… no llores. – Me dice limpiando mis lágrimas, miro su rostro y ella también tiene una que otra lágrima.
– Lo lograste… siempre quise una “Familia feliz”, lo desee desde que se murieron mis padres. – Me dice y se acerca a mi boca… cierro los ojos y me da un beso.
(THE GHOST: Presente.)
Al abrir los ojos estoy de nuevo en casa… qué ingenuo… en realidad creí que…
- Hola. – Oigo que dice Jackeline, miro alrededor y ella está sentada en el sillón de enfrente.
– Hola. – Le digo sentándome.
– Gracias por la ropa. – Me dice y miro que la televisión está apagada.
– De nada… - Le digo y sostengo mi cabeza… me duele…
- Te veías tan cansado que te dormiste con la televisión encendida. – Me dice y me pongo de pie, camino a la cocina y agarro un vaso de agua.
– Y… ¿Tienes novia? – Me pregunta mientras tomo agua y la miro a los ojos, ella me está sonriendo.
– Sí… lejos de aquí. – Le digo cuando me termino el vaso de agua, lo enjuago y lo dejo donde lo encontré.
– Y… ¿Por qué? – Me dice y me le quedo viendo.
– Lo siento… no quise ser entrometida. – Me dice bajando la mirada.
– No… no, para nada. Es solo que… me… duele un poco hablar de ella. – Le digo bajando la mirada.
– Oh… lo siento. Mejor olvídalo. – Me dice y sonrío, camino de nuevo a los sillones y miro el reloj, ya son las 3:30 de la tarde.
- ¿No estás aburrida? – Le pregunto.
– Algo… - Me dice de nuevo.
– Así que te da pena… - Le digo y se ríe nerviosamente.
– Cómo no si me sacaste de Nueva York, me tienes en tu casa, me das de tu comida, me vistes con tu ropa y… prácticamente ni me conoces. – Me dice y me pongo a reír suavemente.
– Eres una buena persona… las buenas personas no merecen sufrir tanto. – Le digo y la chica sonríe, enciendo la televisión y empezamos a verla. Después de un par de horas noto que Jackeline ya tiene sueño, apago la televisión y me pongo de pie.
– Vamos… tienes que dormir. – Le digo, la chica se pone de pie y me sigue, entramos al cuarto y me quito los zapatos.
- ¿Dónde dormiré? – Me pregunta.
– En la cama. – Le digo y se queda viendo la cama, me quito la camisa y el cinturón.
- ¿Y… tú? – Me pregunta.
- ¿Yo? En el sillón de la sala. Por si las necesitas hay más cobijas en el armario. – Le digo y asiente con la cabeza.
– El baño es en ésa puerta. – Le digo señalando la puerta del baño.
– O.K. – Me dice sentándose en la cama.
– Eh… creo que es todo… dulces sueños. – Le digo abriendo la puerta del cuarto.
– Jack… - Me dice y volteo.
– Gracias… por todo… - Me dice y le sonrío, salgo del cuarto y cierro la puerta, entro al estudio y enciendo la computadora. Cuando ésta está lista el Chat se abre.
- ¡¿Por qué tardaste tanto en comunicarte con nosotros?! – Me pregunta el Agente 77632.
– Tengo mis razones. Cumplí el Contrato. – Le digo.
– Por lo menos. Hiciste un buen trabajo, totalmente limpio tomando en cuenta que lo hiciste de día y en la calle. – Me dice y no le contesto nada.
- Como te dije al ordenarte éste contrato se han abonado a tu cuenta $25,000. – Me dice el Agente 77632, la cuenta se abre y miro que ahora son $125,000.
– Eres un buen “Operativo”… muy capaz por lo que vi… pero mis superiores quieren evaluarte un poco más así que… los próximos días no habrán Contratos para ti. – Me dice y sonrío.
- ¿Vacaciones? – Le pregunto.
– Algo así. Nos comunicamos luego. – Me dice y el Chat se cierra, apago la computadora y camino a la sala, me acuesto en el sillón y enciendo la televisión, le bajo todo el volumen y me quedo viendo una película de comedia, de vez en cuando me hace reír pero… me quedo dormido.
Al despertar miro que la televisión sigue encendida, la apago y me pongo de pie, camino al cuarto y entro, miro que Jackeline está profundamente dormida, entro al baño y tomo una ducha, después de terminar me cubro con una toalla y salgo del baño, abro el armario y saco un pantalón “Cargo”, camiseta, calcetines, ropa interior y zapatos deportivos, salgo del cuarto y me siento en el sillón de la sala de nuevo, me seco el cuerpo y me visto, después camino al cuarto mientras me seco el cabello, entro y miro que Jackeline se está frotando los ojos.
– Buenos días. – Le digo secándome los oídos.
– Buenos días. – Me dice sonriendo.
- ¿Qué hora es? – Me pregunta y miro mi reloj de pulsera.
– Las diez de la mañana. – Le contesto y me sonríe de nuevo.
– Ay Dios… me quedé dormida. – Me dice y sonrío.
– Así parece… ¿Dormiste bien? – Le pregunto sentándome en la cama y ella se sienta también.
– Magnífico. Ya hacía mucho que no dormía tan tranquila. – Me dice estirándose de brazos.
– Qué bueno… por cierto, si quieres darte una ducha o tomar un baño en la tina hay toallas en el armario, tendrás que usar la misma ropa… al menos por ahora… si quieres después podemos ir de compras. – Le digo y me mira fijamente.
- ¿De compras? – Me pregunta y me pongo de pie, camino a la puerta del cuarto y la abro.
– Sí… mi ropa no es de tu talla, debes sentirte incómoda, y la tuya pues… creo que deberías tirarla. – Le digo y se ríe suavemente.
– Quisiera más quemarla. – Me dice y río también.
– Bueno… prepararé el desayuno. – Le digo y salgo del cuarto, camino a la cocina y empiezo a preparar la comida, unos huevos con tocino y jugo de naranja. Cuando todo está listo lo sirvo en la mesa.
– Jackie, el desayuno está listo. – Digo y me siento frente a mi plato, Jackeline camina a la cocina secándose el cabello, se sienta frente a mí y me sonríe.
- ¿Sabes? Aún me he quedado pensando en lo que dijiste. – Me dice y empezamos a comer.
- ¿En qué? – Le pregunto y tomo un poco de jugo de naranja.
– En eso de… ir de compras… ¿Por qué quieres gastar en mí? – Me pregunta viéndome fijamente y río un poco.
– Tú preguntas por qué… ¿Y por qué no? – Le digo y me sonríe.
– Como te dije en Nueva York… yo cambié tu futuro… pero nunca imaginé qué te depararía… como te dije tu vida era miserable… no quiero que sufras más. – Le digo y baja la mirada, sigue comiendo pero ya no me dirige la palabra.
– Pero… ¿Qué quieres de mí? – Me pregunta después que terminamos de comer, me río suavemente y me pongo a pensar en esa pregunta… si bien es cierto que siento un tipo de cariño por ésta chica, éste cariño no es amor, ya que el amor solamente lo siento por Kimberly…
- No lo sé… quizá solamente… tu amistad. – Le digo y baja la mirada sonriendo.
- ¿Mi amistad? ¿Qué podría ofrecerte una amiga huérfana, sin nada material, totalmente sola que solo te traería molestias? – Me dice viéndome de nuevo y agarro una de las manos que tiene en la mesa.
– Un gran reto. – Le contesto y ambos reímos suavemente.
– Siendo así… por lo menos deja que yo lave los platos. – Me dice poniéndose de pie y agarrando ambos platos y vasos.
– No es necesario. – Le digo y me sonríe.
– Claro que lo es… al menos para mí. – Me dice y se lleva los platos, empieza a lavarlos y yo camino al cuarto, miro que ella ya arregló la cama, sonrío y saco unos lentes oscuros, reviso mi billetera y aún tengo la tarjeta de débito, salgo del cuarto y camino a la puerta principal, tomo las llaves y miro que Jackeline ya terminó de lavar los platos.
- ¿Vamos? – Le pregunto abriendo la puerta, me sonríe y camina hacia mí.
Salimos de la casa y cierro con llave, nos subimos al auto y manejo al centro comercial, estaciono el auto y nos bajamos de él, lo cierro con llave y caminamos a una de las tiendas de ropa, entramos y Jackeline solo mira toda la ropa.
- ¿No te gusta nada de aquí? – Le pregunto y me sonríe.
– Claro que sí… pero… mejor tú elige… - Me dice y río suavemente.
- ¿Yo? Sí eres tú la que va a vestir la ropa. – Le digo y mira alrededor.
– Pero es que todo parece tan lujoso. – Me dice viéndome de nuevo.
– Vamos… olvida el dinero… olvida la pena… elige lo que te guste. – Le digo y me sonríe de nuevo, se acerca a mí y me da un beso en la mejilla.
– Gracias. – Me dice y empieza a caminar alrededor del almacén, me siento cerca de la caja registradora y después de media hora Jackeline viene siguiendo a una de las chicas que atiende.
- ¿Solo eso? – Le pregunto cuando veo que la chica solo trae tres blusas, tres pantalones, un par de sandalias y ropa interior.
– Sí… ¿Es mucho? – Me pregunta y sonrío.
– No… en realidad es muy poco. – Le digo y la chica empieza a pasar la ropa por la caja registradora.
- $75. – Me dice la chica y saco la tarjeta, la pasa por el escáner y me hace un recibo, lo firmo y después agarro la ropa ya en bolsa.
– Gracias, vuelvan pronto. – Nos dice y salimos de la tienda, pasamos en frente de una heladería y me detengo.
- ¿Quieres un helado? – Le pregunto a Jackeline.
– Pues… sí, está bien. – Me dice sonriendo y buscamos una mesa, Jackeline se sienta y dejo las bolsas en la mesa, camino a la caja y un chico me recibe.
– Bienvenido, ¿Qué le sirvo? – Me pregunta.
– Eh… dos “Banana Split” de fresa, vainilla y chocolate. – Le contesto.
– Muy bien… serían $3.80. – Me dice y saco dinero de mi cartera, pago y el chico empieza a prepararlas, cuando termina me las da y camino a mi mesa, me siento enfrente de Jackeline y le doy su helado.
– Gracias. – Me dice.
– De nada. – Le digo y empezamos a comer. Después de que terminamos de comernos el helado vamos a comprar provisiones, después de comprarlas nos salimos del centro comercial y caminamos al auto, metemos las cosas en el auto, nos subimos y manejo a casa.
Al llegar nos bajamos del auto y saco las bolsas de provisiones dejándola a Jackeline solo su ropa, con el control remoto cierro el auto con llave y camino a la casa, como puedo abro la puerta y tiro las llaves en la mesa, al entrar Jackeline empieza a sonar el teléfono.
- ¿Crees que puedes contestarlo Jackie? – Le digo caminando a la cocina con las manos totalmente ocupadas con las bolsas.
– Sí… claro. – Me dice sonriendo y contesta el teléfono.
- ¿Bueno? ¿Bueno? ¿Jake? Lo siento se ha equivocado de número. – Oigo que dice Jackeline y me acerco a ella.
- ¿Quién es? – Le pregunto a Jackeline y me da el teléfono.
- ¿Bueno? – Digo.
– Hola… - Me dice una voz triste…
- ¿Kim? – Le pregunto y oigo que está sollozando.
– Dime… que no es lo que pienso Jake… por favor dímelo… - Me dice y miro a Jackeline, sin haberle dicho nada ella baja la mirada y camina a la cocina.
– Claro que no linda… no es lo que piensas. – Le digo pero se queda callada.
- ¿Pasa algo malo? – Le pregunto.
– Te extraño… te extraño tanto… - Me dice y una lágrima cae de mis ojos.
– Lo sé Kim… lo sé… no sabes cuanto sufro por cada lágrima que imagino que derramas por mí… no sabes cuanto dolor me causa el no tenerte junto a mí. – Le digo limpiando mis lágrimas.
- ¿Por qué siempre tienes que ser tú Jake? – Me pregunta.
- ¿Perdón? – Le pregunto.
- ¿Por qué siempre… eres tú el que tiene problemas? ¿Por qué no… puedes vivir en paz? – Me pregunta.
– Eso trato Kim… tú bien sabes que eso es lo que trato. – Le contesto y se pone a llorar.
– Por favor Kim… no llores… por favor. – Le digo sollozando… no aguanto oírla llorar… se parte mi corazón… sufre mi alma.
– Ven Jake… por favor… ven… - Me dice y cuelga.
- ¿Kim? ¡¿Kim?! – Pregunto pero nadie contesta, cuelgo el teléfono y camino al sillón, me siento en él y cierro mis ojos.
- ¿Estás bien Jake? – Me pregunta Jackeline después de unos minutos en silencio. – Sí… sí. – Le contesto.
– Creí que te llamabas Jack. – Me dice y abro los ojos, me pongo de pie y miro que Jackeline está poniendo las provisiones en la refrigeradora.
– Jackie… te juro que te explicaré todo… pero no ahora, ¿O.K.? Por ahora quiero que te quedes aquí sola. – Le digo caminando hacia ella.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Sola?! ¡¿Adónde vas tú?! – Me pregunta y camino a la puerta.
– Necesito ver a la chica que me habló. – Le digo y Jackeline camina hacia mí.
- ¿Cuánto tiempo te irás? – Me pregunta.
– Un par de días, tienes comida, ropa, no te hace falta nada. - Le digo agarrando la perilla de la puerta y cerrándola un poco.
– Bueno… cuídate. – Me dice y le sonrío.
– Gracias, no le abras a nadie. – Le digo y me sonríe, cierro la puerta y corro al auto, me subo y acelero a toda velocidad al aeropuerto.
Llego en menos de 10 minutos y estaciono el auto en el parqueo, salgo del auto y corro hacia la venta de boletos y miro el número del único avión que va a Alaska, corro hacia su puerta de acceso y miro que ya se está cerrando, me hago invisible y subo al avión. Busco un asiento esquivando a la gente y me siento, cuando el avión está a punto de despegar me hago visible y me abrocho el cinturón. Después de las ya monótonas, y largas, horas de vuelo llego a Alaska, bajo del avión pero por mala suerte unos agentes de migración están revisando documentos y boletos.
– No tengo tiempo para estas estupideces. – Susurro y empiezo a correr.
- ¡Alto! – Me grita uno de ellos y lo empujo, salgo del aeropuerto y me hago invisible, me subo al techo de uno de los autobuses que van al pueblo y me acuesto haciéndome visible de nuevo.
Llego al pueblo y empiezo a correr de nuevo.
– ¡Hola Jake! – Me dice Abbygail cuando paso enfrente de su carpintería.
– Hola, ¿Has visto a Kimberly? – Le pregunto solamente trotando.
– No… no ha salido de la cabaña desde hace tres días. – Me dice… diablos…
- Gracias. – Le digo y empiezo a correr de nuevo. Después de quince minutos llego a la cabaña, miro que todo está oscuro y cerrado, con la mente abro la puerta principal y entro, cierro la puerta y noto que las llaves están en la chapa, camino a la sala y no hay nadie, la cocina incluso parece que no se ha usado desde que me fui… ay Kimberly, no me digas que ni has comido… camino a la recámara y miro que está dormida, está temblando de frío pero no se ha arropado, me acerco a ella y noto que tiene los ojos oscuros… sombreados de tanto llorar o quizá de no dormir, me siento en la cama y empiezo a acariciar su rostro…
- ¿Jake…? ¿Eres tú…? – Murmura entre sueños y sonrío, me pongo de pie y me acuesto del otro lado de la cama, la abrazo por la espalda y me quito los lentes, los pongo en la mesita de noche y nos arropo… de repente me quedo dormido.
Al despertar miro que Kimberly aún sigue dormida, noto que ya es de noche y que todo está oscuro, me pongo de pie y camino al baño, entro y me lavo la cara… miro mis ojos blancos… nunca me he preguntado por qué los tengo así… me enjuago la cara de nuevo y oigo que Kimberly empieza a sollozar, cierro la llave y me acerco a la puerta del baño.
– Sé que vendrás Jake… sé que vendrás… tengo que ser paciente… tengo que soportar ésta maldita soledad… tengo que aguantar. – Oigo que susurra Kimberly entre sollozos, abro la puerta del baño y veo que está sentada a la orilla de la cama, cubriéndose la cara con ambas manos… salgo del baño despacio y me arrodillo frente a ella, pongo mis manos sobre las de ella y lentamente se las quito de la cara.
- ¡¿Jake…?! – Susurra sonriendo un poco, le sonrío y Kimberly se arrodilla en el suelo también para abrazarme.
- ¡¡Viniste!! ¡¡Viniste!! – Dice llorando y empiezo a llorar también… siento tanta emoción… tanta fortuna de tenerla entre mis brazos de nuevo… sé que no nos separamos por mucho tiempo… pero… cuando me fui ni siquiera nos despedimos como debíamos… tal vez ésta vez sí tenga la oportunidad. Después de varios minutos abrazados Kimberly se separa de mí y me besa profundamente… lentamente… desesperadamente…
- Estoy embarazada… - Me dice sin dejar de besarme, me separo lentamente y la miro a los ojos.
- ¡¿Embarazada…?! – Le digo… no lo puedo creer… sé que ya lo había visto… que mi futuro pasó ante mis ojos… pero aún así es una grata sorpresa… le sonrío y la abrazo muy fuerte.
– ¡Ay Kim! ¡¿En serio?! – Le digo riéndome de felicidad, ella se pone a reír también y me aprieta un poco.
– Sí Jake… sí, es en serio. – Me dice…
- Por eso es que querías que viniera… para decírmelo en persona. – Le susurro separándome lentamente.
– Por eso… y porque en verdad ya te extrañaba. – Me dice bajando la mirada, beso su frente y la abrazo de nuevo… yo también la extrañaba.
Después de unos minutos así, abrazados en el suelo, nos ponemos de pie y nos dormimos de nuevo en la cama. Los rayos del sol me dan en los ojos y me despiertan, pongo mi mano sobre mi frente y miro a mi lado, Kimberly me tiene bien abrazado… ¿Cuánto tiempo me resta? Le dije a Jackeline que no me tardaría más que un par de días… veamos… salí como a las dos de la tarde, hora de París, más 12 horas aproximadamente de vuelo… obvio, dos de la madrugada u ocho de la noche aquí… en éstos momentos son las 9:30 de la mañana, o sea las… 3:30 de la tarde en París… diablos… ya va un día…
- Hola. – Me susurra Kimberly poniendo su rostro en mi cuello, acaricio su mejilla con mi mano y ella acerca su boca a la mía, me besa y después me mira fijamente a los ojos.
– Hola. – Le digo y sonríe.
- ¿Por qué estabas tan pensativo? – Me pregunta.
– Es que… le dije a la amiga que me está cuidando la casa que volvería en dos días… y pues… ya va un día más una hora y media. – Le digo y Kimberly se molesta, se pone de pie y camina al baño.
- ¿Kim? ¿Qué pasa? – Le pregunto y no me contesta, me pongo de pie y entro al baño, miro que ella está desnuda, enciende la ducha y se empieza a bañar.
- ¿Qué pasa? – Le pregunto otra vez.
- ¿Qué pasa? Lo que pasa es que acabas de llegar, te acabo de decir que vamos a tener un bebé y ya quieres irte. – Me dice sin mirarme o dejando de bañarse.
– Vamos Kim… no es que me quiera ir… solamente es un comentario. – Le digo quitándome la ropa.
- ¿Un comentario? Los comentarios son por algo, por eso se llaman “Comentarios”. – Me dice y la abrazo por la espalda ya desnudo, ella me mira de reojo y me sonríe.
- ¿Qué haces? – Me pregunta dándose la vuelta pero sin quitar mis brazos.
- ¿Tú qué crees? – Le pregunto y beso su cuello.
– Si es lo que pienso pues… déjame decirte que no me tienes en el humor. – Me dice y sonrío pasándome de su cuello al lóbulo de su oreja.
- ¿En el humor? Hmmm… - Le susurro mordiéndola delicadamente, ella gime suavemente y mueve su cara quitándome su oreja, me mira y me besa profundamente.
– Sí… en el humor. Así como cuando te confesé que me gustó… “Eso”. – Me dice dejando de besarme y solo sonriéndome.
– Ahhh… y, ¿Crees que haya la posibilidad de que continuemos con esa plática? – Le pregunto acariciando una de sus piernas, ella la levanta y la acerca a la mía empezando a frotar mi muslo.
– No sé… tal vez… quizá… puede ser… - Me dice con voz infantil y sonrío, la empiezo a besar de nuevo y ella cuelga sus brazos de mi cuello, coloco ambas manos en sus piernas y se las levanto haciendo que me las ponga alrededor de mi cintura, descanso su espalda sobre la pared y empiezo a besar su cuello de nuevo mientras la penetro lentamente, me separo un poco y la miro a los ojos, en su cara refleja un poco de dolor pero, aún así, me sonríe. Continúo moviéndome y ella me empieza a besar, mientras nos besamos puedo sentir como gime… abro los ojos y miro que incluso aprieta los párpados un poco, me detengo y dejo de besarla, abre los ojos y me mira fijamente.
- ¿Estás bien? – Le pregunto.
– Sí… sí… creo que… vas muy rápido. – Me dice, sonrío y me muevo lo más lento que puedo, Kimberly cierra los ojos y empieza a gemir de nuevo, yo simplemente la miro… me excita… incluso solo ver los gestos de su rostro… poco a poco siento como me empieza a apretar más y más con las piernas, me muevo un poco más rápido y ella gime más y más fuerte, los gestos de su rostro me parecen tan… sensuales… de pronto ella tiene su orgasmo y yo el mío… pongo mi rostro cerca de su cuello y ella coloca sus manos en mi cabeza, respiramos agitadamente e incluso nuestro corazón late un poco rápido… muevo mi rostro un poco y miro que aún tiene los ojos cerrados, sonrío y los abre lentamente, me mira y me sonríe.
– Guau… - Me dice y reímos suavemente.
– Lo mismo digo. – Le susurro y la beso profundamente mientras la bajo al suelo.
Nos bañamos y nos secamos, después salimos a la recámara y miro que Kimberly se pone la misma ropa.
- ¿Sabes qué? – Le pregunto mientras visto mi ropa.
- ¿Hmmm? – Me dice viéndome.
– Vamos de compras. – Le digo y me sonríe, nos terminamos de vestir y salimos de la cabaña, tomo las llaves y cierro. Caminamos al pueblo de la mano y al llegar noto que todos se nos quedan viendo sonrientes, paso mi brazo detrás de su cuello y me le acerco a su oído.
- ¿Estarán felices de verme… o de verte salir al fin? – Le susurro y ella sonríe, seguimos caminando y al llegar a la tienda se detiene.
– Jake… necesito hablar con Estela… el día que te fuiste no trabajé y falté los dos días siguientes, más hoy… serían cuatro… no quiero perder el trabajo. – Me susurra parándose frente a mí y tomándome de ambas manos.
– Muy bien… vamos. – Le digo y caminamos a la entrada de la tienda, entramos y vemos que la señora nos sonríe.
- ¡Chicos! ¡Qué milagro que los veo! – Nos dice y camina hacia nosotros, nos abraza y nos besa la mejilla.
– Hola Estela. – Le dice Kimberly.
- ¿Qué los trae por aquí? – Nos pregunta.
– Kim quería saber si aún no la ha despedido. – Le digo sonriendo y la señora se pone a reír.
- ¡¿Cómo vas a creer preciosa?! – Le dice a Kimberly y ella sonríe.
– Se lo agradezco mucho… en verdad estaba preocupada… - Le dice Kimberly, en eso oigo que suenan unos balazos.
- ¡Dios de mi vida! ¿Qué fue eso? – Dice la señora y todos vemos hacia fuera de la tienda, los tipos que odian a Jacobo y los demás están disparando contra la bodega.
– Oh no… tengo que ayudarlos. – Digo y corro a la puerta de la tienda.
- ¡¡¡Jake!!! – Me grita Kimberly y volteo, se muerde el labio inferior nerviosa, indecisa de decirme algo… quizá decirme que no vaya…
- Ten… ten cuidado ¿O.K.? – Me dice y sonrío, corro hacia los tipos y a uno que tiene una UZI (Ametralladora corta, 9mm.) lo agarro del cuello, lo aprieto hasta que queda inconsciente, los otros tipos se dan cuenta que la UZI ya no dispara y voltean.
– Miren… pero si es el “Gringo”. – Dice Joseph, los dos tipos que están a la par de él me apuntan con sus pistolas, sonrío y dejo caer la metralleta al suelo.
– Qué idiota… ¿Piensas que por que estás desarmado no te dispararemos? – Dice Joseph y bajo la cara, así como cuando luché contra Wesley, en el sueño claro, elevo mi energía y mi cabello se levanta por ésta misma, mis ojos brillan y sonrío cínicamente.
– A decir verdad… sí… ¡Esperaba que corrieran! – Grito empezando a levitar y los dos tipos con armas se asustan, dejan caer las pistolas al suelo y salen corriendo, Joseph se asusta pero recoge las armas y me apunta.
- ¡¿Qué diablos eres?! – Me pregunta y me empieza a disparar, dejo que las balas me impacten para que el tipo vea mi sangre… cuando se queda sin balas deja caer las armas… pienso en curarme pero ésta vez no siento necesario concentrarme… lleno de energía mis manos y las paso enfrente de los impactos de las balas, las balas caen al suelo y mis heridas se cierran rápidamente.
– Soy… complicado… y quizá… único. – Le digo sonriendo y cruzándome de brazos, Joseph sale corriendo y yo me pongo a reír, bajo al suelo y calmo mi espíritu, mis ojos dejan de brillar y la energía desiste en levantar mi cabello. Corro a la bodega y entro, miro que todos están bien excepto… Jacobo.
- ¡Jacobo! – Le digo arrodillándome entre Ernesto y Mauricio.
– Hey Jake… regresaste… - Me dice y miro que está herido en el estómago…
- Una maldita bala perdida rebotó en la puerta y lo hirió. – Me dice Luís, miro que Jacobo ya ha perdido mucha sangre.
– Padrino… no te mueras. – Dice Ernesto.
– No te mueras Padrino. – Le dice Mauricio también y Jacobo sonríe.
– Mi vida nunca estuvo en mis manos, no es mi decisión quedarme o irme. – Dice Jacobo cerrando los ojos, bajo la mirada… ya está muerto… Ernesto y Mauricio lo abrazan y empiezan a sollozar, Luís se pone de pie y sale de la bodega, me pongo de pie también y lo sigo, miro que saca un cigarro y empieza a fumar.
– Llegué demasiado tarde… - Susurro y Luís me mira.
– Yo no pienso lo mismo… nos salvaste a nosotros… Jacobo ya estaba viejo… muchas veces me confeso que ya había vivido todo en su vida… que lo único que esperaba a ésas alturas de ella era la muerte. – Me dice Luís y lo miro a los ojos fijamente.
- ¿Esperaba la muerte? – Le pregunto y Luís asiente con la cabeza.
– Siempre dijo que el mundo era nuestro… que él ya no tenía edad para disfrutarlo… que agradecía cada día más que vivía porque la muerte ya respiraba en su cuello. – Me dice Luís y sonrío, miro frente a mí y Kimberly y Estela salen de la tienda.
– ¿Ésa es tu chica no? – Me pregunta señalando a Kimberly.
– Sí… - Le contesto.
– Cuídala Holmes… desde que te fuiste no la había visto. – Me dice y sonrío.
– Lo haré… con mi vida. Debo irme… - Le digo a Luís dándole la mano y me sonríe.
– Nos vemos. – Me dice y camino hacia Kimberly.
- ¿Estás bien? – Me pregunta abrazándome.
– Sí… sí. – Le digo.
– Llamé a la policía… por un momento pensé que te habían disparado. – Me dice Estela sonriendo.
– No… para nada. – Le digo y me acerco al oído de Kimberly.
- ¿Estás bien? ¿Quieres que nos vayamos a casa o siempre vamos a la ciudad? – Le susurro.
– Vamos a la ciudad… estoy bien… no te preocupes. – Me contesta y nos separamos.
– Nos vamos Estela, de verdad te agradezco mucho que me mantengas mi trabajo. – Le dice Kimberly a Estela abrazándola.
– No hay de qué mi niña… - Le dice y después Estela me abraza a mí.
– Cuide a su novia Jake… lo quiere mucho. – Me susurra al oído y ya que Kimberly estaba frente a mí le sonrío.
– Lo haré Estela. – Le digo y nos separamos, tomo la mano de Kimberly y empezamos a caminar.
