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Fiction » Action » THE GHOST by Edwin E Araujo font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Ghost of ESA
Fiction Rated: M - Spanish - Supernatural/Sci-Fi - Published: 08-03-09 - Updated: 08-03-09 - Complete - id:2705107

4. Sueño y Realidad - THE GHOST - Edwin E. Araujo

SUEÑO

Y

REALIDAD

No sé lo que sigue después de morir,

No sé si existe el infinito sufrir,

No sé si en el cielo pretendo vivir,

O si en el infierno mi alma redimir.

Al abrir los ojos… me doy cuenta que ya no tengo a mi familia entre mis brazos.

- ¡¿Qué… qué ha pasado?! – Pregunto mientras miro alrededor buscando a Kimberly y Samantha… mas no veo nada. Me doy cuenta que estoy en un cuarto de luz tenue… parecido a un estudio… frente a mí… se encuentra un sillón al lado de un proyector… frente a ellos… una pantalla blanca.

- ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? – Susurro caminando hacia el proyector debido a mi curiosidad… noto que el aparato no tiene ninguna cinta… pero al caminar cerca de él este se enciende y empieza a mostrar la imagen de cuenta regresiva sobre la pantalla blanca.

Qué raro… - Susurro sentándome sobre el sillón empezando a ver la pantalla, cuando la cuenta regresiva termina aparecen en la pantalla Hank Andrews, Dark y… Wesley.

Muy bien, muy bien Ghost. Al parecer has llegado hasta el final del camino como “Le sauveur inhumain”. – Me dice Hank.

Sí… aunque moriste. – Dice Dark y los tres se ríen un poco de mi suerte.

- Te preguntarás qué hago yo aquí seguramente… - Dice Wesley después de unos segundos en silencio.

Pues… los tres Jefes Fantasmas son inseparables por la eternidad. – Continúa el tipo con su cínica sonrisa… ¡¿Wesley?! ¡¡¿Un Fantasma?!! ¡¡¡¿Uno de los tres Jefes?!!! ¡¡¡¡No puedo creerlo!!!! ¡¡¡¡¡Wesley es Stalking Fox!!!!!

Lastimosamente… Vanessa fue lo suficientemente valiente para matarme. – Dice el tipo sobándose el pecho del lado del corazón mientras Hank sonríe.

Mi hija… aún sin tener nuestros poderes… sin tener nuestros “Dones y maldiciones”… sobrevivió todo este tiempo en nombre de su madre. – Dice Hank bajando la mirada y Dark pone una de sus manos sobre el hombro de él.

Sobrevivió… en el nombre de su familia… de su madre… de su hermano… y de ti. – Le dice Dark a Hank y él se ríe suavemente.

Pero bueno… este no es momento para hablar de Vanessa… es tu funeral, ¿No es así Ghost? – Dice Hank aparentemente mirándome y sonrío, qué sutil.

Así es… estás muerto… aún si acabaste con todos tus enemigos y evitaste… mi “Armageddon”… falleciste. – Dice Wesley, no entiendo… ¿Cómo siendo un Jefe Fantasma, como si estos no pueden pelear entre sí, Wesley ha tratado de acabar con todos?

Bueno, bueno… quizá tengas muchas preguntas… quizá estés confundido con el simple hecho de que pareces estar despierto. – Me dice Dark caminando hacia el frente mientras Hank y Wesley se cruzan de brazos.

Pero… eso… no es lo que estás haciendo aquí… lo que estás sentado para ver. – Continúa Dark… hmmm… ya levantaron mi curiosidad.

Lo que viniste a ver… es lo que nosotros conocemos como “Líneas Temporales” o simplemente… “Futuros Alternativos”. – Dice Dark y me hundo en el sillón poniéndome cómodo.

- ¿Sabías que… aún puedes salvar a Kimberly? ¿A Samantha? – Me pregunta caminando hacia atrás nuevamente con una sonrisa… ¡¿Qué?!

Sí, como dijo Dark… aún no es tarde… pero… ¿Tarde para qué? – Dice Hank.

Quizá tarde para corregir tu codicia… tu estupidez. – Continúa Hank.

Pero bueno… lo que tienes que mirar es esto… pon mucha atención… a lo que fue… lo que es… y lo que será. – Dice Wesley mientras la imagen se desvanece… de pronto… mi ojos se cierran lentamente… sintiendo en mi cuerpo una tranquilizante calidez… haciéndome… perder el conocimiento.

(VANESSA ANDREWS: Vista retrospectiva, “Lo que fue”.)

Al despertar… noto que la casa está sumamente callada… demasiada callada para ser en París. Miro mi despertador y noto que son cerca de las diez de la mañana… Wesley no me ha despertado temprano… algo me huele mal… me pongo de pie lentamente y noto que mi computadora está encendida… enciendo el monitor… y me doy cuenta que alguien ha estado revisando mis archivos… las biografías de mi familia.

- ¡Maldita sea! – Susurro sacando mi arma de debajo de la almohada y caminando hacia la puerta de mi cuarto… al abrirla un disparo golpea el marco y me agacho.

- ¡¡Buenos días preciosa!! ¡¡¡Feliz cumpleaños Sarah!!! ¡¿O debería decir… Vanessa?! – Me grita Wesley…

- Maldita sea… - Susurro para mí misma cargando el arma… Wesley me descubrió.

- ¡Vamos Sarah! ¡¡Sal para que hablemos!! – Me grita Wesley y salgo del cuarto apuntándole… el tipo tiene un rifle de francotirador sobre el hombro.

- ¡Vamos mon chérie! ¡¿Tanto así desconfías de mí?! – Me grita el tipo y bajo el arma desconfiadamente.

¡Así está mejor! – Me dice tirándome el rifle, suelto mi arma y le doy una patada a la de él para después empezar a bloquear los golpes y patadas del tipo. De repente… Wesley sonríe y me da una patada en la pierna haciéndome perder el balance, me arrodillo y el tipo trata de golpearme en la cara con uno de sus pies, lo detengo y me pongo de pie rápidamente para empujarlo, después empiezo a golpearlo con ambas manos hasta adormecerlo un poco y darle una patada en el mentón, por el impulso de mi golpe el tipo vuela por los aires y cae sobre una de las mesas de café… el tipo empieza a reír se suavemente y se pone de pie como si nada.

Muy bien… muy bien Vanessa… has aprendido mucho de mí… pero… ¿Será suficiente para cobrar venganza? – Me pregunta el tipo caminando hacia mí y sonrío mientras bajo la mirada… noto que tengo un arma cerca de mis pies y miro de nuevo a Wesley.

- ¿Sabes? Me has enseñado que… aún en una batalla a muerte… se debe conservar el honor… pero… contigo… con el hombre que asesinó a mi madre… ¡No pretendo tener ningún honor! – Le digo agarrando el arma con los pies, saltando y agarrándola con la mano rápidamente para apuntarle, le disparo y le doy en el hombro pero rápidamente el tipo empieza a correr hacia mí, al estar cerca suelto el arma y lo recibo con un rodillazo en el estómago para después tomar su cuello bajo mi brazo en un “Candado”, me dejo caer al cuello y empiezo a tratar de asfixiarlo, de repente el tipo… se pone de pie cargándome y corre hacia una pared… me estrella en ella y lo suelto, el tipo empieza a golpearme en el estómago rápidamente y después me da un puñetazo en la cara partiéndome el labio… caigo al suelo adolorida y mientras me trato de poner de pie Wesley me patea el estómago con una gran fuerza, grito del dolor y caigo al suelo rodando por el impulso del golpe, me paro como puedo y volteo a ver al tipo mientras me pongo en pose de pelea nuevamente.

- ¡Ha! ¡¿En serio quieres seguir peleando?! ¡¡Si que tienes espíritu!! – Me grita Wesley y sonrío.

Nunca me rendiré… ante un bastardo como tú. – Le digo y el tipo corre hacia mí… me da un rodillazo en el estómago y después me da un golpe en el rostro… cerca de mi ojo… para después darme un gancho en el mentón, caigo al suelo y siento como el área del golpe de mi ojo se hincha rápidamente… maldito. Me pongo de pie nuevamente y esta vez cuando el tipo se acerca detengo su ataque con un golpe en la entrepierna para después darle un puñetazo en la nariz, después le doy un golpe en el cuello y mientras intenta recuperar el aire le doy una patada en la parte de atrás de la espinilla haciéndolo caer al suelo, camino hacia mi arma y la recojo, después camino hacia la cocina y abro los quemadores… volteo hacia Wesley y el tipo ya está frente a mí, me toma por el cuello con ambas manos y empieza a tratar de asfixiarme… lo hace con tal fuerza… que incluso puedo ver como brillan sus ojos.

- ¡No… será… tan fácil! – Le grito poniéndole el arma en el estómago y disparándole varias veces, el tipo me suelta y le doy un rodillazo en el estómago, después lo tomo del cuello y le doy con el mango del arma en la sien… corro hacia la puerta principal y le apunto a la cocina.

- ¡Gracias por la fiesta y el regalo mal nacido! ¡¡Los disfruté!! – Le grito y le disparo a la cocina… esta explota y salgo de la casa lo más rápido que puedo… al llegar a la calle la cruzo y noto que todo el edificio se viene abajo… sin duda ya estaba viejo.

Adiós… “Papá”. – Digo con una sonrisa… y un par de lágrimas… de felicidad… por que al fin me deshice de él.

(SCOTT A. TFIGASEFIL: Vista retrospectiva, “Lo que fue”.)

Despierto y siento que tengo algo entre mis brazos, miro hacia ellos y noto que no es “Algo” sino “Alguien”… Vanessa… sonrío y beso su frente mientras la aprieto un poco.

- ¿Ya es hora? – Me pregunta ella algo dormitada con una gran sonrisa.

Sí. – Le contesto y abre los ojos para mirarme fijamente… se acerca a mi boca y nos empezamos a besar profundamente.

- ¿Sabes? – Me pregunta mientras nos detenemos lentamente después de varios minutos.

Nunca pensé… que llegaría este día. – Me dice y le sonrío.

- ¿Cuál? ¿El de tu boda? – Le pregunto y ella acaricia mis labios delicadamente.

Sí… ni siquiera pensé que llegaría a tener un guapo novio. – Me dice y se detiene viendo mis labios.

Cosa… que aún no he conseguido… pero contigo me conformo. – Me dice y se ríe suavemente.

Ha, ha, ha. Muy graciosa. – Le digo empezando a hacerle cosquillas, ella empieza a reírse y a tratar de defenderse, la arrincono a su lado de la cama poniéndole uno de mis brazos sobre ella y le sonrío.

Payasita… - Le digo empezando a besarla de nuevo mientras ella cuelga sus brazos de mi cuello.

Hmmm… no te “Empalagues” demasiado conmigo Alex… sino no me darás una digna “Noche de bodas”. – Me dice ella entre besos y ambos nos reímos suavemente.

- ¿Empalagarme? Para nada. – Le digo pasándome de su boca a su cuello, su piel se le eriza y monta una de sus piernas sobre mí apretándome un poco.

- ¡Ayyy! ¡¡Me haces cosquillas!! – Me dice con una pequeña risa nerviosa apretándome un poco entre su hombro y mejilla queriéndome alejar un poco… me separo lentamente de su cuello y ella me voltea a ver.

Te amo “Animal”. – Me dice y nos reímos suavemente mientras yo abro la boca fingiendo asombro por cómo me llamó.

Yo también… “Zorrita”. – Le digo y ella hace mi misma cara dándome un pequeño jalón de orejas.

Hoy sí la pagas. – Me dice subiéndose en mí rápidamente tomando una almohada y empezando a tratar de asfixiarme con ella.

Después de varios minutos, entre juegos, besos y caricias, nos levantamos de la cama y Vanessa empieza a preparar el desayuno mientras yo entro a la ducha, me baño rápidamente y al terminar me enrollo una toalla en mi cintura, al salir del baño miro que Vanessa está comiendo sentada sobre el lavaplatos, camino hacia ella y al llegar me da mi plato de comida.

Gracias. – Le digo y ella asiente con la cabeza. Cuando ella termina pone el plato a un lado y me pone sus piernas alrededor de mi cintura.

- ¿Sabes? Me hubiera gustado que mi familia me acompañara el día de hoy. – Me dice y bajo la mirada… a mí también me hubiera gustado que así fuera.

Siento… siento no poder darte la boda de tus sueños. – Le susurro dejando de comer y ella levanta mi cara del mentón suavemente.

- ¿A qué te refieres cariño? ¡Has organizado esta boda por más de tres meses! – Me dice y me da un pequeño beso en la nariz.

Sí… pero… en realidad esperaba que… por lo menos tu hermano estuviera presente. – Le digo y ella toma mi plato de comida, con el tenedor agarra un pequeño bocado y me sonríe acercándomelo a la boca haciéndome entender que ella me alimentará.

Da igual, al fin y al cabo que él es un hombre ocupado. – Me dice dándome la comida en la boca.

- ¿Ocupado… incluso para la boda de su hermana? – Le pregunto después de comer el bocado y ella se encoje de hombros con una triste sonrisa, baja la mirada preparándome el siguiente bocado y cuando la sube de nuevo mira el reloj de pared.

- ¡Ay mierda, se me hizo tarde! – Dice dándome el bocado en la boca y después poniendo el plato a un lado, le ayudo a bajarse del lavaplatos y me da un superficial beso en los labios.

- ¡Debo bañarme, mis amigas me esperan! – Me dice corriendo al baño.

Después de terminar de comer lavo los platos y camino a la habitación, ya allí me visto y Vanessa llega también.

- ¡Tarde, tarde, tarde! – Me dice con una sonrisa y sonrío también mientras amarro mis zapatos.

- ¡¿Dónde rayos dejé mi zapato izquierdo?! – Se pregunta a sí misma en voz alta, miro debajo de la cama y noto que allí está, lo saco y se lo tiro cerca de los pies.

- ¡Gracias! – Me dice sin verme secándose el cabello con otra toalla, me pongo de pie y camino hacia el ropero.

- ¿Tú y los chicos también se juntarán antes de ir a la iglesia verdad? – Me pregunta Vanessa viéndome por el espejo y sonrío.

Sí… para vestir los trajes. – Le contesto y ella empieza a vestir la misma ropa con la que llegó ayer.

Eh… ¿Llevarás tu motocicleta a la iglesia? – Me pregunta ella y asiento con la cabeza.

Genial… - Me dice terminando de vestirse, camina hacia mí y la volteo a ver, cuelga sus brazos de mi cuello y me da un profundo beso de varios segundos.

No llegues tarde que te mato. – Me dice con una sonrisa poniéndose sus lentes oscuros mientras camina hacia la puerta de la habitación.

- ¡¿Cuándo llegué tarde a nuestras citas?! – Le pregunto y ella se detiene.

Es en serio, no llegues tarde. – Me dice nuevamente y meto mis manos dentro de las bolsas.

Está bien. – Le digo y ella me señala.

- ¿Las manos? – Me dice sonriente y saco mis manos de los bolsillos.

Bien, adiós, te amo. – Me dice corriendo hacia la puerta principal.

- ¡Yo también! – Le grito y oigo que azota la puerta por la prisa… me río suavemente y saco del armario mis llaves.

Salgo del apartamento y bajo al primer piso, subo a mi motocicleta y acelero hacia la casa de uno de mis amigos.

El resto del día nos la pasamos preparando todo para la boda, nuestra ropa, la comida, la bebida, todo. Al llegar la hora de la ceremonia llegamos a la iglesia y noto que la mayoría de los invitados ya están ahí, los saludo y después, cuando suena la campana de ceremonia, camino hacia el altar y empezamos a esperar a Vanessa.

Cielos… ¿Por qué tarda tanto? – Susurro viendo mi reloj de pulsera después de diez minutos de retraso, de pronto empieza a sonar la “Marcha Nupcial” y todos voltean a ver hacia las puertas de la iglesia.

Santo cielo… - Susurro al ver a Vanessa en su vestido blanco acompañada por varias de sus amigas caminando hacia mí con pequeños pasos, ella, al ver que me quedo totalmente pasmado por su belleza, me da una gran sonrisa… la cual me hace reaccionar. Cuando llega a mi lado le acaricio una de sus mejillas delicadamente notando cuanto cuidado pusieron en su maquillaje y su peinado.

Guau… - Susurro y ella baja la mirada algo nerviosa para segundos después verme de nuevo, volteamos hacia el padre y él nos sonríe. Después de un pequeño sermón sobre el matrimonio llega a la parte más importante de todas.

Scott Alexander Tfigasefil. ¿Aceptas a Vanessa Marie Andrews como tu legítima esposa, para honrarla y respetarla, amarla en las buenas como en las malas, por el resto de tu vida? – Me pregunta el padre y le sonrío.

Acepto. – Le contesto volteando a ver a Vanessa y ella me sonríe.

Y tú Vanessa Marie Andrews. ¿Aceptas a Scott Alexander Tfigasefil como tu legítimo esposo, para honrarlo y respetarlo, amarlo en las buenas como en las malas, por el resto de tu vida? – Le pregunta el padre… Vanessa estaba a punto de contestar cuando se oyen varios disparos fuera de la iglesia.

- ¡¿Qué…?! – Grito volteando hacia la entrada y noto que un grupo de mercenarios vienen hacia la iglesia… nuestros amigos… mi familia… se interponen al paso… pero los tipos esos… simplemente les disparan.

- ¡¡Scott!! ¡¡¡Scott!!! – Me grita Vanessa jalando mi mano… mientras contemplo… como… mis padres… dan un último respiro.

- ¡¡¡¡SCOTT!!!! ¡¡¡¡¡DEBEMOS IRNOS!!!!! – Me grita Vanessa sollozando… haciéndome correr hacia la salida trasera de la iglesia… con el corazón apunto de salírseme por la terrible tristeza corro detrás de Vanessa, al salir de la iglesia noto que ha llegado un helicóptero con soldados los cuales han asesinado a unos cuantos mercenarios frente a nosotros… ¿Qué está pasando? Vanessa y yo corremos hacia el helicóptero evitando los cadáveres y sin mirar atrás.

- ¡Arma! ¡Arma! ¡Arma! – Grita uno de los soldados en el helicóptero cuando estamos a punto de subir y Vanessa voltea, cuando yo hago lo mismo se oyen varios disparos… seguido de los disparos de los soldados… miro frente a mí y noto que… uno de los mercenarios seguía vivo… además… de que Vanessa se me viene encima de espaldas, la abrazo por la cintura… y siento que… algo moja mi mano… miro su cuerpo y noto que… le han disparado un par de veces en el pecho.

- ¡¿Qué?! ¡¡¡No, no, no!!! – Digo arrodillándome mientras el médico del helicóptero se baja de él, Vanessa acaricia mi rostro mientras me sonríe y yo tomo su mano… de pronto… ella empieza a cerrar los ojos lentamente.

Diablos… las balas perforaron los pulmones. – Dice el tipo presionando ambas heridas… aunque… ya es muy tarde… Vanessa ha dejado de respirar… en ese momento… siento unas ganas tremendas de gritar… ganas solo equivalentes a las de morir.

Ya nada se puede hacer. – Susurra el médico y lo miro a los ojos ya llorando.

Déjanos… ¡¡DÉJANOS!! – Le grito fuertemente y el tipo se pone de pie, camina al helicóptero y abrazo a Vanessa mientras beso su mejilla aún tibia… mojando su rostro con mis lágrimas regándole el maquillaje.

No te dejaré aquí… no te dejaré aquí. – Le susurro en el oído levantándola en mis brazos y caminando de vuelta a la iglesia.

Al entrar miro los cadáveres de todos nuestros invitados así como el de los mercenarios que los soldados lograron enfrentar, camino hacia el altar y acuesto a Vanessa sobre él.

¡Mi vida… mi amor… no… no tú también! – Grito más llorando que hablando abrazando el cuerpo de quien estuvo a punto de ser mi esposa mientras acaricio su rostro… llenándolo de su misma sangre.

(THE GHOST: Vista retrospectiva, “Lo que fue”.)

Al abrir los ojos… me encuentro frente a una cruz… miro alrededor y noto que estoy en una iglesia.

- ¿Qué está pasando? - Susurro y miro mis manos… veo que tiemblan… pero… además… pasa algo peor.

Vanessa… - Susurro viendo el cuerpo de Vanessa… sangrante… en el altar… su cuerpo luce un hermoso vestido blanco… parece ser que las heridas que la mataron fueron dos, certeras en el pecho, en los pulmones.

No puede ser… no puedo creer que tú también… - Susurro sentándome en una orilla, noto que alguien acarició su rostro ya que tiene un poco de sangre en él… de pronto… un sentimiento me invade… algo así como la tristeza… pero aún más grande… más… depresivo.

Dios de este mundo, Dios de humanos, no puedo llamarme tu hijo… pero aún así… ruego por la salvación de mis seres queridos, por sus almas que ya moran en tus cielos, por las personas que me apoyaron en vida, por los amigos que confiaron en mi fuerza y voluntad. Te pido perdón por lo que me he vuelto, por el fantasma oscuro en que me transformé, por ser todo lo contrario a lo que todos quisieron. Padre de Adán y Eva… castiga mis pecados, es más, que en mí recaigan las faltas que hice que cometieran mis amados, responsabilízame por sus errores... para que puedan descansar en paz. Desde el fondo de mi alma, si es que tengo, quisiera dejar de vivir... sin el amor de ellos no sé qué sigue, quisiera dejar de sentir tanta confusión y sufrimiento al recordar lo que he hecho, quisiera olvidar, borrar de mi mente, sus sonrisas al verme... ya que no merecía tal dulzura, sin ellos... para qué vivir... mas morir... parece ser mi última oportunidad de redención. Pido tu juicio... ya que es el único que vale en este mundo. Amén. – Susurro, sin saber por qué, mientras acaricio el rostro de Vanessa. De pronto… como una ráfaga perdida… me viene una imagen sumamente decepcionante y siniestra… me veo a mí mismo… sobre la cúpula de la iglesia usando mi telequinesia para controlar el arma de un mercenario moribundo… con la cual… le apunto a Vanessa en su pecho… siendo yo quien le dispara en él un par de veces… llevo mi mano a la cabeza de golpe y vuelvo en sí.

Oh no… ¿Qué he hecho? ¿Por qué me dejé poseer de nuevo? – Susurro… totalmente arrepentido… ¿Cómo es posible que aún pueda ser poseído? ¿Cómo después de tanto tiempo?

(THE GHOST: Presente.)

Al recobrar la conciencia estoy en el estudio, sobre el sillón al lado del proyector, miro hacia la pantalla blanca y noto que los tres Jefes Fantasmas aparecen en ella.

- ¿Qué te pareció… el supuesto futuro? – Me pregunta Hank mientras Wesley me sonríe.

- ¿Supuesto futuro? – Les pregunto.

Sí… donde mis mercenarios… asesinan a Vanessa. – Contesta Wesley y Hank lo voltea a ver.

- ¿En su boda? ¿Tenía que ser en su boda? – Le pregunta él y Wesley se encoje de hombros.

- ¿Qué fue todo eso? ¿Cómo que supuesto futuro? – Pregunto más confundido que antes.

Ghost. Una de las veces que hablamos te dije que los Fantasmas tenían Alucinaciones, Premoniciones y Visiones. Pues… estas cosas… las Visiones que tenías más que todo… son el futuro que tú cambiaste con tus actos. – Me explica Dark.

- ¿El futuro que cambié con mis actos? ¿O sea que… Vanessa no morirá? – Le pregunto y él sonríe.

No… no morirá. – Me contesta y bajo la mirada… qué bien… no deben morir más personas inocentes.

¿No te intriga saber qué es lo que pasa después de tu muerte? O sea… mientras nosotros estamos aquí. – Me pregunta Wesley y lo miro nuevamente.

Sinceramente… no. Quiero descansar. – Le contesto cerrando los ojos y oigo como los tres Jefes se ríen.

Aún no debes descansar… esto aún está comenzando. – Oigo que me dice Hank… un momento… ¡¿Qué esta conversación no era pregrabada?!

(JASON ANDREWS: Vista retrospectiva, “Lo que es”.)

Después de varias horas de camino… al fin llego a casa… a mi hogar… de nuevo. Camino hacia el patio de mi casa… con guitarra en la espalda y bocina en mano… sonrío… y pongo la bocina en el suelo… la enciendo con bajo volumen para afinar la guitarra y al estar lista le subo un poco más el volumen.

Jen… espero que estés en casa. – Susurro con una gran sonrisa y empiezo a tocar.

- “Should I? Could I? Have said the wrong things right a thousand times. If I could just rewind, I see it in my mind, if I could turn back time, you’d still be mine. You cried, I died. I should have shut my mouth, things headed south. As the words slipped off my tongue, they sounded dumb. If this old heart could talk, it’d say you’re the one. I’m wasting time… when I think about it. Ah, ah, ah, ah, I… should have drove all night, I would have run all the lights. I was misunderstood. Ah, ah, ah, ah, I… stumbled like my words, Did the best I could. Damn, misunderstood.” – Canto con todo mi corazón, sintiendo cada palabra de la canción… mas me detengo al no ver que sale mi esposa.

Maldición… - Susurro… y cuando estaba dispuesto a irme… abren la puerta de mi casa.

- ¡¿Jason?! – Me grita Jennifer con un par de lágrimas en los ojos… lágrimas que hasta a mí se me escapan al ver a uno de mis grandes amores de nuevo.

Volví. – Le digo y ella corre hacia mí, me quito la guitarra dejándola caer al suelo y ella se me viene encima colgando sus brazos alrededor de mi cuello, por el impulso me hace dar vueltas en un mismo puesto y al detenernos me quita los lentes.

- ¡Mi amor! ¡No me vuelvas a dejar así! – Me dice llorando y la abrazo besando su mejilla.

- ¡Nunca… nunca jamás! – Le digo mientras ambos empezamos a sollozar… de pura… alegría. Al tranquilizarnos y separarnos un poco… nos besamos como si no nos hubiéramos visto en siglos… aunque… para mí… así pareció todo este tiempo… nuestras lágrimas se mezclan en nuestras mejillas… haciendo aún más especial… este… nuestro reencuentro.

Después de un par de minutos besándonos perdidamente… Jennifer se separa lentamente… y empieza a acariciar mi rostro… para después bajar a mi pecho siguiendo su mano con la mirada.

Guau… en realidad eres tú… estás aquí… - Susurra… quizá para sí misma… mientras toca mi medallón.

Sí Jen… soy yo… - Le digo limpiando sus lágrimas.

Sí… sí… es que… me quedé dormida en el sofá de la sala… entonces… al oír tu voz… al salir y verte aquí… pensé que estaba soñando. – Me dice viéndome de nuevo a los ojos.

Hmmm. – Susurro.

Pero… ¡¿De dónde sacaste la guitarra y la bocina?! – Me pregunta sonriente mientras ve mis cosas, las veo también y sonrío.

Las compré en el camino. – Le contesto y ella se ríe suavemente mientras se cuelga de mi brazo.

No te hubieras molestado en tanto detalle. – Me dice mientras caminamos hacia las cosas.

Para ti… para mi linda esposa… nada es molestia. – Le digo mientras ella recoge la guitarra y yo la bocina, caminamos hacia la casa y con la mente atraigo mis lentes, ella me suelta rápidamente el brazo y los agarra antes de que yo lo haga, le sonrío y ella se ríe suavemente mientras se los pone. Entramos a la casa… y miro que todo está como lo dejé… excepto que un poco desordenado.

Disculpa el desorden cariño… pero tus hijitos se durmieron hoy. – Me dice Jennifer poniendo la guitarra sobre el sillón, dejo la bocina en el suelo y la apago.

- ¿Se durmieron? – Le pregunto y ella asiente con la cabeza.

Se les hizo tarde… - Susurra mientras empieza a levantar la ropa del suelo… calcetas… camisolas… y cosas así… mientras yo le ayudo levantando los cojines del sillón.

- ¿Están en un equipo o algo así? – Le pregunto a Jennifer.

Eh… sí… en uno de Soccer. – Me contesta tirándome una camisola, la atrapo y la miro… “FC Lobos”.

Les ha gustado desde que tú jugabas con ellos… el equipo oficial de la escuela lo formaron hasta hace poco. – Me dice llevando la ropa al final del pasillo, la sigo y tira la ropa en un canasto, le doy la camisola y la pone allí también.

Pero bueno… se supone que su partido empieza en media hora… tenemos que prepararnos. – Me dice colgando sus brazos de mi cuello, le quito los lentes y los doblo.

- ¿”Tenemos”? – Le pregunto y ella asiente con la cabeza.

Sí… estoy segura que se emocionarán al verte de vuelta. – Me dice con una sonrisa y bajo la mirada... preocupado acerca de… cómo los hice sentir con mi abandono… y cómo eso pudo haberles afectado.

- ¿Qué pasa mi amor? – Me pregunta Jennifer y la miro de nuevo a los ojos.

- ¿Crees… crees que… aún me recuerden? – Le pregunto y ella me sonríe tiernamente.

- ¡Cariño…! – Me dice abrazándome fuertemente, haciéndome recargar mi mentón en su hombro.

- ¡Son tus hijos! ¡¿Cómo podrían olvidarte?! – Me pregunta acariciando mi cabeza y sonrío, me separo lentamente de ella y me sonríe.

Te aman Jason, siempre lo han hecho. – Me dice acariciando mi rostro.

Pero bueno… tomaré una ducha y me cambiaré… si tienes hambre hay galletas en la mesa y sodas en el refrigerador. – Me dice Jennifer caminando hacia el cuarto, entra en él y yo camino hacia la cocina, al llegar agarro un paquete de galletas y saco una soda del refrigerador, me siento en una silla y empiezo a comer… hace mucho que no me sentaba a disfrutar una galleta o tomar una soda… apenas y he probado comida desde que me fui.

Después de unos quince minutos Jennifer sale de la habitación y camina hacia mí. – Lista. – Me dice quitándome una galleta y comiéndola, tomo lo que resta de mi soda y me pongo de pie, tiro la lata a la basura y caminamos hacia la puerta principal, salimos y le pone llave para después entrar al garaje.

- ¿Quieres conducir? – Me pregunta y sonrío.

No, gracias… temo haberlo olvidado. – Le contesto y ella me sonríe, nos subimos a la camioneta y salimos de la casa.

(JOSHUA ANDREWS: Vista retrospectiva, “Lo que es”.)

Abro los ojos… ya es hora... miro alrededor y noto que mis compañeros empiezan a salir de los casilleros del equipo.

Es hora Joshua… vamos a “Bailarlos” un rato. – Me dice Edward con su particular sonrisa presuntuosa.

Vamos pues… que se vea. – Digo poniéndome de pie caminando hacia él, salimos de los casilleros y nos encontramos el equipo de chicas, quienes vienen contentas.

- ¿Cómo les fue? – Le pregunta Edward a su hermana Nicole, quien viene abrazada de Jessica.

¡Cada una hizo un gol! – Contesta Nicole.

¡Ganamos 2-0! – Dice Jessica y le sonrío.

Qué bien hermanita… deséame suerte. – Le digo y ella se acerca a mí, me abraza y besa mi mejilla, nos separamos y me sonríe.

Suerte Joshie. – Me dice y Edward empieza a correr así que le doy alcance.

- ¡Les estaremos echando porras! – Dicen ambas para después reírse un poco.

Hey… Joshua… te presto a mi hermana y tú préstame a la tuya. – Me dice Edward y me río suavemente.

Gánatela. – Le digo bromeando y él se ríe suavemente.

¿Dos goles? – Me pregunta refiriéndose a cuantos goles quiero a cambio.

No seas tonto. – Le digo y ambos nos reímos, llegamos a nuestras posiciones en el centro y el árbitro nos mira algo enojado.

Solo por ser de casa no significa que tengo preferencia por ustedes. – Nos dice tirándome el balón, lo atrapo y lo pongo en el centro.

No ganaremos por eso. – Le dice Edward sonriente.

Espero que no. – Susurra el árbitro y suena el silbato, los contrincantes se nos vienen encima y paso el balón hacia Edward quien lo pasa hacia uno de los medio campistas. Después de media hora de partido… Edward… empieza con su… “Show”. Controla el balón y hace una “Bicicleta” sobre un medio campista, después levanta el balón y dos defensas le marcan, se las pasa por arriba a ambos mientras la multitud empieza a gritar “Ole”, Edward corre hacia el último defensa y me lo pasa, le hago una “Pared” y se lo regreso dejándolo solo con el portero, este le sale y se le tira con los pies por delante, Edward salta con el balón y llega hasta la meta, detiene el balón en la línea… y solamente le da un toque para hacer el gol… cosa que los aficionados gritan, Edward vuelve al medio campo en la compañía de unos cuantos miembros del equipo y le sonrío.

Va uno. – Me dice y yo le sonrío mientras me encojo de hombros.

Yo no dije nada. – Le digo y me sonríe también.

Llega el medio tiempo, descansamos, salimos de nuevo… y el equipo contrario nos anota. Se lleva el balón al centro de nuevo y la movemos. El partido se vuelve demasiado difícil… y cansado… llega 1-1 hasta el minuto noventa. Llevo el balón cerca del área grande con solo un defensa a mi lado… pero… de repente… me mete el pie quitándome el balón, trato de pelearla pero el tipo me golpea la sien con su codo… lo hace con tanto impulso… que caigo al suelo al instante.

Rayos… - Susurro llevándome una mano al golpe mientras oigo que el árbitro para el partido.

- ¡Joshua! – Me grita Edward y me volteo como puedo, Edward se para frente a mí, cubriéndome el sol, y me sonríe.

Eso te pasa por querer hacerte famoso sin mi ayuda. – Me dice y me río suavemente, llegan los médicos y ellos me limpian la sien.

- ¿Estás bien muchacho? – Me pregunta uno de ellos.

Sí, sí… - Le digo poniéndome de pie… miro al árbitro y le pido el balón ya que es tiro libre.

- ¿Estás seguro Josh? – Me pregunta Edward y le sonrío, pongo el balón sobre el pasto y tomo impulso… el árbitro suena su silbato y corro hacia el balón, le pego lo más fuerte que puedo… con dirección al ángulo inferior izquierdo… curiosamente… a pesar de mi golpe… es gol… caigo de rodillas al suelo y mis compañeros llegan a abrazarme mientras la afición grita emocionada.

Después de unos segundos celebrando caminamos al centro y el equipo contrario mueve el balón, Edward lo quita rápidamente y lo lanza al aire… cosa que… esperaba el árbitro para soplar su silbato, dando por concluido el partido. La afición empieza a celebrar mientras el equipo corre alrededor de la cancha… Edward me acompaña de regreso a los casilleros y allí vemos como Jessica y Nicole corren hacia nosotros.

- ¡¿Qué te pasó?! – Me pregunta Jessica.

Nada, nada… es solo un rasguño. – Le digo y ella mira mi herida, después me sonríe.

Varios minutos después, cuando el entrenador nos da permiso de irnos, salimos de los casilleros y caminamos hacia el parqueo.

- ¿Nos veremos mañana como siempre? – Nos pregunta Edward.

Sí claro, para ir al cine. – Le digo y las chicas se despiden de beso… después Nicole se acerca a mí y me da un beso en la mejilla también.

Buen tiro. – Me susurra y le sonrío, ella y Edward caminan hacia su automóvil y se suben en él.

Parece que le gustas a Nikki. – Me susurra mi hermana y le sonrío.

Y tú a Eddie. – Le digo y ella baja la mirada.

Hmmm, “Touché”. – Me dice y empezamos a caminar buscando la camioneta de mamá. Al encontrarla noto que un hombre está recargado en el capó al lado de ella, ya que están de espalda mamá voltea y al vernos toca el hombro del tipo.

Allí vienen. – Oigo que le dice y mamá camina hacia nosotros.

- ¡Chicos! ¡¡Excelente partido!! – Nos dice abrazándonos y dándonos un beso en la mejilla a cada quien.

- ¡Gracias mami! – Le dice Jessica abrazándola, yo solo sonrío viendo al hombre sobre el capó.

Bueno… hay que celebrar su victoria… pero primero… les tengo una sorpresa. – Nos dice mientras se para en medio de nosotros, pasando uno de sus brazos a cada quien sobre el hombro, y empezamos a caminar hacia la camioneta.

- ¿Una sorpresa? – Pregunta mi hermana… ese hombre… se me hace tan familiar…

- Sí… por favor… tómenla con calma. – Me dice mamá un poco sentimental… siento que el corazón me empieza a latir a mil por hora… como si estuviera a punto de pasar algo grande… bueno o malo.

Al estar a solo un par de metros de la camioneta… el hombre se separa del capó y voltea… no puedo creerlo… es… es…

- ¡¡¿¿PAPÁ??!! – Grita emocionada Jessica y… mi padre… sonríe… Jessica corre hacia él y lo abraza poniendo sus piernas alrededor de su cintura haciendo que él la cargue.

- ¡Mi niña! ¡Mi princesita, hola! – Le dice papá… sollozando… mientras mi hermana empieza a llorar, de reojo noto que mi mamá se ha puesto sentimental también ya que… se cubre la boca emocionada, papá besa un par de veces la mejilla de Jessica y después me mira a los ojos.

- ¿Y tú Joshua? ¿No me saludarás? – Me pregunta y sonrío bajando la mirada, miro a mi madre y ella me sonríe.

Vamos Joshie… - Me susurra y caminamos hacia mi padre, mi mamá lo abraza por la espalda y él estira uno de sus brazos para abrazarme a mí.

Los extrañé… los extrañé tanto. – Susurra él cerrando sus ojos besándome la frente.

(LUÍS GARCÍA: Vista retrospectiva, “Lo que es”.)

Llego hasta la cabaña de mis amigos… y noto que las personas del pueblo le están dando mantenimiento.

Este pueblo… en realidad le están agradecido. – Susurro ignorando la cabaña y adentrándome al bosque. Después de varios minutos caminando llego hasta el jardín que el mismo pueblo les construyó a Kimberly y Samantha cuando murieron.

Bien… amigo… ya descansas al lado de tu familia. – Susurro caminando hacia la nueva tumba del jardín… me pongo de cuclillas y sonrío.

– “Aquí yace Jake Emmanuel Andrews: digno ángel de la guarda de nuestro pueblo y sus habitantes… así como también… fiel amante de su familia… con la cual ya descansa en paz.” – Leo que dice y bajo la mirada.

- Así es Jake… ya descansas en paz… y espero… que estés feliz… por que aquí… sufrimos por tu pérdida… y la pérdida de Abby. – Susurro ya con unas lágrimas en los ojos… me pongo de pie… y me doy media vuelta empezando a caminar fuera del bosque.

(THE GHOST: Vista retrospectiva, “Lo que será”.)

Al abrir los ojos… noto que la pantalla blanca se consume en llamas rápidamente.

- ¿Qué… qué pasa? – Susurro tratando de levantarme… sin poder lograrlo.

Ghost… tú has sido uno de los más fuertes Fantasmas que han existido… al igual que Jason… no nos has defraudado… has dado tu vida a cambio de salvar al mundo… has combatido contra tu propia raza corrupta con el único propósito de evitar el oscuro destino que le esperaba… Ghost… aún sabiendo tu pasado… aún sabiendo que no eras ni Fantasma ni humano… peleaste por los ideales de ambos… por los ideales puros de ambos eso es… ahora… mereces saber que… el poder de la mente es tan grande como el universo. – Oigo que dicen las voces de los tres Jefes Fantasma en coro… mientras lo hago… siento como mis ojos se cierran nuevamente… ahora con tanta pesadez… que no puedo abrirlos por más que intento.

Ghost… como todos nosotros… mereces una segunda oportunidad… y la tendrás… una segunda oportunidad… para cambiar tus errores… y eso es… por que… TU VIDA… NO HA SIDO MÁS QUE UNA VISIÓN. – Oigo que dicen de nuevo las voces… mientras mi cuerpo empieza a sentir un frío terrible… congelante, no después de mucho… este frío se vuelve una calidez relajante… tanto… que… me tranquiliza totalmente.

(THE GHOST: Presente.)

Al abrir los ojos nuevamente… noto que estoy dentro de una avioneta… por la altitud… parece que acaba de despegar, miro mis manos y noto que tengo un fólder… lo abro y noto que… son los documentos de uno de mis objetivos… el que nunca olvidaré.

Duncan… - Susurro… será posible que… miro hacia el lado del piloto y noto que es el tipo que me llevó a Anchorage, miro por la ventana… y noto que estamos cerca del aeropuerto de Juneau.

- Oi chico, ¿Estás nervioso por este contrato navideño? – Me pregunta el piloto.

- ¡¿Navideño?! ¡¿Es Navidad?! – Le pregunto y él me mira algo desconfiado.

Sí… hoy es 24 de diciembre, hasta donde yo recuerdo… este día es Navidad y Noche Buena. – Me contesta el tipo… entonces… eso significa que…

- ¡¡¡KIMBERLY ESTÁ VIVA!!! – Grito abriendo la puerta de la avioneta y dejándome caer soltando el fólder, me inclino hacia el frente para caer más rápido y al llegar cerca del suelo levito disminuyendo mi velocidad, para mi suerte caigo enfrente de un tipo en motocicleta, elevo mi energía un poco haciendo brillar mis ojos y le sonrío.

Necesito el vehículo… - Le susurro y el tipo se baja rápidamente de la motocicleta empezando a correr, me subo a ella y acelero a toda velocidad hacia el pueblo.

- ¡¡¡TE SALVARÉ… LO JURO POR MI VIDA… NO VOLVERÉ A FALLARTE KIM!!! – Grito agachándome un poco tomando más velocidad.

Después de una hora de camino llego hasta el pueblo… todo parece tal y como lo recuerdo que estuvo el día que murió Kimberly… incluso el autobús de los tipos que la asesinaron está ahí.

Eso significa que… - Susurro sin dejar de acelerar dirigiéndome hacia el camino de la cabaña. Después de diez minutos llego a la cabaña y la puerta está abierta, salto de la motocicleta haciéndola que se vaya al precipicio y entro a la cabaña corriendo… el recibidor está desordenado igual que antes, oigo unos sollozos de mujer y corro hacia la habitación.

- Ay niña… en verdad siento mucho que tenga que matarte… siento mucho que tenga que matar a tu hija también. – Dice el supuesto asesino de Kimberly sentándose a su lado… él empieza a acariciar su rostro y Kimberly le da una cachetada… al ver que el tipo sonríe… siento como el odio me posee.

Lástima. – Dice el tipo sacando su cuchillo y elevo mi energía al máximo llamando la atención de todos los mercenarios.

- ¡¡¡ESTO… ESTO NO PASARÁ MALDITOS HIJOS DE PERRA!!! ¡¡¡ESTA VEZ… ESTA VEZ… SUS CABEZAS SON MÍAS!!! – Grito para después carcajearme… los tipos me miran totalmente asustados y petrificados.

- ¡¡¡¡ALÉJATE DE ELLA… PEDAZO DE MIERDA!!!! – Le grito al asesino con una sonrisa cínica… el tipo baja su cuchillo y se quita de la cama… camino hacia ella y me siento en la orilla.

Kim… Kim… - Le susurro a Kimberly quien está llorando… ella… abre los ojos lentamente… y… al verme… me abraza.

¡Jake! ¡Jake, tengo miedo! ¡¡Tengo mucho miedo!! – Me dice llorando abiertamente cerrando sus ojos, cierro los míos… y la abrazo con un brazo.

No temas… no temas mi amor… que nada… nada te pasará ni a ti ni a Sammy… aquí estoy… aquí estoy. – Le digo y siento que alguien se acerca, abro los ojos volteando a ver y noto que es el asesino quien se acerca para tratar de atacarnos, con mi mente lo agarro del cráneo y lo estrello con toda mi fuerza contra la pared, siento que por el horrible ruido que hace su cabeza al estrellarse Kimberly me aprieta un poco fuerte.

Está bien, no fue nada, mantén tus ojos cerrados. – Le susurro y señalo a los demás tipos la puerta de la habitación… haciéndoles entender que los quiero fuera.

Llévense a su amigo también. – Les digo y recogen el cuerpo del mercenario muerto, salen de la habitación y de la cabaña, con mi mente cierro la puerta corrediza de la recámara y me separo lentamente de Kimberly calmando mi espíritu un poco, ella me mira a los ojos… totalmente asustada y le sonrío mientras acaricio su rostro.

¡Creí… creí… que nos… nos matarían…! – Me dice Kimberly tartamudeando de miedo refiriéndose a ella y Samantha.

No… no Kim… nunca dejaría que les pase nada malo… no ahora que… que… las tengo de nuevo. – Susurro y ella me sonríe un poco tomando la mano que tengo en su rostro… siento que esta tiembla… y está terriblemente fría… me acerco a su boca y empiezo a rozarle los labios suavemente… sintiendo como estos aún se mueven nerviosamente… mi esposa… al sentir mi aliento sobre ellos empieza a tratar de besarme… haciéndolo temblorosamente… de apoco… empiezo a acercarme más a ella profundizándolo… sintiendo como su lengua tímidamente trata de rozar mis labios… cosa que yo hago también… volviendo a sentir ese sabor… el sabor que nunca olvidé… así como lo suaves y delicados que son… así como lo húmedo de su lengua… que por ahora aún sigue traumatizada por lo que alguna vez pasó y esta vez no… no la culpo. Al separarnos… ella se queda con la boca semiabierta y abre los ojos… me mira fijamente y me sonríe de nuevo.

Parece… como si… no me hubieras besado en años… - Me susurra y beso su frente.

Años… han sido para mí el tiempo que me fui. – Le susurro mientras me pongo de pie.

Quédate aquí… no salgas… no te preocupes. – Le digo y ella no quiere soltar mi mano.

Estaremos bien… te lo juro. – Le susurro… después de unos segundos suelta mi mano lentamente, más no queriendo que queriendo, y camino hacia la puerta de la recámara, la abro y le sonrío.

Las amo. – Le digo y ella me sonríe.

Nosotras… nosotras también. – Nos dice y salgo de la recámara, cierro la puerta y salgo de la cabaña, los tipos… me están esperando con sus armas desenfundadas, me apuntan y me cruzo de brazos.

Malditos… ya he lidiado con ustedes antes… esta vez no matarán a mi familia… - Les digo bajando la mirada.

No quiero… no quiero manchar esta blanca nieve… con su sangre… así que… tiene 5 segundos para dar media vuelta todo aquel que quiera vivir. – Susurro, después de un par de segundos levanto la mirada y noto que todos los tipos se miran entre sí.

3… 2… 1. ¡¿QUÉ ES LO QUE SERÁ?! – Grito descruzándome de brazos elevando mi energía como antes… curiosamente… todos se quedan inmóviles… de repente… voltea uno y empieza a alejarse de la cabaña… al estar unos metros lejos de los demás… todos empiezan a voltearse y a seguir a su amigo.

Eso… eso creí. – Susurro viendo cómo se marchan todos los mercenarios… incluso los que cargan el cuerpo del otro.

Cuando desaparecen en la distancia calmo mi espíritu completamente y entro a la cabaña de nuevo, cierro la puerta con llave y camino a la recámara, abro la puerta corrediza y noto que… Kimberly… aún está nerviosa… al verme me sonríe y camino hacia ella, me siento a su lado y me abraza fuertemente escondiendo su rostro en mi pecho.

¿Estás bien? – Le pregunto abrazándola también y ella empieza a sollozar. Después de un par de minutos nos acostamos en la cama… sin dejar de abrazarnos… hasta que ella se queda dormida.

Kim… no puedo creer… que… todo este tiempo… seguías viva… no puedo creer… que todo lo que viví… fue solo una Visión… aunque… si eso fue una Visión… estoy dispuesto a cambiarla a como dé lugar. – Susurro mientras acaricio el rostro de Kimberly, limpiándole unas pequeñas lágrimas que logran escapar de sus ojos… aún mientras ella duerme.

Después de un par de horas cuidando el sueño de Kimberly ella se despierta lentamente, acerca su rostro a mi cuello y lo besa.

Tengo… tengo algo que darte… - Me susurra buscando algo en la bolsa de su pantalón, lo saca y me lo da viéndome a los ojos, lo tomo… y noto que es el pedazo de papel… que me escribió… supuestamente al nomás irme… le sonrío y lo abro lentamente… amo esta carta… y más ahora que puedo leerla cerca de ella… y decirle cuánto.

– “Jake: Te acabas de marchar y ya siento que me haces falta. Trato… trato con todas mis fuerzas… de olvidar por qué te marchaste, a dónde fuiste… a qué fuiste. Imagino que algún día ya no tendrás porqué irte… algún día ya no habrán más “Trabajos”, “Contratos”, o como sea que les llames, que te harán alejarte de mí. ¿Sabes? Al sentir a Samantha dentro de mi vientre me siento tan feliz… ¿Quieres saber por qué? Pues… por que sé que a ti te hace feliz también… por que cada vez que me tocas veo un brillo enorme en tus ojos… un brillo muy distinto a aquel anormal que tienes cuando controlas tanta energía… un brillo… de esperanza… de amor. Sé que cuando regreses, cuando estemos cenando la comida, que aún no preparo por cierto, te veré a los ojos y te diré las cosas que ahora estoy escribiendo… sí… te las diré… y lo haré con todo mi corazón, lo haré totalmente enamorada de ti, de tu forma de ser, de tus sentimientos, de tus cualidades y defectos. Me pediste que nos casemos… ¡¡¡Aún no puedo creerlo, estoy tan contenta!!! ¿Sabes Jake? Ya no tengo miedo de llamarte Ghost… en realidad me parece algo… algo irónico… ya que después que murieron mis padres sentía que sus fantasmas me asustaban… se me eriza la piel tan solo de recordar cuanto me aterraba la idea… y ahora… ¡Voy a casarme con uno! Aunque, ahora que lo pienso… no entiendo qué fue lo que viste en mí… lo que te hizo enamorarte… ¿Qué fue mi amor? ¿Qué fue lo que viste en una simple “Chica del cable”? ¿Qué fue lo que hizo que un asesino… casi… casi invencible… se enamorara de una chica tan terriblemente sencilla y aburrida, rutinaria y cotidiana… ilusionada… y decepcionada… triste… y… melancólica? Hasta la fecha no lo sé, hasta la fecha no sé tampoco por qué has batallado “Contra viento y marea” por mí, hasta la fecha no sé por qué estás tan orgulloso de tener una hija conmigo… de formar una familia… junto a mí. Jake… Ghost… mi amor… este pedazo de papel se me hace tan poco espacio para escribirte todo lo que siento… para tratar de explicarte el mar de ideas en el que navego a diario… así que… terminaré con la verdad más bella y hermosa que tengo… con el pensamiento que me hace resistir la soledad y disfrutar el poco tiempo que logramos estar juntos al máximo… te amo… te amo y siempre te amaré… siempre te amaré. – Tuya hasta la muerte… Kim.” – Leo y miro a Kimberly a los ojos, ella lo hace… de una manera tan tierna… que me conmueve aún más.

Gracias… - Le susurro sin saber exactamente qué decir, o más bien sin saber por dónde empezar, y ella me sonríe.

Pero… quisiera… que me contestaras… - Me dice refiriéndose a la pregunta que hizo en la carta… ¿Qué fue lo que me hizo enamorarme de ella? Es una buena pregunta… la cual nunca tuve tiempo de contestar.

Lo que… me enamoró de ti… perdidamente… fue… tu bondad… tu sinceridad... que me enseñó… que no todos son malvados… que no todos solo piensan en sí mismos. Tú… aceptándome a mí… como lo que soy… me has salvado… y por eso… estoy dispuesto a morir… por ti… por nuestra hija que crece en tu vientre… y por la esperanza que ella nos trae a ambos. – Le digo y Kimberly se acerca a mi boca, me besa profundamente… mientras yo… simplemente acaricio su mejilla.

Después de varios minutos besándonos nos miramos a los ojos fijamente y le sonrío.

Bueno… creo que es hora… de que… vayamos por tu vestido de novia. – Le digo y ella se ríe suavemente.

- ¿En verdad me comprarás uno? – Me pregunta inocentemente.

Sí, claro. – Le contesto y ella me abraza nuevamente apretándome un poco.

Gracias. – Me susurra. Después de unos segundos abrazados nos ponemos de pie y caminamos hacia la puerta principal, justo cuando estábamos por abrirla alguien la toca.

- ¿Quién podrá ser? – Le susurro y ella solo me sonríe, abro la puerta y noto que es Abbygail.

Ouch… creo… que no será una sorpresa. – Dice ella viendo a Kimberly mientras le sonríe.

- ¿Qué pasa? – Les pregunto y miro a Kimberly.

Eh… mejor míralo por ti mismo. – Me dice ella y Abbygail camina hacia su pick-up, miro que trata de bajar algo, cubierto por una sábana, de él y camino hacia ella, la ayudo y al entrar a la cabaña lo descubro… es la cuna de Samantha.

Kimberly me pidió que le agregara algo al dibujo… espero… bueno… esperamos… que te guste. – Me dice Abbygail y camino hacia el lado con diseño de la cuna… sí… es tal como lo recuerdo… le agregó… un ángel llorando.

Me encanta. – Les susurro poniéndome en cuclillas… tocando el diseño lentamente… y oigo que ambas se ríen suavemente.

Bueno… me voy… ya hice lo que tenía que hacer. – Dice Abbygail después de un par de minutos y me pongo de pie.

Gracias. – Le dice Kimberly mientras la abraza.

De nada. – Dice Abbygail y camina hacia mí.

Me fascinó, está genial. – Le digo mientras la abrazo también y ella se ríe suavemente.

Agradécele a Kim… que ella diseñó todo. – Me susurra en el oído y me río suavemente también.

Pero bueno… ya… todos tenemos que hacer. – Dice Abbygail separándose de mí y saliendo de la cabaña… después miro a Kimberly y ella me sonríe, camino hacia ella y la abrazo por la cintura, ella cuelga sus brazos de mi cuello y le doy un pequeño beso en la boca.

Te amo. – Le susurro y ella sonríe.

Yo también. – Me dice dándome un beso más.

Pero bueno… debemos irnos… no quiero que regresemos muy tarde. – Me dice Kimberly al separarnos y le sonrío.

Muy bien… solo déjame llevar esto a la recámara. – Le digo y levanto la cuna, camino hacia la recámara y la pongo en el mismo lugar donde la puse antes. Después de acomodarla bien camino de nuevo a la sala y Kimberly me sonríe.

- Vamos. – Le digo y salimos de la cabaña, cierro la puerta con llave y bajamos al pueblo de la mano. Al llegar tomamos un taxi a la ciudad y al llegar caminamos al centro comercial… nuevamente tomados de la mano… hacia la tienda donde vio el vestido Kimberly.

Al llegar entramos y una señorita dependiente se acerca a nosotros.

Buenas tardes, ¿En qué podemos ayudarles? – Nos pregunta la chica con una sonrisa y Kimberly se cuelga de mi brazo.

Eh… queríamos ver… vestidos de novia. – Le contesta ella y la chica le sonríe aún más.

- ¡¿En serio?! Bueno, pasen, pasen. – Nos dice y la seguimos. Al llegar al apartado de los vestidos de novia Kimberly empieza a verlos mientras yo simplemente me siento en un sillón a esperar… de pronto… veo que… Vanessa está fuera de la tienda… sé a lo que viene… sé lo que tiene que decirme… me pongo de pie y camino fuera de la tienda.

Ghost. – Me dice ella y le sonrío mientras le hago el ademán de silencio.

Lo sé… lo sé… - Le digo y ella solo me mira extrañada.

Me encargaré de eso después… por ahora… ven… necesito tu ayuda… “Hermanita”. – Le digo tomándole la mano y ella la mira con una pequeña sonrisa.

Eh… claro, claro. – Me dice y caminamos dentro de la tienda, Kimberly se está midiendo un vestido y al vernos me sonríe.

- ¿Qué te parece? – Me pregunta ignorando el hecho que traigo de la mano a Vanessa.

Eh… está genial… - Le susurro… no sé exactamente qué decir en estos momentos.

Kim… ella es mi hermana… Vanessa. – Le digo y ella le sonríe a Vanessa quien solo suelta mi mano para ofrecérsela a Kimberly.

- ¡¿Tu hermana?! ¡¡Hola!! ¡¡Qué gusto conocerte!! – Dice Kimberly ignorando la mano de Vanessa y abrazándola sin darle tiempo de reaccionar.

Eh… a mí también me da gusto conocer… a la futura esposa. – Dice Vanessa y Kimberly se ríe suavemente mientras se separa de Vanessa.

Eso espero. – Le dice Kimberly y ambas se ríen suavemente.

Ya que estás aquí… ¿Podrías ayudarme a elegir algo? Jake no es muy bueno para esto al parecer. – Le dice Kimberly y yo solo sonrío.

Eh… pues… claro, claro. – Le contesta Vanessa aún sorprendida del trato de Kimberly, camino hacia el sillón donde estaba sentado de nuevo y me siento en él otra vez… para ahora ver como ambas… miran los vestidos contentas, sonrientes, con esperanza… todo lo contrario a lo que pasó la última vez. Después de largo rato… viendo a las chicas mirar vestido tras vestido… Kimberly entra a un probador con Vanessa y una caja… después de varios minutos ambas salen con una gran sonrisa y caminan hacia mí.

Eh… este es el que quiero. – Me dice Kimberly y me pongo de pie.

- ¿En serio? – Le pregunto tomando la caja… cuando estaba a punto de destaparla ambas chicas detienen mi mano con una sonrisa.

No debes verlo… es de mala suerte. – Me dice Vanessa y me río suavemente.

Está bien… no lo haré. – Les digo y los tres caminamos hacia la caja.

Oye mi amor, ¿No comprarás tu traje de una sola vez? – Me pregunta Kimberly y la volteo a ver.

Eh… - Digo sin saber qué responder mientras dejo la caja en el mostrador, miro hacia Vanessa y ella me sonríe nada más.

- ¿Me ayudas? – Le pregunto y ella se ríe suavemente.

Muy bien… vamos “Hermanito”. – Me dice tomando mi mano.

Después de varios minutos en los que Vanessa me ayuda a elegir un traje mientras Kimberly solamente nos mira fijamente… elegimos uno y camino al probador, me meto en él y Vanessa me da la caja.

Gracias. – Le digo y entro al probador, visto el traje y siento que me queda bien.

- ¿Puedo ver? – Me pregunta Vanessa y sonrío.

Sí, claro. – Le contesto y Vanessa asoma la cabeza por un lado de la tela.

Vaya… te ves genial. – Me dice y sonrío acomodándome las mangas.

- ¿Tú crees? – Le pregunto y ella asiente con la cabeza.

Muy bien. – Le digo con una sonrisa y Vanessa saca su rostro del probador. Desvisto el traje y de nuevo visto mi ropa, meto el traje en la caja y salgo del probador con ella, al salir noto que Kimberly y Vanessa están charlando… sonrío por esto y cuando ellas me ven me sonríen también.

- ¿Ya? – Me pregunta Kimberly y asiento con la cabeza poniendo la caja con el traje sobre la de su vestido, la cajera revisa el código de ambas cajas y me dice el precio, saco mi tarjeta y se la doy, me hace el recibo y mete las cajas en una bolsa, me las da junto con mi tarjeta y salimos de la tienda. Caminamos hacia la sección de comidas y Kimberly se sienta en una silla frente a una de las mesas, dejo las cajas sobre otra silla y Kimberly me sonríe.

Tengo hambre. – Me dice con voz aniñada y me acerco a su boca.

- ¿Tienes hambre? – Le pregunto con una sonrisa.

Hm-mmm. – Me contesta y le doy un pequeño beso.

- ¿Qué quieren de comer? – Les pregunto a ambas mientras me separo de Kimberly, ella y Vanessa se miran entre sí y Kimberly le sonríe.

- ¿Te gusta la pizza Vanessa? – Le pregunta y Vanessa sonríe también.

Sí, claro. – Le contesta.

Bueno… entonces pizza será. – Les digo con una sonrisa.

Ya vuelvo. – Les digo y empiezo a caminar hacia la pizzería.

Eh… Jake… espérame voy contigo. – Oigo que dice Vanessa y me detengo, volteo y ella camina hacia mí.

Muy bien. – Le digo y cuando está a mi lado continuamos hacia la pizzería. Después de pedir una pizza de jamón y queso, mientras la esperamos, miro hacia Kimberly quien está muy distraída en sus pensamientos teniendo ambas manos sobre su vientre, mientras veo esto también noto que Vanessa no ha quitado su mirada de mí.

Ghost. – Me dice y la volteo a ver.

El Agente… - Me dice y le vuelvo a hacer el ademán de silencio.

Sé lo que quería hacer esa tipa… pero esta vez falló… sé a qué viniste y te lo agradezco… no sabes cuanto Vanessa. – Le digo y baja la mirada.

- ¿Tuviste… tuviste una… Visión… sobre ello? – Me pregunta y le sonrío mientras le levanto el rostro del mentón lentamente.

Sí hermanita… la tuve. – Le digo y me mira fijamente a los ojos.

Excepto… que esta vez… - Le digo mas no termino… bajo la mirada recordando cada momento de mi supuesta “Vida”.

Vi… algo mucho… pero mucho más doloroso que en cualquier otra. – Le susurro… después de unos segundos subo la mirada y noto que está viendo hacia Kimberly.

- ¿Cuándo… cuándo te casarás? – Me pregunta y miro hacia Kimberly también.

El 7 de Enero… - Le contesto.

Aquí está su orden chicos. – Nos dice el dependiente de la pizzería y volteamos a verlo, le pago mientras Vanessa agarra la caja y después agarro el portavasos con las tres sodas, caminamos hacia Kimberly y nos sentamos a su lado.

Hola. – Le digo y ella me mira con una sonrisa.

Hola. – Me dice y le doy su soda, después le doy a Vanessa la de ella y abro la caja de pizza, cada quien agarra su pedazo de pizza y empieza a comer. Al terminar agarro la caja de pizza y la tiro en la basura, después Vanessa y yo agarramos las cajas y todos empezamos a caminar alrededor del centro comercial.

Y… ¿Dónde vives Vanessa? – Le pregunta Kimberly a Vanessa abrazándome por la cintura, yo simplemente paso mi brazo detrás de su cuello.

Eh… París… - Le contesta Vanessa bajando la mirada.

- ¿París? ¿Y qué haces tan lejos de tu hermano? – Le pregunta nuevamente Kimberly mientras me mira y me sonríe, le sonrío también y le doy un pequeño beso.

Eh… estudiando. – Le contesta.

Pero bueno, cambiando de tema, ¿Ya tienen algo planeado? – Nos pregunta Vanessa mirándonos de nuevo.

Eh… la verdad no. – Le contesto.

Al menos yo pienso que… deberíamos casarnos en la iglesia del pueblo. – Dice Kimberly.

Sí… eso estaría bien… pero… yo me refiero a si… tienen planeada la “Luna de miel”. – Nos pregunta Vanessa con una sonrisa y Kimberly se ríe suavemente.

Eh… no… no nos ha quedado tiempo de eso. – Le susurro y en eso… noto que Vanessa se detiene en seco, Kimberly y yo la volteamos a ver extrañados y ella no quita su mirada del frente.

- ¿Qué te pasa Vanessa? – Le pregunta Kimberly y miro hacia donde Vanessa mira… diablos… los tipos de negro… nos están esperando a la salida del centro comercial.

¿Jake? – Oigo que me pregunta Kimberly y la volteo a ver.

Mi amor, necesito que te vayas con Vanessa al pueblo. – Le digo y Vanessa reacciona viéndome también.

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué harás tú?! – Me pregunta Kimberly y le sonrío.

Mi amor… tengo que terminar lo que empecé en Francia… aún lo recuerdas al igual que yo… y ese pasado no nos dejará olvidarlo tan fácilmente. – Le digo y ella no entiende… hasta que ve… detrás de mí… a los hombres que trataron de asesinarla.

- ¡¡¡Pero Jake…!!! – Me trata de decir ya que la interrumpo con un beso… tan lento… y profundo… como un soldado que se despide de su amada no sabiendo si volverá de la guerra… al separarnos… Kimberly ya tiene un par de lágrimas en los ojos… miro a Vanessa y ella ha bajado la mirada.

Vanessa… cuídalas… por favor… por Wesley no te preocupes… yo me encargaré. – Le digo y ella me voltea a ver rápidamente.

- ¡¡¿De Wesley?!! – Me pregunta y le sonrío… elevo mi energía lentamente haciendo brillar mis ojos… y acaricio su rostro lentamente.

No se preocupen… aún verán más de este Fantasma… - Les susurro… sacándoles a ambas una sonrisa… miro hacia Kimberly y… siento como una lágrima se escapa de mis ojos.

Te amo… con todo mi ser… a ti y a Sammy. – Le susurro y ella me sonríe, beso su frente… y al separarme… me volteo y empiezo a caminar hacia los tipos.

- ¡¡¡ASÍ QUE VOLVIERON!!! ¡¡¡PUES BIEN, LES ESPERA LA MISMA SUERTE QUE ANTES!!! – Les grito cuando todos sacan sus armas y me apuntan.

Corro hacia ellos y los tipos me empiezan a disparar, hago un escudo frente a mí sin dejar de correr y las balas impactan en él, al llegar frente a los tipos deshago el escudo mientras que cargo un par de esferas de energía, se las lanzo a un par y atraigo sus armas a mis manos, empiezo a dispararles a los demás hasta vaciar los cartuchos, dejo caer las armas vacías al suelo y corro hacia los sobrevivientes, al llegar a ellos los empiezo a golpear desarmándolos para después romperles el cuello. Así… acabo con todos los mercenarios… llenando de sangre el suelo del centro comercial.

Mierda… - Susurro al ver mis manos ensangrentadas… me siento… me siento tan mal ahora… matando de nuevo… pero… peor sería darme por vencido una vez más. Miro frente a mí y noto que los automóviles y motocicletas de los mercenarios aún están encendidos, corro hacia una motocicleta y me subo en ella, acelero a toda velocidad hacia el aeropuerto y al llegar me bajo del vehículo, miro a mi alrededor calmando mi espíritu y al ver que no hay nadie me hago invisible. Como puedo robo un jet y vuelo hasta París, al llegar, cosa que hago de día, aterrizo en el aeropuerto y me bajo del jet sin que nadie me vea, después salgo del aeropuerto y llego a la casa de Wesley… pateo la puerta principal haciéndola que se abra y entro hasta la sala… allí… miro que el tipo está sentado en un sillón individual, cruzado de piernas… bebiendo champaña.

Ghost… así que… al fin llegas. – Me dice con una sonrisa y bebe un trago de su copa.

Hmmm, me estabas esperando. – Le digo cruzándome de brazos y el tipo se ríe suavemente.

- ¿Sabes chico? Me sorprende que estés aquí… me sorprende… que hayas tenido el poder para cambiarlo todo… hmmm… en realidad pudiste salvar a tu amada Kimberly y a Vanessa. – Me dice y le sonrío.

Vamos Jefe… deja las habladurías y vamos directo al grano. – Le digo y el tipo termina su copa, se pone de pie mientras se quita sus lentes y los deja caer al suelo.

D’accord! D’accord! ¡Peleemos pues Ghost! – Me grita el tipo elevando su energía al máximo… curiosamente… sus ojos arden en rojo… no en blanco como los de los demás Fantasmas.

Elevo mi energía de golpe y el tipo corre hacia mí, empieza a tirarme golpes y patadas rápidamente mas yo las evado fácilmente, el tipo me agarra del cuello y carga una gran esfera de energía en su mano libre, me la estrella en el estómago con toda su fuerza lanzándome hacia la cocina, haciéndola explotar en mi espalda… al reaccionar… noto que el lugar completo está en llamas… y que Wesley está cruzado de brazos.

Allez Ghost… allez… esto no ha sido nada para ninguno de los dos. – Me dice y me pongo de pie, corro hacia él y le doy un puñetazo en la cara, con el impulso el tipo gira y me da una patada en la mejilla, giro también y le doy una patada en el estómago haciéndolo que dé un par pasos hacia atrás, corro hacia él de nuevo y le doy un par de puñetazos en la cara los cuales recibe sin cubrirse de ninguna forma para después atacarme de la misma manera, de pronto ambos empezamos a golpearnos con toda nuestras fuerzas… sangrándonos la cara y tratando de fracturar el cuerpo sin piedad… ignorando el dolor que esto nos causa a ambos. De pronto… ambos caemos al suelo de rodillas… aún golpeándonos… sin dar tregua… al no poder más… ambos nos damos un golpe en la cara… dejando ahí nuestro puño… para después resbalar este hasta nuestro hombro… y dejar ahí nuestra mano… ambos nos acercamos al otro dándonos un cabezazo… sangrándonos la frente… sin separarnos nos miramos a los ojos… sintiendo como la sangre nos baña la cara.

Ghost… eres igual de terco que Hank… igual de terco que Dark… - Me dice y le sonrío.

Por algo soy su sucesor… - Le digo y él me mira extrañado.

- ¡¡¿Qué has dicho?!! – Me pregunta totalmente extrañado y lo empujo, después nos damos un puñetazo en la cara al mismo tiempo haciéndonos caer hacia un lado… me paro con las manos y él hace lo mismo… se acerca a mí y me levanta del cuello con ambas manos.

- ¡¡¡TÚ NO PUEDES SER EL SUCESOR DE DARK!!! – Me grita y le sonrío… le doy un rodillazo en el mentón haciéndolo soltarme y después me tiro hacia el frente con ambos pies por delante… lanzándolo contra un sillón, me paro con las manos y noto que el tipo ha terminado sentando.

Soy su sucesor… así como Jason Andrews… mi hermano… es sucesor de Hank Andrews… de Bleeding Hawk. – Le digo y el tipo se empieza a reír suavemente… para después convertir su risa en carcajada.

Imposible… imposible que tú hayas ido más allá… de lo que se supone que irías… si bien es cierto que pudiste salvar a Kimberly… a Vanessa… es imposible… que hayas visto… - Me dice el tipo y borra su sonrisa… ¿A qué quiere llegar?

Très bien Ghost! ¡¡Último “Round”!! – Me grita el tipo… cargando energía en todo su torso… convirtiéndolo en fuego… quemando su ropa… para después deshacer su energía… al parecer… Wesley… ha utilizado el Dark Spell también… pero… sus tatuajes son… rojos… igual que sus ojos.

Cada trazo es un alma… y cada alma un dolor… una lágrima… que fue derramada por las víctimas en mí… - Me dice y corre hacia mí empezándome a atacar a toda velocidad… llenando de energía sus puños, no después de mucho… detengo uno de sus puños y lo golpeo tres veces seguidas en el rostro… para después darle un puñetazo en la boca del estómago… y continuar con un gancho en el mentón. Ya que nunca solté su puño… el tipo cae arrodillado frente a mí.

Felicidades Ghost… me venciste… - Me dice y cargo una esfera de energía en mi mano libre.

Pero… ¿Para qué peleas Ghost? ¿Qué es lo que estás tratando de evitar? ¿Una guerra? ¿La perdición del mundo? ¿Es eso? ¿O simplemente lo haces… para evitarte el gran dolor… de ver a tus seres queridos sufrir? – Me pregunta y sonrío mientras cierro los ojos calmando mi espíritu… deshago la energía en mi puño y siento como… Wesley… explota frente a mí… así como lo hizo Dark… al abrir los ojos… noto que estoy bañado en sangre… miro la mano con la que sostenía el puño de Wesley… pero no hay nada en ella… ¿Qué energía… qué energía puede hacer estallar tu cuerpo tan finamente… que solo a este daña aún si se encuentra cerca de otro?

Miro alrededor y noto que… ya poco queda de la casa de Wesley… el fuego está consumiendo lo último que queda… salgo hacia el garaje y al llegar noto que está la motocicleta de Wesley… me subo en ella y la enciendo… salgo a toda velocidad por la puerta que tiré al entrar y me dirijo hacia la escuela militar… prácticamente… es la misma hora que antes… que la vez que maté al Agente 77632… pero… hay algo que Wesley trató de decirme… y no pudo… ¿Qué cabos sueltos pueden quedar después de la Agente? ¿Quién más podría querer asesinarme después de Wesley y esa chica? Cierto… hay una persona más… el hijo de Wesley… el clon de Wesley… quizá… quizá esa chica sepa de él… o quizá… ella es la que lo creó… siendo así… tendré que interrogarla primero.

Al llegar a la escuela miro que la chica me espera con su supuesto ejército al igual que antes… me bajo de la motocicleta y le sonrío.

Iré directo al grano muchacha. – Le digo y ella me mira algo extrañada.

Tus hombres fallaron en matar a Kimberly y Samantha. – Le digo y los sujetos, los mercenarios de la chica, me apuntan.

Así parece… - Me susurra la Agente nada más.

Sí… también quiero saber… si tienes algo que ver con el clon de Antoinne Wesley. – Le digo y noto que la chica se pone algo nerviosa… sí… sabe algo.

No sé de lo que hablas. – Me contesta y me río suavemente.

Vamos… sé que sabes… y si tus hombres no me dejan de apuntar… juro que los mataré de un solo golpe. – Le digo y ella le hace la seña a sus hombres de que bajen las armas, ellos lo hacen y la Agente camina hacia mí.

Ghost… disculpa haber querido matar a tu familia… pero… era necesario hacerlo… era la única forma en que desarrollarías todo tu poder. – Me dice con una pequeña sonrisa… quizá maternal… me río nuevamente y la tomo por el cuello.

- ¡¿Dónde… está… el clon… de Wesley…?! – Le pregunto apretándola un poco.