– Adiós. – Le decimos a Estela y ella nos dice adiós con la mano.
Después de un rato caminando vemos que un taxi circula por la calle, le hago parada y se para frente a nosotros, abro la puerta de atrás y dejo que se suba Kimberly primero, me subo y cierro la puerta.
– A la ciudad por favor. – Le digo al taxista y empieza a manejar. Después del largo recorrido llegamos a la entrada de la ciudad.
– ¿Adónde los llevo exactamente? – Nos pregunta el taxista.
- Llévenos al centro comercial. – Le contesto y sigue manejando. Al llegar al centro comercial nos bajamos del taxi y pago, el taxi se va y tomo de la mano a Kimberly, caminamos al centro comercial y entramos a la tienda de ropa, empezamos a verla y después de un par de horas ya tenemos toda la ropa que nos gustó en la caja registradora, la chica que atiende la pasa por el escáner y nos da el total.
- ¡Ay no! ¡Qué tonta soy! Se me olvidó mi mochila. – Me dice Kimberly y sonrío, le doy mi tarjeta de débito a la chica y me hace el recibo.
- ¿Que no habías sacado todo tu dinero de ésa cuenta? – Me pregunta Kimberly… solo me quedo callado.
– Muchas gracias, vuelvan pronto. – Nos dice la chica y agarramos las bolsas.
– Jake… ¿De dónde sacaste ése dinero? – Me pregunta mientras caminamos a un restaurante de comida rápida, nos sentamos en una mesa y ponemos las bolsas en las sillas restantes.
– Creí… que ya no lo volverías a hacer. – Me dice Kimberly bajando la mirada.
– Sabes muy bien que al irme con Wesley ésos serían los trabajos que me daría. – Le susurro.
– Sí… lo sé… pero… en mi ingenuidad creí que lucharías por no volverlo a hacer. – Me dice y levanto su cara delicadamente de su mentón.
– Lo hice… pero no pude… - Le digo y me sonríe tristemente.
– Quizá… lo mejor sea que… olvidemos lo que haces… que nos dediquemos solamente a vivir. – Me dice tomando la mano que tengo en su mentón y acariciándola.
– O.K. – Le digo sonriendo y me da un pequeño beso.
- ¿Tienes hambre? ¿Ordenamos ya? – Le pregunto y asiente con la cabeza, me pongo de pie y ordeno comida, después la llevo a nuestra mesa y comemos.
Al terminar tiramos la basura y agarramos las bolsas, le hago parada a un taxi y le digo que nos lleve de vuelta al pueblo. Después de unas horas llegamos y nos bajamos en el camino a la cabaña, pago y caminamos hasta la cabaña, al llegar abro la puerta y entramos, ponemos las bolsas en la cama y sacamos la ropa, Kimberly abre el armario y empezamos a ordenarla, al terminar nos sentamos en la cama y nos quitamos los zapatos, nos acostamos y Kimberly me abraza.
- ¿Qué hora son? – Me pregunta.
– Casi las ocho de la noche. – Le contesto, me le quedo viendo y me doy cuenta que ya tiene sueño… pero trata de no dormirse.
- ¿Por qué no te duermes? – Le digo cubriéndonos con la cobija.
– Tengo miedo de que… cuando despierte… ya no estarás a mi lado. – Me dice sonriendo tristemente y beso su frente.
– Aquí estaré… te lo juro. – Le digo y me abraza, no después de mucho se queda profundamente dormida, cierro mis ojos… y me duermo también.
Al despertar miro a mi lado y Kimberly sigue dormida, miro mi reloj y son las seis de la mañana, abrazo a Kimberly y empiezo a acariciar su rostro.
– Kim… ya son las seis… ¿No piensas ir a la tienda? – Le pregunto y ella sonríe.
– ¿Tan rápido son las seis? – Me pregunta apretándome un poco y me río suavemente.
– Sí… - Le susurro y ella abre los ojos, se acerca a mi boca y me da un pequeño beso.
– Gracias. – Me dice sentándose.
– ¿Por qué? – Le pregunto y me sonríe.
– Por no irte. – Me contesta y se pone de pie, entra al baño y se oye que abre la ducha. Después de cinco minutos sale del baño y entro yo, tomo mi ducha y al salir me pongo ropa nueva, arreglo la cama y salgo a la cocina, Kimberly está sirviendo el desayuno.
– Justo a tiempo. – Me dice sonriendo y me siento frente a mi plato, ella se sienta también y empezamos a comer.
- ¿Jake? – Me pregunta.
– ¿Sí? – Le digo y me mira a los ojos dejando de comer.
- ¿Quién es la chica que me contestó? – Me pregunta y sonrío.
– Una amiga… - Le contesto y Kimberly me mira fijamente.
- ¿Una amiga? ¿Qué hacía en tu casa? – Me pregunta.
– Yo la dejé allí. – Le contesto mirándola a los ojos.
– Es la chica que me está cuidando la casa… por cierto ¿Me podrías prestar mi número de teléfono? – Le digo y noto que Kimberly sigue comiendo seria.
– Sí, claro. – Me dice. Terminamos de comer y lavo los platos, al terminar veo que Kimberly camina al recibidor, camino a él también y Kimberly me da un pedazo de papel.
– Allí está… tengo que irme. – Me dice dándose la vuelta, la tomo de la mano deteniéndola, ella se da vuelta sonriendo y la jalo hacia mí.
- ¿Qué te pasa? – Le pregunto abrazándola y ella cuelga sus brazos de mi cuello.
– Estoy celosa. – Me contesta y reímos suavemente.
– No lo estés… tú bien sabes que te amo… si no… ¿Por qué viajaría durante doce horas hasta acá? – Le contesto y se muerde el labio inferior suavemente.
- ¿Qué? ¿No te parece convincente? – Le pregunto y me sonríe.
– Sí… pero tengo que irme. – Me dice y se separa, se voltea a la puerta y camina de nuevo, ya que yo no solté su mano la jalo de nuevo y ella ríe suavemente, la abrazo y la inclino hacia atrás, la beso profundamente y después la levanto, la suelto y sale de la cabaña. Miro el número de teléfono y camino a la puerta, salgo de la cabaña y camino hacia el teléfono público, le meto una moneda y marco el número.
- ¿Hola? – Me contesta Jackeline después de un par de veces que suena.
– Hola Jackie, soy yo Jake. – Le digo.
- ¡Hey! ¡Hola! Adivinaré… ¿No vendrás hoy? – Me pregunta y sonrío.
– No, no podré llegar. Lo que pasa es que me dieron una noticia muy buena… así que… quizá me quede un par de días más. – Le digo y oigo que Jackeline se ríe suavemente.
– Y… ¿Se puede saber qué es? – Me pregunta.
– Pues… voy a ser padre. – Le digo.
- ¡¿En serio?! ¡¡No me digas!! ¡¡Felicidades!! – Me dice y me río suavemente.
– Gracias, gracias. Por cierto, no te has quedado sin provisiones, ¿O sí? – No, para nada… casi no cocino y pues… tú compras demasiado. – Me dice y sonrío de nuevo.
– Sí… lo sé… bueno te dejo antes que se corte la llamada. – Le digo.
– Muy bien… no te preocupes… ya me siento como en casa. – Me dice.
– Eso espero, adiós. – Le digo.
– Adiós, cuídate. – Me dice y cuelgo. Me quedo un rato afuera… pensando… quizá no deba quedarme más de una semana, ni siquiera más de cinco días, así para evitar sospechas, aunque Wesley ya no tiene que ver conmigo prácticamente. Me meto a la cabaña y me pongo a jugar con la consola de videojuegos, después de un par de horas oigo una explosión en el pueblo, salgo corriendo de la cabaña y miro que la explosión fue en el almacén.
- ¡¡Maldita sea!! Oh no… ¡Kim! – Digo y tomo impulso, salto al precipicio y cuando estoy a punto de tocar suelo giro y levito para bajar la velocidad, caigo arrodillado y corro hacia el pueblo. Después de unos minutos llego hasta la calle del almacén y miro que hay tipos armados cuidando la entrada de la tienda de Estela.
– No puede ser… tendré que resaltar… - Digo y elevo mi energía, como siempre ésta levanta mi cabello, mis ojos brillan en blanco y siento como la energía fluye fácilmente dentro y fuera de mí. Los tipos me miran y me apuntan.
- ¡¡Ahí viene el fenómeno chicos!! – Oigo que uno de ellos grita, miro a mi alrededor y varios tipos me tienen rodeado, Joseph sale de la tienda de Estela y detrás de él salen dos tipos apuntándole a Kimberly y Estela, sonrío.
– Siempre de cobarde, ¡¿No Joseph?! – Le grito y todos me apuntan.
– ¡Maten a ése bocón! – Grita Joseph.
- ¡¡No!! – Grita Kimberly y todos me empiezan a disparar, expulso toda la energía que puedo a mis manos y hago un escudo alrededor de mí… mucho más potente e incluso protector que el que hice en Marsella, siento como éste incluso se mantiene por sí mismo así que me cruzo de brazos y me pongo a carcajear, los tipos que me disparan se quedan sin balas casi al mismo tiempo que se desvanece el escudo… así que es temporal…
- ¿Qué pasó muchachos? ¿Se quedaron sin balas? – Les pregunto descruzando mis brazos y cargando esferas de energía, los tipos se apresuran a cargar y me apuntan de nuevo.
– ¡¡¡Hora del show del “Fenómeno”!!! – Grito y empiezo a lanzar esferas a diestra y siniestra, solo evitando herir a Kimberly y Estela, algunos de los tipos que logran cargar su arma me disparan pero nunca me hieren de gravedad… al noquear a todo mundo me arrodillo y cierro mis ojos… aún si ya puedo curarme de forma rápida mis manos no alcanzan ciertas heridas, como las de mi espalda… al curarme abro los ojos y miro que los dos tipos que tenían apuntadas a Kimberly y Estela caminan hacia mí, solo Joseph se queda con ellas.
– Ahhh… quieren tratar de vencerme también, ¿No? Hmph. Piénsenlo mejor. – Le digo poniéndome de pié y mirándolos, los tipos sueltan sus armas y sacan un par de cuchillos cada uno…
- ¿Combate cerrado? Hmmm… acepto. – Les digo y camino hacia ellos, ellos corren hacia mí y me empiezan a atacar con los cuchillos rápidamente, me esquivo sus ataques y empujo a uno, éste cae al suelo y el otro me ataca, giro dándole una patada en la espalda y suelta uno de los cuchillos, con la mente lo atraigo hacia mí y lo agarro con mi mano izquierda.
– Vamos, vamos. De pie educandos. – Les digo y se ponen de pie, me atacan de nuevo, esta vez uno primero y el otro después. Repito la táctica y le quito un cuchillo al que tenía dos.
– Para que vean que soy parejo… - Digo y lanzo un cuchillo a un poste de metal, éste se incrusta y los tipos solo me miran. Me atacan por tercera vez pero ahora con más energía y rapidez, me esquivo los ataques y los hiero en el pecho, no mortalmente claro, bajan la guardia y se cubren la herida.
– Herirlos no fue un error… si quieren podemos continuar… aunque no sería… benigno… para ustedes. – Les digo sonriendo y ambos tipos sueltan sus cuchillos, oigo dos disparos y ambos tipos caen arrodillados… empiezan a sangrar de la sien y caen al suelo, oigo un tercer disparo y volteo hacia donde está Joseph… con mi mente detengo una bala que estaba a punto de tocar mi cabeza… la dejo caer al suelo y camino hacia Joseph quien fue el que me disparó con una pistola.
– No puedes ganar Joseph… no contra mí… - Le digo y saca otra pistola, las recarga y se las pone en la cabeza a Kimberly y Estela.
- ¡¡¡¿No puedo ganar, eh?!!! ¡¡¡Te equivocas!!! ¡¡¡Tú perderás esta vez!!! – Me dice y bajo la mirada… la única forma de salvar a ambas es matando a Joseph, tirando una esfera de energía con todo mi poder y fuerza… a toda velocidad.
– No… quería hacer esto… te lo juro… aún sabiendo que mataste a Jacobo… - Le digo.
- ¡¿Qué piensas hacer?! – Me grita y cargo una esfera con todo mi poder, se la tiro y ésta pasa en medio de Kimberly y Estela, le da en la cabeza a Joseph… y se la arranca… la sangre mancha a ambas y el cuerpo de Joseph cae hacia atrás, las chicas voltean a ver y Estela se tapa la boca, Kimberly mejor corre hacia mí, me abraza y empieza a llorar. - ¿Estás bien? – Le pregunto.
– Sí, sí… ¿Y tú? – Me pregunta sollozando.
– Sí… - Le susurro bajando mi mirada y Kimberly pone su rostro en mi pecho.
– Muchacho… no sé como lo hizo… y no me atrevo a preguntárselo… solo le pido que… por favor… salve a los chicos de la fundición… sé que los hombres de ése tal Joseph hicieron algo con ellos. – Me dice Estela.
- ¿Dónde están? – Le pregunto y Kimberly me mira.
– Deben estar allí abajo. – Me contesta Estela señalando la bodega, miro a la puerta y veo como humo sale de ella.
– Ay no… - Digo y me alejo de Kimberly, me dirijo corriendo hacia la bodega y entro, se siente un calor terrible… incluso más caliente que de costumbre… bajo las escaleras lo más rápido que puedo y miro que el fuego sale de las calderas, miro en el centro del cuarto y Mauricio, Ernesto y Luís están amarrados, corro hacia ellos y los desamarro, se quitan la mordaza y se me quedan viendo.
- ¡¡¡¿Jake?!!! ¡¡¿Eres tú Homie?!! – Me pregunta Ernesto.
– Sí, no hay tiempo para explicaciones, ¿Pueden calmar las calderas? – Les pregunto y Luís corre hacia una de ellas.
– No… la temperatura es muy alta… solo que se cortara el paso del gas. – Me contesta Luís.
– Nadie puede hacer eso ahora, tardaría más de 2 minutos en hacer efecto y esto se pone más y más caliente por segundo. La fundición ya se perdió. – Dice Mauricio.
– Pero si no se corta el gas éste arderá hasta las pipas… ¡El pueblo completo volará! – Dice Ernesto, bajo la mirada y cierro los ojos, es obvio qué debo hacer.
- ¿De dónde se corta el gas? – Les pregunto y todos me miran.
- No estarás pensando en quedarte. – Me dice Luís y sonrío.
– Estás loco. – Me dice Mauricio y mis ojos brillan.
– El gas se corta desde la parte de atrás de cada caldera, todas deben cerrarse para que el gas regrese a la fuente… lo difícil es cerrar la última válvula… está hasta el final del cuarto. – Dice Ernesto y miro hacia el final… veo una válvula de presión.
– Debes cerrarla y mantenerla así por lo menos por un minuto… así para que el gas sea presionado fuera de la fundición. – Me dice Luís y me cruzo de brazos.
– Fácil… los veo afuera. – Les digo caminando hacia las calderas, curiosamente cuando estoy frente a ellas las tapas salen volando y el fuego se me va encima, me cubro con mi brazo derecho y éste se quema.
- ¡¡¡Jake!!! – Me grita Luís, veo que es el único que todavía va por las escaleras.
– ¡Vete, estoy bien! – Le grito y Luís sube corriendo, elevo mi energía lo más que puedo y el fuego se aparta, paso hacia atrás de las calderas y cierro cada una de las válvulas de gas… para cuando termino el calor es insoportable… siento como mi piel empieza a arder… corro hacia el final del pasillo y al llegar a ella veo que las calderas explotan liberando todo su fuego.
- ¡No moriré tan fácil! – Grito haciendo un escudo alrededor de mí, el fuego se detiene en él pero el calor aún penetra, me doy vuelta y cierro la válvula, miro a mi alrededor y veo una columna de hierro, mantengo la válvula con una mano y atraigo la columna con la otra, la pongo detrás de mí y sigo manteniendo la válvula… poco a poco siento como el calor me empieza a sofocar, me arrodillo sin soltar la válvula y cierro mis ojos… siento como estoy a punto de caer inconsciente… en eso siento que el fuego golpea la columna y me pongo de pie, mantengo de nuevo la válvula con una mano y con la otra sostengo la columna… cierro mis ojos… y dejo de sentir cosa alguna.
(THE GHOST: Alucinación.)
Al abrir los ojos veo que estoy enfrente de Wesley y otro tipo con un traje raro… ni sé cómo describirlo.
- ¿Listo hermano? – Oigo que alguien me dice a la par mía, miro a mi lado y es Jason… mi gemelo… miro que se pone en pose de pelea y sonrío.
– Así que… pelearemos juntos… - Susurro y él me sonríe también.
– No me fascina mucho la idea pero… nuestra rivalidad puede esperar un poco más. – Me dice y me pongo en pose de pelea también, miro que Wesley y el otro tipo corren hacia nosotros y empezamos a pelear… después de un par de minutos veo que ni mi hermano ni yo estamos al nivel de nuestros enemigos.
– Bien, bien… creo que necesitaremos ayuda. – Me dice Jason quitándose los lentes, miro que sus ojos están blancos al igual que los míos.
– Vamos Ghost… ¡Venzamos a estos estorbos! – Me grita Jason elevando su energía.
– Les âmes… le sang… des victimes… dans moi!! – Grita Jason y cae un rayo… prácticamente en él… los ojos se le iluminan tremendamente fuerte… su cuerpo se fortalece… de repente muchas almas salen del suelo y empiezan a traspasar el cuerpo de Jason… con cada alma siento como su poder se eleva, miro a Wesley y al otro tipo y me doy cuenta que están asustados… aunque quieren esconderlo, Jason toca suelo de nuevo y me mira.
- ¡Vamos Ghost! – Me dice, elevo mi energía mientras repito las palabras que él dijo y las almas me traspasan, siento un enorme poder… casi incontrolable… cierro los ojos y siento como si mi espíritu fuera más grande que mi cuerpo.
(THE GHOST: Presente.)
Abro los ojos y estoy de nuevo en la fundición… ya que estaba descuidado el fuego me empuja la columna y me quedo sin fuerza.
– Les âmes, le sang, des victimes, dans moi! – Grito rápidamente elevando mi energía y miro como las almas salen de la tierra y me traspasan, mi fuerza aumenta y empujo la columna con toda mi fuerza, el fuego se parte pero avanza hacia mí, libero energía con mi mano haciendo que el fuego salga por la escalera… oigo un sonido agudo y miro la válvula, un pequeño foco que tiene a la par se encendió de color verde, suelto la válvula y corro a las escaleras, siento que corro más rápido sin esforzarme tanto, subo las escaleras y toda la fundición explota, salto fuera de la bodega y justo cuando voy por el aire ésta explota también, caigo en la nieve y quedo atontado.
- ¡Jake! ¡Jake! – Oigo que grita Kimberly y los chicos de la fundición, miro frente a mí y todos se detienen justo enfrente.
– Dios santo… Jake… ¿Eres tú? – Me pregunta Ernesto… ¿Tanto cambié después de hacer el hechizo? Me pongo de pie y miro la nieve, está llena de sangre, miro mis manos y estas están quemadas… es más… todo mi cuerpo está despellejado.
- ¡¿Qué diablos…?! – Murmuro… parece que estoy casi muerto pero no siento dolor alguno, cierro mis ojos y me curo, al abrirlos miro que todos están sorprendidos… parece ser que mi apariencia aún los asusta…
- Debo liberar las almas… - Susurro y camino lejos de todos.
– Jake… - Oigo que susurra Kimberly pero sigo caminando… al llegar a la salida del pueblo me arrodillo y me concentro… calmo mi espíritu y de repente siento que la energía que me salvó me abandona súbitamente, de sopetón, abro mis ojos y veo como la almas escapan bajo tierra. Cuando todas me dejan me siento tan débil que caigo a la nieve.
- ¿Qué… qué fue todo eso…? – Murmuro y quedo inconciente.
Al despertar estoy en la recámara de la cabaña, siento que tengo algo frío en la frente, lo toco y es una pañoleta.
– Cuando te encontramos estabas ardiendo en fiebre. – Oigo que dice Kimberly y miro a la puerta de la recámara, está parada bajo el pórtico.
– Nadie podía creer cuan caliente estaba tu cuerpo… considerando que estabas con poca ropa y en la nieve. – Me dice Kimberly caminando hacia la cama, me intento sentar pero mi cuerpo me duele, en especial ambos brazos, grito de dolor y Kimberly camina hacia el otro lado de la cama, se arrodilla en ella y me ayuda a recostarme de nuevo.
– Calma, calma. – Me dice acariciando mi rostro.
– ¿Todos están bien? – Le pregunto a Kimberly.
– Sí, sí… aunque un poco… “Impactados” por el show que diste… - Me dice Kimberly sonriéndome.
– Cada vez… siento que tengo más y más poder… no quise asustar a nadie. – Le susurro a Kimberly tomando su mano y besándola.
– Lo sé… lo sé… - Me dice y se acuesta a mi lado.
– No quise… asustarte a ti… - Le digo y me sonríe tristemente.
– Lo sé Jake… pero es que… primero veo como te acribillan a balazos entre veinte hombres, por decir pocos; después sales… ¡Despellejado! ¡Quemado! Te curas frente a todos pero… tus ojos… tu cuerpo… parece poseído… ¡Endemoniado! – Me dice Kimberly y bajo la mirada.
– Jake… sé que me amas… sé que no tratas de herirme… pero… cada vez que “Juegas al héroe” haces que casi me dé un infarto. – Me dice y la miro a los ojos… ¡¿”Jugar al héroe”?!
– Kim… lo que hago lo hago sin querer ser un héroe, lo hago porque sino cosas malas pasan. – Le digo.
– Jake… ¡¿Cómo es posible que un día estés evitando las cosas malas y al otro tú eres el autor de ellas?! ¡¿Cómo es posible que un día estés salvando una vida y al otro la estés quitando sin piedad?! – Me pregunta y me enojo, me pongo de pie gritando de dolor y camino a la puerta del baño, abro la puerta y la azoto al cerrarla, me miro al espejo y siento tanta ira… que incluso mis ojos brillan… de repente un ardor en ambos brazos me empieza a quemar… grito de dolor y sostengo mis brazos.
- ¡Jake! ¡¿Qué pasa?! – Pregunta Kimberly entrando al baño y viéndome, me tiro al suelo y sangre empieza a brotar de mis bíceps.
- ¡¡Ay Dios mío!! – Grita Kimberly tapándose la boca, miro mis brazos y veo como un tatuaje o algo así se empieza a ceñir en ellos haciendo brotar la sangre… Kimberly pone sus manos en mis hombros ya que me estoy moviendo violentamente. - ¡¡Cálmate Jake!! ¡¡Cálmate!! – Me grita y trato de quedarme quieto… siento como mi cuerpo se mueve involuntariamente… y aprieto los dientes para evitar seguir gritando.
Después de unos cinco minutos dejo de sentir dolor alguno… cierro mis ojos y me recuesto en el suelo.
- Santo cielo… - Oigo que dice Kimberly tocando mis brazos, abro los ojos y ella me mira preocupada, miro mis brazos y tengo un tatuaje de color negro en ambos… como una especie de diseño en espinas… y en medio… una doble “G”… ¿Quizá… de “Ghost”…?
– Ayúdame Kim… por favor… - Le digo a Kimberly y me ayuda a ponerme de pie, me miro al espejo y mis ojos han vuelto a la normalidad.
– Vamos… tienes que regresar a la cama… - Me dice Kimberly y me ayuda a llegar a la cama; al llegar me acuesta en ella y se me queda viendo, se sienta a mi lado y me cubre con la sábana.
– Deberías dormir… - Me susurra y miro que se muerde los labios suavemente…
- Jake… lo siento… no quise… hacerte enojar… - Me susurra y cierro mis ojos… “La verdad duele”… y mucho más cuando es tan cruel…
- No te disculpes Kim… sé que tus reclamos nunca dejarán de ser los mismos… por que siempre querrás estar conmigo… no me enoja que me digas mis verdades en la cara… lo que me enoja es que no puedo cambiarlas… - Le digo y ella acaricia mi rostro, después de unos minutos me quedo dormido.
Al despertar miro que ya está amaneciendo, miro mi reloj y éste está arruinado… el calor debe haberlo derretido por dentro… miro a mi lado y Kimberly está profundamente dormida… la cubro con la sábana y sin querer miro el tatuaje de mi brazo… ésas “G”… estoy seguro que es de “Ghost”… y sé que las almas que me ayudaron, y en parte poseyeron, tuvieron algo que ver también… es probable que las almas sepan lo que soy… también es probable que… ésas almas sean las de aquellos que he asesinado… quizá no han sido muchos… pero no hay que olvidar que mi hermano también puede hacer el “Hechizo”… así que significa que él también ha asesinado; el hechizo lo dice claramente “Las almas, la sangre, de las víctimas, dentro de mí”…
- Hola mi amor… ¿Ya te sientes mejor? – Me dice Kimberly, la miro a los ojos y ella me sonríe, miro que apenas abre los ojos… aún tiene sueño…
- Sí… algo… discúlpame por despertarte. – Le digo poniendo mis brazos alrededor de ella, cierra los ojos y pone su rostro en mi cuello.
– No… no estaba dormida… - Me dice bostezando y cubriendo su boca, me río suavemente.
- ¿No? – Le pregunto y se descubre.
– Bueno… eso creo… te he estado cuidando toda la noche… temía que tuvieras otro de esos ataques. – Me dice cerrando los ojos.
– Pues… gracias… - Le digo acariciando su rostro… se siente tan cálido… tan suave… sentirla me hace creer que todo vale la pena… que el dolor… que el esfuerzo… que… la perdición que me espera por matar a tanta gente… valen la pena… solo por estar con ella… y en solo pensar que en su vientre se está creando nuestra hija… me hace sentir… el más afortunado de los hombres… aún cuando no soy parte de ellos… aún cuando no nací de la manera que debía.
– No me digas que ya estás satisfecho. – Oigo que dice la voz de Dark… ¿Qué? ¿Dónde…?
- ¿Estoy? Hmph. Tú sabes donde. – Me contesta y cierro los ojos, al abrirlos miro que Dark camina desde lo más oscuro y se acerca a mí.
- ¿Qué quieres decir con satisfecho? – Le pregunto.
– Quiero decir que si ya sientes que tu vida está completa. – Me contesta y bajo la mirada.
– Pues… claro… claro que sí… estoy con Kimberly y ella me ama… me ama aún cuando sabe que soy un asesino… incluso va a tener una hija mía. – Le digo y Dark se pone a reír.
– Eres un idiota… ¡¿Acaso crees que si sabes que el bebé de Kimberly será una niña la muerte de tu “Mujer” no es verdad?! – Me dice y aprieto los puños… tiene mucha razón.
- ¡¡Claro que tengo razón!! ¡¡Por algo soy tu predecesor!! – Me dice y lo miro a los ojos.
- ¿Qué quieres de mí? – Le pregunto.
– Quiero… que no niegues tu futuro. – Me dice y me enojo.
- ¡¡Lo niego por que no es lo que quiero!! – Le grito y se cruza de brazos.
- ¡¿Acaso crees que yo quería… “Sacrificarme” por un niño tan llorón como tú?! ¡¡Claro que no!! Si hubiera sido mi decisión te hubiera despedazado el día que nos conocimos. – Me dice.
- ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no era tu decisión?! – Le pregunto dando un paso adelante.
- ¡¡No era mi decisión… por que lo había visto!! ¡¡Tú no eras una premonición que vi y podía cambiar!! ¡¡Eras una visión!! ¡¡He visto el mismo futuro que tú!! ¡¡He visto como Kimberly muere en tus manos!! ¡¡He visto como su corazón aún late en ellas!! – Me dice… recuerdo ése sueño… fue tan horrible…
- No morirá… yo cambiaré ése destino… y tú lo verás… - Le digo y Dark se da la vuelta.
– La única manera en que puedes cambiar el futuro… es muriendo ahora… lo cual sería en vano ya que Wesley buscaría a Kimberly para dar con tu… “Cadáver”. – Me dice mientras camina a las sombras de nuevo. Cierro mis ojos y al abrirlos estoy de nuevo en la recámara de la cabaña, abrazando a Kimberly.
– No puedo dejarte ir… no sin pelear por ti… - Susurro acariciando su rostro…
Me quedo despierto y veo como respira Kimberly… como descansa tranquilamente… me separo lentamente de ella y me siento… creo que… ya es hora de irme…
- ¿Jake? ¿Qué haces? – Me pregunta Kimberly medio dormida, la miro y acaricio su rostro.
– Tengo que irme mi amor… no puedo estar más tiempo contigo. – Le digo y se entristece.
- ¿Me hablarás cuando llegues? – Me pregunta y me acerco a ella.
– Por supuesto. – Le contesto y la beso profundamente, la dejo de besar un momento y nos quedamos viendo mutuamente.
– Ten cuidado Jake… ten mucho cuidado… - Me dice y beso su frente.
– Lo tendré… tú solo preocúpate por nuestra niña. – Le digo acariciando su vientre, me sonríe mirando mi mano.
- ¿Crees que en realidad se cumpla mi sueño? – Me pregunta y sonrío, levanto su cara suavemente del mentón y la beso de nuevo.
– No lo creo… estoy seguro. – Le digo y me sonríe, me pongo de pie y camino al baño, tomo una ducha y después salgo al cuarto de nuevo, miro que Kimberly sigue en la cama, pero sentada. Elijo la ropa que voy a vestir y me la pongo, me siento a la orilla de la cama y amarro mis zapatos… Kimberly se acerca a mí y me abraza por la espalda.
– Volveré pronto, lo prometo. – Le digo cuando recarga su cabeza en mi hombro, la miro y me da un pequeño beso, se separa de mí y me pongo de pie, dejo la toalla en la cama y empiezo a caminar.
– Jake. – Me dice Kimberly y volteo.
– Te amo. – Me dice sonriente.
– Yo también te amo. – Le digo sonriente también, me doy vuelta de nuevo y salgo de la cabaña.
Me dirijo al aeropuerto y al llegar compro un boleto de vuelta a Francia, el avión despega a las ocho y media de la mañana, o sea a las dos de la tarde en París.
Después del largo vuelo llego a París, saco mi auto del parqueo y me dirijo a casa, miro el reloj del auto y son casi las tres de la mañana. Al llegar a casa estaciono el auto en la parte de atrás, me bajo de él y saco las llaves de la casa, abro la puerta y entro, cierro con llave la puerta y dejo las llaves en la mesa de al lado, camino a la cocina y tomo un vaso, lo lleno de agua y empiezo a tomar. Después de unos tragos miro alrededor, la casa está impecable… pero no se oye ruido… Jackeline debe estar dormida. Camino al cuarto y abro la puerta, miro a la cama y Jackeline está dormida en ropa interior… lejos de pensar en aprovecharme de la situación, así como la vez que poseí aquel chico, sonrío al verla… está tan joven… me alegra que confiará en mí… me alegra haberla sacado de Nueva York, salgo del cuarto y cierro la puerta, camino al teléfono mientras tomo agua y al terminármela pongo el vaso en la mesa, tomo el teléfono y busco el número del teléfono público en la memoria, lo marco y después que suena dos veces me contestan.
- ¿Bueno? – Responde Kimberly con respiración agitada.
– No tenías que correr. – Le digo sonriendo y ella se pone a reír suavemente.
– Bueno… solo llamaba para decirte que ya estoy en casa. – Le digo.
– Qué bueno… me tenías algo preocupada. – Me dice.
- ¿Fuiste a la tienda? – Le pregunto después de unos segundos en silencio.
– No… Estela me dijo ayer que iba a cerrar por un tiempo… que había quedado nerviosa de lo de ayer. – Me contesta.
- Hmmm… ¿Ya no trabajarás entonces?
- ¡Claro que sí! Abby me dijo que necesitaba una mano en la carpintería.
- ¿Abby? ¿En la carpintería?
– Sí.
– Pero… no creo que sea prudente que levantes cosas estando embarazada.
– Oh no, no. Le ayudaré atendiendo a los clientes, ella necesita trabajar más en sus muebles… la paga es un poco menor que la de Estela pero… el trabajo también lo es. – Me dice y me quedo callado.
- ¿Qué pasa Jake? ¿No te parece? – Me pregunta y sonrío.
– Sí, sí, está bien. – Le digo y bostezo.
– Ay niño… ya tienes sueño. – Me dice y ríe suavemente.
– Sí… no pude dormir durante el vuelo… más que aquí ya son las tres de la mañana. – Le digo.
– Pobrecito… si quieres hablamos luego… así descansas un rato. – Me dice.
– Muy bien… si quieres. – Le digo.
– Sí, claro… que duermas bien. – Me dice.
– Tú también, te amo. – Le digo y se ríe suavemente.
– Yo también. – Me dice y cuelgo, tomo el vaso y lo dejo en el lavaplatos, después me quito la camisa y me acuesto en el sillón, no después de mucho me quedo dormido.
El ruido de unos platos moviéndose me despierta, abro los ojos y me siento, miro alrededor y veo que Jackeline está preparando el desayuno aún en ropa interior y blusa ligera, me pongo de pie y camino a la cocina.
– Hola. – Le digo abriendo el refrigerador.
- ¡Hola! No te oí llegar. – Me dice un poco asustada, saco una caja de jugo de naranja y la abro.
– Llegué casi a las tres de la mañana… estabas profundamente dormida. – Le digo y agarro un vaso, miro de reojo que se pone las manos en el pecho.
- ¿Quieres jugo? – Le pregunto sin verla y sirviéndome un vaso.
– Sí… claro. – Me dice y agarro otro vaso, lo lleno de jugo y meto la caja al refrigerador.
– Aquí tienes. – Le digo dándole el vaso y lo toma con una mano, empezamos a tomarlo y ella baja la mirada.
- ¿Qué tienes? – Le pregunto sabiendo la respuesta.
– No, nada. – Me contesta.
– Hmmm. Creí que estabas apenada. – Le digo sonriendo y camino a la cocina, miro lo que está cocinando y lo empiezo a mover para que no se pegue, me voltea a ver sonriente y se acerca a mí.
– Así que… ¿Serás padre? – Me pregunta y sonrío de nuevo.
– Sí… la chica que me habló es mi novia… la oí tan… sola… que no podía quedarme aquí. – Le digo y baja la mirada.
– Aún no entiendo por qué me tratas así. – Oigo que susurra Jackeline.
- ¿Cómo? ¿A qué te refieres? – Le pregunto.
– Así… como a una buena amiga. – Me dice y la miro, levanto su rostro del mentón suavemente y le acaricio la mejilla.
– Para mí… eso eres… ambos tuvimos una mala vida… sentí que era mi deber tratar de arreglar la tuya. – Le digo y me sonríe.
– Pero… ¿Solo amigos? – Me dice y río suavemente.
– Sí… nunca podría engañar a mi novia… ella fue la que me salvó a mí. – Le digo y baja la mirada sonriendo de nuevo.
– Me parece bien. – Me dice levantando la mirada de nuevo, sigo preparando el desayuno y cuando está listo Jackeline me pasa unos platos, sirvo la comida y nos sentamos en la mesa, empezamos a comer y al terminar lavo los platos, ella se va a bañar. Al terminar de lavar los platos camino al cuarto y toco la puerta.
– Pasa. – Me dice, entro al cuarto y miro que está en toalla, se está secando los pies con otra.
– Tomaré una ducha. – Le digo agarrando una toalla y entrando al baño; tomo mi ducha y salgo al cuarto de nuevo, miro que Jackeline ya no está, me seco, me visto y salgo a la sala, Jackeline está viendo televisión, camino al sillón y me siento a su lado.
- ¿Qué ves? – Le pregunto.
– Nada… no hay nada interesante. – Me contesta.
- ¿Quieres que juguemos? – Le digo y me mira.
– No sé cómo jugar. – Me dice y me pongo de pie, pongo un juego de carreras y cambio la televisión a la entrada de video. Le enseño a jugar y después de un rato ya empieza a ser un reto para mí.
– Ahhh… con que ya me quieres ganar, ¿No? – Le digo cuando me empuja contra la pared y no me deja moverme.
– No sé, es posible. – Me dice sonriendo y se separa un poco, después me empuja con gran impulso y me descontrola, choco y ella llega a la meta en primer lugar… yo llego en cuarto.
- ¡¡Gané!! – Grita Jackeline poniéndose de pie y levantando las manos.
- ¡Qué vergüenza! ¡Cuarto lugar! – Digo sonriendo y ella se sienta de nuevo.
- ¿Quién le enseña a quién, eh? – Me pregunta y me río suavemente, en eso suena el teléfono.
– Yo contesto “Campeona”. – Le digo y ella ríe suavemente, camino al teléfono y contesto.
- ¿Bonjour? – Pregunto.
– Ghost necesito tu ayuda. – Oigo que dice Wesley.
- ¿Qué? ¿Wesley? ¿Qué quieres? – Le pregunto.
– No hay tiempo para explicaciones, necesito que vengas a Roma. – Me dice.
- ¡¿Italia?! – Le pregunto y noto que Jackeline se me queda viendo.
– Sí, Italia. Lo más rápido que puedas. – Me dice y cuelga, cuelgo el teléfono también y me quedo pensando… es obvio que Wesley quiere que mate a alguien… pero si no lo ayudo empezará a investigar por qué…
- ¿Qué pasa Jake? – Me pregunta Jackeline, miro que está a la par mía.
– Un… “Amigo” me acaba de pedir que lo ayude. – Le contesto.
- ¿El tal “Wesley”? – Me pregunta y la miro fijamente.
- ¿Cómo lo sabes? – Le pregunto.
– Ayer te habló, le dije que no estabas y se enojó, me preguntó gritándome quién era, le dije que era tu sirvienta, preguntó dónde estabas y yo le dije que andabas trabajando. – Me responde y la abrazo.
– Ay, ¡Muchas gracias Jackie! ¡Te agradezco tanto! – Le digo y me separo de ella, camino al cuarto y Jackeline me sigue.
– Jake, ¿Me podrías explicar por qué tienes dos nombres? – Me pregunta mientras saco otra ropa.
– Jack LeBeau. Es el nombre por el cual me conocen en los “Negocios”, por decirlo así. Mi verdadero nombre es Jake Andrews. Tengo dos nombres por seguridad, la “Agencia” para la cual trabajo creyó que era lo más prudente. – Le digo quitándome la camisa y el “Short”, me siento en la cama y me pongo pantalones, camisa de botones y zapatos, todo negro.
– Y… ¿Exactamente qué haces? – Me dice y me quedo quieto un momento, ignoro la pregunta y me amarro los zapatos, agarro un reloj y unos lentes, me los pongo y camino a la puerta del cuarto, Jackeline se hace a un lado y camino a la sala, tomo las llaves del automóvil y abro la puerta.
– No tardaré mucho… lo prometo. – Le digo mientras ella camina al sillón de la sala.
– Sí… claro… ten cuidado. – Me dice sentándose en el sillón y poniendo el juego solo para un jugador.
Amor, maldad y sufrimiento,
Pésima mezcla de elementos,
Escucho el eco del lamento,
Revivo, sufro, los momentos.
Salgo de la casa y cierro la puerta, camino al auto y me subo en él, lo enciendo y me dirijo al aeropuerto. Al llegar al parqueo privado me detiene el registrador.
- ¿De vuelta Sr. LeBeau? – Me pregunta con el boleto en la mano.
– Sí, viajo mucho. – Le digo tomando el boleto.
- ¿Sabe? Si quiere le tramito un “Pase de Uso Ilimitado”. – Me dice y lo miro.
– Hmmm, ¿Y eso es?
– El Pase le permite dejar su auto todo el tiempo que quiera, las veces que quiera, sin cargos… lo único que tiene que pagar son $360 al año. – Me dice el tipo sonriendo… parece económico…
- O.K., tramítamelo. – Le digo.
- ¡Muy bien! – Me dice el tipo levantando la pluma, entro al estacionamiento y dejo el auto en el espacio de siempre, salgo del auto y lo cierro con llave, camino fuera del parqueo y le digo adiós con la mano al registrador, camino al aeropuerto y entro. Camino a una de las aerolíneas y compro un boleto a Italia, el avión sale al mediodía, son las 11:30. Me siento en las sillas de espera y cierro los ojos.
(JASON ANDREWS: Vista retrospectiva, diez años atrás.)
Llego a la mansión de Jennifer, con guitarra y bocina en mano… le fallé al no venir a su fiesta de cumpleaños…
- Tengo que hacerlo. – Murmuro y pongo la bocina en el suelo… ¿Qué canción puedo cantarle? Conecto la guitarra a la bocina y la enciendo con poco volumen, la afino y le subo el volumen… ya sé qué cantarle.
– “Where you go you know I’ll be there. If you go far you know I’ll be there. I’ll go anywhere, so I see you there. You place the name you know I’ll be there. You name the time you know I’ll be there. I’ll go anywhere, so I’ll see you there.” – Canto y me doy cuenta que toda la familia de Jennifer está viéndome desde los balcones de sus cuartos.
– “I don’t care if you don’t mind; I’ll be there not far behind. I will dare, keep in mind; I’ll be there for you.” – Canto y Jennifer sale de la mansión sorprendida, sonrío pero sigo cantando. Al terminar ella se acerca a mí.
– Siento mucho no haber venido a tu fiesta como lo prometí, espero que puedas perdonarme. – Le digo y me sonríe.
– Después de toda la pena que acabas de pasar… claro que te perdono. – Me dice abrazándome.
– Y… quería preguntarte algo que debí preguntar hace mucho tiempo… pero si lo hubiera hecho entonces… no estaría tan seguro ahora. ¿Quieres… ser mi novia? – Le pregunto y ella ríe suavemente.
– Debería decir “No” porque te tardaste tanto pero… ¡Soy piadosa! – Me dice y me besa profundamente en la boca, mientras nos besamos oigo que su familia aplaude… parece que tengo su permiso también.
(THE GHOST: Presente.)
El sonido inicial del altoparlante me despierta, parece ser que me quedé dormido.
– “Última llamada para los pasajeros de vuelo 776, con destino a Roma, Italia, por favor aborden por la puerta 32.” – Oigo que dicen y me pongo de pie, camino a la puerta de abordaje y les muestro mi boleto, me dejan pasar y subo al avión, al llegar busco mi silla y me siento… me toca en la ventana… por suerte.
– Hola. – Me dice una chica sentándose a la par mía.
– Hola. – Le digo, noto que tiene alrededor de 19 años… algo joven para viajar sola. El avión despega y empiezan a servir el almuerzo. Después de un par de horas el avión aterriza y me bajo de él, cuando estoy cerca de la salida del pasillo que conecta al avión unos diez hombres se paran frente a mí.
– Esto no puede ser bueno… - Murmuro y camino como si nada, uno de los hombres camina hacia mí y levanta su mano.
– Alto. ¿Es usted Jack LeBeau? – Me pregunta deteniéndome.
- ¿Quién quiere saberlo? – Pregunto y siento que me ponen el cañón de un arma en la espalda, miro de reojo y es la chica que iba a la par mía, la “Jovencita.”
– Preciosa… no creo que tengas edad para portar armas. – Le digo sonriendo, ella sonríe burlándose y volteo a ver a los hombres.
– Bueno muchachos… no sé qué quieren con el tal “Jack LeBeau”, pero lamento informarles que no soy él. – Les digo cruzándome de brazos y noto que incluso “Migración” no entretiene a la gente… parece ser que tienen influencia.
– No trate de mentirnos Sr. LeBeau, el Sr. Wesley nos dio una descripción muy buena de usted. – Me dice la chica y sonrío… es una trampa… eso o atraparon a Wesley.
- ¿Wesley, eh? Siendo así quisiera verlo. – Les digo y ambos ríen suavemente.
– La única forma en que se verán es viniendo con nosotros. – Me contesta el hombre.
– Lástima… no pienso ir a ningún lado. – Les digo elevando mi energía de un solo golpe, ambos caen de espaldas y corro hacia los otros, sacan sus SMG’s y me empiezan a disparar, no importando los inocentes… qué malditos… hago un pequeño escudo sin dejar de correr y al llegar frente a ellos lo deshago y los desarmo, después los noqueo y miro hacia atrás, la chica y el hombre que me detuvieron se ponen de pie pero no corren hacia mí… parece que “Metí la pata”… miro hacia el frente y veo que hay aún más hombres armados apuntándome, me río suavemente y elevo aún más mi energía, lo más que puedo sin usar el hechizo que me enseñó Jason.
– Dejen que me vaya o aténganse a las consecuencias. – Les digo sonriendo y señalándolos, todos cargan sus armas y me apuntan.
– No me dejan opción entonces… - Digo y en eso oigo que una niña está llorando… miro a la par mía y una niña está abrazando a su madre, ambas con miedo.
– No quiero que sufran por mi culpa… - Pienso en voz baja y cierro los ojos. Al abrirlos empiezo a tirar esferas de energía a diestra y siniestra, los tipos empiezan a dispararme también, corro lo más rápido que puedo y empiezo a golpearlos, les quito un par de armas y empiezo a dispararle al resto. Cuando ya no hay nadie en pie miro que he matado incluso a los dos que me detuvieron, miro a mi alrededor y casi toda la gente está muerta, mis enemigos, al intentar dispararme, asesinaron los inocentes… daño colateral…
- No… no es lo que esperaba. – Digo cerrando los ojos. Al abrirlos de nuevo estoy al lado de la madre y la hija de nuevo… ¿Será posible que ya puedo dominar la Precognición? ¿Será posible que ya pueda ver el futuro en Premoniciones cuando yo lo desee? Calmo mi espíritu y camino a una silla.
– Cambié de opinión. – Le digo a la chica que me detuvo cuando camina frente a mí apuntándome, me sonríe.
– Parece ser que la lógica le dice que no puede ganar. – Me dice y sonrío, con la mente le quito la pistola y le apunto al centro de la frente.
– No malinterprete mis palabras. – Le digo presionándola un poco con el arma, cierra los ojos y traga saliva, parece ser que no quiere morir.
– “Parece ser que la lógica le dice que no puede ganar”… señorita… - Le digo tirando el arma a un lado, los otros tipos caminan hacia mí y me esposan, noto que a la chica le queda roja la frente, me pongo de pie y los tipos me escoltan, cuando uno pone su mano en mi hombro lo miro y con la mente se la doblo, el otro trata de tocarme y lo miro.
- ¿Por qué crees que le doblo la mano? – Le pregunto y suelto al tipo, el otro se detiene y solo me hace el ademán de que siga caminando, sonrío y camino. Me sacan del aeropuerto y me suben a un camión blindado, cuatro tipos con armas se suben conmigo y sonrío.
- ¿Saben? A ustedes cuatro les pude haber disparado en la sien. – Les digo y todos solo se miran entre sí, cierro mis ojos y me recuesto en la silla.
Después de un par de horas el camión se detiene y abren las puertas.
– Bienvenido Sr. LeBeau. – Me dice la chica y bajo del camión.
- ¿Sabe? Estas esposas me aprietan. – Le digo y las mira.
– Ése es el punto. – Me dice y con la mente me las quito.
– No me gustan. ¿Vamos? – Le digo caminando al edificio, después de unos segundos noto que ya camina a mi lado. Entramos al edificio y noto que está bien protegido, con muchos hombres bien armados, seguimos caminando hasta llegar a un elevador, entramos en él solamente ella y yo… qué sorpresa… ella presiona el botón de “Sótano 2” y las puertas se cierran, el elevador empieza a bajar.
– Habiendo tantos pisos hacia arriba… ¿Por qué vamos hacia abajo? – Le pregunto y me sonríe.
– No queremos que escape tan fácilmente. – Me dice.
– Hmmm… sinceramente… escapar de aquí no es un reto para mí. – Le digo sonriendo y noto que se molesta un poco. Las puertas se abren y dejo que la chica pase primero.
– Gracias. – Me dice pasando, camino atrás de ella y noto que estamos en un laboratorio, lleno de distintos utensilios, tanto químicos como médicos, noto que el lugar tiene varias puertas a los costados las cuales están enumeradas.
- Sr. LeBeau, por aquí. – Me dice caminando a la puerta exactamente frente a nosotros la cual está etiquetada como “Cuarto de operación”, sonrío y camino atrás de ella, la chica camina a la camilla y le pasa una tarjeta cerca de la almohada, se oye un sonido agudo y la camilla se hace a un lado, parece ser alguna clase de elevador.
– Por aquí. – Me dice y me paro a su lado, al sentir nuestro peso el elevador baja lentamente. Llegamos al siguiente nivel y noto que es una gran sala, la chica camina hacia ella y cuando yo salgo del elevador noto que Wesley está sentado en una celda a mi lado.
– Así que… viniste. – Me dice y camino a la celda.
– Pues… parece que llegué tarde. – Le digo y Wesley sonríe.
– No… a esto vinimos. – Me susurra y sonrío.
– Sr. LeBeau. – Me dice la chica y Wesley me hace el ademán con la cabeza de que vaya, camino a la chica y noto que tienen algo así como una sala de operaciones o cuarto de mando.
- ¿Reconoce a algo de lo que ve en este cuarto? – Me pregunta y miro alrededor… inconscientemente sé que es todo lo que está en el cuarto.
– Una que otra cosa. – Digo, la chica camina a un panel de control y lo presiona.
- ¿A quién está llamando? ¿O quizá… despertando? – Le pregunto y la chica me mira de reojo, oigo ruidos de maquinaria pesada y miro al techo, una cápsula criogénica baja frente a mí, noto que hay un hombre en ella, se parece a Dark…
- ¿Reconoce éste hombre? – Me pregunta la chica parándose a mi lado, yo solo me quedo en silencio.
– El “Nombre código” del “Modelo a seguir” era “Dark”, desapareció hace una semana en Alaska. ¿Sabe algo de eso? – Me pregunta de nuevo mientras me acerco a la cápsula… sigo sin contestar.
– Sr. LeBeau… ¿Tuvo algo que ver con la desaparición de nuestro agente? – Me pregunta con voz más fuerte y la miro a los ojos, parece molesta de nuevo, le sonrío y me alejo de la cápsula.
– No, para nada. No reconozco a éste hombre. Pero… sí me gustaría preguntar algo. – Digo cruzándome de brazos.
– Adelante. – Me dice.
- ¿Cómo es posible que ése tal “Dark” esté desaparecido y aún así su cuerpo esté presente dentro de la cápsula? ¿Es un robot o algo así? – Pregunto haciéndome el tonto.
– No Sr. LeBeau, éste no es un robot, es un clon. – Me pregunta y me hago el sorprendido.
- ¡¿Un clon?! ¡¿Es legal clonar gente?! – Pregunto aguantándome la risa que me da imaginarme mi actuación.
– No… claro que no. Parece ser que somos la primera agencia en hacerlo… o al menos en hacer una producción tan grande. – Me dice y una de las pantallas frente a mí se ilumina, aparecen 20 cápsulas, solo una está iluminada… por deducción es la que estamos viendo.
- ¿Veinte clones del tal “Dark”? ¿Qué tiene de especial? – Pregunto.
– Creo que el Sr. Wesley puede contestarle. – Me dice la chica y me doy vuelta, los guardias sacan a Wesley de la celda esposado… obviamente las puede romper pero no lo hace… quizá para saber hasta dónde llega esta “Agencia”.
– Muy bien… ¿Qué me puedes decir? – Le pregunto a Wesley y él se acerca a la cápsula.
– Dark, era tu predecesor, era mi mano derecha, tenía los mismos dones que tú tienes, claro que mucho más avanzados. Cuando robaron el ADN del “P.G.” de mi laboratorio él desapareció también, supuse que tenía algo que ver… mas es hasta hoy que me doy cuenta por qué lo robo. ¿Ustedes lo tienen, no es así? – Pregunta Wesley confundiendo a la chica.
- ¿Perdón? El “Paquete” nunca llegó a nuestras manos… todos nuestro aliados fueron asesinados o murieron de manera siniestra. Como le dije al Sr. LeBeau, Dark desapareció hace una semana, lo último que hizo fue donarnos su ADN para practicar. – Contesta la chica.
- ¿Por qué es tan importante el ADN del “P.G.”? – Pregunto.
– Es importante ya que, como dijo el Sr. Wesley, Dark tenía dones mucho más avanzados que los tuyos, pero el P.G. tiene el mismo nivel a una edad mucho más prematura… el P.G. incluso domina el “Dark Spell”. – Dice la chica… eso parece interesante.
- ¿El Dark Spell? ¿Qué se supone que es eso? – Pregunta Wesley.
– El Dark Spell fue inventado por Dark… obvio… pero el nombre de Dark viene de una explicación más complicada: el Dark Spell es un hechizo escrito por Dark y, por lo que parece, perfeccionado por un chamán Francés, L’Âme du Sang. – Dice la chica… ¿“La alma de sangre”? Qué estúpido nombre.
– Con el Dark Spell, según L’Ame du Sang, se trata de invocar las almas de los muertos que aún rondan la tierra. El hechizo en sí consiste en decir: “Las almas, la sangre de las víctimas dentro de mí”… lógicamente debe haber algún truco o algo para que funcioné. – Dice la chica y sonrío… así que el hechizo que usa Jason es el Dark Spell.
- Pero… ¿No hay alguna clase de riesgo al usarlo? – Pregunta Wesley.
– Según el chamán cada vez que se usa el Dark Spell las almas deben llevarse algo del cuerpo del que lo invoque, algún sentido comúnmente. – Dice la chica y bajo la mirada.
- El único caso comprobado por nosotros de este Dark Spell fue el estudio que nos dejó hacerle Dark. Él lo invocó frente a nosotros y vimos como todo es cierto. Incluso las almas prefirieron ceñirle tatuajes a su cuerpo en vez de llevarse algo de él. Dark nos dijo que la primera vez se llevaron el color de su iris… a la segunda vez fue que empezaron a ceñírsele tatuajes. – Dice la chica… a Dark le pasó exactamente igual que a mí… excepto que yo tengo los ojos blancos desde que desperté… quizá… mi hermano hizo el Dark Spell antes de que Wesley me… creara.
– Sr. LeBeau, ¿Se encuentra bien? – Me pregunta la chica al ver que no levanto la mirada, la miro a los ojos y sonrío.
– Sí, sí. Una última pregunta… ¿Qué hay del P.G,? ¿Saben cuándo usó el hechizo y qué pasó? – Pregunto y noto que Wesley baja la mirada.
– El P.G. usó el hechizo una vez, se llevó el color de su iris, por lo que Dark nos informó el Sr. Wesley lo provocó a usarlo. Eso fue hace 3 meses con 19 días… ¿No es así Wesley? – Pregunta la chica y miro a Wesley.
– Sí, así fue. – Contesta Wesley… así que… ésa puede ser la razón por la que tengo los ojos blancos… Wesley quizá extrajo el ADN de mi hermano justo después que invocó el Dark Spell.
- ¿Tienen alguna foto del Psychic Ghost? – Pregunta Wesley.
– Desafortunadamente Dark nunca pudo proveernos una… ni siquiera sabemos dónde vive o cuál es su nombre real. – Le contesta la chica dándose la vuelta y revisando el panel de control, Wesley sonríe y se acerca a mí.
– Debemos destruir las cápsulas… no debemos dejar testigos… - Me susurra en el oído.
- ¿Sin testigos? – Le pregunto y se separa, asiente con la cabeza y bajo la mirada.
– Perdóname Kim… - Susurro y Wesley rompe las esposas.
- ¡Cuidado! – Grita uno de los guardias detrás de nosotros, me doy media vuelta y le tiro una esfera de energía, el otro me dispara en el brazo izquierdo así que le tiro una esfera con el derecho, me doy vuelta y Wesley ya ha asesinado a golpes a todos los guardias, caminamos hacia la chica y noto que ella está temblando del miedo.
– Lastimosamente hasta aquí llega tu investigación linda. – Dice Wesley tocando el panel de control y poniendo las cápsulas en autodestrucción, al terminar camina al elevador.
- ¿Y qué hay de la chica? – Pregunto cuando ella se tira al suelo.
– Mátala. – Me dice y lo miro de nuevo, ya está en el elevador.
– Te espero arriba. – Me dice y el elevador empieza a subir, no después de mucho oigo disparos en el piso de arriba, me acerco a la chica y la tomo del cuello con ambas manos, empieza a llorar del miedo y cierra los ojos.
– Por favor… no me mates… no me mates… - Me dice desesperadamente.
– No quisiera hacerlo… - Le digo y la chica no deja de llorar… cierro los ojos y pongo una mano en la parte de atrás de su cabeza… y la otra en su rostro… aprieto los dientes… y le rompo el cuello.
La suelto y oigo que el cuerpo cae al suelo… siento como una lágrima sin querer sale de mis ojos… la limpio y abro los ojos, miro el panel de control y ya solo quedan dos minutos para la autodestrucción, camino al elevador y lo llamo, después de unos segundos éste baja y me subo en él, al sentir mi peso empieza a subir. Cierro mis ojos y curo mi brazo, al llegar a la sala de operación miro que la puerta está abierta, Wesley me está esperando en el elevador.