Eso… aún… está siendo… planeado. – Me contesta casi dejando de respirar y la suelto dejándola caer al suelo… me cruzo de brazos y noto que los mercenarios me han apuntado de nuevo… elevo mi energía al máximo y me empiezo a concentrar… así como… alguna vez lo hice… apretando las cabezas de todos a la vez… exceptuando la de la Agente… esto… se ha vuelto más fácil… curiosamente. Al hacer estallar las cabezas de todos los mercenarios… miro hacia la Agente y me arrodillo… ella está totalmente inmóvil viendo hacia los cadáveres de sus hombres.

Así que… ¿Este es el poder que querías darme? – Le pregunto con una sonrisa cínica tomándola del mentón lentamente haciendo que me vea de nuevo.

Yo… - Me dice mas no puede… me acerco a tan solo un par de centímetros de su rostro y la miro fijamente a los ojos.

Por última vez… el clon de Wesley… ¿Dónde lo tienes? – Le pregunto… y ella busca algo en su chaqueta… me da un disco compacto… al parecer no puede ser copiado.

Esto es lo que tenemos… información base de los estudios a Dark y análisis de ADN de él, Wesley y “Psychic Ghost”. – Me contesta y le quito el disco de las manos… lo miro fijamente y después sonrío.

Estos estudios… eran parte de una agencia en Roma… ¿Eras parte de esa agencia? – Le pregunto.

No… pero… no podía dejar sus planes sin resolver. – Me contesta y me pongo de pie… camino hacia la motocicleta y me subo en ella… cargo energía en la mano que tengo el disco y la convierto en fuego.

- ¡¡¿Qué haces?!! – Me pregunta la Agente mientras el disco se incinera… de pronto… siento que me disparan en el hombro y volteo a ver a la chica.

Ah… se me olvidó que tenías un arma. – Le digo poniendo mi mano libre sobre el hombro… me curo y saco la bala… para después lanzársela con toda mi fuerza al cuello… la Agente cae al suelo y oigo como empieza a asfixiarse por su misma sangre, quemo por completo el disco… dejándolo en cenizas… y enciendo la motocicleta mientras calmo mi espíritu… acelero y me dirijo hacia el aeropuerto.

Al llegar… noto que me están esperando… muchos Fantasmas… quizá todos los que existen… con su energía al máximo… incluso veo a los primeros que me atacaron la última vez… el alto de piel oscura y el otro inglés.

Ghost… fue un error lo que hiciste. – Me dicen cuando apago la motocicleta y les sonrío.

No fue un error… su… “Legionis”… era algo absurdo… humanos y Fantasmas deben convivir como uno… ¿Acaso no recuerdan que eso es lo que hacían nuestros antepasados? – Les pregunto y todos me ignoran empezando a rodearme… bajo la mirada y sonrío.

Al parecer no. – Susurro y me bajo de la moto elevando mi energía al máximo también, dispuesto a pelear.

Detente hermano. – Me dice alguien y volteo… noto que los Fantasmas detrás de mí abren paso para alguien.

Jason… - Susurro al ver a mi… “Hermano”… caminar hacia mí… viendo a los demás Fantasmas.

C’est imposible! Deux Ghost?! – Oigo que dice el tipo alto de piel oscura.

- ¡¿Acaso… acaso ustedes… quienes osan llamarse “Fantasmas” de sangre pura… se atreverían a enfrentar… a sus Jefes?! ¡¿A nosotros, los sucesores reales de Bleeding Hawk, Dark y Stalking Fox?! ¡¿Quiénes recibieron este cargo de las mismas bocas de los ancestros?! – Grita Jason parándose a mi lado mirando a todos y cada uno de los Fantasmas que nos rodean.

Si ustedes… en realidad son… los sucesores de nuestros Jefes Fantasma… pruébenlo… con la técnica que ellos aprendieron. – Dice uno de los Fantasmas y Jason me voltea a ver.

No nos referimos al Dark Spell… sino… a la técnica que ellos prohibieron desde los inicios de nuestra raza. – Dice otro tipo… Jason no me quita la mirada de encima… cosa que yo no hago tampoco.

- ¿Sabes de qué hablan? – Le susurro a Jason… y él me sonríe tristemente… pone una mano sobre mi hombro… y eleva su energía al máximo.

Ellos hablan… de algo que solo los Jefes tienen el derecho de hacer. – Me susurra.

Ellos hablan… de la… “Phatom Paradox”. – Me contesta… qué nombre… la “Paradoja Fantasma”.

La Phatom Paradox es un hechizo sobre hechizo… es posible hacerlo una vez invocado el Dark Spell… consiste en… como su nombre lo dice… hacer una paradoja… confundiendo la energía… haciendo que los muertos que han partido recientemente… vuelvan… y si… son vivos los que te rodean… estos mueren… ya que su energía es disminuida por la Madre Naturaleza rápidamente. – Me explica Jason y baja la mirada.

Yo lo hice una vez… para evitar más víctimas en una batalla… Wesley… Wesley me provocó asesinando a las personas frente a mí… invoqué el Dark Spell para derrotar a mis enemigos… pero… no podía dejar que las personas murieran vilmente… aunque en ese entonces… no sabía lo que hacía exactamente. – Me dice viéndome de nuevo.

- ¿Por qué fue prohibido? – Le pregunto y Jason se ríe suavemente.

La Naturaleza sabe cuándo llevarnos Ghost… ir en contra de ella es ir en contra del mundo en que vivimos… ir en contra de ella es querer ser Dios. – Me contesta y miro a los Fantasmas que nos rodean… así que… ellos quieren… que acabemos con ellos.

No podemos hacerlo. – Le susurro a Jason y él me sonríe.

Así que… en realidad estás harto de matar, ¿Eh? – Me pregunta.

Sí… nada ha pasado como debería… se supone que debería odiarte… se supone que deberíamos querer matarnos… pero al contrario de eso… simplemente quiero vivir… casarme con mi novia… que ella tenga nuestra hija… simplemente… quiero olvidar… todo la sangre que se ha derramado. – Le digo y él se ríe suavemente.

Bien Ghost… en realidad eres mi hermano… en realidad… eres Jake Andrews… mi gemelo… a quien confío… nuestra pequeña hermana. – Me dice y ambos nos reímos suavemente.

- ¡¡¿QUÉ SERÁ ENTONCES FALSOS JEFES?!! ¡¡¿DEMOSTRARÁN SU PODER?!! – Nos grita un Fantasma interrumpiendo nuestra plática.

- Les âmes… - Dice Jason.

- Le sang… - Digo yo.

- Des victimes… - Gritamos en dúo.

- Dans nous!! – Gritamos… cambiando la última palabra… haciendo que las almas oscuras… nos traspasen a ambos al mismo tiempo… brindándonos el doble de fuerza que el Dark Spell normal nos daría… curiosamente… veo como las almas, con la luz del sol, se empiezan a volver blancas… puras… volviendo a las mujeres, a las chicas que nos acompañaban, preciosas ninfas.

Cuando las almas dejan de traspasarnos y se paran a nuestro lado… noto que tengo todos mis tatuajes… todos los que gané en la supuesta “Visión”… además… estos brillan… mas no en negro como siempre… sino en blanco.

Estamos dispuestos a pelear contra ustedes… para evitar el uso de la Phatom Paradox… - Digo yo.

Pues la Phatom Paradox acabaría con todos ustedes en un santiamén… como Jefes… por orden de mi padre Bleeding Hawk… debo guiarlos… no exterminarlos. – Dice Jason y todos los Fantasmas se ven entre sí… empezando a pensar si en verdad atacarnos… pues al parecer… esta pequeña prueba de nuestro poder combinado… les ha parecido suficiente.

- ¿Qué… qué es lo más importante de nuestros poderes y hechizos? – Pregunta una chica… una Fantasma… la volteo a ver y la reconozco al instante… es Sasha.

Lo más importante… no son las palabras que se reciten en un hechizo… tampoco la magnitud de nuestro poder… sino… cómo los obtuvimos… y por qué motivo los usamos… por qué peleamos. – Responde Jason y sonrío… tiene razón… los Fantasmas, después de un par de minutos en silencio, tranquilizan su espíritu… y se arrodillan ante nosotros.

A sus órdenes… Jefes. – Nos dicen todos y sonrío… evitar una pelea se me es preferible ahora.

Jake… ya que estamos en este estado… bajo el mismo hechizo… ¿Qué tal… una pequeña pelea? – Me pregunta Jason viéndome a los ojos… así que… siempre existirá esta rivalidad.

Acepto… mon frère. – Le digo y ambos damos un salto hacia atrás… alejándonos un par de metros del otro.

Jason y yo corremos hacia el otro cargando esferas de energía, al estar frente a frente nos estrellamos una esfera en la cara y la otra en el estómago al mismo tiempo… los impactos… la energía… es tal… que se siente como si una pequeña explosión hubiese ocurrido en los lugares del golpe… dejando un ardor totalmente sobrenatural… Jason y yo nos agarramos de los hombros y empezamos a forcejear… noto que nuestra energía se une haciendo una sola llamarada… hundiendo el suelo alrededor… haciendo que los Fantasmas espectadores se pongan de pie para alejarse un par de pasos… noto que su medallón se eleva como la última vez… excepto… que el collar en el que lo anda ahora… es más corto.

- ¿Te parece mejor así, sin ocasionarte cicatrices? – Me pregunta y me río suavemente.

Eh… así que… sabes qué pasó… cómo pasó. – Le contesto y él asiente con la cabeza. Jason rompe el agarre y me da un gancho en el mentón… cosa que yo hago también… él repite el mismo golpe y yo también… así hasta que él me da un derechazo en la mejilla… yo hago lo mismo… excepto que con la izquierda ya que soy zurdo… y después nos tomamos del cuello… empezamos a tratar de asfixiarnos… mas nos sonreímos… para después soltarnos, empujarnos y estrellarnos una esfera de energía en la cara… volteándonos el rostro para ver a los Fantasmas que nos rodean… sonrío y volteo para darle un puñetazo a Jason… más él hace lo mismo… dejamos nuestro puño en la mejilla y noto que él también está sonriendo… elevo mi energía de golpe alejándolo unos metros de mí y levito hacia él golpeándolo en la boca del estómago en medio del aire para después darle con ambos puños en la espalda… azotándolo contra el suelo… cuando me paro al lado de él Jason me agarra de la pierna y me dobla el tobillo haciéndome caer en la rodilla, después él se pone de rodillas y entre puñetazos nos levantamos para después tirarnos un puñetazo más… y golpear los nudillos del otro… liberando en el impacto… mucha energía… de pronto… oímos una sirenas de policía y todos los Fantasmas empiezan a hacerse invisibles, Jason me sonríe y sin separar los puños… nos hacemos invisibles también.

Ahora… que eres libre Jake… ¿Qué piensas hacer? – Me pregunta Jason y le sonrío.

Sinceramente… ver crecer a mi familia… - Le contesto y él se ríe suavemente.

Tú… tú deberías regresar con la tuya Jason… tú sabes que serás bien recibido… y que tus hijos y tu esposa te están esperando. – Le digo y Jason baja la mirada.

Mi familia… por su seguridad… es que los abandoné… para no traerles la muerte… - Susurra Jason… yo traté de hacer lo mismo… pero ya era demasiado tarde.

Pero ahora… ya no hay de qué preocuparse hermano… puedes regresar con ellos… pues yo… ya estoy harto de pelear. – Le digo… y ambos bajamos el puño… calmando nuestro espíritu… liberando las almas del averno.

Al igual que yo… - Me dice y ambos empezamos a caminar hacia la entrada de servicio del aeropuerto, saltamos la reja y después caminamos hacia un jet, nos subimos en él y enciendo los motores… ambos nos hacemos visibles y Jason se sienta en el asiento del copiloto.

- ¿Cómo se llamará? – Me pregunta Jason después de varios minutos de haber despegado.

-¿Quién? – Le pregunto y me mira a los ojos.

Tu hija. – Me contesta y le sonrío.

Samantha. – Le contesto sin poder ocultar mi felicidad.

Samantha… - Susurra Jason.

Mis hijos… ¿Ya los conoces verdad? – Me pregunta y asiento con la cabeza.

Sí… Joshua y Jessica, ¿Cierto? – Le pregunto y él asiente con la cabeza… busca algo en su pantalón y saca su cartera, la abre y me la presta, agarro la cartera y miro que tiene una foto de él, su esposa Jennifer y ambos hijos, noto que la chica tiene un medallón también, aunque no es el mismo diseño que el de Jason.

- ¿Qué significa ése medallón? – Le pregunto a Jason dándole la cartera.

El mío… es “P.G”… “Psychic Ghost”… y el de Jen… fue un regalo que le hizo su abuelo. – Me contesta.

Después de varias horas de vuelo, cuando llegamos a Estados Unidos, Jason se pone de pie y lo volteo a ver.

Por aquí me bajo. – Me dice poniendo su mano sobre mi hombro… me sonríe… y le sonrío también… no hay duda… que… aún siendo rivales desde el principio… nos hemos tomado cierto aprecio en poco tiempo… aunque este aprecio es parte de nuestra “Sana” rivalidad.

Nos vemos Jake… cuida a tu familia. – Me dice y sale de la cabina.

Y tú de la tuya… Jason. – Le digo y siento que abre la portezuela del jet, este se desestabiliza un poco pero cuando la puerta se cierra vuelve a estabilizarse. Vuelo durante otro poco de tiempo hasta llegar a Alaska, aterrizo en el aeropuerto y me hago invisible, salgo del jet justo cuando los policías del estado rodean el aeroplano para revisarlo y salgo del aeropuerto, me subo al techo de un autobús que va hacia el pueblo y me acuesto sobre él… ya que es de noche… cierro mis ojos para descansar un rato. Después del par de horas de viaje siento que el autobús se detiene, abro los ojos y me bajo del techo, empiezo a correr hacia la cabaña y al llegar me hago visible, miro mi reloj… se ha arruinado de nuevo.

Cielos… qué hora serán… - Susurro abriendo la puerta de la cabaña, al entrar noto que Vanessa está acostada en el sillón… aunque apuntándome con su arma… al ver que soy yo deja de apuntar y me sonríe mientras yo cierro la puerta.

Qué bonitas horas de llegar. – Me dice y se ríe suavemente, le pongo llave a la puerta y me siento en uno de los sillones individuales frente a ella.

- ¿Qué hora es? – Le pregunto y ella mira su reloj de pulsera.

Medianoche. – Me dice y sonrío cerrando mis ojos.

- ¿Sabes? Kimberly… en realidad está ilusionada con su bebé. – Me dice Vanessa y abro los ojos un poco, noto que Vanessa me está sonriendo y camino hacia ella, me siento cerca de sus pies y agarro el arma que tiene en la mano.

Sí… por eso es que… estoy dispuesto a todo por ella… y por mi hija. – Le digo mientras saco el cargador del arma y la bala en recámara.

- ¿Qué haces? – Me pregunta Vanessa y le sonrío.

Eh… ya no tendrás que usar más armas… me encargué de Wesley. – Le susurro a Vanessa y ella se sienta con una cara incrédula.

- ¡¿En serio?! – Me pregunta y la volteo a ver, asiento con la cabeza y ella cuelga sus brazos de mi cuello… abrazándome fuertemente.

Gracias, gracias, gracias. – Me dice y sonrío… nunca pensé… que a alguien… la muerte de una persona… le causara tanta alegría… aunque no hay duda de que… el mundo estará mejor sin alguien como Wesley.

Después de un rato Vanessa se separa de mí… y noto que tiene un par de lágrimas en sus ojos.

- ¿Qué pasa? – Le pregunto y ella me sonríe limpiando sus lágrimas.

Es que… por tanto tiempo… estuve… atada a Wesley… atada al deseo de vengar a mi madre… y ahora que… que todo pasó como quería… no sé qué debo hacer. – Me contesta y me río suavemente.

Vive Vanessa… vive… haz lo que tú quieras hacer. – Le digo y ella baja la mirada… después de un rato en silencio… me pongo de pie lentamente y ella se acuesta de nuevo en el sillón.

Descansa… mañana pensaremos qué haremos… por que… yo también así me siento. – Le digo y ella asiente con la cabeza, camino hacia la recámara y noto que Kimberly está profundamente dormida, entro al baño y me quito el resto de ropa que me queda, tomo una ducha rápida y después salgo al cuarto, me pongo un short y me acuesto al lado de Kimberly… quien… inconscientemente… me abraza… sonrío… y la abrazo también… quedándome dormido profundamente.

Al despertar siento que Kimberly está acariciando mi pecho, mi cuello, mi boca… tomo su mano mientras abro los ojos y ella me mira fijamente con una sonrisa.

No sentí cuando llegaste. – Me susurra mientras beso su mano.

Estabas profundamente dormida. – Le digo viendo su mano jugueteando con sus dedos, de pronto… ella se acerca a mí y me besa profundamente.

Oye… Jake… no es por arruinar… este momento… - Me dice dejando de besarme lentamente para después mirarme fijamente a los ojos.

Pero… creí que no tenías familia. – Me dice y le sonrío.

Eh… Kim… creo que… aún tengo que contarte mucho más de lo que ya sabes. – Le digo y ella no quita su mirada de la mía.

Eh… al parecer… sí tengo familia… aunque esta no sea directa. – Le susurro y ella me mira un poco extrañada.

- ¿Directa? – Me pregunta.

Sí… tengo… tengo algo así como un hermano gemelo… y a Vanessa. – Le contesto.

Pero… el problema es que… - Le digo… mas no puedo terminar… ¿Qué puede pensar ella al decirle que soy un clon? ¿Qué se ha enamorado de algo artificial, algo que fue creado?

- ¿Qué pasa cariño? – Me pregunta… esperando que termine la frase… pero se me es imposible articular palabra alguna.

Kim… ¿Me amas? – Le pregunto… y ella me sonríe… con una mirada tan inocente… tan… pura.

Claro Jake… claro que te amo. – Me contesta y le sonrío.

Entonces… por favor… olvida lo último que dije… olvida que mencioné un problema… ¿Sí? – Le digo y ella, aún sin entender, asiente con la cabeza, se acerca nuevamente a mi boca y vuelve a besarme como antes. Después de varios minutos besándonos nos levantamos y Kimberly camina hacia el baño a tomar una ducha mientras yo salgo a la cocina, para mi sorpresa Vanessa está preparando el desayuno.

Buenos días. – Le digo y ella me sonríe.

Buenos días Jake. – Me dice, camino hacia ella y tomo una taza del estante.

- ¿Café? – Me pregunta y noto que ya ha preparado el café, le sonrío y ella llena mi taza.

Gracias. – Le digo y deja la cafetera en su lugar.

Espero no te moleste… tomé un par de cosas de tu refrigerador. – Me dice mientras tomo un poco de café.

Hmmm… para nada. – Le digo cuando dejo de tomar caminando hacia la cocina, noto que está haciendo Hot Cakes.

Qué ricos se ven. – Le susurro y ella me sonríe.

Espero que sepan igual. – Me dice y ambos nos reímos suavemente. Después de unos minutos Kimberly camina a la cocina y nos sentamos a desayunar.

Con Kimberly, con Vanessa… pasan rápidamente los pocos días que faltan para nuestra boda. Mientras yo… simplemente me relajo… me acostumbro a la idea de que… seremos una familia normal… Kimberly y Vanessa hacen los preparativos de la boda, solicitan la cita en la iglesia del pueblo, manda las invitaciones y preparan el supuesto “Banquete” que habrá. Si bien es cierto que… amo a Kimberly… siento un poco de nerviosismo al pensar que… será mi esposa… ya que… ahora estaré comprometido no solo con ella… sino con el supuesto “Dios”… quien… si en verdad existe… estoy totalmente agradecido… aunque… aún no sé si podré cumplirle a ella… si podré darle todo lo que necesita… y si Él está de acuerdo en nuestra unión… en que alguien que no es su hijo… se case con su descendiente… no lo sé… la religión no es uno de mis puntos fuertes… no fui creado para eso… pero… aún así… no pienso ni criticarla… aunque tampoco la afane.

Tanto vuela el tiempo que, sin sentir cómo, llegamos hasta el día de la boda… llego… a estar parado frente al altar… con Luís, Ernesto y Mauricio a mi lado… esperando… la Marcha Nupcial… ahora no hay vuelta atrás… y en verdad… qué bueno que no haya… por que… casarme con ella… es uno de los principales sueños de Kimberly… y estoy… alegre… de podérselo cumplir.

De pronto… empieza a sonar la Marcha Nupcial que tanto esperaba… con una sonrisa… volteo a ver hacia la puerta principal… y veo…

- Cielos… qué hermosa… - Susurro… dejándome… controlar por mis pensamientos, Kimberly… al verme… me regala… una gran sonrisa… reflejo de su gran contento… de su gran dicha quizá… nunca pensé… que tanto así… le alegrara casarse conmigo… con el Ángel de la Muerte… con el Salvador Inhumano… aunque… de eso he renunciado… o más bien… quiero hacerlo.

Hey Holmes… qué bella está tu novia. – Me dice Luís y lo volteo a ver.

Sí… está preciosa. – Le digo… y noto que Luís borra su sonrisa… cuando salen las Damas de Compañía de Kimberly… Abbygail… Vanessa… y otra chica más amiga de Kimberly.

Uy… no le conocía ése lado a Abby. – Me susurra Luís y le sonrío.

Deberías decírselo. – Le susurro y él me mira a los ojos, dejo de verlo y miro hacia Kimberly de nuevo… acercándose con pequeños pasos hacia mí… tratando de ocultar su emoción… aunque… no puede… está más transparente que de costumbre… así… después de un minuto o menos… llega frente a mí y la miro a los ojos fijamente.

Mi amor… estás… estás… guau… - Le digo sin palabras viendo su rostro... su cuerpo… lo hermoso que luce su vestido en él.

- ¿Listos niños? – Nos susurra el Padre sacándonos de nuestro asombro y falta de atención, nos sonreímos por última vez y volteamos a ver al clérigo.

Queridos hermanos… estamos reunidos aquí en esta hermosa mañana para unir a estos hijos de Dios en Sagrado Matrimonio. Como sabemos el Matrimonio es para toda la vida, es un convenio de lealtad que se hace para con el otro… es algo… que no se puede romper. – Nos dice el Padre como inicio de su discurso… para después seguir con él… hasta llegar a la parte que quizá… es la que siempre deseé… y por la que hubiera dado mi vida la última vez… aunque… quizá sí la di.

Jake Emmanuel Andrews, ¿Aceptas a Kimberly Ayleen Johnson como tu legítima esposa, para honrarla y respetarla, amarla en las buenas como en las malas, por el resto de tu vida? – Me pregunta el Padre y miro a mi futura esposa.

Acepto… es lo que más quiero en esta vida. – Le contesto y Kimberly se sonroja.

Kimberly Ayleen Johnson, ¿Aceptas a Jake Emmanuel Andrews como tu legítimo esposo, para honrarlo y respetarlo, amarlo en las buenas como en las malas, por el resto de tu vida? – Ella… sin dejar de verme… asiente con la cabeza lentamente y después… noto que una lágrima se escapa de sus ojos… cosa que al instante… me hace conmoverme… y hace que a mí se me escapa una lágrima también… ¿Qué es este sentimiento? ¿Por qué me siento tan frágil de repente? ¿Tan… alegre… aunque… si es alegría por qué estoy llorando?

Sí Padre… acepto… acepto. – Contesta Kimberly.

Queridos hermanos… por el poder que se me ha conferido ante el Todopoderoso… los declaro marido y mujer… puede besar a la novia. – Nos dice el Padre… y me acerco los pocos centímetros que me separan de Kimberly… sin dejar de ver sus ojos ambarinos… ella se acerca a mi boca… y me besa profundamente… mientras yo… simplemente acaricio su rostro tiernamente… después de unos segundos oigo que los invitados se ponen de pie y empiezan a aplaudir… Kimberly se separa de mí lentamente y me sonríe.

Te amo. – Me susurra limpiando mis lágrimas y yo hago lo mismo con las de ella.

Yo también Kim… te amo… con todo mi corazón. – Le susurro y volteamos a ver a los invitados mientras empezamos a caminar hacia la salida de la iglesia.

Después de salir de la iglesia un carruaje nos llega a traer y Kimberly se sube en él.

Nos vemos en el Salón Holmes. – Me dice Luís estrechándome la mano para después subirme al lado de mi esposa… mi esposa… que bien se oye. El carruaje nos lleva hasta el Salón del pueblo y nos bajamos, curiosamente los invitados llegaron primero, nos bajamos del carruaje y Vanessa nos lleva hasta nuestra mesa, después de varios minutos de música y risas el DJ (Disc Jockey.) silencia la música.

Muy bien. ¡Ya es hora! Por favor despejen la pista… para el primer baile del señor y la señora Andrews. – Dice el tipo y sonrío viendo a Kimberly, ella me sonríe mientras nos ponemos de pie y caminamos hacia el centro de la pista.

- ¿Qué canción bailaremos? – Me pregunta Kimberly… no sé mucho de canciones… pero de pronto… se me viene un nombre a la cabeza… camino hacia el DJ y le sonrío. - ¿Listo? – Me pregunta.

¿Tienes… tienes la de… “Don’t wanna miss a thing”? – Le pregunto… sin saber exactamente qué digo.

- ¿Seguro? Me dijeron que pusiera… - Me dice.

Por favor. – Le digo interrumpiéndolo y el tipo me sonríe.

Muy bien, es tu fiesta. – Me dice y camino hacia Kimberly, le ofrezco mi mano… y cuando la toma empieza la canción… la acerco a mí y la abrazo.

– “I could stay awake just to hear you breathing… watch you smile while you are sleeping… while you’re far away dreaming…” – Le susurro cantando a dúo con el vocalista de la canción… ella me mira a los ojos y me sonríe.

– “I could spend my life in this sweet surrender… I could stay lost in this moment… forever. Every moment spent with you is a moment I treasure.” – Continúo y ella recuesta su rostro en mi pecho… cierro mis ojos… y bailo lentamente con Kimberly la melodía… sintiéndome familiarizado con la tonada… como si la hubiese oído en muchas ocasiones. Después de nuestro primer baile… Kimberly y yo nos sentamos de nuevo en nuestra mesa. Tras disfrutar de una digna recepción y fiesta… Kimberly empieza a lucir cansada y se acerca a mí recargando su cabeza en mi hombro.

- ¿Quieres que nos vayamos ya? – Le pregunto y ella me sonríe.

Sí… por favor. – Me dice y le doy un pequeño beso, caminamos hacia la salida y nos vamos del lugar sin que nadie nos vea.

Caminamos lentamente... de la mano… simplemente… disfrutando del sonido de la primavera en Alaska… de pronto… cuando se siente una ventisca… me quito mi saco y se lo pongo sobre los hombros.

Gracias. – Me dice mientras me abraza por la cintura.

- ¿Sabes Jake? Apenas pude contenerme frente al Padre. – Me dice y ambos nos reímos suavemente.

Yo… yo también Kim… - Le susurro y ella me voltea a ver para darme un pequeño beso en la boca. Al llegar al principio del camino hacia la cabaña me detengo en seco y ella me mira a los ojos.

- ¿Qué pasa mi amor? – Me pregunta y le sonrío, la cargo en mis brazos y ella da un pequeño grito de sorpresa.

- ¡¿Qué haces?! – Me dice entre risas y le sonrío.

Cargarte… si no mal recuerdo… es una de las primeras cosas que tiene que hacer un hombre al casarse. – Le contesto a Kimberly empezando a subir el camino y ella cuelga sus brazos de mi cuello.

Pero… me tienes que cargar a través del umbral de nuestra recámara… no todo el camino a nuestra cabaña. – Me dice viéndome fijamente a los ojos y me río suavemente.

Vamos bebé… tú has cargado con nuestra hija por cinco meses… cargarte a ti por unos minutos… es lo menos que puedo hacer para aliviarte. – Le digo y ella acaricia mi rostro haciendo que la voltee a ver.

Cariño… cargar nuestra hija… no es ningún pesar... para mí es una bendición. – Me dice y me detengo… ella me besa profundamente y al separarnos continúo con mi marcha.

Al llegar a la cabaña Kimberly abre la puerta sin bajarse de mis brazos, al lograrlo entro a nuestro hogar y cierro la puerta con el pie, camino hacia la recámara y pongo una rodilla sobre la cama acostando lentamente a Kimberly sobre ella… cuando trato de separarme… ella no suelta su agarre alrededor de mi cuello… y delicadamente me jala hacia ella, haciéndome recostar ambos brazos cerca de su cabeza.

No te vayas. – Me dice con una traviesa sonrisa, me acerco a su boca y empiezo a besarla.

- ¿Qué no eras tú la que estaba cansada? – Le pregunto pasándome de su boca a su cuello y ella gime suavemente.

Hmmm… estaba… tiempo pasado. – Me susurra en mi oído… mordiendo mi lóbulo suavemente, después de unos segundos… vuelvo a besar su boca mas me detengo… simplemente viendo sus ojos… nunca… nunca los había visto brillar tanto… por mi forma fija de mirarla ella baja la mirada y se ríe suavemente.

- ¿Qué pasa Jake? – Me pregunta viéndome de nuevo y le sonrío.

- ¿Eres feliz? – Le pregunto y ella me acaricia el rostro.

Claro que sí Jake, ¿Cómo no serlo… si te tengo junto a mí? – Me contesta… y bajo la mirada… me recuesto a la orilla de la cama y ella se hace a un lado cediéndome un poco más de espacio mientras me suelta, paso mi brazo detrás de su cuello y ella me abraza recostando su rostro en mi pecho.

- ¿Y tú Jake? ¿Eres feliz? – Me pregunta… besando mi mentón… cierro mis ojos y sonrío.

Kim… contigo conocí la felicidad… y hoy… ha sido el más feliz de los días… y en realidad… siento haberte dejado… - Estaba diciendo aunque me detengo… “Siento haberte dejado morir”… no es una frase muy linda para nuestra Noche de Bodas.

Jake. – Me dice Kimberly y abro los ojos para mirarle los de ella.

Antes me mencionaste… que… me habías visto morir… ¿Es eso… es eso lo que has visto de nuevo? ¿Acaso… esa... esa… premonición… sigue en tu mente? – Me pregunta… curiosamente… con una sonrisa… como… como… si no le importara.

Kim… ¿Qué puedo decirte? ¡Te vi morir! ¡Viví sin ti, sin nuestra hija! ¡Sentí que pasó más de un año desde tu muerte! – Le trato de explicar… aunque ella se ríe suavemente… no entiendo… ¿Acaso se está burlando de mis palabras?

Jake… mi amor… sigo aquí… contigo… me salvaste… me salvaste a mí y a nuestra hija… puedes olvidar lo que viste… por que… sí… sé que lo viste. – Me dice firmemente… sin borrar su sonrisa… transmitiéndome su seguridad.

Ay Kim… no sabes… - Le digo y ella me interrumpe poniendo su dedo índice en mi boca.

Shhh… bésame Jake… bésame… que… eso sea lo que… nos importe de hoy en adelante… estar juntos… y ver nacer… y crecer a nuestra hija. – Me dice ella acercándose a mi boca… quitando lentamente su dedo de mis labios… para besarlos profundamente… Kimberly… las palabras nunca serán suficientes… para decirte… cuánto y en qué manera te amo… cuánto y en qué manera me arrepentí de haberte dejado morir la primera vez… aunque… como tú acabas de decirme… eso no importa… pues estamos reescribiendo la historia de nuestras vidas.

Somos cómplices de un mismo crimen,

Sí, infractores de una misma ley,

Aunque los dioses vengan y enjuicien,

Tú serás mi gran religión y fe.

Acariciándonos… besándonos… entregados a ese amor… a ese sentimiento omnipotente… a esa locura que nos atrae el uno del otro… así pasamos nuestra Noche de Bodas.

Al despertar noto que Kimberly me tiene abrazado… estamos desnudos solo cubiertos por la sábana blanca de nuestra cama, miro alrededor y noto que todo está demasiado tranquilo… aunque… no hay nada mejor que esto… el solo hecho de tener a mi esposa en mis brazos… supera cualquier melodía de las aves… cualquier clima templado… cualquier belleza de la naturaleza.

- ¿Despierto tan temprano “Esposito”? – Oigo que me susurra Kimberly y la volteo a ver… me está mirando con los ojos semiabiertos… aunque con una gran sonrisa.

Sí… por cierto… creo que olvidamos a Vanessa. – Le susurro y ella se ríe suavemente cerrando los ojos totalmente de nuevo, apretándome un poco más.

No… ella dijo que se quedaría por allí… no quería arruinar nuestra Noche de Bodas. – Me dice y beso su frente mientras froto sus brazos.

- ¿Ah sí? – Le pregunto.

Hm-mmm. – Me contesta acercando su rostro a mi cuello, le da un pequeño beso… y no después de mucho deja de moverse… se ha quedado dormida de nuevo.

Cerca de un mes después de nuestra boda voy a buscar trabajo en el almacén, el cual me lo dan sin dudar. Así, al lado de mis antiguos compañeros, trabajo arduamente tratando de olvidar todo lo que se supone que viví… aunque en realidad… no lo hice. Kimberly, por otro lado, sigue trabajando en la carpintería con Abbygail… quien… al parecer… ha empezado a hablar con Luís y a salir con él. Después de cerca de tres meses estoy trabajando arreglando la maquinaria del almacén… de repente… noto que algo pasa en la entrada principal, volteo a ver y noto que Vanessa corre hacia mí algo alterada.

¡¡Jake!! – Me dice al verme y camino hacia ella limpiándome la manos del aceite.

- ¿Qué pasa Vanessa? – Le pregunto y ella me sonríe.

- ¡Kimberly…! ¡Tu hija…! – Me dice demasiado emocionada.

- ¡Cálmate, cálmate! ¿Qué pasa? – Le pregunto con una sonrisa y ella respira profundo.

Eh… Kimberly está en camino al hospital… ¡Tu hija está a punto de nacer! – Me dice y bajo la mirada… mi hija… a punto de nacer…

- ¡¿Mi hija?! – Susurro y ella me levanta la cara del mentón suavemente.

Sí… Jake… tu hija. – Me dice y sonrío.

Tengo que ir. – Susurro y Vanessa me da un par de golpecitos en el rostro, salgo corriendo del almacén y al llegar a la calle le hago parada a un taxi, me subo en él y este me lleva hasta el hospital, al llegar le pago con un billete sin mirar de qué cantidad es y entro al edificio. Camino hacia la recepción y una enfermera detrás del mostrador camina hacia mí.

Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarle? – Me pregunta la chica.

Estoy buscando a Kimberly Andrews, me dijeron que… estaba en el hospital. – Le contesto y ella me sonríe.

- ¿Usted es su esposo? – Me pregunta y asiento con la cabeza, la chica me sonríe y sale detrás del mostrador.

Sígame. – Me dice y la acompaño. Llegamos frente a una sala tras un vidrio donde están varios recién nacidos y la enfermera a mi lado le hace una seña a la que cuida a los bebés… de pronto… siento algo muy extraño… al ver un bebé al final de una de las líneas… la enfermera que los cuida camina hacia este y lo carga, lo acerca al vidrio y la enfermera a mi lado pone su mano en mi hombro.

Felicidades Sr. Andrews, su bebé es una hermosa y sana niñita… su esposa… la llamaba por Sammy… ¿Este será el nombre? – Apenas oigo que me dice la chica… pues estoy completamente emocionado en ver a mi niña… a mi Samantha.

- ¿Sr. Andrews? – Me pregunta la enfermera y la volteo a ver.

Eh… sí… sí… Samantha Andrews. – Le contesto y ella me sonríe.

- ¿Mi esposa está bien? – Le pregunto viendo a Samantha de nuevo.

Sí. En estos momentos está descansando, la labor de parto puede ser demasiado agotadora. – Me contesta la chica, de repente la enfermera que carga a Samantha la regresa a su cuna y sonrío.

Iré… iré a asearme… entonces. – Le susurro a la enfermera. Salgo del hospital y tomo un taxi al pueblo, corro hacia la cabaña y tomo una ducha, me pongo ropa limpia y salgo de la cabaña de nuevo, me dejo caer al precipicio frente a la cabaña y cuando estoy a punto de caer levito bajando mi velocidad, corro hacia el pueblo y tomo otro taxi de vuelta al hospital.

Al llegar la enfermera de la recepción me sonríe y sale a mi encuentro.

Por aquí Sr. Andrews. – Me dice con una sonrisa y la sigo, llegamos hasta uno de los cuartos y entramos, noto que Kimberly… aún está dormida.

Dentro de poco les traerán a su hija. – Me dice la enfermera saliendo del cuarto, camino hacia Kimberly y empiezo a acariciarle su rostro delicadamente… para no despertarla… le aparto un poco de su cabello que tiene cerca de la nariz y ella solamente sonríe sin despertar aún. Después de varios minutos, quizá veinte, Kimberly abre los ojos lentamente… y al verme me sonríe.

Hola bebé… - Me dice ella y le sonrío también.

Hola mi amor, ¿Te encuentras bien? – Le pregunto levantándome de la silla para acercarme a ella, pongo mi mano sobre la frente de Kimberly y ella cierra los ojos apretando los párpados un poco.

Aún me siento cansada… - Me dice abriendo los ojos de nuevo y le sonrío acercándome a su rostro.

Sí… pero… lo que hiciste… siempre te lo estaré agradecido. – Le digo besando tiernamente su nariz, gesto que a ella la hace reírse suavemente.

No tienes por qué estarlo… pero bueno… ¿Ya viste a nuestra hija? – Me pregunta y le sonrío.

Sí… es preciosa… sacó tu belleza. – Le contesto y ella se hace a un lado para que me siente en la orilla de la cama, lo hago y empiezo a acariciar su mejilla con la mano que tenía sobre su frente.

- ¿En serio? Yo apenas y pude verla… los doctores me dijeron que ambas necesitábamos descansar. – Me dice Kimberly y le sonrío acariciando sus labios.

- ¿Jake? – Me pregunta Kimberly después de un par de minutos en silencio.

¿Sí cariño? – Le pregunto y ella toma la mano que tengo en su rostro y la jala un poco, entendiendo me acerco a ella, a su boca, y me besa profundamente.

- ¿Señor y Señora Andrews? – Oímos que dice una chica después de un par de minutos besándonos, nos separamos lentamente y volteamos hacia la puerta del cuarto… la enfermera nos sonríe y notamos que trae a Samantha cubierta con una frazada rosa.

- ¡¡Ay, mi niña!! – Dice Kimberly emocionada, con una gran sonrisa no dejando a la imaginación ni una pizca de alegría, la enfermera camina hacia nosotros mientras yo le ayudo a Kimberly a sentarse con la espalda sobre la cabecera de la cama y la chica le da a Kimberly la bebé.

Aquí está... Samantha, ¿Verdad? – Nos pregunta la chica mientras Kimberly mira nuestra hija.

Sí. – Le contesto a la enfermera por inercia más que por otra cosa… pues estoy hechizado con la belleza de nuestra hija.

Hola “M’amor”… hola tesoro… - Le dice Kimberly tiernamente a la niña sin borrar su sonrisa.

Bueno… los dejo. – Dice la enfermera saliendo del cuarto… me siento al lado de Kimberly, con mi espalda sobre la cabecera de la cama también, y paso mi brazo detrás de su cuello.

Mira Jake… nuestra pequeña niña. – Me dice Kimberly recostándose en mi pecho… poniéndome cerca de él a Samantha… quien… al abrir los ojos me mira fijamente.

Qué lindos ojos tiene. – Susurro sin querer… así como involuntariamente… rodeo con mi brazo libre la espalda de la pequeña Samantha… dejando mi mano cerca de la suya… no después de mucho… la niña toma mi pulgar entre su pequeña mano… al sentir su agarre… siento como mi corazón se emociona tanto… que incluso oigo cómo está latiendo.

Qué tierna… - Oigo que susurra Kimberly volteándome a ver… y yo le doy un pequeño beso en la boca… para después seguir viendo a nuestra hija.

Así que… por esto peleé… por esto he pasado infierno tras infierno… por tener a mi esposa y recién nacida hija en mis brazos… cielos… qué bien se siente… sin duda… si regresara el tiempo… volvería a sufrir todo lo que sufrí solo para llegar a este momento de nuevo… sobreviviría a lo que sobreviví e incluso mucho más solo por poder ver tal escena que estoy presenciando en estos momentos… tan linda… tan sublime… es increíble cuánta felicidad nos ha traído Samantha con su nacimiento… cuanta alegría ella le ha traído consigo a Kimberly… quien la mira como si no existiera nada más alrededor de ella… como si Samantha fuera su todo… como si la niña… fuera su única razón de vivir… aunque… ¿Cómo no creerla así? Si parece tan indefensa… tan inocente… tan… pequeña… no puedo imaginarme para nada cuán emocionante será verla crecer… aunque… quizá… me estoy adelantando mucho… pues mi niña… nuestra niña… apenas tiene unas horas de nacida.

Después de un par de horas contemplando incluso el más minúsculo detalle de nuestra Samantha mientras duerme… oímos que alguien abre la puerta del cuarto.

- ¿Dónde está la pequeña angelito? – Oímos que dice la voz de Abbygail y Kimberly y yo volteamos a ver hacia la puerta, al cuarto entran Abbygail, Estela, Vanessa, Ernesto, Luís y Mauricio, ambos les sonreímos y ellos caminan hacia nosotros mientras Kimberly les hace el ademán de silencio.

Shhh… está dormida. – Les dice ella con una sonrisa, mis compañeros de trabajo se pasan del lado donde estoy yo y las chicas se quedan del lado de Kimberly.

- ¡¡¡¡¡Ay!!!!! ¡¡¡¡¡Qué cosita más hermosa!!!!! – Dice Abbygail dándole un beso en la mejilla a Kimberly mientras mira a Samantha.

Gracias, gracias. – Le susurra Kimberly.

- ¿Te sientes bien mi niña? – Le pregunta Estela.

Sí, sí… un poco agotada… pero feliz. – Le contesta Kimberly y Estela le sonríe.

- ¿Y tú Holmes? ¿Qué se siente ser padre? – Me pregunta Luís y le sonrío.

Guau… - Le contesto falto de palabras y todos nos reímos suavemente.

¿Y cómo se llama? – Me pregunta Vanessa y la miro fijamente a los ojos.

Samantha. – Le contesto y todos miran al bebé.

Después de una hora de visita nuestros amigos se van y nos quedamos a solas con Kimberly de nuevo. Al anochecer Kimberly se queda dormida pero Samantha se despierta… sonrío… y… sin saber por qué impulso… la cargo en mis brazos empezando a arrullarla mientras me paro frente a una ventana… la niña lejos de dormirse… me mira fijamente a los ojos… cosa que a mí me hipnotiza en tal forma que… ambos nos pasamos viendo por varios minutos, de pronto… se me viene algo a la mente… una canción.

– “Angelito de mi vida, has nacido tú al fin, siendo tú la más querida, de las rosas del jardín. Duerme, duerme, tú tranquila, pues aquí está tu papá, quien con amor vigila, a ti, tu descansar. No llores pues mi niña, que yo estoy junto a ti, buscando que sonrías, evitando tu sufrir. Duerme, duerme tú tranquila, pues aquí está tu papá, quien protege con su vida, tus sueños, tu verdad.” – Canto con tono tierno sin poder ocultar mi emoción por tener a Samantha en mis brazos.

- Guau… por este momento… es que… vale la pena todo lo que pasamos. – Oigo que dice Kimberly con voz dormitada y la volteo a ver… mi esposa nos está mirando fijamente con una gran sonrisa, sonrío también y miro a Samantha... se ha quedado dormida al parecer… camino hacia Kimberly y me siento a la orilla de la cama como antes.

Sí… perdón si te desperté. – Le susurro a Kimberly y ella se ríe suavemente.

No… no te disculpes… aunque… sí te diré que estoy celosa. – Me dice Kimberly y la miro a los ojos.

- ¿Por qué? – Le pregunto y ella acaricia mi rostro.

Pues… por que en todo el tiempo que llevamos juntos… nunca me has escrito una canción… y Sammy lleva con nosotros unas horas… y ya le escribiste una nana. – Me contesta y me río suavemente.

- ¿Es en serio ese reclamo? – Le pregunto a Kimberly con una sonrisa y ella se ríe suavemente.

- No sé… tal vez… quizá… puede ser… - Me dice con tono bromista.

Después de un par de días en el hospital dan a Kimberly y Samantha de alta, Abbygail me presta su pick-up para ir a recogerlas, cosa que hago y las llevo de vuelta a la cabaña. Al llegar me bajo del vehículo y le abro la puerta a Kimberly, la ayudo a bajarse y caminamos hacia la cabaña, Vanessa abre la puerta con una sonrisa y nos deja pasar, caminamos hacia la habitación y Kimberly se sienta en la cama con la niña.

- ¿Quieren que le arregle la cuna? – Nos pregunta Vanessa y la volteamos a ver, nos está sonriendo.

No, no gracias Vanessa… la cargaré un ratito más… ¿No quieres cargarla tú? – Le pregunta Kimberly con una gran sonrisa y Vanessa se queda pensativa, después de unos segundos se sienta a la par de Kimberly y ella le da la bebé.

Bueno… las dejo… pedí permiso para una hora nada más. Nos vemos en la noche. – Les digo a ambas, beso a Kimberly en la boca y después a Samantha en su pequeña frente.

Ten cuidado. – Me dice Kimberly y le sonrío.

Nos vemos Vanessa. – Le digo a Vanessa caminando hacia la puerta.

- ¿Hmmm? Oh, adiós, ten cuidado. – Me dice un poco distraída… sonrío y salgo de la cabaña, me subo al pick-up y manejo hasta la carpintería, le entrego las llaves a Abbygail y corro hacia el almacén a terminar mi turno.

Al anochecer salgo del almacén y me despido de mis compañeros… curiosamente… Luís camina hacia la carpintería, ignoro eso y sigo caminando como si nada hasta llegar al camino de la cabaña. Subo el camino y llego hasta la cabaña, entro y noto que Vanessa está hablando con Kimberly mientras preparan la cena.

Hola, ya llegué. – Les digo y ambas me voltean a ver con una sonrisa.

Hola Jake. – Me dice Vanessa.

Hola cariño, ¿Cómo te fue? – Me pregunta Kimberly mientras camino hacia ella.

Bien, igual que siempre. – Le contesto y le doy un pequeño beso en la boca.

- ¿Y Sammy? – Le pregunto y ella me sonríe.

Dormida en su cunita. – Me contesta mientras sigue cocinando.

Ah. – Susurro.

Iré a cambiarme. – Les digo después de un par de minutos y camino hacia la recámara… al pasar al lado de la cuna… noto que Samantha está tranquilamente dormida… cosa que me saca una sonrisa… el solo pensar… que después de toda una lúgubre odisea… sí hubo… un gran final feliz.

El tiempo es tiempo y siempre avanza,

Llenándonos pues de esperanza,

Olvidando toda venganza,

Con el amor y odio en balanza.

Viviendo la vida que siempre quisimos, la vida por la que peleamos… pasa rápidamente el tiempo.

Con el pasar de los días y el crecer de Samantha… nuestra vida se vuelve lo más normal que puede volverse, Kimberly cría a la niña, con la ayuda de Vanessa, mientras yo trabajo y en mis días libres salimos los cuatro en familia a la ciudad o simplemente al parque del pueblo.

Curiosamente… mientras el tiempo pasa… llego a ver pequeñas imágenes en mi mente… sobre lo que está haciendo Jason con su familia también… quizá… el único propósito de estas… es… explicarme… qué es lo que se supone que hace un verdadero padre de familia.

Vanessa, al cumplir los 18 años, se despide de nosotros para mudarse a Nueva Jersey como lo hizo conmigo la última vez, excepto que vende el apartamento que le compró Wesley y compra un lote para hacer su propia casa.

Luís y Abbygail llegan a ser novios y a casarse también… ella queda embarazada y después de su debido tiempo tienen una hermosa niña al igual que nosotros a quien llaman Ashley. Así… ambas niñas crecen de la mano como buenas amigas… siendo Samantha solo un año cinco meses mayor… provocando esta amistad que nuestras familias se vuelvan como hermanas.

Así pues… vuela tanto el tiempo hasta llegar al décimo cumpleaños de nuestra Samantha.

Ya que el día anterior pedí este día libre me levanto temprano para alistarme aunque no voy a ir a trabajar, al levantarme entro al baño y mientras estoy tomando mi ducha Kimberly entra al baño también.

- ¿Tan temprano despierta? – Le pregunto mientras cierra la puerta con llave, ella se desnuda y entra conmigo a la ducha.

Sí… hay que prepararle el pastel a Sammy. – Me dice colgando sus brazos de mi cuello dándome un profundo beso.

Hmmm… tienes razón. – Le digo separándome de ella un poco mientras agarro la barra de jabón para después empezar a enjabonarle la espalda, después su vientre pasándome a sus pechos.

Hmmm… disfrutas bañarme, ¿No es así? – Me dice Kimberly jalándome un poco, acercando nuestros cuerpos el poco espacio que nos separaba.

- ¿Debería? – Le pregunto y ella toma la barra de jabón de mis manos y la deja sobre el sostenedor mientras yo la abrazo por la cintura.

Pues… eres mi esposo… y yo obviamente tu esposa... – Me dice con voz traviesa y provocante a lo cual solamente sonrío haciéndome el tonto.

Ven acá “Genio”. – Me dice acercándose a mi boca mientras yo me río suavemente para después besarla profundamente de nuevo. Después de varios minutos besándonos terminamos de ducharnos y salimos del baño envueltos en toallas, caminamos hacia el armario y sacamos ropa limpia, nos secamos y vestimos, después Kimberly camina hacia la cocina mientras yo simplemente me quedo sentado en la orilla de la cama viendo descansar tranquilamente a Samantha en su cama frente a mí, sonrío y me pongo de pie, me acerco a ella y le doy un beso en la frente el cual simplemente le provoca una pequeña e inconsciente sonrisa.

Salgo de la recámara y camino hacia la cocina, noto que Kimberly ya está preparando todos los ingredientes del pastel de Samantha.

- ¿A qué hora vendrán Luís, Abby y Ashley? – Le pregunto agarrando un vaso limpio y llenándolo de agua.

Hmmm… dijeron que como a las 11… - Me contesta Kimberly mientras tomo mi agua.

- ¿Ya tienes el regalo de Sammy? – Me pregunta mientras enjuago el vaso para dejarlo limpio de nuevo.

Hmmm… en realidad… no. – Le contesto y ella deja de preparar el pastel para mirarme fijamente.

- ¿No? – Me dice caminando hacia mí, me sonríe y pone sus antebrazos en mis hombros para no ensuciarme con la masa mientras que yo solo la abrazo por la cintura.

No piensas decepcionar a nuestra hija, ¿O sí Jake? – Me pregunta y me da un pequeño beso en la boca.

Claro que no mi amor… es solo… que quiero regalarle algo que nunca olvide, algo hermoso… algo… - Le digo y me detengo bajando la mirada.

- ¿Perfecto? – Me pregunta Kimberly buscando mi mirada, cuando la halla le sonrío y subo la mirada de nuevo mientras ella sonríe.

Sí… - Le contesto.

Cariño… nuestra hija te ama… no necesita algo “Perfecto” para recordar eso… - Me dice viéndome fijamente a los ojos… haciéndome sonreír y besarle la mejilla para recargar mi rostro cerca de su oído.

Ahora… sé buen chico… y consígueme algunas fresas y melocotones… ¿Sí? – Me dice Kimberly y me separo de ella, le doy un beso en la boca y camino hacia la puerta.

Gracias. Cuídate, te amo. – Me dice cuando la abro.

Yo también te amo cariño, ya regreso. – Le digo saliendo de la cabaña. Bajo el camino hacia el pueblo y llego hasta él, camino hacia el pequeño mercado y empiezo a comprar la fruta que me pidió mi esposa y otras más… como manzanas y uvas… en este tiempo lejos de los actos “Heroicos” he podido disfrutar de muchas cosas que nunca pude… como lo dulce de una cereza… ¿Cómo es posible que algo tan pequeño sea tan dulce?

Después de hacer varias compras camino con rumbo a la cabaña por el parque mientras voy comiendo una bolsa de cerezas… curiosamente noto que Jason… me está esperando sentado en una banca frente a la fuente del lugar… camino hacia él y me siento a su lado.

- ¿Cerezas? – Le pregunto y él toma una mientras yo tomo dos.

- ¿Qué haces aquí? Obviamente no vienes por una visita social. – Le digo y me echo una de las cerezas a la boca mientras él se ríe suavemente.

Tienes razón… no vengo por una visita social… vengo a pedir tu ayuda como Jefe de los Fantasmas. – Me contesta echándose él su cereza siendo yo quien ahora se ríe suavemente para después mirarlo fijamente a los ojos mientras me echo la otra cereza a la boca.

- ¿Necesitas mi ayuda? ¿Como Jefe? – Le pregunto y él asiente con la cabeza.

Hmph. – Digo mientras veo hacia el frente, hacia la gente que está relajándose en el lugar.

- ¿De qué se trata mon frère? – Le pregunto viendo las bolsas de comprar revisando si llevo todo lo necesario para la cabaña.

– “Les Guardiens”, o más bien su nuevo dirigente Esteban Sparks, está dando caza sin descanso a nuestra gente… al parecer… nuestra raza fue inculpada del asesinato del antiguo dirigente. – Me contesta Jason… el antiguo dirigente… el viejo que nos capturó a Vanessa y a mí alguna vez.

Pero… ¿Quién lo asesinó? – Pregunto y Jason se pone en la misma posición que yo excepto que él viendo hacia el suelo.

Eso, mi hermano, es lo que debemos investigar… los Fantasmas se están inquietando al ver cómo son lentamente marginados de la gente… al ver cómo tienen que escapar, para evitar derramar sangre, alejándose de las personas que aman por causa de un completo fraude. – Me contesta Jason y vuelvo a ver hacia las personas del parque.

Jake… si no me equivoco… hoy cumple años tu hija… ¿No es verdad? – Me pregunta Jason después de un par de minutos en silencio sacándome una pequeña sonrisa.

Sí… mi Sammy cumple diez años ya. – Le contesto y oigo como se ríe suavemente.

¿Diez años? Cielos… qué grande… - Dice.

- ¿Cómo están los gemelos? – Le pregunto.

Bien, ambos están yendo a tercer año de Medicina en la Universidad…

- ¿Tan pronto?

Hmmm… ni tanto… ya tienen 19 años. – Me dice Jason y lo volteo a ver, cosa que él hace también.

¡¿19 años?! Cielos… y hablas de mi Sammy. – Le digo y ambos nos reímos un poco, después de unos segundos miramos hacia el frente de nuevo.

- ¿Has visto a Vanessa? – Le pregunto.

Sí… me contó que vivió con ustedes un par de años… - Me contesta y asiento con la cabeza.

Te agradezco mucho que la hayas cuidado. – Me dice Jason y sonrío una vez más.

Es nuestra hermanita, ¿No? – Le digo y siento como me da un par de golpecitos en la espalda.

Sí… sí… - Me dice quitando su mano de mi espalda.

- ¿Ya se casó? – Pregunto sin poder evitar una pequeña risa, Jason se ríe también mientras recuesta su espalda en la banca.

Sí… lo hizo hace un par de años… - Me contesta y lo volteo a ver.

No me digas que lo hizo… con un chico de cabello negro, algo largo… un tal Scott… - Le digo y él se ríe nuevamente asintiendo con la cabeza.

Sí… con Scott Tfigasefil. – Dice y me recuesto contra la banca también.

El chico ese… la enamoró completamente… con poemas y esas cosas… es muy sentimental… aunque sabe cómo defenderse y defenderla a ella. – Continúa Jason.

Vanessa no necesita que la defiendan. – Susurro y Jason suspira.

A decir verdad… no… pero le gusta que Scott lo haga. – Me dice y ambos nos reímos.

Pero bueno… esto no era una visita social… debo irme. – Me dice Jason después de un par de minutos en silencio y se pone de pie, hago lo mismo y mi hermano me ofrece la mano, se la estrecho mientras nos miramos a los ojos.

- ¿Me ayudarás? – Me pregunta y sonrío.

Mon frère… fue por ti que nací… fue por ti que he aprendido a vivir… nunca te negaría mi ayuda. – Le contesto y él asiente con la cabeza, de repente… me jala hacia él y me da un abrazo… el cual correspondo.

Te espero mañana en el aeropuerto mi hermano… de allí tomaremos curso. – Me susurra al oído y nos separamos.

Que así sea, nos vemos mañana. – Le digo y él empieza a caminar hacia la calle, le hace parada a un taxi y se sube en él, cuando este se va bajo la mirada y miro la mano con la que estreché la de él.

Nos vemos mañana… Psychic Ghost… - Susurro.

Después de reaccionar tras un par de minutos completamente en silencio empiezo a caminar hacia la cabaña. Al llegar abro la puerta y entro.

Cariño, ya llegué. – Digo cerrando la puerta.

¡Al fin! – Oigo que dice Kimberly desde la cocina para después reírse un poco, volteo hacia ella y camino hacia la cocina.

- ¿Qué te entretuvo? – Me pregunta mi esposa mientras pongo las bolsas sobre la mesa.

Eh… me encontré con alguien en el mercado… - Le contesto sacando la fruta que me pidió, se la doy y ella la agarra.

Gracias mi amor. – Me dice dándome un pequeño beso.

- ¿Con quién te encontraste? – Me pregunta mientras yo saco la demás fruta y la empiezo a colocar en el refrigerador.

Eh… con… con mi hermano. – Le contesto viendo de reojo como ella deja de cortar la fruta en seco y mira hacia el vacío… después me voltea a ver dejando el cuchillo sobre la tabla en la que corta y camina hacia mí.

- ¿Tu hermano, Jake? – Me pregunta volteándome la cara suavemente del mentón.

Sí… - Le susurro, si bien es cierto que durante todo este tiempo, y la estadía de Vanessa, le contamos a Kimberly sobre mi familia ella sabe que Jason es el menos apegado a mí… una vez incluso le mencioné que Jason solo podría visitarnos si algo estaba pasando.

- ¿Qué… qué te dijo? – Me pregunta Kimberly y cierro la puerta del refrigerador para abrazarla por la cintura.

Eh… me preguntó por Sammy… le pregunté por nuestros “Sobrinos”… y… dijo que… necesitaba de mi ayuda. – Le contesto y noto que su mirada cambia a una un poco triste… como sabiendo que tengo que irme.

Oh. – Me dice zafándose suavemente de mis brazos para regresar frente a la fruta y continuar cortándola, sufriendo el molesto silencio repentino entre los dos camino a su espalda y la abrazo nuevamente sobre ella recargando mi mentón en su hombro, le doy un pequeño beso en la mejilla sacándole una pequeña sonrisa.

- ¿Me das permiso de ayudarlo? – Le pregunto al oído con voz suplicante bajando de él a su cuello… rozándolo levemente con mis labios erizando su piel al instante.

¡Espérate Jake! – Me dice riéndose nerviosamente mientras baja el cuello tratando de alejarme de él, cosa que no hago y empiezo a besárselo, Kimberly suelta el cuchillo y voltea rápidamente para besarme profundamente en la boca colgando sus brazos de mi cuello, tomo sus piernas y la levanto de ellas para sentarla sobre el estante mientras ella hace a un lado la tabla de cortar. Después de varios minutos besándonos Kimberly me mira fijamente a los ojos, unos segundos después mira hacia el reloj cerca de la televisión en la sala y sonríe.

Ya son las ocho Jake… el pastel de Sammy debe estar listo. – Me susurra acariciando mis labios, le sonrío y la ayudo a bajarse del estante, ella camina hacia el refrigerador y abre la portezuela del congelador, saca el pastel con una sonrisa y lo coloca en la mesa.

Qué rico se ve mi amor… - Le susurro mientras ella se quita el delantal.

Gracias… espero que tenga el mismo sabor. – Me dice y ambos nos reímos suavemente, ella saca unas velas y se las pone al pastel, después las enciende y deja el encendedor en la mesa.

Bueno ya… ¿Vamos? – Me pregunta mi esposa levantando el pastel y asiento con la cabeza.

Caminamos hacia la recámara y notamos que nuestra hija ya se está despertando pues está frotándose los ojos.

- ¡Feliz cumpleaños a ti! ¡Feliz cumpleaños a ti! ¡Feliz cumpleaños Samantha! ¡Feliz cumpleaños a ti! – Le cantamos a nuestra hija sacándole una pequeña risa, se sienta a la orilla de la cama y Kimberly se sienta a su lado con el pastel mientras yo me siento en nuestra cama frente a ellas.

Piensa en un deseo, pídelo y sopla las velas mi vida. – Le dice Kimberly a la niña y ella me voltea a ver con una sonrisa.

Vamos angelito… desea lo que quieras… pero no nos lo digas para que se cumpla. – Le digo yo y ella se queda pensativa.

- ¿Ya? – Le pregunto.

Sí… ya. – Me contesta y voltea a ver al pastel, sopla las velas y se pone a reír al vernos sonreírle, agarro el pastel y Samantha se le tira a los brazos a su madre.

- ¡Feliz cumpleaños tesoro! – Le dice Kimberly dándole un sonoro beso en la mejilla.

Gracias mami. – Le dice la niña, yo pongo el pastel sobre nuestra cama y me siento a un lado de ellas, Samantha me voltea a ver y le beso la frente.

Feliz cumpleaños linda. – Le digo.

Gracias papi. – Me dice, después de un rato consintiendo a nuestra hija Kimberly le recuerda que su amiga Ashley vendrá así que Samantha toma ropa limpia y camina hacia el baño para ducharse mientras Kimberly y yo caminamos hacia la cocina con el pastel, mientras ella continúa cortando la fruta para el desayuno yo corto el pastel.

Después de que pasa la mañana, al mediodía, llegan Luís, Abbygail y Ashley, Samantha empieza a jugar con Ashley mientras Kimberly y yo hablamos con sus padres. Entre bromas, chismes y demás se llega la hora de almuerzo, Kimberly y Abbygail sirven la comida y después de ella el pastel. Al terminar todos les dan sus regalos a Samantha dejándome a mí de último.

- ¿Y tú papi? ¿Qué me tienes de regalo? – Me pregunta mi hija, Kimberly me voltea a ver un poco seria dándose cuenta que no le compré nada a nuestra hija… sonrío y me pongo de pie, camino hacia mi niña y me acerco a su oído.

- ¿En verdad quieres mi regalo? – Le susurro y oigo que se ríe suavemente.

Sí. – Me susurra en mi oído y me pongo de pie.

Ya volvemos. – Les digo a todos tomando a Samantha de la mano, al pasar al lado de Kimberly le guiño el ojo y ella borra su cara aparentemente enojada para regalarme una sonrisa.

Salimos de la cabaña y volteo a ver a mi hija.

Bueno, vas para arriba. – Le digo levantándola en mis brazos, ella cuelga sus brazos de mi cuello y me mira a los ojos.

- ¿Adónde vamos papi? – Me pregunta y le sonrío.

Mi amor… ¿Alguna vez… quisiste volar? – Le pregunto y ella se ríe suavemente.

Ese fue mi deseo de esta mañana papi… poder ver nuestro hogar desde el cielo… me imagino que sería lindo. – Me contesta.

Bueno mi amor… cierra tus ojitos. – Le digo y ella cierra sus ojos poniendo su rostro sobre mi pecho, empiezo a levitar lentamente y después de unos minutos, cuando estamos a una altura considerable, sonrío.

Ya puedes abrir tus ojos mi amor. – Le susurro a mi hija y ella se separa lentamente de mi pecho, al ver que estamos a mucha altura mi hija grita y me abraza nuevamente temblando como hoja.

- ¿No es esto lo que querías mi amor? – Le pregunto susurrándole al oído y ella me mira a los ojos, al ver que le sonrío me sonríe también y poco a poco separa de nuevo su rostro de mi pecho para ver detenidamente el paisaje… y dejar lentamente de temblar. Después de varios minutos que Samantha pasa viendo el lugar mientras yo solo le acaricio el rostro ella me voltea a ver.

- ¿Ya mi amor? ¿Quieres que volvamos a casa? – Le pregunto y ella asiente con la cabeza.

Muy bien mi amor, cierra tus ojitos entonces. – Le digo llevando su rostro a mi pecho con una mano lentamente.

Después de bajar de nuevo a la cabaña Samantha separa su rostro de mi pecho y me arrodillo para bajarla al suelo mas ella no suelta mi cuello.

Gracias papi. – Me susurra al oído sacándome una pequeña risa, la abrazo también y la aprieto un poco.

De nada mi amor, de nada. – Le digo. Al separarnos entramos a la cabaña y Samantha se va a jugar con Ashley mientras yo me siento en la mesa con mi esposa y amigos para continuar charlando.

Al llegar la noche nuestros invitados se van y Kimberly acuesta a Samantha mientras yo empiezo a lavar los platos, al terminar camino hacia el sillón frente la televisión y me siento en él mientras cierro los ojos. Varios minutos después siento que alguien se sienta en mis piernas, abro mis ojos y noto que es Kimberly, ella cuelga sus brazos de mi cuello y recarga su cabeza en mi hombro.

- ¿Llevaste a nuestra hija a ver el cielo? – Me pregunta empezando a besar mi cuello.

Sí… espero que le haya gustado… - Le susurro cerrando los ojos de nuevo, entregándome a las caricias de mi esposa.

Créeme, le encantó. – Me dice pasándose de mi cuello a morder suavemente mi lóbulo, muevo mi rostro un poco mientras abro mis ojos para encontrarme con los de ella así como también una pequeña sonrisa, me acerco a su boca y empiezo a besarla… lentamente… profundamente…

- ¿Por cuánto tiempo te irás? – Me pregunta Kimberly cuando se separa un poco dándonos oportunidad para recuperar nuestro aliento.

No lo sé mi amor… es complicado lo que tengo que hacer… - Le susurro y acerca su frente a la mía sin dejar de verme a los ojos.

No quisiera que fueras… pero sé que tu hermano te necesita. – Me susurra y le sonrío dándole un pequeño beso.

Volveré pronto… te lo juro. – Le digo tomando una de sus manos entre la mía y llevándolas a mi corazón, ella ve nuestras manos y sonríe un poco, beso su nariz para llamar su atención y ella me mira a los ojos nuevamente, me acerco a su boca y ella empieza a darme pequeños besos jalando mi labio inferior levemente al separarse, después de varios besos así ella quita su mano de mi pecho para empezar a acariciar mi rostro mientras yo bajo la mía hasta sus piernas empezando a acariciárselas.

Después de varios minutos besándonos… nos quedamos sin aire… nos separamos un poco sin quitar nuestra mirada de la del otro sintiendo nuestra respiración agitada, sonriéndonos al ver que el otro está en la misma situación, sintiendo como nuestros cuerpos ya entraron en calor… un par de segundos después… Kimberly se acerca a mi boca de nuevo… besándome desesperadamente… no importándole la falta de aire… justo como yo quería hacerlo.

Sammy… Sammy podría encontrarnos haciendo esto… - Me dice entrecortadamente, dejando de besarme solo lo segundos necesarios para articular, palabra por palabra, la frase.

Tienes razón… - Le susurro dejando de besarla completamente… notando que sus mejillas están sonrojadas... notando también que su cuerpo ha empezado a sudar… de pronto… mi esposa se ríe de forma traviesa y se acerca a mi oído.

Quiero que me hagas tuya… - Me susurra suavemente… tanto que apenas la oigo... para luego morderme el lóbulo pasándose después a besar mi cuello, yo sonrío bajando la mirada y ella, lentamente, besa todo el camino de mi cuello a mi boca.

Vamos… tengo una idea. – Me susurra poniéndose de pie tomando una de mis manos, me pongo de pie también y caminamos hacia la puerta corrediza de la recámara, Kimberly la cierra y después me jala hasta el recibidor, me sienta de un empujón en el sillón grande y se quita la blusa, después el sostén… se sienta sobre mí y empieza a besarme mientras afloja mi cinturón, jala mi camisa sacándola de mi pantalón y después mete sus manos bajo ella acariciando mi pecho, dejo de besarle la boca lentamente, dejándosela semiabierta y sin abrir los ojos, y me paso a su cuello y a su clavícula a besárselos enérgicamente, tanto que gime suavemente.

Hmmm… dime que me amas Jake… - Susurra igual de bajo que antes… subo de nuevo a su boca… para sentir su aliento… y ella al sentir el mío abre los ojos un poco… miro su rostro detenidamente… analizando cada detalle… deteniéndome en aquellos… que me hipnotizan… sus labios semiabiertos sensualmente… el desinhibido rubor de sus mejillas… y su mirada inocente… totalmente inconsciente… de los movimientos que hace su cuerpo.

Te amo Kim… te amo desde el día que recordé qué era amar… y para probártelo, si así me lo pidieras, moriría por ti y nuestra hija. – Le susurro.

No, no, no. – Me susurra negando con la cabeza también.

No quiero que mueras… quiero que vivas… pues a tu lado es que soy feliz, pues a tu lado es que somos felices. – Me susurra.

Mi amor… por su felicidad daría hasta mi última gota de sangre… - Estoy diciendo cuando ella me calla con un profundo beso de varios segundos… el cual se llega a sentir como si a ambos se nos fuera a escapar el alma… al separarnos Kimberly deja su frente sobre la mía y abre los ojos.

No me prometas gotas de sangre Jake… mejor… prométeme besos… abrazos… bellos momentos y dulces recuerdos. – Me susurra entre suspiros tratando de recuperar un poco su aliento… situación que estoy viviendo también… de pronto… ella empieza a morderse el labio inferior delicadamente mientras mira los míos… está nerviosa… ¿Por qué puede estar nerviosa? ¿Acaso después de más de diez años… aún siente esas “Mariposas” en el estómago? ¿Aún siente esa vergüenza al ver como yo analizo su cuerpo semidesnudo?

- ¿Ya no piensas besarme? – Me pregunta mi esposa con una pequeña sonrisa maliciosa.

Cielos, ¡Ven acá! – Le digo recostándola de golpe en el sillón, acción que solo logra hacerla reír suavemente, para después besarla profundamente mientras ella me rodea la cintura con sus piernas, me quita la camisa rápidamente y yo me acerco a sus pechos… empezando a morderlos delicadamente mientras ella solo logra poner ambas manos tras mi cabeza para juguetear inconscientemente con mi cabello.

Jake… Jake… - Susurra haciendo que, sin dejar de acariciarla, la voltee a ver… encontrándola con sus ojos cerrados y gimiendo silenciosamente. Reaccionando… quizá por ambos… Kimberly empieza a desabotonar mi pantalón… al lograrlo mete sus manos dentro de él empezando a acariciar mi trasero, me acerco a su boca de nuevo y le doy un pequeño beso mientras yo desabotono su short de mezclilla bajándoselo al instante junto con su ropa interior.

- ¿Cuál es tu prisa? – Me pregunta con tono de broma mientras ambos nos reímos, mi esposa empareja las cosas desnudándome también para después continuar besándonos perdidamente.

Después de hacer el amor como hace mucho no lo hacíamos mi esposa viste su ropa interior y mi camisa, mientras yo solo visto mi pantalón, para posteriormente acomodarse en mis brazos y abrazarme transmitiéndonos mutuamente el calor necesario para no sentir nada de frío a tan altas horas de la noche. Al paso de varios minutos en silencio mi esposa se queda dormida aferrada a mí, la cargo hasta la cama y la acuesto en ella, la acomodo delicadamente sobre su almohada y la acobijo con la sábana, después camino hacia mi lado de la cama y me siento en la orilla, viendo como Samantha descansa tranquilamente en su cama frente a mí, acaricio su rostro delicadamente para no despertarla y después me desvisto, me pongo mi calzoneta de dormir y me acuesto en la cama, contemplo una última vez a mis amores y me quedo dormido.

Al despertar siento que alguien me está abrazando, abro los ojos un poco y volteo al lado que me abrazan, noto que Samantha está en medio de Kimberly y yo, Kimberly está abrazando a Samantha y ella me abraza a mí, acaricio el cabello de mi hija y ella me aprieta un poco inconscientemente, sonrío y volteo hacia la mesilla de noche, miro el reloj y noto que son cerca de las 5 a.m.

Tengo que irme temprano… para avisar al trabajo que faltaré… - Pienso en voz baja mientras froto mis ojos, volteo hacia mis “Princesas” y sonrío al ver el rostro de ambas… tan lindo… sentir la respiración de ambas me hace quererme dormir de nuevo en sus brazos… mas no puedo… Jason está confiando en mí… no puedo defraudarlo… ya que fue también gracias a él que ahora estoy disfrutando estos momentos con mi familia. Me pongo de pie lentamente para no despertar a ninguna de las dos y saco ropa limpia del armario, después entro al baño y tomo una ducha rápida, me visto y salgo a la recámara de nuevo, noto que Samantha ya está abrazando a Kimberly y ella la ha arropado con la sábana sin quitar su brazo alrededor de la niña, camino hacia el lado de Kimberly y me acerco a su oído.

Mi amor… ya me voy… - Le susurro suavemente para no asustarla, ella se despierta volteándome a ver y abre los ojos un poco.

- ¿Ya? ¿Tan temprano? – Me pregunta y me acerco a ella dándole un beso en la boca.

Sí… - Le susurro y ella abre un poco más los ojos.

Ten cuidado Jake… - Me susurra mientras yo me acerco a Samantha y le beso la frente.

Sí… lo tendré. – Le susurro y camino hacia la puerta de la recámara, al estar bajo el umbral volteo a ver a mi familia y noto que Kimberly ha vuelto a dormirse en la misma posición que antes, sin dejar de abrazar a nuestra hija.

Lo tendré… solo para poder volverlas a ver. – Susurro sin evitar sonreír al ver la inocencia con la cual mi esposa e hija descansan.