– Vamos… no hay mucho tiempo. – Me dice mientras camino hacia él, me paro a su lado y toca el botón de “Lobby”.
- ¿La mataste? – Me pregunta mientras se cierran las puertas.
- ¿Qué esperabas? – Pregunto en respuesta, el elevador empieza subir y al llegar al “Lobby” las puertas se abren, noto que Wesley ya asesinó a los guardias, salimos del elevador y del edificio, Wesley entra en un automóvil y lo enciende con los cables, me subo al lado del copiloto y Wesley empieza a manejar.
Después de varios minutos noto que Wesley se me queda viendo un momento.
– Hey, Ghost, ¿Estás bien? Te ves algo… triste. – Me dice y sonrío.
– Aún no recuerdo nada… acabo de matar a una jovencita y ni siquiera sé que sentir… aún no recuerdo si antes hacia esto. – Le digo mirando por la ventana.
– Ahhh… sigues con sentimientos. – Me dice y lo miro fijamente.
- ¿Qué? ¿Acaso no debo tenerlos? – Le pregunto.
– Claro que debes tenerlos… lo único que antes sabías esconderlos. – Me dice… ya estoy harto de que me mienta. Al llegar al aeropuerto me bajo del auto.
- ¿Tú no vienes? – Le pregunto cuando veo que se queda en él.
– No, tengo que hacer otras cosas primero. – Me dice y camino dentro del aeropuerto, compro un boleto de vuelta a París y por suerte es un avión que sale en media hora. Al llegar la hora me subo al avión y viajo de regreso a París. Al llegar ya es de noche, casi las ocho y media. Camino al parqueo y saco mi auto, regreso a casa y al llegar estaciono el auto en la parte de atrás, como siempre. Me bajo del auto y entro a la casa, le pongo llave a la puerta y miro que Jackeline está dormida en el sillón con la televisión encendida, la apago y camino al cuarto, agarro una sábana y camino de vuelta a la sala, acobijo a Jackeline y me le quedo viendo… cuanta razón tenía Kimberly… ¿Cómo es posible que acabe de quitar una vida… y ahora esté tratando de proteger otra? Camino al cuarto de nuevo y abro la puerta lentamente, entro y me siento en la cama… miro mis manos y estas están temblando.
- ¿Qué diablos…? – Murmuro frotándolas… ¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento tan… culpable? No es la primera vez que asesino a una chica… pero… sí es la primera vez que me ruegan… que lloran… cielos… cubro mi cara con ambas manos y cierro los ojos… quizá me siento tan culpable por que no quería hacerlo… ésta vez ha sido la primera que no sentí que debía cumplir con mi “Trabajo”… pero… si no lo cumplía Wesley se me hubiera venido encima… si lo hubiera cuestionado él investigaría por qué… aunque en realidad ya lo sabe… ya sabe que cada día que me acerco a Kimberly es un día que me alejo de mi “Profesión”.
– Ay Kim… si supieras cuánto me cuesta el querer crearnos un futuro digno y brillante… - Susurro… “Digno y brillante”… ¿Cómo podría ser “Digno” un futuro si este es fundado por medio de maldades, cinismo y vilezas? ¿Cómo puede ser “Brillante” un futuro si este tiene una sombra inmensamente oscura, tenebrosa y macabra?
– No, no, no. No puedo pensar en eso… debo seguir luchando… no importa cuanto tenga que sufrir, cuanto me tenga que condenar… debo cambiar lo que le depara a Kim… debo mantenerla viva… y con ella… a mi hija… - Susurro viendo mis manos de nuevo. Después de largo rato mirando mis manos me quito la ropa y me acuesto en la cama… trato de no pensar en nada… pero no puedo olvidar el rostro de la chica… sus lágrimas… no olvido cómo me rogaba por su vida…
- Cielos… debí dejarla con vida… - Susurro cerrando mis ojos.
Al abrirlos miro que Dark camina desde la oscuridad.
– No te mortifiques por lo que ya hiciste. – Me dice cruzándose de brazos.
- ¿Cómo no hacerlo? – Le pregunto y sonríe.
– Simplemente no lo haces… como dijo un gran hombre… aunque no reconocido… “Está bien arrepentirse, es de humanos; pero no debes mortificarte por tus errores.” – Me dice Dark y bajo la mirada.
– Aún no lo superas, ¿Eh? – Me dice y lo miro fijamente.
- ¡¡Acabo de matar a una chica de menos de veinte años Dark!! ¡¿Cómo quieres que lo olvide?! – Le grito y me levanta del cuello con una mano.
- ¡¡¡No lo olvidas Ghost!!! ¡¡¡Su alma siempre te maldecirá!!! ¡¡¡Por eso creé el Dark Spell!!! – Me grita y me tira hacia atrás, caigo al suelo sentado y bajo la mirada.
– ¡¡El Dark Spell permite liberar el odio que te tienen las almas, las mismas almas que te acompañarán toda tu vida!! ¡¡El hechizo permite traerlas a este mundo bajo tu responsabilidad, bajo tu dominio, dentro de tu cuerpo!! – Me grita de nuevo.
- ¡¡Las almas con odio son violentas, por eso obtienes tanta fuerza y poder de sopetón Ghost!! – Me grita mientras me pongo de pie.
- ¿Por qué no todos pueden usar el hechizo? – Le pregunto y Dark cruza los brazos de nuevo.
– Simple y sencillamente por tres razones lógicas: no todos son asesinos… no todos creen en los fantasmas… no todos tienen la fuerza mental necesaria para hospedar y dominar las almas. – Me dice levantando un dedo por cada razón que me dice.
– Pero… yo no recuerdo nada. Soy asesino, sí, pero no creo en los fantasmas. – Le digo y Dark se ríe suavemente.
– Te haces llamar “The Ghost”, “El Fantasma”, ¿Y ni siquiera sabes por qué? – Me dice y bajo la mirada… Wesley fue quien me dio ese nombre… hasta la fecha he creído que es un nombre más corto del alias de mi hermano, de “Psychic Ghost”.
– “The Lonely Ghost”, “The Psychic Ghost”, “The Ghost”. Los tres nombres tienen relación. – Me dice… reconozco los dos últimos… pero el primero…
- El primero es el nombre de tu “Hermanastra”, de Vanessa, o “Sarah” para Wesley. – Me dice y lo miro de nuevo… es cierto, Vanessa también es una asesina… ahora que recuerdo Jamal Kingston la llamó así.
– Tu “Familia” tiene historia Ghost… bueno… la familia de tu “Modelo a seguir”. – Me dice y me cruzo de brazos.
– Jason Andrews y Vanessa Andrews son hermanos, hijos de un par de asesinos “De antaño”: “The Merciless Reaper”, Hank Andrews, y “The Deadly Angel”, Linda Roberts. Jason solía ser un asesino despiadado al igual que tú llamado “Psi”, después de conocer a su esposa dejó de llamarse así y se autonombró “Psychic Ghost”… pero dejando la clase de historia a un lado… aún no te he dicho por qué tus “Hermanos” y tú tendieron a elegir “Ghost” en sus nombres. – Dice Dark.
– Si recuerdo bien… Hank era hijo de indios… de allí su preferencia por arco, flecha y cuchillo antes que armas… y su sabiduría… - Me dice Dark y sigo callado… quizá no sea la historia de mi familia… pero es lo más cercano que puedo tener a una.
– “Los fantasmas son los espíritus de las personas que ya murieron y tratan de liberar las penas de sus corazones.” – Me dice Dark sonriendo… no sé por qué esa frase se me hace tan familiar… tan conocida… Dark baja la mirada, como recordando algo.
- ¿Tú lo conociste? – Le pregunto y me mira de nuevo.
– Sí… nos “Encontramos” un par de veces. – Me contesta y sonrío.
– En resumen, Jason, Vanessa y tú tratan de curar el dolor de su pasado… Vanessa es la que da en la raíz de ése dolor queriendo acabar con el asesino de su madre, a Wesley; tu hermano prefirió matar al asesino de su padre y después formar una familia. – Me dice Dark… formar una familia… es lo que yo quiero hacer con Kimberly.
– Ningún fantasma tiene las mismas penas… ningún fantasma tiene el mismo destino… ¿Cuál es el tuyo? – Me pregunta Dark y cierro los ojos.
Al abrirlos de nuevo estoy en mi habitación, en mi cama… siempre que hablo con Dark me confundo más en lo que debo hacer, quiero formar una familia pero Dark siempre está diciendo que no está en mi futuro, que Kimberly morirá, y lo peor es que morirá en mis manos… ya no sé que pensar… en realidad no sé.
Después de largo rato logro dormirme. Al despertar oigo que Jackeline se ríe con un programa en la televisión, me siento en la cama y miro mis manos, ya no tiemblan… me pongo de pie y salgo del cuarto, camino a la sala y miro que es una película la que ella está viendo.
– Buenos días. – Le digo sentándome al lado de ella.
– Buenos días. – Dice sin dejar de ver la televisión, la miro también y cuando el tipo que está saliendo en la película se golpea contra una puerta de vidrio Jackeline se ríe, la miro fijamente… parece ser que me hace más gracia verla reír que la película en sí.
- ¡Qué tonto es ese tipo! – Me dice y miro la película. En otra escena el tipo va corriendo y salta desde un balcón, aterriza en un pastel, Jackeline se carcajea y yo solo me río suavemente. Cuando empiezan a salir los créditos Jackeline se pone de pie y camina a la cocina.
- ¿Tienes hambre? – Me pregunta mientras cambio de canales para ver si hay otra película.
– Algo… ¿Vas a cocinar? – Le pregunto.
– ¡”Sip”! Aunque si te da una indigestión no me vayas a echar la culpa. – Me dice y sonrío, hallo otra película y la dejo, es comedia también, la miramos y oigo como Jackeline se ríe desde la cocina.
– Ya está. ¿Quieres que comamos allí? – Me pregunta y volteo a verla.
– Eh… sí, claro. – Le digo y miro de nuevo la televisión, después de unos segundos se sienta a mi lado y me da mi plato.
– Gracias. – Le digo.
– De nada. ¡Ay! ¡Qué distraída! Se me olvidó el jugo. – Me dice poniendo su plato en la mesita frente a nosotros.
– Yo voy. – Le digo poniéndome de pie, pongo el plato en la mesita y camino a la cocina, lleno dos vasos de jugo de naranja y camino al sillón, me siento, le doy su vaso y empezamos a comer. El resto del día nos la pasamos viendo televisión, jugando videojuegos y hablando. Al llegar la noche ella se queda dormida en mi hombro mientras veíamos una película de acción, le bajo el volumen y la sigo viendo, recargo mi cabeza en la parte de atrás del sillón y sin querer me duermo también.
Al despertar Jackeline sigue dormida, sonrío porque incluso me tiene abrazado, enciendo la televisión y ya son las 9:30 de la mañana.
– Hmmm… - Dice Jackeline y la miro, abro los ojos lentamente y al darse cuenta de que me abraza sonríe.
– Lo siento. – Me dice quitándome su brazo de encima mas no su cabeza de mi hombro.
– No hay problema. – Le digo y frota sus ojos.
– Creo que tomaré una ducha. – Me dice poniéndose de pie.
- ¿Quieres que salgamos a dar una vuelta? Ya me aburrí de estar encerrado. – Le digo mientras se estira de brazos.
– Sí, seguro. – Me dice y camina al cuarto. Después de un rato apago la televisión y camino al cuarto quitándome la camisa, entro y al mirar frente a mí Jackeline se voltea, ya que estaba de espaldas, grita asustada y sin querer suelta la toalla con la que se cubría; Jackeline queda tan cerca de mí que sus pechos desnudos tocan el mío, me sonríe pero no me dice ni hace nada… al igual que yo…
- Solo amigos… ¿Verdad? – Me dice después de un rato y le sonrío.
– Voy a… eh… - Le digo tratando de ver para abajo para levantarle la toalla.
- ¡Hey! ¡Niño! – Me dice riéndose un poco y levanto la mirada de nuevo, me río también y ella mira para abajo.
– Gracias… pero yo la alcanzo. – Me dice y se agacha, recoge la toalla y se cubre de nuevo.
– Creo que… mejor voy a… eh… a… - Le digo pasando al lado de ella.
– Sí… sí… ve… - Me dice sonriendo y camino al baño, entro y me desvisto. Tomo una ducha y al terminar me visto, salgo del cuarto y Jackeline está tomando agua.
– ¿Vamos Jackie? – Le pregunto abotonando las mangas largas de la camisa.
– Sí. – Me dice al terminarse el agua, enjuaga el vaso y lo deja donde estaba. Salimos a desayunar y después vamos al centro comercial, al cine, almorzamos, jugamos en la sala de máquinas traga monedas y después cenamos pizza, al regresar a casa ella duerme en la cama y yo en el sillón.
Cuando me despierto me pongo de pie y camino al lavaplatos, tomo un vaso y lo lleno de agua, después de tomármelo camino al estudio y enciendo la computadora.
– Buenos días Ghost, ¿Listo para tu primera misión “Oficial”? – Me pregunta el Agente 77632.
– Creí que había dicho que sus superiores me evaluarían por un tiempo. – Respondo.
– Al parecer no había mucho que evaluar… bienvenido a nuestra “Agencia”. – Me dice y sonrío.
– Gracias. ¿Cuál es la misión? – Pregunto y una página anexa se abre con la foto de un hombre incluyendo sus datos y última posición conocida.
– El siguiente hombre es un agente de la NSA estadounidense, tu misión es “Limpiar” el complejo donde lo tienen capturado y “Extraer” al agente con vida. – Me dice.
- ¿Un agente de la NSA? ¿Qué no se supone que somos “Los chicos malos”? – Pregunto.
– No Ghost, nuestra agencia es respetada, o temida, por las autoridades. Somos agentes rentables al mejor precio. – Me dice y me quedo callado… así que estaré trabajando al estilo “Mercenario”… me parece bien…
- ¿Sigues ahí? – Me pregunta.
– Sí, claro. ¿Adónde voy? – Pregunto.
– A Londres, Inglaterra. – Me contesta y sonrío…
- ¿Qué hace un agente de la NSA estadounidense en Londres? – Pregunto.
– La verdad ni nosotros sabemos, y ni nos concierne. – Me contesta.
- ¿Cuándo? – Le pregunto.
– Hoy. Parece ser que sus captores tienen planeado ejecutarlo esta noche.
– Genial. – Le digo sonriente.
– Precio por extracción del blanco: $250,000. Precio por eliminación de testigos: $250,000. – Me dice… guau… medio millón de dólares.
– Buen viaje. – Me dice el Agente 77632.
Apago la computadora y salgo del estudio, entro al cuarto y noto que Jackeline sigue dormida, saco ropa del armario y entro al baño, tomo una ducha y me visto, al salir del cuarto Jackeline está frotando sus ojos, me siento en la orilla de la cama y empiezo a secar mi cabello.
– Buenos días. – Le digo y me sonríe.
– Buenos días… ¿Vas a salir? – Me pregunta algo dormitada y termino de secar mi cabello.
– Sí. Recibí una encomienda de mi trabajo mientras dormías, tengo que ir a Londres a cumplirla. – Le contesto y se sienta a mi lado.
- ¿Londres? Guau… quisiera viajar tanto como tú. – Me dice recargando su cabeza en mi hombro, tiro la toalla a un lado y sonrío.
– Si quieres vamos. – Le digo y se separa de mí.
- ¡¿Hablas en serio?! – Me pregunta contenta.
– Sí… solo que tendré que dejarte un par de horas sola… si crees que no te aburrirás alístate. – Le digo y me abraza.
- ¡Gracias! – Me dice y la aprieto un poco.
– De nada. – Le digo y se pone de pie.
– ¡Te juro que no tardaré! ¡No te vayas a ir! – Me dice mientras saca su ropa del armario y corre al baño, sonrío por su emoción… qué niña.
Salgo del cuarto y camino al sillón de la sala, me siento en él y cargo una pequeña esfera de energía, la miro fijamente y sonrío… recuerdo cuando Kimberly me preguntó sobre ella… le hice un corazón con ella.
- ¡Lista! – Dice Jackeline y cierro mi puño desapareciendo la energía, me pongo de pie y camino a la puerta, ella camina a mi lado mientras agarro la llaves y salimos de la casa. Pongo llave a las puertas y entramos al auto, pongo música y manejo al aeropuerto. Al llegar el chico registrador me sonríe.
– Sr. LeBeau, no me sorprende verlo. – Me dice y río suavemente.
- ¿Adónde ésta vez? – Me dice mientras busca algo en el escritorio frente a él.
– Londres. – Le contesto.
- ¡Aquí está! Lo prometido es deuda. – Me dice dándome el pase del que me habló la última vez que viajé.
– Gracias. ¿Cuándo cancelo? – Le pregunto.
– Si quiere, al regresar de su viaje, me presta su tarjeta de débito. – Me contesta.
– Excelente, gracias. – Le digo y el chico levanta la pluma.
– Buen viaje. – Me dice y entro al parqueo, estaciono el auto y después me salgo de él, Jackeline se sale también y ambos caminamos al aeropuerto.
Después de comprar los boletos nos subimos al avión, éste despega y después de una hora aproximadamente llegamos a Londres. Nos bajamos del avión y tomamos un taxi hacia el hotel más cercano. Al llegar le pago al taxista y entramos al hotel, nos registramos y el botones nos guía hasta la habitación. Ya que está en el quinto piso tomamos el elevador; al llegar al quinto piso el botones camina a la puerta de la habitación y la abre.
– Bienvenidos. – Nos dice y Jackeline entra primero, camina a la ventana y empieza a ver la ciudad.
- ¡¡Qué lindo!! – Dice y sonrío.
– Feliz estancia. – Me dice el botones mientras me da la llave.
– Gracias. – Le digo y cierro la puerta de la habitación, camino hacia Jackeline y ella me abraza.
- ¡¡Muchísimas gracias por traerme!! – Me dice y río suavemente.
– No hay de qué. – Le digo mientras nos separamos, camino a la cama y me siento en ella, noto que Jackeline aún sigue sorprendida por el paisaje… lo contempla como a una obra de arte… no hay tiempo para admirar su inocencia… debo cumplir con el Contrato… me pongo de pie y camino a la puerta.
- ¿Tan pronto te vas? – Me pregunta Jackeline cuando abro la puerta.
– Sí… entre más pronto cumpla con mi deber más tiempo tendremos para recorrer la ciudad. – Le digo sonriendo y ella se pone contenta.
- ¡¿En serio?! – Me pregunta.
– Seguro que sí. No tardaré mucho. – Le digo saliendo de la habitación.
– Aquí te espero. – Me dice sonriente. Camino al elevador y me subo en él, bajo al Lobby de nuevo y salgo del hotel, le hago parada a un taxi y le digo la dirección que aparecía en la página anexa sobre el agente, el conductor accede y empieza a manejar.
Después de un rato detiene el auto y le pago.
– Tenga cuidado joven, estos barrios suelen ser peligrosos para los turistas. – Me dice el conductor y sonrío.
– Gracias por el viaje… y la advertencia. – Le digo cuando bajo del auto, el conductor acelera y camino al edificio, toco a la puerta y oigo que unos perros empiezan a ladrar, después de un rato el portón se abre.
- ¿Qué rayos quiere? – Me dice un tipo con saco, noto que bajo éste porta un arma.
– Andaba buscando a un amigo mío, me dijeron que lo vieron… - Digo y el tipo me cierra la puerta en la cara.
- ¡Qué modales! – Digo sonriente y elevo mi energía, le tiro una esfera a la puerta y ésta sale volando, noto que el tipo se tiró al suelo, al verme saca su arma pero se la quito con la mente y la tomo en mi mano izquierda.
– ¡¡No te muevas!! – Le grito y empiezo a disparar alrededor de él mientras me río, el tipo se asusta tanto que incluso moja los pantalones, la última bala se la tiro en medio de las piernas, tiro el arma a un lado y miro que el tipo queda temblando nervioso.
– Hey… creo que ya es hora de que corras. – Le digo cruzándome de brazos y el tipo se levanta como puede, sale corriendo hacia la izquierda y no después de mucho salen unos veinte hombres con SMG’s.
- ¡Muy bien muchachos! ¡Hay dos maneras de hacer esto! – Les digo a los hombres mientras levito.
– Una es que tiren las armas y empiecen a correr. – Les digo y aunque se asustan un poco recargan sus armas y me apuntan.
– Eh… la segunda es que me disparen… por lo que veo optan más por ésta pero… insisto en que lo piensen de nuevo. – Les digo pero los tipos me empiezan a disparar, hago un escudo frente a mí y noto como se desesperan al no poder pegarme. Cuando se quedan sin balas deshago el escudo y levito rápidamente hacia ellos, me dejo caer al suelo parándome en él y los empiezo a desarmar y a noquear; cuando noqueo alrededor de diez me doy cuenta que los otros ya recargaron sus armas, me empiezan a disparar pero hago un escudo alrededor de mí, siento que flaquean mis piernas y me doy cuenta que algunas balas me hirieron, me curo y justo cuando mis heridas se cierran el escudo se deshace, rápidamente concentro mi energía dentro de mi cuerpo y la expulso violentamente levitando, los diez hombres salen volando incluso soltando sus armas, caigo arrodillado y miro que los hombres están en el suelo adoloridos.
– ¡Hmph! ¡No vale la pena matarlos! – Digo poniéndome de pie… de repente una granada cae entre los hombres y yo.
- ¡¿Quién fue el gracioso?! – Pregunto haciendo un escudo frente a mí, la granada explota y ya que solo era de Fragmentación (Granada normal, diseñada para explotar sin quemar.) la explosión no me hiere pero su fuerza me lanza por el aire, caigo de espaldas en el suelo y sonrío calmando mi espíritu.
– Oops, no fui muy severa contigo, ¿O sí, guapo? – Me pregunta una chica sentándose encima de mí.
– Para nada preciosa… aunque sí creo que eres algo… abusiva. – Le digo acariciando sus piernas con ambas manos.
– Hmmm… quizá… - Me dice acercando su boca a la mía, me besa tremendamente y cuando nos estamos separando ella jala mi labio con los dientes pero sin morderlo.
– Qué rico besas… ¡Lástima que tenga que matarte! – Me dice tratando de apuntarme con una Águila del Desierto, ya que ella es derecha y yo zurdo detengo el arma fácilmente, ella dispara al suelo y yo aprovecho para rodar y quedar encima de ella.
- ¿Cambio de posición? Con gusto. – Me dice levantando las cejas, suelta el arma y me pone sus piernas alrededor de mi cintura, me empieza a apretar y siento que me cuesta respirar.
- ¿Sabes…? Eres un poco… salvaje… para mí… - Le digo casi sin aire, ella se muerde el labio inferior suavemente y cierra los ojos, ya que después de la explosión calmé mi espíritu mis ojos no brillan, los cierro y cuando estoy a punto de perder el conocimiento elevo mi energía y la chica abre los ojos.
- ¡¿Qué diablos…?! – Grita cuando ve que mis ojos brillan inhumanamente, quita sus piernas de mi cintura y me empuja con las rodillas, caigo de espaldas y me empiezo a carcajear, me pongo de pie y la chica se para como puede.
– Qué truco más original. – Me dice sonriendo y levantando su arma, me cruzo de brazos y le sonrío también.
– Gracias… tu técnica para asfixiar no está nada mal tampoco. – Le digo y la chica levanta su minifalda, anda la funda del arma casi en la ingle.
– Gracias. – Me dice y camina hacia mí.
- ¿Sabes? Me pareces conocido. – Me dice corriendo hacia mí, me pongo en guardia y empiezo a parar sus patadas y golpes.
- ¿Ah sí? Me lo han dicho frecuentemente. – Le digo deteniendo una patada y jalando su pierna acercándola a mí, ella empieza a frotar mi muslo con ella y cuelga sus brazos de mi cuello.
- ¿En serio? Hmmm… tu voz incluso se me es familiar… - Me dice, da un pequeño salto y hace que agarre su otra pierna, después toma impulso y me jala hacia ella, por la fuerza la suelto y vuelo sobre ella, caigo de espaldas pero miro que ella se levanta con las manos, hago lo mismo y corro hacia ella, cuando ella está apunto de voltearse la abrazo por la espalda poniendo mis brazos alrededor de su cintura, le aprieto la boca del estómago y ella toce, agarra mis manos y las sube hasta sus pechos, solo cubiertos por una pañoleta negra.
– ¿Quién es el abusivo ahora, eh? – Me pregunta, jala mis manos y me da un cabezazo con la parte de atrás en mi frente, la suelto y ella se inclina al frente, estira ambas piernas y me pega con los pies en el estómago, me arrodillo y sonrío, miro hacia el frente y ella está a gatas, me mira de lado y golpea su trasero con su mano derecha.
- ¡Vamos guapo! ¡No me digas que ya te cansaste! – Me dice sonriendo, me pongo de pie y corro hacia ella, saca su arma y se acuesta en el suelo, salto sobre ella y trata de apuntarme, dispara pero la bala pasa un par de centímetros del lado derecho de mi cabeza, caigo de espaldas con mi cabeza a un lado de la de ella, nos miramos a los ojos y ella sonríe.
– Felicidades, eres el único hombre que me ha soportado por más de cinco minutos. – Me dice y sonrío.
– Felicidades, has sido la única chica que no se ha enamorado de mí… todavía. – Le digo y ella se ríe un poco.
- ¿Qué haces aquí guapo? – Me pregunta.
– Vengo a liberar al rehén. – Le contesto.
- ¿Rehén? ¿El Agente de la NSA? – Me pregunta y asiento con la cabeza, ella se empieza a reír y cubre sus ojos con el brazo izquierdo.
- ¿Qué pasa? – Le pregunto.
– Yo vengo por él también. – Me dice descubriéndose, calmo mi espíritu y mis ojos dejan de brillar.
– Genial. – Le digo sentándome, miro de reojo que ella se arrodilla y me abraza por la espalda.
- ¿Sabes? Ya que no eres captor de mi objetivo creo que no tengo que matarte. – Me dice besando mi cuello.
– Probablemente no. – Le digo y la volteo a ver, me empieza a besar y a acariciar mi pecho sobre la camisa, con mi mano derecha empiezo a acariciar su cabello, cuando nos separamos ella sonríe.
– Entonces significa que puedo “Disfrutarte”. – Me dice y sonrío, me intenta besar de nuevo pero me alejo un poco.
– Lo siento cariño… ya estoy apartado. – Le digo y me pongo de pie, camino hacia donde salieron los hombres armados y miro que hay un jardín, después de éste hay dos puertas y un pasillo.
– ¡No me digas que tienes novia! – Me dice la chica poniendo su codo en mi hombro derecho, la miro y me sonríe.
– Sí… lejos de aquí. – Le digo bajando mi mirada.
- ¿Sabes? Es raro conocer a un… “Mercenario”… con novia. – Me dice y sonrío.
- ¿Por qué? – Le pregunto viendo a las puertas de nuevo.
– Por que los “Chicos malos” pueden usarla en contra tuya. – Me dice y la miro a los ojos.
– Lo sé… por eso estoy aquí… lejos de donde puedan hallarla. – Le digo y oímos que las puertas se abren, miramos al frente y muchos hombres con armas salen de ellas.
– Creo… que será matar o morir ésta vez. – Me dice la chica parándose bien y sacando dos pistolas, elevo mi energía y sonrío.
– Tratemos de terminar la misión juntos, ¿Sí? – Le digo y la chica me mira.
- ¡Qué romántico! Apuesto que tu chica debe querer un hijo tuyo. – Me dice y me río suavemente.
– En realidad tendrá una niña. – Le digo viendo a los hombres, oigo que ella se ríe un poco y los hombres corren hacia nosotros. Empiezan a disparar y yo hago un escudo, la chica se pone atrás de mí y les apunta.
– Ahora. – Digo deshaciendo el escudo y la chica les empieza a disparar, yo cargo esferas de energía y con eso los ataco. Después de eliminar unos cuantos miro que salen más del pasillo, tres de ellos con lanzamisiles.
– Ay no... ¡De verdad que no me quieren! – Grito cuando los tres me disparan al mismo tiempo.
- ¡Jason cuidado! – Me grita la chica… ¿Jason? Ignoro el comentario y esquivo dos misiles, trato de saltar para el tercero pero un francotirador me dispara a la pierna, caigo arrodillado y el misil me viene directamente a la cara, con la mente hago que se detenga a un metro de mí, lo mantengo en el aire y busco al francotirador, miro a mi derecha y hallo unas gradas, miro en el balcón y me doy cuenta que el tipo le está apuntando a la chica, quien está luchando mano a mano con unos tipos.
– Te tengo. – Susurro, me pongo de pie y le lanzo el misil al francotirador, éste explota pero los demás hombres corren hacia mí.
– ¡No tan rápido! – Les digo agarrando con la mente a uno de ellos y golpeándolos con él, después lo dejo caer al suelo y los que están a mi lado izquierdo me empiezan a disparar, salto y me mantengo en el aire, desde allí les empiezo a tirar esferas de energía.
Después de varios minutos de batalla dejan de salir hombres armados, bajo al suelo y me siento en él, miro la herida de mi pierna y sonrío.
– Gracias. – Me dice la chica sentándose a mi lado.
- ¿De qué? – Le pregunto poniendo la mano sobre la herida.
– Por salvarme del “Franco”, creí que iba a matarme. – Me contesta y curo mi herida cargando energía en mi mano, quito mi mano de la herida y la bala cae al suelo, de reojo veo que la chica se sorprende.
- ¿Jason? ¿Por qué me llamaste Jason? – Le pregunto mirándola a los ojos, ella sonríe y baja la mirada.
- ¿Historia larga resumida? Te pareces a mi primer novio… por lo que recuerdo eres idéntico. – Me contesta mirándome de nuevo… así que… la primera novia de mi hermano.
- ¿Cómo te llamas? – Le pregunto.
– Melanie Martin… Jason solía llamarme Mel. – Me contesta y sonrío de nuevo, siento dolor en mi cabeza y la sostengo con ambas manos.
- ¿Estás bien? – Me pregunta y cierro los ojos.
(JASON ANDREWS: Vista retrospectiva, diecisiete años atrás.)
Me siento en el sillón de la sala y enciendo la televisión, me pongo a ver las caricaturas.
- ¿Jason, ya hiciste tus tareas mi amor? – Oigo que me pregunta mamá desde la cocina.
– Sí mamá, ya las hice. – Le contesto. Después de un rato mamá sale de la cocina y se sienta a mi lado.
- ¿Seguro? Recuerda que papá dijo que si no las hacías no iríamos a la feria. – Me dice mamá abrazándome.
– Sí, seguro. – Le contesto y ella me sonríe, en eso oímos que se abre la puerta, volteamos a verla y papá entra.
– Hey chicos, ya llegué. – Dice papá caminando al sillón, se sienta del otro lado y le da un beso a mamá.
- ¿Cómo te fue? – Le pregunta mamá a papá.
– Bien… - Dice… noto que está algo preocupado.
- ¿Pasa algo malo papá? – Le pregunto y me sonríe.
– No Jason… no pasa nada campeón. – Me dice besando mi frente.
– Jason hizo su tarea. – Le dice mamá a papá sonriendo.
- ¡Es cierto… prometí llevarlos a la feria! Ve a cambiarte Jason. – Me dice papá y corro a la habitación, saco ropa limpia y me la pongo, después abro la puerta a la sala y noto que han llegado unos tipos, la cierro un poco y me quedo viendo.
– So… it was truth. {Así que… era verdad.} – Dice uno de ellos… en inglés creo.
– What was truth B.B.B? {¿Qué era verdad B.B.B.?} – Le pregunta mi papá.
– Your treacherous union. {Su traicionera unión.} – Contesta el mismo tipo, los otros hombres caminan hacia mamá y papá y los empiezan a atacar, para mi sorpresa mis padres saben defenderse… e incluso los noquean fácilmente. Ya que ambos quedaron dándole la espalda al tipo que habla en inglés éste saca un arma y la recarga, mi papá voltea rápidamente y se para frente a mamá, ella voltea y trata de pasar pero papá la detiene poniendo su brazo frente a ella.
– You haven’t lost your touch guys… not even with all this “Family stuff”. {No han perdido su toque chicos… ni siquiera con todo esto de las “Cosas de familia”.} – Dice el tipo en inglés.
– What do you want Boss? {¿Qué quieres Boss?} – Le pregunta mi papá.
– Hmmm… just get rid of you… the three of you. {Hmmm… solo deshacerme de ustedes… de los tres.} – Contesta el tipo sonriente, mamá se enoja y empuja a papá.
– You son of a…! {¡Hijo de…!} – Grita mamá.
– ¡Linda, no! – Grita papá y la jala del brazo poniéndose frente a ella, el tipo le dispara y lo hiere en el hombro derecho.
– ¡Hank…! – Susurra mi mamá abrazándolo, el tipo del arma se cruza de brazos contemplando la escena… yo apenas puedo respirar. El rostro de mi madre rápidamente se llena de lágrimas.
– Lo siento preciosa… de aquí caminaré solo… - Le dice papá aparentemente sonriendo.
– No… por favor… te necesito… - Le dice mamá y papá limpia unas cuantas lágrimas, no aguanto más y salgo corriendo del cuarto, corro hacia mis padres y los abrazo.
– Cuídalo… - Le susurra papá a mamá, ella asiente con la cabeza y toma mi mano.
- ¡Papá! – Le digo cuando mamá camina a la cocina y me jala con ella, agarro la mano de papá y el la acaricia con su pulgar.
– Nos vemos Jason… espero haber sido un buen padre… - Me susurra papá y me suelta.
- ¡No, papá! – Grito y mamá me jala a la cocina, entramos y al abrir la puerta de atrás notamos que hay un par de hombres esperándonos.
– Going somewhere sweetie? {¿Vas a algún lado dulzura?} – Le pregunta uno de ellos a mamá, en eso oímos muchos balazos en la sala, mamá me aprieta un poco la mano y yo bajo la mirada.
– Jason… sal por el cuarto… yo los entretengo. – Me dice mamá y la miro.
- ¿Y tú? – Le pregunto, ella suelta mi mano y corre a los hombres, empieza a pelear con ellos y yo camino a la sala, me asomo y veo que mi padre tiene muchos impactos de bala, está arrodillado frente al tipo.
– End of the line “Reaper.” {Fin del camino “Reaper”.} – Le dice el tipo a papá.
– End… of the line… indeed… but… not for me… but for you. {Fin… del camino… sin duda… pero… no para mí… sino para ti.} – Mi padre le dice ya con su último aliento de vida.
– Nonsense! Stubborn to the death! {¡Tonterías! ¡Testarudo hasta la muerte!} – Le grita el tipo y le deja ir un tiro en el centro de la frente, papá cae de lado al suelo y yo corro de nuevo a la cocina, me agacho, quito la protección de la ventila y entro por ella, al llegar a la habitación abro la ventila y salgo por ella, camino a la cama y abro la ventana, salgo por ella y empiezo a correr, al llegar a los arbustos de la calle me agacho y miro que el tipo sale de la casa, al estar un par de metros de la entrada la casa explota en llamas, el tipo se sube a una moto y acelera.
– Papá… mamá… - Susurro empezando a llorar, cierro mis ojos y me siento en el suelo.
(THE GHOST: Presente.)
Al abrir mis ojos tengo a Melanie frente a mí.
- ¿Te encuentras bien? Te perdí por un par de minutos. – Me dice y dejo de sostener mi cabeza.
– Los padres de tu novio… murieron de noche, en su casa… él lo presenció todo… ¿No es así? – Le pregunto y ella baja la mirada.
– Sí… el día que lo internaron en el orfanato donde nos conocimos llegó con los nervios destrozados… casi no hablaba… - Me contesta.
– Pero… ¿Cómo lo sabes? – Me pregunta y sonrío.
– Solo… lo sé. ¿Aún te comunicas con él? – Le pregunto y me sonríe.
– No… fuimos novios por más de tres años… más nunca supe dónde vivía ni tan siquiera su número de teléfono. – Me contesta. Después de un rato nos ponemos de pie y caminamos al complejo, entramos por el pasillo y vemos que el agente está amarrado a una silla, al vernos aparentemente sonríe, Melanie camina hacia él y sonríe también.
– Así que… te atraparon Raymond. – Le pregunta arrancándole la cinta adhesiva que tiene en la boca.
- ¡Ouch! ¡Sí! ¡Gracias a ti! – Le responde el agente y ella se ríe suavemente.
– Vamos… ya estás grandecito… creí que te las arreglarías solo. – Le dice Melanie desamarrándole las manos, después camina hacia mí y el agente desamarra sus pies, al terminar se pone de pie y camina a nosotros.
– ¿Quién es el “Ojos de zombi”? – Pregunta burlonamente, levanto mi mano izquierda y le enseño el dedo medio, el tipo se pone a reír y yo solo sonrío.
– Un “Agente libre”. – Le contesta Melanie mientras yo bajo mi mano.
– Por lo que oí hicieron un desastre allá afuera. – Le dice Raymond.
– Sí... tuvimos ciertas complicaciones. – Le contesta Melanie y ambos caminan a la salida, yo solamente los sigo. Al salir del cuarto oímos que explota la puerta principal.
– Eso no se oye bien. – Dice Raymond y Melanie saca sus armas de las fundas.
– Creo que no nos dejarán salir tan fácil. – Dice Melanie y yo sonrío.
– Déjenmelos a mí. – Les digo y ambos se me quedan viendo, elevo mi energía y mis ojos empiezan a brillar.
– Vaya… qué sorpresa… eres un Fantasma. – Dice Raymond y lo miro a los ojos.
- ¿A qué te refieres? – Pregunto pero en eso empiezan a dispararnos, hago un escudo rápidamente y me paro frente a Melanie y Raymond.
– Después te explico, por ahora salgamos de aquí. – Responde Raymond y Melanie recarga sus armas, veo que entran alrededor de veinte hombres, quizá más.
– Cúbranse… déjenmelos a mí. – Les digo de nuevo y Melanie y Raymond entran de nuevo al cuarto, deshago el escudo y les tiro esferas de energía a unos cuantos, después corro hacia ellos y los empiezo a noquear, con la mente atraigo a mis manos un par de SMG’s y les disparo a los que quedan, cuando todos caen al suelo suelto las armas y me arrodillo, cargo energía en mis manos y curo mis heridas, miro alrededor y noto que maté a la mayoría de los hombres.
– Siempre pierdo el control… creo que mi Instinto Asesino sigue vivo… - Murmuro mientras me pongo de pie.
– En verdad te encargaste de todo. – Oigo que dice Melanie, me doy vuelta y ella y Raymond miran los cadáveres, Raymond pasa sobre un hombre y éste aún sigue vivo, Raymond le quiebra el cuello con una patada.
– Sin testigos. – Susurra Raymond y él y Melanie caminan hacia mí.
– ¿Qué quisiste decir con “Un Fantasma”? – Le pregunto a Raymond y él sonríe.
– “The Ghosts”, “Los Fantasmas”, son conocidos como una leyenda urbana, no se aceptan… ni se niegan. Los rumores dicen que los indios solían tener poderes sobrenaturales, incluso sobre los espíritus de los muertos. Dicen que los Fantasmas son los hijos de los “Jefes” indios que pudieron dominar éstos poderes y que por medio de su sangre los heredaron. – Me contesta y bajo la mirada… no soy un “Fantasma”… solo soy su clon.
– Como te dije… es una leyenda urbana, nuestros amigos agentes aseguran haber visto por lo menos uno. – Dice Raymond poniendo su mano sobre el hombro de Melanie.
– Ahora ya son dos. – Dice ella sonriéndome, cierro mis ojos y calmo mi espíritu, al abrirlos camino a la puerta de salida y miro fuera del edificio, me cercioro de que no haya nadie y salgo a la calle, me siento en la banqueta y miro hacia el suelo, oigo que Raymond y Melanie siguen hablando mientras caminan a la salida, cierro mis ojos y empiezo a cargar y desaparecer energía en una mano.
- ¿Eso es todo? – Oigo que pregunta Melanie.
– Sí… no creo durar más que un par de horas si me quedo en este país, debo irme. – Le dice Raymond.
– Tienes razón. Nos reuniremos en la base. – Le dice Melanie, abro los ojos y miro de reojo que Raymond empieza a correr hacia mi lado derecho, Melanie se sienta a mi izquierda.
– Pareces aburrido. – Me dice Melanie al ver lo que hago.
– Lo estoy… ¿Sabes? Esto no es lo mío. – Le digo desapareciendo la energía.
- ¿Qué, qué no es lo tuyo? – Me pregunta y me pongo de pie.
– Matar gente… no es lo que yo quiero ser. – Le contesto caminando al centro de la calle.
- ¿Y qué quieres ser? – Me pregunta la chica y me quedo callado… todos los sueños… los miedos… los sentimientos… se crean en la infancia… yo ni siquiera tuve juventud.
– Solo quieres vivir para tu novia… ¿No es así? – Me pregunta y bajo la mirada, oigo que se pone de pie y después me da la vuelta suavemente.
– Para ella y la hija que tendrán. – Me dice y levanto la mirada.
– Sí… estoy harto de ser un “Fantasma”… aunque ni siquiera soy eso. – Le digo y ella me sonríe.
- ¿Sabes? Hasta en eso te pareces a mi primer novio, a Jason. El tenía la misma personalidad melancólica. – Me dice y río suavemente…
- Tengo que irme. – Le digo empezando a levitar, cuando voy a unos dos metros de ella me doy vuelta y avanzo a la azotea de un edificio.
– ¡Hey! – Me grita la chica y me detengo.
- ¿Cómo sabes del pasado de Jason? – Me pregunta.
– ¿Historia larga resumida? Soy su hermano. – Le contesto y avanzo a la azotea, al poner los pies en ella volteo a ver a Melanie, ella me dice adiós con la mano y yo hago lo mismo, después empiezo a correr hacia el lado contrario y me tiro a la calle. Mientras voy en el aire doy una voltereta y caigo arrodillado, en eso un taxi circula por la calle y le hago parada, el taxi se detiene frente a mí y me subo, le digo el nombre del hotel al conductor y éste empieza a manejar.
Nadie es salvo de los malos pensamientos,
Sin excepción, todos somos pecadores,
Lúgubres, malvados, negros sentimientos,
Alberga el corazón, creciente en rencores.
Al llegar al hotel el conductor detiene el taxi, le pago y me bajo del automóvil, entro al hotel y subo al elevador. Al llegar al quinto piso camino a la habitación y toco la puerta.
- ¿Quién es? – Pregunta Jackeline.
– Soy yo. – Respondo y después de un par de segundos abre la puerta.
– Hey… tardaste menos de lo que pensaba. – Me dice caminando a la cama, entro al cuarto y cierro la puerta.
– Sí… fue más rápido de lo que pensé. – Le contesto mientras ella se acuesta en la cama, abraza la almohada y cierra los ojos, miro alrededor y noto que hay una jarra de agua en una mesa, camino a ella y sirvo agua en un vaso.
- ¿No has tenido hambre? – Le pregunto y tomo agua.
– No. Te estaba esperando. – Me responde y dejo el vaso en la mesa, me doy vuelta y miro hacia la chica… siento que algo me pasa… noto a Jackeline tremendamente bella… bajo la mirada y detengo mi cabeza… ésta empieza a doler.
- ¿Te encuentras bien Jake? – Oigo que me pregunta Jackeline… siento su voz tan sensual… siento que el tono de ella me produce una ansia paranoica de tenerla junto a mí.
– Sí… eso creo. – Digo tratando de levantar la mirada, al verla mis piernas flaquean y caigo arrodillado al suelo.
- ¡Jake! – Grita Jackeline levantándose de la cama rápidamente, se arrodilla frente a mí y cierro mis ojos… al abrirlos miro sus pechos que resaltan del escote de su blusa… ¡¿Qué rayos me pasa?!
- ¿Estás bien? ¡Di algo por favor! – Me dice y la miro a los ojos… mi cuerpo se calienta… mi corazón empieza a latir más rápido… me acerco a su boca y la empiezo a besar profundamente, ella… lejos de detenerme… me abraza rindiéndose ante las caricias que mis manos empiezan a hacer en su cuerpo… me separo y trato de incorporarme… ella abre los ojos y me ve tiernamente… como si hubiera querido esto desde siempre… mis manos empiezan a desabotonar su short… cierro mis ojos deteniendo todo movimiento… trato de recuperar mi autonomía… pero… de repente… Jackeline roza mis labios con los de ella… abro los ojos y ella me sonríe…
- ¿Qué… estoy… haciendo? – Susurro y la beso profundamente de nuevo recostándola en la suave alfombra beige del cuarto, desabotono su short por completo y ella empieza a acariciar mi espalda por debajo de la camisa, meto mi mano debajo de su short y empiezo a acariciar su trasero, lentamente le monto su pierna sobre la mía y empiezo a besar su cuello, ella empieza a suspirar y a gemir suavemente… me detengo de nuevo poniendo mi frente en la alfombra… ¿Qué me pasa? ¿Por qué me cuesta tanto detenerme? ¿Por qué el olor de la piel de Jackeline produce en mí una sensación afrodisíaca? Cierro los ojos y aprieto los dientes tratando de no moverme… Jackeline desabotona mi pantalón y mete su mano dentro de él… mi cuerpo se pone rígido y empieza a moverse de nuevo… la volteo a ver y la empiezo a besar nuevamente, pero esta vez la mano que estaba en su trasero busca la manera de meterse en su ropa interior, al lograrlo se mueve lentamente sobre su cadera hasta llegar a su pubis, Jackeline suspira al sentir mi mano… después de unos segundos baja su pierna de la mía dándome todo el espacio para acariciarla… dejo de besarla y empiezo a acariciarla muy suavemente en medio de sus piernas, ella mantiene cerrado los ojos y empieza a gemir… cada vez un poco más fuerte. Después de varios minutos me muevo más rápido, su cuerpo se empieza a mover espontáneamente… de repente tiene un orgasmo. Mientras respira agitadamente bajo y quito su short y su ropa interior con el mismo movimiento, después bajo mi ropa interior y me arrodillo en medio de sus piernas, las subo en mis muslos y la penetro bruscamente, ella grita apretando los párpados y poniendo ambas manos en mi estómago, como deteniéndome, me quedo quieto un momento y después me empiezo a mover rápidamente, ella grita, gime y suspira desesperadamente… no después de mucho noto que ha empezado a llorar… ¿Quizá… de dolor? No me detengo… en vez de esto me inclino cerca de su rostro sin dejar de moverme, ya que sus piernas se abren un poco más ella grita más fuerte… me le quedo viendo a su rostro y ella abre los ojos un poco, se me queda viendo, sin dejar de gritar, y al ver que no me detengo hace la cara a un lado cerrando los ojos de nuevo… después de varios minutos dejo de moverme y saco mi sexo del de ella, tengo mi orgasmo y eyaculo sobre su estómago y vientre. Me arrodillo de nuevo y noto que Jackeline está sollozando, respira agitadamente y pone sus manos cerca de su cabeza… me siento arrepentido… no era mi intención “Usar” de manera tan depravada a Jackeline… me pongo de pie y abrocho mis pantalones. De repente me vuelve a doler la cabeza, tanto que me hace caer de rodillas de nuevo… ésta vez incluso gritar… de pronto… siento como el Instinto Asesino, que creía disminuido, me posee… siento como si estuviera a punto de desatar un frenesí malvado, malicioso, mortal y peligroso.
Me levanto y levito elevando mi energía… ya que lo hago de repente las luces de la habitación estallan… cuando empiezan a brillar mis ojos miro hacia Jackeline, ha perdido el conocimiento... sonrío… ¡¿Por qué lo hago?! Después me empiezo a carcajear.
- ¡¡¡Veamos Londres!!! ¡¡¡¡Veamos si estás listo para mi poder!!!! – Grito inconscientemente, dejo de hablar solo para carcajearme de nuevo… ahora… malvadamente. Miro hacia la ventana y levito rápidamente hacia ella, la traspaso y bajo a la calle, noto que la gente se me queda viendo asustada.
- ¡¡¡¿¿Y todos ustedes qué ven??!!! – Grito elevando mi energía haciendo volar a las personas que están cerca de mí… ¡¿Qué diablos estoy haciendo?! Bajo la mirada y respiro profundo… intento no moverme… tanto que mi cuerpo empieza a temblar… no puedo más.
- ¡¡¡¡No hay manera que detengan mi caos!!!! ¡¡¡¡Ésta noche el Ángel de la Muerte rondará por todo Londres!!!! – Grito… la gente que no ha quedado inconsciente me mira atemorizada… incluso un par de policías sacan sus armas y me apuntan.
- ¡¡¡¿Creen que ustedes me detendrán?!!! – Les grito a los policías cargando en ambas manos esferas de energía, los policías me disparan en el pecho mientras sonrío… después me carcajeo y les tiro ambas esferas, noto que mi fuerza es descomunal… tanto que destrozo el pecho de ambos…
- ¡¡¡¡Nunca… nunca me sobreestimen!!!! – Grito levitando al medio de la calle, los autos que van pasando frenan quemando sus llantas, expulso energía en forma de escudo y empiezo a levitar rápidamente destrozando los carros que quedaron frente a mí.
Al pasar por el lado oeste del Big Ben noto que hay un parque, mucha gente está tomando fotos del reloj.
- ¡¡¡Les daré un recuerdo inolvidable!!! – Grito y cargo esferas de energía… curiosamente va pasando una pipa de gasolina… le lanzo ambas esferas y la pipa explota, la gente grita y después voltean a verme, cargo más esferas y empiezo a lanzarlas a diestra y siniestra… golpeando… asesinando… indiscriminadamente.
Después de varios minutos noto que ya hay una cantidad absurda de muertos.
- ¡¡¡¡Agradezcan que los libero de ésta vida de sufrimiento!!!! – Grito liberando agresivamente mi energía tirando los cuerpos lejos de donde estoy, pero… curiosamente… hay uno que no se mueve… uno que está justamente frente a mis pies… una niña de cabello largo… aproximadamente de siete u ocho años.
– Ya eres un ángel cariño… un querubín muy hermoso… - Susurro… dentro de mi corazón siento ganas de llorar… ¿Cómo es posible que sea tan cínico… tan descarado… tan inhumano?
- ¡Esta es la policía! ¡¡Ríndase o aténgase a las consecuencias!! – Oigo que dicen por altoparlante, miro hacia la calle y noto que han llegado varias unidades SWAT (Special Weapons And Tactics, Equipo Especial de Armas y Tácticas.), me cruzo de brazos y los policías me rodean.
- ¡¡¡¡No me hagan reír!!!! – Grito.
- ¡¡Fuego!! – Grita uno de ellos y hago un escudo alrededor de mí, noto que todos los policías empiezan a dispararme… cuando el humo no deja ver deshago el escudo y bajo la mirada.
– Han firmado su acta de defunción… - Murmuro… cuando el humo se disipa los policías no pueden creer que sigo vivo.
- ¡¿Qué esperan?! ¡¡Carguen otra ronda muchachos!! – Grito sonriente… los policías no me hacen caso.
- ¡¿No?! ¡¡Entonces es mi turno!! – Grito levitando rápidamente hacia la primera fila.
– Les âmes, le sang, des victimes, dans moi! – Grito… las almas del averno me traspasan y veo como mis ojos arden en blanco… me río maquiavélicamente y empiezo a tirar esferas de energía oscura hacia todo y todos… explotando los autos… desmembrando gente… decapitando a los que me disparan.
La supuesta batalla campal que esto parecía en un principio se convierte en masacre… la sangre de las unidades SWAT tiñe las calles… para colmo empieza a llover en ese momento.
– Hmmm. La pluie effacera les traces de mon massacre. – Susurro… “La lluvia borrará los rastros de mi masacre”… qué maldito… miro mis manos y me doy cuenta que están ensangrentadas… ¡Mi cuerpo completo está bañado en sangre!
– Diablos… ¿Qué he hecho? – Murmuro cayendo de rodillas al suelo… un momento… ¿Ya tengo completo dominio de mi cuerpo? Cargo energía y después la hago desaparecer para probar.
– Hasta qué hora… pude controlarme… - Murmuro, oigo un estruendoso motor y miro hacia la calle… un camión del ejército se dirige hacia mí.
– No debo derramar más sangre… - Murmuro poniéndome de pie, levito hacia la punta del Big Ben y me agarro de la antena… noto que mis ojos aún arden en blanco, miro mis brazos y los tatuajes que se me ciñeron la primera vez que usé el Dark Spell resaltan como si fueran brazaletes.
– Es cierto… no he liberado las almas. – Susurro y cierro mis ojos… disminuyo mi energía y expulso las almas oscuras con un grito… siento como me vuelvo totalmente débil… casi ni sostengo mi peso… en eso oigo un tiro… miro mi hombro izquierdo y un francotirador me ha disparado en él, no siento el brazo y me suelto de la antena… para mi suerte un rayo cae en ése mismo instante en la antena y su fuerza me impulsa hacia el río Támesis.
Caigo al agua con una velocidad impresionante, el impacto con ella me deja casi inconsciente y la sangre de mi hombro ciega mis ojos al abrirlos… trato de nadar solo con mis piernas y mi brazo derecho… pero no tengo fuerza suficiente para desplazarme… siento como me voy quedando sin aire… cierro los ojos… y dejo de moverme.
(THE GHOST: Alucinación.)
Al abrirlos estoy frente a la entrada de un cementerio, miro a mi alrededor y no hay nadie… pero sigue lloviendo, miro mi ropa y noto que ando un traje negro con corbata blanca.
- ¿Dónde estoy? – Pregunto caminando inconscientemente dentro del cementerio. Camino por el camino empedrado… paso por varias tumbas sin reconocer los apellidos… todos parecen borrados por la edad. Continúo hasta llegar al fin del camino, miro frente a mí y veo dos tumbas… parecen nuevas… me agacho y empiezo a mirarlas.
- ¡¿Kimberly Johnson?! ¡¿Amada madre y fiel mujer?! – Leo sorprendido… aterrado… miro la otra tumba… con miedo.
– Samantha… Andrews… amada hija… noble joven. – Leo tartamudeando… es mi hija… ¡Mi hija! ¡Mía y de Kimberly! ¡No! ¡No puede ser! Detengo mi cabeza ya que empieza a doler tanto… rompo en llanto… mas no por el dolor físico…
- Así que te rendiste… - Oigo que dice una voz muy familiar… aunque odiosa… me pongo de pie y volteo.
– Dark… ¿Ahora qué quieres? – Le pregunto.
– Nada… “Compartir tu dolor.” – Me dice caminando hacia mi lado, al llegar ambos volteamos a ver las tumbas.
- ¿Qué pasó? ¿Cómo murieron? – Le pregunto y de reojo miro que él sonríe.
– Tú bien lo sabes… fue tu culpa… - Me dice y aprieto los puños.
– No me esforcé lo suficiente… ¿No es así? – Le pregunto y él se cruza de brazos.
– No… no lo hiciste. – Me dice y sonrío.
- ¿Sabes? Estoy seguro que esto es otra de mis visiones. – Digo y él me mira fijamente.
- ¿De qué hablas? – Me pregunta.
– Sé que en estos momentos estoy parcialmente inconsciente, flotando en el Támesis… sé que todo esto es mi futuro… sé que esto es lo que me depara si no hago mi elección. – Contesto siempre manteniendo los puños cerrados.
– No entiendo… ¿Qué elección? – Me pregunta, elevo mi energía de sopetón y golpeo rápidamente a Dark en la mandíbula con la parte de atrás de mi puño, él cae al suelo y yo me arrodillo a su lado, cargo energía en mi puño y golpeo su rostro con ella, después lo tomo con ambas manos de la cabeza y lo estrello contra la tumba de Kimberly, lo estrello todas las veces que puedo hasta romper la lápida… Dark muere al instante, dejo caer su cabeza al lodo y me pongo de pie.
– Cambiar este maldito futuro. – Digo cerrando los ojos.
(THE GHOST: Presente.)
Al abrirlos de nuevo estoy bajo de agua, siento que he tragado un poco así que nado rápidamente fuera de ella, al salir a flote toso y escupo el agua, después oigo que me disparan con rifles M4, tomo aire y me sumerjo de nuevo, me concentro y elevo lo poco de energía que me queda, empiezo a nadar tratando de ignorar el dolor de mi hombro izquierdo. Después de un par de minutos llego hasta la orilla, me arrastro sobre la tierra y noto que estoy en el siguiente puente del río… miro que los soldados ni siquiera piensan que nadé tan lejos… por la falta de energía ni siquiera es necesario calmar mi espíritu… mis ojos han dejado de brillar. Me calmo y trato de curarme… mas no puedo concentrarme… siento tanta pena por la gente que asesiné en la plaza… sufro al solo recordar sus caras de angustia… de sufrimiento.