Salgo de la cabaña y cierro la puerta, noto que el sol está saliendo y miro mi reloj de pulsera, faltan 15 para las seis, corro hacia el precipicio y me dejo caer por él como hace demasiados años no lo hacía, al llegar al nivel del suelo levito disminuyendo mi velocidad para después caminar hacia el pueblo. Al llegar camino hacia el almacén y entro, me dirijo a la oficina del jefe y le pido permiso para faltar un par de días por causa de problemas familiares.

Claro, no te preocupes… pero… ¿No son problemas con tu esposa, o sí Jake? – Me pregunta el señor ya entrado en años.

No… no, para nada. – Le contesto y él sonríe.

Qué bueno saberlo, pero bueno… me imagino que tienes prisa. – Me dice poniéndose de pie, hago lo mismo y estrechamos nuestras manos.

Gracias, volveré lo más pronto posible. – Le digo y él se ríe suavemente.

No hay problema… que tengas buen viaje. – Me dice y asiento con la cabeza, salgo de la oficina y posteriormente del almacén para después tomar un taxi hacia el aeropuerto. El chofer me lleva hasta mi destino, le pago y me bajo del automóvil mas no veo a Jason por ningún lado.

Hermano… aquí arriba. – Oigo una voz en mi mente… la voz de Jason sin duda… miro hacia las azoteas de los edificios y noto que Jason está sobre aquella que se prestó para ser el escenario del suicidio de Dark, sonrío por la casualidad y camino hacia el edificio. Subo las escaleras hasta la azotea y abro la puerta, Jason voltea a verme y me sonríe.

Es increíble que aún se sienta su energía. – Me susurra levantando ambos brazos sintiendo el viento aparentemente… agudizo un poco mis sentidos y entiendo al instante de la energía que habla.

Sí… aún no he podido entender cómo es que hacen para explotar de esa manera… - Susurro mientras él baja los brazos.

- ¿”Hacen”? ¿Alguien lo hizo después de Dark? - Me pregunta y me cruzo de brazos mientras asiento con la cabeza.

Wesley… no tuve que darle el golpe de gracia… ya que él se dio por vencido. – Le contesto y Jason mete sus manos a las bolsas del pantalón.

Hmmm, curioso. – Susurra.

Pero bueno, no hay tiempo para pensar tonterías… debemos irnos… los problemas solo aumentan con los minutos. – Me dice caminando hacia la orilla de la azotea, camino a su lado y saltamos de la orilla, caemos en la banqueta y entramos al aeropuerto, Jason compra los boletos y después caminamos a la sala de espera; al llegar la hora de abordaje entramos al avión y caminamos a nuestros respectivos asientos.

- ¿Hacia dónde vamos? – Le pregunto.

Los Ángeles, Sparks estará de visita en Hollywood con su familia… como Jefes debemos hablar con él y tratar de explicarle lo que pasó con su antecesor. – Me contesta Jason.

- ¿Y qué pasó? – Le pregunto sabiendo que ése era el motivo de nuestra pequeña unión.

Como te dije, solo sé que nos inculparon de su muerte, y eso mismo es lo que le diremos, lo único que le diremos. – Me responde con una sonrisa decidida.

Y… ¿Ya tienes por dónde empezaremos a fingir de “Detectives”? – Le pregunto viendo hacia la ventana, observando el panorama.

– “Castle Imports and Exports”, tengo un viejo amigo allí, siempre sabe lo que pasa… - Oigo que contesta y sonrío.

- ¿Viejo amigo? – Le pregunto y me voltea a ver con una pequeña risa.

Tú y yo… empezamos de la misma forma mi hermano… excepto que yo era más joven cuando empecé con los malditos Contratos… tenía 15 años cuando quité la primera vida a propósito… duré tres años en el mismo camino… conociendo distinta gente… la mayoría simples “Soplones”. – Me contesta… así que… al fin puede hablar de su pasado.

- ¿Cómo conociste a Jennifer? – Le pregunto y él baja la mirada… noto que en ella se esconde un poco de nostalgia.

Nueva York, hace casi 22 años ya. Estaba haciendo un trabajo muy distinto al de siempre, mi empleador quería saber sobre una corporación fantasma, una que trabajaba en las sombras, así que empecé a investigar… de pronto… al indagar demasiado… los policías vinieron tras de mí, me capturaron pero escapé del precinto fácilmente. Después de un par de días en fuga un tipo, algo entrado en años, empezó a acosarme… tenía sus “Dones” también… más que todo en Piroquinesia… empezamos a batallar hasta que ambos tuvimos que sucumbir… me curé rápidamente y me acerqué a él… pero… al ver sus ojos noté algo en ellos… era pena… pena por mí… en ese momento entendí qué estaba haciendo… bajé la mirada… esperando que contraatacará como todo cobarde lo haría en un momento de descuido… pero no lo hizo… me arrodillé a su lado y curé su cuerpo: “Tu muerte no me liberará de mi pasado. Ya tengo demasiadas vidas en mis hombros… así como demasiados arrepentimientos”… le dije y el tipo solo me sonrió, se puso de pie y me ofreció la mano… “Ven conmigo… abandona tu pasado… y empieza un nuevo futuro”… me dijo… tomé su mano para ponerme de pie y desde entonces me hice miembro de la misma corporación anónima de la que estaba investigando. Curiosamente, el mismo día que llegué al lugar lo invitaron a una fiesta de cumpleaños, asistimos a ella y allí la conocí… siendo la nieta de uno de mis Contratos que no pude terminar… desde entonces ambos nos enamoramos a primera vista… y nos costó mucho asimilarnos a la idea de que ya no era Psi, el asesino, sino Jason Andrews, el futuro Psychic Ghost. – Me cuenta Jason viéndome de nuevo a los ojos al pronunciar el apodo que conocía de él, Psychic Ghost.

Guau… nunca pensé que pasaras tal odisea por estar donde estás. – Le susurro y él se ríe suavemente.

Vamos Jake… te dije que no éramos tan distintos… pues sé que tú pasaste por lo mismo por estar con tu esposa e hija. – Me dice.

Sí, cierto… pasé por algo muy parecido. – Le susurro viendo de nuevo hacia la ventana del avión.

Después de un par de horas de vuelo el avión aterriza en el aeropuerto de Los Ángeles, Jason y yo nos bajamos del avión y salimos del aeropuerto, tomamos un taxi hacia Hollywood y al llegar Jason le pide al chofer que lo lleve a un restaurante en especial. Al llegar al lugar nos bajamos del taxi y entramos al restaurante, caminamos hacia una de las mesas notando en el camino varios guardaespaldas, nos sentamos en la mesa y mesera nos trae los menús, ordenamos y después Jason me sonríe.

No será fácil acercársele. – Me dice y asiento con la cabeza mirando disimuladamente el lugar, hasta que miro a un tipo de traje con su esposa y dos niñas.

Su familia está aquí también. – Le digo a Jason y la mesera nos trae la comida, empezamos a comer y después de varios minutos varios tipos entran traspasando las ventanas del lugar.

¡¡¡Nadie se mueva!!! – Gritan varios apuntándole con sus armas a la gente.

¡¡¡No saquen las armas si quieren vivir!!! – Grita otro amenazando a un guardaespaldas.

Creo que esto complica las cosas. – Me susurra Jason y ambos volteamos a ver hacia Esteban, un tipo entra por la puerta principal y camina hacia él.

Sr. Sparks, no debió atacar a nuestra raza… por su error… y como jefe de los Fantasmas… debo acabar con usted y su familia. – Oímos que le dice el tipo apuntándole a la cabeza… de golpe Jason eleva su energía llamando la atención de todos, elevo mi energía también y nos ponemos de pie.

- ¡¿Osas llamarte Jefe Fantasma?! ¡¡Tonto!! – Susurra Jason empezando a caminar hacia Esteban y su familia, camino detrás de él mirando los guardaespaldas y los atacantes… poniendo suma atención a sus movimientos.

- ¡¿Quién eres tú?! – Pregunta el tipo que le apuntaba a Esteban ahora apuntándole a Jason, él sonríe y con la mente le quiebra el brazo para después atrapar el arma antes de que esta caiga al suelo, ya que el tipo grita de dolor Jason le mete el cañón del revólver en la boca.

Soy el Psychic Ghost, hijo de sangre pura de Hank Andrews el Bleeding Hawk y discípulo de L’Ame du Sang; y mi hermano gemelo es The Ghost, discípulo único de Dark; ambos somos los únicos Jefes Fantasmas defensores de ambas razas, la humana y la Fantasma. – Contesta Jason provocando que todos nos volteen a ver.

- ¡¿Qué haces aquí Fantasma?! ¡¿Acaso no respetas a mi familia tampoco?! ¡¿Acaso vienes a matarme también?! – Pregunta Esteban poniéndose de pie.

Sr. Sparks, con todo el respeto que le tenemos mi raza, mi hermano y yo, le pido que por favor vea a su alrededor y empiece a darse cuenta quién está de su lado. – Le dice Jason apartando al tipo que le apunta en la boca moviendo el arma hacia un lado, después le saca el arma de la boca y le sonríe, el tipo, entendiendo, camina hacia la salida y se larga mientras los demás atacantes solo se miran entre sí.

Quien quiera irse puede hacerlo… mas si se quedan… aténganse a las consecuencias. – Digo yo viendo como uno que otro atacante se prepara a dispararnos.

- ¿Qué será pues? ¿Batallarán? – Pregunta Jason pasados diez segundos de incómodo silencio, los atacantes poco a poco caminan hacia la salida solo asegurándose de que los guardaespaldas no les apunten, al salir todos los guardaespaldas nos voltean a ver metiendo su mano dentro del saco tomando su arma sin sacarla.

Ghost. – Me llama mi hermano y lo volteo a ver, él voltea hacia Esteban y lleva una rodilla al suelo mientras pone su mano derecha en el corazón calmando su espíritu.

– “Les Guardiens”… nous sommes vos amis. – Dice Jason y camino a su lado para arrodillarme de igual manera llevando mi mano al pecho calmando mi espíritu como él lo hizo.

Cariño… ¿Podrías esperarme en el auto con las niñas? – Oímos que dice Esteban.

Muy bien… - Oigo que dice su esposa un poco preocupada.

Vamos tesoros, papi tiene que charlar. – Les dice la señora a las niñas, pasan a mi lado y una de las niñas me dice “Adiós” con la mano, le guiño un ojo sacándole una sonrisa y después volteo a ver a Esteban como Jason lo hace.

Así que… son “Mis amigos”, ¿Eh? – Pregunta Esteban.

Monsieur Sparks, como Jefe Fantasma simplemente quiero evitar una inminente guerra. – Le contesta Jason.

- ¡¿Evitar?! ¡¿Acaso no la han empezado ya?! – Pregunta Esteban algo molesto, Jason se pone de pie y hago lo mismo.

Si se refiere al asesinato de su padre… ni yo ni mi hermano ni mi “Pueblo” tuvo que ver con eso… se lo juro por mi vida… por otro lado… debería seguir a los hombres que trataron de asesinarlo hace unos minutos… para así se dé cuenta de mis palabras. – Le dice Jason, se voltea hacia la salida y lo sigo.

- ¿Y qué piensan hacer ustedes? – Le pregunta a Jason, mi hermano se detiene en seco adelantándome así un par de pasos antes de detenerme también.

Nosotros… buscaremos al culpable de tal acto… que nos ha divido... Monsieur Sparks. – Le contesta caminando hacia nuestra mesa, saca un billete de cien dólares y lo deja sobre ella.

Vamos Jake. – Me susurra pasando a mi lado.

Salimos del restaurante y tomamos un taxi hacia la importadora que Jason mencionó antes, al llegar entramos por la puerta principal y notamos que varios tipos están trabajando, Jason camina delante de mí y empezamos a pasar entre los hombres sin interrumpir su trabajo, después de unos minutos llegamos hasta una oficina con un gran ventanal, a través de ella veo como un tipo está hablando por teléfono.

- ¡¡No!! ¡¡Ya te dije que no quiero “Esa” marca!! ¡¡Nuestros clientes merecen calidad!! – Grita colgando el teléfono y Jason sonríe dando unos golpes con su dedo en el vidrio, cuando el tipo lo ve reemplaza su cara de frustración por una totalmente alegre, se para rápidamente de la silla y sale de la oficina.

¡¡¿Jason Andrews?!! ¡¡¡MIERDA HOMBRE!!! ¡¡¡¿Dónde has estado?!!! – Le pregunta el tipo con acento cubano entre risas abrazando a Jason quien solo se ríe también.

Por ahí hombre, tratando de olvidar un poco. – Le contesta cuando se separan.

Puta… pero es que… ¡Hace más de diez años que no te veo maldito! – Le dice.

Sí… era mucho lo que tenía que olvidar. – Le dice mi hermano y ambos se ríen nuevamente.

- ¡¿Pero qué…?! – Dice sorprendido viéndome al fin.

- ¡¿Y este qué?! ¡¿Es tu gemelo?! – Pregunta el tipo y Jason me voltea a ver.

A decir verdad… sí… es mi hermano… Jake. – Le responde viéndolo de nuevo a él.

Bueno… creo que no tengo objeción… Stuart Castle, director. – Me dice estrechando mi mano.

Gusto en conocerlo. – Le digo y él sonríe.

Pero bueno… nunca tuve una visita social tuya… ¿Qué quieres saber? – Le pregunta a Jason.

Les Guardiens, ¿Qué pasó en París? – Le pregunta y el tipo borra su sonrisa.

- ¡¿Les Guardiens?! ¡¿No me digas que ahora andas tras ellos?! – Le pregunta con voz agresiva.

No… me importan poco… simplemente quiero al hombre que mató a su antiguo dirigente. – Le responde Jason y el tipo baja la cabeza.

- Qué quieres que te diga viejo… - Dice el tipo sacando un puro de su saco y encendiéndolo rápidamente.

Los rumores cuentan que el “Nido de Cobras” dio el golpe… pero ambos sabemos que eso es totalmente imposible. – Contesta Stuart y noto como el rostro de Jason palidece.

- ¿El Nido de Cobras…? – Susurra Jason cruzándose de brazos.

Pero… ¿Cómo podrían estar metiendo al Nido de Cobras si las “Sombras” y ellos se acabaron entre sí? – Pregunta Jason y Stuart se encoje de hombros.

No sé… - Dice Stuart.

Pero bueno… gracias de todos modos. – Le dice Jason dándole otro abrazo.

De nada “Compadre”… suerte… no te metas en problemas. – Le dice Stuart, después estrecha mi mano y salimos del almacén. Jason y yo nos subimos a otro taxi y Jason le dice que nos lleve a un hotel.

- ¿Qué fue todo eso? – Le pregunto a Jason y él suspira.

Esto de ser asesinos viene desde nuestros padres Jake… nuestro padre era miembro de un grupo llamado Sombras… era un mercenario prácticamente… y nuestra madre… ella… ella era un francotirador del Nido de Cobras… esos dos grupos se han odiado a muerte desde el principio de cada uno… la unión de nuestros padres solo empeoró la situación… tanto que llegó a provocarse una pequeña guerra por ello. – Me responde mi hermano.

Después de varios minutos llegamos hasta el hotel, Jason le paga al chofer y nos bajamos del vehículo, entramos al edificio y después subimos por el ascensor al quinto piso, nos salimos del ascensor y caminamos hacia una suite, Jason toca la puerta mientras yo me recargo sobre la pared y alguien la abre desde adentro.

Hola mi amor, qué rápido volviste. – Oigo que le dice una chica, una delicada mano lo toma del cuello de la camisa y lo jala hacia dentro de la suite, sonrío quitándome de la pared y camino un par de pasos para ver dentro de la suite, noto que Jennifer tiene a Jason contra la pared besándolo profundamente, sonrío y me doy vuelta, camino hacia el elevador y me subo en él, al bajar al Lobby salgo del elevador y noto que una chica de cabello café claro iba a subirse.

- ¡¿Papi?! – Me dice un poco fuerte y camina hacia mí, cuelga sus brazos de mi cuello y me da un beso en la mejilla.

¡¿Cuándo llegaste?! – Me pregunta.

Eh… hace poco. – Le digo aún no entendiendo quién es esta chica… ah… me confundió con Jason… esta chica debe ser Jessica… su hija.

Oye… y ese peinado hacia atrás… qué malo te ves. – Me dice la chica levantando una ceja de forma maliciosa sin quitar sus brazos de mi cuello.

Gracias… - Le digo… la hija de Jason es hermosa… se parece un poco a Jennifer, su madre, mas tiene un mechón rubio como el de Vanessa.

¿Hacia dónde ibas tan guapo papi? – Me pregunta con una sonrisa maliciosa soltando mi cuello y en vez de eso tomándome de la mano mientras salimos del elevador.

- ¿Acaso tienes una cita? – Me pregunta y me río suavemente… ¿En serio Jason se lleva así con su hija?

No, no… para nada… - Le contesto y caminamos hacia una banca, nos sentamos y ella se recuesta en mi hombro, paso mi brazo detrás de su cuello y empieza a revisar unos cuadernos que traía en mano.

Estás demasiado callado papá… ¿Pasa algo? – Me susurra Jessica después de varios minutos en silencio.

Eh… no, no… simplemente quiero estar contigo. – Le contesto y ella se ríe suavemente, me besa la mejilla de nuevo y sigue con su lectura. Unos diez minutos después noto que un muchacho del mismo color de cabello que Jessica y con el mismo mechón entra al hotel.

- ¡Hey! ¡Josh! – Le grita Jessica poniéndose de pie, camina hacia él y le dice algo acerca de los apuntes en el cuaderno, no después de mucho ambos se ríen, oigo que la campana del elevador suena y volteo a ver, noto que Jason viene de la mano de su esposa ambos sonriéndose y hablando entre sí.

Hmmm… esto se pone interesante… - Susurro al ver como él y su esposa caminan hacia sus hijos, todos empiezan a hablar y Jessica se le queda viendo de forma rara, ella le dice algo a su padre y él se queda extrañado, me inclino hacia enfrente haciendo como si estuviera amarrando mis zapatos y de reojo miro como los cuatro me voltean a ver.

Ya vuelvo… - Oigo que les dice Jason y camina hacia mí, termino de “Amarrarme” los zapatos y Jason me sonríe.

- ¿Quieres conocer mi familia? – Me pregunta con una inevitable alegría en los ojos.

Sí… claro. – Le digo un poco nervioso, me pongo de pie y ambos caminamos hacia su familia.

Jake, ella es mi esposa Jennifer, Jennifer, mi hermano Jake. – Nos presenta con Jennifer quien me mira algo sorprendida, quizá por el alto parecido entre Jason y yo.

Encantada. – Me dice estrechando mi mano.

Igualmente. – Le contesto y la suelto.

Y ellos son mi par de “Lobitos”, Joshua y Jessica. – Me presenta con sus hijos, el hombre, Joshua, me da la mano con una minúscula sonrisa, mientras que la chica se sonroja.

Ay no, qué pena, discúlpeme. – Me dice entre pequeñas risas nerviosas, yo me río un poco y le doy la mano.

No, no hay problema, igual y somos familia, ¿No? – Le digo.

Bueno, eso sí. – Me contesta.

Así es, somos familia, pero bueno… vamos a almorzar… - Dice Jason y todos caminamos fuera del hotel.

Jason camina abrazado a Jennifer y Jessica mientras que Joshua camina a mi lado.

Así que… tú eres mi “Tío Ghost”. – Me susurra el chico, lo volteo a ver y noto que me habla sin dejar de leer sus apuntes.

Sí… así parece. – Le digo y el chico me voltea a ver.

- ¿De dónde eres? – Me pregunta.

Soy de Francia. – Le respondo.

Hmmm… mi padre nos dijo que eras de Alaska. – Me dice viendo de nuevo sus apuntes.

Vivo en Alaska, con mi esposa e hija. – Le digo y mi “Sobrino” sonríe.

- ¿Hija? ¿Cuántos años tiene? – Me pregunta.

Ayer cumplió 10 años. – Le respondo.

Hmmm… ¿Tan rápido decidiste dejarla sola? Guau… en verdad eres hermano de mi padre. – Me dice en tono un poco burlón.

No quería hacerlo… pero tampoco puedo negarle mi ayuda a tu padre. – Le contesto viendo hacia el frente, ya llegamos a un restaurante y Jason, su esposa e hija entran.

Hmph. – Dice Joshua.

- ¿Qué estudias? – Le pregunto después de entrar al restaurante, mientras caminamos hacia una mesa vacía.

Regresando de vacaciones tengo un par de exámenes, estudio para ambos. – Me responde cerrando al fin su cuaderno.

- ¿Serás médico general o tienes alguna especialidad en mente? – Le pregunto.

Hmmm, quizá médico cirujano… - Me contesta y nos sentamos en la mesa.

- ¿Y Jessica? – Le pregunto.

Ella quiere pediatría… dice gustarle los niños. – Me contesta y volteo a ver a la muchacha, ella está platicando con sus padres alegremente.

Así que… tío Jake… ¿De qué trabajas? – Me pregunta Joshua sin evitar una pequeña sonrisa al llamarme “Tío”.

Pues… soy mecánico de equipo pesado en un almacén. – Le contesto.

- ¿Mecánico? Cielos… ¿Es cansado? – Me pregunto y suspiro.

Más o menos. – Le digo en tono sarcástico y ambos nos reímos, la mesera llega a tomarnos nuestro pedido y unos minutos después nos sirven la comida, empezamos a comer y al terminar noto que Jessica se me queda viendo fijamente, le sonrío y me sonríe también.

Después de quedarnos hablando un rato en el restaurante salimos de él y empezamos a caminar, los gemelos se acercan a su madre y empiezan a hablar con ella mientras Jason se acerca hacia mí.

Pasaremos un rato más con mi familia, quieren ir a los juegos mecánicos de Santa Mónica, ¿No hay problema? – Me pregunta él y le sonrío.

Para nada, en realidad me alegra que ya me andes al lado de tu familia. – Le respondo y él se ríe suavemente.

Vamos Jake, eres mi familia también… en realidad me hubiera gustado conocer la tuya. – Me dice y sonrío.

Hmph. En otra ocasión será. Pero bueno… cambiando de tema… ¿Qué haremos sobre la investigación? – Le pregunto.

Hmmm… la verdad… debemos ir a Nueva York, al Nido de Cobras… bueno… a lo que queda de él. – Me responde… Nueva York… parece que todo ha empezado ahí.

- …igual que papá. – Oímos que dice Jessica frente a nosotros mientras ella, su hermano y su madre nos voltean a ver.

- ¿Qué mi amor? – Le pregunta Jason con una sonrisa dándoles alcance para abrazar a su hijo. Después de un rato caminando le hacemos parada a un taxi, nos subimos, yo en el asiento del copiloto, y este nos lleva a Santa Mónica.

Al llegar Jason y su familia se adelantan dejándome caminando detrás de ellos con Jessica.

Así que… tío Jake… ¿Qué te parece la familia de tu hermanito? – Me pregunta Jessica de forma normal, sin ninguna pizca de burla, al contrario, con tono casual.

Pues… no está tan mal. – Le digo bromeando y ella me da un pequeño golpecito en el hombro mientras ambos nos reímos suavemente.

Oye, y mi primita, ¿Cuándo la conoceré? – Me pregunta un poco emocionada.

Pues… aún no lo sé… es que… sinceramente nunca pensé que me encontraría con ustedes, de habérmelo imaginado la hubiera traído a ella y a tu tía. – Le contesto y ella hace una triste cara de caricatura.

Bueno… ¿Y cómo es? ¡Tiene que ser linda igual que yo! – Me dice tomando mi brazo entre los suyos… acción que para nada me incomoda.

Pues… es pelirroja… tiene ojos ámbar… una pequeña sonrisa que te hace querer abrazarla… es tan linda. – La describo dejándome llevar, imaginándomela, ella aclara su garganta llamando mi atención y la volteo a ver, me está viendo fijamente a los ojos con una sonrisa.

Pues… es mi pariente, ¿No? ¡¡Tiene que ser linda, no se esperaba menos!! – Me dice con aparente vanidad, Joshua la voltea a ver y le sonríe.

Cálmate, ni tan linda que fueras. – Le dice sin dejar de caminar con sus padres, Jessica le saca la lengua y después voltea a otro lado solamente viéndolo de reojo para sacarle una vez más la lengua, Joshua se ríe suavemente y sigue hablando con sus padres.

Bueno, bueno, ¿Cómo se llama? – Me pregunta.

Samantha. – Le contesto.

- ¡¿Sammy?! ¡¡Ay, qué lindo!! – Me dice con tono meloso… demasiado quizá para el momento… de pronto recuerdo que tengo una foto en mi billetera de mi hija y mi esposa, saco mi billetera y la abro para mostrársela.

Mira. – Le digo y ella toma la billetera.

Guau… se parece a su madre más que todo… qué lindos ojos tienen… - Susurra.

- ¿Quién tú? – Le pregunta Joshua separándose de sus padres para esperarnos, se acerca a Jessica y empieza a ver la foto.

Ah, tienes razón… ¿Sabes? Nuestra prima es mucho más linda que tú. – Le dice Joshua a su hermana y ella lo voltea a ver fijamente.

Por primera vez aceptaré ese comentario viniendo de ti… - Le dice con voz retadora a lo que Joshua solamente le regala una gran sonrisa enseñándole la dentadura.

Después de un rato solamente viendo los juegos mecánicos nos subimos a la “Montaña rusa”, para después subirnos a la “Rueda de la fortuna” y jugar en los “Carros chocones” para después empezar a ser gimoteados Jason y yo a batirnos en “Tiro al blanco”.

- ¡¡¡Vamos papá!!! – Le dice Jessica caprichosamente tratando de convencerlo.

No, Jake no quiere, y la verdad no estoy de humor. – Le dice Jason sonriéndome.

Hey tío, ¿Verdad que tú sí estás de humor? – Me dice Joshua y le sonrío.

Hmmm… la verdad… sí… un poco. – Le digo y Jessica cuelga sus brazos del cuello de su padre.

- ¡¡¡Viste, viste!!! ¡¡¡Vamos papi!!! ¡¿Sí?! – Le dice viéndolo fijamente con ojos de cachorro recién abandonado a lo que Jason solo sonríe sin poder evitar un suspiro.

Bueno, bueno, ya. – Le dice y Jessica le da un sonoro beso en la mejilla, Jason y yo caminamos hacia el puesto de “Tiro al blanco” y el dependiente nos sonríe.

- ¿Cómo les va caballeros? ¿Quieren jugar? $5 dólares por juego, se pueden llevar cualquiera de estos obsequios en base de sus puntos. – Nos dice.

Hmmm… solo queremos hacer una pequeña competencia. – Le dice Jason y el señor nos sonríe.

Ahhh… ¿Y de qué la quieren? ¿Velocidad? ¿Puntería? – Nos pregunta y Jason me voltea a ver.

Ambos tenemos puntería… creo que… Velocidad. – Le contesto al dueño del lugar y este se ríe suavemente, prepara los blancos a los que debemos darles y después nos da un par de rifles, a diferencia de los normales, estos son de cerrojo; Jason y yo sonreímos ya que después de cada tiro tendremos que sacar el casquillo de la bala con el mecanismo.

¿Preparados caballeros? – Nos pregunta el dependiente poniéndonos en frente el siguiente cartucho de 5 tiros, Jason y yo apuntamos hacia el frente y sonreímos al oír que la familia de él apoya a ambos.

Sana competencia… ¿Eh Jake? – Me dice y me río suavemente.

Así parece… - Le contesto.

- ¡¡¡Ya!!! – Grita el dependiente y sale el primer par de blancos, les disparamos al mismo tiempo y sacamos el casquillo rápidamente… ambos tenemos experiencia en este tipo de arma… salen otros dos blancos y les disparamos también, salen otros tres y les disparamos a dos, dejo caer el cartucho vacío al suelo y meto el otro rápidamente, Jason le dispara a su blanco y me roba el mío, salen otros cuatro blancos y termino con los míos antes, así que le robo uno… quedando en empate, dejamos de apuntar riéndonos de nuestras acciones y el dependiente se nos queda viendo fijamente… quizá por nuestra destreza.

Caballeros… deberían entrar al torneo de tiro. – Nos dice mientras la familia de Jason camina hacia nosotros, su esposa y su hija lo abrazan mientras que Joshua pone su mano sobre mi hombro.

Pero bueno… un par de conejitos para las señoritas. – Dice el dependiente y Jennifer y Jessica lo voltean a ver, agarran el conejo que les da el señor mientras le agradecen y Jessica lo abraza fuertemente como niña pequeña.

A veces mi hermana me pone en vergüenza. – Oigo que me susurra Joshua mientras le doy el rifle al dependiente.

Déjala Josh… así es feliz ella. – Le digo y oigo un fuerte tiro, empujo a Joshua por instinto y noto como la bala de un rifle, aparentemente, pasa en medio de nosotros y le pega al rifle que le acabo de dar al dependiente haciéndolo volar de su mano, volteo hacia donde provino el tiro y noto que hay tres tipos con armas apuntándonos a Jason, a su familia y a mí.

Jason y Jake Andrews me imagino. – Dice uno de ellos, el del centro.

- ¿Quién quiere saberlo? – Pregunta Jason pasándose frente a su familia, ambos caminamos hacia los tipos cerrando el ángulo de tiro hacia ella.

Señores… vinimos por sus cabezas. – Susurra el tipo y yo sonrío un poco.

He escuchado eso antes… y tantas veces. – Dice Jason en tono burlón también, los tipos nos apuntan rápidamente mas Jason y yo los empujamos con la mente, elevamos nuestra energía y corremos hacia ellos, dos de los atacantes se ponen de pie y Jason le estrella una esfera de energía a uno en el estómago haciéndolo perder el conocimiento por la fuerza mientras yo me le paso por la espalda al otro, lo tomo del cuello con mi antebrazo y lo aprieto de repente durmiéndolo por la falta de aire, volteamos hacia el tercer tipo y este nos mira sonriente.

De nada les servirá contraatacar Fantasmas… el plan ya está llevándose a cabo… - Dice el tipo acercando una de sus pistolas a la boca.

- ¡¡¡No…!!! – Grita Jason mas el tipo se suicida sin que ni él ni yo ni nadie podamos hacer algo para evitarlo.

Mierda… - Susurro llevándome una mano a los ojos para frotármelos… pues curiosamente… se me nublaron un poco al ver tal escena. Al instante oigo como la gente empieza a gritar y Jason voltea hacia su familia.

Vamos… - Me dice y ambos empezamos a caminar hacia ella.

Salimos del parque de diversiones y nos subimos a un taxi, nos lleva al hotel y al llegar Jason sube su familia a las suites mientras yo lo espero en el Lobby. Después de media hora Jason baja y camina hacia mí.

- ¿Están bien? – Le pregunto.

Sí, sí… no es la primera vez que ven algo así desgraciadamente… - Me dice tristemente.

Pero bueno… debemos ir a Nueva York, si ese tipo tuvo la osadía de matarse frente a nosotros es obvio que algo muy malo se traen entre manos sus jefes. – Me dice y empezamos a caminar hacia la salida del hotel. Tomamos un taxi hacia el aeropuerto y de ahí un vuelo a Nueva York.

Llegamos al anochecer; Nueva York, como de costumbre, nos recibe con su frío clima y caótico tránsito nocturno.

Esto es increíble… mejor caminamos. – Me dice Jason al bajarnos del taxi que tomamos en La Guardia.

Por mí no hay problema. – Le digo y empezamos a caminar. De repente noto como varios tipos se nos quedan viendo fijamente del otro lado de la calle.

Creo que… nos darán una bienvenida… - Susurro y Jason sonríe.

Sí… así parece… - Me dice… de repente… ambos empezamos a correr… cosa que produce que los hombres que nos estaban viendo nos empiecen a seguir. Entramos a un callejón y empezamos a subir las escaleras de emergencia de uno de los edificios, al llegar a las azoteas notamos que los tipos que nos seguían suben de un salto a ellas.

- ¡¿Qué diablos…?! – Dice Jason sorprendido… ¿Cómo no estarlo? No hay hombre que pueda saltar así de alto… al menos no uno normal.

Buenas noches Fantasmas… ¿Cómo les va? – Nos dice uno de los tipos con una cínica sonrisa.

No muy bien, no nos gusta ser seguidos. – Le contesta Jason cruzándose de brazos mientras yo simplemente meto mis manos a los bolsillos del pantalón mientras veo de reojo como los demás tipos nos rodean.

Oh… mis más sinceras disculpas entonces… pero es que… mis camaradas y yo teníamos curiosidad de saber qué hacían aquí. – Dice el tipo y yo sonrío.

Pues… simplemente andábamos dando una vuelta. – Contesto yo mientras Jason se ríe suavemente.

- ¿Hay algún problema con eso? – Le pregunta él y el tipo frente a nosotros nos sonríe.

A decir verdad… sí. – Contesta y los tipos se nos vienen encima con gran rapidez, Jason y yo empezamos a defendernos mas al parecer la fuerza de estos tipos es mucho mayor que la nuestra, los empujamos y corremos hacia la orilla de la azotea, elevamos nuestra energía y los tipos se nos vienen encima de nuevo.

- ¡¡Peleemos pues!! – Grita Jason lanzándose hacia un tipo, le cae encima y noto que empieza a golpearlo furiosamente… yo corro hacia un par de tipos y le estrello una esfera de energía a uno en la cara, volteo hacia el otro y este me da un puñetazo en la mejilla con tanta fuerza que me hace girar, aprovecho el impulso para golpearlo con la parte de atrás de mi puño para después estrellarle una esfera de energía en el estómago, volteo hacia Jason y noto que él está sosteniendo del cuello a un tipo con la mente mientras golpea a otro con patadas.

- ¡¡¡No te distraigas Fantasmita!!! – Me dice alguien agarrándome por la espalda, otro de los tipos se acerca a mí por el frente y empieza a golpearme, de pronto, una esfera de energía golpea la sien del tipo que tengo enfrente y yo golpeo con la parte de atrás de mi cabeza la frente del que tengo atrás, este me suelta y me volteo con el puño por delante impactándole la nariz rompiéndosela, después volteo a ver y noto que Jason camina hacia mí… ya no hay más tipos en pie.

Oye… te has vuelto violento. – Le digo en tono de broma y él se ríe suavemente.

Sí… hace muchos años que no peleo… se siente bien quitarse el estrés un rato. – Me dice y ambos nos reímos suavemente.

Fantasmas… nosotros no somos más que el comienzo… el comienzo… - Dice uno de los tipos poniéndose de pie, saca un arma y se la acerca al mentón.

¡¡No te creo…!! - Susurra Jason.

¡¿Otra vez…?! – Susurro yo al ver como el tipo se deja ir un tiro, suicidándose.

- ¡¿Sabes?! ¡¡Me estoy hartando de que pase esto!! – Me dice Jason calmando su espíritu al igual que yo.

Vamos Jason… no les prestes atención… larguémonos de aquí. – Le digo caminando hacia la orilla de la azotea, Jason camina a mi lado y nos dejamos caer al callejón, levitamos para disminuir la velocidad de la caída y después salimos a la calle de nuevo.

Bueno… ¿Hacia dónde vamos? – Le pregunto y él suspira pesadamente.

Wall Street… la última vez allí tenían su base de operaciones las Cobras. – Me responde y asiento con la cabeza.

Caminamos hasta llegar a Wall Street y Jason rompe el candado de la entrada a una estación de subterráneo abandonada, bajamos y noto que el lugar es un desastre.

No te separes mucho. – Me dice Jason y entramos al baño del lugar, Jason camina hasta un sanitario con el letrero de cerrado y lo abre, el cubículo está asqueroso y huele espantoso.

- ¡¿No estás pensando en usarlo… o sí?! – Le pregunto y él me sonríe, jala la cadena del baño y la pared detrás de él se hace para atrás, entramos y noto que el lugar está abandonado… pero aún así… se nota que era mucho más limpio que el resto de la estación.

Estos tipos mantenían todo en secreto, se escondían donde menos te lo imaginabas… este, supuestamente, era el Nido de Cobras. – Me dice Jason cruzándose de brazos mientras yo miro alrededor… en realidad el lugar tiene atisbos de lo que fue anteriormente… una base de operaciones de alta tecnología.

Pero… ¿Qué hacemos aquí? No hay nada… ya no queda nada. – Le digo caminando hacia uno de los cubículos revisando un cubo de basura lleno de hojas de papel quemadas… al parecer son restos de informes.

Aún no lo sé Jake… - Me contesta caminando hacia la oficina principal, dejo de revisar la basura y camino hacia él también, noto que Jason está intentando hacer encender una vieja computadora así que yo empiezo a ver el lugar, noto que hay un casillero cerrado… mas el candado parece nuevo, me acerco a él cargando un poco de energía sobre la yema de mi dedo y lo hago estallar, abro el casillero y noto que hay una computadora portátil dentro de él.

Esta porquería no sirve… - Oigo que dice Jason y saco la computadora portátil del casillero, camino hacia él y pongo la computadora en el escritorio.

Veamos esta… - Le susurro abriéndola y la enciendo… esta carga rápidamente, se la dejo a Jason para que la revise mientras yo simplemente me cruzo de brazos leyendo la información de los documentos que Jason logra encontrar.

Dr. Jack Rivers… - Susurra Jason refiriéndose a uno de los nombres mencionados en un documento.

- ¿Dónde he oído ese nombre? – Dice Jason siendo él quien se cruza de brazos ahora y yo empiezo a releer el documento… menciona algo sobre un nuevo proyecto psíquico… un ejército infinitamente coordinado hecho a base de las muestras alguna vez recolectadas por el tal Dr. Rivers.

- ¡¡Mierda…!! – Oigo que dice Jason y lo volteo a ver.

- ¡¡Jack Rivers!! ¡¿Cómo pude olvidar a ese maldito…?! – Dice llevándose una mano a los ojos en señal de su frustración.

- ¿Quién es? – Le pregunto y él baja su mano hasta cubrir su boca.

El Dr. Jack Rivers… - Susurra destapándose la boca.

- Ese maldito fue uno de los primeros hombres que logró implantar habilidades psíquicas en cuerpos nada expertos en el campo. – Me contesta… ¿Implantar habilidades psíquicas?

No entiendo, ¿A qué te refieres con implantar? – Le pregunto y él empieza a revisar la computadora.

Me refiero… a… esto. – Me dice mostrándome un pequeño esquema del cerebro humano, el Dr. Rivers comprobó que escaneando toda la información de este, combinado con varias drogas aceleradoras de neuronas y un tal “Suero-P”, esta puede implantarse de manera parcial a otro… algo así como un pequeño lavado de cerebro.

En ese informe han omitido que el maldito de Rivers me secuestró para añadir a la mezcolanza de su suero mi ADN… supuestamente para fortalecer las neuronas del “Recipiente”, tanto para la información como para las drogas. – Me comenta Jason y sonrío.

- ¿Te secuestró? – Le pregunto y él se ríe suavemente.

Sí. – Me contesta y en eso oímos que algo explota muy cerca de nosotros… tanto que el techo deja caer un poco de su polvo.

- ¡¿Qué rayos…?! – Pregunto y Jason corre fuera de la oficina principal.

- ¡Tenemos compañía…! – Grita Jason y cierro la computadora rápidamente, miro en el casillero y noto que hay una vieja mochila ahí, la tomo y meto el aparato en ella, salgo de la oficina también poniéndome la mochila y noto que Jason está peleando contra un par de individuos, corro hacia él para atacar a uno de los tipos hasta noquearlo viendo como Jason hace lo mismo con el otro.

Debemos irnos. – Me dice Jason caminando fuera del escondite, lo sigo y al salir a la estación del subterráneo notamos que hay varios tipos frente a nosotros… vestidos con ropas parecidas a las de los equipos SWAT.

Fantasmas… - Oímos que dice uno con voz vacía… sin vida aparente.

Fantasmas… Fantasmas… - Repiten los demás y Jason y yo nos miramos entre sí.

Espeluznante. – Me dice Jason burlonamente.

Matar… ¡Matar… Fantasmas…! – Grita uno llamando nuestra atención y volteamos a ver de nuevo rápidamente, notando como todos los hombres corren velozmente hacia nosotros… demasiado veloz diría yo.

- ¡¡¿Qué…?!! – Grito yo viendo como tres tipos se me vienen encima mientras que otros tres lanzan a Jason a las vías del tren. Empiezo a luchar contra los tipos bloqueando la mayoría de ataques pues no puedo pelear como quisiera debido a la mochila en mi espalda, de pronto empiezo a oír el ruido del tren subterráneo acercándose… ya que me distraigo uno de los tipos me lanza al suelo y los tres tipos me caen encima intentando golpearme, miro hacia arriba y noto que Jason sigue peleando en las vías del tren.

- ¡Jason…! ¡Tren…! – Le grito como el tipo encima de mí, y la presión que ejerce sobre mi cuello, me lo permite, Jason voltea a ver hacia el túnel y al notar que el tren viene libera un poco de energía de golpe lanzando a sus contrincantes al suelo, salta fuera de la vía del tren justo cuando este pasa… encima de los demás hombres… sonrío y libero energía tal y como lo acaba de hacer Jason lanzando a los tres tipos lejos de mí, me pongo de pie con las manos y Jason camina hacia mí.

Algo está mal… - Me susurra mientras ambos volteamos a ver a los tres tipos que se están parando lentamente.

Estos tipos para nada que se parecen a los que enfrentamos en la azotea… menos se acercan a los que describe el informe de la computadora. – Me explica terminando justamente cuando los tres tipos se nos vienen encima, con la mente los detenemos y los azotamos fuertemente contra la pared noqueándolos al instante.

- ¿Y? – Le pregunto y él se encoje de hombros.

No sé tú… pero a mí me parece raro. – Me dice y le sonrío mientras empezamos a caminar hacia la salida de la estación.

Después de salir de la estación caminamos hacia un hotel y Jason pide una habitación, subimos a ella y entramos. Camino hacia un escritorio del lugar mientras me quito la mochila y al llegar saco la computadora y la pongo sobre el mueble, abro el aparato y noto que no la apagué anteriormente.

Así que… la trajiste. – Me pregunta Jason acercándose a mí, me siento en la silla frente al escritorio y sonrío.

Sí… tal vez nos responde por qué sentimos que está mal... – Le digo empezando a leer el documento… después de un rato llego a una parte interesante.

- ¿Ya viste? – Le pregunto.

– “El proyecto “Anti-F” consiste en cuatro fases independientes. 1, lavado de cerebro; se borran los recuerdos anteriores para asegurar la docilidad del sujeto. 2, implante de nueva memoria; mediante el grabado de una memoria virtual se le adhiere la educación, tanto en armas y artes marciales como en la disciplina. 3, implante de habilidades; con respecto a la memoria y ADN del Psychic Ghost, estos son implantados al mismo tiempo que el Suero-P entra al organismo aumentando así la coexistencia de este con el sujeto. 4, extremidades biónicas; si bien es cierto que el proyecto de Rivers consistía solo en la tercera fase, el presente proyecto también busca aumentar la capacidad física sin necesidad de depender totalmente de la habilidad psíquica y sus poderes.” – Lee Jason en voz alta.

- ¿Crees que el punto cuatro explique lo de los tipos que nos atacaron en las azoteas? – Le pregunto recostándome en el respaldo de la silla mientras él empieza a subir y bajar el documento con el mouse buscando algo.

Pues… al parecer. - Me responde dejando de mover el documento al encontrar unas imágenes, las miro detenidamente y noto que las partes biónicas consisten en brazos, piernas e incluso columna vertebral.

Vaya… al parecer eso les da mucha ventaja. – Le digo a Jason para después reírme suavemente.

Claro que sí… pero… lo que no entiendo… es… cómo salió el Dr. Rivers de prisión. – Me dice cruzándose de brazos y lo volteo a ver.

- ¿De prisión? – Le pregunto.

Sí, sí. Después de secuestrarme… el abuelo de Jennifer y yo le frustramos los planes liberando los dos únicos “Sujetos básicos estables” de su cuarentena para después, entre los cuatro, destruir sus “Súper soldados”… eran veinte, si no mal recuerdo. – Me responde.

Pero bueno… se supone que la corporación anónima a la que me uní lo había capturado y le había confiscado todos sus documentos, así como también lo había privado de cualquier comunicación. – Me dice quedándose pensativo un momento para después suspirar.

Bueno… sea como sea… el Dr. Rivers no nos importa… nos importan los falsos Fantasmas que quiere desarrollar nuevamente. – Me dice descruzándose de brazos para después apagar la computadora y cerrarla.

Pero… si no hacemos algo con él… obviamente no se rendirá y tratará siempre de empañar nuestro nombre. – Digo yo mientras Jason camina hacia la cama para después dejarse caer en ella, mientras lo hace yo giro la silla en donde estoy para no perderlo de vista.

Sí… tienes razón… pero por ahora me preocupan más sus creaciones debido a Sparks… ya viste que no han perdido tiempo en querer asesinarlo. – Me dice mientras pone uno de sus antebrazos sobre sus ojos.

No sé tú… pero yo siento que estando hasta el otro lado del país no somos de mucha ayuda para él, ¿O sí? – Le digo con una sonrisa y él se ríe suavemente.

A decir verdad… - Me dice y oigo como la ventana detrás de mí se quiebra como si varios tiros pasan por ella… Jason rueda para bajarse de la cama mientras yo me tiro al suelo, meto mi rostro debajo de la cama y noto que mi hermano hace lo mismo.

- ¡Sí! ¡Somos de mucha ayuda! ¡Por que hemos llamado la atención del dueño de esa computadora! – Me grita, con una sonrisa, debajo de la cama mientras eleva su energía, hago lo mismo y nos ponemos de pie, caminamos hacia la ventana haciendo un escudo frente a nosotros y notamos que los tiros vinieron del edificio de enfrente… ya que el tipo sigue ahí.

- O es un reverendo pelmazo… o es terriblemente astuto. – Le susurro a Jason viendo como el tipo incluso nos saluda con la mano, deja caer el rifle de francotirador mientras se sube al borde de la ventana y después se deja caer de este.

Creo que… la segunda Jake… - Me susurra Jason subiéndose al borde de la ventana y se deja caer también, cuando me estaba subiendo al borde el cuarto donde estaba el tipo explota.

Espero que no haya habido alguien cerca… - Susurro dejándome caer de la ventana.

Al caer a la calle noto que Jason ya está en persecución del sujeto... me han dejado por varias cuadras, empiezo a correr para darles alcance mas, para mi suerte, las calles se pueblan, tanto de autos como peatones.

Mierda. – Digo deteniendo mi andar, miro hacia la calle y noto que la única forma de alcanzarlos es por ella, sonrío al ver un tipo en motocicleta y me acerco a él.

Lo siento chico, pero necesito tu vehículo. – Le digo parándome a su lado y él sube el visor de su casco.

- ¡¿Estás loco?! ¡¡Consigue el tuyo!! – Me grita y le sonrío para después darle un pequeño golpe en el casco.

- ¡Bájate! – Le digo mientras el tipo se queja quitándose de la motocicleta, acelero quemando un poco las llantas y empiezo a manejar entre vehículos. Después de poco tiempo le doy alcance a Jason, quien al verme salta y se sube detrás de mí.

- ¿Por qué tardaste tanto? – Me pregunta.

Hmph, no encontraba un color que me gustara. – Le digo bromeando y él se ríe suavemente; le doy alcance al tirador pero noto que el tipo quita de una patada al conductor de otra motocicleta y se sube en ella para después acelerar a toda marcha.

Qué tedioso. – Susurro acelerando más aún hasta llegar al lado del tipo, este empieza tirarle golpes a Jason, oyendo como estos suenan tremendamente fuertes, hasta que logra empujarlo casi haciéndolo caer al pavimento… cosa que evito moviendo la motocicleta lejos del tirador. Cuando Jason recupera el balance me acerco de nuevo al tirador y empiezan a pelear de nuevo… de pronto… llegamos a un cruce… y veo como el semáforo se pone en rojo para nuestro lado.

- ¡Ay mierda! – Grito al ver un autobús frente a nosotros llamando la atención de mi hermano y el tirador, este último frena su motocicleta pero, a causa de que Jason y él estaban forcejeando con una mano, nos jala hacia él, las motocicletas caen al suelo mientras nosotros tres nos golpeamos contra el autobús… aunque yo atravieso los vidrios y caigo sobre uno de los asientos; al recuperar un poco el sentido miro hacia el asiento de atrás y noto que un par de chicas me están viendo algo asustadas.

Tranquilas niñas… esto no es nada para mí. – Les susurro guiñándoles un ojo mientras ellas me sonríen, me pongo de pie y salgo por la misma ventana que entré notando como Jason y el tirador ya están peleando mano a mano. Noto que el tipo se mueve más rápido que Jason… e incluso noto como mi hermano sale lastimado con cada golpe que bloquea… este tirador… parece como si fuera uno de los primeros sujetos del proyecto Anti-F. Camino hacia ambos y noto que el tipo le da un tremendo puñetazo en la boca del estómago a Jason… dejándolo tirado en el suelo, corro hacia el tirador pero este me recibe con una patada en el pecho tirándome al suelo, sintiendo una fuerza brutal que casi no me deja ni respirar, me pongo de pie como puedo y noto que el tipo tiene rodeadas sus manos de energía psíquica.

- ¡¡Vamos Fantasmita!! ¡¡¿Por qué te detienes?!! – Me dice con una sonrisa cínica y sonrío también.

¡¿Quién dice que me he detenido?! – Le pregunto llenando de energía mis manos empezando a atacarlo como puedo… o más bien como me deja, ya que apenas y puedo igualar sus movimientos.

Varios minutos después el tirador me toma del cuello con tanta fuerza que tomo su mano con ambas mías tratando de soltarme… el tipo empieza a golpearme el estómago con su mano libre hasta que me deja sin aire… apenas consciente… cuando todo empieza a tornarse oscuro… una esfera de energía golpea la parte de atrás de la rodilla del tirador arrodillándolo y haciéndome a mí tocar el suelo, rápidamente recobro un poco mi sentido y golpeo con ambas manos las orejas del tipo haciéndolo que suelte mi cuello para después estrellarle un esfera de energía en la sien con lo poco de fuerza que me queda… caigo arrodillado al suelo también y noto como Jason corre hacia mí, pongo mis manos en el suelo también, entendiendo sus intenciones, y él se impulsa de mi espalda para darle una gran patada en el cuello al tipo rompiéndoselo al instante… Jason cae al suelo mal y al parecer, por el sonido de este, se disloca el hombro.

- ¡Maldita sea! – Grita mi hermano… mas yo no puedo ni siquiera mover el cuello… apenas y sigo despierto… trato de recuperar el aire como sea… mas se me es tremendamente costoso.

Ven, déjame ayudarte. – Oigo que le dice una voz femenina a Jason.

Gracias. – Le susurra él y no después de mucho oigo como el brazo de mi hermano truena de nuevo seguido de un fuerte grito de él.

Calma, calma. – Le dice la chica… no después de mucho siento como dos personas me toman de los brazos para ayudarme a ponerme de pie, volteo a ver hacia mi lado izquierdo y noto que es Jason, volteo al lado derecho… y solamente veo un destello rubio… pues mis ojos se me cierran al instante.

Al despertar y abrir los ojos noto que el techo está hecho de piedra sólida, volteo hacia los lados y noto que estoy acostado en una banca de madera pues no puedo ver por la espalda de esta y de la siguiente; lentamente me siento a la orilla de la banca y noto que estoy en una iglesia, cerca de un altar, me parece conocido el lugar… mas no logro reconocerlo a la perfección, me pongo de pie y camino hacia el altar, al llegar a él noto que hay una cruz de plata sobre él.

Me alegra que ya andes curioseando. – Oigo que dice la misma voz femenina de antes desde uno de mis lados, volteo hacia él y la chica rubia sale de atrás de un pilar cerca del altar.

Sasha… - Susurro al recordar quien es la chica, ella se acerca a mí y me sonríe.

Sabes mi nombre... ¿A qué debo ese honor? – Me pregunta y bajo la mirada.

¿Honor? – Le pregunto y ella me levanta el rostro del mentón delicadamente.

Sí… eres un Jefe Fantasma, imagino que estás muy ocupado como para saber el nombre de cada miembro de tu “Pueblo”. – Me responde y le sonrío.

Pues… lo sé… por que tengo que saberlo… - Le digo mientras volteo a ver el altar, recordando la iglesia de golpe.

Santos del Paraíso Restaurado… - Susurro con una sonrisa pues aún me hace gracia ese nombre.

No pensé que supieras ese nombre tampoco. – Me susurra la chica mientras yo me acerco más al altar hasta tomar la cruz de plata, la cruz que me atravesó alguna vez.

- ¿También lo sabes por que debes saberlo? – Me pregunta y la volteo a ver, ella me está sonriendo igual o quizá más que antes… le sonrío y dejo la cruz donde la encontré.

Sí… exactamente. – Le contesto y oigo que una puerta se abre cerca de nosotros, o más bien arriba, volteo hacia el balcón y noto que Jason se acerca a él hablando con el supuesto encargado de la iglesia… un tal… Ashton Sanders si recuerdo bien.

Gracias por todo. – Le dice Jason mientras le estrecha la mano a Ashton.

Es un placer Jefe Andrews. – Le dice el tipo y Jason camina hacia las escaleras para bajar al primer piso.

- ¿Vamos Jake? – Me pregunta al llegar a la puerta principal y le sonrío.

Nos vemos Sasha… cuídate, gracias por todo. – Le digo a la chica y ella solo me guiña un ojo, camino al lado de mi hermano y salimos de la iglesia.

Hmmm… esa chica… Sasha… te ha sacado dos veces de aprietos. – Me dice Jason después de unos minutos en silencio y lo volteo a ver.

- ¿Dos? – Le pregunto.

Sí… al parecer ella te salvó en la azotea… y volvió a hacerlo ahora. – Me contesta y me río suavemente.

Hmmm… sí… es buena. – Le susurro mientras miro mi reloj de pulsera, ya son cerca de las tres de la mañana.

El obispo Sanders me comentó que conocía al tirador que nos enfrentamos, se hacía llamar “Lone Viper”, al parecer era la última cobra del nido… así como también el primer “Sujeto estable” del Dr. Rivers. – Me dice Jason.

Así que… ¿Él asesinó al padre de Sparks? – Le pregunto a Jason y él asiente con la cabeza.

Ahora solo falta detener el plan del doctor… antes de que encuentre otra forma de inculpar nuestra gente. – Me dice mientras llegamos a una calle principal y Jason le hace parada a un taxi.

Pero… no tenemos ninguna pista de donde pueda estar. – Le digo yo mientras él se sube al taxi, me subo también y este nos lleva al aeropuerto. Tomamos un vuelo a Los Ángeles y al llegar al hotel del Lobby son cerca de las seis.

Bueno… por ahora creo que esto es todo Jake… avisaré a la corporación nuestro avance. – Me dice Jason y sonrío.

- ¿Ya no me necesitarás? – Le pregunto.

Pues… no por ahora… te agradezco mucho tu ayuda hermano. – Me contesta estrechando mi mano… siendo yo quien ahora lo jala hacia mí para abrazarlo.

De rien mon frère, cuando quieras. – Le digo y él me da un par de golpes en la espalda.

Gracias, gracias… - Me dice mientras nos separamos.

Entonces… me voy… quiero llegar temprano para sacar a mi familia a algún lado. – Le digo y él asiente con la cabeza.

Excelente, no te detengo más, que tengas buen viaje Jake, y gracias de nuevo. – Me dice cuando nos soltamos la mano mas yo se la pongo en el hombro.

Cuando quieras… despídeme de tu familia. – Le digo dando un par de pasos para atrás.

Y tú salúdame a la tuya. – Me dice y me doy vuelta para caminar hacia la entrada del hotel.

Me dirijo al aeropuerto de Los Ángeles de nuevo y al llegar tomo un avión a Alaska. Ya que llego un poco pasadas de las ocho de la mañana tomo un taxi hacia el pueblo, incluso este me lleva hasta la cabaña, le pago y entro a en ella.

Qué causa la felicidad,

Es quizá la tranquilidad,

El sueño de prosperidad,

Pensar que no existe maldad.

Al abrir la puerta no oigo ningún tipo de ruido.

Qué extraño. – Susurro caminando hacia la cocina mas no hallo a nadie, volteo a la sala pero nadie está frente a la televisión tampoco… camino hacia la recámara y noto que ambas camas, la nuestra y la de Samantha, están arregladas.

– “Te digo mi amor que por ti yo daría lo que de mí pidiera esta vida; solo por despertar junto a ti, entre tus brazos, día tras día, día tras día.” – Oigo que canta Kimberly desde el baño, volteo a ver hacia él y noto que la puerta está entrecerrada, sonrío y camino hacia ella, la abro lentamente y noto que mi esposa está sentándose dentro de la tina a punto de tomar un baño de agua caliente.

Ay… qué rico… - Susurra para sí misma Kimberly recostándose en la espalda de la tina con los ojos cerrados y me acerco lentamente a ella mientras me quito los zapatos.

Vaya… parece que sabes cómo divertirte sin mí. – Le susurro a mi esposa sentándome lentamente en la orilla de la tina, ella sonríe sin abrir los ojos y saca una mano de la tina para ponerla sobre una de las mías.

No me estoy divirtiendo… me estoy relajando… aunque… si quieres divertirme… no tengo ninguna objeción. – Me dice Kimberly con tono dulce, inocente… aunque con una pizca de sensualidad mientras abre los ojos un poco.

Hmmm… ¿Cómo podría divertirte si estás en la tina? – Le digo acercándome a su boca mientras ella rodea mi cuello con sus brazos mojándolo con la cálida humedad de ellos, empiezo a besarla lentamente mientras que ella empieza a jalarme.

- ¿Pero qué…? – Susurro y ella me jala fuertemente haciéndome acostarme sobre ella mojando mi ropa por completo, cosa que le provoca una maliciosa risa.

Ha, ha… muy graciosa. – Le digo besándola de nuevo mientras ella empieza a desabotonar los botones de mi camisa.

- ¿Y Sammy? – Le pregunto entre besos y siento como ella sonríe en mi boca.

En la escuela. – Me contesta terminando de desabotonar mi camisa para después jalarla hacia mi espalda y quitarla.

Hmmm… qué bien. – Le susurro pasando de sus labios a su mejilla, bajando por ella hasta su cuello… y empezando a morderlo suavemente.

Hmmm… Jake… - Me susurra al oído sacando la camisa de la tina y dejándola caer al suelo… de repente… la muerdo un poco más fuerte haciéndola gemir un poco alto.

Cuidado… cuidado… - Me susurra y me separo un poco de su cuello viendo como se lo he dejado algo rojo, sonrío y subo hasta sus labios de nuevo, empiezo a besarla y de repente ella atrapa mi labio inferior entre sus dientes y lo muerde algo fuerte también, al separarnos me mira inocentemente a los ojos mientras yo me toco el labio para revisar si me lo ha hecho sangrar.

Ay, qué exagerado. – Me dice Kimberly con una sonrisa y me acerco a su boca de nuevo para besarla profundamente mientras acaricio su espalda. Minutos después ella desabrocha mi pantalón y me hace girar para quedar debajo de ella, se sienta en la orilla de la tina y me ayuda a quitarme el pantalón con todo y la ropa interior para después sacarlos de la tina, me quita los calcetines también y al sacarlos se sienta sobre mí.

- ¿Cómo te fue? – Me pregunta empezando a masajear mis hombros.

Hmmm… yo digo que bien. – Le susurro cerrando los ojos tratando de relajar mis músculos.

Hmmm… no has dormido, ¿Verdad? Te sientes tan tenso. – Me dice subiendo mis brazos a las orillas de la tina.

No… la verdad no dormí. – Le susurro y siento como empieza a besar mi cuello cariñosamente… lentamente.

Creo que… en vez de divertirme contigo… tendré que relajarte. – Me dice empezando a besar mi clavícula mientras acaricia mi pecho con ambas manos.

Eh… ¿Alguna diferencia? – Le pregunto y ella se ríe suavemente.

Hmmm… que no quiero que hagas nada… - Me dice y abro los ojos un poco.

- ¿Nada? – Le pregunto y ella muerde su labio inferior maliciosamente.

Nope, nada de nada. – Me dice empezando a besar mi pecho… trato de abrazarla mas ella detiene mis brazos y me voltea a ver.

Hm-hm… nada Jake… no harás nada. – Me dice subiendo mis brazos de nuevo a las orillas.

No me hagas amarrarte. – Me dice y ambos nos reímos suavemente… ella empieza a frotar nuestras entrepiernas pero sin buscar que la penetre.

Quiero ver… que tanto puedo… “Abusar”… de ti. – Me susurra con un tono lujuriosamente provocante.

Hmmm… no pienso defenderme. – Le susurro y ella cierra sus ojos continuando con su movimiento. No después de mucho hace que la penetre y empieza a moverse lentamente mientras empieza a besarme los labios de una forma juguetona… traviesa… alejándose antes de que yo intente besarla profundamente… rozando con su lengua mis labios de vez en cuando… dándome más ganas de atraparla en mis brazos y simplemente besarla con todas mis fuerzas… mas no lo haré… pues quiero que mi esposa haga conmigo lo que quiera… lo que le plazca.

Después de varios minutos así Kimberly acerca su boca a mi oído y empieza a jugar el lóbulo de mi oreja con su lengua y dientes mientras se mueve un poco más rápido… excitándome como siempre al oír sus cortos pero profundos gemidos acompañados de tiernos suspiros. No después de mucho… ella detiene su movimiento y separa su rostro lentamente de mi oído… abro los ojos un poco y miro su rostro, notando como está un poco sonrojada por el lógico calor que nuestros cuerpos ya han obtenido.

Te amo Kim… - Le susurro y ella me sonríe bajando la mirada.

Me encanta que me lo digas… me das… me das muchas más ganas de besarte… - Me dice viéndome de nuevo de forma linda… tierna.

Yo también te amo Jake… te amo tanto… - Me dice… siendo yo quien baje la mirada ahora, sintiéndome pequeño por lo tan profunda de la suya.

Guau… - Susurra mi esposa llamando mi atención y la vuelvo a ver.

Es la primera vez… que noto que te sonrojas tanto. – Me dice y bajo la mirada de nuevo riéndome nerviosamente.

- ¡¡Ay!! ¡¡Qué lindo te ves!! – Me dice Kimberly rodeándome el cuello nuevamente con ambos brazos buscando mi mirada… sonriéndome al encontrarla.

Ahora entiendo… por qué te encanta sonrojarme… - Me susurra acercándose a mis labios poco a poco.

Te ves tan tierno… - Me dice y empieza a besarme nuevamente… para después de unos segundos… empezar a moverse lentamente. Kimberly empieza a moverse más y más rápido con los minutos sin dejar de verme a los ojos… cosa que tampoco dejo de hacer… viendo como con el paso del tiempo empieza a sudar así como también a gemir suavemente… de pronto me regala una tierna sonrisa… adornada de un encendido rubor en sus mejillas y un tímido entrecierre de sus ambarinos ojos… así como también acompañado de un largo gemido de placer… teniendo así ambos nuestro orgasmo. Ella acerca su rostro a mi cuello recostándose sobre mi pecho y empieza a acomodarse en él.

Hmmm… ya eres libre de hacer lo que quieras. – Me dice y ambos nos reímos suavemente… bajo mis brazos de las orillas de la tina y abrazo a mi esposa fuertemente… frotando su espalda con ambas manos… cierro mis ojos y siento como el cansancio se apodera de mí al instante… haciéndome dormitar sin preámbulos.

Estoy… estoy embarazada… - Apenas oigo que dice la voz de mi esposa entre sueños después de varios minutos… al reaccionar y entender las palabras de mi esposa la presiono un poco más y abro los ojos de golpe.

- ¡¿Perdón…?! – Le digo aún no muy seguro de haber oído bien… siento como Kimberly aprieta su agarre de mi cuello y esconde su rostro en mi pecho… cuando estaba a punto de cuestionarla… ella descubre su par de caramelos lentamente para posteriormente enseñarme su blanca sonrisa.

Estoy… embarazada Jake… de nuevo… - Me susurra y bajo la mirada sin saber qué hacer… ¡¿Está embarazada?! ¡¿De mí?! Bueno, eso es obvio… sonrío estúpidamente por dudarlo… pero…

- ¿Cuándo te enteraste? – Le pregunto completando mi pensamiento.

Ayer… pero… al parecer ya tengo cerca de dos meses… - Oigo que me contesta suavemente… la volteo a ver y la beso profundamente sin darle tiempo de hacer nada… al sentir como la he sorprendido… me separo rápidamente y bajo la mirada con una inevitable sonrisa.

Lo siento… no quise asustarte… es solo que… - Digo mas ella me levanta el rostro de golpe y me besa de improviso también… para después besarnos profundamente… con el poco aliento que nos había quedado.

Después de más de media hora besándonos me pongo de pie sin dejar de hacerlo levantando a Kimberly, ella rodea mi cintura con sus piernas mientras yo me salgo de la tina, caminamos fuera del baño y yo acuesto a mi esposa sobre la cama mientras con mi mano aparto las sábanas para posteriormente cubrirnos con ellas, mientras beso a Kimberly empiezo a moverme lentamente de nuevo sacándole un cansado gemido… haciéndome detener al instante.

Perdón… - Le digo separándome de ella un poco para mirarla a los ojos, ella me sonríe acomodando la cabeza sobre la almohada y después acerca mis labios a los de ella jalándome del cuello.

Hm-hm… nada de perdón… si me provocas me aguantas… aunque no soy culpable si me quedo dormida a medio camino. – Me dice entre besos empezando a mover su cintura contra la mía y ambos nos reímos suavemente… entiendo su cansancio… pues yo quizá me siento peor… pero… no todos los días te dicen que serás padre dentro de unos meses.

Lo mismo digo. – Le susurro empezando a moverme como ella quería, pasando de besar su boca a su cuello… oyendo como ella gime sin pena alguna mientras me abraza poniendo sus manos sobre mi espalda, mientras beso su cuello… empiezo a acariciar uno de sus pechos tiernamente.

¡Hmmm… Jake… hmmm…! – Susurra Kimberly de una manera enloquecedora… dejándose llevar totalmente por mis caricias… me encanta cuando hace eso… me encanta hacerla disfrutar… bajo de su cuello lentamente dejando de moverme poco a poco para empezar a mordisquear el pecho que no estaba tocando… empezando a juguetear con mi lengua su pezón… incluso mordiéndolo delicadamente… haciendo gemir a Kimberly más y más fuerte… haciéndome querer excitarla aún más… más de lo que siempre lo hago. Lentamente dejo de acariciar sus pechos, así como también dejo de moverme, y bajo hasta su estómago… empiezo a acariciar con mi lengua su ombligo sacándole varios suspiros así como pequeñas risas… volteo a ver a mi esposa sin dejar de acariciarla y noto que tiene los ojos cerrados y ambas manos sobre la almohada, la cual aprieta de vez en cuando… con una sonrisa maliciosa bajo de su ombligo… por su vientre… hasta su entrepierna.

Oh… oh… hmmm. – Susurra como queriendo decir algo más… aunque, al parecer, no la deja su cuerpo y lo que le provoco al estar acariciando su intimidad cariñosamente… delicadamente… tanto para su goce así como para el mío; mientras lo hago, empiezo a acariciar sus muslos sintiendo como estos se mueven espontáneamente… no después de mucho… veo como Kimberly abre un poco más las piernas así que la volteo a ver sin dejar de acariciarla… notando… que se está mordiendo uno de sus dedos de la mano nerviosamente… como para tratar de evitar algo… sonrío y paso ambas manos debajo de sus muslos hasta llegar a su trasero, empiezo a apretarlo mientras profundizo más mis caricias dentro de ella… haciéndola pasar de gemidos a placenteros gritos… ella baja su mano libre hasta mi cabeza y empieza a juguetear con mi cabello. Después de un par de minutos sin dejar de acariciarla… subo lentamente a su vientre… empezando a besarlo cariñosamente… sabiendo que un nuevo bebé ya está dentro de él… subo poco a poco hasta que llego de nuevo a su boca y saco su dedo lentamente de ella… notando que ya hasta lo tiene rojo de tanta fuerza con la que lo mordía… ella abre los ojos un poco… y me mira con una sonrisa así como también respirando agitadamente… me rodea de nuevo con sus piernas y brazos y yo me arrodillo jalándola conmigo, quedando ella sentada sobre mis muslos… tan cerca su rostro del mío… que logro sentir su cálido aliento, escapando por el pequeño espacio abierto de sus labios, golpear sobre los míos, ella empieza a besarme profundamente mientras se mueve rápidamente, haciéndonos gemir al instante… para, no después de mucho, tener nuestro orgasmo. Después de un par de minutos sin movernos abro mis ojos, sin recordar cuando exactamente los cerré, y miro que Kimberly aún está tratando de recuperar su aliento… despacio me inclino hacia la cama recostándola y ella abre los ojos lentamente… me sonríe y le doy un último beso en la boca para después recostar mi cabeza sobre su pecho.

Aunque nuestros corazones quieren seguirse amando una y otra y otra vez… nuestros cuerpos se sienten exhaustos y sin energías… solo dejándonos fuerza para poder acostarnos de costado… uno frente al otro… luchando para mantener abiertos los ojos para ver los del otro… mas Kimberly no soporta más y se queda dormida tras un largo suspiro… levanto mi mano lentamente y acaricio sus labios… perdiendo con esta última caricia mi fuerza… y durmiéndome al instante.

Al despertar siento como Kimberly está aferrada a mi pecho y yo la tengo firmemente abrazada… sintiendo su calor y su aliento en mi pecho... simplemente me acomodo en la almohada decidido a dormir de nuevo… mas oigo que alguien toca la puerta de la cabaña.

- ¿Qué…? – Susurro con extrema pereza no queriéndome mover de los brazos de mi esposa… después de unos segundos insisten de nuevo en tocar la puerta… suspiro resignado a ir a abrir y me suelto de los brazos de Kimberly lentamente para no despertarla… me pongo de pie tomando una toalla del armario y me la enredo en la cintura mientras camino hacia la puerta principal bostezando, tocan una vez más la puerta y la abro.

- ¿Qué pasa…? – Pregunto mas soy sorprendido por un arma en mi frente.

Buenas noches Ghost… - Oigo que dice alguien… sintiendo algo punzante en el centro de ella… mis fuerzas se van rápidamente viendo como caigo al suelo… mas no sintiendo dolor… sino que apenas oyendo el sordo sonido de mi cuerpo… perdiendo poco a poco el conocimiento… solamente viendo pasar un par de botas frente a mí… siendo esta mi última imagen.

Me despierto sintiendo un tremendo dolor de cabeza así como también un terrible escalofrío en todo mi cuerpo… siento como la fría ventisca me hace retorcerme en un mismo puesto… siento algo en la cabeza así que acerco una de mis manos a ella… al tocar mi frente… quito un dardo de ella… y lo miro fijamente.

Tranquilizantes… - Susurro dejándolo caer mientras me trato de poner de pie.

Oh no… ¡¡¡KIMBERLY!!! – Grito poniéndome de pie torpemente y caminando sintiendo como todo alrededor me da vueltas… llego hasta la recámara y noto que mi esposa no está… miro que alguien ha revisado el armario en busca de algo… al parecer ropa para ella pues faltan un par de zapatos… camino hacia la cama y noto que hay una nota en la almohada donde descansaba, la tomo rápidamente empezándola a leer.

– “Tres bodas… tres Fantasmas… tres humanos. Tres de ellos dependen de los otros tres. Tres corazones dejarán de palpitar.” – Leo sin saber exactamente qué diablos significa.

Mierda, mierda… ¡Mierda! – Grito caminando hacia el armario para buscar cualquier ropa para vestir. Al estar listo corro fuera de la cabaña apenas cerrando la puerta principal y me dejo caer al precipicio, corro hacia el pueblo y al llegar entro a la carpintería.

- ¡¡¿Abby?!! ¡¡¿Abby estás aquí?!! – Grito desesperado caminando a la barra.

- ¡¿Jake…?! ¡¿Qué pasa, qué tienes?! – Me dice Abbygail saliendo de atrás de la barra limpiándose las manos de aceite de motor.

- ¿Crees que… que podrías recoger a Sam y tenerla aquí contigo por un tiempo? – Le pregunto con notoria preocupación.

- ¿Qué…? – Me dice confundida.

- ¡¿Puedes o no puedes?! – Le pregunto bajando la mirada totalmente frustrado.

- ¡Sí, sí! ¡¿Pero qué te pasa?! – Me pregunta mientras me llevo una mano a los ojos frotándomelos.

Secuestraron… a Kim… - Le contesto.

- ¡Ay Dios mío…! – Oigo que dice Abbygail y suspiro profundamente descubriendo mis ojos.

Pero… pero… ¿Ya sabes algo… cualquier cosa? – Oigo que me pregunta preocupada, casi tartamudeando, y la volteo a ver.

Quien sea que haya sido… dejó esto. – Le digo enseñándole el pedazo de papel que encontré en la almohada de Kimberly, ella lo toma y empieza a leerlo.

- ¿Qué significa? – Me pregunta más confundida que yo, me regresa el papel y lo releo de nuevo.

No lo sé… lo que sé es que tengo que encontrar a mi esposa. – Le contesto dándole vuelta al papel… notando que tiene una etiqueta en él.

Hospital “New Era”… Detroit, Michigan. – Susurro… ¿Será ahí donde está mi esposa?

Tengo que irme Abby… - Le digo guardando el papel y al voltearla a ver noto que ya está sollozando con un par de lágrimas en los ojos… sin duda se preocupa mucho por Kimberly.

Ten cuidado Jake… ten mucho cuidado. – Me dice y me acerco a ella.

Lo tendré… - Le susurro dándole un beso en la frente para después caminar hacia la salida del lugar.

No le digas nada a Sammy… por favor… - Le digo viéndola de reojo justo frente a la puerta de salida.