– Concéntrate… vamos. – Me digo a mí mismo tratando de curarme… esta vez… muy lentamente… siento como el dolor va desapareciendo… parece ser que la bala del francotirador perforó por completo mi hombro. Después de cinco minutos abro mis ojos… estoy curado… pero también exhausto… ya no puedo pelear más.
– Necesito volver al hotel. – Susurro poniéndome de pie.
Camino cuesta arriba hasta llegar al nivel de la calle, camino a un mini-súper y entro en él.
– Buenas tardes señor. – Me dice el encargado cuando entro, miro el reloj y ya son las 3 de la tarde.
– Buenas tardes. ¿Tiene bebidas energizantes? – Le pregunto.
– Al fondo caballero. – Me dice y le sonrío, camino al fondo del mini-súper y abro las puertas del refrigerador… agarro un “Six pack” de bebidas con cafeína y arranco una, camino a la barra del encargado y pongo el “Six pack” en ella.
- ¿Cuánto es? – Le pregunto.
- $9.75. – Me contesta y en eso suena una música de noticiero.
– Buenas tardes Londres, iniciamos esta edición con una trágica y macabra nota: 40 civiles y 26 oficiales pertenecientes al SWAT de nuestra ciudad son las cifras de muertos que ha dejado una masacre frente al Parlamento. Nuestra corresponsal nos informa desde la escena de semejante barbarie. – Dice la chica del noticiero justo cuando saco la cartera de mi pantalón… agua cae de ella.
- ¿Mal día? – Me pregunta el encargado y le sonrío, le doy un billete de $10 y él lo mira.
- ¿Sirve? – Le pregunto mientras destapo la bebida.
– Sí, dinero es dinero. – Me contesta y empiezo a tomar la bebida.
– Joanna Whitecastle en la escena, ¿Joanna? – Dice la chica.
– Buenas tardes Isabella, buenas tardes Londres. Cómo tú lo has dicho, 66 es la cifra de muertos que ha dejado este acto despiadado de… - Dice la chica cuando la cámara se mueve.
– Mira, mira eso. – Se oye que dice el camarógrafo, con su cámara hace la toma de la plaza… aún con los cuerpos de todas las personas… haciendo acercamiento a las partes mutiladas de los cuerpos, los militares se paran frente al camarógrafo negándole el paso.
– Por favor no grabe señor, retírese o usaremos la fuerza. – Le dice el militar.
– Dios mío… ¿Cómo puede ser posible que alguien haga algo así? – Dice el encargado cuando está cambiando el billete, tomo las bebidas y termino la que tengo en la mano, camino hacia la salida y tiro la lata en la basura. Salgo del mini-súper sin esperar el cambio y camino por la banqueta, arranco y abro otra bebida y la empiezo a tomar. Después de largo rato caminando se me acaban las bebidas… por el exceso de cafeína me siento energizado, empiezo a correr hacia el hotel y al llegar noto que hay patrullas de policía en la entrada.
– Se me había olvidado… también lastimé personas aquí. – Susurro y miro alrededor, noto que nadie me ve así que me hago invisible. Paso entre la gente y entro al hotel, subo al elevador y al llegar al quinto piso las puertas se abren… todo parece tranquilo… camino a la puerta de la habitación y esta está abierta… varios policías están revisando el lugar, entro como puedo para buscar a Jackeline… pero no la encuentro. Salgo de la habitación y subo al elevador de nuevo.
– Jackeline… ¿Dónde estás? – Susurro. Cuando el elevador llega al primer piso salgo de él y camino a la salida del hotel, miro el reloj de la recepción y está a punto de dar las cinco de la tarde. Después de salir cruzo la calle y noto que Jackeline está sentada en la banca de un parque, camino hacia ella y me siento a su lado, noto que está mirando hacia el suelo, me hago visible y cruzo las piernas.
– Creí que te irías. – Le digo y ella me mira asustada.
- ¡Cielos! Me asustaste. – Me dice sonriéndome… por lo menos aún me sonríe.
– Lo siento. – Le digo y recuesta su espalda en la banca.
– No, no hay problema. – Me dice… no me refería a asustarla.
– Me refiero a lo que pasó en la mañana. – Le digo y cierra los ojos, sonríe y después se acerca a mí, me abraza y paso mi brazo detrás su cuello.
- ¿Sabes? No es la primera vez que se “Desquitan” conmigo de un mal día… sinceramente siento que fuiste muy dulce… tú por lo menos me hiciste pasar un buen rato. – Me dice apretándome un poco… sonrío correspondiendo su abrazo.
- ¿No me odias? ¿Quieres seguir siendo mi amiga? – Le pregunto.
– Por supuesto… no veo qué haya de malo en que nos “Divirtamos” un poco. – Me dice y cierro los ojos… quizá tenga razón… en cierta manera… aunque yo me siento culpable no solo por haberla usado sino por haber tenido sexo con otra mujer aparte de Kimberly… ¿Qué es este sentimiento? Es algo así como el respeto… más bien la falta de él.
– Jake… la policía se acerca a nosotros. – Me dice y abro los ojos, noto que ella está mirando atrás de nosotros.
– ¿Cuántos son? – Le pregunto sin ver.
– Varios… seis… siete y dos en una patrulla. – Me responde… parece ser que no me dejarán ir tan fácilmente…
- ¿Qué querrán? – Pregunta Jackeline.
– De ti nada… - Le contesto y ella me mira a los ojos.
- ¿Qué quieren de ti? – Me pregunta y yo la miro sonriente.
– No quieren nada de mí… sino a mí. – Le contesto y ella se queda callada.
– Quiero que tomes un taxi y que me esperes en el aeropuerto. – Le digo poniéndome de pie, ella se para también y me toma de ambas manos.
- ¡¿Qué?! No voy a dejarte. – Me dice y mira hacia los policías.
– Hey, mírame. – Le digo volteando su rostro suavemente del mentón.
– Ellos no existen… solo tú y yo. – Le digo.
- ¿Solo tú y yo? – Me pregunta.
– Sí niña… ahora vete… espérame. – Le digo y ella asiente con la cabeza, voltea y da un par de pasos hacia la calle, después se detiene y me mira de nuevo, camina hacia mí y besa mi mejilla.
– Te estaré esperando. – Me dice y sonrío, se separa de mí y camina a la calle, ésta vez la cruza y le hace parada a un taxi.
- ¡Arriba las manos! – Me grita un policía, hago lo que dicen mientras Jackeline aborda el taxi, le dice al chofer adonde llevarla y después me mira por la ventana preocupada, guiño con mi ojo izquierdo mientras sonrío y un policía pone su mano en mi hombro, elevo mi energía y me doy vuelta rápidamente, lo desarmo y lo tomo de rehén, los policías que lo acompañan me apuntan pero no se atreven a disparar.
– No quiero hacer más daños… me arrepiento de lo que hice… pero usaré la fuerza de ser necesario. – Les digo empujando al policía hacia los demás y tirando el arma a la calle.
– No podemos dejarte ir así de fácil. – Me dice uno de ellos.
– No tienen que dejarme ir… yo me escaparé. – Les digo y cargo esferas de energía… pequeñas… para no matarlos, los policías me empiezan a disparar así que yo empiezo a correr, después de unos segundos empiezo a tirarles esferas, lo hago hasta que todos caen al suelo, la patrulla se detiene detrás de mí así que volteo, noto que estos policías traen escopeta.
– Por mucho que aguante los impactos de bala… - Digo sonriendo mientras pongo mi mano sobre una herida en mi estómago.
- Los “Escopetazos” me matarían al instante. – Termino cargando energía en mi mano para curarme, después, cuando tengo la bala en mi mano, se la tiro con toda mi fuerza a la escopeta de uno de los policías, como calculé, él la suelta. Después corro hacia el otro y cuando éste me dispara me tiro al suelo, las balas rozan mi espalda, ignoro el dolor y me doy vuelta, cargo una esfera de energía y la lanzo contra el pecho del policía, lo golpea y éste cae al suelo inconsciente, me pongo de rodillas y me curo rápidamente, después subo a la patrulla y enciendo el motor, acelero y me dirijo al aeropuerto.
Mientras manejo oigo por el radio despachador que todas las unidades cercanas a mi posición me están buscando.
– Genial… tendré que deshacerme del auto. – Susurro. Después de varios minutos manejando veo a mi lado derecho un domo, cruzando el río… parece un buen lugar para tirar el auto, en eso un par de patrullas aparecen de la nada y me acorralan dejándome en medio de ambas.
- ¡Diablos! – Grito tratando de empujarlos con el auto, los tipos no me dejan moverme. Así, forcejeando, llegamos hasta un redondel.
– Uso de fuerza extrema autorizada, destruyan al criminal. – Oigo que dicen por la radio y ambos policías sacan sus armas.
– ¡Ay, qué suerte! – Digo agachándome, miro como las balas hacen pedazos la carrocería… por su violencia no parecen ser policías comunes, cuando dejan de disparar subo la cabeza y noto que estoy a punto de estrellarme con la barra separadora de la entrada de calle, muevo el automóvil hacia la izquierda golpeando a uno de los automóviles civiles y entro en la última calle del redondel, una con una vía de tren sobre ella, noto que los policías han hecho una barrera con patrullas.
– ¡En verdad quieren detenerme! – Digo acelerando a todo lo que da la patrulla, golpeo la barrera y paso, el motor de la patrulla empieza a echar humo, no dejo de acelerar y miro que estoy llegando a otro redondel, las dos patrullas que antes me acorralaron lo vuelven a hacer, pero esta vez me dirigen en contra del redondel.
- ¡Deben estar bromeando! – Grito. Miro dentro de las patrullas y me doy cuenta de algo… interesante… nadie maneja las patrullas esta vez… miro los timones de ambas y los dos tienen pequeños focos… son controlados por computadora.
- ¡Me lleva la…! – Grito mientras me tiro de lado en el otro asiento. Siento como los tres autos impactan con el redondel e incluso el que yo llevo da vuelta sobre él estrellándose en el suelo de cabeza. Cuando me incorporo siento que todo mi cuerpo duele.
– Diablos… qué viajecito… - Susurro saliendo del auto, miro hacia arriba y estoy bajo un puente, sigo arriba del redondel, miro alrededor y veo que no hay patrullas.
– Genial… hora de correr. – Susurro y empiezo a correr hacia la calle que me queda de frente.
Después de un par de horas corriendo llego hasta el aeropuerto, miro que Jackeline no está por ningún lado.
– ¿Dónde estás? – Susurro para mí, entro al aeropuerto y noto que unos guardias están interrogándola, camino hacia ellos y cuando Jackeline me ve corre hacia mí.
– ¡Creí que habías muerto! – Me dice mientras me abraza con voz cortada, parece que ha estado llorando.
– No, no. Estoy bien. – Le digo apretándola un poco, ambos guardias caminan hacia nosotros y me sonríen.
- ¿Usted es algo de esta chica? – Me pregunta uno.
– Sí… su novio… ¿Por qué? ¿Pasa algo malo? – Le contesto.
– No, solamente curiosidad. ¿Se dirigen a algún lado? – Me pregunta el guardia.
– París, solo vinimos a Londres de visita. – Le contesto y noto que el otro no deja de mirar mi vestimenta, toda sucia y rota.
- ¿París, eh? ¿Me podría enseñar sus papeles? – Me pregunta el guardia y saco mis papeles, se los doy y los empieza a verificar, miro a Jackeline y levanto su cara suavemente.
- ¿Estás bien? – Le pregunto y ella asiente mirándome a los ojos.
– Me tenías preocupada, es todo. – Me dice y sonrío.
- ¿Sr. LeBeau? – Me dice el guardia y lo miro.
– Aquí están sus papeles. – Me dice dándome los papeles.
– Gracias. – Le digo.
- ¿Srta. Madison? – Le dicen a Jackeline y ella se separa de mí, agarra los papeles y los mete en su bolsillo.
– Buen viaje. – Me dice el guardia y después ambos caminan hacia la caseta de vigilancia.
– Compraré los boletos. – Le digo y ella asiente con la cabeza. Camino a la venta de boletos y compro dos de regreso a París, la chica, aunque me mira con desconfianza, me los vende, le pago y camino de regreso hacia Jackeline. Después de una hora subimos al avión y éste despega, por la ventanilla noto que los policías rodean el aeropuerto y entran en él… por poco y nos atrapan… por poco y hubiera tenido que pelear de nuevo.
Después de una hora llegamos a París de nuevo, bajamos del avión y caminamos al parqueo privado, llegamos a mi auto y abro las puertas, subimos al auto y manejo a la caseta.
– ¡Cielos! ¡¿Tan rápido regresa?! – Me pregunta el muchacho y sonrío.
– Sí, solo eran negocios. – Le contesto y saco mi tarjeta de débito.
– Ten, cobra lo del pase. – Le digo y sonríe, toma la tarjeta y empieza a hacer el papeleo, después de unos diez minutos me regresa la tarjeta junto con un recibo.
– Listo, si presenta este recibo cuando le venza el año del Pase éste le será renovado automáticamente. – Me dice.
– Genial, gracias. Nos vemos. – Le digo y el muchacho levanta la pluma.
– Buen viaje. – Nos dice y me dirijo a casa.
Durante el trayecto Jackeline y yo no cruzamos palabra, ni siquiera miradas… aunque ambos aseguremos que estamos bien… sé que mis acciones la lastiman como una espina… algo pequeño que hiere y molesta… aún cuando el daño es mínimo. Llegamos a casa y estaciono el auto donde siempre, bajamos de él y entramos a casa, dejo las llaves en la mesa de la puerta y noto que Jackeline camina al cuarto, sonrío y camino al estudio, enciendo la computadora y empiezo a escuchar música, no después de mucho el Chat se abre.
- ¿De vuelta tan pronto? – Me pregunta el Agente 77632.
– Sí, cumplí el contrato mejor de lo esperado. – Contesto.
– Excelente, me imagino que el agente extra que mandó la NSA tuvo algo que ver con esa mejoría. – Me dice y sonrío.
– Por supuesto que tuvo que ver. – Contesto.
- ¿No te interesa saber si la NSA te cazará ahora que dos de sus agentes saben de ti? – Me pregunta y río suavemente.
– La chica no dirá nada… y aunque el objetivo hable algo… sé con certeza que no podrán hacer nada contra mí. – Le contesto.
– Te confías demasiado de tus habilidades Ghost. – Me dice y bajo la mirada.
– Como sea, te dejo tu cuenta, feliz día. – Me dice y el Chat se cierra, en su lugar aparece mi cuenta de banco, la cifra final es de $625,000.
– Guau… cuanto dinero. – Susurro, conecto los audífonos y subo todo el volumen de la música.
Al llegar la noche siento hambre, apago la computadora y salgo del estudio, mientras camino a la cocina no oigo ni un ruido… qué raro… llego a la refrigeradora y saco lo necesario para cocinar. Al terminar de cocinar todo lo sirvo en dos platos, los agarro y camino hacia el cuarto, entro y noto que Jackeline está acostada, pero no se ha dormido.
– Hola. – Le digo sentándome a su lado, ella me sonríe y pone su mano en mi espalda.
– Hola. – Me dice y le doy su plato de comida.
– Ay, gracias, no te hubieras molestado. – Me dice sentándose y cruzando sus piernas, pone el plato sobre ellas y empieza a comer.
– No es molestia, más bien lo hago como compensación. – Le digo sonriendo, ella se ríe un poco y me mira a los ojos.
- ¿Y eso? – Me pregunta.
– No pudimos visitar nada en Londres. – Le digo y baja la mirada.
– Nah… las ciudades pueden estar hechas de oro… pero si no te hacen sentir bien no importan. – Me dice y levanto su rostro suavemente.
- ¿A qué viene ese comentario? – Le pregunto y ella acaricia mi mano.
– Me sentiré bien… donde tú lo hagas. – Me responde y le sonrío de nuevo… su rostro me parece lindo… en realidad me atrae… me siento bien con ella también… totalmente distinto al deseo lujurioso que sentí en Londres… nunca olvidaré esa sensación… me sentí poseído… maldito… incapaz de controlar mi cuerpo o mente.
– Jackie… yo… nunca me sentiré bien en ningún lugar… mi pasado me cazará toda la vida… - Le digo y ella se entristece mas me sigue viendo.
– Sé que… por tratarte bien, por tenerme tan cerca, me has tomado cierto cariño… yo también… pero este cariño no puede pasar a ser algo más que un cariño de hermanos. – Le digo y ella baja la mirada.
– Lo sé… lo sé… tu novia está esperando un hijo tuyo… soy una tonta por creer que te fijarás en mí… pero… lo que pasa es que haz sido lo más lindo que me ha pasado… tú me salvaste de morir… y ahora me has enseñado para qué vivir… para amar. – Me dice y se acerca a mí, pero esta vez no me besa, solo se queda quieta… me mira fijamente… como tratando de encontrar algo en mis ojos… en las “Ventanas del alma”… ¿Qué alma podría encontrar en mis ojos muertos? ¿En mis ojos blanco y cenizo?
– Pero no a mí Jackie… para amar… pero no a mí. – Le digo acariciando su rostro.
- ¿Entonces a quién? ¿Quién puede ser mejor hombre que uno que te salva de lo malo? ¡¿Del pecado?! ¡¿De ser prácticamente violada a diario?! – Me dice casi llorando… pobre chica… en verdad necesita de alguien… ¿Cuántos hombres no la habrán usado? ¿Cuántos… hombres no la habrán traumado con sus deseos depravados? ¿Sus fantasías sucias, asquerosas e incluso sádicas? Me quedo sin palabras… los hombres parecen animales… quizá debería decir “Parecemos”… ya que he sentido esa dominación… ese deseo inhumano de sexo, de violencia, de poder.
– Sinceramente… no sé qué decirte… lo único que sé… es que amo a Kimberly… amo lo que se está produciendo en su vientre… y a ti… a ti te estimo… has sido la única amiga en mi vida… no quisiera perderte… tampoco quiero que sufras. – Le susurro bajando la mirada y empiezo a comer de nuevo.
– Entonces… ¿Hermanos? – Me dice después de un par de minutos empezando a comer, sonrío y la miro a los ojos.
– Hermanos. – Le digo, me acerco a su rostro y le beso la mejilla, ella sonríe y ambos continuamos comiendo. Después de comer llevo los platos a la cocina y los empiezo a lavar, de repente empiezo a sentir un malestar muy extraño en la espalda.
- ¿Qué puede ser? Quizá necesite un baño... he sudado demasiado – Susurro, termino de lavar los platos y camino al cuarto, cuando estoy a punto de llegar mi espalda me empieza a quemar… como si me hubieran tirado mil brazas incandescentes en ella.
- ¡¡¡Argh!!! ¡¡¿¿Qué demonios??!! – Grito y continúo gritando de dolor.
- ¡¿Qué pasa Jake?! – Oigo que pregunta Jackeline abriendo la puerta de sopetón, cuando me mira cubre su boca sorprendida… y asustada. Caigo de rodillas y pongo mi frente en el piso, Jackeline se arrodilla frente a mí y pone ambas manos en mis hombros.
- ¡¡Dios mío, cálmate!! – Grita Jackeline y empiezo a respirar agitadamente cuando aprieto mis dientes para no gritar más… un momento… ¿Acaso es posible que…?
- ¡¡Ay mi Dios, tu espalda está sangrando!! – Grita Jackeline, miro de reojo al piso y noto que sangre cae a chorros de mi espalda… así como en Alaska… así como la última vez. Después de varios minutos… muchos más que cuando Kimberly era la que estaba a mi lado… el dolor termina… Jackeline me ayuda a enderezar mi columna empujando mis hombros, la miro a los ojos y noto que está asustada, siento que sus manos están húmedas así que las miro… las tiene totalmente ensangrentadas.
- ¿Te encuentras bien? – Le pregunto tomándolas.
– No Jake… no es mi sangre… es la tuya. – Me dice y suelto sus manos, me pongo de pie como puedo y camino al cuarto, me acerco al espejo y miro mi espalda.
- ¡¿Otro… más?! – Susurro viendo el nuevo tatuaje que se ciñe en mi espalda, de nuevo con la doble “G”. Dejo de ver mi espalda y bajo la mirada.
- ¿Jake? – Me pregunta Jackeline y miro hacia ella, está bajo el pórtico, recargándose sobre uno de sus lados.
- ¿Qué… qué acaba de suceder? – Me pregunta con voz cortada, camino hacia ella sin palabras… ¿Qué puedo decir? Cuando estoy a pocos centímetros de ella me abraza, siento que tiembla de miedo.
– Como te dije… mi pasado… siempre me cazará. – Le digo cuando mi voz me lo permite. Después que se calma se recuesta en la cama y yo tomo una ducha… el baño se inunda del olor a sangre… el agua que roza mi cuerpo cae marrón sobre el mosaico de la ducha… incluso el jabón se tiñe de este… enfermizo tono. Al terminar de ducharme salgo del baño y noto que Jackeline se ha quedado dormida, sonrío y camino a la sala, me acuesto en el sillón y me quedo dormido.
Después de ese día nunca jamás nos besamos en la boca, ni nos acariciamos como algo más que, como dijo ella, hermanos. Poco a poco veo como se adapta a la casa, a mí, e incluso a las llamadas de Kimberly, con quién hablo cada fin de semana. Las misiones del Agente 77632… nunca paran… no puedo creer cuanta gente tiene malos sentimientos o rencores en contra de los demás. Durante las misiones… uso el Dark Spell cuando mi fuerza no es suficiente para proteger a las personas… lo uso tanto que ambos brazos se me llenan de tatuajes. Así… pasan 4 meses.
Tanto se sabe, tanto se ignora,
Tanto dolor Navidad causa ahora,
Tanto reímos, tanto gozamos,
Tanto cariño los dos entregamos.
Al levantarme del sillón noto que Jackeline está preparando el desayuno, enciendo el televisor y miro la hora… son las 6:30 de la mañana.
- ¡Buenos días Jake! – Me dice Jackeline sonriente sentándose a un lado de mis piernas.
– Buenos días. – Le digo y ella me da un plato de comida, lo agarro y le sonrío.
– Gracias. – Le digo y pone su plato en la mesa frente a nosotros, camina de regreso a la cocina y trae dos vasos de jugo de naranja, me da uno y pone el otro en la mesa, agarra su plato y empieza a comer.
- ¿Por qué desayunamos tan temprano? – Pregunto empezando a comer también.
– Te digo cuando terminemos. – Me contesta y la miro a los ojos.
- ¿Qué? ¿Una sorpresa? – Le pregunto y me sonríe.
– No. – Me contesta sonriendo.
- ¿No? Hmmm, ya sé. Es una petición. – Le digo y ella se pone a reír suavemente.
- ¿Acerté, no es así? – Le pregunto mientras agarro mi vaso de jugo.
- ¡No seas terco, después te digo! – Me contesta y seguimos comiendo. Después de terminar ella insiste en lavar los platos, accedo y tomo una ducha, me cambio y después ella toma su ducha, camino a la sala y camino a la mesa de la entrada, agarro las llaves y abro la puerta, los pájaros están trinando y se siente un aire fresco.
– Lista, ¿Vamos? – Oigo que dice Jackeline poniendo su mano sobre mi hombro.
– Vamos. – Le digo y salimos de la casa, pongo llave y después subimos al auto, lo enciendo y salgo a la calle.
– Muy bien Jackie, ¿Hacia dónde? – Le pregunto.
– Vamos al centro comercial. – Me dice y sonrío, acelero y nos dirigimos hacia el centro comercial.
Después de un rato llegamos y noto que no hay estacionamiento, lo están ocupando para vender árboles de Navidad.
– Ésos árboles no dejarán estacionarse, tendremos que dejar el auto un poco lejos. – Le digo a Jackeline y ella sonríe.
– No, no. Venimos a ver los árboles. – Me dice sonriente, la miro a los ojos y sonrío.
- ¿Los árboles? ¿Para qué? – Le pregunto.
- ¡¡Es Navidad Jake!! ¡¡Necesitamos un árbol que adornar!! – Me dice contenta mientras yo me quedo serio, ella me empieza a hacer cosquillas y yo me intento hacer a un lado.
– O.K., O.K. Cálmate. – Le digo y ella deja de hacerme cosquillas.
– Por favor, ¿Sí Jake? – Me dice mirándome a los ojos.
– Está bien, comprémoslo. – Le digo y entro al centro comercial, me parqueo a la par de los otros carros y nos bajamos del auto, caminamos a los árboles de Navidad y miro que Jackeline empieza a verlos… yo simplemente no le hallo gracia… Jackeline empieza a caminar entre los árboles viendo uno y otro… de repente siento pesados mis ojos… y los cierro.
(JASON ANDREWS: Vista retrospectiva, un año atrás.)
Llegamos al centro comercial y Jennifer baja de la camioneta, apago el motor y después miro a los asientos de atrás, Jennifer abre la puerta de los gemelos y ellos bajan sonrientes, Jennifer camina con ellos hacia los árboles de Navidad y yo sonrío bajando la mirada… ¿En realidad merezco esto? ¿En realidad merezco a mi esposa? ¿A mi hija e hijo?
- ¿Jason, vas a venir o no cariño? – Pregunta Jennifer y la miro de nuevo, los tres me ven fijamente.
– Vamos papi. – Me dice Jessica.
– Sí papá, baja. – Me dice Joshua, sonrío y bajo de la camioneta, le pongo llave y después corro hacia ellos, Jennifer levanta en sus brazos a Jessica y yo siento a Joshua sobre mis hombros, caminamos hacia los árboles y los empezamos a ver… recuerdo cuando mis padres solían poner el árbol… recuerdo que todas las Navidades no podía dormir de alegría por que “Papá Noé” me traería mis regalos… quizá sea una tradición que debería pasarle a mis hijos.
(THE GHOST: Presente.)
Al abrir mis ojos estoy de nuevo en el centro comercial, Jackeline está hablando con el dueño de los árboles.
– Así que… Jason ya tiene hijos… gemelos… qué dicha. – Susurro y Jackeline camina hacia mí.
– Convencí al dueño de los árboles en venderme uno en $50, dijo que por diez más él se encargaría de llevarlo a la casa. – Me dice sonriendo.
– Está bien… - Le digo seriamente, saco mi billetera y le doy los $60.
- ¿Qué pasa? ¿No quieres comprarlo? – Me dice Jackeline.
– No, no es eso… solo estaba recordando a mis sobrinos… - Le contesto sonriendo… un momento… ¡¿Sobrinos?!
- ¿Sobrinos? Al fin oigo que mencionas a tu familia. – Me dice y me río suavemente… familia…
- Ya regreso. – Me dice Jackeline y camina hacia el dueño de los árboles de nuevo, hablan de nuevo y le da el dinero, después se dan la mano y Jackeline camina de regreso a mí. – Listo. – Me dice y le sonrío.
– Ya que andamos en esto del árbol, compremos los adornos y regalos. – Le digo y ella me mira a los ojos.
- ¿Regalos? – Me pregunta y asiento con la cabeza.
– Pero… yo no tengo dinero… - Me dice bajando la mirada.
– Tú elige lo que quieras… yo lo pago. – Le digo y ella solo se queda en silencio, después de unos segundos pensándolo me mira de nuevo sonriente.
– O.K. – Me dice y caminamos hacia la entrada del centro comercial.
Después de comprar los regalos y los adornos para el árbol regresamos con las bolsas al coche. Nos subimos en él y manejo de nuevo a casa. Al llegar apago el auto y Jackeline abre la puerta.
– Deja las bolsas Jackie, yo las llevo, mejor abre la puerta. – Le digo a Jackeline dándole las llaves.
– O.K. – Me dice bajando del auto y corre a la puerta, agarro las bolsas y salgo del auto, cierro la puerta con el pie y camino a la casa, noto que Jackeline no está en la puerta… además está hablando con alguien por el teléfono, entro a la casa y me sonríe sin dejar de hablar por el teléfono, pongo las cosas en la mesa de la sala y me siento en el sillón.
– Sí, aquí está. ¿Te lo paso? – Oigo que pregunta Jackeline y la volteo a ver.
– O.K., adiós, cuídate. – Dice Jackeline y pone el teléfono sobre la mesa, después camina hacia mí y se sienta a mi lado.
- ¿Quién es? – Le pregunto.
- ¿Quién más? ¡Kim! – Me contesta… ¿Desde cuando le habla Kimberly a Jackeline?
- ¿Kim? – Pregunto algo incrédulo y Jackeline asiente con la cabeza, me pongo de pie y camino hacia el teléfono.