No… claro que no… los estaremos esperando… - Me dice y salgo del lugar.

Tomo un taxi al aeropuerto y allí compro un boleto hacia Detroit. Al llegar me bajo del avión y salgo del aeropuerto, abordo un taxi y me acerco al conductor.

- ¿Sabe dónde queda esto? – Le pregunto enseñándole el papel desde el asiento trasero y él lo mira extrañado.

- ¿New Era? Hace mucho que no oigo ese nombre. – Me contesta.

- ¿Sabe dónde es? – Le pregunto mientras guardo el papel en la bolsa de mi pantalón.

No sé dónde es… sé dónde era… ese lugar está abandonado desde hace varios años… - Me dice empezando a acelerar para salir a la calle principal.

- ¿Y eso? – Le pregunto recostándome en el asiento.

Pues… se rumora que en el lugar se llevaron a cabo cosas terroríficas… experimentos y demás barbaries… otros dicen que el lugar está embrujado y que por eso ya no quisieron demoler el edificio para construir otro. – Me contesta y sonrío… un edificio “Maldito”… curioso.

- ¿Qué fue lo último que se dijo del lugar? – Le pregunto y el taxista se ríe suavemente.

Que el antiguo Director Médico del lugar lo había comprado y pensaba reabrirlo… aunque dudo que alguien asista a consulta. – Me contesta el taxista y miro por la ventana… al parecer es el lugar perfecto para usar de guarida… Kimberly… aguanta… voy por ti.

Al llegar al frente del hospital le pago al chofer y me bajo del taxi, miro que el lugar está abandonado así como también los edificios circundantes. Cuando el taxi se va noto que hay una pequeña mancha de sangre en el pavimento… no parece haber signos de agresión sobre él.

- ¡Ay mierda! – Grito… no creo que… que se hayan atrevido a hacerle daño a mi esposa… corro hacia la entrada del edificio y entro. Llego hasta la recepción frente a mí y noto que el lugar está lúgubre, oscuro y polvoriento… eso sin agregar el putrefacto olor mezclado con una pizca de intolerable químico.

Mierda… - Susurro… no puedo dejar que Kimberly sufra quién sabe en qué estado aquí… corro hacia el único pasillo, a mi izquierda, hasta llegar a la esquina, noto que hay una puerta con el letrero de “Dormitorios” frente a mí y otra a mi lado con el de “Morgue”… de repente… como un balde de agua fría… recuerdo un lugar muy parecido a este.

No… no… esto no puede ser cierto. – Susurro abriendo lentamente la puerta de la Morgue… viendo el cuarto exactamente como lo recuerdo… excepto que sin los cadáveres.

Imposible… - Susurro mientras camino hacia la puerta de los Dormitorios solo para cerciorarme de lo que aún no quiero creer al abrirla.

Debo sacar a Kim de aquí. – Susurro corriendo hacia la única dirección del pasillo… llegando hasta el elevador frente al Laboratorio, toco desesperadamente el botón para llamar el elevador solo para reaccionar y darme cuenta que sí funciona, cuando las puertas se abren entro a él y toco el botón para bajar… temiendo aún de lo que puedo encontrarme.

Al llegar al sótano del hospital me convenzo de una vez por todas de lo que no quería creer.

Estoy… estoy de nuevo donde desperté… - Susurro caminando hacia la puerta de lo que la última vez fue la sala de operaciones donde desperté por primera vez… abro la puerta y noto que no está la camilla… pero sí la marca de donde se supone que estaba antes.

Qué tonto… estoy loco… esto es Michigan… no París… - Susurro llevándome una mano a los ojos para frotármelos… pues el ambiente del lugar me tiene algo aturdido ya.

Aún así ambos lugares son iguales Jake. – Oigo que dice alguien detrás de mí y volteo con el puño por delante… mas alguien me lo detiene y subo la mirada hasta su rostro.

Jason… ¿Qué haces aquí? – Le pregunto a mi hermano bajando mi puño lentamente, Jason lleva su mano al bolsillo y saca un trozo de papel… reconociéndolo al instante… saco el papel que encontré de vuelta en la cabaña y él sonríe tristemente.

Siento que estés aquí por lo mismo que yo. – Me susurra dejando caer el papel… cosa que hago también.

Pero… falta uno más… ¿No? – Le pregunto y él se cruza de brazos.

- ¿Uno más? – Me pregunta algo confundido.

Un Fantasma más… somos dos… ahí mencionan tres. – Le respondo y él suspira pesadamente.

Tengo la sensación… de que el tercer Fantasma… ya está abajo. – Me dice y lo miro extrañado.

- ¿Abajo? – Le digo y camina hacia la mancha de donde se supone que va la camilla, se arrodilla y empieza a buscar algo entre el polvo… al encontrar un par de cables corta dos por mitad y los cruza… haciéndolos echar chispas.

- ¿Vienes? – Me pregunta y miro como el piso lentamente se hunde mientras Jason se pone de pie, camino hacia él y poco a poco veo como el piso va bajando aparentemente a otro sótano… en Paris… en Francia… ¿Habrá habido otro piso también?

Cuando el elevador se detiene noto que el camino frente a nosotros está totalmente oscuro… el clima del lugar está sumamente frío… y lo único que se oye son unos débiles sollozos.

Esto no me gusta… - Susurra Jason y yo cargo un poco de energía en la yema de mi dedo para después convertirla en una pequeña flama.

Vamos. – Le susurro a Jason tomando la delantera… mas cuando paso al lado de unos barrotes oigo que los sollozos se vuelven un poco más fuertes.

- ¡Jake…! – Apenas oigo que alguien susurra y volteo a ver hacia los barrotes… hallando detrás de ellos… a Kimberly… en los brazos de Jennifer.

- ¡Kim! – Grito yo apagando el fuego de mi dedo para abrir la celda.

- ¡Jen! – Grita Jason y ambos entramos a la celda para abrazarlas… yo siento como mi esposa está sumamente fría y temblorosa.

- ¡¡Jake…!! ¡¡Ellos…!! ¡¡Ellos…!! – Me trata de decir volteándose hacia mí como su cuerpo la deja… Jennifer la suelta para abrazar a Jason y Kimberly me abraza a mí.

- ¿Qué pasa mi amor? – Le susurro y ella hunde su rostro en mi pecho llorando abiertamente… desesperadamente… la aprieto un poco sin saber qué le pasa en verdad… mas me doy cuenta al ver que su entrepierna está húmeda… acerco mi mano al interior de uno de sus muslos… y toco esa humedad… para después ver la yema de mi dedo… y darme cuenta… que es sangre… es sangre de su interior… al instante… como una bala a través de mi garganta… siento un terrible sentimiento… una terrible tristeza… abrazo a mi esposa fuertemente… y empiezo a sollozar también… abrazando a mi esposa con ambos brazos de nuevo.

- ¿Qué pasó? – Le pregunta Jason a su esposa y ella baja la mirada.

Cuando la secuestraron… dice que intentó defenderse… y que ellos simplemente le pegaron un rodillazo en el estómago. Cuando la trajeron… ya estaba sangrando… traté de decirles que era algo grave… pero simplemente nos dejaron aquí. – Alcanzo a oír que contesta Jennifer y yo solo cierro mis ojos.

- ¡Lo siento…! ¡¡Lo siento…!! ¡¡¡Lo siento…!!! – Me dice mi esposa más llorando que hablando mientras siento como arruga fuertemente mi camisa… incluso… rasguñando un poco mi pecho… trato de decir algo… cualquier cosa para consolarla… mas no puedo… si no estoy llorando es por que apenas y puedo pensar.

Vanessa... ella también está aquí… - Oigo que susurra Jennifer después de unos segundos en silencio.

Sí… lo imaginé… - Dice Jason y abro los ojos… miro que Jason besa a su esposa profundamente… para después ponerse de pie.

Vuelvo enseguida… - Susurra saliendo de la celda… elevando su energía iluminando un poco el camino con ella.

Después de varios minutos en silencio… siento que Kimberly ha dejado de temblar… es más… no se mueve para nada.

- ¿Kim? ¡¿Kim?! – Le pregunto acercándome a su rostro… notando que está inconsciente.

- ¡¿Qué pasa?! – Me pregunta Jennifer acercándose a nosotros mientras yo levanto el rostro de mi esposa.

- ¡No lo sé! – Le contesto a Jennifer preocupado y ella pone su mano sobre el cuello de mi esposa.

Su pulso está demasiado débil… no creo que despierte aunque le gritáramos… tenemos que sacarla de aquí. – Me dice Jennifer y abrazo a mi esposa dándole un beso en la frente.

Bien, bien… vamos… - Susurro levantando a mi esposa en mis brazos, camino hacia el elevador con Jennifer detrás de mí y ella activa un pequeño panel que está en él, el elevador empieza a subir y al llegar a la sala de operaciones… noto que hay un arma en el suelo… una Beretta.

Jennifer… ¿Sabes usar un arma? – Le pregunto a la esposa de mi hermano y ella me voltea a ver.

Eso creo… - Me dice y toma el arma… le saca el cargador y lo vuelve a meter al ver que tiene balas, después recarga la recámara y me voltea a ver.

Bien... sigamos… - Le susurro caminando hacia la puerta del lugar… Jennifer pone su mano en mi hombro antes de salir y la volteo a ver.

Yo iré primero. – Me dice saliendo del cuarto con arma en mano, veo como Jennifer camina hacia un lado del pasillo y al ver que no hay nada camina hacia el otro lado … después baja el arma y camina hacia el elevador, lo llama y salgo de la sala de operaciones viendo el rostro de Kimberly… aún sus ojos tienen pequeñas lágrimas en ellos… camino hacia Jennifer y el elevador abre sus puertas, nos subimos y ella presiona el botón para subir, cuando las puertas se estaban cerrando alguien mete su mano y Jennifer apunta.

Soy yo, Vanessa no está aquí. – Dice Jason abriendo las puertas y entrando al elevador, Jennifer se acerca a él y lo abraza.

- ¿Se desmayó? – Me pregunta refiriéndose a mi esposa y yo asiento bajando la mirada.

Jake… estará bien… tan pronto la atiendan todo saldrá bien. – Me dice y miro a mi esposa… su rostro está palideciendo de a poco. Al llegar al primer piso salimos del elevador y después del edificio, noto que Jason y Jennifer caminan hacia una camioneta de cuatro puertas y la abren.

Debemos llevarla a un hospital de verdad. – Me dice Jason abriendo la puerta de atrás de su vehículo, entendiendo camino hacia él y entro en el vehículo con Kimberly en mis brazos, Jason cierra la puerta y se sube del lado del copiloto mientras que Jennifer se sube al lado del conductor, ambos se ponen el cinturón de seguridad y Jennifer pone en marcha el automóvil. Unos minutos después llegamos hasta un hospital en el centro de la ciudad, Jennifer se estaciona en la entrada de emergencia y Jason corre a llamar un par de enfermeros, estos traen una camilla y Jason abre la puerta, los enfermeros me quitan a Kimberly de los brazos y la acuestan en la camilla, me bajo de la camioneta viendo como una de mis piernas está manchada con la sangre de Kimberly haciéndome preocuparme aún más… sigo a los enfermeros hasta que llego al área restringida y un guardia me detiene.

Lo siento… no puede pasar… puede esperar en esa banca si gusta. – Me dice firmemente… mas no ignorando mi preocupación… suspiro pesadamente viendo como se llevan a mi esposa y me cruzo de brazos… nervioso… sintiéndome impotente por no poder hacer nada… no podía curarla por mucho que quisiera.

Estará bien Jake… - Oigo que me dice Jason y volteo a verlo… de pronto… siento como estoy a punto de llorar… tan solo pensar que… que Kimberly… no… no puedo pensar eso… no puedo pensarlo ni en broma.

Después de varios minutos en los que Jason y Jennifer se ocupan del papeleo del hospital veo como un médico sale del área donde el guardia no me dejó pasar, me pongo de pie y camino hacia él.

Sr. Andrews presumo. – Me dice quitándose la careta.

Sí, sí. ¿Cómo está mi esposa doctor? – Le pregunto.

Pues su esposa tuvo una pequeña hemorragia del vientre… al parecer se está recuperando poco a poco… mas… por el bebé… lamento informarle que lo perdió… la criatura no soportó el impacto del golpe que recibió su esposa. – Me dice y bajo la mirada… no queriendo creerlo.

Lo siento señor… pero no pudimos hacer nada. – Me dice poniendo una mano en mi hombro para después caminar hacia la recepción donde están Jason y Jennifer... oigo que ellos le preguntan sobre mi esposa y cuando el doctor les contesta Jennifer lleva ambas manos a su boca… cierro los ojos sintiéndome completamente culpable de la suerte de nuestro bebé… pues no debí abrir la puerta… no debí abrirla… siento como todo un mar de emociones se me estanca en la garganta… solo dándome ganas de hacer algo más que arrepentirme… de repente abro los ojos y golpeo la pared del lugar con un gruñido… cuarteándola un poco mas hiriéndome los nudillos por el gran impacto… notando como mi sangre la está manchando… empezando a llorar suavemente.

Jake… lo siento… - Oigo que me dice Jennifer poniendo su mano sobre mi hombro… volteo… y sin pensarlo la abrazo… acción que ella corresponde e incluso me aprieta un poco.

Después que me calmo un poco en el hombro de Jennifer nos sentamos en la banca y me inclino hacia el frente para mirar la herida de mis nudillos… Jennifer pone su mano en mi espalda y empieza a acariciarla.

- ¿Y Jason? – Le pregunto.

Fue a buscar a Vanessa… dice que halló la dirección de una vieja bodega en el lugar donde nos encontraron. – Me responde mientras llevo una mano a mis ojos para limpiar mis lágrimas.

Espero que estén bien… - Susurro. Después de una hora o algo así veo como una enfermera se para frente a mí.

- ¿Sr. Andrews? Solo venía a decirle que su esposa ya fue trasladada a un cuarto. – Me dice y me pongo de pie.

- ¿Puedo verla? – Le pregunto y ella baja la mirada.

Eh… sí… pero… no le han dado la noticia del bebé… - Me contesta y bajo la mirada también.

Yo… yo se lo diré. – Le digo subiendo la mirada y la enfermera me sonríe tristemente.

Su esposa está en el cuarto 132… al final de ese pasillo. – Me dice señalándome el pasillo detrás de ella.

Gracias. – Le digo y volteo a ver a Jennifer.

Ya vuelvo. – Le digo y ella me sonríe mientras asiente con la cabeza. Camino hacia el cuarto donde tienen a mi esposa y entro, noto que Kimberly aún está inconsciente y me acerco a la cama, me siento en una orilla y empiezo a acariciar su rostro delicadamente para no despertarla. Después de unos veinte minutos Kimberly empieza a apretar los párpados mientras gime aparentemente de dolor.

Hey, hey… tranquila… - Le susurro poniendo una mano en su frente mientras tomo una de las suyas con la mía, ella la aprieta un poco y cuando se calma abre los ojos lentamente esforzándose por ello.

- ¿Jake…? – Susurra y le sonrío.

Hola mi amor, ¿Cómo te sientes? – Le pregunto bajando la mano de su frente a su mejilla para acariciársela tiernamente.

Mareada… dormitada… un poco dolorida… en especial del vientre… - Me dice cerrando los ojos de nuevo y bajo la mirada.

- ¿Dónde estamos? – Me pregunta y la volteo a ver.

En un hospital… te desmayaste en aquella celda y tuvimos que traerte… - Le contesto y ella abre los ojos de nuevo para mirarme algo confundida.

No recuerdo eso… - Me dice y me acerco a ella para besarle la frente.

Ya lo recordarás… descansa… - Le digo y ella toma la mano que tengo en su rostro.

- ¿Cómo… cómo está el bebé? – Me pregunta y mi sonrisa simplemente se borra… trato de decir algo acerca del tema pero simplemente me quedo en blanco.

Jake… ¿Cómo está nuestro bebé? – Me pregunta de nuevo viéndome lo más firme que puede por su estado… al verme dudando… Kimberly se trata de sentar.

- ¡¿Está bien…?! – Me pregunta y yo la tomo por los hombros.

- ¡Kim! ¡No te levantes! Relájate, descansa. – Le digo acostándola de nuevo suavemente.

- ¡¿Cómo quieres que me relaje?! ¡¿Cómo está nuestro hijo Jake?! ¡¡Contéstame, por Dios!! – Me grita con voz débil y pesada mientras unas lágrimas de desesperación salen de sus ojos.

Nuestro bebé… eh… - Susurro bajando la mirada… pues apenas y puedo creer que hace poco me dijo que estaba embarazada de nuevo.

Jake… por favor… - Me dice soltando mi mano sobre su rostro para levantar el mío y hacerme que la mire a los ojos.

Kim… nuestro bebé… no soportó el impacto… - Le susurro más por darle la información que por querérsela decir… ella… me mira fijamente a los ojos… tan fijo que incluso me doy cuenta cuando su mirada se le nubla.

¿Lo… perdí…? - Susurra quizá para sí misma bajando la mirada.

Lo perdí… - Susurra de nuevo… ahora empezando a sollozar… dando paso estos sollozos, después de unos segundos, a un amargo llanto… amargo… así como cansado.

Fue mi culpa Kim… no reaccioné a tiempo en la cabaña… no pude llegar antes al edificio donde estaban… ni siquiera pude curarte… lo siento… lo siento tanto… - Le digo empezando a sollozar también… ella me voltea a ver… mas yo bajo la mirada apenado… me pongo de pie y cuando trato de caminar ella no suelta mi mano… la volteo a ver… y me conmuevo como nunca al ver sus mejillas empapadas en lágrimas.

No… no te vayas… no me dejes… no ahora… - Me susurra apretando mi mano y me acerco a ella, me acuesto a su lado y ella me abraza empezando a llorar en mi pecho… yo la abrazo fuertemente… sin dejar de sollozar… o más bien… sin poder dejarlo de hacer.

Después de varios minutos en silencio… siento que Kimberly simplemente se ha quedado sollozando, me acerco a su rostro y noto que se ha quedado dormida en mi pecho… y que este está totalmente empapado de sus lágrimas.

Kim… quizá no me siento ni la mitad de triste que lo que tú… pero sí me siento mucho más culpable… pues por mis descuidos es que estamos donde estamos ahora… lo siento… lo siento tanto. – Susurro acariciando su cabello tiernamente… esperando muy dentro de mí que haya oído mis palabras… aún entre sueños… aunque la verdad no creo que lo haya hecho. Unos minutos después alguien toca a la puerta y la volteo a ver, miro que es Jennifer la que entra y me sonríe al verme.

El doctor dice que Kimberly tiene que quedarse un par de días aquí… para asegurarse que no tenga complicaciones de algún tipo. – Me dice caminando hacia nosotros y le sonrío también.

No hay problema… todo sea por que esté bien. – Le digo volteando a ver a mi esposa… limpiándole un par de lágrimas que aún se le escapan de los ojos.

Ya le dijiste… ¿Cierto? – Me susurra y yo asiento con la cabeza sin voltearla a ver.

Para nada me imagino cómo se está sintiendo… no sabes cuánto lo siento. – Me dice y la volteo a ver notando que ha bajado la mirada.

Yo también Jennifer… yo también… - Le digo para inmediatamente después voltear a ver a mi esposa y empezar a acariciar su rostro de nuevo.

- ¿Sabes algo de Jason? – Le pregunto.

Hace unos minutos me llamó… me dijo que ya tenía a Vanessa con él… que su esposo lo había ayudado a salvarla. – Me dice… ¿Su esposo? Ah… el tal Scott.

Qué bien… al menos una buena noticia. – Le susurro para dar paso a un incómodo silencio.

Bueno… los dejo. – Me susurra Jennifer y siento que abre la puerta del cuarto.

Gracias por cuidar de mi esposa… - Le susurro volteándola a ver… y ella me sonríe tristemente.

Al menos… de ella pude cuidar… no tienes nada que agradecerme… - Me dice y sale del cuarto, yo simplemente bajo la mirada de nuevo y veo a mi esposa, le doy otro pequeño beso en la frente y me quedo dormido de repente.

Al despertar siento que mi esposa está sollozando de nuevo sobre mi pecho.

- ¿Kim? – Le susurro frotando sus brazos y ella rompe en llanto de nuevo, abrazándome tan fuerte… tan necesitada de consuelo… que me siento el más inútil de los hombres… pues me he quedado sin palabras… tratando de no llorar… simplemente la abrazo fuertemente también.

Shhh… tranquila… todo estará bien… todo estará bien… - Le susurro… pues es lo único que se me ocurre decir… aún sabiendo que… no todo puede estar bien solo con decirlo. Después de varias horas atardece, mi esposa poco a poco se va desahogando hasta el punto que se queda dormida nuevamente… al ver su rostro tan húmedo de lágrimas y sus grandes ojeras en los ojos simplemente me dan ganas de llorar como ella lo estuvo haciendo la mayoría del día… mas no puedo hacerlo… Kimberly necesita descansar.

Despierto, sin saber a qué hora me dormí, al sentir que alguien entra al cuarto, abro los ojos y noto que es Vanessa quien entra con una triste sonrisa.

Hola… - Me susurra caminando hacia la silla que está a mi lado.

Hola Vanessa. – Le susurro yo mientras se sienta en ella.

- ¿Cómo te fue? – Le pregunto al verle un labio partido y una venda en su brazo izquierdo.

Hmmm… pues más o menos… Jason y yo casi morimos por descuidados… pero Scotty llegó a tiempo. – Me contesta.

- ¿Scotty? Ah… tu esposo… gracias por la invitación a la boda. – Le digo sonriendo y ella se ríe suavemente.

Sí… perdón… pero es que nos casamos de un momento a otro… - Me dice bajando la mirada.

Bueno, lo que importa es que se casaron… ¿Y para cuándo hay sobrinos? – Le pregunto y ella se sonroja un poco.

Eh… aún no lo sabemos. – Me contesta.

- ¿Y tú ya no piensas tener otro hijo? – Me pregunta ignorante de lo que ha pasado… volteo a ver a Kimberly y empiezo a acariciarle el rostro.

Eh… Kim… estaba embarazada… pero unos malditos la golpearon… y el bebé no lo soportó. – Le contesto.

Ay mierda… - Oigo que susurra Vanessa.

No sabes cuánto lo siento Jake… no sabía que por eso estaban aquí… perdón. – Me susurra de nuevo y sonrío tristemente.

Yo también lo siento… - Susurro, después de unos quince minutos en silencio Vanessa se pone de pie y se acerca a nosotros.

Me voy… solo quería saludarlos. – Me dice dándome un beso en la mejilla.

Oh, está bien, gracias. – Le digo y después ella limpia una lágrima de Kimberly mientras se muerde el labio inferior nerviosa.

Ni siquiera puedo pensar cómo se está sintiendo Kimberly… - Me susurra.

Pero bueno… adiós. – Me dice caminando hacia la puerta.

Adiós, salúdame a tu esposo. – Le digo y ella me voltea a ver con una sonrisa.

Lo haré. – Me dice saliendo del cuarto.

Cuando Kimberly se despierta mira a su alrededor… después baja la mirada tristemente… para posteriormente voltearme a ver mientras me abraza fuertemente.

Llévame a casa Jake… por favor… no quiero estar aquí… sácame de este lugar. – Me susurra tan… desconsolada… tan triste...

Pero… el doctor dijo… - Le digo y ella esconde su cara en mi pecho sin darme tiempo de terminar.

Por favor Jake… por favor… - Me susurra después de unos segundos en silencio y bajo la mirada, después de un par de minutos pensándolo suspiro y me acerco a su frente para besarla.

Vamos mi amor… vamos… - Le digo y ella me voltea a ver con una triste sonrisa… quizá tratándome de agradecer que la entienda… aún si en realidad no lo hago. Me pongo de pie lentamente y camino hacia el armario, busco la ropa de Kimberly y después me acerco a ella… ella se sienta lentamente y la ayudo a vestirse. Al estar lista Kimberly se pone de pie, se cuelga de mi brazo y salimos del cuarto, al llegar a la recepción noto que Jason está leyendo un periódico mientras Jennifer está recostada en su hombro, al vernos ambos nos miran extrañados y se ponen de pie.

- ¿Pero qué haces parada Kimberly? – Le pregunta Jennifer a mi esposa y ella baja la mirada.

No quiero estar aquí… quiero estar con mi hija… con mi Sammy… - Contesta y Jennifer baja la mirada.

Jake, sabes que tu esposa debe descansar, no está en condiciones para irse. – Me dice mi hermano y le sonrío.

Jason… tú y yo sabemos lo que nos ha tocado pasar en nuestras vidas… hemos peleado por estar con nuestra familia y que ella esté tranquila… mi esposa… quiere estar con mi hija… no es mucho pedir para mí… y sé que no sería mucho pedir para ti tampoco. – Le digo a mi hermano y él baja la mirada con una sonrisa, después voltea a ver a Jennifer quien solo se cuelga de su brazo.

Al menos… déjennos llevarlos al aeropuerto. – Nos dice Jennifer y Kimberly le sonríe.

Gracias. – Le susurra ella y salimos del hospital. Kimberly y yo nos subimos en la parte de atrás de la camioneta de mi hermano y después ellos se suben en la parte de enfrente, esta vez Jason en el asiento del conductor.

Al llegar al aeropuerto Jason se baja de la camioneta y nos abre la puerta.

Gracias... – Le susurra mi esposa y él solo sonríe asintiendo con la cabeza. Nos bajamos todos de la camioneta y después entramos al aeropuerto, Kimberly y yo compramos boletos para el primer vuelo a Alaska y para nuestra suerte sale enseguida.

Bueno… me dio gusto conocerlos… - Les dice mi esposa a Jason y Jennifer… quienes solo le sonríen tristemente.

A nosotros también Kimberly… a ver cuándo nos presentan a nuestra sobrina. – Dice Jennifer y Kimberly sonríe.

Espero que sea pronto… yo también quiero conocer a mis sobrinos. – Dice ella y ambas se ríen suavemente.

Bueno… nos vamos… - Digo al oír que anuncian la salida de nuestro vuelo, Kimberly suelta el brazo del que no se había separado desde el hospital y se acerca a Jason, lo abraza y después abraza a Jennifer… quien deja escapar un par de lágrimas al sentir la debilidad del cuerpo de mi esposa.

Gracias por todo… - Oigo que le susurra Kimberly mientras yo le doy la mano a mi hermano.

No… no… no es nada… - Le susurra Jennifer limpiando sus lágrimas por detrás de la espalda de Kimberly, cuando se separan camino hacia Kimberly para abrazarla por la cintura, ella apoya su cuerpo sobre mí y su rostro sobre mi pecho para después yo darle la mano a Jennifer.

Nos vemos. – Le digo y ella asiente con la cabeza, volteo a ver a Jason y él solo me sonríe.

Cuídalas… - Me dice nada más… y yo bajo la mirada para ver a Kimberly algo somnolienta.

Lo haré… - Le susurro y empezamos a caminar hacia la entrada del avión. Caminamos hasta nuestros asientos y Kimberly se acurruca cerca de mi… como si fuera niña pequeña… a lo que yo solo la abrazo y le beso la frente… sintiendo como ella se duerme de nuevo al instante.

Un par de horas después, ya de noche, llegamos de nuevo a Alaska, nos bajamos del avión para salir del aeropuerto y tomamos un taxi hacia el pueblo; al llegar le digo al chofer que se detenga en la carpintería.

Le pedí a Abby que cuidara de Sam… ya regreso. – Le digo a mi esposa quien se separa lentamente de mi pecho… dándome unas ganas tremendas de abrazarla sin soltarla jamás.

No tardo. – Le digo bajándome del taxi para entrar a la carpintería.

- ¿Hola? – Digo y oigo que mi hija y Ashley están riéndose de algo.

Hola. ¿Qué deseaba? – Dice Abbygail con una sonrisa sin dejar de ver hacia algo en la parte de atrás.

Venía por mi hija. – Le digo y ella me voltea a ver al instante.

- ¡¿Jake?! ¡Ay Dios mío! – Dice caminando de atrás de la barra hacia mí para abrazarme.

¿Y Kim? – Me pregunta cuando se separa y volteo a ver hacia el taxi… ella hace lo mismo y al ver que Kimberly está totalmente sin fuerzas cubre su boca empezando a sollozar.

Ay no… pobrecita… - Susurra y bajo la mirada.

Bueno… sin duda necesita descansar. – Dice Abbygail después de unos segundos.

- ¡Sammy! ¡Hora de irse, tu papá está aquí! – Dice Abbygail… para no después de mucho ver como Samantha sale de la parte de atrás de la barra corriendo hacia mí.

- ¡Papi, papi! – Me dice y la cargo en mis brazos mientras ella cuelga sus brazos de mi cuello.

- ¡Hola mi amor! – Le digo dándole un sonoro beso en la mejilla sacándole una gran sonrisa.

- ¿Cómo te la has pasado mi vida? – Le pregunto viéndola a los ojos.

- ¡Genial! Ashley y yo hemos estado jugando la mayoría del día. ¿Dónde está mamá? – Me pregunta y bajo la mirada.

Nos está esperando en el taxi de allá. – Le digo señalándole con la vista la calle y ella lo voltea a ver.

- ¿Está enferma? – Me pregunta algo preocupada y asiento tristemente con la cabeza.

Oh… - Me dice bajando la mirada.

No te preocupes cariño… sin duda se sentirá mejor al verte… ¿Por qué no vas por tu mochila y te despides de Ashley? – Le digo a mi hija bajándola al suelo, ella corre hacia la parte de atrás de la carpintería y empieza a hablar con su amiga.

Jake… Kim me dijo que… que… que había descubierto que estaba embarazada… ¿Cómo está el bebé? – Me pregunta Abbygail… lastimando la herida totalmente fresca.

Abby… durante el secuestro… Kimberly recibió un tremendo golpe en el vientre… fue… fue demasiado para el bebé. – Le digo y Abbygail baja la mirada recostándose en la barra... me acerco a ella y noto que ahora sí un par de lágrimas se le escapan de los ojos.

- ¡Lista! – Dice Samantha apareciendo de repente ya lista para irse.

- ¿Por qué lloras tía Abby? – Le pregunta la niña con curiosidad.

No, no es nada Sam, en serio. – Le dice limpiándose las lágrimas mas no dejando satisfecha a la niña con su respuesta.

Bueno, gracias por cuidar a mi pequeña “Diablilla”. – Le digo a Abbygail cargando a Samantha en mis brazos.

No me agradezcas, nos divertimos mucho las tres. – Me comenta Abbygail con una sonrisa.

Bueno… nos vemos luego, salúdame a Luís. – Le digo caminando hacia la salida de la carpintería.

Lo haré, adiós. – Dice Abbygail y veo de reojo que Samantha le dice “Adiós” con la mano.

Salimos de la carpintería y nos subimos al taxi, Samantha mira a su madre un poco triste y al cerrar la puerta del taxi Kimberly abre los ojos.

Hola princesita… ¿Cómo te ha ido? – Le pregunta Kimberly a nuestra hija mientras ella se acerca a su madre para abrazarla.

Bien… pero… ¿Qué tienes mami? – Le pregunta la niña y Kimberly la abraza como su fuerza la deja.

Estoy… un poquito enferma mi amor… no es nada grave. – Le contesta.

¿En serio? – Le pregunta la niña recostando su cabeza sobre el pecho de Kimberly.

Sí cariño… no te preocupes. – Le dice mientras ambas cierran los ojos. Después de unos minutos llegamos a la cabaña, abro la puerta del taxi y me bajo.

- ¿Vas a abrir Sam por favor? – Le digo a la niña dándole la llave de la puerta principal, ella asiente con la cabeza y se sale del taxi, Kimberly se acerca lentamente a la orilla del asiento enredando sus brazos de mi cuello y yo la levanto por las piernas para enredárselas en mi cintura.

Ya le pago. – Le digo al chofer. Camino dentro de la cabaña y llevo a mi esposa hasta la recámara, la acuesto en la cama y noto que Samantha nos está viendo sentada en su cama mientras se quita la mochila.

Ya vuelvo… - Le susurro a Kimberly y ella asiente con la cabeza cerrando los ojos, salgo de la cabaña para pagarle al taxista y después entro de nuevo llegando hasta la recámara de nuevo… notando que Samantha está en los brazos de mi esposa… y ella le está besando la frente, sonrío por la ternura de la escena y me siento en la cama de Samantha.

- ¿Quieren algo de cenar? – Les pregunto y Kimberly abre los ojos un poco para voltearme a ver.

Yo no tengo hambre bebé… ¿Y tú Sammy, no quieres cereal o algo? – Le pregunta Kimberly a la niña y ella niega con la cabeza.

No como si tú no comes. – Oigo que susurra Samantha y me río suavemente… Kimberly sonríe y le besa la frente de nuevo.

Bueno… entonces… queremos un plato de cereal. – Me susurra Kimberly y me pongo de pie acercándome a ella.

Hecho. – Le digo dándole un pequeño beso en la boca para después ir hacia la cocina, preparo tres platos de cereal con leche y los pongo en una bandeja para después caminar hacia la recámara con ella, al llegar Kimberly y Samantha se sientan lentamente y yo lo hago a la orilla de la cama, Kimberly toma el plato de Samantha para después dárselo y después agarra el suyo, tomo le mío poniendo la bandeja en el suelo y empezamos a comer. Al terminar pongo los platos sobre la bandeja y me la llevo a la cocina, lavo los platos de una vez y al regresar a la recámara noto que Samantha se ha quedado dormida en los brazos de Kimberly, quien solo acaricia su cabello tiernamente, me siento al lado de mi esposa y le paso mi brazo detrás de su cuello para que ella recueste su cabeza sobre mi pecho… así… poco a poco veo que se queda dormida también.

Después de cuidar a Kimberly por un par de días me presento al almacén de nuevo a trabajar. Al llegar mi hora de salida regreso a la cabaña, entro en ella y oigo que alguien está jugando videojuegos en la consola de la sala, cierro la puerta y camino hacia la sala para encontrarme a Kimberly y Samantha jugando carreras.

Hola, ya llegué. – Les digo y ambas sonríen, camino hacia mi esposa y le doy un pequeño beso en la boca.

Hola mi amor. – Me dice, después me siento en el suelo, detrás de mi hija, y la abrazo dándole un beso en la mejilla.

Hola papi… mamá quiere ganarme. – Me dice y volteo a ver hacia el juego, notando que ambas están peleando por llegar en primero pues han dejado a los jugadores de la computadora atrás por mucho, después de varios segundos de pelea ambas llegan prácticamente igual pero le dan la victoria a Kimberly.

- ¡¿Qué?! ¡No es justo! ¡Eso es trampa! – Dice Samantha caprichosamente mientras Kimberly se ríe suavemente.

Ha, ha, te gané. – Le dice Kimberly y Samantha se cruza de brazos haciendo una cara enojada.

Hey, no te enojes cariño… igual y solo fue suerte. – Le digo a mi hija sacándole una sonrisa.

- ¡¿Perdón…?! No creo que estés en posición de hablar Jake, pues hace mucho que tú no me ganas a mí. – Me dice mi esposa con voz retadora.

- ¿Ah sí? Bueno… probemos entonces. – Le digo y Samantha me pasa el control, elegimos automóvil y después empezamos a jugar… como siempre… mi esposa me gana. Después de una hora jugando, mientras Samantha y yo estamos jugando, noto que mi esposa se lleva ambas manos al vientre, cuando Samantha me gana se pone de pie y corre a la habitación.

- ¿Estás bien cariño? – Le pregunto a Kimberly poniéndome de pie y sentándome en el brazo del sillón.

Sí… me duele un poco… es todo… - Me dice cerrando los ojos y tomo una de sus manos… de pronto ella empieza a gemir de dolor mientras aprieta mi mano y sus párpados.

- ¡Kim, Kim! – Le digo empezando a acariciar su rostro con mi otra mano, después de unos segundos deja de gemir y solo se queda apretándome la mano.

Ya… ya pasó… - Me susurra.

Deberíamos ir al doctor… obviamente necesitas que te atiendan. – Le digo y ella abre los ojos un poco.

No quiero ir a un doctor… - Me dice.

Kim… por favor… no te lo pediría si no me preocupara. – Le digo y ella me sonríe.

Está bien… vamos mañana. – Me dice y le sonrío acercándome a su boca.

Gracias. – Le digo antes de besarla profundamente… sintiendo aún su respiración algo agitada… quizá por los gemidos que acaba de dar.

Bueno… ¿Quién va contra mí ahora? – Oigo que pregunta Samantha y me separo de mi esposa, Samantha se sienta en el mismo lugar de antes y yo recojo el control que estaba usando para dárselo a mi esposa y que ellas jueguen ahora.

Tal y como ella dijo, el siguiente día, durante mi descanso de mediodía, voy a traer a Kimberly a la cabaña y la llevo al hospital del pueblo. Después que le hacen un chequeo general le dejan un par de medicinas las cuales tiene que tomarse diariamente.

Después de un par de meses, al terminar el tratamiento, parece que ya no le han quedado molestias físicas de la pérdida del bebé… aún si no se puede decir lo mismo del ámbito psicológico.

Al llegar a la cabaña solamente me recibe el silencio… este… y unos tristes sollozos… al parecer queriendo ser silenciados… camino hacia la recámara y noto que Kimberly está abrazando una almohada fuertemente… con la cara totalmente hundida en ella… llorando… me acerco silenciosamente y me acuesto lentamente detrás de ella… abrazándola por la espalda… ella, al sentir mis brazos, calla sus sollozos un poco… me acerco a su mejilla… y le doy un pequeño beso.

Calma cariño… aquí estoy… si quieres llorar… si quieres hablar… aquí estoy. – Le digo y ella, después de unos segundos, se voltea rápidamente soltando la almohada para abrazarme fuertemente y hundir su rostro en mi pecho… empezando a llorar como niña pequeña… totalmente sin consuelo. Así… mi esposa pasa llorando por varios minutos. Cuando se logra calmar un poco empiezo a acariciarle el rostro y ella me voltea a ver mientras sonríe un poco.

- ¿Y Sam? – Le pregunto.

Se quedará a dormir con Ashley… espero no te moleste… pero estaba demasiado inquieta con la idea. – Me contesta y me río un poco mientras le limpio sus lágrimas.

No, para nada. – Le digo y ella recuesta su cabeza en mi pecho de nuevo.

Pensé… que para estos días… ya… ya sabría Sammy que tendría un hermanito. – Me susurra mi esposa y beso su frente mientras la aprieto un poco.

Sí… hubiera sido genial… - Le susurro… para después solo quedarme oyendo sus pequeños sollozos… quisiera hacerla olvidar… quisiera que dejara de sufrir… pero no puedo… no sé cómo podría hacerlo.

Un par de días después de esa noche me llega una carta de Jason, en esta me explica que encontró al tal Dr. Rivers y que desgraciadamente murió en un accidente de su laboratorio, me dice también que ya no hay que preocuparse por los falsos Fantasmas o por “Les Guardiens” pues Esteban Sparks ya está convencido que nuestra raza es su amiga. Se despide preguntándome cuando conocerán él y su familia a mi hija.

Poco a poco mi esposa y yo vamos superando la pérdida del bebé sin que Samantha se dé cuenta de lo que en realidad tiene triste a su madre. Poco a poco Kimberly va retomando su ritmo normal de vida, así como también toda la familia vuelve a la normalidad. De nuevo… la paz vuelve a nuestras vidas.

Qué hace un padre por su hijo,

Qué hace él, pues, por su amor,

Tenerlo bajo cobijo,

Abrigarlo con su calor.

Pasa el tiempo: pasan los días, las semanas, los meses… los años. La herida del hijo perdido ha cicatrizado en Kimberly y en mí, nos hemos dedicado de lleno a nuestra hija que crece cada día, tanto en altura como en inteligencia, poco a poco su amiga también crece así como la amistad entre ellas, siendo más que amigas… quizá hermanas.

Poco a poco las niñas se acercan a la adolescencia… poco a poco hasta llegar a estar a solo una semana del cumpleaños decimotercero de nuestro “Pequeño angelito”.

Llego del almacén y entro a la cabaña, camino hacia los sillones del recibidor y me dejo caer en el más grande totalmente exhausto.

Qué cansancio… - Susurro cerrando mis ojos para suspirar pesadamente… cosa que da paso a quedarme profundamente dormido. Al despertar siento que alguien está acariciando mi cabeza, la cual está sobre algo, abro los ojos un poco… lentamente… para encontrarme a Kimberly sonriéndome algo dormitada.

Hola… - Le susurro frotando mis ojos tratando de abrirlos bien.

Hola mi amor… ya no llegaste a la cama. – Me dice y me río suavemente.

Hmmm… quería descansar un poco aquí… - Le susurro sentándome.

Qué bueno que solo un poco y solo son las tres de la mañana... por que sino… ni te hubiera visto. – Me dice.

- ¡¿Las tres de la mañana?! ¡Cielos! No pensé que me quedaría dormido tanto tiempo. – Le susurro mientras ambos nos ponemos de pie, ella abrazándome por la cintura y yo pasando uno de mis brazos por su espalda, caminamos hacia la recámara y noto que Samantha está boca arriba en medio de su cama, descubierta de la cobija y con la almohada en el suelo, me río suavemente al igual que mi esposa y dejo de abrazarla lentamente para sentarme a la orilla de la cama de mi hija, la cubro con la cobija y recojo la almohada para ponérsela cerca de uno de sus brazos, Samantha la abraza y hunde la cara en ella, me acerco a su frente y le doy un pequeño beso para después pasarme a mi cama y empezar a desvestirme.

Tu hijita es algo inquieta. – Me susurra mi esposa empezando a masajear mis hombros mientras me desabrocho el cinturón.

Hmmm… lo sacó de la madre. – Le digo con una sonrisa y me rodea con sus brazos.

- ¡Ve! ¡Sí, tú! – Me dice acercándose a mi cuello y mordiéndolo un poco fuerte.

- ¡Hey! ¡Tranquila! – Le digo conteniendo un grito… pues en realidad me dolió un poco.

Ay, qué llorón. – Me dice y volteo el rostro quedando nuestros labios casi rozándose.

Ya estoy viejo… ¿Recuerdas? – Le digo y ella me sonríe de forma traviesa.

¿Viejo como para besarme? – Me pregunta empezando a besarme juguetonamente, jalando mis labios frecuentemente sin profundizarse más.

Hmmm… para eso quizá no. – Le digo subiendo una mano hasta su mejilla para acariciársela delicadamente y besarla como ella no ha querido, profundamente; unos segundos después Kimberly me quita la camisa y yo me quito los zapatos y el pantalón, me acuesto en la cama y nos cubro completamente con la sábana mientras recuesto a mi esposa también, poniéndole un brazo sobre ella… brazo que ella agarra con ambas manos… de pronto… ella empieza a frotar su entrepierna con la mía… empezando a suspirar un poco fuerte.

De… seguir así… - Me dice entre besos.

Despertaremos a Sam... – Me dice deteniéndose pero sin dejar de ver mis ojos.

Pues… tú empezaste. – Le digo con una sonrisa y ella se ríe suavemente sin dejar de frotarme con su entrepierna… cuando me río suavemente ella levanta ambas cejas una vez mientras se muerde el labio inferior… ya que no separaba mucha distancia nuestros labios… me acerco los pocos centímetros… y la beso profundamente… sacándole un pequeño gemido… al separarme… la dejo con la boca semiabierta.

Te amo Kim… - Le susurro abriendo los ojos… notando como ella sonríe sin abrir los suyos.

Yo también te amo Jake… mucho, mucho. – Me dice deteniendo todo movimiento… solo para abrazarme y prepararse a dormir, me acuesto boca arriba descubriéndonos un poco de la sábana y ella recuesta su cabeza en mi pecho mientras yo la abrazo con un brazo por la espalda… para, no después de mucho, quedarnos profundamente dormidos.

Al despertar siento que mi esposa me tiene bien abrazado e incluso tiene una de sus piernas sobre la mía, oigo que alguien está jugando en la televisión de la sala y abro los ojos lentamente, miro hacia la cama de Samantha y noto que ya está arreglada, sonrío y volteo a ver a mi esposa, ella tiene su cabeza sobre mi pecho tal y como nos dormimos anoche… gimo de pereza estirando mi brazo libre llevándolo después a mis ojos para frotarlos un poco y después dejar mi mano sobre ellos. Unos quince minutos después siento como mi esposa empieza a moverse, se acerca a mi cuello y empieza a darme pequeños besos hasta llegar a mi barbilla y después a mis labios, volteo el rostro un poco para besarla mejor y ella se sube completamente en mí rodeándome con sus brazos el cuello mientras yo pongo mis manos sobre sus costillas debajo de su blusa.

- ¿Sigues sintiéndote viejo mi amor? – Me pregunta mi esposa empezando a besar mi cuello, más exactamente donde mordió en la madrugada.

Oye… ya estoy sobre los 43… ¿Cómo esperas que me sienta? – Le pregunto sonriendo un poco... ella empieza a morder delicadamente mi cuello… haciéndome suspirar de repente.

Siendo así… déjame decirte que estás en buenas manos… “Viejito”. – Me dice y ambos nos reímos suavemente, ella empieza a sacar sus brazos de atrás de mi cuello y empieza a acariciar mi pecho.

- ¿Aún te gusto tanto así? – Le pregunto y ella se detiene… deja de besarme así como acariciarme… se separa un poco de mí y me mira fijamente a los ojos.

¿Perdón? – Me pregunta y bajo la mirada… sabiendo que hice una pregunta totalmente estúpida.

Tontito… - Oigo que me susurra y levanto la mirada… ella me está sonriendo viéndome de una forma totalmente hipnotizante.

Me encantas Jake… nunca me dejarás de gustar… y aún cuando ambos estemos canosos… cuando ambos no podamos estar de pie mucho tiempo… aún entonces me encantarás… aunque por esas fechas lo único que podamos hacer juntos es ver los atardeceres. – Me dice y siento que estoy sonriendo sin darme cuenta el momento que empecé a hacerlo.

Me parece excelente… - Le susurro y ella se acerca a mi boca para besarme mientras toma ambas manos que tengo en sus costillas.

- ¡Mamá, papá! ¡Ya me voy! – Oímos que grita Samantha, unos minutos después, saliendo de la cabaña, haciéndonos detenernos al instante.

- ¡¿Sam ya se va…?! – Le pregunto y tomo mi reloj de pulsera, que siempre lo dejo en la mesa de noche de mi lado, para mirar la hora.

- ¡Ay mierda! ¡15 a las siete! – Digo y Kimberly se hace a un lado sabiendo que se me ha hecho tarde, me pongo de pie rápidamente y camino al baño… mas cuando estoy bajo el marco de la puerta detengo mi marcha y volteo a ver a mi esposa, ella está arrodillada sobre la cama con ambas manos entre sus piernas con la mirada al suelo… como niña pequeña esperando algo… camino hacia ella y levanto su rostro lentamente.

Tú también me encantas Kim… me fascinas cada día más. – Le digo sacándole una sonrisa para después besarla profundamente.

Ya vete… se te hace… tarde… - Me dice entre besos y yo sonrío en sus labios.

Lo sé, lo sé. – Le digo separándome de ella para, ahora sí, correr hacia el baño y tomar una ducha rápida.

Al salir del baño noto que mi ropa está lista sobre la cama, sonrío y me cambio rápidamente, salgo de la recámara hacia la cocina y noto que mi esposa está tomando una taza de café recargada en el lavaplatos, me acerco a ella abrazándola y ella me da un sorbo de su café.

Qué rico… lástima que no podré disfrutarlo contigo… - Le digo dándole un rápido beso y ella me sonríe.

Nos vemos en la noche. – Le digo caminando hacia la puerta de la cabaña.

Adiós, cuídate, te amo. – Me dice.

Yo también te amo. – Le digo saliendo de la cabaña. Bajo corriendo el camino de la cabaña hasta que llego al almacén. Al llegar empiezo rápidamente a trabajar, a reparar un par de montacargas que se arruinaron ayer.

Al llegar el mediodía, y con él la hora de almuerzo, salgo del almacén con mis compañeros y nos sentamos en el lugar de siempre, cerca de donde estaba la entrada a la fundición.

Hey Holmes, ¿Sigues sin traer comida? – Me pregunta Mauricio y sonrío asintiendo con la cabeza.

Ay, si Jacobo te viera… Neta te daría una buena “Mentada”. – Me dice Ernesto haciéndome reír suavemente.

Sí… tienes razón “Carnal”… pero así soy… ¿Qué le voy a hacer? – Le digo y todos nos reímos suavemente.

Pues dile a tu esposa que te cocine algo, ¿No? – Dice Luís acercándose a nosotros para sentarse a mi lado.

Nel, Nel… ya Kim hace suficiente por mi hija y yo. – Le digo bajando la mirada.

Hablando de ella… ¿Piensan hacerle fiesta a Sam este año? – Me pregunta y suspiro.

No lo sé… al menos una comida sé que le haremos… pero una fiesta… aún no estoy seguro. – Le contesto y Luís enciende un cigarro.

Órale Carnal… relájate… - Me susurra dándome el cigarro y yo lo fumo un par de veces antes de regresárselo. Después de un par de minutos oigo que alguien silba, Luís y yo volteamos a ver y notamos que es Kimberly la que me está llamando.

- ¿Qué pasará? – Susurro poniéndome de pie y corro hacia la carpintería, al llegar noto que Kimberly está algo preocupada.

- ¿Qué pasa mi amor? – Le pregunto.

Me llamaron de la escuela de Sam… dicen que se está sintiendo mal. – Me contesta.

- ¿Sintiéndose mal? – Le pregunto extrañado pues nuestra hija es muy saludable, rara vez se enferma tanto como para demostrarlo.

Hm-mmm… solo te avisaba por que ya le dije a Abby, entonces iré por ella y nos iremos para la cabaña. – Me dice.

Ah, está bien… - Le digo y ella me da un pequeño beso en la boca.

Te amo, nos vemos luego. – Me dice empezando a caminar sin dejar de verme.

Yo también. – Le digo metiendo las manos a las bolsas del pantalón, cuando cruza en la esquina volteo hacia el almacén y entro a seguir trabajando.

Al terminar de arreglar ambos montacargas pido permiso al jefe para irme temprano, él accede y salgo corriendo del lugar. Llego a la cabaña alrededor de las 5:30 de la tarde, noto que un doctor, el que atiende comúnmente a Samantha, va saliendo del lugar.

Buenas tardes Dr. Pérez, ¿Cómo está mi hija? – Le digo mientras le estrecho la mano.

Buenas tardes Jake, pues… parece que le dio una gripe de repente… tiene un poco de fiebre y dolor de cabeza. – Me responde.

Hmmm… ¿Qué recomienda? – Me pregunta.

Pues… ya le dejé un par de medicinas a tu esposa… con eso espero que Samantha se reponga en un par de días. – Me dice.

Bueno… esperemos que sí, gracias doctor. – Le digo estrechándole la mano de nuevo.

De nada, nos vemos luego. – Me dice empezando a caminar mientras yo entro a la cabaña; camino directamente hacia la recámara viendo que Samantha está acostada en su cama y que Kimberly está sentada a la orilla de ella acariciándole la mejilla.

Hola. – Les digo y me acerco a Kimberly para darle un pequeño beso.

Hola. – Me dice y me acerco a mi hija para besar su frente, sintiendo esta algo caliente.

Hola papi. – Me dice.

- ¿Cómo te sientes Sam? – Le pregunto y ella sonríe un poco.

Me duele la cabeza… - Me dice cerrando los ojos.

Pobrecita mi angelito… - Le digo dándole otro beso en la frente.

- ¿Te encontraste al doctor al entrar? – Me pregunta Kimberly.

Sí, sí, ya me puso al tanto. – Le contesto.

- ¿No quieres algo mi amor? – Le pregunta Kimberly a Samantha.

No mami, gracias… creo que dormiré un poco. – Nos dice y Kimberly solo la cubre con la sábana ligera de su cama.

Bueno… entonces te dejamos princesita. – Le dice a la niña y me pongo de pie, Kimberly hace lo mismo y salimos de la recámara.

Al llegar a los sillones del recibidor Kimberly y yo nos sentamos.

- ¿Salieron temprano? – Me pregunta Kimberly cuando paso mi brazo detrás de su hombro.

No… estaba preocupado por Sam… así que terminé mi trabajo y pedí permiso. – Le contesto.

Ah. – Me dice tomando mi mano libre sobre mi pierna y entrelazando nuestros dedos.

- ¿Quieres que te sirva tu cena? – Me pregunta sin dejar de ver nuestras manos.

Sí… por favor. – Le contesto y ella se pone de pie para cuando yo hago lo mismo caminar hacia la cocina, Kimberly me sirve la cena y me da mi plato, como es casi costumbre me recargo en el lavaplatos y empiezo a comer de pie cruzando un pie frente al otro.

- ¿Tú no cenarás? – Le pregunto cuando ella simplemente recarga sus brazos en una mesilla.

Hmmm… no quiero engordar. – Me dice con una sonrisa y yo solo levanto una ceja.

- ¿Engordar? – Le pregunto con una sonrisa también y ella asiente con la cabeza, pongo mi plato a un lado y me acerco a ella, ella se para bien y cuelga sus brazos de mi cuello.

- ¿De qué hablas? Si eres bella. – Le susurro levantándola de las piernas de repente, cosa que la hace gritar un poco fuerte, la siento en el lavaplatos y empiezo a besarle la clavícula.

Hmmm… se enfriará tu comida… - Me susurra después de varios besos ahí y dejo de hacerlo, me separo un poco de ella y tomo el plato de comida, tomo un bocado con mi tenedor y se lo acerco a la boca.

Hm-hm. No quiero. – Me dice metiendo sus labios como niña pequeña y me como el bocado, tomo otro y esta vez se lo pongo a unos centímetros de su boca.

Abre… no me obligues hacerte cosquillas. – Le digo y ella ahora saca los labios fingiendo una cara enojada de caricatura.

Malo. – Me dice con voz aniñada después de comerse el bocado y yo me río suavemente.

Quizá… pero tú tienes que ser una niña muy buena. – Le digo preparando otro bocado, este para mí.

Al siguiente día el dolor de cabeza de Samantha ha disminuido un poco… pero curiosamente también su apetito. Según Kimberly, quien no va a trabajar para quedarse con ella, Samantha no se levanta para nada y solo pasa dormida… cosa que es muy común con la fiebre que ella tiene. Al segundo, y se supone último, día de tratamiento Samantha come aún menos y aumenta un poco más la fiebre, cosa que nos preocupa y Kimberly llama al doctor de nuevo mientras yo pido permiso en el almacén. Cuando el doctor y yo llegamos él empieza a revisar a nuestra hija, quien simplemente ha perdido el conocimiento, mientras Kimberly y yo nos estamos preocupando como nunca por su salud. Cuando el médico termina de revisar a nuestra hija suspira pesadamente y nos voltea a ver.

Tendrán que llevarla al hospital… parece ser que esto es mucho más que una gripe común. – Nos dice.

Pero… ¿Qué tiene? – Le pregunto yo mientras mi esposa me abraza fuertemente.

No sabría decirles Jake… es raro… su fiebre aumentó de repente… las medicinas debieron calmarla… ¿Seguros que no es alérgica a algo? – Nos pregunta.

- ¡No doctor! Nuestra Sammy siempre ha sido sana… - Le contesto aún más preocupado todavía.

Pues… es la única opción que tienen… llévenla al hospital… ahí podré hacerle los exámenes necesarios para averiguar qué es exactamente lo que tiene. – Nos dice el doctor y yo bajo la mirada.

Allá los espero. – Nos dice poniendo una mano sobre mi hombro para después oír como sale de la cabaña.

Jake… - Me susurra mi esposa y la volteo a ver.

Tú… tú puedes curarte y curar a las personas… - Me dice y se queda callada… sabiendo que he entendido lo que quiere decirme, me separo lentamente de ella y camino hacia Samantha… pongo una de mis manos sobre su frente… y empiezo a concentrarme cerrando los ojos… curiosamente… aún sintiendo que estoy curando a mi hija… hay algo que está mal… algo que me impide sanarla en verdad.

– “Sangre de tu sangre, sangre derramada, sangre lleva a sangre, sangre endeudada. Sangre que has evitado, sangre que no podrás negar, sangre del asesinado, ahora tendrás que pagar. Sangre de tu sangre… sangre de tu sangre… sangre de tu sangre… sangre de tu sangre.” – Oigo que dice una voz macabra en mi mente.

Al abrir los ojos miro que frente a mí está mi hija recostada en su cama… pero… no está viva… está bañada en sangre… al parecer su propia sangre… pues tiene un espantoso… hueco… donde debería estar el corazón… aparte de esta herida… veo como una de… de sus manos ha sido cercenada… al igual que una de sus piernas… está… está fracturada horriblemente.

- ¡¿Qué mierdas…?! ¡¡Esto no es real!! – Grito totalmente asustado poniéndome de pie dando un par de pasos hacia atrás sin voltear hasta que algo me detiene, volteo… notando que Kimberly está… está colgada… del techo… de un gancho de carnicero… pues la punta le sale por la boca… grito del susto como nunca en mi vida lo había hecho.

- ¡¿Qué… qué… qué está pasando…?! – Grito tartamudeando sintiendo un terrible miedo que hace temblar cada nervio de mi cuerpo, de pronto… el cuerpo de mi esposa… del gancho hacia abajo... se desprende… resonando crudamente por la recámara el sonido de su piel… y de sus huesos al ser detenidos por el piso de madera.

Ay mierda… - Susurro sintiendo como mi estómago se revuelve… y sin poder evitarlo… vomitar en ese mismo instante.

- ¡Papá…! – Oigo un grito detrás de mí y volteo a ver hacia la cama de Samantha… encontrándome con que algo está levantando su cintura intentando salir desde abajo… haciéndole crujir los huesos… para en uno de esos intentos… partir por mitad el cuerpo de mi hija… haciendo brotar su sangre y bañándome en ella… en el único momento de lucidez… solo alcanzo a ver… una forma humana… con dos corazones latiendo en sus manos... y un par de ojos blancos brillantes.

Sangre de tu sangre… ¡Sangre de tu sangre…! – Grita viniéndose contra mí empujándome contra la pared que conecta a la sala, haciéndome traspasar esta, la del recibidor y la principal… para al caer rodar en un lodo marrón hasta casi caer por el precipicio frente a la cabaña… curiosamente… mi cara queda sobre un charco… y miro mi reflejo… notando que… en este… mi pelo ya pinta algunas canas… canas que en realidad no tengo todavía.

Lève Ghost! Supposé ange de la mort!! Verser le sang est nous raison d’être!!! – Oigo que gritan con terrible odio… dejo de ver mi reflejo y me pongo de pie para ver hacia la cabaña… notando que esta se incendia de repente… volteo a ver la sombra que me sacó de ella… notando que levanta ambas manos… ambos corazones… y los aplasta como si no fueran nada.

- ¿Quién eres…? – Pregunto y el tipo empieza a carcajearse… de repente… el tipo corre hacia mí tan rápido que cuando me doy cuenta… ya siento un dolor insoportable en mi pecho… miro hacia él… notando que la sombra esta… lo ha perforado.

Muere… eso ya no importa. – Me susurra y siento como algo es arrancado de los adentros de mi pecho… dejándome con unas ganas inmensas de gritar de dolor pero sin aire para poder hacerlo… cayendo al lodo nuevamente… esta vez no sintiendo ninguna parte de mi cuerpo… pero sí sintiendo las gotas golpeándolo.

Au revoir… mon frère. – Oigo mientras mis ojos se empapan del agua que está cayendo del oscuro cielo haciéndolos arder con mucha fuerza… hasta ya no poder ver más… ¿Oí bien? ¿Me llamó… “Hermano”…?

Al momento exacto de tener lucidez de nuevo veo que estoy boca arriba en una superficie algo suave, miro que hay un techo de madera frente a mí y oigo un desesperado llanto… acompañado de fuertes golpes en mi pecho.

- ¡¡¡Jake despierta…!!! ¡¡¡Ay Dios… ayúdame…!!! – Oigo que grita entre llantos la voz de mi esposa y me levanto de repente, ella se hace a un lado… viéndome como si viera a un cadáver… mas después se me tira encima abrazándome y hundiendo su rostro en mi pecho.

- ¡¿Estás bien…?! ¡¡Dios mío!! ¡¡No sabía qué hacer!! ¡¡Pensé… pensé…!! – Me dice o intenta decir y yo solo la abrazo.

Estoy bien… estoy bien Kim… tranquila. – Le pregunto mirando hacia la cama de mi hija… suspirando tranquilamente al ver que está bien… en lo que cabe de la expresión… pues aún está inconsciente.

- ¿Qué pasó mi amor? – Le pregunto besando su frente y ella se separa un poco para verme a los ojos.

¡No lo sé! ¡Estabas… estabas tratando de curar a Sammy… de repente… simplemente te caíste al suelo! ¡¡Te levanté como pude e intenté despertarte por más de diez minutos!! ¡¡¡Pensé… pensé lo peor!!! – Me dice y yo empiezo a darle pequeños besos desesperados… tratando de calmar su llanto con ellos… tratando de transmitirle la tranquilidad que yo aparento mas no tengo… ¿Cómo tenerla después de lo que acabo de ver?

Cuando Kimberly se calma un poco le pido que llame a Abbygail para pedirle prestado el pick-up y así llevar a Samantha al hospital, mientras lo hace yo me siento a la orilla de la cama de mi hija para verla respirar tranquilamente… sin saber para nada todo lo que sufrimos porque no despierta. Después de un par de minutos Kimberly entra a la recámara y se sienta frente a nosotros.

- ¿Algún cambio? – Me pregunta refiriéndose a Samantha, toco la frente de mi hija y siento que su fiebre ha bajado un poco, pero solo un poco.

Le ha bajado la temperatura. – Le contesto a Kimberly y ella suspira.

Al menos… - Me dice y la volteo a ver.

- ¿Y tú… ya estás mejor? – Le pregunto con una pequeña sonrisa.

Sí… sí… solo sentí que el mundo se me venía abajo… es todo. – Me dice y ambos nos reímos suavemente, con mi otra mano empiezo a acariciar su mejilla y ella se pone de pie para después sentarse en una de mis piernas, la rodeo por la cintura y la beso profundamente.

Lo siento… - Le susurro entre beso y ella sonríe en mis labios.

No importa… intenta no hacerlo de nuevo, ¿Sí? – Me dice y ambos nos reímos suavemente de nuevo, dando paso esto a un fuerte abrazo de ella dejando su rostro recostado en mi hombro.

Lo intentaré. – Le susurro dándole un pequeño beso en su mejilla.

Después de varios minutos simplemente viendo a nuestra hija oímos que alguien suena la bocina de su vehículo fuera de la cabaña.

Debe ser Abby… - Me susurra mi esposa poniéndose de pie para salir de la recámara, después de unos segundos oigo como mi esposa abre la puerta y recibe a nuestra amiga. Cuando Abbygail entra a la recámara me sonríe tristemente acercándose a Samantha.

Hola Jake. – Me dice.

Hola Abby. – Contesto y ella empieza a acariciar la frente de la niña.

Pobrecita… ¿Desde cuándo no despierta? – Nos pregunta.

Desde un poco antes que la revisara el doctor. – Le contesta Kimberly y Abbygail la voltea a ver preocupada.

Bueno… entonces… no hay que perder tiempo… vamos. – Nos dice Abbygail caminando fuera de la recámara, yo descubro lentamente a mi hija y la cargo en mis brazos, Kimberly le pone una frazada en la espalda y salimos de la cabaña para subirnos al pick-up.

Abbygail nos lleva al hospital y al llegar a la recepción el doctor de Samantha nos pasa de una sola vez a su consultorio.

Recuéstenla en el canapé. – Nos dice y yo camino al canapé para recostar lentamente a mi hija, cubriéndola con la frazada un poco más.

Bueno… lo más recomendable es que solo uno se quede… - Nos dice el doctor cuando camino hacia Kimberly, lo volteo a ver y asiento con la cabeza.

Quédate tú… - Le susurro a Kimberly viéndola ahora a ella y baja la mirada.

Muy bien… - Me dice y levanto su rostro del mentón tiernamente, le doy un pequeño beso y ella me sonríe tristemente.

Las amo… estaré esperando afuera. – Le susurro.

Nosotras te amamos también… - Me dice y salgo del consultorio para caminar a las bancas de la sala de espera donde está esperando Abbygail, después de un par de minutos miro de reojo que ella mira su reloj de pulsera.

Bueno… no es por que quiera pero… tengo que irme… aún tengo que ir a traer a Ash. – Me dice Abbygail llamando mi atención.

Oh… no hay problema… gracias por traernos. – Le digo y ella me sonríe.

No me agradezcas… no fue nada… adiós. - Me dice acercándose a mí para darme un beso en la mejilla.

Adiós. – Le digo y sale del hospital mientras yo me siento en una banca recargando mi espalda en la pared y cerrando los ojos.

Después de más de una hora de esperar empiezo a inquietarme… los hospitales no son para nada mi lugar favorito… me pongo de pie cruzándome de brazos y empezando a caminar de lado a lado. Después de otro momento desesperándome oigo que abren la puerta del consultorio así que volteo a ver al instante, miro que Kimberly sale sollozando… no aguanto más y camino hacia ella rápidamente, al mirarme ella corre hacia mí y me abraza fuertemente.

- ¡¿Qué pasó?! – Le pregunto oyendo como ella empieza a llorar mas no me contesta… la abrazo también y unos segundos después veo que sacan a mi hija del consultorio en una camilla… el doctor camina hacia nosotros y pone una de sus manos en mi hombro.

Lo siento Jake… pero algo está envenenando a Samantha. – Me dice.

- ¡¿Qué?! ¡¿Envenenando?! – Le pregunto y él asiente con la cabeza.

Sí, parece increíble… pero los exámenes indican eso. – Me contesta.

Pero… ¡¿Qué puede estarla envenenando?! – Le pregunto… pues aún no se me ocurre qué puede estar enfermando a Samantha.

No sabría decirte, le expliqué a tu esposa que lo que sea que la esté perjudicando lo ha hecho por mucho tiempo, es increíble que hasta ahora presentara síntomas. – Me dice y bajo la mirada… sintiendo ganas de llorar como mi esposa… no puedo creerlo.

Lo siento, haré todo lo posible por encontrar la causa de su enfermedad… pero lo más seguro es que Sam tendrá que quedarse unos días. – Termina el doctor y quita su mano de mi hombro para empezar a caminar hacia donde llevan a nuestra hija. Camino lentamente con mi esposa hacia las bancas de nuevo y nos sentamos, Kimberly se calma poco a poco hasta que solamente se queda sollozando.

- ¿Qué podemos hacer Jake? – Me pregunta y yo simplemente froto sus brazos mientras le doy un pequeño beso en su frente.

Creo que… solamente esperar… - Le contesto bajando la mirada… pues aunque no me guste la idea… solo esto nos queda hacer.

En el hospital se nos llega la noche esperando nuevas noticias… pero nadie nos dice nada en absoluto. Mi esposa se duerme sollozando mientras yo simplemente la sostengo en mis brazos hasta que llega la medianoche, por el cansancio excesivo cierro los ojos y empiezo a dormitarme hasta quedarme dormido también. Al despertar siento que algo está pasando en el hospital pues oigo mucho ruido, abro los ojos y miro alrededor.

- ¡¡¡Mami…!!! ¡¡¡Papi…!!! – Oigo que grita la voz de una niña, miro mis brazos y noto que Kimberly no está a mi lado.

Esa voz… - Susurro oyendo como la niña empieza a llorar… ¡Es mi hija! Me pongo de pie rápidamente y corro hacia donde vienen los llantos, al llegar a uno de los cuartos, donde varias personas están observando, me abro paso como puedo y entro para ver que Kimberly, el Dr. Pérez y otros dos enfermeros están sosteniendo a mi hija quien se retuerce agresivamente sobre la cama… como si sintiera un dolor terrible… corro hacia mi hija y cuando tomo una de sus manos la niña empieza a calmarse lentamente.

- ¡¿Papi…?! – Me susurra con lágrimas en los ojos aparentemente dándose cuenta de que estoy ahí, Kimberly y los demás sueltan a la niña y ella se sienta rápidamente para abrazarme y también llorar con todas sus fuerzas.

Aquí estoy mi amor… aquí estamos… - Le digo y Kimberly se cubre la boca viendo la cama… esta tiene una mediana mancha de sangre… miro la espalda de mi hija y noto que algo se estaba formando en su espalda baja.

Todo estará bien cariño… - Le susurro a mi hija tratando de calmar su llanto… mientras me doy cuenta… que es un tatuaje el que se le estaba ciñendo.

Kim… - Le digo a mi esposa y ella me voltea a ver.

La gente… - Le susurro dándole a entender que saque a todos, ella asiente con la cabeza y camina hacia el doctor para susurrarle algo.

- ¿Qué hay de su hija? ¡Hay que atenderla! – Dice el doctor y yo solo le sonrío.

Por favor… - Le digo yo de manera suplicante y el doctor suspira pesadamente.

Está bien, estaremos esperando afuera. – Dice el doctor sacando a los enfermeros y las personas, Kimberly cierra la puerta del cuarto y yo me separo un poco de mi hija para besarle la frente.

- ¿Estás bien mi angelito? ¿Ya te sientes mejor? – Le pregunto y ella me voltea a ver aún un poco asustada.

Me duele la espalda… - Me susurra mientras Kimberly se acerca a nosotros y empieza a acariciarle su rostro delicadamente.

Lo sé mi amor, pero ya se te pasara, te lo prometo. – Le dice mi esposa… quizá ya entendida de lo que acaba de pasar.

- ¿Qué tengo mami? ¿Dónde estamos? – Le pregunta la niña y mi esposa me voltea a ver… notando yo que está a punto de llorar.

Cariño… hay cosas que ni nosotros entendemos todavía… pero aún sin saber qué está pasando… te prometemos que pronto todo estará igual que siempre… ¿Sí? – Le digo a la niña llamando su atención.

- ¿De verdad? – Me pregunta.

Sí mi amor. – Le digo y ella cuelga sus brazos de mi cuello mientras mi esposa recuesta su frente en mi hombro tratando de agarrar fuerzas para no llorar y tranquilizar a nuestra hija.

Después de unos minutos abrazados cargo a Samantha en mis brazos y la saco del cuarto para que cambien la cama, mientras caminamos siento como mi niña se va calmando poco a poco hasta que deja de llorar y solo solloza.

- ¿Papi? – Me dice cuando me siento en la sala de espera y la volteo a ver a sus pequeños ojitos ámbar como su madre.

- ¿Qué pasa mi angelito? – Le pregunto limpiando un par de lagrimillas que aún tiene en sus mejillas.

Uhm… - Me dice nada más bajando la mirada.

No… nada… - Me susurra abrazándome fuertemente otra vez mientras recuesta su rostro en mi pecho, sonrío bajando la mirada y empiezo a acariciar su espalda. Varios minutos después mi esposa camina hacia nosotros y se sienta a mi lado.

Ya está lista la cama de Sam. – Me susurra acariciando la cabeza de nuestra hija y yo la volteo a ver.

Qué bien… - Le digo viéndola a los ojos, cosa que ella también hace al darse cuenta.

Tienes unas ojeras terribles Jake… - Me susurra preocupada pasando de acariciar la cabeza de nuestra hija para acariciarme los ojos.

Casi no he dormido… - Le susurro también mientras empiezo a frotar con mi rostro su mano cariñosamente, ella me sonríe y me da un pequeño beso en la boca para después recostar su cabeza en mi hombro mientras mira descansar a nuestra hija quien se ha quedado dormida de nuevo.

- ¿Jake? – Me pregunta mi esposa rodeando a Samantha como yo para tomar una de las manos que tengo en su espalda.

- ¿Hmmm? – Le digo entrelazando nuestros dedos.

Sammy… su espalda… ¿Sabes por qué pasó? – Me pregunta y bajo la mirada.

No, no lo sé… y la verdad me preocupa no saber… - Le susurro.

- ¿Hay… hay algún peligro… de que… ella…? – Me dice pero se le quiebra la voz antes de terminar.

- ¿Muera…? No mi amor… no hay peligro de eso… la sangre que pierde es repuesta al mismo tiempo que el tatuaje se ciñe… es por eso que el dolor es anormal… es totalmente insoportable. – Le digo besando la frente de mi hija… pues una niña de su edad nunca hubiera soportado tal dolor… y ella se mantuvo consciente todo el tiempo… aunque… eso me hace sentir mal… pues nuestra niña… nuestra Samantha… no tiene por qué sufrir nada aún… ella es una niña todavía.

- ¡¿Y si… si… si se repite Jake…?! ¡Yo no soportaría verla sufrir tanto…! – Me dice mi esposa presionando el agarre de mi mano.

No, no, no… no se repetirá… averiguaré qué le está pasando… te lo juro… por que… sé que yo soy el único culpable. – Le digo y ella me voltea a ver.

- ¡¿Tú…?! – Me pregunta y bajo la mirada asintiendo tristemente.

Es obvio que ese tatuaje tiene que ver conmigo… el doctor dijo que “Algo” la estaba envenenando… lo único que se me ocurre es que… yo sea ese “Algo”… - Le susurro a mi esposa… después de unos segundos en silencio mi esposa acerca su rostro a mi cuello y empieza a acariciarlo con él, volteo a verla y le doy un pequeño beso en la nariz.

Mi amor… a diferencia tuya… yo no te imagino como la razón de la enfermedad de nuestra hija… debe ser otra cosa… ¡Tiene que ser otra cosa! – Me dice mi esposa y cierro los ojos… espero que así sea… por que si yo estoy enfermando a Samantha… tendré que alejarme de ella… y eso… eso sí me haría sufrir.

Después de un rato en la sala de espera llevamos a Samantha a su cuarto, Kimberly despierta a nuestra hija y le da ropa limpia, Samantha entra al baño y se cambia para inmediatamente después acostarse en la cama y dormirse rápidamente.

Ay, qué dormilona. – Dice Kimberly sentándose a la orilla de la cama y yo, que estoy sentado en una silla frente a ella, solamente sonrío.

Y quién es su mamá… - Le digo y mi esposa me voltea a ver.

- ¡Oye! Disculpa pero yo me considero una mujer muy activa. – Me dice sonriéndome.

Hmmm… - Le digo incrédulo y ella solo se ríe suavemente viendo de nuevo a nuestra hija, me pongo de pie y me siento detrás de ella para abrazarla por la espalda y ver, como ella lo hace, a nuestra Samantha… de pronto… nuestra hija se da vuelta para acostarse bocabajo y miramos el tatuaje que se le formó… parece una pequeña rosa protegida por dos filos… como guillotinas, medialunas o algo así.

Cielos… - Susurra mi esposa acercando su mano al tatuaje, siguiendo el contorno de este delicadamente.

Un par de horas después, en las que mi esposa se queda dormida en mis brazos, miro mi reloj y noto que ya son cerca de las 5 de la mañana… tengo que presentarme a trabajar… pero también necesito hablar con Jason… sin duda él debe saber qué le está pasando a mi hija.

Kim… despierta mi vida… tengo que ir a trabajar… - Le susurro al oído suavemente para después darle un beso en la mejilla, ella voltea lentamente el rostro hasta que sus labios quedan cerca de los míos.

- ¿En serio…? – Me susurra abriendo un poco sus ojos… solo lo suficiente para poderme ver.

Sí… después tengo que tratar de encontrar a Jason… él debe saber algo de lo que está pasando. – Le susurro y ella sube una de sus manos a mi rostro para acariciarlo mientras roza dulcemente mis labios con los suyos.

- ¿Eso… significa... que irás a buscarlo? – Me pregunta entre pequeños besos para dar paso a uno mucho más profundo.

Yo… hmmm… trataré… de no irme por mucho tiempo… - Le digo separándome lentamente de ella dejándola con la boca semiabierta… al igual que la mía… sintiendo ambos nuestros alientos.

Está bien… ten cuidado… ¿Sí? – Me dice viéndome a los ojos nuevamente y le sonrío.

Lo tendré. – Le digo y ella se separa de mí, me pongo de pie y beso la frente de mi hija cariñosamente, después volteo hacia mi esposa y le doy un último beso.

Las amo. – Le susurro.

Nosotras también. – Me dice y camino hacia la puerta. Salgo del cuarto y de ahí salgo del hospital para tomar un taxi y que este me lleve a la cabaña.

Al llegar a la cabaña camino hacia el baño y tomo una ducha rápida, después salgo al cuarto y busco ropa para ponerme, mientras estoy buscando noto que se cae un sobre, lo recojo y noto que es la única carta que me ha enviado mi hermano, la reviso y noto que tiene una dirección en Atlanta, Georgia.

Hmmm… me pregunto si mi hermano aún vivirá ahí… - Susurro sacando la carta y mirando si tiene algún número de teléfono o algo… mas no tiene nada.

En fin… quizá sea mejor que le hable a Vanessa. – Susurro buscando la libreta de mi esposa pues en todos estos años Vanessa ha cambiado de número muchas veces… quizá por eso no nos invitó a su boda… por eso mencionó que se casó de repente.

En fin… - Susurro hallando la libreta de mi esposa, la abro y encuentro el número de mi hermana así como también el número de la hermana de Kimberly… nunca conocí a esa chica… qué curioso. Salgo de la cabaña y le meto un par de monedas al teléfono público, marco el número de Vanessa, el cual es un celular, y oigo como este suena tres veces.

- ¡Más te vale que sea importante quien quiera que seas! – Contesta la voz de Vanessa entre agitada y dormitada.

- ¿Vanessa? Soy Jake. – Le digo con una sonrisa.

- ¡¿Jake?! ¡Hola, hola! ¿Cómo estás? – Me pregunta.

Hmmm, más o menos… - Le digo.

- ¡Estate quieto…! ¡Scott…! – Oigo que susurra Vanessa para después oír como alguien la besa.

Creo que mejor te hablo al mediodía… - Le digo.

Hm-mmm, por favor… - Me dice y cuelga, yo me río suavemente mientras cuelgo el teléfono y entro a la cabaña de nuevo, saco mis llaves y al salir de la cabaña cierro la puerta con estas, bajo el camino de la cabaña y al llegar a la carretera camino hacia el pueblo para dirigirme al almacén.

Cuando salgo a mi descanso de mediodía camino hacia la carpintería con Luís, a quien le conté lo que le había pasado a Samantha, le pido que me preste su teléfono y marco de nuevo el número de Vanessa.

- ¿Hola, hola? – Dice Vanessa más tranquila.

- ¿Van? ¿Ya estás desocupada? – Le pregunto con una sonrisa y ella se ríe suavemente.

Sí, sí… perdón por lo de la mañana… pero esas no son horas de llamar. – Me dice de forma caprichosa haciéndome reír a mí ahora.

Sí, bueno… quería pedirte un favor. – Le digo.

Ah… y… ¿Qué se te ofrece? – Me pregunta.

Quería saber si tienes la dirección y número de teléfono actual de Jason.

Hmmm… déjame buscarla… por aquí la tengo… es que se mudaron hace poco por los gemelos… los niños esos ganaron una beca en la Universidad de Los Ángeles… cielos… dónde está… - Dice Vanessa aparentemente revolviendo papeles.

- ¡Aquí está! – Me dice.

Hmmm… qué bien. – Le digo.

No tienen teléfono… pero la dirección es… “Séptima calle, #32, Santa Mónica, Los Ángeles, California”, me dijeron que siguiera todo el Boulevard para llegar sin perderme. – Me contesta Vanessa y yo apunto la dirección.

Bien… excelente… - Susurro.

- ¿Pasa algo Jake? – Me pregunta Vanessa y yo suspiro.

Pues… a decir verdad… sí… algo está pasando. – Le contesto cerrando la libreta de mi esposa.

Samantha está en el hospital… y… hoy en la madrugada… se le… ciñó un tatuaje en la espalda baja así por así… - Le cuento a Vanessa.

- ¡¿Un tatuaje…?! ¡¿Un tatuaje como los tuyos?! – Me pregunta.

Sí… - Le susurro llevando mi mano a los ojos para frotármelos un poco… me siento un poco cansado.

Cielos… ¿Pero que no esos tatuajes solo se le ciñen a las personas que usan el Dark Spell con frecuencia? – Me pregunta.

Pues eso pensaba yo también… pero mi hija… mi Sammy… no sabe nada de hechizos ni poderes… - Le contesto.

Por eso es que quieres hablar con Jason… - Me susurra.

Sí. Ni Kim ni yo… soportamos la idea de que nuestra hija sufra tanto como yo… no se lo merece en absoluto… - Le digo.

Uhm… tienes razón… pobrecita… - Me dice.

Bueno, quisiera seguir hablando contigo pero ya está por acabarse mi tiempo de almuerzo. – Le digo a Vanessa después de unos segundos en silencio.

Oh… está bien… se supone que yo debería estar haciendo el nuestro. – Me susurra riéndose suavemente.

Sí… bueno… adiós. – Le digo.

Adiós, cuídate, salúdame a tu familia. – Me dice.

Y tú a Scott. – Le digo y cuelgo el teléfono.

Después de terminar el día en el trabajo regreso al hospital, al llegar al cuarto de Samantha noto que Abbygail está haciéndole compañía a mi esposa.

Hola chicas. – Les digo caminando hacia ellas.

Hola Jake. – Me dice Abbygail y yo me acerco a mi esposa para darle un beso.

Hola mi amor. – Me dice.

- ¿Cómo ha seguido? – Le pregunto refiriéndome a nuestra hija.

Pues… acaba de dormirse… a diferencia de los días anteriores hoy se ha comportado normal… incluso ha estado aburrida de solo estar en la cama. – Me contesta mi esposa mientras ambos nos reímos un poco.

Pensé que ya no vendrías… - Me susurra mi esposa cuando me siento a la orilla de la cama de mi hija.

Hmmm… quería despedirme… Vanessa me dijo que Jason se acaba de mudar a Los Ángeles así que iré allá para hablar con él. – Le digo.

Oh… - Susurra mi esposa.

Bueno… creo que yo me voy… - Susurra Abbygail poniéndose de pie y mi esposa y yo la volteamos a ver con una sonrisa.

Gracias por venir. – Le dice mi esposa cuando Abbygail le da un beso en la mejilla.

De nada. – Le susurra y después se acerca a mí.

Ten cuidado si sales, ¿Sí Jake? – Me dice a mí cuando me besa la mejilla.

Lo tendré, nos vemos. – Le digo y Abbygail sale del cuarto, volteo a ver a mi hija y noto que tiene una pequeña sonrisa en su rostro.

- ¿Qué tanto soñará nuestra hija? – Le pregunto a mi esposa después de un par de minutos cuando ella se pone de pie para colgar sus brazos de mi cuello.

Ni idea… pero casi siempre sonríe entre sueños. – Me susurra empezando a besarme lentamente.

- ¿Crees que sueñe con nosotros? – Le pregunto dejándola con la boca semiabierta.

Hmmm… es… es posible. – Me susurra dejándome sentir su aliento cerca de mis labios para después besarme nuevamente como antes.

Después de varios minutos besándonos mi esposa y yo solamente nos quedamos abrazados viendo descansar a nuestra hija… aunque yo más bien veo como mi esposa se está quedando dormida poco a poco.

- ¿Por qué no te vas a descansar a la cabaña? – Le pregunto a mi esposa.

- ¿Hmmm? – Me pregunta ella dormitada y me río suavemente.

Ve a descansar a la cabaña Kim, cuidaré de Sam esta noche. – Le susurro acariciándole el rostro y ella me voltea a ver.

No quiero dejar a mi diablita… - Me susurra y yo le doy un beso en la frente.

- ¿No confías en mí? – Le susurro yo y ella se ríe suavemente.

Claro que sí mi amor… - Me dice mientras me mira fijamente a los ojos.

Está bien… - Me susurra y nos ponemos de pie.

Vamos, te llevo al taxi. – Le digo y salimos de la habitación de Samantha, salimos del hospital y Kimberly se sube a un taxi.

Volveré mañana a primera hora para que te vayas… - Me susurra cuando cierro la puerta del automóvil.

No te apures bebé… descansa tranquila… - Le digo recargándome en el filo de la ventana de la puerta y ella se acerca a mis labios.

Te amo. – Me susurra antes de besarme profundamente.

Yo también te amo. – Le susurro entre besos sintiendo como ella sonríe haciéndome hacer lo mismo, al separarnos le doy un par de golpes suaves al techo del taxi y este acelera, Kimberly me dice “Adiós” con la mano y yo le correspondo la despedida. Después de que desaparece en la distancia el taxi entro de nuevo al hospital y me dirijo de nuevo al cuarto de mi hija, me siento en una de las sillas al lado de ella y me le quedo viendo fijamente… Samantha es tan linda como su madre… será sin duda una hermosa mujer cuando crezca… miro mi reloj y noto que ya son más de las diez de la noche, me recuesto en la espalda de la silla y cierro los ojos empezando a dormitarme.

Después de bastantes minutos, quizá una o dos horas, siento que alguien abre la puerta del cuarto, abro los ojos y miro hacia la puerta sin poder ver a nadie.

Qué raro… - Susurro mirando a los alrededores para asegurarme de que nadie haya entrado, cierro los ojos de nuevo y me relajo como antes… pero de repente… empiezo a sentir un intolerable escalofrío por toda mi espalda… cuando en verdad no lo soporto oigo que golpean un mueble cercano, abro los ojos poniéndome de pie y cargando una esfera de energía por precaución.

- ¿Quién anda ahí? – Pregunto volteando hacia todos los rincones oscuros del cuarto pues aún con la luz hay sombras profundas en el lugar.

– “Sangre de tu sangre…” – Oigo que dice la voz macabra de antes nuevamente, volteo hacia mi hija y noto que ella está descansando tranquilamente.

– “Sangre… de… tu… sangre…” – Susurra de nuevo, esta vez detrás de mí, volteo hacia la ventana mas no veo otra cosa que la luz de la luna entrar.

- ¡Papi…! ¡Papi…! – Murmura mi hija y la volteo a ver desapareciendo la energía de mis manos, noto que Samantha sigue dormida pero aparentemente tiene pesadillas, me acerco a ella y empiezo a acariciar su rostro… sintiendo como empieza a sudar frío.

Tranquila mi amor, tranquila angelito, aquí estoy princesa… aquí estoy. – Le susurro suavemente mientras me paso de sus mejillas a su frente, unos segundos después se despierta respirando agitadamente y con un par de lágrimas en los ojos, me mira fijamente a los ojos y cuando le sonrío ella se sienta para abrazarme fuertemente.

Ya pasó mi amor… ya pasó… aquí está tu papi… ya pasó… - Le susurro cerrando los ojos.

En vez de tranquilizar a mi hija siento como ella tiembla un poco más, abro mis ojos para verla y noto que tiene su rostro hundido en mi pecho, miro alrededor y veo como el cuarto del hospital ha cambiado como lo hizo la cabaña alguna vez… la vez que yo tuve una pesadilla mientras quería curar a mi hija.

- ¿Qué diablos pasa…? – Susurro viendo alrededor… notando que las paredes tienen unas enfermizas manchas de óxido mezcladas con sangre que aún se desliza por ellas.

- ¡¡Papá!! ¡¿Qué está pasando?! ¡¡Tengo miedo!! – Me grita mi hija y la abrazo un poco más fuerte.

Tranquila mi amor, no mires, mantén los ojos cerrados. – Le digo al ver que la puerta del cuarto se cae dejando entrar a un par de enfermeras y médicos con una sonrisa malévola… llevando en sus manos escalpelos y jeringas. Al ver que se acercan demasiado tomo los brazos de mi hija y hago que los cuelgue en mi cuello.

Tus piernas Sam. – Le susurro poniéndome de pie y ella enreda sus piernas en mi cintura, cargo con una mano a mi hija y en la otra cargo una esfera de energía.

Tú tranquila mi amor, todo estará bien. – Le susurro viendo como uno de los médicos corre hacia nosotros con el escalpelo al frente, le lanzo la esfera de energía en el rostro y cargo otra esfera, el otro médico se me viene encima tratando de herir a mi hija y le pongo la espalda haciendo que me clave el filo en ella, grito de dolor y me volteo con el puño por delante con toda mi fuerza tirándolo al suelo fracturándole el cuello por la energía de la esfera, miro hacia las enfermeras y ellas corren hacia mí también.

- ¡Qué odio…! – Grito corriendo hacia la cama para saltar al otro lado de ella y después correr hacia la puerta burlando a las dos tipas. Al llegar al pasillo miro que varias… “Personas”… están detrás de nosotros, corro hacia la salida del hospital y al llegar al Lobby noto que varios tipos nos rodean.

- ¡Maldición…! – Susurro volteando hacia todos lados… al no encontrar salida… volteo a ver a mi hija… notando en sus ojos un par de lágrimas provocadas por el pánico y como estas humedecen mi camisa.

Todo sea por salvarte… - Susurro cerrando los ojos y elevando mi energía como hace mucho no lo hacía, abro los ojos viendo a los tipos que nos rodean y sonrío cínicamente.

Quien se acerque… ¡¡Que lo haga bajo su propio riesgo!! – Advierto cargando otra esfera en mi mano libre. Cuando todos se nos vienen encima a Samantha y a mí noto que se detienen en seco… y empiezan a gritar de dolor soltando los objetos que tenían en sus manos… de pronto… todos empiezan a sostener su cabeza entre gritos y quejidos y sollozos, tanto de hombres como de mujeres, de pronto todos se acercan casi a un metro de mí… y… sus cabezas empiezan a fracturarse… a partirse… dejando ver sus cráneos y parte del cerebro, siento como mi hija trata de separarse de mi pecho así que deshago la esfera de energía y pongo mi mano sobre su cabeza.

Cierra tus ojos mi amor, no mires. – Le susurro apretándola un poco, cosa que ella hace también en mi cuello… los cráneos de los tipos… cuando están completamente destrozados y apenas se distinguen… explotan tras hacer un horrible crujido… bañando a mi hija y a mí de sangre… Samantha, al sentir como le cae algo en su cuerpo, empieza a temblar un poco más.

No es nada mi amor… todo estará bien… - Le susurro al oído para después darle un beso en la mejilla cerrando mis ojos y dejando cerca mi rostro del de ella… mientras oigo como los tipos se siguen muriendo.

De sopetón… los gritos, quejidos y sollozos se silencian… así como también el crujir de cráneos… siento como mi cuerpo lentamente deja de sentir cosa alguna. Después de un par de minutos empiezo a sentir mi cuerpo de nuevo y como este es presionado por los brazos de mi hija, abro mis ojos y noto que estamos de nuevo en el cuarto del hospital… sentados sobre la cama de Samantha… miro alrededor notando que todo está normal de nuevo, miro hacia mi hija y noto que ella está temblando un poco.

Sammy… todo está bien mi amor… - Le susurro a mi hija calmando mi espíritu rápidamente para después buscar la frente de mi hija y besársela, ella se separa lentamente de mi pecho y me voltea a ver sollozando con unas pequeñas lágrimas en los ojos.

Hola preciosa. - Le susurro con una sonrisa limpiándole sus lágrimas… ella me sonríe y me presiona un poco llevando su rostro a mi cuello.

Gracias… por… por cuidarme… en mis pesadillas papi… - Me susurra… así que… esa alucinación… en verdad fue cierta… y además… compartida.

De nada mi amor… - Le susurro acariciándole el cabello.

Después que Samantha deja de temblar nos separamos un poco y nos acostamos en la cama, le paso el brazo detrás de su cuello y ella recuesta su rostro sobre mi pecho mientras sube un brazo y pierna sobre mí para abrazarme fuertemente. Mientras yo estoy atento a todo lo que se mueve en el cuarto siento como mi hija se va quedando dormida de nuevo, volteo a verla y sonrío al ver lo tranquila que descansa ahora… miro que tiene descubierta su espalda dejando ver el tatuaje… empiezo a tocárselo… y curiosamente veo como mis tatuajes empiezan a brillar un poco al igual que el de ella… dejando más que claro que tiene que ver conmigo su aparición… pero… ¿Qué tienen que ver con las Alucinaciones? ¿Acaso los tatuajes nos las están causando? ¿Por qué motivo? ¿Por qué ahora?

Con el paso del tiempo amanece y el sol empieza a iluminar la habitación, con la mente apago la luz para después estirar el brazo con que no sostengo a mi hija mientras gimo perezosamente.

Ay, ay, ay, se nota que no dormiste… - Oigo que dice la voz de mi esposa y volteo a ver hacia la puerta del cuarto notando que viene entrando.

- ¿Y tú? ¿No crees que vienes muy temprano? – Le pregunto con una sonrisa mientras ella se acerca a mí para darme un profundo beso.

No me gusta estar sola… - Me susurra cuando nos separamos para después empezar a acariciar el cabello de Samantha.

- ¿Cómo ha estado? – Me pregunta refiriéndose a la niña.

Tuvo una pesadilla… pero se tranquilizó y se durmió de nuevo. – Le contesto cerrando los ojos.

Ah… qué bien… - Oigo que susurra mi esposa. Unos segundos después siento como Kimberly empieza a acariciar mi rostro delicadamente haciéndome sonreír un poco. Después de varios minutos solamente descansando abro los ojos para encontrarme con mi esposa sentada a la orilla de la cama acariciando a nuestra hija.

Tengo que irme… - Le susurro y ella me voltea a ver.

- ¿No piensas descansar un poco más? – Me pregunta Kimberly y le sonrío llevando mi mano a su rostro, la acerco suavemente a mí y la beso profundamente… provocándola incluso a que me muerda un poco fuerte.

No… tengo que averiguar lo que le pasa a Sam. – Le contesto al separarnos y ella me sonríe con los ojos entrecerrados.

Muy bien… - Me susurra poniéndose de pie dándome permiso, me pongo de pie lentamente para no despertar a Samantha y al ya estar parado le doy un beso en la frente a mi hija, después volteo hacia mi esposa y la abrazo por la cintura mientras ella cuelga sus brazos de mi cuello.

Espero que regreses pronto. – Me susurra Kimberly topando su nariz a la mía.

Trataré de hacerlo, te lo prometo. – Le digo mientras ninguno de los dos dejamos de vernos a los ojos… después de unos segundos ella empieza a rozar mis labios con los suyos… haciéndome sentir en ellos su cálido aliento… dándome unas ganas tremendas de besarla con todas mis fuerzas… acción que no tardo mucho en efectuar… así… poco a poco acerco a mi esposa a la orilla de la cama de nuevo, haciéndola que se siente en ella y esté más cómoda.

Jake… Sam… - Me susurra mi esposa entre beso y beso mas sin detenerme o tan siquiera intentarlo… sonrío en sus labios y lentamente me separo de ella viendo como está respirando agitadamente con la boca semiabierta y los ojos cerrados.

Nunca… nunca te cansas de besarme… ¿Eh, Jake? – Me susurra mi esposa abriendo sus ojos lentamente y yo le sonrío quitando una de mis manos de su cintura para acariciarle la mejilla.

No mi amor… nunca. – Le contesto y ella sonríe mientras se muerde el labio inferior suavemente.

Bueno… tengo que irme… - Le susurro después de varios segundos solo viéndonos.

No, ven para acá… - Me susurra mi esposa jalándome del cuello… acercándome a sus labios de nuevo para besarme otra vez.

Después de varios minutos besándonos oímos como nuestra hija gime de pereza, nos separamos lentamente y volteamos a ver a la niña.

Buenos días tesoro… ¿Dormiste bien? – Le pregunta Kimberly a Samantha… ella se sienta lentamente estirando los brazos y después nos sonríe poniéndose de rodillas.

Sí mami, ¿Y tú? – Le pregunta la niña mientras se acerca a nosotros para darle un beso en la mejilla a su madre.

También mi amor, te extrañé. – Le contesta mientras quita un brazo de mi cuello para abrazar a la niña, cosa que hago también exceptuando que yo empiezo a acariciar el cabello que cae por su espalda.

Papi… ¿Vas a salir? – Me pregunta mi hija y le doy un pequeño beso en la nariz.

Sí mi amor, tengo que hacer un viaje muy necesario. – Le contesto y ella baja la mirada.

- ¿Tardarás mucho? – Me pregunta después de unos segundos en silencio.

Eh… uno o dos días mi amor. – Le contesto y ella voltea a ver a Kimberly.

Uhm… ¿Podemos ir contigo? No quiero que nos dejes solas en este lugar… no quiero tener más pesadillas… - Me dice mi hija volteándome a ver de nuevo.

- ¿Venir conmigo…? Bueno… - Le susurro viendo a mi esposa para saber qué piensa ella, Kimberly me sonríe y solo se encoje de hombros para después reírse suavemente.

Pues… claro… si quieren vamos. – Le contesto a mi hija volteándola a ver… dándome cuenta que me está regalando una gran sonrisa.

- ¡Yay! ¡¡Gracias papi!! – Me dice la niña abalanzándose a mi cuello, incluso empujándome un poco, sacándome una risa por su fuerza.

- ¡Cielos…! De nada mi angelito. – Le susurro dándole un beso en la mejilla para después ver a mi esposa por sobre el hombro de mi hija, Kimberly me está sonriendo alegremente también, se acerca a mí y me da un pequeño beso.

Después de que nuestra hija se viste salimos del cuarto y la damos de alta, salimos del hospital y tomamos un taxi hacia la cabaña. Al llegar mi hija toma un baño y cuando sale yo hago lo mismo mientras Kimberly prepara el desayuno, después de desayunar salimos de la cabaña y bajamos al pueblo, tomamos un taxi hacia el aeropuerto y al llegar compro tres boletos de avión hacia Los Ángeles. Cuando la hora de salida se llega abordamos el avión, mi hija empieza a ver por la ventanilla los alrededores mientras mi esposa simplemente toma mi mano presionándola un poco.

- ¿Nerviosa? – Le pregunto y ella asiente con una sonrisa.

Hace mucho que no volamos… incluso desde antes que nos casáramos. – Me susurra tomando mi mano con ambas manos y yo me río suavemente.

Sí… perdón por eso mi amor… - Le digo dándole un pequeño beso.

Al parecer Samantha está más tranquila que tú. – Le susurro y ambos volteamos a ver a nuestra hija quien está sonriente curioseando por la ventanilla.

– “Buenos días, por favor abróchense los cinturones para proceder con el despegue, gracias.” – Dice la voz de una chica por el parlante.

Bueno Sam, ya oíste a la chica, siéntate. – Le dice Kimberly a la niña quien rápidamente se sienta y se abrocha el cinturón para después seguir viendo por la ventana sin levantarse, Kimberly me voltea a ver y me río suavemente.

Se nota su emoción. – Me susurra y yo asiento con la cabeza, Kimberly se abrocha el cinturón al igual que yo y no después de mucho el avión despega. Después de un par de horas en que nuestra hija solo pasa maravillándose con las nubes el avión aterriza en el aeropuerto de Los Ángeles. Bajamos del avión y salimos del aeropuerto para después subirnos a un taxi.

Buenas tardes, ¿Puede llevarnos a esta dirección? – Le digo al chofer dándole la libreta de mi esposa.

Claro, seguro. – Me dice regresándomela y la guardo en mi bolsa del pantalón.

Deberíamos haber traído algo más que ropa puesta. – Me susurra mi esposa con una sonrisa mientras yo paso mi brazo detrás de su cuello.

Hmmm… si algo nos hace falta lo compramos. – Le susurro concentrándome más en mi hija que no deja de ver por la ventana, mi esposa al darse cuenta de esto voltea a ver a la niña también y empieza a acariciarle la cabeza tiernamente. Al llegar a la dirección que me dio Vanessa noto que Jason y su esposa están lavando su camioneta mientras que Joshua y Jessica están jugando fútbol “Soccer”.

- ¿Por aquí está bien? – Nos pregunta el conductor orillándose y estacionándose del otro lado de la calle.

Sí, muchas gracias. – Le digo mientras le pago, ya que mi hija ha quedado del lado de la acera ella abre la puerta y se baja junto con su madre tomando su mano, después me bajo yo y cierro la puerta del automóvil, cuando este se va tomo la mano de mi hija y nos cruzamos la calle.

Buenas tardes. – Digo cuando llegamos cerca del patio llamando la atención de Jason y su esposa.

- ¡Hey Jake! ¡Hola! – Me dice Jason bajándose sus lentes de sol un poco.

Hola hermano, ¿Lavando el “Carruaje”? – Le pregunto estrechándole la mano mientras Jennifer saluda a mi esposa.

Sí, nos mudamos hace poco y no hemos tenido tiempo de mucho. – Me contesta.

Sí, así me contó Vanessa. – Le digo.

Jason. – Le dice mi esposa estrechándole la mano a mi hermano.

Hola Kim, ¿Cómo estás? – Le pregunta.

Bien, gracias. – Le contesta mientras yo le sonrío a Jennifer.

- ¿Y quien es esa chica preciosa detrás de ti? – Le pregunta Jason a Kimberly cruzándose de brazos viendo que nuestra hija simplemente se queda detrás de su mamá.

- ¡Oh! Pues esta es nuestra angelito, Samantha. – Le contesta mi esposa y la niña sonríe tímidamente.

Ah, Samantha. Hola preciosa, soy tu tía Jennifer, ¿Cómo estás? – Le dice Jennifer estrechando la mano de mi hija y dándole un beso en la mejilla.

Eh… bien gracias… uhm… tía. - Le contesta.

Y yo soy Jason, hermano de tu padre. – Le dice Jason saludándole de igual manera que mi esposa.

Sam, gusto en conocerlos... – Dice nuestra hija.

Bueno, los chicos querían conocerte… así que… vamos. – Dice Jason caminando hacia sus hijos de la mano de su esposa, mi esposa, mi hija y yo caminamos detrás de ellos y al llegar notamos que Joshua y Jessica dejan de jugar con su balón, Jessica voltea a ver a Samantha y grita exagerando su emoción.

- ¡¡¡Primita!!! ¡¡¡Hola!!! – Dice con su ya acostumbrado tono meloso caminando hacia Samantha quien solo sonríe, al llegar frente a ella la abraza y después le da un beso en la mejilla también.

Soy Jessica, pero puedes llamarme Jes, y esa cosa “Horripilante” de allá es mi hermano Josh. – Le dice Jessica a nuestra hija quien al oír cómo le dice a su primo se ríe suavemente, Joshua saluda a Samantha con la mano y ella hace lo mismo.

- ¡Tío! ¡Hola! – Me dice abrazándome.

Hola Jes. – Le digo y después voltea a ver a mi esposa.

Tú debes ser mi tía Kimberly, ¿Cierto? – Le pregunta Jessica a mi esposa.

Sí, la última vez que revisé estaba casada con Jake. – Le contesta abrazándola y ambas se ríen suavemente, Joshua deja de jugar con el balón y camina hacia nosotros.

Hola tío. – Me dice estrechándome la mano.

Hola chico, ¿Cómo estás? – Le pregunto.

Más o menos. Hola tía Kim, soy Josh. – Le dice Joshua a mi esposa.

Gusto en conocerles, a ambos. – Dice Kimberly sonriéndole a él y a Jessica.

Bueno… pero pasemos a la casa, el sol está un poco insoportable. – Dice Jason y todos caminamos hacia la casa.

Entramos en ella y todos nos sentamos alrededor de la mesa mientras mi hermano y Joshua sacan latas de soda para todos, cuando nos dan las nuestras les agradecemos y Samantha abre su soda para tomar un poco… curiosamente… me fijo que se le queda viendo “Disimuladamente” a su primo.

Y… ¿A qué debemos esta visita Jake? – Me pregunta Jason y yo le sonrío.

Pues… aparte de que mi familia quería conocer a la tuya… tengo una pregunta que hacerte. – Le respondo.

- ¿Pregunta? – Me dice llevándose la lata de soda a lo boca, cosa que hago también mientras asiento con la cabeza.

- ¿Se quedarán a almorzar? – Oigo que Jennifer le pregunta a sus hijos quienes se miran mutuamente.

Yo quedé de salir con Nikki… - Le contesta Joshua a su madre.

Yo sí pienso quedarme mami. – Le dice Jessica.

- ¿Y ustedes? ¿Se quedarán a almorzar? – Nos pregunta Jennifer.

Pues… no sé si podamos… - Contesta mi esposa volteándome a ver.

Vamos Jake, quédense un rato con nosotros… - Me dice mi hermano, después de un par de segundos le sonrío a mi esposa y le doy un pequeño beso.

Está bien. – Les digo haciendo sonreír a mi esposa e hija.

- ¡Ay, qué bien! ¡¿Me pueden prestar un momento a mi “Primis”?! – Pregunta Jessica poniéndose de pie y Samantha la voltea a ver con una sonrisa.

Claro, seguro. – Le contesto pasando mi brazo detrás del cuello de mi esposa, Samantha se pone de pie y Jessica le pasa el brazo bajo el de ella mientras empiezan a caminar a una habitación mientras cuchichean para posteriormente reírse suavemente.

- Bueno… creo que yo me voy. – Dice Joshua poniéndose de pie para darle un beso en la mejilla a su madre.

Muy bien mi amor, nos vemos, que te vaya bien. – Le dice Jennifer y Joshua le da un abrazo a su papá.

Nos vemos Joshie, pórtate bien. – Le dice él.

- ¡Claro! – Dice Joshua y nos da la mano a nosotros para después caminar al pasillo.

- ¡Adiós Sam! ¡¡Adiós “Brujilla”!! – Grita con una sonrisa, oigo como mi hija se ríe y le dice “Adiós” para después oír una media rabieta de Jessica.

Amo a mi hermana. – Dice Joshua riéndose suavemente para después salir de la casa.

Bueno… prepararé la comida, ¿Me ayudas linda? – Le dice Jennifer a mi esposa.

Claro, con gusto. – Dice ella y ambas se ponen de pie para empezar a preparar el almuerzo.

Nosotros terminaremos de lavar la camioneta. – Dice Jason poniéndose de pie, hago lo mismo y salimos de la casa.

Caminamos hacia la camioneta y Jason empieza a tirarle agua con una manguera a presión.

Así que… ¿Cuál es tu pregunta hermano? – Me pregunta mi hermano para después tomar la soda que tiene en su otra mano aún.

Mi hija… ¿Sabes por qué podría ceñírsele un tatuaje a ella? – Le pregunto y él me voltea a ver desconfiadamente.

- ¿Un tatuaje? ¿A ella? – Me pregunta y yo simplemente asiento con la cabeza.

- ¿Ya… tiene… uno…? – Me pregunta y bajo la mirada asintiendo de nuevo.

Cielos… - Oigo que susurra Jason.

- La verdad… no sabría decirte… - Me contesta.

Tú has usado más veces… muchas más veces… el Dark Spell que yo… a mí simplemente me quitaron el color de mi iris… ésa y la vez que lo invocamos juntos han sido las únicas que he usado el hechizo… - Me dice y suspiro pesadamente.

Tengo miedo… de que los tatuajes se le sigan ciñendo sin razón alguna… mi esposa y yo ya la hemos visto sufrir ese dolor… y ni ella ni yo queremos volverlo a ver… - Le susurro a mi hermano metiéndome las manos a las bolsas del pantalón. Después que Jason termina de lavar la camioneta descuelga un par de trapos y me tira uno, lo atrapo y empezamos a secar el vehículo.

- ¿Por qué no le preguntas al maestro du Sang? – Me pregunta haciéndome que me detenga en seco.

- ¡¿du Sang…?! ¡¿Qué no lo…?! – Susurro mas me quedo callado al recordar exactamente lo que pasó en realidad, Jason se ríe suavemente y yo lo volteo a ver.

Él y Dark escribieron el Dark Spell… sin duda ellos deben saber qué te está pasando a ti y tu hija. – Me contesta y sonrío empezando a secar de nuevo la camioneta, al terminar Jason y yo nos quedamos simplemente sentados en un par de sillas de plástico bajo la sombra de su garaje.

- ¿Qué crees que le esté pasando a Samantha? – Le pregunto y él se encoje de hombros.

Pues… a ciencia cierta no sabría decirte… pero… me imagino que está madurando como una Fantasma al igual que nosotros. – Me contesta.

Pero… ¿Por qué ella sí y Vanessa no? – Le pregunto y él se ríe suavemente.

Jake… ser un Fantasma no solo se basa en ser descendiente de uno… ¿Tú crees que nuestro padre, que Dark y Stalking Fox tenían “Antepasados” como nosotros? ¡Claro que no! ¡Ellos eran personas “Comunes y corrientes”! – Me responde algo emocionado haciéndome reír suavemente.

Todo ser humano, sin excepción, pueden llegar a ser un Fantasma… aunque es lógico que los descendientes de sangre pueden obtener de ésta, de su ADN, cierta habilidad nata para dominar algunas técnicas. – Me dice cruzándose de brazos.

- Vanessa… a pesar de ser hija de un Jefe… nunca fue educada en nuestras “Artes”… no digo que nunca se le ha manifestado alguna habilidad en absoluto… mas sí digo que si lo hizo no supo entenderla y dominarla. – Dice mientras yo recuesto mi espalda en la silla totalmente.

Sam ha pasado tanto tiempo junto a ti que sin duda un poco de tu energía se le debe haber transferido diariamente… es posible… que… esta energía… haya sido emanada de… de tus tatuajes… ¿Aún… aún recuerdas qué son tus tatuajes? – Me pregunta y bajo la mirada… Dark me lo dijo una vez… “Una parte de sus oscuras personalidades, de su maldad, se queda ceñida a tu cuerpo”… “Los tatuajes son la marca de las almas… nunca se irán de ti… nunca.”

Diablos… - Susurro… así que… sí soy yo quien estoy “Envenenando” a nuestra hija.

- ¿Hay algo más, cierto? ¿Algo más que el tatuaje? – Oigo que dice una voz detrás de nosotros y me pongo de pie rápidamente al igual que Jason, ambos cargando un par de esferas de energía.

Maestro… - Susurra Jason cuando ambos vemos que la ilusión de L’Âme du Sang está “Sentada” sobre el capó de la camioneta de Jason con una sonrisa.

Mis niños… qué gusto verlos juntos. – Dice el viejo ciego, y ahora con barba, sacándonos una pequeña risa a ambos, Jason se quita los lentes y se los pone sobre la cabeza.

Nos da gusto de verlo… vivo… - Le susurro yo y el viejo se ríe.

Sí… sí… - Dice.

Ghost… ¿Qué más te preocupa hijo? – Me pregunta du Sang y bajo la mirada.

Seguramente ya oíste lo del tatuaje de mi hija… pues… desde un poco antes que este se le ciñera tuve una pesadilla al querer “Sanarla” pues aparentaba estar enferma… una noche después del tatuaje ambos tuvimos una pesadilla compartida… una Alucinación compartida… y su tatuaje empezó a reaccionar a los míos. – Le contesto.

Hmmm… hmmm… Psychic tiene razón… las almas oscuras que residen en ti como tatuajes tienen que ver con todo lo que le pasa a la pequeña… han comenzado a transferirse al cuerpo de tu hija. – Me dice.

- ¡¿Transferirse?! – Le pregunto un poco molesto.

Sí, sí Ghost… las almas oscuras son astutas… lo más lógico es que al sentirse “Aprisionadas” en tu cuerpo quieran escapar a otro… a uno más joven… más enérgico… más dócil y menos experimentado. – Me comenta… no quiero eso para mi hija… no quiero que sea el “Peón” de las almas del averno.

- ¿Hay alguna forma de evitar que sigan transfiriéndosele las almas? – Le pregunto.

Hmmm… es lógico que si te alejas de ella… las almas ya no podrán transferirse. – Me contesta haciéndome sentir decepcionado… ¿Alejarme de mi hija…? ¡¿Es esa la única opción?!

También podrías “Purificarte”… - Susurra du Sang llevándose una mano a su barba.

- ¿Purificarse? – Pregunta Jason y el viejo asiente con la cabeza.

Dark, Stalking Fox y yo nunca tuvimos familia a la cual proteger por que sabíamos que el Dark Spell la consumiría con los años… Bleeding Hawk, por otro lado, se casó con una linda joven… Dark solía contar que muchas veces le sugirió abandonar a la chica pues si ella concebía, se embarazaba y daba a luz al lado de la energía oscura el bebé sería manipulado desde siempre por el deseo de las almas. Samantha nació de la forma en que Jason no, nació sintiendo la influencia de las almas… pero también… nació bajo un hogar lleno de amor… por esto es que ha sido una niña tranquila, con los poderes de las almas, como el de casi no enfermarse y recuperarse rápidamente, y sin ningún efecto contrario… mas las almas ya no aguantan esto y quieren llevar su influencia a otro nivel. – Dice du Sang ignorando la pregunta de mi hermano.

Sí Psychic… purificarse… tal y como lo hizo tu padre, que en paz descanse, antes de casarse. – Contesta du Sang.

Dime cómo lo hago… maestro… - Le suplico viéndome ambas manos y cerrando los puños.

Al igual que su padre… al igual que como él se purificó y borró los tatuajes de las almas… al igual que él tienes que ir… a la iglesia de los Santos del Paraíso Restaurado… y alterar la naturaleza del lugar… mas ve advertido… no es seguro que salgas vivo de ahí. – Dice du Sang mientras desaparece lentamente.

Fue un gusto en verlos juntos niños… pero ya es hora de partir… Bleeding Hawk, Dark y Stalking Fox me están esperando… - Susurra y miro de reojo que Jason baja la mirada también.

Buen viaje. – Susurra mi hermano para segundos después ver como la ilusión desaparece completamente.

Después de unos minutos en silencio Jason y yo nos sentamos de nuevo en las sillas… yo pensando qué hacer con mi familia pues quisiera partir cuanto antes para evitarle a Samantha cualquier sufrimiento o problema que las almas quieran darle.

Uhm… ¿Nos dejan ir al centro comercial? Volveremos antes del almuerzo. – Oigo que pregunta la voz de una chica sacándome de mis pensamientos, miro hacia el frente y noto que es Jessica y Samantha las que están frente a nosotros.

Por mí no hay problema. – Dice Jason con una sonrisa haciendo que su hija sonría mientras se muerde el labio inferior.

- ¿Y tú papi, me dejas ir? – Me pregunta Samantha y la llamo con un dedo, ella camina hacia mí y se para en medio de mis piernas para colgar sus brazos de mi cuello.

- ¿Ya le dijiste a tu madre? – Le susurro dándole un beso en la mejilla.

¡”Sip”! Dijo que estaba bien. – Me contesta con una sonrisa y me quedo en silencio… mi hija… por ella daría la vida… por ella y por Kimberly.

¿Me dejas ir, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor? – Me pregunta caprichosamente mi hija haciéndome un par de ojitos suplicantes.

Está bien angelito, ten cuidado. – Le susurro besándole la frente.

- ¡¡Ay!! ¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!! ¡Te prometo que no volvemos tarde! – Me dice abrazándome fuertemente haciéndome reír un poco por su emoción.

Eso espero… - Le susurro.

Te amo papi, nos vemos luego. – Me dice ya separándose de mí para caminar y enredar su brazo en el de Jessica.

- ¡Tengan cuidado! – Les grita Jason cuando ambas se suben a un taxi.

¡Lo tendremos! – Grita Jessica y el taxi empieza a avanzar.

Se han llevado bien nuestras hijas. – Me comenta Jason y lo volteo a ver.

Sí, así parece. – Le digo y ambos nos quedamos viendo a los ojos fijamente, después de unos segundos Jason se ríe suavemente.

- ¿Cuándo saldrás hacia la iglesia? – Me pregunta adivinando exactamente lo que estaba pensando, me río suavemente y volteo hacia la calle de nuevo.

Si me haces el favor de cuidar a mi familia… saldré después de almuerzo. – Le contesto.

Eso no tienes que pedirlo mi hermano… - Me susurra y lo volteo a ver, él estira su puño poniéndomelo de frente y yo, entendiéndole, le acerco el mío también para darnos un pequeño golpe en los nudillos.

Después de varios minutos simplemente viendo los automóviles pasar mi hermano se pone de pie y saca el balón de Soccer al patio.

- ¿Juegas Jake? – Me pregunta empezando a hacer “Técnicas” con él, me pongo de pie y camino hacia el lado de mi hermano, él me pasa el balón y lo recibo sorprendiéndome a mí mismo pues al parecer lo domino más o menos bien.

No… no juego… pero creo que tener tus genes me ha ayudado mucho. – Le contesto dándole el balón y él lo recibe y lo baja al pasto, después me sonríe y me llama con ambas manos.

Ven, márcame. – Me dice y le sonrío al igual que él, camino hacia él y empiezo a marcarlo hasta que le quito el balón, Jason no pierde tiempo y empieza a marcarme también, le hago un juego de pies de saber ni dónde y le paso el balón entre las piernas, me río suavemente y él se me barre quitándome el balón y parándose de inmediato, camino hacia Jason y él eleva el balón pasándomelo sobre la cabeza. Así, jugando, nos pasamos quizá una o dos horas hasta que ambos caemos sentados al pasto cansados.

- ¿Qué crees que encontrarás en la iglesia? – Me pregunta mi hermano y me encojo de hombros.

No lo sé Jason… pero… sea lo que sea no puedo fallarle a mi hija y esposa. – Le contesto y él asiente con la cabeza.

Tienes razón. – Me susurra.

Después de unos minutos vemos que un taxi se detiene frente a nosotros y Jessica se baja de él.

- ¡Gracias señor! – Le dice y detrás de ella se baja mi hija… pero con otra ropa… con una blusa manga corta rosa con dibujo de un ángel en el pecho, un pantalón de mezclilla pegado café rematando con unas sandalias del mismo color que la blusa y adornos parecidos a flores.

Cielos… - Susurra Jason… al menos… pues yo me he quedado algo sorprendido por lo bella que se ve mi hija en esa ropa… aunque… no parece la “Niña” que es para mí.

- ¡Hola chicos! – Nos dice Jessica mientras nosotros nos ponemos de pie.

Hola mi amor, ¿Cómo les fue, se divirtieron? – Le pregunta Jason a su hija dándole un beso en la mejilla.

- ¡¡Sí!! ¡¡Mucho!! – Le contesta mientras yo miro de pies a cabeza a mi hija mientras me cruzo de brazos… ella, obviamente, se sonroja apenada.

- ¿Por qué me miras así papi? – Me pregunta y me río suavemente acercándome a ella para darle un beso en la mejilla.

Te ves hermosísima. – Le susurro al oído antes de separarme y notar que se ha sonrojado aún más.

Uhm… ¡Gracias…! – Me dice mi hija.

Bueno… entremos, el almuerzo ya debe estar listo. – Dice Jason dándole una patada calculada al balón para que quede dentro del garaje, mi hermano le pasa el brazo tras el cuello a su hija y yo hago lo mismo con la mía para caminar los cuatro hacia la casa.

Al entrar notamos que Jennifer y Kimberly están tomando un vaso de soda mientras charlan.

- ¡¿De verdad…?! ¡Vaya! – Dice mi esposa para después ella y Jennifer reírse suavemente.

- ¡Chicos! Ya casi está listo el almuerzo. – Dice Jennifer y Kimberly mira a nuestra hija justo como lo hice yo.

- ¡¿Sam?! – Dice sonriente poniéndose de pie, mi hija se separa de mí para tomarle las manos a su madre mientras ella la mira de pies a cabeza.

- ¡¿De dónde sacaste esa ropa?! – Le pregunta conteniendo una risa de alegría.

Uhm… Jessica me la regaló… ¿No te gusta? – Le pregunta mi hija a Kimberly y ella se ríe suavemente llevándose una mano a la boca de la sorpresa.

- ¡Pero si te ves preciosa mi amor! – Le contesta besándole la frente.

Gracias Jessica. – Le dice mi esposa.

Nah, no fue nada. – Dice Jessica mientras Jason le da un beso en la mejilla.

Bueno, tomaré una ducha… - Dice Jason caminando hacia el pasillo y después entrando a su cuarto mientras yo y las chicas empezamos a charlar. Después que sale, ya bien vestido, almorzamos como una gran familia.

Al terminar de almorzar Kimberly y yo nos ofrecemos para lavar los platos a lo que, después de casi rogarlos, acceden Jason y Jennifer saliendo con su hija y la nuestra al patio. Después de lavar los platos Kimberly y yo nos sentamos de nuevo en la mesa.

Kim. - Le digo llamando su atención.

- ¿Hmmm? – Me contesta mientras yo la tomo de ambas manos.

Ya sé qué fue lo que le pasó a Sam… y ya sé cómo evitar que pase de nuevo… pero… - Le digo y bajo la mirada… sintiendo algo raro en mi pecho.

- ¿Pero? – Me pregunta mi esposa alentándome a seguir, acariciando mis manos con sus pulgares.

Pero… tengo que ir a Nueva York para resolverlo… - Le contesto viéndola de nuevo a los ojos siendo ella la que baje la mirada ahora… sonriendo tristemente.

Si… si no fuera por que… la salud de nuestra hija está en juego… te juro que te rogaría para que no fueras… - Me susurra mi esposa y yo suelto una de sus manos para levantarle el rostro delicadamente y darle un pequeño beso.

Lo sé… y… aunque… aunque tengo miedo de lo que pueda encontrarme… nuestra hija… nuestra hija me da fuerzas para seguir… ella y la esperanza de que estaremos bien si regreso… - Le susurro y ella me mira un poco extrañada.

¿Si… si regresas? – Me pregunta y bajo la mirada de nuevo… quizá decir eso fue innecesario.

Mi amor… - Me susurra mi esposa y de repente veo que se arrodilla frente a mí para verme a los ojos.

Quiero… quiero que me prometas que volverás… que estarás con nosotras después de este viaje… no quiero perderte Jake… no quiero perderte nunca… - Me dice mientras veo como se le escapan unas pequeñas lágrimas de sus ojos.

- ¿Me lo prometes? – Me susurra y yo cierro los ojos… tengo miedo… mucho miedo… miedo a no volver a ver a mi esposa e hija más que a perder mi vida.

Jake… prométemelo… prométeme que regresarás con nosotras… por favor… te lo suplico… - Me susurra conmoviéndome enormemente.

No te lo prometo Kim… te lo juro… - Le digo como mi voz me lo permite abriendo los ojos después de unos incómodos segundos en silencio sacándole una sonrisa, me acerco a su boca lentamente y empiezo a besársela con todos mis ánimos y fuerzas… con toda el alma y corazón. Lentamente… sin dejar de besarnos… hago que Kimberly se levante y se siente en mis piernas… ella cuelga sus brazos de mi cuello para besarme más profundamente mientras yo la abrazo por la cintura.

- ¡Papi, mami! ¡La mesa es para comer comida… no para… “Eso”! – Oímos que dice la voz de nuestra hija un par de minutos después haciéndonos sonreír sin dejar de besarnos.

Oigan… soy Sam… su hija… - Dice de nuevo nuestra hija mientras aparentemente se acerca a nosotros.

¡¿Podrían dejar de ignorarme?! ¡¡Papá!! ¡¡Mamá!! – Grita nuestra hija caprichosamente, Kimberly y yo nos separamos lentamente y volteamos a verla, notando que nos está sonriendo con las manos detrás de su espalda.

Ven mi amor. – Le digo yo, Samantha se acerca a nosotros y abro las piernas para que mi esposa se siente solo en una y mi hija en otra.

Las amo mis princesitas. – Les digo dándole un beso a mi hija en la mejilla y uno pequeño en la boca a mi esposa.

Nosotras también papi. – Me dice nuestra hija mientras acerca su rostro a mi cuello y lo recuesta ahí, volteo a ver a mi esposa y ella empieza a acariciar la mejilla de mi hija sacándole una sonrisa.

Después de pasar un rato juntos como la familia que somos salimos de la casa. Jason y su familia están sentados en las sillas de plástico charlando, mi hija y mi esposa se sientan en las sillas vacías y yo me quedo parado detrás de ellas.

Siéntate aquí tío, sacaré otra silla. – Me dice Jessica.

No, no… ya voy de salida… - Le digo antes que se ponga de pié mi sobrina.

- ¿De salida? – Me pregunta y yo volteó a ver a mi hija que me mira curiosa también.

Sí… - Le contesto a Jessica volteando a ver a Jason.

- ¿Me llevas al aeropuerto? – Le pregunto y él asiente con la cabeza.

- ¡¿Aeropuerto?! ¡¿Adónde vas papi?! – Me pregunta mi hija viéndome fijamente… sonrío y volteo a ver a mi esposa, ella simplemente tiene la mirada baja.

Algo lejos… - Le contesto a mi hija, de reojo veo que se pone de pie y de repente me abraza.

Llévanos contigo… - Me susurra mientras la rodeo con mis brazos y volteo a ver a mi hermano… él sonríe tristemente pues al igual que yo sabe que tengo que ir solo.

No puedo llevarlas… tienen que quedarse aquí, con tu tío Jason. – Le digo besándole la frente, ella me voltea a ver tristemente y le sonrío.

- ¿Estarás bien? – Me pregunta… después de unos segundos asiento con la cabeza y después le beso de nuevo la frente.

Después de tranquilizar un poco a mi hija y de despedirme de ella y los demás todos entran de nuevo a la casa excepto Jason y yo que nos subimos a la camioneta, él la enciende y acelera para salir a la calle.

- ¿Estás seguro que quieres ir solo? – Me pregunta después de unos segundos en silencio.

No… no lo estoy Jason… pero necesito que te quedes con mi familia… - Le contesto.

- ¿Tienes miedo? – Me pregunta un par de minutos después.

Sí… mucho… pero tengo más miedo a lo que pueda pasarle a mi hija si no hago nada. – Le contesto volteándolo a ver, el me mira también y me sonríe.

Ten cuidado Jake… tu familia te estará esperando. – Me dice haciéndome sonreír… tiene razón.

Llegamos al aeropuerto y nos bajamos de la camioneta, caminamos hacia la venta de boletos y compro uno para Nueva York, después de unos minutos avisan la salida de mi vuelo y volteo a ver a mi hermano.

Ya es hora. – Le susurro dándole la mano… de pronto… él me jala y me abraza.

Cuídate Jake… no sé qué tipo de peligros te esperan en esa iglesia… por lo tanto no puedo decirte a qué vayas preparado. – Me susurra en el oído y cierro los ojos.

Lo sé hermano… - Le susurro y cuando nos separamos él me sonríe.

No me vayas a hacer ir por ti. – Me dice y me río suavemente.

No lo haré. – Le digo y camino hacia la entrada de mi vuelo. Subo al avión y camino a mi asiento, cuando el avión despega cierro los ojos empezando a pensar en mi familia… mi esposa… mi hija… y todo lo que tuve que pasar alguna vez por estar con ellas… hace tanto tiempo ya… hace tanto tiempo cuando tuve que asesinar en nombre de Wesley… cuando tuve que asesinar a Dark… y posteriormente al mismísimo Wesley… Samantha no había nacido en ese entonces. Ahora… parece que de nuevo tendré que pelear… aunque el motivo para batallar sigue siendo el mismo que antes… mi familia… su seguridad… mi amor por ella.

Al llegar a Nueva York me bajo del avión y salgo del aeropuerto, tomo un taxi y este me lleva a la iglesia, le pago al conductor y me bajo del taxi, miro mi reloj de pulsera y noto que son las cinco de la tarde. Entro a la iglesia y noto que un par de chicas rubias están limpiando el lugar mientras charlan.

Buenas tardes. – Digo llamando la atención de ambas, ellas me sonríen y me acerco.

Jefe Andrews. – Me dicen ambas arrodillándose y llevándose una mano al corazón.

Chicas, por favor, no hagan eso. – Les digo mientras me arrodillo también poniéndole una mano a cada una en el hombro.

Por favor… de pie. – Les susurro y ambas me miran a los ojos.

Está bien… - Susurra una, que por cierto se me hace tan conocida, y todos nos ponemos de pie.

- ¿Está el obispo Sanders en su oficina? – Les pregunto.

Sí, le encantará saber que un Jefe nos visita. – Me dice la otra chica, que al parecer es mayor que la que se me hace conocida.

Sasha, ¿Podrías ir a avisarle? – Dice la chica recordándome de golpe por qué se me hacía conocida la chica menor.

Con gusto hermana. – Le dice Sasha y camina hacia las escaleras.

Por favor, tome asiento mientras espera. – Me dice la chica tomándome del brazo amablemente y llevándome a una banca, me siento en ella y la chica se sienta a mi lado.

Tú… tú debes ser… Natasha… ¿Cierto? – Le susurro más que recordando queriendo adivinar el nombre de la chica.

Vaya, qué honor me hace sabiendo mi nombre. – Me dice Natasha con una sonrisa.

- ¿Honor? No digas eso por favor. – Le digo sonriéndole también quedándonos después en silencio.

- ¡Jefe Andrews! ¡¡Qué gusto que nos visite!! ¡¡¡Suba, suba por favor!!! – Oigo que dice un hombre desde el balcón frente a nosotros, volteo a ver y noto que es el obispo Sanders.

Obispo Sanders. – Le digo mientras la chica y yo nos ponemos de pie, caminamos hacia las escaleras y las subimos, al llegar frente al obispo y Sasha estrecho la mano del tipo y él baja la cabeza saludándome.

Bueno, Jake, ¿A qué debo esta visita? – Me pregunta yendo directo al grano.

Pues… necesito un favor gigantesco el cual le agradecería de por vida. – Le digo bajando la mirada.

- ¿Un favor? Claro, por supuesto que sí, menciónelo por favor. – Oigo que me dice y lo volteo a ver a los ojos.

El maestro L’Âme du Sang de Francia me dijo que… que aquí era posible… “Purificarse”… - Le digo y noto que él y las chicas me miran algo extrañado.

- ¿Purificarse? – Cuestiona Sasha viendo al obispo.

Hmmm, disculpe… pero creo que mejor pasamos a la oficina. – Me dice él caminando a su oficina.

Con su permiso chicas, lo siento. – Les susurro a ambas empezando a caminar detrás del obispo. Cuando Sanders entra a su oficina me hace el ademán de “Adelante” y después de que entro cierra la puerta.

Tome asiento. – Me dice caminando detrás de su escritorio para sentarse en su silla mientras yo me siento en otra frente a él.

Jefe Andrews… nuestro “Pueblo” nunca ha oído ese término… sin duda el maestro du Sang le dijo eso… pero… lo que pide no se ha hecho más que una vez… y hace 45 años más o menos. – Me dice y yo le sonrío.

Lo sé… y sé también quién lo hizo… fue nuestro padre… Bleeding Hawk, Hank Andrews. – Le digo y él baja la mirada.

Jefe Andrews… lo que su padre hizo… lo que usted quiere hacer… es un acto seguro de suicidio… es algo que aún nuestra raza no ha podido entender. – Me dice… suspiro pesadamente y pongo mis manos sobre el escritorio.

Obispo Sanders… Ashton… - Le susurro y él vuelve a mirarme a los ojos.

Bleeding Hawk... no tuvo opción… lo hizo por que era la única forma de seguir adelante… y yo… yo tampoco tengo opción… - Le susurro mas sigue sin decir o hacer nada.

- Por favor… se lo ruego… dígame qué tengo que hacer… así como mi hermano dependía de que mi padre se Purificara… así depende mi hija de mí hoy… y por su bien… por su vida… estoy dispuesto a morir si eso es lo que me pide la Purificación. – Le susurro y él baja la mirada de nuevo.

Jefe Andrews… mi misión es la misma que la suya… debo mantener nuestra raza a salvo… eso lo incluye a usted y a su hermano. – Me dice acercándose a mí y bajo la mirada.

Mi hija… lleva mi sangre… la sangre de un Fantasma… y no pienso que derrame ni una sola gota más de ella. – Le digo poniéndome de pie, decidido a sacarle la información a golpes si es necesario, el obispo Sanders simplemente me mira de forma fija… riéndose unos segundos después.

Mi padre… vivió esta misma situación con el tuyo… y como mi padre… te repetiré las mismas palabras que oyó el tuyo. – Me susurra poniéndose de pie también.

- “Sangre de tu sangre, sangre derramada, sangre lleva a sangre, sangre endeudada. Sangre que has evitado, sangre que no podrás negar, sangre del asesinado, ahora tendrás que pagar. Sangre de tu sangre… sangre de tu sangre… sangre de tu sangre… sangre de tu sangre.” – Me susurra viéndome fijamente a los ojos… esa rima… esa rima es exactamente la misma que oí en la primera pesadilla que tuve.

- ¿Qué significa…? – Estoy diciendo cuando empiezo a dejar de sentir mi cuerpo… el obispo Sanders me sonríe de forma rara mientras sus ojos empiezan a brillar… volteo a ver mis tatuajes y noto que estos empiezan a brillar como lo hicieron en el hospital al estar cerca de Samantha.

- ¿Qué… qué… qué pasa…? – Susurro como mi voz me deja para después caer al suelo sin fuerza alguna en mis extremidades… mis ojos se cierran lentamente… y por más que trato… no logro abrirlos de nuevo… perdiendo el conocimiento.

Al despertar siento que estoy sobre agua o algo así… aprieto los párpados tratando de abrirlos mas no puedo… intento mover mis manos pero estas también se sienten débiles. Unos segundos después vuelvo a intentar abrir los ojos, esta vez lográndolo y viendo que sigo en la oficina del obispo… lentamente… como mi cuerpo me deja… me levanto… notando… notando que estaba sobre un charco de sangre… aparentemente recién hecho, miro en dirección del escritorio, que es de donde procede la sangre, y me encuentro… al… obispo Sanders crucificado detrás de él.

- ¿Qué…? – Susurro aún no creyéndolo… ¡¿Qué clase de… de enfermo… pudo haber dejado así a Ashton…?! El tipo está crucificado en la pared… abierto por el abdomen… dejando a la vista… colgando… sus órganos internos… noto que cinco de sus costillas han sido arrancadas a la fuerza… miro sus manos y noto que es con dos de ellas que está clavado a la pared… sus pies tienen otra… su cuello otra más.

Diablos… - Susurro dejando de ver el cuerpo y mirando alrededor… la oficina ha cambiado… todo indica que esto es otra de las pesadillas que he tenido recientemente.

Aunque aún sabiéndolo… es obvio que no tengo que morir aquí… - Susurro empezando a caminar hacia la salida del lugar, giro la perilla y al abrir la puerta me encuentro con Natasha… quien me mira fijamente.

- ¿Te encuentras bien? – Le pregunto mas no me contesta… de pronto… su cabeza empieza a fracturarse dejando escapar un poco de sangre.

- ¡¿Pero qué…?! – Digo y cuando estoy por poner mi mano sobre ella para curarla o algo su cráneo explota llenándome la cara de sangre y demás haciéndome arrodillarme pues apenas veo… me limpio los ojos y miro que el cuerpo descabezado cae a mi lado… miro hacia el frente y noto que… que una sombra… tiene a Sasha del cuello… ella trata de zafarse tirándole patadas y esferas de energía pero todo simplemente traspasa a su captor.

Lève… mon frère… - Me susurra saltando por el balcón aparentemente al primer piso… me pongo de pie y empiezo a caminar hacia el balcón, notando en el camino que la iglesia está increíblemente oscura, miro hacia el primer piso y noto que la sombra abre las puertas de la iglesia aparentemente con la mente, sale del lugar y las puertas se cierran de nuevo, salto del balcón cayendo frente al altar y siento que algo me empuja haciéndome caer al suelo, me arrodillo y volteo a ver hacia atrás.

- ¿Quién anda ahí? – Pregunto cargando una esfera de energía viendo que detrás del altar, detrás de la cruz de plata la cual está invertida, se encuentra alguien aparentemente fumando recostado en la pared, cubierto por las sombras.

- ¿Quién eres? – Pregunto poniéndome de pie acercándome al altar.

- ¿Qué haces aquí? – Me pregunta el tipo ignorando mi pregunta.

Eso no creo que sea de tu incumbencia… ¡¿Quién eres?! – Le pregunto llegando frente al altar.

No deberías estar aquí, no tienes por qué estar aquí. – Me dice y bajo la mirada.

Sí… sí tengo por qué… - Le susurro deshaciendo la esfera de energía, me doy vuelta y empiezo a caminar hacia la puerta de la iglesia.

Hijo… - Me susurra la voz haciendo que un escalofrío recorra toda mi espina… y levante la mirada… ¡¿Cómo… cómo acaba de llamarme…?! Volteo lentamente y noto que el tipo se para bien y camina fuera de las sombras…

- ¡¿Bleeding Hawk…?! – Susurro y el tipo simplemente sonríe.

Jake Emmanuel… hijo mío… ¿Me dirás qué haces aquí? – Me pregunta mientras yo camino inconscientemente hacia el altar de nuevo.

- ¡¿Yo…?! ¡¿Qué haces tú aquí…?! – Le pregunto y el tipo sigue fumando tranquilamente mientras mira la cruz de plata.

A pesar de estar muerto aún hay “Lugares” que como Jefes Fantasmas tenemos que resguardar… Netherworld’s Wraiths, lo contrario de los Santos del Paraíso Restaurado… es uno de esos lugares. – Me contesta Bleeding Hawk mirando la versión oscura de la iglesia, él se ríe suavemente y me voltea a ver.

Llámame Hank muchacho… o padre o papá si así lo prefieres… “Bleeding Hawk” es el equivalente de tu “Ghost”… ambos hemos abandonado ese nombre. – Me dice y sonrío bajando la mirada.

Hank… estoy aquí por lo mismo que tú… - Le contesto al fin su pregunta.

- ¿Lo mismo que yo? ¿A qué te…? ¡Ah…! Tu hija… estás aquí para Purificarte esos tatuajes… - Me dice Hank y yo asiento con la cabeza.

Ya se me hacía raro que “Darky” anduviera merodeando. – Oigo que dice y lo volteo a ver.

- ¿Darky? – Le pregunto y él se ríe suavemente.

Así le digo a la sombra que salió de la iglesia segundos atrás. – Me contesta caminando alrededor del altar para quedar a mi lado.

- ¿Quién es realmente esa sombra? – Le pregunto mientras él se sienta a la orilla del altar, cosa que hago también.

– “Quién” no es la pregunta correcta, sino “Qué”. Esa sombra es tu “Hermano”, tu reflejo, tu gemelo… esa sombra es la versión “Oscura” de ti. – Me contesta ofreciéndome su cigarro… hace mucho que no pruebo uno… es más… supuestamente nunca lo he hecho… tomo el cigarro y fumo un poco.

- ¿Recuerdas cuando Dark te explicaba que si no dabas rienda suelta a tus instintos estos tomarían el control de tu cuerpo bajo el permiso de tu subconsciente? – Me pregunta y asiento con la cabeza mientras le regreso el cigarro.

Pues… ese tipo de hace unos momentos es “Ese Ghost”… el que tú suprimiste todo este tiempo. – Me dice y saco el humo del cigarro.

Vaya… - Le susurro… tiene razón… sin duda las acciones de esa sombra… de ese “Tipo”… son las que alguna vez aspiraba a hacer… pero eso ha quedado atrás… incluso más atrás del nacimiento de Samantha.

En fin… me imagino que tú vienes a “Eliminarlo”… – Me dice Hank y yo lo volteo a ver.

- ¿Eliminarlo? – Le pregunto y él voltea hacia la cruz de plata y la toma en su mano libre.

Sí Jake… si quieres Purificarte, como tú dices, y deshacerte de tus tatuajes para estar con tu hija… eso es lo único que te queda por hacer. – Me susurra ofreciéndome la cruz… ¿Habla en serio?

- ¿Y esto qué? – Le pregunto tomándola y él me sonríe sin dejar de mirarme.

Tú sabes qué hacer con ella… si es que vives lo suficiente como para pensarlo. – Me dice soltando la cruz y yo la empiezo a ver detalladamente.

- ¿Podrías ayudarme…? – Le estaba preguntando mientras levanto la mirada… mas ha desaparecido sin dejar rastro.

Está bien… gracias… tomaré eso como un “No”. – Susurro parándome bien y caminando hacia la puerta de la iglesia… la abro y noto que las calles están sumamente lúgubres y oscuras.

No tengo tiempo para miedo… Samantha está dependiendo de esto. – Susurro saliendo de la iglesia oyendo como las puertas se cierran autónomamente.

Miro alrededor notando que los automóviles de la calle están destrozados… unos en llamas… otros simplemente manchados de lo que aparenta ser sangre… ¿Qué se supone que significa este mundo? ¿Toda esta destrucción y muerte y sangre? ¿Qué tanto tiene que ver mi “Sombra” con él?

Mon frère… mon frère… - Oigo que me susurra una voz macabra… la de siempre… volteo hacia donde proviene el sonido y noto que la sombra tiene a Sasha frente a él.

Deja a la chica y arreglemos esto… - Le digo tomando la cruz por la parte corta como si esta fuera una espada, la sombra, al verla, empieza a reírse y saca lo que aparenta ser la última costilla que faltaba del Obispo Sanders… sin piedad… como si no fuera nada… se la clava en un costado del cuello a Sasha… quien cae al suelo haciendo un sordo sonido mientras la sombra desaparece tras un automóvil… corro hacia Sasha y me arrodillo a su lado, la levanto recostándola en mis piernas y ella simplemente me sonríe… falleciendo segundos después.

Diablos… - Susurro dejándola en el suelo lentamente para después ponerme de pie. Volteo hacia el automóvil donde se desvaneció la sombra y camino hacia él, noto que hay un callejón detrás de este así que lo sigo, al llegar al final de este noto que la sombra está cruzada de brazos.

Viniste… - Me susurra empezando a transformarse… obteniendo mi misma forma de cuerpo y rostro… y en este… la cicatriz que me hizo Jason en aquella Visión… dejando claro lo que Hank me dijo… la sombra, mi sombra, es “Ghost”.

Claro… no podía dejar que siguieras acechando a mi hija. – Le digo y él se ríe un poco… dando paso después esta risa a una malvada carcajada.

Dime… ¿En serio piensas que me vencerás? – Me pregunta con tono burlón.

No pienso que lo haré… ¡Tengo que hacerlo! – Le contesto y corro hacia él, cosa que él hace también, le tiro un puñetazo al rostro cosa que él hace también golpeándonos simultáneamente, nos tiramos un golpe al estómago y después nos empujamos para saltar y ambos golpearnos en las costillas con otra patada, caemos al suelo de rodillas y ambos cargamos una esfera de energía, nos la lanzamos y ambos la bloqueamos apartándola con la mano, nos tiramos uno contra el otro chocando nuestras frentes un par de veces para después pararnos, empujarnos y tirarnos un puñetazo al pecho chocando nuestros puños.

- ¡Pelear así no tiene sentido mon frère! ¡¿En serio tratas de vencerme?! – Me pregunta y sonrío, me volteo con un puño giratorio y noto que él ha hecho lo mismo y ambos nos golpeamos en la nuca, caemos al suelo bocabajo y busco la mirada del tipo quien me mira como yo.

- ¿Cómo vences… algo… que se mueve exactamente como tú? – Pregunta mientras ambos nos ponemos de pie lentamente, nos paramos uno frente al otro y él me sonríe cínicamente como yo solía hacerlo antes… ambos elevamos nuestra energía y yo trato de clavarle la cruz de plata en el estómago, él salta hacia atrás y me lanza una esfera de energía a la cruz tirándomela de la mano, esta cae cerca de un bote de basura y ya que me distraigo siento como otra esfera de energía me golpea en el pecho, miro al frente y noto que el puño de Ghost ya está frente a mí, este me golpea en el rostro y después me golpea en el estómago haciéndome caer de rodillas, cuando estoy a punto de levantarme siento como el tipo me golpea con ambas manos azotándome contra el suelo y después pone uno de sus pies sobre mi espalda.

¡¡¡Te has vuelto lento viejo!!! ¡¡¡Tan lento que ni siquiera eres capaz de mantener mi paso!!! – Me grita el tipo mientras yo trato de levantarme, de repente… el tipo quita su pie de mí y me da una patada en las costilla para darme vuelta, vuelve a poner su pie sobre mí excepto que esta vez sobre mi cuello.

- ¡¡Creo… que ya no tiene cuenta decirte… pero igual te lo diré!! – Me dice el tipo acercándose a mí, tirando su peso al pie que tiene sobre mí, haciendo que por la falta de aire cierre los ojos un poco.

- ¡¡Después que acabe contigo… sigue… tu… hija…!! – Me dice con aparente burla mientras atrae a su mano la cruz de plata.

- ¿Mi… mi… hija…? – Susurro… el aire se me está acabando.

Sí… pero no te preocupes… nos llevaremos de maravilla. – Me susurra Ghost tomando la cruz con ambas manos.

¡En este mundo de tinieblas… mi mundo de tinieblas… nadie te salvará! – Me grita el tipo y trata de clavarme la cruz en la cabeza… cosa que evito soltando su pie y agarrando el filo del objeto… todo esto sin una pizca de aire ya.

- ¡¿Cuánto crees que aguantarás así, eh “Padre de familia”?! – Me pregunta haciendo más presión sobre la cruz mientras la sangre que brota de mis manos empieza a caerme en el rostro, el tipo empieza a carcajearse y siento como el filo de la cruz está a solo un par de centímetros de mi frente… siento como mis brazos empiezan a dormirse… como dejo de sentirlos… y justo cuando estos empiezan a temblar cediendo a la fuerza de Ghost… veo como alguien lo atrapa en un bote de basura haciéndolo soltar la cruz y quitar su pie de mí.

- ¡¿Qué…?! ¡¿Quién diablos?! – Grita Ghost chocando con la pared mientras yo me pongo de pie como puedo, suelto la cruz y corro hacia el tipo, empiezo a golpear el bote de basura para después meterlo en otro depósito más grande, le pongo una varilla encima para que no salga y volteo a ver hacia la calle para ver quién me salvó… pues, como dijo Ghost mismo, nadie podría haberme salvado en su mundo… al encontrar a la persona noto que esta está algo asustada… demasiado asustada.

- ¿Sam…? – Le susurro cayendo de rodillas empezando a toser por la gran falta de oxígeno.

- ¡Papi! – Me grita ella corriendo hacia mí para arrodillarse y abrazarme.

- ¿Qué…? ¿Cómo… cómo llegaste aquí? – Le susurro… pues a lo mucho es lo que puedo hacer.

- ¡No lo sé! ¡Estaba en el cuarto que nos dieron mis tíos! ¡Me quedé dormida con mamá, y… al despertar ya estaba en este lugar! – Me contesta algo perturbada, me separo lentamente de ella y noto que en efecto anda con ropa de dormir… blusa sin mangas y short de tela aparentemente de su prima. Un par de segundos después oigo como Ghost empieza a gritar furioso tratando de abrir el depósito de basura.

- ¡¡¡JAKE!!! ¡¡¡ESTO NO HA ACABADO!!! ¡¡¡NO ME DETENDRÁS TAN FÁCIL!!! – Oigo que grita Ghost.

Tenemos que irnos… no puedo arriesgarte… - Le susurro a mi hija calmando mi energía, lo poco de ella, y poniéndome de pie, Samantha hace lo mismo y yo tomo la cruz de plata para después empezar a correr hacia la iglesia con mi hija.

Al llegar abro la puerta y dejo entrar a Samantha primero, cierro la puerta recargando mi hombro en ella y empiezo a toser de nuevo… apenas y puedo respirar.

Sam… ayúdame con la banca… - Le susurro a mi hija caminando hacia una de las bancas del lugar, dejo la cruz de plata sobre ella y entre mi hija y yo la levantamos para ponerla contra la puerta, lentamente… me siento en la banca y empiezo a ver mis manos.