- ¿Bueno? – Pregunto todavía sin creer.
– Hola. – Me dice Kimberly… así que es cierto.
– Hola, ¿Cómo estás? – Le pregunto.
– Bien… - Me dice dudosa.
- ¿Qué te pasa? Suenas triste. – Le digo.
– Pues… sí… me siento sola… ya hace cuatro meses que no nos vemos… - Me dice y sonrío.
– Lo sé… por cierto… tengo una pregunta. – Digo y Jackeline me voltea a ver sonriente.
- ¿Cuál? – Me pregunta Kimberly.
– ¿Desde cuándo se hablan tú y Jackie? – Pregunto y Jackeline se ríe suavemente.
– Hace como tres meses… me dijo que andabas en un “Viaje de negocios” así que empezamos a socializar. – Me contesta Kimberly.
– Ah… qué bien. – Susurro, bajo la mirada tratando de no ver a Jackeline.
– No le has dicho nada de… mí… ¿Verdad? – Le pregunto.
- ¿A qué te refieres? – Me pregunta al no entender.
- A mi trabajo… y mis dones. – Le respondo.
– No… claro que no… no es algo que deba decirse así como así. – Me contesta y sonrío.
- ¿Así como yo te lo dije a ti? – Le pregunto y ella se ríe suavemente.
– Exacto… - Me contesta y yo me río suavemente.
- ¿Vendrás para Navidad? – Me pregunta Kimberly.
– Quisiera hacerlo… en verdad te extraño. – Le digo.
– Yo también… igual que nuestra hija. – Me dice y sonrío.
- ¿Hija? – Le pregunto.
– Sí… fui al médico a hacerme un chequeo, dijo que todo estaba en orden… y también que vamos a tener una niña. – Me dice, me siento tan contento… Samantha… en realidad nacerá… mi hija… mi querida hija…
- ¿Sabes? Estaba pensando en un nombre para ella. – Me dice.
– ¿En serio? ¿Cuál?
– Samantha. – Me contesta… así que… ella es la que elige el nombre.
- ¿Te gusta? – Me pregunta Kimberly cuando me quedo en silencio.
– Sí… me parece perfecto. – Le contesto.
– Bueno… ya está haciendo viento aquí… luego hablamos. – Me dice Kimberly.
– Sí, seguro… no te preocupes… muy pronto estaré a tu lado. – Le digo y ella se pone a reír suavemente.
– Te estaré esperando. Adiós, despídeme de Jackeline. - Me dice.
– O.K., lo haré. Adiós, cuídate, te amo. – Le digo.
– Yo también. – Me dice y cuelga, cuelgo yo también y camino al sillón, me siento al lado de Jackeline y miro de reojo que ella no deja de verme.
- ¡¿Y?! – Me pregunta Jackeline y la volteo a ver.
- ¿De qué? – Le pregunto.
- ¿Es niño o niña? – Me pregunta.
– Niña… se llamará Samantha. – Le digo cerrando los ojos.
- ¡Qué lindo nombre! – Me dice.
– Sí… lo sé… - Susurro y en eso oímos el claxon de un camión.
– Debe ser el árbol. – Me dice Jackeline levantándose y caminando a la puerta, abre la puerta y sale de la casa, me pongo de pie y camino a la puerta.
– Permiso. – Me dicen los cargadores metiendo el árbol.
– Propio. – Les digo y ponen el árbol atrás del sillón.
– Gracias. – Les digo.
– De nada. – Me dicen ambos, cuando ellos salen yo los sigo y miro que Jackeline está hablando con el conductor, después le da la mano y camina de regreso a la casa, entramos y caminamos hacia el árbol.
– Parecía más pequeño en el centro comercial. – Me dice Jackeline sonriente.
– Sí… bueno… ¿Lo movemos de lugar o lo empezamos a adornar? – Le pregunto a Jackeline y ella me mira a los ojos.
– Adornémoslo. – Me dice y caminamos hacia las bolsas que trajimos del centro comercial. Empezamos a adornar el árbol y después de un par de horas terminamos.
– Listo… solo falta conectarlo. – Me dice Jackeline.
– Bueno, haz el honor. – Le digo sonriendo mientras me cruzo de brazos, ella camina hacia el tomacorriente y conecta la extensión de luces, todas las luces del árbol se encienden incluyendo la estrella en la punta de él.
- ¡Guau! ¡Qué lindo! – Dice Jackeline mirando fijamente el árbol de Navidad.
– Patético. – Oigo que dice una voz muy cerca de mí.
- ¿Qué? – Susurro mirando alrededor… es obvio que no hay nadie.
- ¿En realidad soportas ver semejante cursilería? – Oigo que dice de nuevo la voz… esta vez la reconozco. Toco el hombro de Jackeline y ella me mira.
– Estaré en el estudio. – Le digo.
– O.K. – Me dice y camino al estudio, entro y me siento en la silla frente a la computadora, cierro los ojos recostándome sobre la silla.
Al abrirlos Dark camina desde la sombras.
– Dark… creí que ya me había desecho de ti. – Le digo sonriente y el se ríe suavemente.
– Tienes agallas para hacer lo que hiciste… en realidad pudiste vencerme… aunque fue solo una Alucinación. – Me dice y me cruzo de brazos.
- ¿Alucinación, eh? Hmmm. Ilumíname. – Le digo y él se cruza de brazos también.
– Un placer. Como ya sabes las Visiones son aquellas que no se cambian, las Premoniciones son las que se pueden cambiar, que por cierto he visto que ya puedes dominar. – Me dice y sonrío de nuevo, tiene razón, el día que viajé a Roma pude activar una premonición solo cerrando los ojos y concentrándome.
– Pero las Alucinaciones son una variante, una anomalía de ambas. – Me dice… qué interesante.
- ¿Una anomalía de ambas? – Le pregunto.
– Sí… en realidad es algo complicado… hay veces que incluso se tienen como sueños. – Me dice… en ese momento siento como si un balde de agua fría me cayera encima… los sueños en los que estoy feliz con Kimberly y Samantha… ¿Serán Alucinaciones?
– No lo sé. – Me contesta Dark.
– Mientras viví todo parecía tan claro, distinguía Visiones, Premoniciones y Alucinaciones de sueños y pesadillas. Pero contigo… es totalmente difícil… es como si todo en tu futuro se hubiera querido borrar y solo quedaron pedazos de él. – Me dice y sonrío... ni siquiera Dark sabe qué le deparará a Kimberly.
– Sí lo sé… morirá. – Me dice y lo miro fijamente a los ojos.
– Lo único… que también sé que nacerá tu hija, que disfrutarás momentos bellos con ella y tu mujer en Alaska… en su cabaña… y en el campo. ¿Recuerdas ésos sueños? – Me pregunta y sonrío.
– Sí… los recuerdo. – Le contesto.
– Lo único que tus sueños… irán después de la muerte de Kimberly. – Me dice y cierro los ojos.
Al abrirlos estoy de nuevo en el estudio. ¿Cómo es posible que después de muerta Kimberly viva y con ella mi hija? Es muy raro… cronológicamente imposible.
– No… no dejaré que muera… no puedo hacerlo… no debo hacerlo… - Susurro cerrando los puños. Después de un rato enciendo la computadora y pongo música, cómo ya es clásico, el Chat se abre repentinamente.
- ¡Felicitaciones Ghost! ¡La última misión fue todo un éxito! ¡Eres el Agente estrella del jefe! – Dice el Agente 77632.
– Gracias. – Digo sonriente… últimamente he tomado de manera profesional mi trabajo… sin dejar que mis sentimientos intervengan… cada día el “Cielo” que le construyo a Kimberly y Samantha me acerca más y más al “Infierno”, cada día mis pecados… se convierten en los cimientos de su “Gloria”.
– Te dejo con tu cuenta Ghost… me sorprende ver que gastas poco… la mayoría de Agentes con tu presupuesto gastan enfermizas cantidades de dinero. – Me dice el agente y me río suavemente.
– Lo guardo para mi retiro. – Digo.
– Espero que no sea muy pronto. – Me dice… quizá sea lo mejor… retirarme mientras puedo.
– No… aún no. – Digo.
– Bueno, sin más ni más tu cuenta. – Me dice y el Chat se cierra dando paso a la página de mi cuenta… $2,625,000… he ganado $2,000,000 en cuatro meses…
- Qué buen patrimonio… lástima que sea dinero “Sucio”. – Susurro. Apago la computadora y camino a la sala, Jackeline sigue “Afinando detalles” del árbol, sonrío y camino al sillón, me siento en él y cierro los ojos.
- ¿Y… cuándo te vas a ir? – Me pregunta Jackeline, siento que recarga sus codos en el sillón así que abro los ojos.
- ¿Ir? ¿Adónde? – Le pregunto mirándola a los ojos.
– A Alaska. ¿O qué? ¿Piensas dejar a Kimberly sola en Navidad? – Me dice rodeando el sillón y sentándose a mi lado.
– Claro que no. ¿No te molesta que te deje sola en Navidad a ti? – Le pregunto.
- ¡No! ¡Para nada! Yo no sería capaz de arruinarles Noche Buena a ninguno de los dos. – Me contesta y sonrío, levanto mi mano derecha abriendo la palma.
– Gracias… “Hermanita”. – Le digo mirándola a los ojos, ella se ríe suavemente y me da la mano.
– De nada… “Hermano”. – Me dice y se acerca a mí, paso mi brazo detrás de su cuello y la abrazo.
- ¿Sabes? Ésta será la primera Feliz Navidad que tendré. – Me dice.
– Pero siempre estarás sola. – Le digo y ella sonríe.
– Siempre deseé estar sola… para así poder hacer lo que yo quiera. – Me dice y me río suavemente.
– Mientras no destruyas la casa. – Le digo y ambos nos reímos de nuevo.
– Claro que no. Y… ¿Cuándo te irás? – Me pregunta y cierro los ojos.
– No lo sé… la verdad quisiera irme en este mismo momento… siento como si no hubiera visto a Kim en años. – Digo y Jackeline empieza a acariciar mi rostro.
- ¿Qué te detiene? – Me pregunta… sonrío y abro los ojos.
- ¿Segura que quieres quedarte sola? – Le pregunto.
– Sí. – Me contesta.
– Entonces… voy a cambiarme. – Le digo poniéndome de pie.
- ¡Eso es! – Oigo que dice Jackeline cuando entro al pasillo. Llego al cuarto y me cambio de ropa, después salgo del cuarto y agarro las llaves del auto.
– Me voy. Ten cuidado, no le abras la puerta a nadie. – Le digo abriendo la puerta.
– Ya sé, no soy una niña. – Me dice y sonrío.
– Nos vemos luego. – Le digo y ella me guiña un ojo, salgo de la casa y subo al auto, lo enciendo y me dirijo al aeropuerto.
Después de unos minutos llego al parqueo privado, el chico me sonríe y le enseño el pase.
– Feliz viaje Sr. LeBeau. – Me dice.
– Gracias. – Le digo y entro al parqueo, estaciono el auto y camino al aeropuerto, compro un boleto a Alaska y espero la hora de salida. Después de varios minutos anuncian el vuelo, me registro y entro al avión, cuando este despega las aeromozas empiezan a servir el almuerzo… ni siquiera siento hambre… la emoción de ver a Kimberly de nuevo es más grande.
Llego a Alaska cerca de las cuatro de la tarde, tomo un taxi hacia el pueblo y al llegar le digo al chofer que me deje cerca de la carpintería, le pago y me bajo del taxi, este se va y camino hacia la puerta de la carpintería, miro que Kimberly está atendiendo unos clientes, noto que su vientre ha crecido… se notan sus cinco meses de embarazo… miro hacia la barra y Abbygail viene saliendo de la parte de atrás, cuando me mira sonríe y me saluda con la mano, la saludo y le hago el ademán de que guarde silencio… quiero darle la sorpresa a Kimberly… ella sonríe y asiente con la cabeza. Miro que Kimberly camina con los clientes a la barra y Abbygail empieza a negociar con ellos. Al terminar de convencerlos entre las dos los clientes le pagan a Abbygail, después ambos caminan hacia la puerta donde estoy mientras Kimberly y Abbygail se quedan haciendo cuentas, les abro la puerta y les hago el ademán de silencio.
– Gracias. – Me susurran ambos.
– De nada. – Les digo y entro a la carpintería.
– Voy por los recibos… no me tardo. – Le dice Abbygail a Kimberly sonriente, de reojo me mira y le sonrío, camino hacia Kimberly y me acerco a ella.
– Guau… qué hermosa te ves. – Le susurro suavemente en el oído, ella cierra los ojos y sonríe…
- Gracias… - Me dice y unas lágrimas caen de sus ojos, suelta la pluma con la que escribe y se voltea para verme, pone sus manos en mis hombros y recuesta su cabeza en mi pecho, la abrazo y cierro mis ojos... ya extrañaba su calor… su olor… su cariño.
– Viniste… - Susurra muy suave… quizá para sí misma. Al separarse de mí abro los ojos y miro que me sonríe, me besa profundamente mientras yo acaricio su rostro… siento su piel tan tersa… tan suave…
- Siento interrumpir tanta ternura chicos… - Oímos que dice Abbygail, dejamos de besarnos y solo ponemos nuestras frentes juntas.
– Pero… aún hay cuentas que hacer. – Termina Abbygail y yo abro mis ojos, miro que Kimberly los abre lentamente y sonríe.
– Tiene razón… vine en “Horas de trabajo”. – Le susurro a Kimberly sonriendo mientras nos separamos, ella agarra la pluma y sigue haciendo las cuentas.
– Abby, parece que te ha ido bien desde que no estoy aquí. – Le digo sonriendo y ella sonríe también.
– Sí… he tenido mucho trabajo desde que te fuiste… Kim ha sido de gran ayuda, se ha ocupado de todos mis papeleos… así que me he podido concentrar más en los muebles. – Me dice y recargo mis codos sobre la barra.
– Qué bien… - Le susurro mirando a Kimberly, parece que está totalmente concentrada en las cuentas.
– Por cierto… ¿Se lo vas a enseñar? – Le pregunta Abbygail a Kimberly después de un par de segundos en silencio, ella solo sonríe.
- ¿Enseñarme qué? – Pregunto y Kimberly me mira a los ojos.
– Nada… una tontería. – Me dice.
- ¡¿Tontería?! ¡Vamos Kim! ¡Si está magnífico! – Le dice Abbygail y Kimberly baja la cabeza apenada.
– Vamos, ¿Qué pasa? ¿Qué está magnífico? – Le pregunto a Kimberly.
– Es solo un diseño… algo que dibujé hace dos meses… Abbygail insiste en que es mejor que sus dibujos. – Dice Kimberly.
– Bueno… quiero verlo. – Le susurro después de unos segundos y ella me mira de nuevo.
- ¿En serio? – Me pregunta.
– Claro linda… ¿Por qué no querría? – Le pregunto y Kimberly mira a Abbygail.
– Por aquí “Tórtolos”. – Nos dice Abbygail caminando a la parte de atrás, Kimberly me mira y toma mi mano.
– ¿Vamos? – Me pregunta y asiento con la cabeza, seguimos a Abbygail y al entrar al taller veo que tiene una cuna sobre una mesa, nos acercamos a ella y Abbygail camina desde atrás de ella hacia nosotros.
– No la he terminado, el dibujo está del otro lado. – Me dice y suelto la mano de Kimberly, camino hacia la cuna y me estremezco… siento un sentimiento tan… lindo… como si… esta cuna… fuera parte de mi vida… como si estuviera contemplando algo que salvará mi alma. Camino a la parte de atrás de la cuna y miro el diseño.
– “Mi ángel.” – Leo que dice y miro el dibujo… es de una niña… un angelito… qué bello… sin querer… unas lágrimas caen de mis ojos, toco el diseño… sus contornos… puedo imaginarme el esfuerzo que le ha costado a Abbygail tan solo plasmar semejante dibujo.
- ¿Verdad que está lindo? – Me pregunta Abbygail y la volteo a ver.
– Está perfecto… - Le susurro sonriendo, Abbygail le sonríe a Kimberly quien se pone contenta, camina hacia mí y me abraza.
– Está genial… - Susurro mirando de nuevo la cuna, siento como Kimberly me aprieta un poco. Después de un par de segundos se oyen las campanillas colgadas en la entrada de la carpintería.
– Yo voy. – Dice Abbygail saliendo a la barra.
- ¿Sabes? Esta niña es lo más bello que me ha pasado. – Me dice Kimberly sin quitar su cabeza de mi pecho.
- ¿En serio? ¿No te arrepientes de quedar embarazada de mí? – Le pregunto y ella se ríe suavemente.
– Por supuesto que no… - Me contesta y sonrío.
- ¿Kim, me ayudas? – Pregunta Abbygail desde la barra y Kimberly separa su cabeza de mi pecho.
- ¡Voy! – Le dice Kimberly y me mira a los ojos.
- ¿Te quieres ir para la cabaña? – Me pregunta tomándome de ambas manos.
– No… voy a esperarte. – Le contesto y ella baja la mirada.
– Muy bien… - Me dice y levanto suavemente su rostro del mentón.
– ¿Qué pasa? – Le pregunto.
– No… solamente pensaba que… me arruinaste mis planes. – Me contesta y pongo cara seria.
– Ah… ¿Ya nos llevamos así? – Le pregunto bromeando y ella se ríe suavemente.
– ¡No, no! Lo que quise decir es que estaba planeándote algo para Navidad… una cena o algo así. – Me contesta.
– Bueno… quizá podamos hacerla juntos. – Le digo y ella sonríe.
– Eso sí. – Me dice.
- ¡Kim! – Dice Abbygail de nuevo.
- ¡Ya voy, ya voy! – Dice Kimberly y yo me río suavemente.
– Vamos, ve a trabajar antes que te regañe tu patrona. – Le digo y ella me besa en la boca.
– Luego hablamos. – Me dice y camina a la barra, volteo a ver la cuna y me acerco a ella de nuevo, de repente, siento que algo se apodera de mí… así como en Londres… pero… ésta vez… es un sentimiento positivo… un sentimiento… bello. Tomo el martillo y el cincel en mis manos y éstas empiezan a trabajar sobre la madera autónomamente.
- ¡¿Qué estoy haciendo?! – Susurro intentando controlarme… no puedo… simplemente no puedo. Después de una media hora oigo las campanillas de la entrada y miro hacia la puerta que ve hacia la barra, noto que Kimberly y Abbygail entran sonrientes hablando, cuando me ven se quedan quietas.
- ¿Qué haces? – Me pregunta Kimberly y sonrío… miro hacia la cuna y noto que casi he terminado el dibujo…
- Jake… - Dice Kimberly caminando hacia mí.
– No… espera un momento… está casi listo. – Le digo y ella se detiene a unos pasos de mí, Abbygail sonríe y se cruza de brazos. Al pasar unos minutos mis manos terminan de trabajar y vuelvo a tener control, pongo el martillo y el cincel al lado de la cuna y miro hacia el dibujo… increíble.
– Listo… terminé. – Le susurro a Kimberly y ella sonríe, camina hacia mí y al ver el dibujo cubre su boca.
- ¡Guau…! – Dice sorprendida.
- ¿Soy… soy yo? – Me pregunta tocando el rostro que agregué.
– Sí Kim… eres tú… y Sammy. – Le contesto y descubre su boca.
- ¿Y… qué hay de ti? ¿Dónde estás? – Me pregunta y sonrío… solo una frase se me viene a la mente.
– Esforzándome… para ganar un lugar a su lado. – Le contesto con voz quebradiza, ella me mira a los ojos mas yo no soporto mirarla… siento como el sentimiento que me hizo esculpir la madera es aplastado totalmente por una tristeza inmensa… una melancolía decepcionante.
– Jake… - Me susurra Kimberly tocando mi mejilla.
– Necesito… aire fresco… - Le digo quitando su mano delicadamente de mi rostro, ella baja la mirada y yo camino a la entrada de la carpintería. Al salir noto que ha empezado a nevar… qué nieve más blanca… miro mis brazos cubiertos por las mangas de la camisa y sonrío… ¿Cómo tomará Kimberly el hecho de que ahora estoy totalmente tatuado? ¿Se asustará? ¿Me dejará explicarle por qué los tengo?
- ¡¿Jake?! ¡¿Eres tú “Carnal”?! – Oigo que me grita alguien después de un par de minutos en silencio, levanto el rostro y miro hacia el otro lado de la calle, Luís se cruza la calle y me da la mano.
- ¿Qué onda Luís? – Le pregunto.
– Nada nuevo viejo, ¿Y tú? ¿Qué cuentas? ¿Dónde andabas? – Me pregunta.
– Por ahí… trabajando. – Le contesto.
- ¿De qué, lo mismo que aquí? – Me pregunta y bajo la mirada.
– No… de otra cosa. – Le contesto y bajo la mirada.
– Está bien. ¿Hey, y qué onda con eso del cabello largo? – Me pregunta y sonrío, lo miro de nuevo y noto que me sonríe también.
– Nada… solo ganas de andarlo así. – Le contesto y en eso oigo que alguien silba, ambos miramos hacia el almacén y noto que los trabajadores le están hablando a Luís.
- ¿Ya no trabajas en la fundición? – Le pregunto.
– No, después de que explotó ya no la volvieron a construir, lo bueno fue que a todos nos pasaron al almacén. – Me contesta.
– Bueno, entonces nos vemos, hay que “Chambear”. – Me dice dándome la mano.
– “Órale”, al rato te caigo. – Le digo y me sonríe, se cruza la calle y camina dentro del almacén, me siento en la orilla de la banqueta y cierro los ojos.
Después de varias horas sentado alguien pone su mano en mi hombro, miro de reojo y me doy cuenta que es Kimberly.
– Hola. – Le digo y se sienta a mi lado.
– Hola. ¿Qué haces? – Me pregunta y miro hacia el suelo… no tengo respuesta… la miro de nuevo y me encojo de hombros, me sonríe y ambos miramos hacia la calle.
– Me encantó tu dibujo. – Le susurro y ella me mira a los ojos.
– ¿En serio? – Me pregunta.
– Sí… en verdad se parece a nuestra hija. – Me dice y ella se queda callada... es cierto… ella no sabe que puedo ver el futuro.
- ¿”En verdad se parece”? ¿Qué quieres decir con eso? - Me pregunta y bajo la mirada.
– Creo que deberíamos regresar a la cabaña. – Le digo evadiendo la pregunta, me pongo de pie y me paro frente a ella, estiro la mano y ella solamente la mira.
– Aún tienes secretos para mí… qué tonta soy… - Susurra como para sí misma, se pone de pie sin mi ayuda y empieza a caminar… miro mi mano y cierro el puño.
Caminamos uno al lado del otro pero sin cruzar palabra, ni tan siquiera miradas. Al llegar a la cabaña ella abre la puerta con la llave, entramos y ella camina a la cocina, toma un vaso y lo llena de agua.
– Kim. – Le digo pero no me mira, termina su agua y pone el vaso sobre el lavabo, cierro la puerta y le pongo llave.
– Kim. – Le digo acercándome a ella, sonríe y baja la mirada.
- ¿Sabes? Nunca pensé que te diría esto… en serio que no… pero… ya me tienes harta. – Me dice y bajo la mirada… oigo como empieza a sollozar así que la miro de nuevo, noto que está llorando.
– No sabes cuánto he llorado… todas las noches… pensando si volvería a verte… y ahora que te tengo cerca… siento que ni siquiera me tomas como parte de tu vida. – Me dice, pongo una mano sobre su hombro y ella me sonríe.
– Por favor Jake… no me toques. – Me dice y quito mi mano, camino al sillón frente la televisión y me siento en él.
– No entiendo cómo puedes pensar eso. – Le digo y de reojo veo que ella me voltea a ver.
- ¿Cómo es que tendré una hija tuya y tú ni siquiera me has dicho “Todo”? – Me pregunta y la miro a los ojos.
- ¿A qué te refieres con “Todo”? – Le pregunto.
- ¡¡Me refiero a cómo supiste que tendríamos una hija!! ¡¡Cómo lo supiste antes que yo que soy su madre!! – Me grita y la miro fijamente a los ojos.
- ¡¡¿Quieres saber cómo?!! – Le pregunto poniéndome de pie.
- ¡¡Sí, por supuesto, no hay cosa que me pueda asustar si amo a un asesino!! – Me contesta y siento que me enojo, cierro los puños tratando de calmar mi energía.
– ¡¡Lo sé… por que puedo ver el futuro!! ¡¡Soy un maldito psíquico en todos los aspectos de la palabra!! ¡¡He visto lo bella que es nuestra hija, nuestra Sammy!! – Le contesto y ella me mira incrédula.
- ¡¿Puedes ver el futuro?! ¡No sabes qué tonto te oyes! – Me dice y sonrío.
- ¡¿No me crees?! ¡¿No me crees aún cuando te he probado que puedo curarme, que puedo volar, que puedo asesinar sin necesidad de armas?! – Le pregunto y baja la mirada.
– Jake… no es que no te crea… es que ya estoy harta de tus “Sorpresas”. – Me dice y me empiezo a carcajear, ella me mira asustada y camino hacia el lavabo pasando a su lado.
- ¡¿Estás harta de “Mis sorpresas”?! – Le pregunto tomando el vaso, lo lleno de agua mientras me carcajeo de nuevo, tomo agua y después pongo el vaso de nuevo sobre el lavabo, me volteo y empiezo a desabotonar mi camisa.
- ¿Sabes de qué estoy harto yo? – Le pregunto terminando de desabotonarla.
- ¡¡De que cada vez que salvo a los “Inocentes” que encuentro en mis misiones más tatuajes se me ciñen dolorosamente!! – Le digo quitándome la camisa y tirándola al suelo, sonrío cínicamente… no sé por qué. Kimberly cubre su boca con la mano y mira asustada todos los tatuajes nuevos para ella.
- ¡¡Santo cielo!! – Oigo que susurra.
– ¿Pero sabes por qué soporto tanto dolor, sabes por qué, a pesar de que casi me desangro cada vez que se me ciñe un nuevo tatuaje, sigo ayudando a la gente? – Le pregunto acercándome a ella.
– Lo hago por ti… por que quiero construirte un futuro digno… a ti y a nuestra hija. – Le digo y descubre su boca, lentamente vuelve a mirarme a los ojos… aún alterada.
- ¿Por nosotras…? ¿Has resistido tanto dolor… por nosotras? – Me pregunta y la tomo de ambas manos.
– Claro que sí Kim… he peleado… he matado… he sufrido y llorado… por ustedes… por que no quiero que mi “Sombra” llegue hasta ustedes. – Le contesto y ella baja la mirada.
– Ahora entiendo por qué no estás en el dibujo… - Susurra y me mira a los ojos de nuevo.
- ¿No crees merecerte ya ése lugar al lado nuestro que mencionaste? ¿Acaso es eso lo que en realidad piensas, lo que en realidad sientes? – Me pregunta y sonrío.
– Sí… no creo merecerlo… - Le contesto.
– Pero Jake… ¿No es ésa nuestra decisión? – Me pregunta y bajo la mirada… tiene razón… ellas son las que deben juzgarme… ellas son las que deben aceptarme o rechazarme.
– Jake… sé que algo más te perturba… lo sé, lo siento… por favor… dime qué es. – Me susurra levantando mi rostro suavemente del mentón.
– No quiero hacerlo Kim… es muy malo… me rehúso a contártelo. – Le digo tristemente.
– Por favor Jake… dímelo… me duele saber que aún no confías en mí. – Me dice y cierro los ojos… “Contre l'épée et la paroi”… “Contra la espada y la pared”.
– He visto el futuro Kim… te lo juro por el amor que siento por ti y nuestra hija… lo he visto… pero no me gusta… lo odio… lloro tan solo en pensar en él. – Susurro y trago saliva… me cuesta tan solo hallar las palabras para decírselo.
– He visto… he visto que tenemos una hija… muy parecida a ti… aunque tiene algunos rasgos míos… es tan hermosa… tan sonriente… tan alegre… - Le digo abriendo los ojos aunque casi tartamudeando, siento que incluso unas lágrimas caen de mi ojos y noto que ella empieza a llorar también.
– Ése futuro me hace tan feliz… pero… lo que no entiendo y no me gusta… es que antes de ser feliz con nuestra hija… tiene que pasar una desgracia… algo muy malo… algo que si en realidad pasara… yo no sabría qué hacer… ni qué hacer ni qué sentir. – Le digo y ella pone su mano en mi rostro.
- ¿Qué es lo que pasa Jake? ¿Qué es lo que pasa? – Me dice después de unos segundos en silencio en los cuales solo acaricia mi mejilla.