- ¿Estás bien papi? – Me pregunta mi hija y cierro los puños para que no vea, la volteo a ver y noto que se sienta a mi lado.

Sí… sí… - Le digo cerrando mis ojos curándome… al abrir los ojos le paso un brazo detrás de su cuello a mi hija y la abrazo fuertemente con ambos brazos… sintiendo que ella está temblando.

- ¿Dónde estamos papi? Tengo miedo… - Me susurra mi hija y beso su frente cariñosamente.

Estamos a salvo mi amor… no temas… aquí estoy… - Le susurro cerrando los ojos recargando mi cabeza sobre su cálido cabello.

Después de un tiempo abrazados oigo un ruido muy cerca de nosotros, abro los ojos empezando a mirar alrededor y noto que cerca del altar alguien está encendiendo un cigarro con un encendedor.

- ¿Mi nieta? – Dice la voz de Hank tranquilizándome un poco al ver que sale de las sombras y camina hacia nosotros.

Sí… - Le contesto cuando se detiene a poca distancia de nosotros, Samantha separa su rostro lentamente de mi pecho y lo voltea a ver, Hank sonríe sin decirle nada y Samantha solo me presiona un poco.

- ¿Él es mi abuelo? – Me pregunta, sonrío por la forma en que pregunta eso… tan tierna…

- Sí. – Le contesto y Hank se acerca los pocos pasos que nos separaban para empezar a acariciar su cabeza cariñosamente.

No detendrás tan fácil a Darky… - Me dice mientras la niña vuelve a recostar su rostro sobre mi pecho.

Lo sé… pero… no puedo arriesgar a Samantha. – Le susurro viendo respirar a mi hija, calmándose lentamente.

- ¿Sabes cómo llegó a este lugar? – Me pregunta sentándose en la banca también, a mi lado.

No… ¿Lo sabes tú? – Le pregunto y él asiente con la cabeza.

El tatuaje de Samantha… eso los conecta… esa energía que ambos poseen. – Me contesta y yo volteo a ver la espalda baja de mi hija… en efecto… el tatuaje está brillando como lo hizo en el hospital, miro los míos y estos también brillan un poco. Después de unos minutos en silencio Hank se pone de pie y empieza a caminar hacia el altar.

- ¿Ya viene? – Le pregunto volteándolo a ver, refiriéndome a Ghost.

Sí… - Me responde y volteo a ver a mi hija de nuevo, la separo lentamente de mí y la tomo de ambos hombros.

Sam, necesito que te escondas lo mejor que puedas y no salgas hasta que yo te lo pida, ¿Sí? – Le ordeno y ella cuelga sus brazos de mi cuello para abrazarme fuertemente.

- ¡Sí! – Me dice y yo froto su espalda lentamente mientras cierro los ojos.

- ¡¡¡JAKE!!! ¡¿ME DEJARÁS ENTRAR POR LAS BUENAS?! – Oigo que grita Ghost fuera de las puertas de la iglesia.

- ¡Ve, ve mi amor! – Le susurro a mi hija en el oído para inmediatamente después darle un beso en la mejilla, mi hija se separa de mí y corre hacia la parte lateral del altar, hacia una puerta doble, me pongo de pie tomando la cruz de plata en mis manos y camino hacia el altar, clavo la cruz de plata en él y después volteo hacia la puerta principal elevando mi energía… Ghost aparentemente golpea la puerta fuertemente moviendo un poco la banca en donde estaba sentado con mi hija, mientras veo esto cargo un par de esferas de energía… de repente… las puertas se abren de golpe lanzando la banca hacia un lado… corro hacia la puerta y cuando el tipo ese aparece le lanzo las esferas de energía, él se las quita con ambas manos y después lo tomo del cuello para lanzarlo contra una banca, el tipo la rompe mas se pone de pie y corre hacia mí, me toma del cuello y empieza a asfixiarme con fuerza tremenda, tomo sus manos y me acerco a su rostro dándole un cabezazo en la frente haciéndolo que me suelte, le doy un puñetazo en el rostro y después envuelvo de energía mi puño para golpearlo en la boca del estómago con toda mi fuerza, Ghost me empuja y me da un par de golpes en el estómago, me empuja de nuevo y me da una patada en el pecho lanzándome contra una banca, caigo sobre ella rompiéndola con la espalda y me pongo de pie solo para recibir un par de esferas de energía en el rostro, cuando miro de nuevo hacia el frente noto que una banca viene hacia mí.

- ¡Genial…! – Digo tratando de reaccionar cubriéndome el rostro con ambos brazos, la banca se rompe al impactarme y me tira al suelo.

- ¡JAKE…! ¡¡JAKE…!! ¡¡¡JAKE!!! – Oigo que grita furiosamente Ghost mientras siento como empieza a quitar lo trozos de madera que han quedado encima de mí, de pronto siento como su mano me toma del cuello sacándome de los escombros y levantándome sobre el nivel del suelo, el tipo me sonríe cínicamente y yo hago lo mismo, cargo un par de esferas de energía y se las estrello en la sien haciéndolo que me suelte, caigo de rodillas y mientras me voy levantando le doy un puñetazo en la boca del estómago de nuevo, levanto su rostro con mi mano libre y le doy un puñetazo en el centro de su frente, ya que el tipo pierde el balance cargo energía en mi otro puño y se la estrello en la cara lanzándolo contra los escombros de las bancas que él rompió en un principio.

Después de un par de segundos sin verlo reaccionar el tipo se pone de pie elevando su energía al igual que yo.

- ¡¡¡ESTO… APENAS COMIENZA!!! – Me grita corriendo hacia mí. Al estar frente a mí ambos nos lanzamos un puñetazo al rostro sin quitarlo después, haciéndonos presión… mucha presión… incluso empezando a cargar energía en los nudillos para quemar con estos la mejilla… empezamos a gritar fuertemente hasta que ambos separamos el puño del rostro y nos los estrellamos en el estómago, después giramos y saltamos para bloquear la patada del otro, caemos frente al otro y empezamos a golpearnos con toda nuestra fuerza, sin parar o tan siquiera tratar de cubrirnos, lastimándonos… incluso sangrándonos sin contemplación alguna. Después de varios minutos así damos un paso hacia atrás y cargamos una esfera de energía, nos la lanzamos al rostro y ambos nos impactamos cayendo al suelo de espalda… lentamente… como puedo… me pongo de pie notando que el tipo tiene sus manos llenas de fuego.

Oh… mierda… - Susurro viendo como una bola de fuego se me viene encima, salto hacia un lado evitando que la llama me queme por completo y me pongo de rodillas, miro hacia Ghost y noto que el fuego que tiene en los brazos se transforma en electricidad que empieza a seguirme, me pongo de pie y empiezo a correr alrededor. Después de unos segundos llego al altar y me paro detrás de él, notando que la electricidad es interceptada por la cruz de plata.

- ¿Piensas correr el resto de la batalla? – Me pregunta Ghost sin cesar de atacarme con su energía.

No puedes escapar… - Me susurra bajando la mirada… no después de mucho dejando de atacarme… empezando a reírse… de pronto… la risa se torna carcajada abierta… y el tipo empieza a elevar mucho más su energía… cambiando esta su tono blanco a uno totalmente oscuro… maligno…

- Les âmes… le sang… des victimes… dans moi!! – Grita el tipo al mismo tiempo que las sombras del lugar empiezan a moverse hacia mí.

- ¡¡¿Qué diablos…?!! – Grito cuando las sombras del altar se lanzan contra mí arrancando la cruz de plata en el camino y empujándome contra la pared con tanta fuerza que la traspaso… toso por la falta de aire mientras empiezo a tratar de ponerme de pie.

- ¡¡¡Papi…!!! ¡¡¡Papá!!! – Oigo que grita la voz de mi hija y volteo a ver hacia la dirección del grito, noto que mi hija estaba escondida dentro del confesionario y que las sombras lo están aplastando.

- ¡¡Sammy…!! – Grito corriendo hacia mi hija como puedo, ella trata de salirse del lugar pero las sombras cubren toda salida, Samantha se acurruca en una esquina y yo cargo una esfera de energía, se la lanzo a una sombra que trataba de atacar a mi hija y después, al llegar hasta ella, la abrazo al mismo tiempo que las sombras aplastan por completo el confesionario haciendo que mi energía baje de sopetón por el impacto. Al reaccionar siento que mi hija está sollozando.

- ¡Despierta… despierta papá! – Oigo que me dice y abro los ojos encontrándome con los suyos un poco húmedos en lágrimas, noto que estoy prácticamente encima de ella.

- ¿Estás bien corazón? – Le pregunto tratando de levantarme… sintiendo que tengo todo el peso de los escombros encima de mí.

Sí… sí… - Me contesta mi hija sonriéndome un poco.

Nos sacaré de aquí. – Susurro empezando a levantarme cuidando de no lastimar a mi hija. Al ya estar de pie noto que Ghost está aplaudiendo mientras nos mira fijamente.

Vaya, vaya… así que la pequeña Sammy nos acompaña… así que ella fue la que te salvó la última vez… - Dice Ghost sonriendo cínicamente, paso a Samantha detrás de mí con una mano y cargo una esfera de energía en la otra.

Ni te atrevas a meterla en esto maldito. – Le digo viéndolo fijamente mientras siento como mi hija arruga la parte de atrás de mi camisa.

- ¿Qué…? No, no, no, no, no. Para nada mon frère… para nada. – Me dice el tipo cruzándose de brazos.

- ¡Papá! – Grita mi hija jalándome la camisa, volteo hacia atrás y noto que las sombras del lugar empiezan a tomar forma de demonios, suelto a Samantha y cargo otra esfera de energía, los demonios de sombra se vienen contra nosotros y yo les lanzo las esferas haciéndolos desaparecer… o más bien… ser sustituidos por otro, cargo otro par de esferas y se las lanzo a otro par.

- ¡Papi…! – Me dice mi hija volteándome, cosa que hago mientras cargo otra esfera, al ver donde ella me señala noto que un demonio nos iba a atacar por la espalda así que le estrello la esfera en lo que sería la cara. Después de un par de minutos así noto que los demonios son demasiados para mí.

- ¡Salgamos de aquí! – Le digo a mi hija tomándola de su mano y empezando a correr, pasando al lado de Ghost quien solo me sonríe. Salimos a la capilla y al pasar por el altar atraigo la cruz hacia mí, la tomo con mi mano libre y salimos de la iglesia.

Después de varios minutos corriendo por las calles de la lúgubre Nueva York llegamos a lo que aparenta ser un hotel, meto la cruz en la parte de atrás de mi camisa y abro la puerta de una patada, entramos siendo recibidos por un terrible olor.

Cúbrete la nariz mi amor. – Le digo a mi hija quien me hace caso cubriéndosela con el cuello de la blusa, caminamos hacia la recepción y noto que el olor… que el olor viene de un cadáver que al parecer lleva bastante tiempo ahí, me volteo deteniendo a mi hija y la hago caminar hacia las escaleras antes de que mire el cuerpo. Subimos las escaleras y al llegar al segundo piso noto que las paredes del pasillo tienen rastros de batalla pues tienen golpes, rasguños e incluso manchas y residuos de lo que solo puede ser sangre humana… sin duda… todo esto es obra de Ghost. Mientras caminamos por este pasillo voy probando puerta tras puerta hasta hallar una sin llave, la abro y enciendo la luz para ver si el cuarto no tiene nada sospechoso… cosa que no tiene; entro sin soltar la mano de mi hija y cierro la puerta.

Quédate aquí Sam… - Le susurro soltando su mano… mas ella no lo hace y la volteo a ver… noto que está algo asustada… ¿Cómo no podría estarlo?

Estaremos bien mi angelito… te lo prometo. – Le digo acariciando su rostro suavemente para después darle un beso en la frente, ella suelta mi mano lentamente y yo camino hacia el baño cargando una esfera de energía por precaución, reviso el lugar y noto que no hay ningún peligro, regreso a la habitación y abro el armario… está vacío, camino hacia la cama y me arrodillo, miro debajo de ella y noto que tampoco hay nada, me pongo de pie y me siento a la orilla de la cama desapareciendo la energía de mi mano mientras suspiro pesadamente, Samantha camina hacia mí y se sienta a mi lado abrazándome, la abrazo también y empiezo a acariciar su espalda.

No después de mucho siento que mi hija se ha quedado quieta, miro su rostro y me doy cuenta que se ha quedado dormida, sin duda no ha podido descansar… cierto… me dijo que estaba durmiéndose cuando apareció aquí, lentamente me muevo hacia el centro de la cama y recuesto mi espalda en la cabecera, acomodo a mi hija en mi pecho y empiezo a acariciar su cabello simplemente velando por su sueño… esperando que no vaya a ser interrumpido.

Un par de horas después mi hija se va despertando lentamente, gimiendo de pereza… haciéndome sonreír con esto último… abre los ojos lentamente y mira a su alrededor.

Cielos… no era una pesadilla… - Oigo que susurra hundiendo su rostro en mi pecho de nuevo… empezando a sollozar.

Sammy… Sam… - Le susurro acercándome a su rostro, ella lo separa lentamente de mi pecho y me voltea a ver con ese par de caramelitos que heredó de su madre.

Necesito… necesito que seas fuerte princesita… esta vez… no puedo sacarte de aquí yo solo… - Le susurro y ella baja la mirada.

Sé que… aún eres una niña… pero sé también que eres una muy inteligente y madura… necesito de tu ayuda corazón… - Continúo susurrándole y ella me voltea a ver de nuevo.

- ¿Mi ayuda? – Me pregunta y le sonrío, me acerco a su frente y le doy un largo beso en ella.

Sí… tu ayuda… - Le contesto y ella cierra lo ojos de nuevo recostando su rostro en mi pecho como antes.

Sé fuerte Sam… no dejes que el miedo te domine… - Le susurro cerrando los ojos… de pronto… rompiendo el momento… oigo como alguien derriba la puerta del cuarto, abro los ojos y con la mente lanzo una de las mesas de noche hacia la entrada, cayéndole esta a un demonio, Samantha y yo nos ponemos de pie y ella se pasa detrás de mí como antes, cargo un par de esferas de energía y cuando otros dos demonios entran se las lanzo.

- ¡Debemos irnos! ¡Tenemos que terminar con esto! – Le digo a mi hija tomándole la mano y salimos del cuarto, volteamos hacia las escaleras por las que subimos y noto que varios demonios las están cubriendo, volteo y noto que detrás de nosotros está una ventana, empiezo a correr hacia ella sin soltar a mi hija y lanzo una esfera de energía hacia el vidrio, este se hace pedazos y levanto a mi hija en mis brazos haciéndola que cuelgue los suyos de mi cuello, salto por la ventana y caigo a la calle de rodillas.

- ¡Con que aquí estabas! – Oigo que grita la voz de Ghost y siento como alguien me lanza por los aires haciéndome azotar un poste de luz con la espalda, al caer al suelo… siento como si estuviera a punto de perder el conocimiento sin saber exactamente por qué… el impacto no fue tan grave.

- ¡Papá! ¡Papá levántate! – Oigo que me grita mi hija desesperada, de pronto… siento como ella se pone de pie y pasa uno de mis brazos sobre sus hombros… con bastante esfuerzo… me levanta haciéndome reaccionar un poco… apoyo mis pies y llevo una mano a mis ojos para frotarlos un poco, miro hacia al frente y noto que Ghost ya viene contra nosotros, cargo una esfera de energía en mi mano libre y cuando el tipo está a punto de darme un puñetazo le estrello la esfera en la barbilla, quito mi brazo de los hombros de mi hija y corro hacia el tipo mientras elevo mi energía, me voy encima de Ghost y empiezo a golpearlo salvajemente en el rostro, de pronto él gira y empieza a golpearme de igual forma, bloqueo uno de sus puños y lo tomo del cuello con ambas manos, lo jalo hacia mí y le doy un cabezazo haciéndolo que pierda el balance, le doy un puñetazo apartándolo de encima y me pongo de pie, al verlo de nuevo el tipo me lanza dos esferas de energía al rostro mientras se pone de pie, después se acerca a mí y me da un golpe en el estómago seguido de un rodillazo, después me empuja y me da una patada en el pecho lanzándome contra la puerta de un automóvil, por el impacto quiebro las ventana y el tipo me toma del cuello con ambas manos, me levanta y después me lleva hasta el capó, me azota en él y después me levanta de nuevo solo para azotarme en el pavimento, el tipo saca la cruz de plata de atrás de mi camisa y empieza a mirarla con una sonrisa.

- ¿Sabes? Tu padre… solía tener más energía que tú… Jake… no eres más que un viejo… – Me susurra clavando la cruz en mi estómago haciéndome gritar de dolor.

- ¡¡¡PAPÁ!!! – Oigo que grita mi hija y la volteo a ver.

- ¡Sam…! ¡No…! – Intento susurrar cuando veo que mi hija está corriendo hacia nosotros, Ghost la voltea a ver y noto que ella… increíblemente… llena sus puños de lo que parece ser energía… y empieza a golpearlo… a pesar de no saber pelear logra alejar al tipo de mí… y después… carga una gran esfera de energía en ambas manos y se la lanza… mandándolo contra la pared de un edificio.

- ¿Pero qué…? – Susurro y noto que mi hija cae de rodillas tomándose la cabeza con ambas manos… unos segundos después me voltea a ver y gatea hacia mí sin soltarse la sien con una mano.

- ¡Papi…! – Me susurra viendo la cruz, con mi mano tomo su rostro y hago que me mire a los ojos.

- ¡Cariño…! ¿Pero qué acabas de hacer…? – Le pregunto y ella me sonríe mas derrama un par de lágrimas.

- ¿Te duele la cabeza? – Le pregunto tomando la mano que tiene en su sien y ella asiente, voltea a ver la cruz y empieza a mirar la herida fijamente preocupándose más y más.

Sam… cierra tus ojos. – Le susurro llevando ambas manos al filo de la cruz.

- ¡¿Qué…?! ¡¿Qué vas a hacer?! – Me pregunta viéndome a los ojos y le guiño mi ojo izquierdo, aprovechando el momento de distracción saco la cruz de mi estómago gimiendo sin abrir la boca, Samantha pone ambas manos sobre mi herida haciéndole presión y cierro mis ojos.

- ¡¡¡JAKE…!!! – Oigo que grita Ghost y empiezo a tratar de ponerme de pie, al lograrlo volteo hacia Ghost y noto que de nuevo ya está corriendo hacia mí.

Este tipo ya me tiene harto… - Susurro corriendo hacia él ignorando a mi hija y al llegar a su frente me volteo azotando mi espalda contra su pecho, tomo la cruz con ambas manos y la clavo de nuevo en la herida que me hizo la primera vez… excepto que esta vez lo más profundo que puedo haciéndola llegar hasta el cuerpo de Ghost también, ambos gritamos de dolor y caemos al suelo de rodillas.

- ¡¿Qué has hecho?! ¡¿Vale la pena esto… solo… solo por tu hija…?! – Me grita Ghost… o más bien la sombra pues su apariencia ha empezado a desvanecerse mientras empiezo a sentir como la cruz se está calentando poco a poco.

Sí… vale la pena... – Le contesto viendo como la sombra se vuelve blanca y empieza a grietarse para posteriormente quebrarse como si fuera cristal.

Después que la sombra desaparece… cierro mis ojos descansando mi peso en mis piernas.

- ¡Papi! – Oigo que grita mi hija y no después de mucho siento que cuelga sus brazos de mi cuello apretándome fuertemente.

Sam… tesoro… se acabó… se acabó… - Le susurro llevando una mano a su espalda… aún cuando esto me causa mucho dolor por la cruz… deslizo mi mano por su espalda y tomo la cruz de nuevo, trato de jalarla por mí mismo pero ya no me queda mucha fuerza., de pronto siento como alguien toma la cruz frente a mí y volteo a ver… es Hank… sin cuidado o preámbulos se arrodilla frente a mí y la saca rápidamente, pone su mano sobre mi herida y siento como esta se cierra y deja de doler.

Hmph… bien hecho hijo... – Me susurra, sonrío… pero siento que mi fuerza no se recupera en absoluto, al contrario… siento que va disminuyendo más rápido… de pronto mis ojos se cierran… y por más que trato de abrirlos simplemente no puedo… poco a poco dejo de sentir los brazos de Samantha… hasta que lo único que siento es una placentera calidez… increíble… tranquilizante.

Al abrir los ojos de nuevo veo que estoy acostado boca arriba, miro que estoy bajo techo y que este está hecho de piedra sólida, cierro los ojos apretándolos un poco y volteo el rostro hacia mi izquierda, al abrirlos de nuevo noto que hay una cruz… excepto que no es plateada… sino dorada.

Bienvenido de vuelta Jefe Andrews. – Oigo que me dice alguien del otro lado, volteo y noto que es el Obispo Sanders quien me está sonriendo al lado de Natasha y Sasha, lentamente me siento notando que estoy en el altar de la iglesia y me hago a la orilla.

- ¿Qué me ha pasado? – Le pregunto frotando mis ojos tratando de calmar el ardor de estos.

Pues… al parecer visitó Netherworld’s Wraiths. – Me contesta… Hank… Hank mencionó ese nombre, dejo de frotar mis ojos… y empiezo a mirar alrededor del lugar.

- ¿Dónde está? – Susurro.

- ¿Habla de Samantha? – Me pregunta Sasha y la volteo a ver.

Dijo su nombre varias veces mientras estaba inconsciente. – Continúa la chica.

Sam… es mi hija… por ella es que estoy aquí… - Le digo poniéndome de pie llevando una mano a mi estómago… la herida de esa pesadilla… aún tengo la sensación de ella en mi piel.

Obispo Sanders… ¿Va a ayudarme? – Le pregunto mirándolo a los ojos, él me sonríe y pone una mano sobre mi hombro.

- ¿Ayudarte? Jake… ¿Qué podría hacer por ti? – Me pregunta.

Purificarme… sino… más tatuajes seguirán ciñéndosele a mi hija… y no quiero eso… no quiero que sufra. – Le digo y él me mira un poco extrañado.

- ¿Tatuajes? No sé de qué me hablas. – Me dice y lo tomo del cuello quitando su brazo de mi hombro en el trayecto.

- ¡¡No juegue conmigo!! – Le grito y de reojo noto que algo está distinto en mis brazos… los volteo a ver y noto que mis tatuajes se han vuelto menos negros… su textura ha cambiado también.

Jake… ¿De qué tatuajes… hablas? – Me dice el obispo volteando hacia uno de mis brazos, sopla un poco de aire… y mis tatuajes se desvanecen como si fueran simple polvo… suelto al obispo y volteo hacia el altar mientras miro el brazo que se ha quedado sin mancha alguna… miro el otro brazo y toco con la yema del dedo el contorno de los tatuajes de este… miro mi yema… y en efecto… es polvo… me sacudo el brazo y noto que en verdad se está limpiando.

No puedo creerlo… - Susurro.

De nada. Si nos disculpas… las chicas y yo tenemos que terminar de limpiar este lugar. – Oigo que dice el obispo Sanders y lo volteo a ver, él y las hermanas ya están caminando hacia las escaleras, Sasha me voltea a ver y me dice “Adiós” con la mano.

Gracias… - Susurro volteando a ver mis brazos.

Después de unos minutos en la iglesia salgo de ella y tomo un taxi, le pido al chofer que me lleve al aeropuerto y miro mi reloj… son cerca de las 3 de la mañana. Al llegar le pago al chofer y camino al aeropuerto, compro un boleto de avión hacia Los Ángeles que sale a las seis de la mañana, camino hacia la sala de espera y me recuesto en la banca cerrando mis ojos… me siento tan cansado… que de repente simplemente me quedo dormido. Al despertar oigo que están dando la última llamada para mi vuelo, me pongo de pie y camino hacia la entrada del avión, enseño mi boleto y me subo.

El avión despega y me duermo de nuevo. Al despertar no abro los ojos y simplemente me quedo descansando; varios minutos después el avión aterriza y abro los ojos, me bajo del avión y salgo del aeropuerto, tomo un taxi hacia Santa Mónica y al llegar le digo al chofer que me lleve a la dirección de la casa de Jason. Cuando llegamos le pago y me bajo del taxi, camino hacia la puerta principal y toco un par de veces.

Yo abro. – Oigo que dice la voz de mi esposa, segundos después abren la puerta.

- ¡Jake…! ¡Gracias a Dios que volviste! – Me dice con una gran sonrisa al verme mientras se lanza sobre mí colgando sus brazos de mi cuello.

Sí mi amor… volví. – Le susurro abrazándola también mientras suspiro de alivio, después de unos segundos mi esposa se separa lentamente de mí y me mira a los ojos fijamente… no después de mucho… me acerco lentamente a sus labios… viendo como va cerrando sus ojos lentamente… cosa que hago también y la beso profundamente… incluso sacándole un pequeño gemido… y cuando estamos separándonos… ella muerde suavemente mi labio inferior jalándolo un poco.

En verdad que me extrañaste… - Le susurro cuando suelta mi labio y ella me sonríe como niña pequeña.

Sí, mucho mi amor. – Me dice y me río suavemente.

Bueno, pasa, llegas a tiempo del desayuno. – Me dice mi esposa quitando sus brazos de mi cuello para abrazarme por la cintura, entramos a la casa y yo cierro la puerta, volteo a ver hacia la cocina y noto que Jennifer está preparando el desayuno mientras Jason está leyendo el periódico.

Siéntate, ya les servimos. – Me dice mi esposa y me da un pequeño beso para después caminar hacia Jennifer y seguir preparando el desayuno, camino hacia la mesa y me siento frente a mi hermano.

- ¿Cómo te fue? – Me pregunta con una sonrisa.

Bien… - Le susurro y él me voltea a ver.

- ¿Problemas? – Me pregunta de nuevo y asiento con la cabeza.

Pero creo que todo se ha resuelto ya. – Le digo y él se ríe suavemente.

Qué bien. ¿Sabes? De haber sabido le hubiera mandado saludos a nuestro “Viejo”. – Me dice Jason volviendo a poner atención a su periódico, lo miro un poco extrañado y noto que él se ríe suavemente mas no me dice nada más.

Cariño, ¿Podrías ir a despertar a Sammy? – Me dice mi esposa y me pongo de pie, camino hacia el pasillo y entro a la segunda puerta de la derecha, supuestamente el cuarto de Jessica, noto que mi hija ha tirado la almohada al suelo como de costumbre, es algo inquieta incluso cuando duerme, recojo la almohada y la pongo por sus pies mientras me acuesto a la orilla de la cama.

Hey… princesita… ya es hora de desayunar. – Le susurro mientras acaricio su mejilla cariñosamente… unos segundos después mi hija sonríe y abre los ojos lentamente.

Te amo papi… - Me susurra sacándome una sonrisa, me acerco a su rostro y le doy un pequeño beso en la nariz.

Yo también mi angelito… te amo un montonzote. – Le digo llevando mi mano a sus costillas para hacerle cosquillas y con esto reír suavemente, me detengo y me pongo de pie, Samantha hace lo mismo y toma mi mano para salir del cuarto y caminar de nuevo a la cocina, nos sentamos y tomamos el desayuno.

Después de desayunar cada quien toma su baño, cuando me estoy bañando noto que el agua se tinta negra… aparentemente a causa del supuesto color del que eran mis tatuajes. Al salir Jason me presta un poco de su ropa y esperamos a Joshua y Jessica, quienes llegan con su respectiva pareja, para salir todos en familia a visitar los lugares de Los Ángeles. Almorzamos fuera y después vamos incluso a Hollywood, a un parque de atracciones, nos subimos a un juego acuático y salimos todos mojados, en especial mi hermano y yo, Jennifer nos toma un par de fotos escurriendo agua y después simplemente vamos a comer helado mientras nos secamos. Al atardecer regresamos a casa de mi hermano y Joshua y Jessica se despiden para irse con sus parejas, después nos quedamos viendo una película en la sala. Se llega la noche de película en película, mi hija se queda dormida en mis brazos así que la llevo al cuarto donde duerme, después de recostarla y quitarle los zapatos siento que alguien pone su mano en mi hombro, volteo a ver y noto que es mi esposa, acobijo a mi hija y me pongo de pie, mi esposa cuelga sus brazos de mi cuello mientras yo la abrazo por la cintura y empieza a besarme profundamente.

- ¿Te he dicho lo guapo que te ves sin tatuajes? - Me susurra mi esposa y me separo lentamente de ella para mirarla fijamente a los ojos.

Sí… me di cuenta. – Me susurra sacándome una pequeña risa, Kimberly empieza a deslizar sus manos por mi cuello y se acerca a él.

Te ves tan… decente… - Me susurra besándolo.

Menos… malvado… - Me susurra bajando a mi clavícula descubriéndola para besarla también, después mete sus manos debajo de mi camisa y empieza a levantármela, cuando esta está sobre mis ojos mi esposa deja de jalarla y empieza a besarme los labios de nuevo, esta vez más que todo mordisqueándolos.

Pareces… mucho más… el dulce hombre que en realidad eres. – Me dice entre beso y beso quitándome por completo la camisa para después dejarla caer al suelo, nos separamos lentamente y nos miramos fijamente a los ojos.

Lástima que no tenemos nuestro propio cuarto… - Me susurra mi esposa con una sonrisa maliciosa y me río suavemente, volteo a ver a mi hija y noto que ya se ha puesto bocabajo, noto que su tatuaje también se ha desvanecido… todo salió bien al parecer… aunque… aún no estoy seguro si mi hija en realidad estuvo a mi lado en aquella pesadilla… si en realidad la recuerda como yo.

Jake… me “’Tas” poniendo celosa… - Me susurra mi esposa de forma caprichosa llamando mi atención, Kimberly tiene una tierna carita de niña suplicando por algo.

- ¿Celosa? – Le susurro y ella asiente con la cabeza.

- ¿”Po’qué”? – Le susurro dándole un beso en su mejilla.

– “Po’que chi”. – Me responde mientras yo me acerco a la orilla de sus labios para besarla y después besarla completamente. Al separarnos noto que hay una cobija de más sobre la cama de mi hija, sonrío y me acerco a ella, la tomo y después camino hacia la ventana que ve hacia atrás de la casa, la abro lentamente y volteo a ver a mi esposa.

- ¿Pero… qué haces? – Me pregunta mi esposa y la llamo con la mano, me salgo del cuarto por la ventana y la volteo a ver.

¿Jake, qué haces? – Me pregunta de nuevo y le sonrío.

Ven, sal. – Le susurro sintiendo que el clima está algo cálido.

- ¿Qué salga? – Me pregunta y asiento con la cabeza, mi esposa suspira pesadamente resignándose a seguirme y se sale del cuarto también, cierro la ventana lo más que puedo y después abrazo a mi esposa.

- ¿Qué pretendes? – Me pregunta ella con una sonrisa y empiezo a levitar lentamente para no asustarla, mi esposa, al sentir que nos separamos del suelo, pone su rostro sobre mi pecho y se aferra a mí para no caerse.

Subo al techo del garaje de Jason y, puesto que tiene terraza, dejo de levitar para pararnos sobre él, camino hacia el centro del lugar soltando a Kimberly y pongo la cobija sobre el suelo, volteo a ver a mi esposa y noto que ella está cruzada de brazos aún sin entender qué estoy haciendo, me acerco a ella lentamente y la abrazo por la cintura dándole un beso el cual no corresponde.

- ¿Qué hacemos aquí? – Me pregunta con una sonrisa y bajo la mirada sin ganas de contestarle, de repente, cuando menos se lo espera, la cargo en mis brazos sacándole un grito de sorpresa y haciéndola que cuelgue sus brazos de mi cuello por instinto, camino hacia la cobija y me arrodillo en ella, acuesto a mi esposa lentamente y empiezo a besarla de nuevo, esta vez sí siendo correspondido. Después de varios minutos besándonos me separo lentamente de mi esposa y la miro fijamente a sus ambarinos ojos.

Sé que no es una cama… y que no tiene las cuatro paredes de un cuarto… pero… al menos… tenemos un hermoso techo. – Le susurro y ella mira detrás de mí, hago lo mismo y noto que el cielo está adornado con muchas estrellas y luna llena.

Guau… qué preciosa está la luna. – Susurra mi esposa y la volteo a ver, ya que ella sigue viendo el cielo recuesto mi frente cerca de su cuello y cierro mis ojos.

- ¿Sabes? Al verte salir por la ventana hace unos momentos mataste mi pasión… - Oigo que me susurra mi esposa sin poder evitar una pequeña risa posteriormente.

Pero… - Oigo que susurra empezando a frotar con su mejilla la mía, acariciándome, haciéndome entender que quiere ver mis ojos, me levanto lentamente y noto que ella tiene sus ojos entrecerrados.

Pero… sin duda sabes cómo ponerme en los “Ánimos” de nuevo. – Termina empezando a besarme lentamente de nuevo, lentamente sin profundizar, simplemente jugando con nuestros labios, humedeciendo estos con la punta de nuestras lenguas para después secar esa humedad una y otra vez… hasta que ella no aguanta más y me jala del cuello, recostándome totalmente sobre ella para besarme profundamente.

Lentamente mi esposa empieza a deslizar sus manos a mi pecho sin detenerse hasta bajar por mi estómago a mi pantalón, lo desabotona y lentamente empieza a bajar la cremallera mientras yo empiezo a besar su cuello, mordisqueándolo un poco fuerte… sin duda… aún después de tanto tiempo… de tantos años… mi esposa… sus gemidos y suspiros al sentir mis caricias… son un factor que nunca dejarán de excitarme… nunca en absoluto; después de varios segundos, en los cuales autónomamente he desabotonado su ligera blusa, mi esposa empieza a presionarme con su rostro, dejo de besarle el cuello y la volteo a ver, Kimberly empieza a besarme tiernamente… aunque… de pronto empieza a morderme un poco fuerte.

Tranquila… - Le susurro y ella me sonríe levantando ambas cejas.

Vamos… no creo que te duela tanto… - Me susurra volviendo a besarme de la misma forma… excepto que esta vez ninguno cierra los ojos… dejándome ver en ellos… esa necesidad de besarme… de tenerme cerca, lo más cerca que dejen nuestros cuerpos… mi esposa deja de besarme lentamente, sin que mis labios dejen de sentir los suyos, y me mira fijamente a los ojos.

Dilo Jake… dilo… como siempre lo dices… - Me susurra mi esposa haciéndome sonreír… bajo la mirada viendo su vientre… su ombligo… su estómago… sus pechos solo cubiertos por el sostén y parte de la blusa… su cuello… sus labios… su nariz… sus ojos… su mirada… tan linda como siempre… y mucho más a la luz de la luna, bajo las estrellas, al aire libre.

Te amo Kimberly… te amo tanto… demasiado de lo que podría expresarte diciéndotelo… - Le digo y ella me sonríe tiernamente.

Yo también te amo. Te amo… te amo… te amo… te amo… te amo. – Me dice dándome un beso por cada vez que lo dice para al terminar besarme profundamente… tanto que ambos nos quedamos sin aire… nos separamos y empezamos a respirar un poco agitado… solo para al recuperarnos volvernos a besar.

Después de varios minutos de besos mi esposa empieza a desabotonarse su short, lentamente se lo baja con todo y ropa interior y después hace lo mismo con la mía, hace que gire quedando ella sobre mí y se quita la blusa y posteriormente el sostén para después inclinarse hacia mí rodeándome la cabeza con sus brazos y continuar besándome, lentamente yo empiezo a acariciar su espalda hasta que llego a su trasero, mi esposa se ríe suavemente y empieza a jalar mi labio inferior con sus dientes.

Traviesillo… - Me susurra mientras desliza una mano entre nuestros cuerpos hasta su entrepierna. Después de que hace que la penetre empieza a moverse lentamente, simplemente provocando que ambos suspiremos… segundos después… hago que se detenga y empiezo a moverme yo más profundamente… aunque igual de lento.

- ¡Hmmm…! ¡Hm-mmm…! – Susurra mi esposa dejando de besarme mas sin abrir los ojos solamente dejándose controlar por las sensaciones de su cuerpo. Poco a poco me voy moviendo un poco más rápido hasta el punto de que ambos empezamos a gemir placenteramente… un par de minutos después me detengo lentamente y abrazo a Kimberly, me siento llevándola conmigo y empiezo a mordisquear sus pechos cariñosamente mientras ella simplemente cuelga sus brazos de mi cuello, acariciando mi cabello, y se mueve lentamente; cuando Kimberly empieza a moverse un poco más rápido volteo a verla a los ojos y noto que los tiene entrecerrados, miro como empieza a gemir dejándome sentir su aliento sobre mis labios provocándome a que haga lo mismo para al hacerlo empezar a besarme como puede, gimiendo entre beso y beso. Varios minutos en este juego nos dejan empezando a sudar… cosa que para nada nos detiene y yo recuesto a mi esposa quedando arrodillado en medio de sus piernas, empiezo a moverme rápidamente y tomo ambas manos de mi esposa entre las mías, las pongo contra la cobija a la altura de su cabeza y empiezo a sentir como ella las presiona mientras gime… gemido que poco a poco se va tornando un tímido grito... grito que mi esposa trata de silenciar mordiéndose el labio inferior y apretando sus párpados… de pronto… mi esposa no aguanta más y libera sus labios empezando a gritar sin pena alguna… empezando a moverse espontáneamente… a disfrutar de esos “Espasmos”… de esas “Cosquillas” tan locamente placenteras.

- ¡¡Jake…!! ¡¡Ahhh…!! – Grita teniendo su orgasmo… provocándome el mío… deteniéndonos lentamente por la tremenda sacudida de nuestros cuerpos mientras empezamos a respirar agitadamente y a sentir de nuevo el sudor de nuestros cuerpos… lentamente me acuesto sobre mi esposa soltando sus manos y ella me rodea con brazos y piernas dejándome sentir el latido de su corazón y oír el sonido de su respiración cerca de mi oído.

Cielos… - Susurra mi esposa después de unos minutos de calmarnos.

- ¿Qué pasa? – Le susurro también.

Espero que no hayamos despertado a alguien… - Me dice y ambos nos reímos suavemente solo apretando nuestro abrazo un poco, lentamente yo volteo un poco el rostro y beso su mejilla para después volver a la posición de antes y cerrar los ojos.

Después de varios minutos en silencio siento que el sueño poco a poco me va adormeciendo así que antes de quedarme dormido me separo lentamente de mi esposa, notando que se ha quedado dormida aferrada a mí, y me zafo suavemente de sus brazos y piernas, al lograrlo me acuesto a su lado y paso uno de mis brazos bajo su cuello, ella, entre sueños, me pone su brazo y pierna sobre mí simplemente suspirando por el cansancio que sin duda se apoderó de ella también, cierro mis ojos mientras jalo parte de la cobija que sobra y nos cubro… aún si el clima y nuestro calor no nos deja sentir frío alguno.

Unas delicadas caricias en mi rostro me despiertan, siento que estoy abrazando a mi esposa quien ahora me tiene recostado en su pecho, abro los ojos lentamente y miro que ella me sonríe.

Buenos días bebé. – Me susurra y me acerco a sus labios para darle un pequeño beso.

Buenos días… - Le digo recostándome de nuevo en su pecho, cerrando los ojos.

Oye… - Me dice mas no le contesto.

Oye… Jake… - Me dice de nuevo y abro un ojo para verla.

Ya es de mañana… deberíamos alistarnos para el cumpleaños de Sammy. – Me dice mi esposa.

Cielos… tienes razón… - Le digo cerrándolo de nuevo y apretándola un poco fuerte mientras gimo de pereza, al relajar mis músculos me acerco a su cuello y empiezo a rozárselo con mis labios dándole pequeños besos.

Hmmm… sí que has vuelto más cariñoso de lo normal. – Me susurra mi esposa y me río suavemente bajando a sus pechos por debajo de la cobija, empiezo a besarle uno mientras acaricio el otro cariñosamente y después empiezo a jalarle su pezón suavemente con mis dientes… haciéndola suspirar… lentamente bajo por su estómago a su ombligo y empiezo a tocárselo con mi lengua sacándole una pequeña risa… poco a poco… bajo por su vientre hasta llegar a su entrepierna… mi esposa empieza a gemir suavemente y toma mi cabeza con ambas manos para acariciarme el cabello.

Jake… detente… qué pena si nos oyen… - Me dice como puede y yo sonrío un poco, dejo de tocarla y lentamente subo de nuevo a su boca para besársela. Después de varios minutos besándonos buscamos nuestra ropa y nos vestimos, recojo la cobija y la doblo para después caminar a la parte de atrás del garaje con mi esposa, ella cuelga sus brazos de mi cuello y levito un poco para después bajarnos del techo al suelo, miro por la ventana del cuarto de mi hija y noto que ya no está ahí, abro la ventana y entro, Kimberly hace lo mismo después y dejo la cobija en la cama, Kimberly camina hacia mí y cuelga sus brazos de mi cuello.

- ¿Pero qué…? ¡Oye…! – Le digo cuando se deja caer a la cama jalándome con ella, ya que quedo sobre ella mi esposa pone sus piernas alrededor de mi cintura y empieza a besarme de nuevo. Después de varios minutos oigo como alguien abre la puerta del cuarto y aclara la garganta, lentamente dejamos de besarnos y volteamos a ver hacia la puerta, viendo que es nuestra hija la que está cruzada de brazos aparentemente molesta.

Eh… ¿”Buenos días angelito”? – Le digo.

- ¡Me tenían preocupada! – Nos dice Samantha caminando hacia nosotros mientras yo me pongo de rodillas en medio de las piernas de mi esposa y bajo la mirada.

- ¡¿Dónde andaban?! ¡¿Por qué no me avisaron?! – Nos pregunta mi hija sentándose al lado de mi esposa quien empieza a frotarle la espalda.

Andábamos por ahí mi amor, y no te avisamos por que no queríamos despertarte. – Le responde Kimberly y yo volteo a ver a mi hija.

Pero… ¿Por dónde entraron? Los he estado esperando en la sala desde que me desperté. – Nos dice nuestra hija y yo me río suavemente acariciando su rostro.

Después de un medio reclamo, y regaño, Samantha y yo nos vamos a la sala mientras Kimberly toma su ducha, cuando sale tomo mi ducha y después tomamos nuestro desayuno.

- ¿Dónde están tus tíos? – Le pregunto a mi hija.

Uhm… no lo sé… cuando desperté tampoco estaban… - Me contesta. Terminamos de desayunar y mi esposa y yo lavamos los platos mientras mi hija se sienta en el sillón de la sala y enciende la televisión, al terminar caminamos hacia el sillón también y yo me siento en medio de Samantha y Kimberly, ambas me abrazan y empezamos a ver una película de comedia. Después de varios minutos de película oímos que alguien toca la puerta principal.

Yo voy. – Dice Samantha poniéndose de pie y caminando hacia la puerta.

- ¡Feliz cumpleaños a ti! ¡Feliz cumpleaños a ti! – Oímos que cantan varias personas en la puerta, Kimberly y yo nos ponemos de pie para ver quienes son y empezamos a cantar también.

- ¡Feliz cumpleaños Samantha! ¡Feliz cumpleaños a ti! – Terminamos mi esposa y yo, Jason y Jennifer, los gemelos y sus parejas… e incluso Vanessa y su esposo… quien carga a un niño de dos años a lo mucho.

- ¡Mordida, mordida, mordida! – Empiezan a decir todos y mi hija se ríe suavemente, se acerca al pastel y cuando está a punto de morderlo Jessica la empuja un poco pero ella logra quitarse y solo se ensucia un poco, Samantha agarra con su dedo un poco de pastel y se lo embarra en la cara de Jessica.

Después que todos felicitan a Samantha Jason guarda el pastel en la refrigeradora y todos salimos al jardín, mi hermano, Joshua y yo sacamos las sillas de plástico y todos empezamos a sentarnos, Vanessa se sienta a mi lado.

Así que… ¿Qué onda Ghost? – Me dice Vanessa con tono desinteresado y me río suavemente.

- ¿Qué onda Van? – Le digo de la misma forma haciéndola sonreír, ambos nos acercamos para abrazarnos y ella me da un beso en la mejilla.

¿Cómo has estado hermanita? – Le susurro al oído ya en serio.

Bien, bien Jake, ¿Y ustedes? – Me pregunta separándose de mí.

Sobreviviendo. – Le contesto y ambos nos reímos suavemente.

- ¡Tía Van! – Oigo que le dice Samantha y volteo a ver, ella camina hacia nosotros y Vanessa se pone de pie.

¡Hola muchachita! – Le dice.

- ¡Cielos! ¡Has crecido! ¡Qué linda! – Le dice Vanessa levantando uno de los brazos de mi hija para que ella dé una vuelta.

- ¡Sí! Uhm… ¡Gracias! – Le dice mi hija y veo que Scott camina hacia una silla a la par de la de Vanessa.

Tú debes ser Jake, ¿Cierto? – Me pregunta y yo le doy la mano.

Sí, Jake Andrews. – Le contesto.

Correcto, Scott “Tfiga”; y este enanito es Sven Alexander. – Me dice con una sonrisa dándole un beso sonoro en la mejilla al niño haciéndolo sonreír.

¿Tu hijo? – Le pregunto.

Nuestro. – Dice Vanessa sentándose de nuevo tomando a Sven en sus brazos.

Vaya… soy el último en enterarme. – Les digo y los tres nos reímos suavemente.

No el último. – Me dice mi esposa sentándose en mis piernas y dándome un pequeño beso.

- ¡Van! ¡Hola! – Le dice mi esposa a Vanessa.

¡Hey! ¡Hola Kim, tanto tiempo sin verte! Mira, te presento a mi esposo Scott… - Le dice Vanessa y Scott estrecha la mano de mi esposa.

Encantado. – Le dice.

Igualmente. – Le dice ella.

Y nuestro pequeñín Sven. – Termina Vanessa.

Ay, ¡Qué precioso! ¡Hola Sven! – Dice mi esposa con una sonrisa tomando la manito del niño.

Después de una hora o algo así poniéndonos al día con todos Jason saca su pelota de fútbol y empieza a animar a todos a un pequeño partido, parece que en realidad le encanta este deporte, todos los hombres se ponen de pie y caminan hacia el jardín mientras que las chicas se quedan charlando y consintiendo al pequeño Sven y, claro, a mi hija cumpleañera.

Bueno, bueno, ¿Cuántos somos? – Pregunta Jason.

A ver: Edward, Jake, Joshua, Scott y yo… hmmm… uno más y ya jugaríamos partido. – Susurra empezando a hacer técnicas y pasándosela a todos.

¿Cariño quieres jugar? – Le pregunta a su esposa.

No mi amor, me siento algo llena todavía, gracias. – Le contesta Jennifer.

- ¿Y tú Van? – Pregunta a Vanessa.

Eh… no puedo… - Contesta besando a su hijo tratando de ocultar el sonrojo de sus mejillas.

Si quieres te cuido a Sven. – Le dice mi esposa y ella sonríe un poco nerviosa.

Uhm… es que… eh… no puedo… estoy… estoy… embarazada. – Dice Vanessa abrazando a su hijo, ya que la pelota iba hacia Scott esta lo golpea en el rostro.

- ¡Oi…! – Grita él llevándose una mano a la cara.

Lo siento, perdón. – Dice Joshua, quien le pasó la pelota, Scott camina hacia su esposa con una sonrisa y Vanessa se pone de pie.

- ¡¿Qué has dicho?! – Le pregunta.

Uhm… ¡¿Estoy embarazada?! ¡¿A eso te refieres?! ¡¿Sí, verdad?! – Le pregunta ella riéndose suavemente.

¡Oh, mi amor…! – Le dice Scott besándola profundamente.

Vaya… después de no querer tener hijos ahora van a tener dos… - Susurra mi hermano y los que aún quedaron con nosotros se ríen suavemente.

En fin, uno menos. – Dice Jason.

- ¿Aún sigue abierta la invitación? – Pregunta Nicole, hermana de Edward y novia de Joshua, caminando al lado de Jessica.

Seguro que sí, ¿Entran? – Pregunta Edward.

- ¡Claro! – Contesta Jessica. Después de que cada quien elige su equipo empezamos a jugar, para mi sorpresa todos son hábiles, como si hubieran pertenecido a algún equipo… aunque… ahora que lo recuerdo… al menos Joshua, Jessica, Edward y Nicole sí fueron miembros de un equipo de fútbol, del mismo equipo de fútbol.

Después de que termina el partido salimos a caminar por el barrio hasta que llegamos a un centro comercial, entramos y empezamos a mirar las vitrinas, después de varios minutos subimos al segundo piso y entramos a una sala de arcadias, empezamos a jugar y… como siempre… la familia de Jason empieza a animarnos a participar en un juego los dos, excepto que esta vez en uno de disparos de forma cooperativa, curiosamente… mi familia me anima a mí.

- ¡Vamos papi! ¡Juega con mi tío! – Me dice mi hija colgándose de mi brazo.

- ¡Vamos Jake! – Me dice mi esposa.

Vamos “Fantasmitas”, revivan un poco los viejos tiempos. – Dice Vanessa y Jason y yo la volteamos a ver con una sonrisa, ella nos guiña un ojo y ambos nos volteamos a ver.

Está bien… - Dice Jason tomando la pistola de la máquina, hago lo mismo y nuestras hijas meten las monedas para empezar a jugar.

Muy bien… veamos si aún tenemos el… “Toque”. – Me dice mi hermano y yo me río suavemente. Cuando el juego empieza ambos empezamos a disparar, al principio nos cuesta un poco pues los efectos de luz nos destellan la mirada pero poco a poco ambos nos vamos acostumbrando, después de pasar el primer nivel mi hermano empieza a ver la pistola y se ríe suavemente.

No está tan mal… ¿Eh Jake? – Me dice y miro mi pistola… de pronto empieza la segunda escena y nuestras familias empiezan a animarnos de nuevo. Perdiendo solo un par de vidas terminamos el juego teniendo no solo a nuestra familia viéndonos sino a varias personas, colgamos las pistolas y mi hija y esposa se cuelgan de mis brazos para empezar a caminar hacia la salida de la sala.

- ¡Guau! ¡Eres bueno para los de pistolas papi! – Me dice sonriente y yo volteo a ver a mi esposa.

Si tan solo supiera… - Le susurro y ella me da un pequeño beso en la boca.

Es mejor así. – Me dice y ambos nos reímos suavemente.

- ¡Jake! – Me dice mi hermano y volteamos a verlo.

Tus premios. – Me dice Jason enseñándome una tira de boletos.

¡Oh! ¡Yo los cambio! – Dice Samantha soltando mi brazo y caminando hacia mi hermano, mi esposa y yo caminamos lentamente fuera de las arcadias y recuesto mi espalda sobre el barandal del lugar, mi esposa cuelga sus brazos de mi cuello y yo la abrazo por la cintura.

- ¿Aún piensas…? No, olvídalo. – Me dice mi esposa bajando la mirada.

- ¿Qué pasa? – Le pregunto a Kimberly soltando su cintura con una mano y levantándole el rostro suavemente del mentón.

Es que… al verlos disparar de esa forma… con tanta naturalidad… me preguntaba si… tú aún piensas en matar… - Me dice casi susurrando mirando todo mi rostro excepto mis ojos.

Kim… he visto cómo sería el mundo si tú no hubieras aparecido… he visto lo oscuro que sería… y… aunque en el pasado maté… nunca lo volvería a hacer… nunca por dinero… o por placer… o por orden de alguien. – Le contesto y ella me mira al fin a los ojos.

- ¿Y por qué lo harías? – Me pregunta nuevamente.

No “Por qué” cariño… sino… “Por quién”. – Le contesto y ella me sonríe un poco.

Siendo así… trataré de no ponerme tan seguido en peligro. – Me dice y ambos nos reímos suavemente acercando nuestros labios para besarnos tiernamente.

- ¿Y qué hay de Sam? – Le pregunto y ella se separa lentamente para poner una cara supuestamente pensativa.

¡Hmmm…! ¡La tendré bajo una correa corta, sí eso haré! – Me dice y ambos nos reímos de nuevo mientras nos besamos nuevamente.

Malvada… - Le susurro.

Igual que tú… - Me dice ella mientras ambos nos sonreímos sin dejar de besarnos.

- ¡Hey, miren lo que me dieron! – Oímos que dice nuestra hija y mi esposa y yo nos separamos lentamente para ver a Samantha.

- ¡Ay! ¡Qué lindo burrito! – Dice mi esposa viendo como nuestra hija lo abraza fuertemente.

Se parece a tu padre. – Le dice mi esposa acariciando la cabeza del peluche y yo la volteo a ver a los ojos, ella me enseña los dientes y me da un rápido beso.

Después de irnos del centro comercial regresamos a casa de Jason, al llegar las visitas empiezan a despedirse para posteriormente irse. Al anochecer mi esposa, mi hija, Jennifer y Jessica se quedan viendo una película en la sala mientras mi hermano, Joshua y yo salimos al jardín a platicar. Cuando se hace tarde entramos a casa y de nuevo Jessica nos presta su cuarto para dormir; cuando mi hija se duerme mi esposa pone una cobija en el suelo y otra de almohada, nos acostamos y mi esposa me abraza mientras yo paso mi brazo debajo de su cuello.

Mañana regresamos a casa… - Le susurro a mi esposa y ella me voltea a ver.

Qué rápido. – Me susurra con una sonrisa y yo la volteo a ver.

- ¿Qué? ¿Querías quedarte un poco más? – Le pregunto.

Pues… es que… me encanta ver como Sammy se está llevando bien con tu familia… en Alaska solo tiene a Ashley. – Me susurra y yo beso su frente.

- ¿Quieres que nos quedemos más tiempo? – Le pregunto a mi esposa después de unos segundos en silencio y ella me voltea a ver a los ojos.

Sí… me encantaría. – Me susurra y le sonrío acercándome a sus labios, le doy un pequeño beso en ellos y después recuesto mi cabeza sobre la cobija cerrando los ojos.

Está bien… quedémonos un poco más… solo espero no molestemos mucho a Jason. – Susurro y oigo como mi esposa se ríe suavemente.

Mientras tú no me hagas gritar… creo que estaremos bien en ese aspecto. – Dice mi esposa y abro mis ojos, la volteo a ver y ella tiene una mirada inocente… aunque maliciosa a la vez.

Buenas noches. – Me dice dándome otro beso en la boca y recostando su rostro en mi pecho cerrando los ojos.

Hmph. Buenas noches. – Le digo cerrando los ojos también para quedarme dormido.

Hay más historia que la de nosotros,

Sí, existe más historia que contar,

Antes de nacer existieron otros,

Forjando pues lo que se debe afrontar.

Al despertar tomamos nuestra ducha y desayuno, Joshua y Jessica se van a la universidad mientras Jason se va a su trabajo, Jennifer y Kimberly empiezan a hacer los quehaceres de la casa mientras mi hija y yo nos sentamos en el sillón de la sala.

Cielos… no me gusta ver a tu mamá trabajando. – Le susurro a mi hija mientras veo como Kimberly está lavando los platos.

Hm-hm, a mí tampoco. – Me dice ella.

- ¿Salimos? – Le pregunto y Samantha se ríe suavemente asintiendo con la cabeza, nos ponemos de pie y salimos de la casa. Empezamos a caminar y no después de mucho llegamos hasta un parque con lindos jardines.

Uhm… ¿Papi? – Me pregunta mi hija sin dejar de caminar y la volteo a ver.

- ¿Qué pasa corazón? – Le contesto y ella mete sus manos a la bolsa del pantalón mientras baja la mirada.

- ¿Tendremos… tendremos más pesadillas? – Me pregunta y sonrío… así que… en verdad recuerda lo que pasó, me acerco a ella y le paso mi brazo detrás de su cuello para abrazarla.

No mi amor, esta fue la última… - Le contesto y ella saca sus manos de las bolsas y me abraza por la cintura.

Pero… papi… recuerdo… recuerdo que… cuando… aquel hombre que se parecía a ti te clavó la cruz en el estómago… sentí algo extraño en mis manos… pero… apenas y pude verlo… después… mi cabeza me empezó a doler… y sentí que tenía que quitarte a ese tipo de encima… pero… ¿Podrías explicarme qué fue todo eso? – Me pregunta mi hija volteándome a ver a los ojos, caminamos hasta una banca y nos sentamos en ella.

Sam… tú eres mi hija… y si has sufrido de dolor y pesadillas ha sido por mi culpa… pero… no solo eso te he dado… sino también un poco de mis dones. – Le susurro y ella me mira fijamente, entendiendo lo que digo y esperando que continúe.

- ¿Recuerdas aquel cumpleaños donde pudiste ver el cielo y todo lo que nos rodeaba en casa? – Le pregunto.

Uhm… sí… más o menos. – Me responde.

Pues… eso en verdad pasó angelito, esa vez de verdad nos elevamos por encima de nuestra cabaña. – Me dice y ella baja la mirada… cuando estoy a punto de pensar que mi hija no me cree para nada noto que sonríe y me voltea a ver.

- ¿Qué más puedes hacer papi? Por favor, cuéntame, quiero saber. – Me dice mi hija de forma curiosa y me río suavemente.

Bueno… está bien. – Le contesto.

Pues… empezaré respondiéndote qué fue lo que sentiste en tus manos… eso no fue más que la energía que nos rodea, el calor, la gravedad, la luz e incluso las señales eléctricas que manda nuestro cerebro a el resto del cuerpo, por eso es que te dolió la cabeza… por que no estás acostumbrada a sentir esa energía de forma concentrada, mucho menos a dominarla como lo hiciste. – Le digo a mi hija y continúo contándole las cosas que nosotros, como Fantasmas incluso de sangre, podemos hacer.

En plática larga se nos va el resto de la mañana, para mi sorpresa mi hija escucha atentamente preguntando sus dudas… mas no me pide que le enseñe nada de esto. Llegadas las dos de la tarde dejo de platicarle cosas a mi hija y simplemente me quedo viendo como ella se ha quedado sonriente, pensativa y quizá algo confusa, pero contenta de saber qué nos estaba pasando. Cerca de una hora después mi hija y yo empezamos a caminar de nuevo, nos compro un helado y empezamos a comerlo.

Al terminarlo regresamos a casa y vemos que un automóvil va llegando, un Viper rojo con franja blanca en el centro, parece que ya tiene sus años pero está bien cuidado.

- ¿Quién podrá ser? – Susurro mientras veo que un par de señores se bajan del vehiculo, caminan a la puerta principal y tocan, mi hija y yo llegamos justo cuando Jennifer abre la puerta.

- ¡¿Mami?! ¡¿Papi?! – Grita ella sorprendida.

¡Hola mi amor! – Le dice la señora abrazándola, cuando se separan el señor la abraza también.

- ¡Princesita! – Le dice él.

- ¿Qué andan haciendo? – Les pregunta.

Paseando. – Responde la señora.

Buenas tardes. – Digo yo.

Buenas tardes. Hola tía. – Dice mi hija.

Jake, Sam, hola. – Dice Jennifer.

- ¿Jake? La última vez te llamabas Jason, ¿No chico? – Me dice el señor con una sonrisa.

No papi, él es el hermano gemelo de Jason, padre de Sammy. – Le dice Jennifer a su padre rodeando con sus brazos a mi hija.

- ¿Hermano gemelo de Jason? – Pregunta el señor viéndome fijamente.

- ¿Cómo es que nunca nos hemos conocido? – Me pregunta el señor.

Mi familia y yo vivimos en Alaska. – Le contesto.

- ¡Vaya! Sin duda esa es una buena razón. – Me dice el señor y ambos nos reímos.

En fin, me llamo Frank Parker, y ella es mi linda esposa Karen. – Me dice el señor estrechándome la mano, cuando nos soltamos le doy la mano a la señora.

Mucho gusto, Jake Andrews y ella es mi niña Sam. – Les digo y mi hija les da la mano.

Me pareció oír a mi… esposo. – Dice Kimberly caminando hacia la puerta deteniéndose al ver a los padres de Jennifer.

Kim, él es mi papá Frank Parker, y ella es mi mami, Karen. – Dice Jennifer.

Oh… uhm… Kimberly Andrews, mucho gusto en conocerlos. – Dice mi esposa. Después de hablar un rato entramos a la casa y tomamos el almuerzo.

Los Parker se quedan toda la tarde con nosotros, cuando Jason regresa del trabajo y Joshua y Jessica de la universidad tomamos la cena.

Hmmm, Jason, nunca nos mencionaste que tenías un hermano gemelo. – Le comenta Frank a mi hermano quien solo me voltea a ver con una sonrisa.

Sí, tienes razón Frank, fue por que cuando nos conocimos él vivía en Francia, a decir verdad no nos llevábamos muy bien en ese entonces. – Le dice y yo le sonrío también.

- ¿En serio? Vaya… - Dice el señor.

- ¿Cómo se conocieron Jake y tú Kim? – Le pregunta Jennifer a mi esposa.

Pues… si no mal recuerdo… este “Tipejo” me sacó mi número de teléfono mientras le llegué a ofrecer televisión por cable cuando trabajaba en eso. – Contesta Kimberly tomando mi mano por debajo de la mesa, recuerdo eso… pero...

Oye, yo no te saqué el número, tú me lo diste sin pedírtelo. – Le digo volteándola a ver.

- ¡¿En serio?! Yo no lo he contado así nunca. – Me dice mi esposa haciendo reír a las personas un poco.

Bueno… lo que importa es que se conocieron… y que tengo una primita. – Dice Jessica viendo a Samantha, a su lado, y nuestra hija asiente con una sonrisa.

Recuerdo cuando estos dos se conocieron. - Dice Frank señalando a Jason y Jennifer.

Recuerdo que… mi padre, que en paz descanse, y yo queríamos matarlo a golpes por que no nos fascinaba la idea de que nuestra “Bebita” tuviera novio. – Cuenta Frank y Jason se ríe suavemente volteando a ver a su esposa.

Fue en tu fiesta de cumpleaños, ¿Lo recuerdas cariño? – Le pregunta él a Jennifer.

Mi amor, ¿Cómo olvidarlo? Ese mismo día me subiste al techo de nuestra casa y me enseñaste las estrellas desde ahí. – Le contesta acercándose a él para darle un pequeño beso. Después de cenar los Parker se quedan un momento platicando, cuando están a punto de irse Frank, Jason y yo nos salimos para platicar al lado de su automóvil.

A mi padre le hubiera gustado conocerte Jake, se fascinó al conocer a Jason… tanto como enemigo así como amigo. – Dice Frank recargándose en el capó de su coche.

- ¿Enemigo? – Pregunto mientras Jason se cruza de brazos con una sonrisa.

Sí Jake, una vez te mencioné que Jen era la nieta de uno de los Contratos que no pude terminar cuando era Psi… Peter era sorprendente en realidad. – Contesta Jason bajando la mirada y con tono nostálgico.

Mi padre siempre peleó como un auténtico Héroe, incluso contra ti Jason… aún sabiendo que tú predecías todo lo que haría. – Dice Frank y Jason se ríe suavemente.

Sí… era un gran hombre… y sé que es por él que ahora estamos aquí… por él… y por ti. – Dice Jason descruzando sus brazos y poniéndole una mano sobre el hombro de su suegro.

No Jason, todos hemos puesto nuestro “Granito de arena”… y sé que cuando Karen y yo ya no estemos aquí… Jen no tendrá por qué sufrir… por que tú la has cuidado y la cuidarás por siempre. – Dice Frank.

- ¡Vamos Frank! Para eso aún falta mucho. – Dice Jason y ambos se ríen suavemente. Unos minutos después las chicas salen de la casa y Frank y Karen se suben a su vehículo, salen a la calle y después se van, las chicas se meten de nuevo a la casa y Jason y yo caminamos hacia el centro del jardín.

Recuerdo cuando tuve que irme… Peter consoló siempre a Jen… siempre mantuvo viva la esperanza de que yo volvería… sin duda… su abuelo tenía “El lugar del mejor amigo” en su corazón. – Me comenta Jason.

- ¿Cómo murió? – Le pregunto.

Al igual que su esposa. Ambos murieron por su avanzada edad… y aún si por veces su pérdida nos hace entristecer… nos da gusto… pues esos dos ya necesitaban descansar. – Me contesta Jason.

Cuando se hace tarde Jason y yo nos metemos a casa, cada quien se dirige a su cuarto y se queda dormido. Después de hacerles compañía por una semana nos despedimos de la familia de mi hermano para regresar de nuevo a Alaska a retomar nuestra vida… la vida que tanto nos costó obtener… y que a veces aún debemos proteger… ¿Qué nos depara el futuro ahora que no hay nada que pueda afectar nuestra paz? ¿Qué nos depara ahora que todo es lo más normal que puede ser? No lo sé… pero sea lo que sea lo que venga… solo pueden ser cosas buenas.

¿Qué queda por contar ahora?

No se sabe, solo se espera,

Para el futuro no hay demora,

Por darnos buen final se esmera.

Llegamos a Alaska cerca de las 3 de la tarde, tomamos un taxi del aeropuerto al pueblo y le decimos que nos deje frente a la carpintería, nos bajamos y le pago al chofer.

Sam, deberías ir a ver si ya llegó Ashley, así le pides los apuntes que te has perdido. – Oigo que le dice mi esposa a mi hija y las volteo a ver.

Ugh… qué pereza… pero bueno… - Dice Samantha con una sonrisa entrando a la carpintería.

Y tú deberías ir a hablar con tu jefe para decirle dónde anduviste todo este tiempo que faltaste a trabajar. – Me dice a mí y yo me acerco a ella abrazándola por la cintura.

Cielos, ¿Tengo que hacerlo? – Le susurro dándole un pequeño beso mientras ella cuelga sus brazos de mi cuello.

Sí, tienes que hacerlo… toma el ejemplo de tu hija. – Me dice con una sonrisa y me río suavemente.

No, no quiero… - Le susurro dándole otro beso.

No, pero sí tienes que hacerlo. – Me susurra mientras le doy un beso más, lentamente empiezo a profundizar este haciéndonos cerrar los ojos. Después de unos segundos besándonos me separo lentamente de mi esposa y ella me mira fijamente a los ojos.

Te amo, ¿Sabes? – Me susurra y yo sonrío.

Sí… y yo también te amo. – Le susurro.

Pero aún así tienes que trabajar. – Me dice mi esposa soltándome y caminando hacia la puerta de la carpintería justo cuando iba a besarla de nuevo.

¿Pero qué…? – Le susurro y ella entra al lugar con una sonrisa, meto mis manos a las bolsas del pantalón y Kimberly me dice “Adiós” con la mano, me doy vuelta hacia el almacén y me cruzo la calle, entro al almacén y camino directamente hacia la oficina del jefe, le explico lo que pasó, omitiendo los detalles “Oscuros”, y él me dice que está bien. Salgo del almacén y camino de vuelta a la carpintería, entro y saludo a Abbygail y a Ashley, después de un rato platicando mi familia y yo nos vamos de la carpintería para empezar a caminar hacia nuestra cabaña.

Como siempre que hay paz y tranquilidad, las cosas se simplifican y el tiempo aparentemente pasa más rápido, retomamos la rutina diaria de trabajo y nuestra hija su estudio. Con el tiempo veo como el carácter de Samantha poco a poco va cambiando, dejando de ser la delicada niña de trece años por la futura señorita de catorce, su físico va cambiando también como es normal a su edad… y… lejos de preguntarme más acerca de nuestro “Pueblo”, de nuestros “Dones”… parece que simplemente quiere olvidar lo que pasó… Samantha quiere una vida normal, la vida con la que ha crecido, la vida que Kimberly y yo le hemos dado y, por supuesto, estamos dispuestos a seguirle dando. A pesar de esto… cada vez que veo lo ojos de mi hija veo en ellos ese amor que me tiene… sí… es posible que quiera olvidar las “Pesadillas” de las almas oscuras… pero… aún recuerda cómo la cuidé, cuánto la cuidé… y si algún día todo esto volviera a pasar, si por alguna razón ilógica las almas oscuras tratan de apoderarse de mi hija, no dudaría en volver a pelear, aunque, claro… con el crecimiento de Samantha… lógicamente… yo me estaré volviendo viejo.

Después de seis meses recibimos la llamada de Scott, esposo de Vanessa, quien nos informa que ha nacido el nuevo miembro de su familia, una niña, Emily Marie, y nos pregunta si nos gustaría conocerla, accedo y mi familia y yo viajamos a Nueva Jersey a visitarlos. Una semana después regresamos de vuelta a casa a continuar la rutina de varios años.

Curiosamente con el tiempo la familia de Jason y la de Vanessa se van apegando más a la nuestra, tanto que un día antes de Navidad nos invitan a pasarla con ellos; al siguiente día llegamos a casa de Jason y notamos que la familia de Vanessa ya está ahí, las tres familias nos unimos y celebramos las festividades, tanto Navidad y Noche Buena como Año Nuevo.

Al cuarto día del año todas las familias regresan a casa con la promesa de que el siguiente año se hará lo mismo, sin duda… este es el tipo de vida que todos queríamos, el tipo de vida por el que se derramó incluso nuestra sangre.

El año pasa rápidamente, tan rápido que para cuando nos damos cuenta ya está la invitación de otra reunión familiar… cielos… sin duda fue rápido.

Al siguiente día, Navidad, me despierto temprano y camino hacia el baño, tomo mi ducha y después camino hacia el lavamanos, tomo mi cepillo de dientes y empiezo a lavarme la boca.

Buenos días… - Oigo que dice la voz de Kimberly un poco dormitada, la miro por el espejo y ella camina hacia mí, se cuelga de mi brazo y recuesta su cabeza en mi hombro, tomo un poco de agua para enjuagarme la boca y la escupo.

Buenos días corazón. – Le digo dándole un pequeño beso en la boca.

Hmmm, qué rico. – Me dice con una sonrisa haciéndome sonreír también, miro de nuevo hacia el espejo y empiezo a revisar mi rostro.

No me veo tan viejo… - Susurro y mi esposa se ríe suavemente.

Mi amor, no estás viejo, ¿Por qué insistes con eso? – Me pregunta y la volteo a ver.

Ya tengo 44 años, debería tener arrugas, canas y eso. – Le digo abrazándola por la cintura.

- ¿Pero qué dices? ¡Tontito! ¡Esas cosas salen por los 50 años! ¡Tú estás joven aún! ¡”Los 40 son los nuevos 20”! – Me dice mi esposa colgando sus brazos de mis hombros.

Además… - Me dice deslizando sus manos por mi pecho y mi estómago.

Tu cuerpo sigue igual que cuando te conocí… quizá incluso mejor… - Me susurra acercándose a mi pecho sin dejar de verme a los ojos para darle un beso y después morderlo un poco fuerte sacándome un pequeño gemido.

Tranquila “Cachorrita”… después no aguantas cuando yo te muerdo. – Le susurro a mi esposa descubriendo su rostro de su cabello.

- ¡Es que tú me muerdes muy fuerte! – Me dice de forma caprichosa dejando de morderme.

- ¡¿Muy fuerte?! ¡¿En serio?! – Le digo levantándola de las piernas sacándole un pequeño grito, la subo sobre la barra del lavabo y empiezo a morderle suavemente el cuello, ya que la he tomado por sorpresa su piel se le eriza y me rodea la cintura con sus piernas.

¡Ay… ay… ay…! – Me dice entre pequeñas risas nerviosas, poco a poco empiezo a morderla más fuerte.

- ¡Detente! ¡Me vas a hacer un moretón! – Me susurra mi esposa y dejo de morderla para subir a sus labios.

- ¿Y aquí? ¿Puedo dejarte un moretón? – Le susurro solamente jalando sus labios suavemente.

Hmmm… no creo que puedan hacerse… igual para eso hay pintalabios. – Me susurra mi esposa empezando a besarme profundamente sin dejar de acariciar mi pecho. Después de varios minutos besándonos mi esposa se separa lentamente de mí y me mira fijamente a los ojos, de repente voltea a ver hacia mi cabello y lo mira extrañada.

- ¡Hey, mira, ya tienes una cana! – Me dice mi esposa.

- ¡¿Qué?! ¡¿Dónde?! – Le digo acercándome al espejo y ella empieza a reírse, miro mi reflejo mas no veo ninguna cana, volteo a ver a mi esposa y noto que aún sigue queriéndose reír.

- ¡Kim…! – Le digo.

Uhm… ¿”Oops, era una broma”? – Me dice con carita inocente.

- ¿No? – Me dice cuando me acerco a ella sin chistar.

Tienes que bañarte. – Le digo levantándola en mis brazos y llevándola a la tina.

- ¡¿Qué…?! ¡¡No, no quiero, hace frío!! – Me dice mi esposa y enciendo la ducha, el agua empieza a caernos encima y ella empieza a gritar.

- ¡¡¡Jake… agua… fría…!!! – Grita y giro la llave del agua caliente, miro a mi esposa y noto que ella está temblando, incluso sus dientes lo hacen.

- ¿”Oops, era una broma”? – Le digo con una sonrisa.

Ahora… tienes que… que quitarme… el… frío… - Me dice tartamudeando y me río suavemente.

Con gusto. – Le digo empezando a besarla lentamente mientras me siento en la tina, ya que ella me tiene bien abrazado dejo de abrazarla para agarrar agua con ambas manos y acariciarle la espalda suavemente, frotándosela con cariño, mientras ella simplemente sigue besándome.

Después que ambos nos bañamos salimos del baño y nos vestimos.

Despierta a Sam mientras preparo el desayuno, esa dormilona ni por cerca que se levanta sola. – Me dice Kimberly con una sonrisa saliendo de la recámara, volteo a ver hacia la cama de mi hija y noto que está abrazando a su osito de peluche, camino hacia ella y me siento a la orilla de la cama.

Sam, ya es hora de que te bañes… - Le susurro a mi hija acariciándole el rostro delicadamente.