– Lo que pasa… lo que quiero cambiar manteniéndome alejado de ustedes… es… que te matan… que… yo te asesino. – Le digo y ella aruña mi rostro inconscientemente… siento cómo me arde la herida e incluso empieza a sangrar.
- Lo siento… ¡Lo siento mucho! ¡Perdóname! – Me dice apenas reacciona y se da cuenta de lo que hizo, camina al lavabo y humedece un trapo con agua, después me empieza a limpiar el rostro, mas no me mira a los ojos. Limpia mi herida y después se queda acariciándome… sé que está confundida… sé que no está molesta… pero que prefiere no hablarme en estos momentos… lo sé… por que yo siento lo mismo.
Después de varios minutos… de tantos minutos… Kimberly me mira a los ojos y sonríe… sin querer sonrío también… quizá queriéndole dar a entender que la amo, que no importa lo que pase… nunca me rendiré con ella… siempre lucharé por ella.
Caminamos a la recámara y nos desvestimos, después nos acostamos y ella se acerca a mí, paso mi brazo detrás de su cuello y ella pone su cabeza en mi pecho. Trato de dormirme mas no puedo ni tan siquiera cerrar los ojos… no tengo ni una pizca de sueño… miro el rostro de Kimberly y noto que ella tampoco puede dormir, empiezo a acariciar su mejilla delicadamente y ella cierra sus ojos.
- ¿En realidad crees… crees que eres capaz de…? – Trata de decir mas no puede.
– No… claro que no… pero le tengo miedo al futuro… temo saber qué viene… me da pánico tan solo pensar que no puedo cambiarlo. – Le digo y ella abre los ojos, me mira fijamente a los ojos y me sonríe.
– Jake… aún si muero… quiero que sepas… que no me importa lo que eres… que no me importa saber que eres un asesino… que has sido lo mejor que me ha pasado… que has sido el único hombre del cual me he podido enamorar perdidamente… el único hombre en el cual he podido confiar mi vida. - Me dice y cierro los ojos… al menos ella se resigna… al menos ella acepta su futuro… ¿Pero yo? Yo no quiero… no debo.
– Jake… ¿Aún me amas? – Me pregunta y abro los ojos, la miro y siento que ya estoy llorando.
– Claro que sí Kim… nunca podría dejar de amarte… siempre estás en mi mente. - Le contesto y ella se acerca a mi boca, cerramos los ojos y ella me besa profundamente.
Ésa noche pasamos toda la noche besándonos, nos besamos hasta que nuestros cuerpos caen rendidos por el cansancio.
Al despertar Kimberly me tiene bien abrazado, miro mi reloj de pulsera y me doy cuenta que ya son más de las diez de la mañana, se le ha hecho tarde para ir a la carpintería, miro su rostro y sonrío, parece tan tranquila, tan serena. Después de varios minutos ella empieza a apretar los párpados, gime de pereza y pone su rostro cerca de mi cuello, ella empieza a besarlo y a acariciar mi rostro, cierro mis ojos y empiezo a frotar sus brazos.
– Buenos días. – Me susurra.
– Buenos días. – Le digo abriendo un poco los ojos y ella se acerca a mi boca, me besa profundamente y mientras lo hace se sube en mí, me mira sonriente a los ojos y empieza a desabotonar su camisa de dormir, cuando la desabotona toda yo se la quito lentamente jalándosela detrás de ella, me siento y ella cierra los ojos, empiezo a besar su cuello y ella gime suavemente. Después de unos minutos me acuesto de nuevo jalándola sobre mí, pongo sus brazos alrededor de mi cuello y le sonrío, empiezo a bajar su short de tela y ella me sonríe también, se baja de mí y se acuesta a mi lado, me quito mi short y me arrodillo en medio de sus piernas, ella las monta sobre mis muslos y cierra los ojos, lentamente la penetro y ella gime. Poco a poco me muevo más rápido y ella empieza a gemir más fuerte, después de varios minutos… cuando estoy a punto de tener mi orgasmo… cierro mis ojos… y veo una imagen… una imagen tan… siniestra… veo a Kimberly acostada sobre la cama… la cual está bañada en sangre. Cuando abro los ojos noto que Kimberly tiene su orgasmo y dejo de moverme, ella sonríe inconscientemente y yo me quedo muy quieto… ¿Qué fue eso?
- ¿Jake? ¿Qué pasa? – Me pregunta Kimberly aún extasiada y con respiración agitada, miro su rostro y noto que apenas y tiene sus ojos un poco abiertos.
– No sé… lo siento. – Le digo poniéndome de pie y caminando al baño, abro la puerta y camino al lavamanos, me echo agua en la cara y me miro al espejo.
- ¿Estás bien? – Oigo que pregunta Kimberly, miro a la puerta por el espejo y noto que ella está bajo el marco cubriéndose el cuerpo con la sábana.
– Sí… sí… - Le digo y me echo agua en la cara de nuevo, después Kimberly se acerca a mí y me alcanza una toalla.
– Gracias. – Le digo y me limpio la cara, cuando descubro mi cara miro que Kimberly se cuelga de mi brazo y cierra los ojos besando mi hombro.
– Perdóname… de repente sentí como si estuviera en otro lugar. – Le digo y ella sonríe abriendo los ojos.
– No te preocupes, la verdad debería ser yo la que te pida disculpas… creo que me “Adelanté”. – Me dice y reímos suavemente.
– Así que… ¿No irás a trabajar? – Le pregunto después de unos segundos en silencio y ella niega con la cabeza.
– No, Abby me dio el día libre, me dijo que no tenía que hacer otra cosa más que mimarte para que nunca te vuelvas a ir. – Me dice y bajo la mirada.
- ¿Eso te dijo? – Le pregunto pasando mi brazo detrás de su cuello.
– Hm-mmm. – Me contesta y la miro de nuevo, beso su frente y caminamos de regreso a la recámara, Kimberly se sienta en la cama y yo me acuesto boca abajo, cierro mis ojos y de repente empiezo a sentir que ella toca mi espalda.
- ¿Quieres que te dé un masaje? – Me pregunta.
– Si quieres. – Le contesto y empieza a masajearme los hombros.
– Guau… - Oigo que susurra para sí misma después de un rato.
- ¿Qué pasa? – Le pregunto.
– No, nada… solo viendo tus tatuajes. – Me dice y sonrío.
- ¿Te gustan? – Le pregunto y oigo que ella se ríe un poco.
– Si ignorara cómo los obtuviste… quizá te dijera que “Sí”. – Me contesta. Después de un rato me doy vuelta y ella se acuesta a mi lado, pone su rostro sobre mi pecho y empieza a acariciar mis labios.
- ¿Sabes? Quizá deberíamos ir de compras. – Le digo mientras tomo su mano y empiezo a morder delicadamente su dedo.
- ¿Ah sí? – Me pregunta.
– Sí… ¿Qué opinas de ir a comprar un árbol de Navidad? – Le pregunto y ella sonríe.
– Me parece bien. – Me contesta.
– Bueno… entonces… hay que alistarnos. – Le digo y ella se pone de pie, entramos al baño y tomamos la ducha juntos, después nos vestimos y salimos de la cabaña. Al llegar al pueblo caminamos cerca de la carpintería y notamos que están bajando árboles de Navidad en la parte de atrás.
– ¿Abby va a vender árboles? – Le pregunto a Kimberly.
– Yo no sabía nada, si quieres vamos a preguntarle. – Me dice.
– Vamos. – Le digo y caminamos a la parte de atrás del negocio, los cargadores de árboles se suben al camión y se van.
- ¿Abby? – Pregunta Kimberly acercándose al garaje.
– Hola. – Dice Abbygail saliendo de él.
- ¿Qué es esto? – Le pregunta Kimberly.
– Árboles. – Le contesta sonriente.
– Obvio. A lo que me refiero es por qué los compraste. – Pregunta de nuevo Kimberly y yo me acerco a uno de los árboles.
– No sé, recuerdo que Pat hacía lo mismo y, aunque ya habíamos hablado que no los compraría, hay que seguir con la tradición. – Le contesta.
– Pareces feliz. – Apenas oigo que le dice Abbygail a Kimberly.
– Lo estoy… en realidad ya lo extrañaba. – Oigo que le contesta.
– Lo sé… - Le dice Abbygail.
– Y… ¿Qué hacen por aquí? – Pregunta Abbygail con voz normal, la volteo a ver y sonrío.
– Kimberly y yo queremos comprar un árbol. – Le contesto.
- ¿Ah sí? ¡Qué bueno! Entonces serán mis primeros clientes. – Me dice mientras ambas caminan hacia mí, Kimberly agarra mi mano y Abbygail nos enseña los árboles. Después de unos cuantos minutos compramos un árbol, Abbygail nos dice que lo llevará en su pick-up en la tarde así que Kimberly y yo tomamos un taxi a la ciudad. Al llegar le digo al conductor que nos lleve al centro comercial, cuando llegamos le pago y nos bajamos del taxi. Caminamos dentro del centro comercial y empezamos a comprar adornos y luces de Navidad, cuando llegamos a la caja registradora vemos que están haciendo fila para pagar.
– Si quieres ve a caminar para que no te aburras. – Le digo a Kimberly y ella sonríe.
- ¿Seguro? – Me pregunta y asiento con la cabeza.
– O.K. – Me dice y camina a la salida, cuando está en ella me voltea a ver y me dice “Te amo” sin sonido, yo solamente le sonrío. Después de pagar salgo de la tienda y miro que Kimberly está frente a una tienda de ropa… camino hacia ella y me impresiono al ver lo que está mirando.
– Hola. – Le digo.
– Hola. – Me dice sonriéndome y ambos vemos el vestido de novia.
– Qué lindo… ¿No crees? – Me pregunta y sonrío.
– Sí, se te vería muy bien. – Le contesto y ella se ríe suavemente.
– Tal vez… pero tendría que encontrar con quién casarme primero. – Me dice sonriente.
– Es verdad… ¿Crees que si alguien te preguntara en estos momentos si te quieres casar responderías que “Sí”? – Le pregunto.
– Hmmm, si me comprara el vestido sí, ni siquiera dudaría. – Me contesta viéndome a los ojos.
– Muy bien… espero que encuentres a alguien. – Le digo.
- ¡¡Jake!! – Me dice con voz caprichosa.
– Es broma. – Le digo y la abrazo.
- ¿Te quieres casar conmigo? – Le pregunto y ella sonríe.
– Sí… sí quiero. – Me contesta y la empiezo a besar.
– ¿Aún si no te quiero comprar el vestido? – Le pregunto dejando de besarla sin separarme de ella, se ríe suavemente y me mira a los ojos.
– Sí… aún así. – Me contesta y me besa de nuevo.
Después de un largo rato en el centro comercial regresamos al pueblo, caminamos a la cabaña y justo cuando Kimberly abre la puerta Abbygail llega en su pick-up.
- ¡Qué bárbaros! ¡¡No me digan que apenas van llegando!! – Nos dice Abbygail apagando el motor del pick-up.
– Sí, apenas. – Le dice Kimberly mientras yo dejo las cosas en los sillones de la entrada, salgo de la cabaña y le ayudo a Abbygail a bajar el árbol, después lo metemos y mientras yo lo pongo en un lugar definitivo ella se pone a platicar con Kimberly, después de unos minutos oigo que Abbygail se va y Kimberly cierra la puerta de la entrada, camina hacia mí y me abraza por la espalda.
- ¿Quieres que lo adornemos de un solo? – Me pregunta.
– Sí, está bien. – Le digo y empezamos a adornar el árbol. Después de un par de horas todo el árbol está adornado, con luces, esferas, angelitos y hasta bastones… solo falta la estrella.
- ¿Quieres ponerla tú? – Le pregunto a Kimberly dándole la estrella.
– Muy bien. – Me dice y pone la estrella sobre la punta del árbol, después conecto la guía de electricidad y las luces se encienden, me paro a la par de Kimberly y le paso mi brazo detrás de su cintura.
- ¡Qué lindo nos quedó! – Me dice Kimberly y sonrío.
– Sí… ¿Qué tal si nos casamos el 7 de Enero? – Le pregunto y ella me voltea a ver sorprendida.
- ¡¿Perdón?! – Me pregunta y le sonrío.
– Así podemos comprar el vestido en Noche Buena. – Le digo afirmando que oyó bien, ella se ríe contenta y cuelga sus brazos de mi cuello.
- ¡¡Claro!! ¡¡Está excelente!! – Me dice y me besa profundamente.
Durante los siguientes días Kimberly y yo salimos a todos lados… nunca la vi tan feliz… tan contenta… y mi corazón nunca se sintió tan en paz… tan tranquilo… tan enamorado.
Cuando llega Navidad Kimberly y yo salimos a comprar provisiones al pueblo, compramos de todo: vino, pavo, verduras, dulces, chocolates. Mientras Kimberly abre la puerta oímos que suena el teléfono.
- ¡Yo contesto! – Me dice caminando al teléfono público mientras yo entro a la cabaña, pongo las cosas en la mesa y miro de reojo que Kimberly camina hacia mí.
– ¿Jake? – Me pregunta.
– ¿Hmmm? – Contesto.
– Hay una chica que… quiere hablar contigo… me dijo que era urgente. – Me dice y me quedo extrañado… ¿Una chica? ¿Algo urgente? Qué raro, camino hacia Kimberly y cuando paso a su lado toma mi mano, la miro de reojo y ella baja la mirada.
– La chica… quiere hablar con… “The Ghost”… Jake. – Me dice, suelta mi mano y camina hacia la mesa… “The Ghost”… salgo a la calle y tomo el teléfono.
- ¿Bueno? – Pregunto.
– Hey Ghost, ¿Cómo estás? – Me pregunta la chica que mencionó Kimberly.
- ¿Quién habla? – Pregunto y la chica se ríe suavemente.
– El Agente 77632. – Me contesta… ¡¿Cómo rayos sabe este número?! ¡¿Cómo rayos sabe dónde estoy?!
- ¿Sigues ahí? – Me pregunta después de un par de segundos en silencio.
- ¿Qué quieres? – Le pregunto y ella se ríe de nuevo.
– Que cumplas el último Contrato del año. – Me contesta.
- ¡¿Contrato?! ¿En Noche Buena? – Pregunto.
– Sí… no te preocupes… estará bien remunerado… y curiosamente el objetivo está cerca de tu posición. – Me responde y bajo la mirada… ¿Qué más da una misión más?
– Adelante. – Le digo y la chica se ríe suavemente.
– Sabía que podía confiar en ti. – Dice la chica y sonrío tristemente.
– Tu objetivo es Michael Duncan: presidente de la compañía petrolera…
- Olvídalo, solo dime dónde está. – Le digo interrumpiéndola.
– Anchorage. En estos momentos está dando una conferencia en la Universidad, después irá de visita al jardín botánico. Precio del blanco: $500,000. Bono por sigilo: $250,000. – Me dice y cuelgo el teléfono, camino dentro de la cabaña y noto que las cosas siguen en la mesa, camino a la cocina y noto que Kimberly está sentada en el sillón frente al televisor, camino hacia ella y me arrodillo frente a ella.
- ¿Era otro “Trabajo” verdad? – Me pregunta y recuesto mi cabeza sobre sus piernas.
– Sí… no sé cómo me encontraron. – Le contesto y ella empieza a acariciar mi cabeza.
- ¿Sabes? Desde que llegaste supe que nuestra felicidad no duraría demasiado. – Me dice y cierro los ojos.
– Pero nunca pensé que duraría tan poco. – Me dice y sonrío… no dejaré que nada se interponga entre Kimberly y yo… tengo que cumplir el Contrato lo más rápido que pueda… para que nos dejen en paz.
– Debo irme Kim… - Le digo poniéndome de pie lentamente, me mira a los ojos fijamente y me sonríe.
- ¿Volverás para cenar? – Me pregunta y sonrío.
– Sí, volveré pronto. – Le digo y me acerco a su boca, la beso profundamente mientras ella acaricia mi rostro, cuando nos separamos ella queda con la boca semiabierta… me separo de ella y camino a la puerta, salgo de la cabaña y cuando estoy cerca de la orilla oigo que me silban, volteo a la puerta de la cabaña y veo que Kimberly está bajo el pórtico.
– ¡Te amo! – Me grita y sonrío.
- ¡Yo también! – Le grito y salto al precipicio.
– Te amo con todo mi corazón… - Susurro mientras caigo.
Al caer en la calle hacia el pueblo noto que hay un taxi estacionado frente a mí… el conductor de éste está sentado en el capó… el rostro del tipo se me hace conocido.
– Hey Ghost, nos vemos de nuevo. – Me dice mientras camino hacia él… ya sé quien es… es el conductor del taxi neoyorquino… el que me llevó hasta Broadway en el Contrato de iniciación.
- ¿Qué haces aquí? – Le pregunto.
– Estoy aquí para llevarte al aeropuerto de Juneau, allí te espera una avioneta que te llevará a Anchorage. – Me contesta caminando a la puerta del lado del conductor, entramos al taxi y el conductor empieza a manejar. Al llegar al aeropuerto entramos por la entrada de servicio, el tipo maneja hacia la avioneta que mencionó y se detiene frente a ella, bajo del taxi y me subo en ella.
– Bienvenido muchacho. Aquí está el perfil. – Me dice el piloto de la avioneta dándome un fólder, lo abro y empiezo a revisar los documentos, después de unos segundos el piloto hace despegar la avioneta y empieza a avanzar, mientras reviso los documentos encuentro la foto del objetivo… parece algo joven para ser el presidente de una corporación… da igual… dejo el fólder como me lo dio el tipo y lo cierro, me recuesto sobre el respaldo de la silla y cierro los ojos.
Después de varios minutos la avioneta aterriza y abro los ojos, hemos llegado al aeropuerto de Anchorage.
– Llegamos muchacho, se supone que alguien te estará esperando afuera del aeropuerto con las llaves de un auto. – Me dice el piloto y sonrío.
– No tardaré, procura tener la avioneta lista. – Le digo y el piloto me sonríe también. Bajo de la avioneta y camino fuera del aeropuerto, tal como lo dijo el piloto alguien me espera fuera del aeropuerto, un tipo con un letrero con mi nombre.
– Soy LeBeau. – Le digo y el tipo baja el letrero.
– Bienvenido, me ordenaron darle las llaves de este auto. – Me dice dándome las llaves del auto atrás de él.
- ¿Solo eso? – Le pregunto.
– Al parecer… sí. – Me dice y sonrío.
– Gracias. – Le digo caminando a la puerta del conductor, la abro y subo al auto, lo enciendo y acelero. Siguiendo las señales llego hasta la Universidad, me estaciono del lado contrario de la calle y noto que el tal Duncan sube a una limusina, la cual está protegida por dos autos más.
– Hmmm, parece difícil. – Susurro mientras miro como los tres autos empiezan a avanzar. Los sigo desde una distancia considerable hasta que llegan al Jardín Botánico, Duncan baja de la limusina acompañado de dos guardaespaldas y entran por la entrada principal, paso de largo y estaciono el auto en el siguiente bloque. Me bajo del auto y camino al jardín, noto que los guardaespaldas que se quedaron en los autos se me quedan viendo mas no me dicen nada, entro al jardín y miro que Duncan está hablando con una chica, como de unos 17 años, camino hacia ellos y los guardaespaldas se paran frente a mí.
– Lo siento chico, área restringida. – Me dice uno de ellos mientras pone su mano en mi pecho.
- ¿No me digas? ¿Y quién eres para detenerme? – Le pregunto dándole un rodillazo en el estómago, el otro saca su arma y yo con la mente lo lanzo contra la pared, Duncan y la chica me miran asustados mientras yo atraigo la pistola hacia mi mano izquierda, la agarro y le apunto a Duncan.
- ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué quieres de nosotros?! – Me pregunta Duncan parándose frente a la chica.
– No quiero nada de ustedes… sino a ustedes. – Respondo dejando caer el arma al suelo, cargo dos esferas de energía y le tiro una a Duncan en el pecho, éste cae al suelo llevándose de paso a la chica, camino hacia ellos y miro que a Duncan le cuesta respirar.
- ¡Mike! ¡Mikey! ¡Mi amor! ¡No te mueras! – Le dice la chica abrazándolo, sin querer una lágrima cae de mis ojos al contemplar la escena.
– Lo siento niña… pero no tengo opción. – Susurro más para mí que para la chica, cuando ella me voltea a ver le tiro la otra esfera de energía en la cara… por el impacto… el cuello se le rompe, me acerco a Duncan y me doy cuenta que ha dejado de respirar.
– Hecho. – Susurro y en eso siento que me disparan en la parte de atrás de mi hombro derecho, me doy vuelta y miro que ambos guardaespaldas están de pie, estiro mi mano izquierda haciendo un escudo frente a mí y los guardaespaldas me continúan disparando, no después de mucho llegan otros cinco, quienes empiezan a dispararme al nomás verme.
- ¡Diablos! ¡No podré escapar silenciosamente ahora! – Susurro caminando hacia los guardaespaldas, cuando todos recargan sus armas deshago el escudo y le tiro una esfera de energía en la rodilla a uno, ésta se quiebra y el tipo cae al suelo, corro hacia los otros 6 y lanzo a uno de ellos contra dos, los otros tres recargan sus armas y me empiezan a disparar, las balas me impactan así que me arrodillo, cuando los tres tipos se acercan expulso mi energía con un grito, lanzándolos a un par de metros de mí, atraigo una pistola y les disparo, me pongo de pie y miro que los guardaespaldas que tiré al suelo ya están de pie, aunque apenas recargando sus armas, sonrío y les disparo en la cabeza.
Después de matarlos a todos camino fuera del jardín, noto que ya no hay guardaespaldas en los autos… parece que esos eran todos… mientras camino al auto en el que llegué oigo las sirenas de varias patrullas, miro hacia la calle y me doy cuenta que cuatro patrullas se dirigen hacia mi posición.
- ¡Maldición! – Grito parándome a media calle, las patrullas se detienen frente a mí y mientras los policías salen elevo mi energía al máximo, los policías me apuntan y disparan, con mi telequinesia hago que las balas se detengan a pocos centímetros de mi cuerpo y las hago regresar hacia ellos. Cuando todos caen al suelo heridos o muertos cierro mis ojos y me curo rápidamente, después corro hacia el auto y me subo en él, calmo mi espíritu y manejo de regreso al aeropuerto, entro a la pista de aterrizaje y camino a la avioneta, el piloto está parado frente a ella.
– Cielos muchacho, sí que eres rápido… aunque no muy discreto. – Me dice el piloto al pararme frente a él.
– Debemos irnos. – Le digo.
– ¡Claro que sí! – Me dice y subimos a la avioneta, el piloto la hace despegar y desde el cielo vemos como las patrullas andan por todo Anchorage buscándome.
Mientras vamos en el aire siento un mal presentimiento, siento como si el corazón se me va a salir, como si algo malo está pasando… Kimberly… ¿Estarás bien?
Al llegar a Juneau tomo un taxi al pueblo… al llegar veo que hay varios tipos vestidos de negro en el almacén. Al pasar por la carpintería uno de ellos me sonríe cínicamente.
– Jake… - Oigo que me dice la voz de Kimberly en mi mente… me lo dice con un tono… de dolor… de agonía… no… ¡¿Será posible que…?!
– ¡Oh no, Kim! – Susurro preocupado corriendo hacia la cabaña.
Al llegar veo que la puerta de la cabaña está abierta.
– ¡No, no, no! – Grito corriendo a ella, entro a la cabaña y miro que el recibidor es un desastre, como si un torbellino hubiera pasado por él… camino a la cocina y miro que las provisiones están tiradas en el suelo, me doy vuelta y noto que el árbol de Navidad está en el suelo también al igual que el televisor… no hay rastro de Kimberly; camino al sillón frente al mueble del televisor y miro hacia la puerta de la recámara… no hay nada.
- ¿Dónde…? – Estoy diciendo cuando… veo como un líquido rojo empieza a salir por debajo de la puerta… bajo la mirada llevando mi mano a la frente… no puede ser… camino a la recámara y abro la puerta… miro que hay sangre en el piso… pero parece que lo que fuera que sangrará fue levantado… miro a la cama y la cobija ensangrentada cubre algo… me tapo la boca a punto de llorar y camino a la cama… trago saliva… y quito la cobija de un solo golpe.
En ese momento mi mundo… mis sueños… mis deseos… se desvanecen… se vienen abajo… miro el cuerpo de Kimberly… apuñalado severas veces en el pecho… y muchas… muchas más en el vientre.
- ¡Ay no! ¡Kim…! ¡Sammy…! – Murmuro rompiendo en llanto… me siento a la orilla de la cama y cubro mi rostro… no quiero vivir… no así.
– Sé fuerte Ghost… sé fuerte. – Oigo que me dice la voz de Dark.
- ¡No, no quiero ser fuerte! ¡¡Ya no vale la pena luchar!! – Grito.
– Sí, aún la vale. El camino del “Héroe” exige sacrificios… éste es uno. – Me dice Dark y enfurezco… mi respiración se agita y mi corazón empieza a latir más rápidamente… mi energía se eleva y mis ojos empiezan a brillar… me pongo de pie y grito… mi alma está destrozada.
- ¡¿Y quién demonios dijo que quería ser un maldito Héroe?! ¡¡No quiero serlo, nunca lo quise!! ¡¡¡Todo lo que hice lo hice por ellas y para ellas!!! – Grito entre sollozos.
– Querías cambiar el futuro… lo hiciste… no murieron en tus manos. – Me dice.
- ¡¡¡Pero no quería cambiarlo así!!! ¡¡No así…!! – Digo llorando desesperadamente mientras caigo de rodillas.
- ¡Quería que vivieran…! ¡Quería amarlas…! ¡Quería… darles el resto de mi vida…! ¡Mi vida…! ¡No que sacrificaran la suya...! – Digo más llorando que hablando… siento… siento como mi estómago se retuerce… la sangre nunca me causó asco… no hasta ahora… corro al baño y vomito en la taza… casi ahogándome con la mezcla de odio y tristeza. Después de calmarme un poco salgo del baño y miro el cuerpo de Kimberly de nuevo… ¿Qué clase de animal pudo haberla… masacrado de ésa forma? ¡¿Qué clase de enfermo pudo ser capaz de asesinar a un bebé aún en el vientre de su madre?!
Como puedo… cubro el cadáver… volteo a la puerta y cuando estoy a punto de emprender la marcha topo mi rodilla a la cama, ésta se mueve y el brazo de Kimberly queda colgado, lo miro y noto que tiene algo en su mano, la levanto y tomo el pedazo de papel, pongo su brazo en la cama y beso su frente sobre la cobija.
– Tengan dulces sueños… princesas… descansen en paz. – Les digo con voz entrecortada, salgo de la cabaña ignorándolo todo… sin calmar mi espíritu… ¿Cómo calmarlo? Al salir noto que Abbygail estaba a punto de entrar.
- ¡Jake! ¡Gracias a Dios que estás bien! Vi varios hombres de negro salir de la cabaña hace unos minutos y pensé lo peor. – Me dice Abbygail… ¿Hombres de negro? ¡¡¡Malditos!!!
- ¡¿Dónde está Kim?! – Me pregunta y bajo la mirada.
- ¡Ay no! ¡Kim! – Dice Abbygail entrando a la cabaña, camino a la orilla de la calle y meto el pedazo de papel en la bolsa del pantalón… no después de mucho oigo que Abbygail grita asustada… me empiezo a reír… macabramente… y me dejo caer al vacío.
- ¡¡¡Desearán nunca haber nacido malditos hijos de perra!!! – Grito mientras caigo… siento tanto odio… tanta ira… tanta tristeza… me inclino hacia abajo para caer más rápido y cierro mis ojos.
- Les âmes… le sang… des victimes… dans moi!!! – Grito y siento como las almas del averno me poseen dándome su fuerza… me importa poco lo que me hagan ésta vez… me importa poco lo que se lleven… lo más preciado… lo más lindo… lo más… humano… que he sentido… murió con Kimberly… me lo quitó… alguien con vida… con vida… pero no por mucho tiempo.
Al parecer… no pude cambiar mi destino… ni el mío ni el de ellas… yo las maté… las condené desde el momento que me enamoré de Kimberly… desde el momento que la hice mía… Samantha… de verdad creí que serías mi hija… de verdad creí… que te cargaría en mis brazos… que te abrazaría… que… jugaríamos… hasta cansarnos… tal y como pasó en aquel sueño.
Perdónenme chicas… perdónenme… ya que yo… nunca lo haré.
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