Sam… - Susurro de nuevo.

5 minutos más… - Me dice acercándose a mí para abrazarme la cintura, sonrío y miro mi reloj de pulsera… en realidad está muy temprano.

Está bien. – Le susurro acostándome al lado de mi hija, pasándole un brazo detrás de su cuello, mi hija recuesta su cabeza en mi pecho y me abraza fuertemente. Después de unos segundos simplemente acariciando a mi hija cierro los ojos… lentamente siento como me va dando sueño también hasta que me duermo de nuevo. Una pequeña risa me despierta y abro los ojos, noto que mi esposa está arrodillada a un lado de la cama simplemente viéndonos.

Increíble, no pudiste ni despertar a nuestra hija. – Me susurra.

Hey, me pidió 5 minutos más. – Le digo cerrando los ojos de nuevo apretando un poco a Samantha.

Vaya… sin duda le diste sus 5 minutos… y 25 por tu cuenta. – Me susurra mi esposa acariciándome el rostro y abro los ojos de nuevo, volteo a ver a mi esposa y ella me sonríe.

Guau… no pensé que me dormiría tanto… - Le susurro frotando mis ojos.

Sam… despierta… tienes que bañarte cariño, tu tío Jason nos está esperando. – Le susurra mi esposa a Samantha.

Hmmm… cierto… - Susurra mi hija y lentamente se suelta de mí, se baja de la cama por encima de mí y camina hacia el baño tomando su ropa en el camino.

Después que Samantha se baña tomamos nuestro desayuno y salimos de la cabaña, tomamos un taxi al aeropuerto y al llegar compro tres boletos de avión hacia Los Ángeles, caminamos hacia la sala de espera y nos sentamos, mi hija enciende su reproductor de música y se pone sus audífonos. Cuando anuncian la salida de nuestro vuelo abordamos el avión, nos minutos después este despega y Samantha empieza a ver a través de la ventanilla. Al llegar a Los Ángeles nos bajamos del avión y salimos del aeropuerto, tomamos un taxi y este nos lleva a la casa de mi hermano, nos bajamos del taxi y caminamos hacia la puerta principal, toco la puerta un par de veces y oigo como alguien se acerca a abrirla.

- ¡Tíos, hola! ¿Cómo estuvo su viaje? – Nos dice Jessica al abrir la puerta.

Hola Jes. – Le digo yo.

Hola Jes, bien linda, tranquilo como siempre. – Le contesta mi esposa.

- ¿Y Sam? – Nos pregunta y mi esposa y yo volteamos a ver atrás de nosotros, notamos que nuestra hija se ha quedado sentada en el suelo a la par del garaje oyendo música.

Eh… - Susurro volteando a ver a Jessica quien solo sonríe.

Se le pasará, es cuestión de la edad, pero pasen mi papi está en la cocina, iré a hablar con mi prima. – Nos dice Jessica y entramos a la casa mientras ella sale.

Jason. – Le digo a mi hermano mientras llegamos a la cocina y él nos voltea a ver.

Jake, Kim, qué gusto me da verlos. – Nos dice él dándonos un abrazo.

A nosotros también, ¿Y Jen? – Le pregunta mi esposa.

Salió de compras con Josh, Eddie y Nikki. – Contesta Jason.

Siéntese si gustan, solo quiero terminar de preparar el almuerzo. – Nos dice mi hermano volteando a ver hacia la cocina.

Gracias. – Le digo y mi esposa y yo nos sentamos en las sillas del comedor.

- ¿Y Sam? – Nos pregunta.

Se quedó allá fuera con Jessica. – Le contesta mi esposa.

- ¿Sabes algo de Van, si va a venir o no? – Le pregunto yo.

Pues… a mí me dijo que sí… solo espero que venga antes de almuerzo, Jen me dejó preparando comida para todo un batallón. – Contesta mi hermano y los tres nos reímos un poco.

Después de un rato haciéndole compañía a mi hermano mientras cocina notamos que Jennifer, Joshua y Edward entran a la casa.

Kim, Jake, hola. – Nos dice Jennifer mientras nosotros nos ponemos de pie.

Hola chica, ¿Cómo has estado? – Le pregunta mi esposa.

Ugh… bien… soportando este calor. – Contesta.

Ni que lo digas. – Dice mi esposa.

Hola. – Le digo a Jennifer cuando me abraza.

Tíos, ¿Tuvieron buen viaje? – Nos pregunta Joshua abrazándonos.

Sí, sí, gracias. – Le contesto, después estrechamos la mano de Edward.

- ¡Hola, hola, hola! – Oímos que dice una chica y volteamos a ver hacia la puerta, es Vanessa quien carga a su hija Emily.

Al fin. – Susurra Jason y yo me río suavemente.

Cielos, disculpa, pero el tráfico está terrible. – Dice Vanessa y veo que Sven, su hijo, también entra de la mano de Scott.

Buenos días. – Dice Scott y todos le contestamos, Vanessa camina hacia mí y al saludarme le doy un beso en la mejilla y le cedo el asiento.

Merci. – Me susurra y le sonrío, hace mucho que no oía francés.

De rien. – Le susurro; Scott camina hacia nosotros con Sven y ambos nos dan la mano.

Bueno, ya estamos todos, almorcemos. – Dice Jason.

Iré a hablarle a las chicas. – Dice Edward caminando hacia la puerta principal. Después que les llama a Jessica, Nicole y Samantha preparamos la mesa entre todos y empezamos a almorzar.

Al terminar de almorzar Joshua y Nicole lavan los platos y después todos salimos al patio para platicar, como de costumbre sacando las sillas de plástico.

Bueno familia, ¿Qué cuentan de nuevo? – Pregunta Jason.

Nada nuevo hermanito. – Contesta Vanessa sonriéndole a su hija.

- ¿Cuántos años tiene ya? – Le pregunta Jessica, a su lado, acariciando una mejilla de Emily.

Cumplió un año en Noviembre. – Contesta Vanessa.

Oh. – Susurra Jessica.

- ¿Y ustedes Jake? – Me pregunta Jason.

Pues… no hay mucho que contar… todo es muy tranquilo en el pueblo en que vivimos. – Le contesto viendo como Sven camina hacia el garaje y empieza a jugar con el balón de Soccer de Jason.

Oi Jason, ¿Me prestas la pelota? – Le pregunta Scott caminando hacia su hijo.

Claro, claro. – Le contesta Jason y Scott empieza a enseñarle a pegarle al balón.

Bueno, ¿Y tú Jason? Eres el anfitrión y no nos cuentas nada, solo nos preguntas. – Dice Vanessa haciendo sonreír a varios.

Pues… ¿Qué puedo contar? Son los gemelos los que están a punto de graduarse. – Comenta Jason.

- ¡¿En serio?! ¡Felicidades! – Les dice Vanessa.

Gracias tía. – Le dicen ambos con una sonrisa.

- Ahora solo les falta casarse. – Dice Jennifer y ambos gemelos voltean a ver a su madre.

- ¡Mamá…! – Dice Joshua bajando la mirada.

- ¿Qué? – Pregunta Jennifer.

No es gracioso… - Susurra bajando la mirada mientras le pasa el brazo detrás de su cuello a Nicole para abrazarla.

Está bien, está bien. – Dice Jennifer tomando la mano de su esposo.

No te preocupes Jen, te prometo que yo “Cazaré” a tu hijo. – Dice Nicole y Joshua la voltea a ver.

- ¿Cazar o casar Nikki? – Le pregunta Jessica.

No hay mucha diferencia. – Susurra Edward haciendo reír a varios mientras Jessica le da un pequeño golpe en la pierna, él la abraza y le da un pequeño beso.

Después de un rato armando pláticas entre bromas y chistes entramos a la casa de nuevo para empezar a jugar cartas y demás juegos de mesa; al atardecer entramos a casa y empezamos a jugar con la consola de videojuegos mientras que las chicas se van a tomar una taza de café a la cocina.

Está bien, vengan, les voy a contar… - Oigo que susurra Jessica entre pequeñas risas jalando a Nicole y Samantha de la mano, miro de reojo que las tres entran al pasillo y oigo como entran a su cuarto.

Reconozco ese tipo de “Risitas”. – Susurra Joshua quien está jugando carreras con Edward.

Sí… yo también… diablos – Dice Edward chocando el automóvil.

Vamos chicos, no creo que tener hermanas sea tan malo. – Dice Scott y Jason y yo lo volteamos a ver.

- ¿Qué? Vale, me callo. – Dice Scott con una sonrisa y todos nos reímos suavemente.

Como lo dicta la costumbre al llegarse las diez de la noche todos nos ponemos nuestra ropa nueva y Joshua enciende el aparato de música alegrando un poco el ambiente.

Hey Jake, llámales a las chicas, ¿Quieres? – Me dice Jason y asiento con la cabeza caminando hacia el cuarto de Jessica, al llegar a la puerta oigo que las tres se están riendo.

¡Está bien, basta! ¡Ya basta! – Oigo que dice mi hija.

Miren… uhm… es que conocí a un chico… - Dice Samantha cuando estoy a punto de tocar la puerta y me detengo, Jessica y Nicole aparentemente empiezan a hacerle cosquillas.

- ¡¡Quietas chicas!! – Dice Samantha.

- ¿Y qué, mi primita ya tiene novio entonces? – Pregunta Jessica entre risas molestándome un poco… ¿Mi hija con novio?

- ¡Jes! ¡Tonta! ¡Apenas lo conocí! – Le dice Samantha.

- ¿Y cuántos años tiene? – Pregunta Nicole.

Uhm… uhm… “Re-contra-uhm”… - Susurra mi hija.

- ¿16? – Pregunta Jessica mas Samantha no contesta.

- ¡¿17?! – Pregunta Nicole.

Ahem… ¿18…? – Contesta mi hija haciéndome sentir unas ganas enormes de entrar y cuestionarla por mi cuenta.

- ¡¡¿18 años?!! – Preguntan Jessica y Nicole en dúo.

- ¡Vamos chicas, deberían apoyarme en esto! – Dice Samantha de forma caprichosa.

¡Pero… pero…! – Dice Nicole y se oye que alguien le tapa la boca.

Nikki calla; Sam, sé que… este chico te gusta… pero está demasiado mayor para ti. – Le dice Jessica y yo sonrío calmándome un poco… pero solo un poco.

- ¡Pero Jes…! ¡¡Es tan lindo!! ¡Además… no tiene 18 exactamente! Los cumplirá en Febrero. – Reclama mi hija.

Pero Sam… tú sabes lo que ese chico puede estar pensando… - Le dice Jessica.

Uhm… Jes… por favor… se lo conté a ustedes… por que… por que no quiero un sermón… el sermón que sé que mis padres me darían… - Susurra mi hija y oigo que Jessica suspira profundamente.

– “Okey-dokey”, me callo. – Dice Jessica quedándose en silencio unos segundos.

Jes… lo siento… - Susurra mi hija.

No te preocupes… tienes razón. – Susurra Jessica.

Hey, chicas, ¿Salgan quieren? Es Navidad, debemos pasarla juntos. – Les digo tocando la puerta.

- ¡Vamos! – Me contestan las tres mientras yo camino a la sala de nuevo.

Qué cara, parece que descubriste que te vas a morir. – Me dice Vanessa y yo me río suavemente.

No es nada… al menos espero que no lo sea. – Le susurro.

Nada, ¿Eh? Vale… - Me dice Vanessa y yo paso mi brazo detrás de su cuello dándole un beso en la mejilla.

Todos en familia empezamos a celebrar la llegada de la Navidad, cuando llega la medianoche todos nos damos el acostumbrado abrazo familiar y después tomamos la cena. Al terminar de cenar nos quedamos platicando sobre la mesa simplemente tomando soda. Después de un rato regresamos a la sala a celebrar otro par de horas y posteriormente dormir.

Después de celebrar Noche Buena y Año Nuevo regresamos a casa al cuarto día, como la última vez. Yo entro a trabajar enseguida al igual que Kimberly así que ella se lleva a Samantha para que la acompañe, al paso de una semana Samantha entra de nuevo a clases… cosa que me preocupa un poco… ¿Quién es ese chico del que habló en casa de Jason? ¿Cómo lo conoce? ¿Cómo siendo él 3 años mayor?

Te ves preocupado Holmes, ¿Todo bien? – Oigo que me pregunta Luís sacándome de mis pensamientos, haciéndome ver la máquina que se supone estoy reparando.

Yo… eh… sí… sí Luís… estoy bien. – Le contesto empezando a aflojar una de las tuercas que necesito sacar.

- ¿Seguro Jake, que no se supone que ya estabas cerrando ese motor? – Me dice con una sonrisa y me detengo… cielos…

- Tienes razón… - Le digo apretando de nuevo la tuerca para posteriormente ponerle la tapa que cubre el motor de la máquina.

Vamos Holmes, ¿Qué te pasa “Man”? Cuéntame. – Me dice Luís y yo le sonrío bajando la mirada jugueteando con la llave “Nelson”.

Es Sammy… un tipo de 18 años le anda “Echando los perros” aparentemente. – Le contesto y él se ríe suavemente.

- ¡No es gracioso “Carnal”! ¡Es mi niña, mi hija! – Le digo sin quitar mi sonrisa.

¿Qué harías si fuera Ashley? – Le pregunto y él se cruza de brazos.

– “Chale”… la “Neta”… quiero preocuparme por eso cuando llegue. – Me dice riéndose suavemente.

Hmph… “Órale”… gracias… - Le digo empezando a caminar.

- ¡Era broma hombre! ¡En verdad que andas con “Coraje”! – Me dice Luís alcanzándome y caminando a mi lado.

Jake, Carnal, ya es hora de que vayas viendo a tu “Niñita” como “Señorita”. – Me dice Luís y yo lo volteo a ver.

Va a cumplir 15 años en abril… definitivamente aún no es tan “Señorita”… y menos “Señorita” para un “Fulano de tal” de 18 años. – Le digo y Luís se ríe de nuevo.

Después de terminar la jornada de trabajo regreso a la cabaña, entro y oigo que alguien está jugando videojuegos en la sala, camino hacia ella y noto que es Samantha.

Hola Sam. – Le digo y ella le pausa el juego volteándome a ver con una sonrisa.

Hola papi. – Me dice dándome mi beso en la mejilla.

- ¿Cómo te fue? – Me pregunta continuando el juego mientras yo me siento en el brazo del sillón.

Bien, cansado como siempre, ¿Y mamá dónde está? – Le pregunto viendo que está jugando un juego de plataformas.

En la recámara… le dolía un poco la cabeza así que se fue a acostar. – Me responde.

Hmmm. – Le susurro.

- ¿Cómo te fue en la escuela? – Le pregunto viendo que no puede pasar de un salto y está muriendo a cada rato.

- ¡Qué salto más detestable…! – Susurra mi hija y ambos nos reímos suavemente.

- ¿En la escuela? Uhm… bien… algo aburrido como siempre en los primeros días. – Me contesta.

Sí, me lo imagino. – Le susurro viendo como muere de nuevo.

- ¿Quieres? – Me pregunta ofreciéndome el control, suspiro profundamente y lo tomo, avanzo el personaje hasta el salto y curiosamente lo paso a la primera, le doy el control a mi hija y le sonrío.

Te odio. – Me dice con una sonrisa y le doy un beso sonoro en la frente.

Yo también. – Le digo poniéndome de pie y caminando hacia la recámara, abro la puerta corrediza y entro notando que Kimberly está dormida pero sin desvestirse, camino hacia ella y me siento a la orilla de la cama.

Kim… ya vine… - Le susurro acariciándole el rostro lentamente.

Hola… - Me susurra dormitada abriendo los ojos un poco.

- ¿Te encuentras bien? – Le pregunto.

Sí… me dolía la cabeza, es todo. – Me contesta cerrando los ojos de nuevo.

Tan siquiera te hubieras puesto cómoda. – Le digo desabotonando su pantalón y después quitándole los zapatos.

- ¿Cómo estuvo tu día? – Le pregunto volteándola a ver de nuevo.

Más o menos… Abby estuvo cortando madera casi todo el día… sin duda eso me estresó o qué sé yo. – Me contesta mientras yo me acerco un poco más a su rostro.

– “Pobechita”. – Le susurro y ella se ríe suavemente.

– “Chi”. – Me dice colgando sus brazos de mi cuello y empezando a besarme. Después de un par de minutos besándonos me separo lentamente de mi esposa.

Voy a… tomar mi ducha… - Le susurro y ella me sonríe.

Aquí te espero. – Me dice y me pongo de pie, tomo una toalla y mi calzoneta de dormir en el camino al baño y entro, tomo una ducha rápida después me pongo mi ropa de dormir, salgo del baño y noto que Kimberly ya se ha preparado para dormir también.

- ¿Sam sigue jugando? – Le pregunto a mi esposa acostándome a su lado.

Sí. – Me contesta.

Hmmm. ¡Sam! – Digo un poco fuerte.

- ¿Sí? – Pregunta mi hija.

No te vayas a desvelar mucho preciosa. – Le contesto.

No papi, ya voy. – Me dice y mi esposa me sonríe.

- ¿Qué? – Le pregunto poniéndole un brazo sobre ella empezando a darle pequeños besos.

Nunca has sido del tipo de padre “Mandón”. – Me susurra empezando a corresponder mis besos y me río suavemente.

No, claro que no. – Le susurro sin dejar de besarla.

Un par de meses después salgo temprano del trabajo y camino hacia la carpintería.

Buenas tardes. – Digo al entrar pues no veo a nadie.

Buenas tardes, voy. – Oigo que dice mi esposa y camino detrás de la barra hasta la entrada de la parte de atrás notando que Abbygail y Kimberly están almorzando.

No hace falta. – Les digo y ambas me voltean a ver.

Jake, hola corazón. – Me dice mi esposa y yo camino hacia ella para darle un beso en la mejilla.

Hola. Hola Abby, provecho. – Les digo.

Gracias. – Me dice Abbygail.

- ¿Y Sam? Pensé que ya estaría aquí. – Le digo a mi esposa.

Se fue con Ashley y otros compañeros a la cabaña a hacer un trabajo en grupo. – Me contesta.

Hmmm, ¿Almorzaron? – Pregunto.

No, solo pasaron a avisarnos. – Contesta Abbygail.

Bueno… será mejor que me vaya para allá entonces, Sam y la cocina me dan mala espina. – Le susurro a mi esposa y ella me da un pequeño golpe en el pecho.

Payaso. – Me dice y me río suavemente, le doy otro beso a mi esposa y después tomo un sorbo de su jugo.

- ¡Hey! – Me dice y le sonrío.

Nos vemos Abby. – Le digo a Abbygail.

Adiós, échale un ojo a Ash por mí, ¿Quieres? – Me dice Abbygail mientras camino hacia la puerta de salida.

Claro. – Le digo y salgo del lugar para dirigirme hacia la cabaña.

Al llegar noto que la puerta principal está algo abierta, entro y noto que las amigas de Samantha, incluyendo a Ashley, están platicando en los sillones del recibidor.

Buenas tardes. – Les digo y todas me voltean a ver.

Buenas tardes Sr. Andrews. – Me dicen varias y volteo a ver hacia la cocina… notando que mi hija está besando a un tipo.

Ay… mierda… - Susurro, noto que el tipo ese tiene uno de los dedos de mi hija presionado con un algodón y que este está un poco ensangrentado, camino hacia la cocina y recargo mi hombro en la pared.

Buenas tardes Sam. – Digo y ambos se separan rápidamente, tanto que mi hija jala el labio inferior del tipo bruscamente haciéndolo gemir aparentemente de dolor.

Perdón. – Le dice nerviosa y después me voltea a ver.

Uhm… hola papi… - Me dice con voz algo temblorosa.

¿Te encuentras bien? – Le digo caminando hacia ellos, el tipo autónomamente suelta la mano de mi hija y se hace a un lado.

Sí, es solo una pequeña cortada. – Me responde mientras le reviso la herida, en realidad no es nada de qué preocuparse, miro la cocina y noto que estaban cocinando aparentemente.

Ve a curarte eso, yo termino aquí. – Le digo poniéndole, supuestamente, más atención a la cocina.

Uhm… está bien… - Me susurra y oigo que le susurra algo al tipo. Continúo con lo que estaba haciendo mi hija sin perder de vista al tipo, viéndolo de reojo siempre que puedo para saber lo que está haciendo, simplemente se ha quedado sentado leyendo los apuntes de sus cuadernos.

Ya, listo. – Oigo que dice Samantha apareciendo a mi lado de repente.

- ¿Esto es para todas ustedes? – Le pregunto.

Uhm, no, solo para Ashley y… y yo. – Me dice y la volteo a ver, ella me da una pequeña sonrisa y le sonrío también.

- ¿Estás enojado? – Me susurra lo suficiente bajo para solo oírla yo.

Hablaremos de eso después. – Le digo yo normalmente y ella baja la mirada, volteo hacia la comida de nuevo y la pongo en un par de platos notando que sobra comida para otro plato más.

- ¡Nos vemos Sam! ¡Nos vemos Tom! – Dicen las demás compañeras de Samantha.

- ¡Adiós chicas, nos vemos mañana! – Les dice Samantha y noto que el tipo, el tal “Tom”, solo les dice “Adiós” con la mano. Después que todas las chicas se van Ashley y Samantha se sientan en la mesa con el tipo ese.

Aquí está la comida. – Les digo poniendo los tres platos sobre la mesa.

Gracias papi. – Me dice mi hija.

Gracias Sr. Andrews – Dice Ashley.

Gracias… Sr. Andrews. – Me dice el tipo.

- ¿Tu nombre? – Le pregunto y él me mira algo extrañado.

Uhm… Thomas Jones señor. – Me contesta y asiento con la cabeza mientras camino hacia la cocina de nuevo, tomo un vaso y lo lleno con agua y después volteo para ver como los chicos no están comiendo.

Pensé que tenían hambre. – Les digo con una sonrisa y los tres sonríen un poco.

Sí, sí, tenemos hambre. – Dice Ashley empezando a comer siendo seguida por mi hija y el tal Thomas.

Después de que comen levanto los platos y los lavo, después camino hacia la recámara y tomo una ducha, salgo a la recámara de nuevo para ponerme un pantalón y me acuesto en la cama cerrando los ojos para descansar… sin lograr quitarme de la mente ese beso que se estaban dando mi hija y Thomas… simplemente no puedo creerlo.

- ¿Papi? – Oigo que dice la voz de mi hija y abro los ojos, Samantha está parada bajo el marco de la puerta.

- ¿Qué pasa corazón? – Le pregunto cerrando los ojos de nuevo e incluso poniéndome uno de mis antebrazos sobre ellos.

Uhm… ¿Estás enojado? – Me pregunta de nuevo y sonrío.

Ya te dije que hablaremos después. – Le contesto.

Pero… ¿Después de qué? Ash y Tom ya se fueron… - Me contesta aparentemente caminando hacia mí, de pronto ella se sienta a la orilla de la cama y descubro mis ojos un poco abriéndolos, miro su rostro y empiezo a acariciárselo.

Papi… lo siento… - Me dice después de unos segundos.

- ¿El qué sientes? – Le pregunto y ella baja la mirada.

Haberte enojado… - Me susurra y levanto lentamente su rostro del mentón.

Sam… - Le digo mas me callo… en realidad no sé qué decir… siento una sola mezcla de pensamientos y sentimientos… me siento molesto, con ganas de interrogarla completamente y de sermonearla… pero a la vez… siento que no tengo derecho a hacerlo… no de la forma en que quiero hacerlo… sino en una forma calmada, tranquila.

- ¿Quién es ese tipo? – Le pregunto y ella sonríe un poco.

Es un primo lejano de Ashley. – Me responde… por eso el apellido, es el sobrino de Abbygail.

- ¿Cómo se conocieron? – Le pregunto.

Uhm… vino para nuestra graduación… está viviendo en casa de la tía Abby… ahí lo conocí… y pues… empezamos a hablar y nos hicimos amigos. – Me contesta.

Los amigos no se besan Sam. – Le digo y ella sonríe.

¡Lo sé…! – Me dice algo alegre… pero rápidamente borra su sonrisa al ver que yo ni chisto.

Quiero decir, lo sé… - Me dice con tono serio bajando la mirada… mordiéndose suavemente su labio inferior… cosa que me hace sonreír de nuevo… no creo que mi hija esté enamorada… y aunque lo estuviera… no creo que pudiera saberlo.

Después de un par de minutos en silencio suspiro llamando la atención de Samantha.

- ¿Qué pasa? – Me pregunta algo nerviosa.

No… nada Sam… quiero descansar un poco, es todo. – Le contesto acariciando su rostro y ella sonríe de nuevo.

Está bien, te dejo, iré a ver qué hago. – Me dice y yo me levanto un poco para darle un beso en la frente e inmediatamente acostarme de nuevo.

Gracias. – Le digo y ella asiente con la cabeza, se pone de pie y sale de la recámara mientras yo simplemente me pongo cómodo sobre las almohadas de la cama… ese chico… Thomas… ¿Será el supuesto novio de mi hija? ¿Aquel al que alguna vez le partí el labio en un sueño? Aunque… como ya dije… fue un sueño… no una Alucinación y menos una Visión… es increíble que aún lo recuerde… que aún recuerde… cómo hubiera sido la vida sin mi familia… sin tener la dicha de sonreír por mi hija y esposa… sin duda… fue un infierno. Pensamiento tras pensamiento voy sintiendo como mi cuerpo se adormece hasta quedarme profundamente dormido. Entre sueños oigo que tocan la puerta principal, oigo que mi hija, quien aparentemente estaba jugando, se pone de pie pausando el juego para caminar hacia la puerta.

- ¡Voy! – Dice un poco fuerte mientras yo empiezo a reaccionar.

¡Gracias…! – Oigo que dice ella para después quedarse en silencio… ¿Qué está pasando? Lentamente me siento a la orilla de la cama frotando mis ojos y oigo un par de respiraciones agitadas.

¿Sabes? No vine por eso… olvidé un cuaderno. – Oigo que dice la voz de un chico… ¿Es Thomas? ¡¿De nuevo?!

Oh… está bien… y yo pensando que te interesaba. – Dice mi hija aparentemente decepcionada.

Uhm… igual y el cuaderno puede esperar. – Dice el tipo y ambos vuelven a quedarse en silencio de nuevo, me pongo de pie y camino fuera de la recámara, después me asomo al recibidor y me doy cuenta que ambos se están besando… de nuevo… ¡No entiendo qué tanto se besan! Un momento… en realidad sí lo entiendo… pero vamos… no es lo mismo.

¡Chicos! ¡Por dios, contrólense, parecen novios! – Oigo que dice la voz de Kimberly rompiendo el beso de ambos, en efecto, mi esposa entra a la cabaña.

Hola mami. - Le dice mi hija.

Hola Sra. Andrews. – Le dice Thomas.

Hola chicos. Tom, tu tía me dijo que necesitaba tus apuntes enseguida. – Le dice Kimberly a Thomas quitándose su sudadera… creo que me perdí algo…

- Oh, sí, gracias Sra. Andrews. – Le dice Thomas.

- ¿Dónde lo dejaste? – Le pregunta Samantha mientras ambos caminan hacia la cocina mientras mi esposa camina hacia donde estoy, me recuesto en la pared y cuando mi esposa me ve se asusta un poco.

- ¡Jake, cielo, me asustaste! – Me dice mi esposa.

Perdón… - Le susurro algo serio.

- ¿Qué pasa? – Me pregunta colgando sus brazos de mi cuello.

Acabo de ver cómo ese tal Thomas estaba besando a Samantha frente a ti y tú te quedaste demasiado tranquila. – Le contesto.

- Oh… eso… - Me dice bajando la mirada.

- ¿No me dirás nada? – Le pregunto y ella se queda en silencio, me suelto de sus brazos y camino hacia la recámara.

Jake, ¿Qué quieres que te diga? – Me pregunta mi esposa siguiéndome.

Aparentemente, nada, igual y ya me di cuenta. – Le digo caminando hacia el armario… no sé por qué de pronto tengo ganas de salir y estar solo…

- ¡Te estás ahogando en un vaso de agua! – Me dice mi esposa y la volteo a ver.

Sí, bueno, pues al parecer solo. No sabes cuánto me molesté cuando vi por primera vez a esos dos… y ahora los veo por segunda vez, y aún peor, me doy cuenta que tú ya sabías y no me dijiste nada. – Le digo y ella se cruza de brazos.

- ¡¿Yo?! ¡Yo no sabía! ¡Apenas me doy cuenta también! – Me dice mi esposa.

Sí, claro, y por eso hasta vienes bromeando con ellos. – Le digo volteándome de nuevo al armario para tomar una camiseta sin mangas y un par de calcetas.

- ¡¡Jake, por dios!! ¡¡¡Eres un rey del drama!!! ¡¿Por qué debería exagerar como tú por algo tan normal?! – Me pregunta mi esposa.

- ¡Es tres años mayor que Samantha! ¡¿No recuerdas lo que te hizo tu “Novio”?! – Le pregunto caminando hacia la orilla de la cama para sentarme en ella mientras veo de reojo como mi esposa me mira incrédula.

- ¿Qué… qué has dicho…? – Oigo que susurra mi esposa mientras me pongo las calcetas, posteriormente los zapatos.

Olvídalo… no tiene caso repetirlo. – Le susurro poniéndome de pie para después ponerme la camiseta y pasar a su lado sin decirle nada… solamente notando que una pequeña lágrima se le escapa tímidamente de uno de sus ojos, salgo de la habitación y al llegar al recibidor noto que mi hija y Thomas están sentados en los sillones, ambos con la mirada al suelo al parecer terminando de oír nuestra discusión.

Salgo de la cabaña y me acerco al precipicio… no entiendo… ¿Es esa la verdadera razón por la que no me gusta la idea de que mi hija tenga novio? ¿Por miedo a que le pase lo mismo que a Kimberly? Y… también… ¿Fue necesario mencionarle ese terrible recuerdo a mi esposa? Obviamente no… no era necesario en absoluto.

Después de varios minutos simplemente sintiendo la brisa y temperatura del lugar oigo que alguien sale de la cabaña.

Perdóname… no debí venir… - Oigo que susurra Thomas.

No… no te disculpes… uhm… ¿Nos vemos mañana? – Le dice Samantha y sonrío.

Sí… trataré de tener mi parte de la investigación. – Susurra.

- Está bien… nos vemos. – Dice Samantha.

Adiós. – Le dice Thomas y oigo como empieza a caminar. Cuando mi hija cierra la puerta de la cabaña miro mis manos sin saber por qué y recuerdo los tatuajes que iban desde estas, por todo mi brazo, hasta la espalda… para borrarlos… me esforcé tanto… y lo hice solo para estar con mi hija… quizá esa sea otra razón por la que me enoja verla con ese tipo… ¿Aprecia él tanto como yo a mi hija? ¿Estaría dispuesto él a dar la vida por ella? ¿La ama? Aunque… claro… quizá Kimberly tenga razón y estoy exagerando… quizá los tiempos de dar la vida por alguien están muriendo conmigo… quizá simplemente me estoy volviendo viejo y testarudo con respecto a mi hija, a mi niña… la niña que para mí será siempre… cielos… apenas va a cumplir 15 años.

Unos minutos después dejo de ver el precipicio y me adentro al bosque detrás de la cabaña, empiezo a caminar hasta que llego al pequeño jardín que mi familia y yo adornamos hace tiempo… meto mis manos a las bolsas del pantalón y cierro mis ojos… el perfume de las flores en este lugar es increíble… sin duda uno podría dormirse si se relajara, cosa que puede hacerse con facilidad y tranquilidad… se podría descansar en paz aquí… si no mal recuerdo… en aquella Visión, donde moría mi familia y yo, este lugar era nuestra tumba, el lugar donde descansaban nuestros cuerpos… el mío tras librar la última batalla contra el clon de Stalking Fox… de Antoinne Wesley… Wesley… ¿Por qué me habrá creado? ¿Con qué propósito? ¿Acaso para acabar con Jason? Y si esa era la razón… ¿Por qué, siendo él uno de los tres Jefes Fantasmas, quería acabar con él y Vanessa? ¿Eran los mismos ideales de su “Hijo”, controlar el pueblo Fantasma y dominar al mundo con nuestros poderes? ¿O será que todo era un enfermizo juego entre él, Hank y Dark? Pues… eso parecía en aquella Alucinación que tuve antes de regresar de la Visión… que los tres estaban satisfechos de la “Partida” que acababan de jugar… quizá simplemente estaban jugando con Jason y yo, pues somos los únicos que recordamos lo que pasó... quizá muchas de estas preguntas tuvieron sus respuestas en su momento… mas ahora parecen inciertas para mí… ahora que ya no tengo que luchar a cada momento… ahora que tengo a Kimberly y Samantha a mi lado… ahora… que esas respuestas poco me importan y solo me sirven para distraerme evitando que piense en la discusión que acabo de tener con mi esposa.

Al anochecer vuelvo a la cabaña y entro en ella, noto que todas las luces están apagadas y que todo está en silencio, camino hacia la cocina y tomo un vaso, lo lleno de agua y después me la tomo, enjuago el vaso y lo dejo en su lugar para después caminar hacia la recámara, me detengo debajo del marco y recargo mi hombro en él… mis princesas… al parecer están descansando tranquilas… cielos… Kimberly tenía razón… exageré demasiado… pero simplemente me da rabia el pensar que pueden lastimar a mi hija y que yo no puedo hacer nada… aunque… recordarle su pasado a mi esposa tampoco fue la mejor de las ideas, camino hacia mi esposa y le doy un pequeño beso en su mejilla.

Lo siento… - Le susurro.

Perdóname mi amor… - Susurro de nuevo simplemente acariciándole el rostro delicadamente con la parte de atrás de un dedo, suspiro y camino hacia la cama de mi hija, notando que está abrazando fuertemente el oso de peluche que le compré hace mucho tiempo, me siento a la orilla de su cama y simplemente la veo respirar… tranquilamente… relajadamente… mi niña… mi Samantha… tan linda como su madre. Después de un par de minutos simplemente contemplando el sueño de mi hija me pongo de pie y salgo de la recámara, camino hacia el sillón de la sala y enciendo la televisión, le bajo volumen y enciendo la consola de videojuegos, cargo el juego de plataformas que quiere terminar Samantha y empiezo una nueva partida. Después de un par de horas jugando siento que alguien pone su mano en mi hombro, volteo a ver y noto que es mi esposa.

Hola. – Le digo y ella me sonríe, bajo la mirada mientras ella se sienta en el brazo del sillón y sonrío.

Kim yo… - Le trato de decir volteándola a ver mas ella me interrumpe con un beso.

Nada Jake, olvídalo, vamos a la cama. – Me dice y asiento con la cabeza, grabo mi partida y me pongo de pie, apago la televisión y la consola de videojuegos y después camino hacia el sillón, Kimberly se cuelga de mi brazo y caminamos hacia la recámara, mi esposa vuelve a acostarse de su lado de la cama mientras yo me desvisto y después me acuesto detrás de ella, la abrazo por la espalda pasando mi brazo detrás de su cuello y ella le da un pequeño beso a mi mano.

Kim… - Le susurro.

- ¿Hmmm? – Me dice volteándome a ver mas me quedo en silencio.

- ¿Qué pasa Jake? – Me pregunta y la miro fijamente a los ojos.

Te amo… - Le susurro y ella me sonríe.

Yo también corazón. – Me dice dándome un pequeño beso en la boca para después ambos prepararnos para dormir.

Al despertar siento que mi esposa me tiene bien abrazado… al parecer se ha dado vuelta… siento su cálido aliento sobre mi pecho resaltando este por el clima frío que de repente ha invadido la habitación, miro hacia la ventana y noto que no ha salido el sol… como de costumbre cuando yo me levanto… me volteo lentamente y noto que mi hija está dormida, bien cubierta, sonrío por lo tierna que se ve llevando mi mano a mi mesilla de noche para tomar mi reloj de pulsera.

4:55… ugh… ya va siendo hora… - Susurro soltando el reloj sin delicadeza alguna dejando caer la cabeza en la almohada mientras cierro los ojos, de pronto siento como la mano de mi esposa, sus dedos, se deslizan un poco sobre mi pecho, tomo su mano entre la mía y la acerco a mi boca para darle un pequeño beso… sintiendo lo cálida de esta… es increíble lo minucioso que he despertado… como si esta fuera la primera vez que despierto con alguien a mi lado, siendo ese alguien nada más ni nada menos que mi esposa… a la que ayer hice derramar quién sabe cuántas lágrimas en vano… sí… en vano… por algo de lo que ella en verdad no tenía culpa, ni siquiera mi hija quizá… sino yo con mi sobreprotección… pero simplemente yo las amo tanto que no soporto la idea de que les hagan daño. Después de varios minutos simplemente viendo la respiración de mi esposa suspiro profundamente y me separo de ella lentamente, me siento a la orilla de la cama y estiro mi cuello mientras veo como mi hija se estremece por una ventisca de frío que saber ni de dónde entró, me acerco a ella y la cubro un poco más con su sábana para después darle un beso en la frente y caminar hacia el baño. Entro en él y me miro al espejo.

El mismo de siempre… - Susurro sacándome una sonrisa de tonto yo mismo, camino hacia la ducha desvistiéndome y al llegar empiezo a bañarme. Cuando termino lavo mis dientes y tomo una toalla limpia cubriéndome con ella mientras salgo del baño, al salir tomo ropa del armario y camino hacia la orilla de la cama de nuevo, me siento en ella y empiezo a secarme para después vestirme.

Al terminar salgo de la recámara y camino hacia la cocina, empiezo a preparar el desayuno y de repente siento un escalofrío algo extraño que sube desde mi espalda baja por mi columna hasta el cuello erizándome cada vello del recorrido, volteo mas no veo nada fuera de lo normal.

En verdad que me he levantado con los nervios de punta… - Susurro con una ingenua sonrisa volteando de nuevo a la cocina. Termino de preparar el desayuno y oigo que alguien entra al baño y después empieza a bañarse.

Uhm… días. – Oigo que susurra mi hija y volteo, noto que tiene sus codos recostados sobre la mesa escondiendo sus manos del frío en las mangas largas de su blusa.

Días corazón. – Le digo con una sonrisa volteando a ver el desayuno sirviendo los platos.

- ¿Sigues… sigues molesto? – Me pregunta y suspiro profundamente.

No. – Le contesto volteando hacia la mesa con los tres platos para ponerlos sobre ella.

- ¿Seguro? – Me pregunta sentándose en una silla, cosa que hago también.

Sí. – Le contesto viendo de reojo que ella no quita su mirada de mí.

- ¿Seguro, seguro, seguro? – Me pregunta de nuevo sacándome una pequeña risa mientras tomo un pedazo de jamón en el tenedor, la volteo a ver y me hecho la comida a la boca.

Seguro. – Le digo y ella me sonríe enseñándome sus dientes.

Bien. – Me dice empezando a comer, yo me acerco a su frente y la beso para después abrazarla algo fuerte por molestar.

Te amo mucho mi princesita. – Le digo.

Yo… también… papi. Uhm… necesito aire… - Me dice riéndose y la suelto dándole otro beso en la frente para después reírme también. Después de unos minutos mi esposa camina a la mesa y se sienta a nuestro lado.

Días. – Dice dándole un beso en la mejilla a mi hija.

Días mami. – Le dice.

Días mi amor. – Le digo yo cuando me da un pequeño beso en la boca para después empezar a comer con nosotros. Al terminar con mi desayuno camino hacia el baño y me lavo la boca de nuevo, al terminar salgo de la cabaña y me despido de mi familia para después dirigirme hacia el almacén.

Pasan los meses hasta llegar al cumpleaños número 15 de mi hija; por mucho que me incomoda Thomas acompaña a Luís, Abbygail y Ashley a celebrárselo con nosotros. Durante la fiesta ambos no dejan de cruzar miradas e incluso Samantha aprovecha cualquier momento libre para hablar con él o simplemente sentarse a jugar videojuegos.

Odio a tu sobrino. – Le susurro a Luís mientras ambos estamos sentados en la mesa tomando un vaso de soda.

- ¿Eh? – Me pregunta.

Thomas, no me simpatiza. – Le digo y él lo voltea a ver.

Ah… “Ése” sobrino… te juro que yo no sabía. – Me susurra volteando a ver a la… “Pareja”.

- ¿No sabías qué? – Le pregunto.

Que “Tomasito” era quien le andaba “Echando los perros” a tu “Chavita”. – Me contesta volteándome a ver.

Hmph, ni me lo recuerdes. – Le susurro y noto como Samantha empieza a reírse, aparentemente celebrando que le ha ganado a Thomas, él simplemente le da el control a Ashley para que juegue también.

Jake, disimula un poco, ¿Quieres? – Oigo que me dice Abbygail y volteo a verla, noto que ella y Kimberly caminan hacia la mesa y se sientan frente a nosotros.

- ¿De dónde es? – Le pregunto.

Quebec. – Me contesta y sonrío.

- ¿Cómo diablos vino de Canadá hasta acá? – Le pregunto y ella se encoje de hombros.

¡Abby...! - Le digo y ella se ríe suavemente.

¡Y yo qué sé! Sus padres murieron hace más de cinco años, se supone que lo estaba cuidando una tía de parte de su padre… quizá ella se hartó y me lo mandó. – Contesta Abbygail.

Sí, bueno, qué “Dicha”. – Susurro tomando un poco de soda volteando a ver de nuevo a mi hija quien está intercambiando miradas con Thomas mientras Ashley, quien ya perdió, le da el control de vuelta.

- ¡Yo digo que son celos…! – Dice Abbygail.

- ¡Apoyo la moción…! – Dice Luís y yo volteo.

- ¡Sí, tienen razón…! – Dice mi esposa y noto que los tres me están viendo.

- ¡¿Qué…?! ¡¿Celos?! ¡¿Celoso, yo?! – Les pregunto entendiendo lo que insinúan.

Sí. – Dice Abbygail.

Órale. – Dice Luís.

Claro, sería normal. – Dice mi esposa con una sonrisa y yo los miro extrañado.

No son celos, uh-uh, no tengo por qué estar celoso de mi hija. – Susurro cruzándome de brazos volteando a ver de nuevo a mi hija.

- ¡Eres un malvado, no, no se vale…! – Oigo que dice mi hija con una gran sonrisa negándose a prestarle el control a Ashley, aparentemente esta vez ganó Thomas.

- ¿Seguro Carnal? Yo veo que escondes en tu mirada unas ganas inmensas de “Descuartizar” al pobre muchacho. – Me dice Luís y Abbygail y Kimberly se ríen suavemente.

Calla Luís, tú estarías en la misma posición si fuera Ash. – Dice Abbygail.

Sí, bueno, yo de ser Jake ya tendría a tu sobrino en el suelo. – Dice Luís y yo lo volteo a ver.

- ¿En serio? ¿Crees que deba…? – Estaba susurrando cuando los tres me voltean a ver fijamente.

Oh… estabas bromeando… - Susurro bajando la mirada.

– “Ándale”. – Me dice Luís y los tres vuelven a reírse suavemente.

Después de un par de horas mi hija parte el pastel y abre los regalos, todos nos sentamos a la mesa a almorzar y al terminar mi esposa sirve el pastel, después de un rato comiéndolo noto que Samantha y Thomas empiezan a jugar con la crema batida, tomando un poco de las orillas con el dedo y manchándose la cara como si fueran niños pequeños.

- ¡Chicos…! ¡Dejen de jugar con la comida! – Dice Abbygail y mi hija y su “Amigo” bajan la mirada.

Perdón. – Susurran ambos al unísono.

Shhh, no me copies. – Le susurra Samantha.

- ¡¿Copiarte…?! ¡Tú eres la copiona! – Le susurra Thomas y mi hija le enseña la lengua, Thomas solo se le queda viendo fijamente.

- ¡¿Qué me ves, tengo “Monitos” en la cara?! – Le susurra Samantha de nuevo y Thomas no deja de verla fijamente.

- ¡Tom…! ¡Basta…! – Dice mi hija levantando un poco el mantel de la mesa cubriéndose con él, después de unos segundos se descubre lentamente y nota que Thomas la sigue viendo de igual manera.

- ¡Tía, Tom me está molestando! – Dice Samantha de forma caprichosa.

Tom. – Dice Abbygail, quien está siendo consentida por su esposo, en tono de advertencia.

- ¡No es cierto! – Dice Thomas sonriendo.

- ¡Chicos, chicos, por dios! ¡Parecen niños, compórtense! – Dice Abbygail una última vez en advertencia prestándole toda su atención a Luís quien ya la está abrazando, de reojo noto que mi esposa, sentada a mi lado, se me queda viendo sonriente, quizá sabiendo que no me hace gracia cada escenita que Samantha logra armar con Thomas, la volteo a ver y ella empieza a acariciar mi rostro.

Sonríe bebé… tu hija cumplirá 15 años solo una vez. – Me susurra.

Ugh… es una buena noticia. – Le susurro con una sonrisa y ella se ríe suavemente.

- ¿Sabes? De hoy en adelante… nuestra niña se va a ir convirtiendo en señorita. – Me susurra y bajo la mirada sin borrar mi sonrisa… aunque en estos momentos no me parezca buena idea sin duda será emocionante ver crecer a nuestra pequeña Samantha… así como lo han sido estos quince años.

Sí… tienes razón. – Le digo solamente para después simplemente vernos a los ojos… quizá queriendo comunicarnos ese sentimiento que nos da el poder estar con Samantha… ese sentimiento mutuo de agradecimiento, de complicidad que sin duda mi esposa ha tenido conmigo durante tantos años, de batallas y problemas, y por el cual yo he hecho hasta lo prohibido por mantener.

Después que terminamos de comer el pastel ayudo a mi esposa a llevar los platos al lavaplatos, Abbygail y Luís se despiden y regresan a la carpintería mientras que Ashley y Thomas vuelven a jugar videojuegos con Samantha. Insisto, no me fascina la idea de que ese tipo pase tanto tiempo con mi hija, de pronto siento como unas gotas de agua me caen en la cara, volteo a ver a Kimberly y ella me mira fijamente.

- ¿Qué haces? – Le pregunto al ver que ella me tira otro par de gotas.

Tratando de deshipnotizarte… te quedas prácticamente dormido cada plato que lavas. – Me contesta con una sonrisa y yo suspiro pesadamente.

Lo siento… pero es que simplemente… Thomas no me parece. – Le digo volviendo a lavar los platos.

- ¿No te parece? Bueno… a mí me parece un buen chico… algo tímido en ciertos casos pero… opino que es una buena persona. – Me dice y yo bajo la mirada.

Jake… dime… sinceramente… ¿Qué es lo que no te parece de él? – Me pregunta y yo termino de lavar el plato, lo pongo a un lado y tomo otro sucio.

- ¿En verdad… en verdad temes que… que le pase lo mismo que a mí? ¿Tal y como me lo gritaste aquella vez? – Me dice mientras vacío los desperdicios en el bote de basura.

Kim, perdóname por eso… no quise hacerlo, en serio. – Le digo empezando a lavar el plato y ella pone su mano sobre las mías, la volteo a ver y ella me besa profundamente.

Olvida eso tontito… solo respóndeme… ¿Es eso lo que temes? O… - Me dice con una sonrisa y se detiene volteando a ver hacia la sala, hago lo mismo y noto que Samantha pierde ante Thomas y este le frota la cabeza como si fuera niña pequeña, Samantha solo le sonríe burlonamente obviamente frustrada, a mi hija no le gusta perder.

- ¿Son puramente celos los que tienes de que nos quiten la atención de nuestra Sammy? – Termina mi esposa, volteo a verla y noto que ella ya me estaba mirando fijamente.

Mi amor… tú sabes lo que hemos pasado por llegar hasta aquí… todo en absoluto… - Le digo y ella baja la mirada pero sin borrar su sonrisa.

Sí… lo sé… y sé lo que me quieres insinuar con ello pero… - Me susurra después de unos segundos en silencio y vuelve a verme a los ojos.

Sam no merece saberlo… Sam no merece cargar con nuestros pecados, nuestro pasado… - Me dice.

Kim… no me malinterpretes… pero son solo mis pecados… - Le digo y ella se ríe suavemente mientras acaricia mis labios.

Cariño… son “Nuestros” desde el día que me enamoré de ti… son “Nuestros” desde el día que me hiciste tuya… son “Nuestros” desde el día que quedé embarazada de nuestro angelito y nos casamos… - Me dice y yo bajo la mirada… a esa complicidad me refería.

Y la verdad, déjame decirte que no me pesan… aún sabiendo que fueron vidas las que quitaste y sangre la que derramaste, tuya y ajena… ¿Sabes por qué? – Me pregunta y yo niego con la cabeza, ella lentamente lleva su mano a mi mentón y levanta mi rostro lentamente.

Por que… aunque suene malvado… te agradezco todo lo que hiciste… por que esa “Mocosa” que quizá esté a punto de enamorarse, esa “Mocosa” que ya te está poniendo de mal humor, valió la pena… y merece la vida más normal que pueda tener, con padres que la adoran y amigos que la estiman… lejos de todo mal que alguna vez rondó por nuestras vidas. – Me dice mi esposa con una linda mirada en sus ojos.

Yo… - Le susurro, no sé qué decir, cuando me Purifiqué y borré los tatuajes de mi cuerpo pude ver el potencial de mi hija como una Fantasma, pero… después de esa vez nunca más me cuestionó sobre lo que podía hacer y lograr… deduje que simplemente no quería saberlo… quizá… debería tomar ese mismo camino también… empezar a olvidar de verdad que soy un Fantasma, clon o no clon, y simplemente verme como humano.

Jake… - Me susurra mi esposa sin saber qué más decir, yo solo le sonrío y me acerco a sus labios, la beso de nuevo… profundamente… lentamente… saboreando sus delicados, suaves y tersos labios… humedeciéndolos con mi lengua tiernamente… disfrutando de su textura al máximo combinada con la temperatura tibia, mas perfecta, de su aliento, mezclándose este con el mío; siento como mi esposa incluso presiona mis manos dentro del lavaplatos y acerca más su cuerpo al mío, queriendo quizá estar más cerca, mucho más cerca… lentamente se separa de mis labios jalándome el inferior con sus dientes para después soltarlo y volverme a besar de nuevo, aprisionando ahora mi labio superior aprovechando yo morder su inferior, lentamente dejamos de besarnos y ella sube hasta mi nariz para darme un pequeño beso en la punta de ella, abrimos los ojos lentamente y ambos sonreímos, por alguna razón volteo a ver hacia la sala y noto que Samantha, Ashley y Thomas nos están viendo, cuando se dan cuenta que los he descubierto vuelven a jugar intentando disimular.

Hmph. – Digo con una sonrisa mientras siento como mi esposa se acerca a mi cuello y empieza a besármelo… de pronto siento como le da una pequeña mordida haciéndome gemir suavemente, ella se ríe de igual manera y voltea a verme a los ojos fijamente.

Después de terminar de lavar los platos Kimberly y yo caminamos hacia el recibidor, nos sentamos en el sillón y mi esposa cuelga sus brazos de mi cuello empezando a besarme como antes… empujándome lentamente al sillón, recostándome en él, recostándose ella sobre mí.

Parecemos… los adolescentes… de la par… - Le susurro a mi esposa entre besos y ella se ríe suavemente sin dejar de corresponderme.

La diferencia… es que... a nosotros… nadie… puede… decirnos nada… - Me susurra también, tomo su rostro con ambas manos y la separo delicadamente de mí, ella se muerde su labio inferior en un gesto de ansiedad por besarme y yo simplemente le sonrío.

Qué malvada… - Le digo y ella me sonríe abiertamente, sin esperar más vuelvo a besarla como antes bajando mis manos hasta sus piernas, las cuales ya ha puesto a ambos costados de las mías, ya que mi esposa anda con minifalda de mezclilla siento como esta se le ha subido un poco, dejando descubiertos la mayor parte de sus muslos, empiezo a acariciárselos lentamente y mi esposa me muerde un poco fuerte haciéndome gemir.

No te pases… recuerda que ahí siguen los chicos. – Me susurra mientras yo llevo una mano a mi labio para tocarlo y ver si no me lo hizo sangrar.

- ¡¿Eres un exagerado, sabías?! – Me dice empezando a besarme de nuevo mientras yo acaricio su cuello con la mano que tocaba mi labio. Después de un par de minutos besándola me paso a su cuello mientras ella rodea mi cabeza con sus brazos, simplemente gimiendo por mis caricias.

Mami, papi, ¿Podríamos los chicos y yo…? – Oímos que dice nuestra hija siendo seguidas sus palabras por un grito, oigo como mi esposa se ríe suavemente mientras acerca una de sus manos a mi rostro, volteo a verla y noto que su cabello nos tapa el rostro a ambos.

Ahem… ¡¿Mamá… podrías… uhm…?! – Dice mi hija y mi esposa suspira profundamente.

Qué inoportuna... – Me susurra suavemente y yo me río un poco, Kimberly se sienta sin bajarse de mí mientras pasa su cabello a su espalda y ambos volteamos a ver a nuestra hija quien está detrás de los sillones individuales frente al nuestro cruzada de brazos con una cara no muy amigable.

- ¿Qué quieres corazón? – Le pregunta mi esposa con una sonrisa posando sus manos en sus piernas sin señal alguna de querer quitarse de mí.

- ¡¿Podrías dejar… uhm… respirar… a mi papá?! – Le pregunta mi hija y mi esposa me voltea a ver, yo solo me encojo de hombros dándole a entender que no sé de lo que habla Samantha y Kimberly la voltea a ver.

Yo creo que está bien hija. – Le dice y mi hija simplemente nos mira más molesta.

- ¡¡Mamá…!! – Le dice y mi esposa sonríe.

Está bien, está bien, cálmate. – Le dice Kimberly conteniendo la risa, mi esposa se baja de mí y se pone de pie bajándose la minifalda para después sentarse en la orilla del sillón cerca de mi estómago.

- ¡Gracias…! Uhm… iba a preguntarles, antes de ser expuesta a “Escenas no aptas para menores” y ser traumada por un buen tiempo, sino es que de por vida… - Dice mi hija y yo me río suavemente poniendo mi mano sobre las piernas de Kimberly siendo esta tomada por ambas de ella.

Qué exagerada… - Me susurra mi esposa volteándome a ver.

Si me podrían dar permiso de ir al centro con Ash y Tom. – Termina mi hija y mi esposa la voltea a ver.

- ¿Ahorita mi amor? – Le pregunta.

Hm-mmm. – Le contesta Samantha y Kimberly mira su reloj de pulsera, lo miro también, son casi las 5 de la tarde.

Ya es algo tarde corazón, ¿Se tardarán mucho? – Le pregunta mi esposa.

No, no, solo iremos a comprar un par de cosas que ocupamos para nuestra investigación. – Contesta mi hija y Kimberly me voltea a ver.

- ¿Qué dices? – Me susurra.

Pues, si prometes venir temprano… - Le digo a Samantha.

Sí, seguro. – Contesta ella.

Está bien. – Termino y mi hija camina de vuelta a la sala.

- ¡¿”Escenas no aptas para menores”?! ¡¿De dónde sacó eso?! – Me pregunta mi esposa recostándose en la orilla del sillón.

No lo sé… pero no es mala idea hacer una cuando se vaya… ¿No crees? – Le susurro abrazándola por la espalda para que no se caiga, ella voltea un poco el rostro mientras toma ambos brazos con sus manos y me da un pequeño beso.

Hmmm, no estaría mal... – Me susurra.

- ¿Podemos pasar? – Pregunta mi hija.

Ugh… ¡Claro…! – Dice mi esposa, Samantha camina hacia la puerta principal con sus amigos y ellos salen primero.

Regresaremos en un par de horas a lo mucho. – Nos dice Samantha.

Está bien, ten cuidado Sam. – Le digo.

Nos vemos Sr. y Sra. Andrews. – Nos dice Ashley.

Adiós Ash, gracias por venir. – Le dice mi esposa.

Adiós Ash. – Le digo yo.

Nos vemos Sra. Andrews, nos vemos Sr. Andrews. – Dice Thomas.

Adiós Tom. – Le dice mi esposa y después me da un codazo en el estómago al verme desinteresado en despedirme de él.

Adiós… eh… chico. – Le digo yo sin ganas y mi hija me voltea a ver.

- ¡Tom! – Me dice sin sonido y sale de la cabaña cerrando la puerta, mi esposa me mira fijamente y yo le sonrío besando su mejilla.

No pienso llamarlo… “Tom”. – Le digo imitando una voz de mujer y ella se ríe suavemente.

Madura. – Me dice.

- ¿Que madure? – Le pregunto acercándome a su boca.

Hm-mmm. – Me dice empezando a besarme suavemente, simplemente rozando nuestros labios.

¿Que madure, yo? – Le pregunto de nuevo, esta vez logrando que ella me bese profundamente.

Después de unos segundos besándonos profundamente mi esposa se gira en mis brazos y empieza a acariciarme el rostro mientras yo bajo una de mis manos a su trasero.

No quiero que te caigas… - Le digo como excusa.

Ah sí, claro, seguro, te lo agradezco. – Me dice sarcásticamente haciéndonos reír suavemente a ambos, lentamente empiezo a desamarrar el nudo al cuello de su blusa mientras ella deja de besarme poco a poco dándonos un momento para respirar, Kimberly saca mi camiseta del pantalón y empieza a frotarme del estómago hacia el pecho y después de vuelta al estómago pasando de largo hasta meter su mano dentro de mi pantalón siguiendo todo el trayecto con su mirada, mi esposa sonríe maliciosamente y me voltea a ver a los ojos, yo le sonrío dándole un beso y al separarnos ella se acerca a mi cuello haciéndonos girar para quedar sobre mí, Kimberly desabotona mi pantalón y baja poco a poco de mi cuello hasta empezar a besar mi pecho, lentamente deja de hacer esto para sentarse bien y dejar caer su blusa, dejándola tan solo con su sostén blanco, mi esposa tira su blusa al suelo y después me ayuda a quitarme mi camiseta para hacer lo mismo con ella, me siento abrazando a mi esposa y empiezo a besar su clavícula bajando de esta a la parte superior de sus pechos mientras trato de desabrochar su sostén con ambas manos, al lograrlo lentamente dejo que se deslice la prenda besando cada centímetro que esta descubre hasta llegar a sus pezones, cuando mi esposa siente que empiezo a morderle uno cariñosamente me rodea con sus brazos y empieza a gemir suavemente.

Hmmm… Jake… tranquilízate mi amor… - Me susurra y yo sonrío subiendo de nuevo por su clavícula a su cuello y después a sus labios, mordiéndoselos algo fuerte, jalándoselos un poco, Kimberly simplemente gime suavemente y me sonríe.

Tranquilito “Mordelón”… - Me dice riéndose suavemente acercándose a mi oreja para mordérmela suavemente mientras yo descubro poco a poco sus piernas de la falda para que esté más cómoda así como para acariciar de nuevo su tersa piel.

Te amo mi fantasmita lindo… - Me susurra mi esposa y yo me acerco a su cuello para besárselo.

Yo también mi amor… te amo a ti y a la cosita esa que llamamos hija. – Le susurro y ella se ríe suavemente, se separa de mi oreja y busca mis labios, al encontrarlos empieza a besarme profundamente de nuevo.

Después de varios minutos besándonos me acuesto lentamente en el sillón llevando conmigo a mi esposa, desabotono su falda y lentamente empiezo a bajársela hasta sentir en las yemas de mis dedos su ropa interior, empiezo a rozarle lentamente el trasero y ella empieza a bajarse la falda hasta quitársela, Kimberly baja la cremallera de mi pantalón y empieza a frotar su entrepierna con la mía, deja de besarme lentamente y abre sus ojos para mirarme fijamente a los míos, de pronto empieza a gemir suavemente con una sonrisa, dejándome sentir su aliento en mis labios, cosa que me provoca a acercarme a ellos y darle un profundo beso.

Hmmm… - Susurra mi esposa separándose de mis labios.

- ¿Qué pasa? – Le susurro yo acercándome a su cuello para besárselo sintiendo un gran deseo de hacerla mía… un deseo que lejos de apagarse quizá se enciende más con el tiempo.

Llévame a la cama… ¡Ay…! – Me contesta y dice cuando le muerdo el cuello, me siento lentamente y ella enreda sus piernas en mi cintura, camino a la recámara con Kimberly en mis brazos y cierro la puerta corrediza con la mente, mi esposa se baja de mí y me quita el pantalón completamente, después me abraza de nuevo y yo pongo ambas manos en su cintura, lentamente llevo una a su espalda y bajo por su columna hasta llegar debajo de su ropa interior, empiezo a acariciarla lentamente.

Oye… no te pases de la raya… - Me susurra y me río suavemente.

No, no lo estoy haciendo. – Le digo y ella deja de besarme.

Ha, ha, ha, muy gracioso. – Me dice separándose de mí para sentarse en la cama, se recuesta de espaldas en ella, sosteniéndose con los codos, y sube un pie hasta mi pecho, entendiendo empiezo a besárselo lentamente, bajando poco a poco, beso tras beso, hasta su talón, su espinilla, su rodilla y su muslo, me arrodillo en medio de sus piernas y empiezo a acariciar su entrepierna por encima de su ropa interior, mi esposa se acomoda una almohada detrás de la cabeza y deja sus manos sobre ella, bajo la mirada para ver mi mano y lentamente empiezo a frotar a Kimberly, después de unos segundos hago a un lado su ropa interior y empiezo a excitar directamente su piel, mientras lo hago me recuesto sobre mi esposa quedando mi rostro muy cerca del de ella, Kimberly empieza a suspirar lentamente por mis caricias mas empieza a sonreírme, empiezo a darle pequeños besos sin profundizar notando como su respiración se va agitando poco a poco. Varios minutos después veo como Kimberly va entrecerrando los ojos y abriendo su boca un poco, gimiendo suavemente, noto como sus mejillas se han ruborizado y le sonrío, lentamente hago mi ropa interior a un lado como la de ella y la penetro lentamente.

Hmmm. – Susurra nada más mi esposa cuando empiezo a moverme cerrando por completo sus ojos, lentamente me acerco a su boca y empiezo a suspirar cerca de ella. Poco a poco me voy moviendo más rápido, mi esposa empieza a gemir un poco más fuerte y siento como roza con sus labios los míos, me da un pequeño beso y lentamente detengo mi movimiento, me quito mi ropa interior y después me arrodillo en medio de sus piernas, se las levanto quitando su ropa interior y después ella coloca sus piernas sobre mis muslos, la penetro nuevamente y esta vez empiezo a masajear sus pechos mientras me muevo, ella, por su lado, simplemente toma mis manos y empieza sonreír. Con el pasar de los minutos empezamos a sudar.

Jake… levántame… - Me susurra mi esposa más gimiendo que hablando, la tomo de sus brazos y la jalo un poco fuerte haciéndola llegar rápidamente a mi pecho, ella me sonríe maliciosamente y empieza a moverse por su cuenta, yo me levanto un poco y me siento en la cama cruzando mis espinillas para sentar en ellas a Kimberly… así… tan cerca… mi esposa empieza a respirar agitadamente e incluso a gemir fuertemente, mientras lo hace se acerca a mi boca colgando sus brazos de mi cuello y empieza a besarme.

Después de varios minutos en esta posición, besándonos sin tregua alguna, Kimberly detiene su movimiento y se separa lentamente de mis labios, siento como todo su cuerpo está sudado, incluso su rostro, sonrío al ver como resalta en este tiernamente el rubor de sus mejillas y sus sonrojados labios por tanto besarlos, siento como está respirando un poco agitada ya que tengo su pecho muy cerca del mío, el cual hace el mismo movimiento por encontrarme en la misma circunstancia, lentamente me dejo caer de espaldas sin dejar de abrazarla, mi esposa empieza a besar mi cuello tiernamente rozándolo con sus dientes sin llegar a morderlo mientras yo cierro mis ojos empezando a concentrarme en las caricias de mi esposa: sus suaves labios y húmeda, pero tibia, lengua en mi cuello, sus delicadas manos deslizándose de mi cuello a mis hombros, sus firmes pechos presionando el mío al ritmo de su respiración, sus tersas piernas frotando las mías inconscientemente… en verdad… mi esposa es la única mujer que puede lograr enloquecerme. Después de unos segundos simplemente acariciándome Kimberly empieza a moverse lentamente, pasándose de mi cuello a mis labios una vez más, besando estos apasionadamente… desesperadamente… locamente… besos que yo correspondo de la misma forma… acariciando su espalda, su columna, sus costillas, sus piernas, sintiendo el calor y humedad de estas, frotándoselas cariñosamente. Poco a poco mi esposa empieza a moverse más y más rápido haciéndonos gemir suavemente a ambos sin dejar de besarnos, lentamente me separo de ella y la miro fijamente a los ojos, ella empieza a sonreírme gimiendo un poco más fuerte… y de repente… grita varias veces placenteramente apretando un poco fuerte mis hombros con sus manos y mi cintura con sus piernas mientras yo simplemente se las aprieto también, mi esposa se estremece a causa de su orgasmo, cosa que hago también, y después simplemente se acerca a mi boca empezando a darme pequeños besos sin profundizar mientras aún gime suavemente y suspira a causa de las cosquillas que aún siente en su interior.

Lentamente Kimberly empieza a separarse de mí y recuesta su rostro en mi pecho sin dejar de verme, yo le doy un pequeño beso en la frente y después le limpio un poco de sudor de sus cejas, ella se ríe suavemente y limpia el área alrededor de mi boca.

Me gusta verte así… - Me susurra tras un profundo suspiro.

- ¿Cómo? – Le pregunto yo abrazándola cariñosamente mientras ella se acomoda totalmente sobre mí para descansar.

Hmmm… agotado por mí… - Me contesta con una sonrisa cerrando los ojos.

Oh… a mí también… me gusta verte toda “Mojadita”. – Le susurro sacándole una pequeña risa, empiezo a frotar la espalda de Kimberly con una de mis manos sintiendo lo húmeda de esta… lo húmeda y suave que es su piel… bajo hasta sus costillas y se las toco delicadamente, mi esposa gime por instinto dibujando una sonrisa en su ya dormitado rostro.

Perdón. – Le susurro suavemente al oído.

Hm-mmm. – Me dice ella y continúo mi recorrido, regresando por su espalda, por sus omoplatos hasta su hombro bajando por este a sus brazos, volteo a ver el rostro de mi esposa y noto que ya está prácticamente dormida, con su respiración tranquilizada y cuerpo relajado.

Te amo Kim… te amo mucho… - Le susurro acercándome a sus labios, dándole un delicado beso en ellos, beso que no es correspondido más que por un perezoso gemido entre sueños, sonrío y cubro a mi esposa con el pedazo de sábana que cuelga de la cama, cierro mis ojos apretando un poco a mi esposa y empiezo a relajarme, el olor de su cabello… el olor de su piel… contribuyen a esto al igual que su respiración… de pronto… me quedo dormido.

Al despertar siento como Kimberly está respirando cerca de mi cuello, sonrío y simplemente la aprieto un poco más. Un par de minutos después oigo como alguien abre suavemente la puerta corrediza, abro los ojos un poco y noto que Samantha nos está mirando desde el marco de la puerta con una sonrisa, camina hacia mí y mientras lo hace cierro los ojos, siento como mi hija llega hasta mi lado de la cama y nos cubre bien con la sábana, después oigo como camina de regreso a la puerta de la recámara y sale a la sala cerrándola de nuevo, sonrío por el detalle de Samantha y simplemente acomodo mi cabeza en la almohada, no después de mucho siento como Kimberly suspira profundamente mientras acerca su rostro a mi cuello y aprieta su abrazo… así… con el calor de mi esposa… vuelvo a quedarme dormido.

Al despertar noto que Kimberly nos ha bajado la sábana a medio cuerpo mas aún sigue en la misma posición que antes, acostada sobre mí, miro hacia donde está la cama de Samantha y noto que ya está dormida.

Qué hora puede ser… - Susurro mirando hacia la mesa de noche de mi lado notando en mi reloj que ya son las 5:15 de la mañana, sin duda estaba cansado para dormirme por tanto tiempo, volteo a ver a mi esposa y noto que ella me tiene bien abrazado sin vestigios de poder salirme de sus brazos sin despertarla, no quiero despertarla… se ve tan tranquila… tan serena… acerco mi nariz a la suya y empiezo a rozársela cariñosamente.

Pareces “Perrito”… - Me susurra mi esposa y le lloriqueo como si fuera un cachorro, ella se ríe suavemente y abre los ojos.

Ya, ya, despertarás a Sammy. – Me susurra mas sigo haciendo el mismo ruido, ella se levanta un poco y empieza a besarme lentamente.

Vamos “Cachorrito”, no llores, aquí tienes tu “Cachorrita” que te quiere mucho. – Me susurra de forma melosa dejando de besarme y viéndome fijamente a los ojos mientras frota mi nariz con la suya como lo hice yo hace un momento.

- ¿Mi “Cachorrita”? – Le pregunto rozando sus labios.

Hm-mmm, “Sip”. – Me susurra con una sonrisa.

- ¿Sabías que parecemos adolescentes? – Le pregunto empezando a besarla.

Pues… me lo vienes diciendo desde ayer… - Me susurra mordiéndome el labio inferior cariñosamente mientras empieza a frotar su entrepierna desnuda contra la mía.

Por esto… exactamente… - Le digo y ella deja de besarme y me mira fijamente a los ojos con una sonrisa maliciosa.

- ¿Hmmm? ¿El qué? – Me pregunta deslizando una de sus manos en mi pecho hacia nuestra entrepierna buscando que la penetre, al lograrlo gime suavemente y levanta ambas cejas un par de veces de forma traviesa.

Kim. – Le digo con tono de advertencia pues Samantha está a menos de dos metros de nosotros.

- ¿Qué? ¿Estoy haciendo algo malo? – Me pregunta… “Inocentemente”… sonrío y me volteo rápidamente poniéndole una mano en la boca antes de que grite por la sorpresa, cosa que hace, con la otra mano nos cubro con la sábana y empiezo a moverme lentamente, pero profundo, sin destaparle la boca a mi esposa, ella entrecierra los ojos y gime suavemente.

Shhh. – Le digo acercándome a su cuello para besárselo sin dejar de moverme. Después de un par de minutos siento como mi esposa empieza a rozar con su lengua mis dedos, besándola subo de su cuello a su mejilla y de ahí empiezo a destapar su boca besando cada centímetro hasta besarla por completo, poco a poco me voy moviendo más y más rápido, siento como mi esposa ahoga sus gemidos mas me aprieta con sus brazos y piernas. Después de unos minutos así dejo de besar lentamente a Kimberly dejándola con la boca semiabierta, dejo de moverme y ella me sonríe.

Terminemos esto en el baño… - Me susurra y me río suavemente. Nos descubrimos de la sábana y volteamos a ver hacia Samantha, sigue profundamente dormida, mi esposa se pone de pie y me toma de la mano, me pongo de pie también y corremos hacia el baño, entramos y yo cierro la puerta con llave.

Déjame encender la llave de la tina. – Me susurra soltando mi mano y se inclina hacia la tina, enciende la llave y yo me acerco lentamente, cuando se para bien, después de nivelar la temperatura del agua, la abrazo por la espalda y tomo ambos brazos de ella con una mano llevando la otra a su vientre, ella recuesta su cabeza en mi hombro volteando un poco el rostro para verme a los ojos y yo la penetro lentamente de nuevo.

Ahhh… - Gime suavemente y yo me acerco a su boca para besársela mientras me empiezo a mover un poco rápido, mi esposa empieza a gemir en mis labios y yo suelto sus brazos para bajar esa mano a su entrepierna y empezar a acariciársela, ella sube ambas manos y me acaricia el cabello con ellas. Conforme pasa el tiempo Kimberly empieza a gemir más y más rápido, cuando está a punto de tener su orgasmo me detengo y ella se ríe suavemente.

Hmmm, no te detengas… - Me susurra caprichosamente con una sonrisa viéndome fijamente a los ojos, me da un último beso y después se inclina a la tina, yo la tomo por las caderas y empiezo a moverme profundamente admirando las curvas del cuerpo de mi esposa... desde las caderas que acaricio a su cintura, columna, espalda y demás; con el tiempo Kimberly empieza a gemir de nuevo, me muevo más y más rápido empezando a gemir también y mi esposa voltea un poco su rostro pasándose su cabello a un lado cerrando los ojos mientras me sonríe placenteramente. No después de mucho Kimberly empieza a gritar suavemente empezando a tener su orgasmo, me inclino hacia su espalda y la abrazo sin dejar de moverme, al sentir mi rostro cerca del de ella mi esposa suelta el borde de la tina con una mano y la acerca a mi mejilla para acariciarla cariñosamente, segundos después ambos gemimos fuertemente y tenemos nuestro orgasmo, ya que yo me voy deteniendo poco a poco siento como mi esposa se estremece con cada movimiento que hago. Lentamente hago que mi esposa se arrodille en el suelo y la jalo hacia mi pecho recostándola en él empezando a besar su cuello cariñosamente, delicadamente, mientras ella se ríe suavemente sin abrir sus ojos.

Hace mucho que no teníamos un… “Mañanero”… - Me susurra mi esposa con voz sensual mientras yo subo a su mejilla.

Sí… demasiado quizá… - Le susurro besando cada centímetro de esta subiendo a su sien, ella voltea el rostro y le beso uno de sus ojos, bajo por su nariz y empiezo a besarle la boca cariñosamente.

No entiendo cómo te encanta besarme tanto. – Me susurra separándose de mí lentamente mientras me mira a los ojos.

Bueno, ¿Te gusta o no? – Le digo con voz de reclamo y ella me acerca a sus labios jalándome del cabello.

Ven acá “Contestón”. – Me dice empezando a besarme profundamente.

Después de varios minutos besándonos nos metemos a la tina y tomamos nuestro baño. Al terminar salimos del baño en toalla y caminamos al armario, sacamos nuestra ropa y nos vestimos.

Ya son las seis… - Susurra mi esposa y yo la volteo a ver.

Ugh, se me hizo tarde. – Le susurro poniéndome de pie, camino hacia ella y le doy un pequeño beso en la mejilla.

- ¿Tarde? ¿Adónde vas? – Me pregunta.

A trabajar. – Le susurro y ella se ríe suavemente.

Uhm… ¿Que no era tu día libre? – Me dice mi esposa y yo me quedo pensativo… tiene razón… ayer pedí el día libre por el cumpleaños de Samantha y hoy, pues, es fin de semana.

Ay, ay, ay, se nota que te traigo loquito. – Me susurra mi esposa colgando sus brazos de mi cuello jalándome hacia la cama, acostándome sobre ella.

Bueno… eso es lógico, ¿No crees? – Le digo empezando a ver sus ojos ambarinos fijamente y ella mira los míos también.

Sí… espero que cuando esté vieja y arrugada aún puedas decirme lo mismo… - Me susurra y ambos nos reímos suavemente, me acerco a sus labios y empiezo a besarla.

Creo que… ya eres así… - Le susurro y ella se separa de mí.

- ¡¿Perdón?! – Me dice y le sonrío enseñándole los dientes.

No te preocupes, aún así me encantas, te lo juro. – Le susurro y ella levanta una ceja.

Es broma… - Le susurro besándola de nuevo.

Payaso… - Me susurra correspondiendo mis besos.

Así pasan los días. Durante estos tengo que soportar como Samantha se va ilusionando más y más con su amigo, con Thomas, viendo como ella le va tomando cariño y va dándole más importancia en su tiempo. Siempre que le comento esto a Kimberly ella solo me sonríe y me da un pequeño beso.

Déjala Jake, es una buena chica, merece enamorarse alguna vez. – Me dice calmando mi ansiedad por evitarle todo sufrimiento a mi hija… incluso el que pueda darle el amor. En fin, recibiendo visitas de Thomas casi a diario se pasan tres meses y medio, al menos el chico ayuda a mi hija con sus tareas y trabajos de la escuela… al menos.

Voy a trabajar como siempre y al regresar a casa noto que Kimberly está sentada en un sillón individual del recibidor, noto también que Samantha y Thomas están sentados en el sillón grande… tomados de la mano… esto no me huele bien.

Buenas noches. – Digo cerrando la puerta llamando la atención de los tres.

Hola papi. – Me dice mi hija con una sonrisa.

Buenas noches Sr. Andrews. – Me dice Thomas.

- Hola mi amor, ¿Cómo te fue? – Me pregunta mi esposa mientras camino hacia el sillón donde se encuentra para sentarme en el brazo de este, al hacerlo le doy un pequeño beso en la boca.

Bien, bien, ¿Y a ustedes? ¿Cómo les ha ido? – Le contesto y pregunto normalmente.

Pues… bien… - Contesta mi hija algo nerviosa volteando a ver a Thomas.

- ¿Qué ocurre? – Les pregunto cuando ni mi esposa ni mi hija ni el chico dicen nada.

Sr. Andrews… la verdad es que… Sam y yo lo estábamos esperando… más que todo yo. – Me dice Thomas con notable nerviosismo bajando la mirada.

- ¿En serio? Hmmm, ¿Y para qué me esperabas Thomas? – Le digo y siento como mi esposa posa su mano sobre mi pierna, yo simplemente bajo la mía y entrelazo nuestros dedos.

Pues… Samantha y yo… hemos… hemos decidido ser algo más que amigos… y a mí, en lo particular, me gustaría tener el permiso de ambos, de usted y de la Sra. Andrews. – Al fin confiesa Thomas viéndome firmemente a los ojos con una sonrisa decidida mientras mi hija lo mira a él fijamente.

- ¿Quieres que te dé permiso para ser novio de mi hija? – Le pregunto… este chico… qué raro.

Pues… sí… me sentiría un poco mejor sabiendo que tengo su consentimiento. – Me dice Thomas y me río suavemente bajando la mirada… tiene agallas sin duda; unos segundos después mi esposa presiona mi mano llamando mi atención, la volteo a ver y ella me sonríe amablemente, quizá queriéndome recalcar que Thomas espera mi respuesta.

Chico, ¿Qué te hace pensar que te daré mi consentimiento? – Le pregunto viéndolo de nuevo con una sonrisa y él se ríe suavemente.

La verdad… no pensaba que me lo daría. Simplemente le digo que me gustaría que así fuera… - Me contesta y volteo a ver a mi esposa una vez más, su mirada dice “Sí, acepta, dáselo”, aunque ella simplemente se encoje de hombros; suspiro profundamente sabiendo de antemano la respuesta a la pregunta que haré.

Y tú angelito… ¿Qué quieres? – Le pregunto a Samantha volteándola a ver siendo seguido por Kimberly y Thomas.

Uhm… ¡¿Yo…?! Uhm… pues… - Me contesta con lógica timidez por el tema del que hablamos.

A mí también me gustaría que nos dejaras ser novios… todo este tiempo le has hecho mala cara a Tom y sé que ha sido por evitar esto, y te lo agradezco… pero… creo que hay cosas que no se pueden evitar. – Me contesta mi hija y me río suavemente una vez más, tiene razón, quería evitar esto.

Bueno, bueno… si eso es lo que quieres… - Le susurro y volteo a ver a mi esposa, suelto su mano y le paso un brazo detrás de su espalda.

Creo que no me queda más que decirles que está bien. – Termino y mi esposa me sonríe.

- ¡¿En serio…?! – Pregunta Samantha mientras yo le doy un pequeño beso a Kimberly para al separarnos ella decirme un “Te amo” inaudible al cual simplemente le guiño un ojo.

- ¡Gracias papi…! – Me dice mi hija para segundos después sentir sus brazos alrededor de mi cuello abrazándome fuertemente, al soltarme camina hacia su ahora “Novio”, qué fastidio decirle así, y lo abraza regalándole una gran sonrisa, mi hija se le acerca a la boca y le da un profundo beso, el cual me hace borrar mi sonrisa, cuando estaba a punto de decir algo mi esposa me toma del mentón para que la voltee a ver.

Son novios. – Me susurra y me besa profundamente también.

Con el tiempo, días, semanas, meses, voy viendo como nuestra Samantha se va apegando más a Thomas pero sin dejarnos en el olvido a Kimberly y a mí. Thomas, por otro lado, trata de ganarse mi confianza y respeto a cada momento, ayudándome incluso en el trabajo, acción que a mí poco me importa, pues es lo que no hace por “Ganarme” lo que me hace respetarlo como el novio de mi hija… es el tiempo que pasa con ella, la ayuda que le da, el apoyo, el cariño que le expresa siempre que puede y que sin duda enamora a mi hija mucho más.

Así pasa otro año, Samantha cumple 16 años y Thomas 19, quizá siendo su edad la única “Gran diferencia” entre ellos, pues por todo lo demás ambos tienen la misma madurez… e inmadurez en sus momentos convenientes. La joven pareja cumple su primer año de novios, teniendo sus problemas, como todas, mas solucionándonos antes de que sean demasiado graves, problemas que sin duda llegan a oídos de mi esposa y míos evitando hacerlos totalmente “Nuestros”. Siendo estos a veces simples malentendidos, o quizá caprichos de las distintas edades, a razones más normales de las parejas… como por ejemplo… los celos que sin duda Thomas despierta en Samantha, celos que nunca pensé que mi hija tendría por alguien… celos que noto divierten a su novio por la inocencia de estos mas aún así no ignorándolos y erradicándolos con mimos, detalles y cariños… vaya… nunca pensé hablar así de Thomas.

Tanto pasa el tiempo que estamos ya a solo una semana de la graduación de bachiller de Samantha preparándonos para ella, comprándole su ropa y demás que va a utilizar.

Volvemos de la ciudad en taxi, este nos lleva a la cabaña y nos bajamos de él, Samantha va a abrir la puerta mientras Thomas y yo caminamos hacia el baúl del automóvil para sacar las bolsas, oigo como Kimberly le paga al conductor y después Thomas y yo entramos a la cabaña siendo seguidos por mi esposa, caminamos hacia la cocina y ponemos las bolsas sobre la mesa.

¿Tienen hambre? – Pregunta mi esposa mientras Samantha camina hacia su novio para colgarse de su brazo.

Yo sí. – Le contesto y ella se acerca a mí.

- ¿Sí? – Me pregunta y asiento con la cabeza, me da un pequeño beso y después voltea a ver a los chicos.

- ¿Y ustedes? – Les pregunta.

También mami. – Contesta Samantha por ella y Thomas, Kimberly sonríe y camina a la cocina para empezar a preparar algo.

Uhm, te ayudo… - Dice mi hija después que su novio le susurra algo al oído haciéndola reír suavemente.

Espera, espera. – Le susurra Thomas abrazándola por la cintura.

Ya te dije que no, quédate quieto. – Le susurra mi hija y él se ríe.

No, no es eso… es que… te compré algo. – Le susurra soltándola con una mano y saca algo de su bolsillo, es una caja negra de joyería.

- Uhm… ¿Qué es eso? – Pregunta mi hija algo nerviosa.

No es un anillo de compromiso, si es eso lo que te preocupa. – Le contesta Thomas y Samantha se ríe suavemente.

- ¿Entonces? – Le pregunta y su novio le ofrece la pequeña caja.

Averígualo. – Le contesta y Samantha sonríe tomando la cajita con ambas manos, la abre y grita de emoción haciendo voltear a mi esposa.

- ¡¡¡Tom!!! ¡¡¡Qué lindos, gracias!!! – Le dice mi hija dándole un pequeño beso en la boca.

De nada. – Le susurra él y Samantha pone la cajita sobre la mesa, noto que su novio le ha regalado un par de aretes con forma de corazón, al parecer de plata, mi hija los saca de la cajita y se los pone para después voltearlo a ver.

- ¿Qué tal? – Le pregunta.

Te ves hermosa. – Le dice él sacándole una sonrisa, después voltea hacia nosotros y yo sonrío también.

Bellísima. – Le digo yo y mi esposa camina hacia ella para revisarlos de cerca.

Están preciosos Sam, te ves divina con ellos. – Le dice y mi hija sonríe mientras yo continúo preparando la comida, unos segundos después Thomas llega a mi lado y empieza a ayudarme.

Al parecer las “Niñas” ya se entretuvieron con la ropa. – Me susurra y me río suavemente.

Así parece. – Le contesto.

Terminamos de cocinar y Kimberly y Samantha preparan la mesa, servimos la comida y nos sentamos a la mesa.

- ¿Irán a la fiesta de graduación? – Pregunta mi esposa después de unos segundos de estar comiendo.

Hmmm, aún no lo hemos decidido. – Contesta mi hija.

- ¿Qué dices bebé, quieres ir? – Le susurra Samantha a Thomas quien solo se encoje de hombros.

Si tú quieres ir te acompaño, sino… pues… podemos inventarnos algo. – Contesta y Samantha le sonríe.

De todas formas, la fiesta será por la noche, no creo que me dejarían ir, ¿O sí? – Nos pregunta nuestra hija y mi esposa y yo nos quedamos en silencio.

En fin… - Susurra Samantha después de reírse suavemente. Terminamos de comer y las chicas se escapan a la recámara con la excusa de arreglar la ropa dejándonos a nosotros lavar los platos. Cuando estamos terminando oigo que alguien rompe una ventana seguido del grito de Kimberly y Samantha.

- ¡¿Qué diablos…?! – Digo dejando los platos para correr hacia la recámara siendo seguido de Thomas, noto que un par de tipos vestidos de negro con máscaras están forcejeando con las chicas y caminamos hacia ellos.

- ¡Hey, idiota! – Le grito a uno y cuando voltea le doy un golpe en la nariz, para mi sorpresa Thomas le quita el otro hombre de encima a Samantha y le da una patada en las costillas y después rápidamente la sube a la cara, parece que sabe algún tipo de arte marcial.

- ¿Estás bien? – Le susurra el chico a mi hija.

Sí, sí. – Le contesta y yo acaricio el rostro de mi esposa.

- ¿Y tú mi amor? – Le pregunto y ella asiente con la cabeza, le doy un beso en la frente y después camino hacia el tipo que golpeé.

- ¿Quién eres, qué haces aquí? – Le pregunto tomándolo del cuello de la camisa, el tipo no contesta nada.

- ¡¿Qué quieres de nosotros, quién te envió?! – Le pregunto un poco más fuerte, le quito la máscara… y noto que el tipo… tiene… cocida la boca…

- ¡Ay Dios mío! – Susurra mi esposa y me pongo de pie al instante, ella me abraza cubriendo su rostro en mi pecho, Samantha está abrazando a Thomas de igual manera.

Kim, Sam, váyanse a la sala… - Estaba diciendo cuando oigo que derriban la puerta principal.

Y ahora qué… - Susurra Thomas, siento como un escalofrío me recorre la columna lentamente… y siento también como cierta energía se acerca a nosotros.

Kim, Sam, atrás. – Les digo y mi esposa e hija se pasan detrás de nosotros, Thomas camina a mi lado mas yo lo detengo poniendo mi brazo a la altura de su pecho.

Chico, aprecio tu coraje, pero esta vez creo que estás fuera de tu “Liga”. – Le susurro y él me sonríe, miro como un tipo con su energía al máximo camina lentamente dentro de la recámara con una sonrisa macabra.

Así que… tú eres The Ghost… no pareces el guerrero que me prometieron. – Me susurra y oigo como los tipos que atacaron a las chicas empiezan a gemir de dolor, los volteo a ver y noto como ambos empieza a tomarse la cabeza… no después de mucho sangre empieza a brotar de todos los orificios del rostro.

- ¡¿Pero qué putas…?! – Susurra Thomas y noto como las cabezas de ambos tipos se parten por mitad horrorosamente… lentamente… hasta que ambos tipos dejan de gritar perdiendo la vida.

- ¿Qué haces aquí Fantasma? – Le pregunto de forma seria.

Cumpliendo el destino de la vida pasada… - Me contesta cargando una esfera de energía y levitando rápidamente hacia mí, elevo mi energía de golpe y detengo su puño con ambas manos pues el tipo es el doble de mi tamaño.

- ¡¿Vida pasada…?! – Susurro, ¿A qué se refiere? El tipo me intenta golpear con su otro puño así que me agacho y le doy un golpe en el estómago, después me levanto dándole un gacho en el mentón y lo empujo, cargo un par de esferas de energía y se las lanzo al pecho, el tipo cae sentado en el suelo y me le voy encima, rodeo de energía mis puños y empiezo a golpearle el rostro salvajemente, cuando veo que el tipo se ha quedado atontado dejo de golpearlo.

- ¡¿A qué diablos te refieres con vida pasada?! ¡¿Por qué atacas a uno de tus Jefes sin siquiera darle un motivo lógico?! ¡¿Tienes que ver con los hombres de hace un momento?! ¡¡¡Responde maldito traidor!!! – Le grito y el tipo solo sonríe.

Ghost… la legión no murió contigo... - Me dice cerrando los ojos, aparentemente dejando de respirar… ¿La “Legión” no “Murió” conmigo? ¿De qué habla este tipo? Me pongo de pie y justo cuando volteo siento como el tipo dobla mi tobillo hasta romperlo, grito de dolor cayendo con una rodilla al suelo y el Fantasma me toma del cuello detrás de mí empezando a tratar de asfixiarme.

- ¡Y sin duda no morirá contigo! – Me grita mientras yo tomo sus manos con ambas mías tratando de quitármelas de encima, de pronto veo como Kimberly y Samantha están preocupadas por mí… mas no veo a Thomas.

- ¡Hey “Gorilón”! – Oigo que grita a uno de los lados, noto como Thomas toma altura y le da una fuerte patada en el rostro al Fantasma, este me suelta y yo me empiezo a toser poniéndome de pie, volteo y miro como Thomas le gana en velocidad mas no en fuerza, aún así… parece que puede contra él.

No hay tiempo para esto… - Susurro tomando mi pie con ambas manos y haciéndolo tronar volviendo a su lugar, después me curo y corro hacia el Fantasma, entre ambos empezamos a atacarlo, sacándolo de la recámara al pasillo, hasta arrinconarlo contra la pared, ambos saltamos y le damos una patada con ambos pies en el pecho lanzándolo fuera de la cabaña por una ventana. Caemos al suelo mas nos levantamos de nuevo.

- ¡Papi, Tom! – Dice mi hija y la volteamos a ver, noto que ella y mi esposa caminan hacia nosotros y nos abrazan.

- ¿Qué ha sido todo esto? – Me pregunta Thomas acariciando el cabello de mi hija, yo simplemente sonrío calmando mi espíritu. Después de unos segundos volteo hacia la ventana y noto que el Fantasma se está poniendo de pie.

Este tipo sí que persiste… - Susurro, el tipo empieza a carcajearse y siento como toda su energía empieza a concentrarse… recuerdo qué pasa después de que un Fantasma hace esto.

- ¡Cúbranse! – Les grito a Thomas y Samantha, nos cubrimos al lado de la ventana y veo como la sangre del Fantasma entra por la ventana en cantidades enfermizas, noto que Thomas lleva la cabeza de Samantha a su pecho y la presiona contra él.

No abras tus ojos mi amor… todo estará bien… - Le susurra y noto como Samantha arruga la camisa de su novio.

Después de unos segundos camino con Kimberly hacia el recibidor, siento a mi esposa en el sillón y noto que Thomas me sigue y hace lo mismo con Samantha.

Jake… ¿Qué fue todo eso? – Me pregunta mi esposa.

No lo sé… - Le contesto.

- ¿No lo sabes? – Me pregunta y niego con la cabeza.

- ¿Por qué te llamaste “Jefe”? ¿Por qué lo llamaste a él “Fantasma”? – Me pregunta algo nerviosa, de reojo noto que Samantha baja la mirada, quizá sabiendo la respuesta a esa última pregunta… pues alguna vez le comenté que ella era una “Fantasma” también.

Es una larga historia… - Le susurro bajando la mirada, ella levanta mi mentón de nuevo y me mira fijamente a los ojos.

Jake, necesito saber. – Me dice y volteo a ver a Samantha y a Thomas, ellos simplemente tratan de consolarse cruzando sus miradas y compartiendo caricias.

Ven. – Le susurro a mi esposa ofreciéndole mi mano, es hora de que sepa todo en absoluto, todo lo que no pude contarle en aquella navidad cuando le salvé la vida a ella y a mi hija, el día en que le pedí que si me amaba olvidara mi estúpido comentario.

Caminamos hacia la cocina y nos sentamos en las sillas de la mesa, lejos de empezar a decirle algo a Kimberly me quedo callado simplemente viéndola de forma fija… todos estos años ella me ha mantenido lejos de la violencia, de la sangre y peleas… ahora que parece que tendré que pelear de nuevo… tengo la seguridad de que lo hago por mantener algo que vale la pena, algo que siempre la valió… y siempre la valdrá.

Jake… habla conmigo… - Me susurra acariciando la mano que nunca solté con la otra que tiene libre.

Kim… - Le digo decidido a empezar, mas cuando estoy a punto de en verdad “Empezar” se me ahogan las palabras en mi garganta dejándome solamente un nudo en ella.

- ¿Qué pasa? Por favor… cuéntame… quiero saber qué está pasando. – Me susurra y yo bajo la mirada de nuevo.

Kimberly… lo que está pasando… eso ni yo lo sé… lo que sí sé y puedo contestarte… es la pregunta que me hiciste… sobre ese tipo y yo… puedo contestártela… mas no quiero… - Le susurro.

Mi amor… por favor… confía en mí… - Me dice y volteo a verla de nuevo, a pesar de tremendo susto de hace poco me está sonriendo tiernamente… amo a esta mujer… la amo con todo mi corazón… y amo también a la niña que dio a luz y que ahora ya es una mujercita… las amo… y no quiero perderlas, no quiero.

Muy bien. – Le digo resignado.

Cuando nos conocimos, cuando éramos novios… te conté que era un asesino e incluso te demostré mis poderes. Tiempo después… cuando tú estabas embarazada y tuviste aquella terrible navidad… tuve una Visión… te vi morir y vi el futuro sin ti… era horrible… intolerable… en esa Visión conocí lo que en realidad era… - Empiezo a relatar tratando de dejar claro de lo que estamos hablando y lo que ella me está pidiendo.

Mi amor… Jason… y Vanessa… me aceptaron como su hermano… me “Aceptaron”… pues no lo soy exactamente… - Le digo y ella me mira extrañada.

- ¿No eres su hermano? ¿Pero cómo? Eres idéntico a Jason, sin duda son gemelos. – Me dice y yo sonrío tristemente.

Descubrí… que… que… mierda. Descubrí… que soy un clon de Jason Andrews… que no soy un “Hijo de Adán”… sino una bestia creada artificialmente… - Susurro y mi esposa me mira fijamente, como… “Ida”… de pronto se ríe suavemente.

- ¿Un clon? – Me pregunta.

Sí. – Le contesto.

¿Un clon, de esos que se supone son creados a “Imagen y semejanza” de alguien por medio de la ciencia? – Me dice ella aún incrédula.

Sí… - Le susurro.

Jake, por Dios, ¡Escúchate! – Me dice de forma… dulce… compasiva… no entiendo el por qué.

- ¡Te estás llamando “Bestia artificial”! ¡Te estás clasificando como una cosa, no como un humano! – Me dice de nuevo.

Pero… eso es lo que soy… - Le susurro y ella se ríe suavemente.

¡¡Mi amor!! ¡¡¡Cumpliremos 17 años de casados en Enero!!! ¡No entiendo cómo todavía osas llamarte “Bestia”! ¡Te amo, me amas, amamos a nuestra hija! ¡Has dado tanto por esta familia! La verdad… sí… lo acepto y te lo recalco… no eres normal… ¡Por que ningún hombre en este planeta daría ni la mitad de lo que tú has dado solo por mí, tu esposa, y nuestra hija! – Me dice con una gran sonrisa tomándome ambas manos entre las suyas para llevarlas a su boca y besármelas… increíble… simplemente increíble… ¿Cómo es posible que algo tan… tan… bizarro… ella lo convierta, o lo entienda, de una forma tan… “Especial”?

Jake… sé que hay cosas que aún me ocultas… y que a pesar del tiempo siempre lo harás… pero por favor… sígueme contando… te lo pido… - Me susurra después de un par de minutos en silencio, bajo la mirada y me río suavemente… creo que simplemente contesté otra cosa… no lo que ella quería saber… sino lo que quería decir yo… aunque… todo tiene relación.

Kim, lo que te conté… lo hice por eso mismo que me pides… por que después de 17 años, como tú ya dijiste, aún ni yo tolero ocultarte cosas, y lo siento. – Le digo viéndola de nuevo a los ojos.

Se supone… que soy un clon de Jason… él y Vanessa me aceptaron como su hermano por que tuvieron que ver en mi creación… después… aprendí que el padre de Jason y Vanessa tenía raíces indígenas y que él, con otros dos “Hermanos” más, habían hecho cosas increíbles por obtener un conocimiento sobrenatural sobre la conexión entre el cuerpo y la mente, estos tres tipos fueron llamados por su pueblo “Jefes”, que a su vez se llamaron a sí mismos “The Ghosts”, “Los Fantasmas”. – Relato a mi esposa quien me pone toda la atención que puede darme… incluso haciéndome sentir pequeño con su mirada profunda sobre la mía.

Dicen que… estos Fantasmas fueron descubriendo más y más cosas… incluso un tipo de hechizo llamado “Dark Spell”, el cual fue el motivo de la aparición repentina de mis tatuajes… los cuales enfermaron a Sam aquella vez que terminó hospitalizada. En la Visión que tuve Jason y yo fuimos nombrados los nuevos Jefes Fantasmas, Visión que increíblemente él recuerda también. – Continúo sin ningún cambio en mi esposa ni disminución de su atención.

En resumen… toda aquella persona que domine mis mismos poderes puede ser aceptada como “Fantasma”… y mucho más si en su sangre corre la misma sangre de los Jefes de la primera generación. – Le digo y mi esposa reacciona.

Espera un momento… la primera generación… ¿Quiénes son? ¿Tu padre? – Me pregunta.

Sí, mi padre… mi antiguo empleador Antoinne Wesley… y otro más que solo conocí una vez. – Le contesto.

Eso significa que… Sam… - Me susurra.

Sí… Sam podría ser una “Fantasmita” con facilidad si así lo quisiera. – Le respondo entendiendo el punto que quiere aclarar.

Cielos… ahora entiendo por qué te echaste la culpa de la “Enfermedad” de Sam… tus tatuajes… tu sangre… la sangre de esos Jefes que dices… - Susurra, bajando la mirada, quizá para sí misma.

Sí, pero… ¿Sabes? – Le digo llamando su atención de nuevo.

Nuestra hija… nuestra Samantha… ha decidido… no ser como yo… - Le digo y ella me mira algo extrañada.

- ¿A qué te refieres? – Me pregunta.

Le di la oportunidad de enseñarle el mundo que yo no tuve opción de elegir… le di la explicación que te estoy dando a ti ahora después de regresar de Nueva York cuando me quité los tatuajes del Dark Spell… y ella se negó… y hasta la fecha sé que lo seguirá haciendo… y me alegra… por que nuestra niña no merece vivir este desastre del que no quería hacerte saber… - Le digo y ella se ríe suavemente.

Lo sé… y sé que era por mi bien… pero… necesitaba saberlo… y te agradezco que aún cumplas mis caprichos. – Me dice y me río suavemente.

Ahora… creo que debo ejercer mi personalidad “Temerosa” y pedirte que salgamos de aquí. – Me dice volteando a ver hacia la sala, volteo también y noto que la sangre del Fantasma se ha regado hasta ahí.

Seguro, lo había olvidado. – Le digo y me pongo de pie.

Caminamos hacia el recibidor y noto que Thomas ha logrado tranquilizar a Samantha también, salimos de la cabaña y nos dirigimos a la carpintería de Luís y Abbygail. Al llegar entramos y yo le explico a nuestros amigos lo que ha pasado y el por qué estamos aquí pidiéndoles albergue por un tiempo.

Claro Holmes, no tienen que pedirnos permiso, nuestra casa es su casa. – Me dice Luís.

Pero, ¿Se encuentran bien, no les pasó nada? – Pregunta Abbygail mientras caminamos a la parte de atrás de la carpintería para sentarnos a la mesa.

Sí Abby, solo fue el susto más que todo. – Le contesta mi esposa.

Gracias a Dios, ¿Y qué piensan hacer? – Nos pregunta y mi esposa y yo nos vemos mutuamente, no hay nadie que pueda decirnos algo acerca de quién nos mandó a esos tres tipos… la única pista son las palabras del Fantasma… “La legión no murió contigo”… “Legión”… lo único que puedo pensar es en “Legionis”… la asociación Fantasma que fundó el clon de Stalking Fox, el hijo de Wesley, y que terminó con su muerte y la mía en aquella Visión… pero… tal vez aunque esto sea lo más… “Lógico”… es imposible que Legionis exista pues el clon de Stalking Fox nunca fue creado y por ende no influyó el odio en nuestra raza contra los humanos.

No sabemos Abby… - Le susurra mi esposa y en eso oímos que suena el teléfono.

Yo contesto. – Dice Ashley caminando hacia el teléfono en la parte de enfrente de la carpintería, en la barra.

Pues no se preocupen, como Luís ya les dijo nuestra casa es su casa también, pueden quedarse aquí el tiempo que sea necesario. – Nos dice Abbygail y Kimberly le sonríe.

Gracias. – Le susurra.

- ¿Sr. Andrews? – Me dice Ashley, yo la volteo a ver.

Es… para usted… - Me dice aparentemente preocupada.

- ¿Para mí…? – Le susurro caminando hacia ella y Ashley asiente con la cabeza.

Es una señora… parece que está en problemas… está sollozando… - Me susurra levantando aún más mi curiosidad, al llegar al teléfono tomo el aparato y me lo llevo al oído.

- ¿Sí? – Digo.

- ¡Jake…! ¡Tienen a Jason… tienen a Jason…! – Me dice una voz femenina rompiendo en llanto… es Jennifer.

- ¡¿Jen?! Cálmate, ¿Quién lo tiene, de qué hablas? – Le pregunto.

¡Secuestraron a mi esposo y nos dejaron un video donde le disparan a quemarropa! – Me grita… ¡¿Pero qué…?!

¡Sé que no ha muerto…! ¡Lo sé, lo siento…! ¡Pero necesita tu ayuda! – Me dice y bajo la mirada… para que hasta Jason haya sucumbido… sin duda algo que nunca pudimos predecir está pasando.

- ¡Jen, cálmate, enseguida voy para allá, te lo juro! – Le digo decidido.

Gracias Jake… no sabes cuánto te lo agradezco… - Me dice y cuelgo el teléfono suspirando profundamente.

Nunca fue bueno verte suspirar tras una llamada… - Me susurra mi esposa después de unos segundos totalmente inmóvil y volteo a ver hacia el marco de la puerta, ella está bajo de él recostando su hombro.

Sí… tienes razón… - Le susurro caminando hacia ella lentamente.

- ¿Qué sucedió? – Me pregunta cuando yo recuesto mi frente en la suya viéndola a los ojos fijamente.

Alguien secuestró a Jason… - Le contesto.

Dios mío. – Susurra ella y bajo la mirada.

- ¿Crees que los tipos de la cabaña tienen relación con eso? – Me pregunta.

No hay duda de ello... – Le contesto y ella me sonríe.

- ¿Irás entonces? – Me pregunta y me río suavemente.

Es mi hermano… no pienso dejarlo a él y a su familia a la suerte. – Le contesto viéndola a los ojos nuevamente.

Tienes razón… - Me dice colgando sus brazos de mi cuello mientras acerca su rostro a mi pecho y yo la abrazo.

- ¿Estarán bien aquí? – Le susurro al oído y siento como mi esposa suspira profundamente haciéndome reír suavemente.

Sí mi amor… aquí estaremos bien… - Me susurra y me acerco a su frente para darle un beso mientras cierro los ojos.

- ¿Vas a algún lado papi? – Oigo que me pregunta Samantha después de unos segundos en total silencio, abro los ojos y noto que ella y Thomas están frente a nosotros.

Sí princesa… voy a Los Ángeles… a casa de tus tíos. – Le contesto.

- ¿Tienen problemas o algo así? – Me pregunta.

A decir verdad… sí… los tienen. – Le contesto y ella baja la mirada.

Bueno… tengo que irme… - Susurro separándome lentamente de mi esposa, ella me mira a los ojos y se acerca a mi boca, cuando está a punto de besarme oigo que algo explota cerca del lugar.

- ¡¿Qué pasa, el infierno abrió sus puertas esta mañana?! – Dice Thomas y caminamos todos hacia la ventana del negocio, noto que un autobús está en llamas y que de estas salen tres Fantasmas con su energía al máximo.

Bien… si guerra quieren… guerra les daré… - Susurro para mí mismo elevando lentamente mi energía sin poder evitar una sonrisa… si bien es cierto que he aprendido a amar la paz que he disfrutado por tantos años… siento que esta inminente batalla anima mi alma guerrera… hace mucho que no he sentido el dolor de los golpes o la emoción de una verdadera pelea… sin duda… no seré yo quien sucumba… y mucho menos sabiendo que de mí depende mi familia y la de Jason.

Aquí estarán seguros… estos tipos me quieren a mí y solo a mí… si ustedes no se meten en su camino ellos no se meterán en el suyo. – Les susurro a mi familia y la de Luís caminando hacia la salida de la carpintería, al salir noto que los Fantasmas me sonríen llenando sus puños de energía.

- ¡Jake! – Oigo que me grita Kimberly cuando estoy cruzando la calle, detengo mi marcha volteando a ver hacia la carpintería y noto que mi esposa corre hacia mí y me besa profundamente… tan profundo que me hace abrazarla fuertemente por instinto… sintiendo como aprisiona mis labios entre los suyos… rozándolos con ellos así como con sus dientes… con su lengua así como con su aliento… separándose lentamente solo para volver a besarme más y más profundo hasta llegar al punto de hacernos gemir suavemente sintiendo la pérdida de aliento… al separarnos completamente noto que mi esposa tiene la boca semiabierta y respira algo agitada, ella me mira fijamente a los ojos al igual que yo… notando reflejado en ellos el brillo de los míos.

Suerte… Ghost… - Me susurra con una sonrisa y yo me río suavemente.

Merci, merci mon amour… - Le susurro soltándola lentamente y mi esposa camina de vuelta a la carpintería, volteo rápidamente y empiezo a correr hacia los tres Fantasmas.

Cuando estoy cerca de ellos los tres tipos empiezan a tratar de golpearme con patadas y puños, yo simplemente los esquivo, cuando uno de ellos baja la guardia me paso a su espalda y le doy una fuerte patada en la rodilla rompiéndosela, el tipo cae al suelo con un grito y junto ambas manos para golpearlo en la parte de atrás del cuello noqueándolo al instante, volteo hacia los otros dos y estos empiezan a tirarme esferas de energía, empiezo a esquivarlas y de repente pateo un par golpeando a uno de los Fantasmas en el rostro haciéndolo caer, después corro hacia el otro y me le tiro encima empezando a darle puñetazos en el rostro salvajemente, cuando noto que el tipo está a punto de perder el conocimiento lo tomo del cuello de la camisa y me lo acerco al rostro.

- ¿Quién los mandó? ¡¿Quién?! – Le grito y los ojos del tipo dejan de brillar.

No… podrás… detener… la legión… - Me susurra con una cínica sonrisa.

¡¿Dónde está mi hermano?! – Le susurro y el tipo lentamente cierra los ojos perdiendo el conocimiento, lo dejo caer al suelo y me pongo de pie lentamente.

- Maldito… - Susurro viendo hacia los demás tipos notando que están totalmente inconscientes, volteo a ver hacia la carpintería y noto que mi esposa e hija están abrazadas viéndome, sonrío diciéndoles “Adiós” con la mano y después miro hacia la calle dándome cuenta que viene un autobús, me subo en el techo de él y este empieza a avanzar con rumbo a la ciudad.

En el camino calmo mi espíritu y me siento en el techo del vehículo, después de largo rato siento como un par de energías están cerca de mí, volteo hacia todos lados mas no distingo ningún tipo de peligro, de pronto… veo como las portezuelas de las salidas de emergencia salen volando por los aires, la de enfrente por poco golpeándome, miro como un par de tipos salen de dentro del autobús y estos elevan su energía.

¿Pero qué demonios…? ¿Más Fantasmas? – Susurro poniéndome de pie cuando ambos tipos empiezan a caminar hacia mí.

Jefe Andrews, The Ghost, hijo de Bleeding Hawk, no te resistas o tendremos que usar la fuerza. – Me dice el que está frente a mí.

- ¿La fuerza? ¡¿Usarán la fuerza en contra de uno de sus Jefes?! – Pregunto elevando poco a poco mi energía.

En realidad no será nada nuevo… Psychic Ghost no pudo combatir contra ambos. – Me contesta el que está detrás.

Hmph… dejaré a uno de ustedes en pie para que me digan dónde está mi hermano. – Susurro y los tipos se me vienen encima. Ambos empiezan a atacarme así que me toca pararme de lado para bloquear sus ataques, los tipos me tiran patadas y golpes rápidos combinados con esferas de energía, sin duda Jason podía contra estos tipos… algo más debe haber hecho sucumbir a mi hermano… algo más fuerte. Poco a poco los tipos empiezan a acercarse así que libero un poco de energía de golpe haciéndolos perder el balance, corro hacia el que salió de la parte de atrás y le tiro un par de esferas de energía para posteriormente darle una patada en una espinilla haciéndolo caer de costado en el techo del autobús, le doy otra patada en el pecho para ponerlo boca arriba y le lanzo un par de esferas, una en el estómago para hacerlo perder el aire y otra en el rostro para atontarlo un poco, volteo y noto que el otro Fantasma me ha lanzado un par de esferas también, las esquivo mas veo como una rama se acerca a nivel de mis pies, salto como puedo y noto que el otro tipo que estaba en el suelo se estaba levantando, este es golpeado por la rama y se cae del vehículo. Cuando toco techo de nuevo miro que el Fantasma restante está flotando en medio del aire moviéndose con el autobús… qué osadía.

¿Sabes por qué sucumbió Psychic ante nosotros? – Me pregunta y sonrío un poco.

No hay nosotros chico… solo quedas tú… - Susurro.

- Les âmes… le sang… des victimes… dans moi!!! – Oigo que dice el Fantasma frente a mí y alguien detrás, volteo y noto que es el tipo que se supone tiró la rama.

- ¡Ay no… me lleva la…! – Estoy diciendo cuando veo como las almas del averno traspasan a ambos Fantasmas.

¡Ríndete Ghost o te llevaremos por la fuerza como a tu hermano…! – Me dice el tipo de enfrente, volteo a verlo y noto que se ha cruzado de brazos.

Hmph… eso quiero verlo… - Susurro y el tipo se ríe suavemente, de repente levita rápidamente hacia mí y empieza a atacarme con tanta fuerza que tengo que cubrirme usando ambos pies o ambas manos, de repente el tipo trata de lanzarse sobre mí y me agacho, al pararme y voltear noto que el otro Fantasma empieza a atacarme ahora.

- ¡¿Cuánto crees durar así Jefe?! ¡¡No nos vencerás, ríndete!! – Me dice el tipo agarrándome del cuello de la camisa y yo sonrío, le doy un rodillazo con toda mi fuerza en la boca del estómago y elevo mi energía tomando sus antebrazos.

¡¡No cuentes con eso!! – Le digo con una sonrisa y le doy un cabezazo, cuando el tipo que algo mareado me quito sus manos del cuello y lo tomo de la cabeza con mi mano derecha, envuelvo de energía mi puño izquierdo y empiezo a golpearlo con toda mi fuerza directamente a la nariz hasta fracturársela y hacérsela sangrar, después le doy un par de golpes en el estómago y cuando se inclina hacia el frente suelto su cabeza dejándolo caer de rodillas y levanto mi pie para darle una patada en la parte de atrás del cuello con todas las fuerzas noqueándolo al instante haciéndolo liberar las almas del averno y hundiendo un poco el techo del autobús. Volteo a ver hacia el otro Fantasma y empiezo a caminar entre las almas.

Vaya… es increíble que tú… seas más violento que Jason, considerando que él ha estado más tiempo en batalla. – Me dice el tipo y yo solo sonrío.

Sí, es posible… pero Jason no creo que haya aprendido a matar a sus enemigos… me imagino que él siempre quiso preservar vidas a pesar de que estas fueran de la gente que quería acabar con él… en cambio yo no… yo no preservé nunca la salud de mis enemigos… y si no los mato a ustedes… es por que he aprendido a apreciar a mi pueblo… mas no te confíes… que… ¡¡No tolero traidores!! – Le digo empezando a correr hacia él, cosa que hace también, cuando ambos estamos frente a frente el tipo empieza a tirarme puñetazos a diestra y siniestra, de pronto, llena sus manos de energía oscura y empiezo a esquivármelas, de repente el tipo me empuja con su pie y me lanza un par de esferas de energía, me esquivo ambas pero el tipo se me viene encima tirándonos al suelo y empieza a golpearme el rostro… obviamente… por la fuerza violenta de la energía los golpes me afectan rápido… sintiendo como hasta los oídos me resuenan después de un par de golpes… interpongo mi brazo en la trayectoria del brazo del Fantasma y lo empujo con mis rodillas haciéndolo pararse, me pongo de pie también y le lanzo un par de esferas de energía, el tipo deja que estas le impacten y sonríe cínicamente.

No sentí eso… - Susurra limpiándose el pecho y caminando hacia mí, sonrío y camino hacia él de igual manera, el tipo empieza a tirarme puñetazos y yo se los bloqueo para posteriormente golpearlo en el rostro, después de varios golpes el tipo expulsa un poco de energía apartándome de él y después empieza a golpearme salvajemente, con puños y patadas, empujándome a la parte frontal del autobús… cuando estoy a la orilla de este el tipo, confiándose de que estoy adolorido, me tira una patada al pecho para empujarme, me quito y antes de que caiga lo abrazo por la espalda.

No tan rápido… - Le susurro envolviendo la mano que tengo cerca de su corazón en energía y perforo su piel tomándole el corazón, el tipo grita y aprieto su corazón dentro de su cuerpo.

Perdóname… - Le susurro cuando siento que este explota entre mis dedos por la presión… el Fantasma lógicamente muere al instante.

Lentamente acuesto al tipo en el techo del autobús y me acerco al otro, al que está noqueado, volteo al Fantasma y empiezo a darle pequeños golpes en el rostro para hacerlo reaccionar.

Despierta… despierta… - Le digo y el tipo lentamente abre los ojos, cuando me ve trata de levantarse rápidamente mas yo lo tomo por el cuello fuertemente y lo azoto en el techo.

Hey, hey, tranquilo… - Le digo mientras el tipo toma mi mano con ambas queriendo zafarse de ella.

Te dije que dejaría a uno de ustedes en pie… así que… dime… ¿Dónde está mi hermano? – Le digo pacientemente y el tipo simplemente me sonríe para después escupirme.

- ¡¿En verdad piensas que voy a…?! – Me estaba diciendo cuando lo agarro a puñetazos directo al rostro, partiéndole el labio y cortándole la ceja un poco, después de varios golpes me detengo y empiezo a verlo a los ojos fijamente.

- ¿Decías? – Le digo y el tipo empieza a ahogarse al aparecer, suelto su cuello y el tipo se voltea un poco para toser y escupir sangre, rápidamente lo volteo de nuevo y le pongo mi antebrazo en su cuello.

- ¿Dónde… está… mi hermano? – Le pregunto y mas el tipo no contesta.

- ¿Qué? ¿Me harás torturarte? Muy bien… - Le digo rodeando mi mano libre con energía y convirtiéndola en fuego, tomo la mano del Fantasma y este empieza a gritar cuando el fuego empieza a quemarlo.

- ¡¿Qué… qué haces?! ¡¿Tú dices llamarte nuestro Jefe?! ¡¿Tú que eres capaz de torturarnos?! – Me grita y yo le doy un puñetazo así sin deshacer el fuego.

- ¡¡¡No me hables de moral maldito traidor!!! ¡¿Dónde está mi hermano?! – Le grito para un instante después sentir como el autobús impacta contra algo lanzándonos por los aires, caigo en el pavimento y por el impulso ruedo un poco.

Odio cuando pasa eso… - Susurro poniéndome lentamente de rodillas para ver lo que pasó… noto… que un hombre está parado frente al vehículo… al parecer otro Fantasma pues tiene lo que parece ser un escudo de energía alrededor de él… mas es… energía oscura.

- ¿Qué, se ha puesto de moda el Dark Spell o algo por el estilo? – Susurro poniéndome de pie, noto que el Fantasma camina lentamente de los escombros acercándose al otro Fantasma, al que supuestamente estaba interrogando, este se arrodilla como puede llevando una mano al corazón… ese saludo… ¿Quién es este tipo?

Maestro… - Estaba diciendo el tipo cuando el Fantasma con el Dark Spell baja rápidamente tomándolo de la cabeza y lo azota contra el pavimento con tanta fuerza que ésta prácticamente explota. El supuesto “Maestro” se pone de pie nuevamente… y sin saber cómo… sin exactamente saber cuándo tampoco… ya está frente a mí… a menos de dos centímetros… viéndome fijamente a los ojos.

- ¡¿Pero qué…?! – Susurro tratando de moverme mas el tipo ya me tiene del cuello, separado del suelo.

- ¿Me… recuerdas? – Me susurra con una fría sonrisa.

No… no me recuerdas… ni siquiera te imaginas quién soy… sin duda… he cambiado desde la última vez que nos vimos… desde la vez que tú me venciste… desde la vez que tú… - Estaba diciendo mas se detiene para empezar a reírse.

Esta vez… ¡No lo lograrás! – Me grita lanzándome con toda su fuerza hacia lo que queda del autobús, azoto, para mi suerte, el tanque de gasolina y este explota lanzándome hacia el pavimento de nuevo, haciéndome girar en él… a pesar del excesivo dolor… levanto un poco la cabeza notando como el Fantasma se cruza de brazos… de repente… veo como empieza a levitar… de pronto… las almas del averno lo cubren y estas lo llevan al cielo rápidamente, tan rápido que apenas lo veo… siento como estoy perdiendo mi fuerza y de repente… pierdo el conocimiento siendo el pequeño impacto de mi cabeza al caer al suelo lo último que siento.

Lentamente voy reaccionando sintiendo que estoy acostado boca arriba.

El sujeto es un hombre de 1.80 a 1.85 cm., de unas 170 libras, de piel caucásica, sufre de quemaduras graves, no tengo pulso… aplicaré R.C.P. – Oigo que susurra una chica, siento como las manos de alguien empiezan a romper mi camisa y después como alguien se acerca a mi boca, abro los ojos y noto que al parecer estoy en una ambulancia, me levanto de sopetón ignorando todo dolor y oigo como las personas del vehículo se sorprenden, la chica incluso grita un poco… cierro mis ojos empezando a curarme mientras me pongo de pie y al terminar abro los ojos, abro la puerta del vehículo y volteo hacia las personas.

Gracias… por el “Beso de la vida”… pero ya estoy casado. – Le digo a la chica con una sonrisa, esta solo me mira fijamente, salto del vehículo en movimiento y caigo en el pavimento, elevo mi energía de golpe y empiezo a levitar a toda velocidad al aeropuerto… a pesar de todo… no puedo dejar a la familia de Jason esperándome.

Al llegar al aeropuerto calmo mi espíritu y entro al lugar, compro un boleto de avión hacia Los Ángeles y cuando se llega la hora de partida me subo al vuelo. Al llegar a Los Ángeles tomo un taxi a casa de Jason, le pago y me bajo del vehículo, camino hacia la puerta principal y noto que esta está abierta.

No puede ser… - Susurro asomándome viendo que el lugar está hecho un desastre, entro a la casa y oigo un par de disparos, corro hacia la habitación de Jason y noto que hay sangre en la puerta, me asomo y noto que Jennifer está sentada contra la pared con un revólver (Arma de seis disparos, calibre .38.) en la mano, trata de dispararme por instinto mas se ha quedado sin balas, Jessica está al lado de su madre abrazándola y al parecer presionándole una herida en el estómago.

- ¿Ja… Jason…? – Dice Jennifer perdiendo su fuerza y con esto el conocimiento, camino hacia las chicas y noto que Jessica empieza a revisarle el pulso a su madre.

- ¿Qué ha pasado? – Le pregunto levantando la blusa de Jennifer.

Unos tipos vinieron a secuestrarnos al parecer, sin duda los mismos que se llevaron a mi papá... cielos… perdió mucha sangre. – Me dice y susurra Jessica.

Yo me encargo. – Le digo poniendo mi mano en la herida de Jennifer, cargo energía curándola y después de un par de minutos, al terminar, cierro mi puño, lo hago a un lado y dejo caer la bala al suelo.

Cielos… hace mucho que no veía eso… - Susurra Jessica con una sonrisa empezando a acariciar el rostro de su madre.

Mami… mami despierta… - Le susurra cariñosamente a Jennifer, ella… lentamente… se reincorpora abriendo los ojos.

- ¿Qué pasó? – Susurra.

Pues… te desmayaste a causa de la herida… pero mi tío Jake te salvó. – Le contesta y Jennifer me voltea a ver.

Ay… Jake… qué bueno que llegas. – Me dice empezando a llorar, se levanta un poco de la pared y cuelga sus brazos de mi cuello.

Sí, aquí estoy… cálmate… - Le susurro abrazándola también notando como Jessica baja la mirada… tratando de no llorar.

Se llevaron a Jason… nos mandaron un video donde le disparaban… no puedo creer que esté muerto… no quiero creerlo… ¡Sé que no está muerto! – Me dice Jennifer desesperadamente y noto como mi sobrina se lleva una mano a la boca empezando a sollozar y a dejar en libertad un par de lágrimas.

Claro que no está muerto… no lo está Jen… y te juro que lo encontraré… - Le digo a mi cuñada separándome lentamente de ella notando como, por la pérdida de mi hermano, se le escapa hasta la última lágrima.

Lo encontraré Jen. – Le susurro y ella asiente con la cabeza soltándome, me pongo de pie y camino hacia la puerta de la habitación, cuando estoy por salir miro como un cuchillo trata de atacarme, tomo la muñeca que lo sostiene y la jalo hacia adentro, noto que es una chica, esta gira en el aire y cae de pie dispuesta a pelear.

Vaya… nos has perdido tu toque hermanita… - Le susurro al ver que es Vanessa, ella sonríe parándose normalmente y se mete el cuchillo en una funda al parecer en la parte de atrás de su pantalón.

Jake… ¿Qué haces aquí? – Me pregunta con una sonrisa.

Pues… tratando de hallar a Jason. – Le contesto y veo como entran Joshua, Edward y Nicole.

- ¿Tíos? ¡¿Pero qué pasó aquí?! – Preguntan, al parecer no venían con Vanessa.

¿Dónde está el video de tu padre? – Le pregunto a Joshua ignorando su pregunta.

Pues… está en la sala… fue lo último que vimos… - Me susurra sin ocultar su tristeza, salgo del cuarto y camino a la sala, camino hacia la televisión y lo enciendo junto con el reproductor de video, reproduzco el video y noto que Jason está atado a una silla con cadenas, mordaza y venda en los ojos.

Dios mío… - Susurra alguien, volteo a ver hacia el pasillo de las recámaras y noto que es Vanessa la que camina hacia mí.

Los antiguos Jefes tendrán que caer… para ver una nueva civilización nacer… y con esta… nuestro pueblo crecer con el derecho de su libertad ejercer… - Susurra una voz que reconozco… al parecer… es la del tipo que me atacó en Alaska, el Fantasma con el Dark Spell que se elevó al cielo… un arma aparece frente a la cámara y le dispara en el estómago a mi hermano, este solo gime de dolor aparentemente perdiendo el conocimiento, sale de la sombras y camina hacia Jason, pone su mano en la herida y noto como un alma se acerca a la cámara golpeándola… cortando el video.

Jason no está muerto… está siendo torturado… - Susurro a Vanessa.

- ¡¿Qué?! – Me pregunta y la volteo a ver apagando la televisión.

Ese tipo de la cámara, el que le disparó y se acercó, es un Fantasma, definitivamente se acercó para curarlo tal y como curé yo a Jennifer hace unos minutos. – Le contesto.

- ¿Cómo lo sabes? – Me pregunta mientras camino de regreso a la recámara de mi hermano y Jennifer.

Por que me dio una paliza en la mañana… el tipo ese me atacó con el Dark Spell sobre él… - Le contesto arrodillándome empezando a revisar el cuerpo del tipo que mató Jennifer.

- ¿No tienes miedo de que estos tipos quieran atacar a tu familia? – Me pregunta Vanessa arrodillándose a mi lado.

No… no lo harán… por que nos quieren a nosotros… - Le digo encontrando las llaves de una motocicleta y un celular, desbloqueo el teclado y me meto en los mensajes, uno de ellos dice que vinieron a buscar información acerca del paradero de Vanessa… ¿La “Tercer Jefe”? Qué raro… después encuentro otro que dice que al capturarla la lleven a la Aldea de las “Almas Perdidas”… qué clase de dirección es esa.

Incluyéndote… - Termino de decirle a Vanessa enseñándole el teléfono para después ponerme de pie, camino fuera de la recámara y después salgo de la casa encontrándome a Scott.

Hey Jake… ¿Vanessa está por aquí? – Me pregunta y le sonrío.

Sí, está bien no te preocupes, está con Jennifer y los chicos… si puedes llama a la policía. – Le digo y él asiente con la cabeza entrando a la casa, camino hacia la única motocicleta que veo y me subo en ella, pruebo las llaves y el vehículo enciende… la Aldea de las Almas Perdidas… sin duda es otro lugar Fantasma… pero… ¿Dónde?

Jake, espera… - Oigo que me dice Vanessa y la volteo a ver.

- ¿Qué pasa? – Le pregunto y ella se sube a la motocicleta.

Voy contigo… si en verdad esas personas nos andan buscando a ambos lo mejor será alejarnos de nuestras familias… al menos mientras encontremos a Jason y resolvamos todo este problema. – Me dice y bajo la mirada… tiene razón.

Bueno… entonces… vamos. – Le digo y acelero la motocicleta.

Después de varios minutos avanzando sin rumbo me detengo en un centro comercial.

- ¿Qué pasa? – Me pregunta Vanessa y yo apago la motocicleta.

Según el mensaje del teléfono… el tipo ese quería llevarte a la Aldea de las Almas Perdidas… pero para serte sincero… no sé qué es eso. – Le contesto y ella se ríe suavemente.

Bueno… leí hace tiempo que así se llamaba el lugar donde desterraron a la tribu de papá cuando los demás descubrieron sus poderes… antes de autoproclamarse Fantasmas se les conocía como Almas Perdidas… nombre que venía de la aldea y a su vez del desierto donde ésta se estableció. – Me dice Vanessa y la volteo a ver algo curioso.

Todos estos años… que ha habido paz y Scott y yo hemos visto crecer a nuestros niños… he dedicado parte de mi tiempo a investigar el pasado… a tratar de conocer un poco más la supuesta “Herencia” que lleva mi sangre… y bueno… me he encontrado con ese tipo de cosas… lugares especiales, algunos ceremoniales, y demás datos que son algo interesantes. – Me dice contestando la pregunta que no hizo falta formular.

El Desierto de las Almas Perdidas y su aldea se encuentran en Arizona… al norte de Tucson, entre este y Phoenix… el problema es… que se supone que solo los Jefes saben cómo llegar a él… a lo que queda de… las Almas Perdidas. – Me dice Vanessa y sonrío.

Si es lo que pienso que es… entonces… sí sé cómo llegar. – Le digo volteando de nuevo hacia el frente, enciendo la motocicleta y avanzo a toda velocidad… como todos los lugares Fantasmas… estos tienen dos lados… como la Iglesia de los Santos del Paraíso Restaurado se convertía en Netherworld’s Wraiths… así mismo quizá los kilómetros de desierto árido e infértil se conviertan en la antigua cuna de las Almas Perdidas… donde éstas se volvieron Fantasmas.

Después de casi ocho horas de camino por la autopista llegamos a Phoenix mas sigo avanzando, miro de reojo a Vanessa y noto que se ha quedado dormida, miro mi reloj de pulsera y noto que ya son casi las diez de la noche. Después de varios minutos veo que la motocicleta se está quedando sin gasolina, me salgo de la autopista y avanzo hasta una gasolinera, me detengo en ella y apago el vehículo.

Van, despierta preciosa… necesitamos gasolina. – Le susurro a mi hermana.

Van… despierta… - Le digo acariciando su rostro con una mano, ella empieza a gemir perezosamente mientras aprieta mi cintura un poco y sonríe.

- ¿Dónde estamos Scott…? – Me susurra y sonrío, abre los ojos un poco y al verme se ríe suavemente.

Lo siento… - Me susurra hundiendo su rostro en mi espalda.

No, no hay problema… - Le susurro.

No estoy seguro, el último lugar que hemos pasado es Casa Grande hace ya 10 kilómetros. – Le contesto.

Hmmm… no sentí cuando te detuviste en Phoenix. – Me dice separándose de mí mientras me suelta para yo ponerme de pie lentamente.

No lo hice… - Le digo y ella sonríe estirando sus brazos.

- ¿Quieres algo? – Le pregunto caminando hacia la caseta de la gasolinera.

- Cafeína, en cualquier presentación… – Me responde haciéndome reír un poco.

Muy bien. – Le digo entrando a la caseta.

Buenas, pase adelante. – Me dice el dependiente, camino hacia la parte de atrás del lugar y abro el refrigerador, saco un “Six pack” de bebidas con cafeína y cierro la puerta.

- ¡¡MANOS ARRIBA HIJO DE PERRA!! ¡¡DANOS EL DINERO!! – Oigo que grita alguien y volteo a ver hacia donde está el dependiente, noto que un par de tipos está apuntándole con escopetas, sonrío y camino lentamente hacia ellos mientras el dependiente abre la caja registradora.

Esto, y diez dólares en la bomba 3, ¿Cuánto es? – Le pregunto tranquilamente al dependiente haciendo que él y los asaltantes me volteen a ver extrañados.

- $19.75… - Me contesta tartamudeando, saco mi billetera y saco veinte dólares de ella.

Quédate con el cambio. – Le digo dejando el billete en la barra, camino hacia la salida y ambos tipos se paran frente a mí.

Oye “Niño bonito”… ¿No conoces las escopetas o qué? ¡Esto es un maldito asalto! – Me grita uno poniéndome el cañón del arma en el cuello, arranco una de las bebidas y la abro, empiezo a beberla y el tipo simplemente me mira más extrañado aún.

Danos el dinero si quieres salir con tu cabeza en su lugar. – Me dice de nuevo y yo dejo de beber, noto como Vanessa entra al lugar silenciosamente y toma al tipo por la espalda rápidamente poniéndole su cuchillo en el cuello, rápidamente yo tomo el arma del otro tipo con la mente, antes que este le apunte a mi hermana, y lo jalo hacia mí dándole un fuerte cabezazo en la frente, el tipo cae al suelo y noto que Vanessa golpea la rodilla del otro haciéndolo caer al suelo, toma la escopeta del tipo y se la lanza al dependiente, este la atrapa y apunta hacia los tipos, Vanessa guarda su cuchillo y levanta la otra escopeta, le ofrezco la bebida que tengo en la mano y ella sonríe.

Bueno… al menos ya me siento despierta… - Me dice empezando a beber mientras camina a la salida del establecimiento.

Gracias, llama a la policía. – Le digo al dependiente siguiendo a mi hermana.

Caminamos de vuelta a la motocicleta y mi hermana se sienta en ella poniendo la escopeta a un lado.

Tucson debe estar como a una hora de aquí. – Me susurra Vanesa mientras yo arranco otra bebida.

Pero no vamos a Tucson, tú misma dijiste que el Desierto de las Almas Perdidas está en el trayecto. – Le digo.

Sí, sí, pero… también te dije que no sé exactamente dónde… se supone que tú deberías saber como Jefe que eres. – Me dice con una sonrisa terminándose su bebida y caminando hacia la bomba de gasolina, toma la pistola y abre el tanque de la motocicleta empezando a llenarlo.

Pues… al parecer… tú eres el tercer Jefe Fantasma. – Le digo tomando de mi bebida.

No entiendo cómo puedo serlo… yo no tengo nada en absoluto a comparación de ti o de Jason… ustedes sí son dignos Fantasmas, reconocidos por sus hazañas… yo… simplemente… he querido vivir con mi familia… y aún quiero seguirlo haciendo. – Me dice Vanessa bajando la mirada, me acerco a ella y acerco mi frente a la de ella recostándola.

Y lo harás Van… ya verás… lo haremos todos una vez encontremos a Jason. – Le susurro y ella me mira fijamente a los ojos.

Eso espero… - Me susurra y le sonrío para después guiñarle un ojo. Después de rellenar la motocicleta de gasolina Vanessa deja la pistola en la bomba y nos subimos al vehículo, me dirijo a la autopista de nuevo y acelero a toda velocidad.

Después de unos veinte minutos noto que llegamos hasta un motel… de pronto empieza a bajar una especie de neblina sobre el camino haciendo casi imposible la visibilidad.

Hmmm… - Susurro sintiendo una especie de escalofrío por toda mi espalda, miro de reojo a Vanessa y noto que está viendo para todos lados.

- ¿Lo sentiste? – Le pregunto y ella me voltea a ver.

Sí… - Me contesta, volteo hacia el frente mas mantengo la velocidad del vehículo, de pronto… veo como una bola de fuego se enciende en la distancia y después golpea la autopista justo cuando estábamos llegando a ella.

¡Mierda…! – Grito frenando la moto como puedo sintiendo como Vanessa me aprieta fuerte para no caerse.

Qué diablos… - Susurro volteando a ver hacia el fuego notando como un tipo camina a través de él.

¿Quién eres? – Pregunto bajándome de la motocicleta, Vanessa hace lo mismo y apunta con la escopeta.

- ¿Quiénes son ustedes? Su energía no parece ser común… se nos hace familiar… - Susurra el tipo… ¿”Se nos hace…”? Veo como el fuego frente a nosotros, el que nos impidió pasar, empieza a rodearnos en círculos… y de él empiezan a… “Levantarse” personas.

Vale… esto no se ve todos los días… - Oigo que susurra mi hermana apuntando a las demás personas, pongo mi mano en el cañón del arma y hago que la baje.

No pienso responder antes que tú lo hagas. – Contesto y noto como el fuego empieza a acercarse a nosotros sin dejar atrás a las personas.

Jake… - Me susurra Vanessa y yo pongo mi mano en su estómago haciéndola para atrás hasta toparnos a la motocicleta.

Ah… Jefes Fantasmas… - Susurra el tipo frente a nosotros justo cuando el fuego está a unos pasos de nosotros y el calor de este ya nos empieza a sofocar.

- ¿Cómo lo sabes? – Le pregunto notando como el fuego va bajando de intensidad.

Lo sabemos… por que tenemos que saberlo. – Contesta el tipo cayendo de espaldas al fuego desvaneciéndose cuando toca el suelo, Vanessa y yo miramos alrededor y notamos que todas las personas hacen lo mismo, se desvanecen al igual que el fuego del que salieron.

En serio… esto no se ve todos los días. – Susurra Vanessa y volteo hacia la motocicleta para subirme a ella.

Estamos cerca… - Le susurro encendiendo el vehículo, Vanessa se sube también y cuando iba a empezar a acelerar oímos como algo explota fuera de la autopista, Vanessa y yo volteamos y notamos que en efecto algo empezó a arder a un par de kilómetros dentro del desierto, acelero saliéndome de la autopista y subo la velocidad.

Al llegar al objeto en fuego notamos que es una piedra… que el fuego la cubre sin motivo aparente… de pronto el fuego se desvanece dejándola a la vista... de un momento a otro… de la parte de abajo de la piedra… empieza a formarse un camino de fuego que avanza más adentro del desierto, acelero siguiendo el camino a toda velocidad hasta un punto donde no puede verse nada más que el fuego a causa de la neblina.

Jake, esto no me gusta… tengo un mal presentimiento. – Susurra Vanessa y suspiro pesadamente.

Yo también… pero… no tenemos opción si queremos hallar a Jason. – Le susurro yo... cuando parecía que el fuego no iba a detenerse este forma una pared frente a nos nosotros y se nos viene encima haciéndonos caer al polvo, noto como la motocicleta se enciende en fuego y abrazo a Vanessa cubriéndola, el vehículo explota y después siento como el calor empieza a subir, me separo lentamente de mi hermana y noto que el fuego nos ha rodeado de nuevo.

- ¿Estás bien? – Le pregunto a Vanessa y ella abre los ojos.

Sí… - Me susurra mientras ambos nos ponemos de pie.

– “La curiosidad… mató al gato…” – Oigo que dice alguien, volteo hacia todos lados y noto que un tipo camina entre el fuego, mas no parecido a los anteriores… sino que este es un Fantasma con energía al máximo.

- ¿Quién eres? – Le pregunto.

Eso no te importa “Jefecito”… lo que te importa… es salir con vida de aquí… cosa que dudo. – Dice el tipo convirtiendo la energía que rodea sus brazos en llamas de fuego mientras corre hacia mí, elevo mi energía también y empiezo a defenderme del tipo alejándonos de mi hermana, de pronto el tipo me acorrala contra la pared de fuego y esta me quema la espalda, grito de dolor y el tipo trata de tomarme del cuello, lo tomo de las muñecas alejándolo de mí y noto que el tipo hace que la pared de fuego se nos venga encima a ambos, suelto al tipo dándole una patada y después libero un poco de energía quitándome el fuego de encima, me arrodillo sintiendo que me falsean las piernas y noto como el tipo se ha ido a atacar a Vanessa quien simplemente lo ataca con patadas alejándose de sus manos, de pronto el tipo le lanza una bola de fuego y mi hermana se tira a un lado rodando, saca su cuchillo de la parte de atrás del pantalón y se lo lanza al cuello, el Fantasma lo esquiva un poco logrando que este solo le dé en el hombro, sonríe y se lo saca para después lanzárselo a Vanessa en la pierna, mi hermana cae sentada al suelo y yo me pongo de pie para correr hacia el tipo, cuando este estaba apunto de tomarla del cuello le lanzo un par de esferas de energía y después le doy una patada en el pecho alejándolo de nosotros, saco el cuchillo de Vanessa rápidamente y lo tomo en mi mano izquierda, el Fantasma corre hacia mí y empieza a atacarme, esquivo sus ataques hiriéndolo con el arma blanca varias veces y cuando noto que se ha debilitado le corto el cuello y después le clavo el cuchillo por debajo de la mandíbula, saco el arma del cuerpo del Fantasma y camino hacia Vanessa.

- ¿Estás bien? – Le pregunto arrodillándome a su lado mientras escondo el cuchillo en una de mis calcetas, noto que la herida se ha cauterizado por lo caliente que estaba el metal cuando la hirió.

Sí… - Me contesta y siento como una ventisca se va convirtiendo en un gran tornado a nuestro alrededor, abrazo a Vanessa de nuevo y ella hace lo mismo… de pronto… siento como pequeñas piedras empiezan a golpearme hasta el punto de que una me golpea fuertemente en la sien haciéndome perder el conocimiento.

Al despertar… lo primero que veo es el rostro inconsciente de Vanessa… lentamente me separo un poco de ella y noto que… el lugar ha cambiado… ha tomado un tono oscuro y lúgubre… pero también… el desierto se ha convertido… en una auténtica aldea en ruinas… al parecer… que fue quemada en la mayoría de sus partes.

No puede ser… - Susurro… ¿Acaso hemos llegado a…?

- ¿Jake…? – Oigo que susurra mi hermana y la volteo a ver.

Van, ¿Te encuentras bien? – Le pregunto ayudándola a sentarse.

Sí… eso creo… - Me contesta viendo a su alrededor.

Cielos… - Susurra al parecer reconociendo el lugar para después ponerse de pie lentamente.

- ¿Hemos llegado? – Le pregunto yo y ella asiente con la cabeza viendo detalladamente los alrededores.

Sí… eso parece… - Susurra.

- ¡Mátenlos! ¡No los dejen vivir! ¡Acaben con ellos! ¡Que no escapen! – Oímos que gritan varias personas y volteamos hacia donde vinieron los gritos notando que varios… “Aldeanos”… vienen con cuchillos y hachas.

- ¡¿Qué?! – Susurra Vanessa y yo la tomo de la mano para empezar a correr hacia una cabaña con su puerta abierta, entramos y cierro la puerta mientras Vanessa corre hacia un librero y empieza a empujarlo contra la puerta.

Esto no me gusta nada… - Susurro caminando hacia una ventana para mover un estante en contra de ella.

Y creo que seguirá sin gustarte… - Oigo que dice Vanessa y la volteo a ver, está viendo a través de un marco de puerta y yo camino hacia ella, miro dentro del cuarto y noto que es como una sala… pero que en toda ella están apilados varios cadáveres… todos ellos con terribles quemaduras.

Cielos… - Susurro… de pronto oigo que los aldeanos empiezan a golpear la puerta.

- ¿Qué hacemos? – Me pregunta Vanessa y yo camino dentro de la sala tratando de encontrar algo de interés… cosa que no hago.

Al parecer… solo nos queda luchar… - Le contesto a Vanessa y la volteo a ver, ella baja la mirada y un par de segundos después suspira profundamente, me voltea a ver y yo saco su cuchillo de mi calceta, me acerco a ella y se lo doy.

Hagámoslo. – Me susurra y yo empiezo a elevar mi energía lentamente.

Muy bien… hermanita… - Le susurro yo sacándole una sonrisa… de pronto se oye como tiran el librero de la puerta y yo camino hacia ella primero, los aldeanos empiezan a tratar de atacarme cosa que evito dándoles patadas y lanzando una que otra esfera de energía, segundos después oigo como tiran el estante de la ventana y oigo como Vanessa empieza a pelear también. Después de un par de minutos oigo que Vanessa grita y la volteo a ver, uno de los aldeanos le ha herido un brazo y ella se lo sostiene.

- ¡Maldito…! – Grita mi hermana y veo como le da un puñetazo en la nariz y después una patada en el rostro, otro tipo se le acerca y ella simplemente esquiva su ataque clavándole su cuchillo en la parte de atrás del cuello, lo saca rápidamente y se lo clava a otro en el estómago; ya que estaba distraído un par de aldeanos se me vienen encima acorralándome contra la esquina, empiezan a tratar de golpearme y yo libero un poco de energía para después cargar un par de esferas y golpearlos con estas en el rostro, camino hacia los siguientes y los tomo de las muñecas que sostienen sus armas, les doblo los brazos pasándome detrás de ellos y cuando sueltan las armas me tiro con ambos pies hacia el frente para golpearles la espalda, ya que caigo al suelo me pongo de pie con las manos y tomo el par de cuchillos de los tipos que acabo de golpear, volteo a ver hacia Vanessa y noto que un tipo la quiere tomar por la espalda, lanzo un cuchillo y este impacta el cráneo del tipo, Vanessa se da cuenta y le saca el cuchillo para después usarlo también.

Varios minutos después… cuando parece ser que todos los aldeanos han caído… volteo a ver a Vanessa y noto que ella está recargada sobre la pared con los ojos cerrados y una mano en el estómago, me acerco a ella y miro que está mal herida… con cortadas en los brazos y piernas, no muy graves, y una más complicada en el estómago.

Déjame te ayudo… - Le digo poniendo una mano en la suya y otra en su cuello, después de un par de minutos termino de curarla, mientras quito mi mano de la suya ella abre sus ojos y se da cuenta que su herida se ha cerrado.

Gracias… espero no depender de ti siempre. – Me dice y ambos nos reímos suavemente.

De nada… - Le digo calmando mi espíritu sintiendo el dolor de mis heridas… cierro mis ojos y empiezo a curarme… cosa que termino de hacer segundos después, al abrir los ojos Vanessa ya no está frente a mí, volteo hacia la puerta y noto que está viendo hacia fuera.

Parece que podemos salir… - Me dice cuando yo llego a su lado para ver el lugar.

Sí, así parece, vamos. – Le digo saliendo de la cabaña. Después de caminar bastantes minutos por la aldea notamos que no hay más personas… de pronto… se oye un disparo seguido de un gemido… volteamos hacia la casa donde vino y noto que… dentro de ella… se siente una gran energía maligna.

- ¡Ven! – Le digo a Vanessa tomándola de la mano mientras corremos hacia un granero cuando veo que la puerta de la casa se está abriendo, nos metemos al lugar y nos subimos a la parte de arriba, por un pequeño hoyo empiezo a ver que es el tipo que me atacó el que sale del lugar… al parecer… ahí es donde tienen a mi hermano y lo están torturando, noto que el supuesto Maestro Fantasma lentamente es rodeado de almas del averno, lo cubren totalmente y este desaparece mientras las almas se desvanecen.

- ¿Ves algo? – Me susurra mi hermana y yo la volteo a ver.

Sí, vamos… - Le digo bajándome para después esperarla, caminamos hacia la casa y abro la puerta lentamente.

¿Lista? - Le susurro a Vanessa viéndola de reojo, ella asiente con la cabeza llevando su mano al cuchillo en la parte de atrás de su pantalón, entro a la casa primero y miro que estamos en un pequeño recibidor.

¡No te ves tan fuerte ahora! – Grita alguien para después carcajearse mientras oigo como golpean algo… o alguien mas bien pues gime ahogadamente.

- ¡¿Un Jefe Fantasma sangrando?! ¡¡Esto es suerte!! – Dice otro aparentemente usando algo para golpear el cuerpo, camino hacia el cuarto donde vienen los sonidos y abro la puerta cuidadosamente… notando que es a Jason que golpean, volteo a ver a Vanessa y ella, ya que no puede ver lo que yo, simplemente me mira fijamente, sonrío y elevo mi energía de golpe abriendo la puerta de par en par.

- ¡¿Pero qué…?! – Grita uno y le lanzo una esfera de energía, esta lo impacta en el estómago sacándole el aire y cae al suelo, el otro se acerca a mí con un trozo de madera y trata de golpearme, interpongo mi antebrazo haciendo que la madera se rompa en él y después tomo al tipo por el cabello, lo acerco a mí fuertemente y le doy un cabezazo en la nariz rompiéndosela, el tipo da un par de pasos para atrás y yo le doy una patada en el mentón lanzándolo contra una mesa, volteo a ver y noto que el otro tipo se puso de pie y Vanessa lo está golpeando con el mango del cuchillo en la sien, cuando lo noquea caminamos hacia Jason, quien está amarrado de ambas manos, colgando de una viga, ya que está sin camisa se puede ver el reciente disparo sangrar y la sangre seca de los anteriores así como varios moretones y cortadas hechas por los golpes.

- ¡Ay no, Jason! – Dice Vanessa acariciando el rostro de nuestro hermano.

- ¿Van…? – Apenas susurra Jason abriendo el único ojo que puede ya que el otro está totalmente inflamado.

Dios mío… tenemos que sacarte de aquí… - Le susurra mi hermana cortando la cuerda de las manos de Jason, ya que él no puede mantenerse en pie Vanessa lo abraza bajándolo al suelo, me acerco a ellos y me arrodillo del otro lado.

Vaya “Jefecito”… nunca pensé verte así… espero tengas una muy buena razón para haberme hecho venir a buscarte… - Le digo en son de broma a mi hermano quien sonríe un poco.

Jake… qué gusto verte a ti también… - Me dice y me río suavemente.

- ¿Qué te han hecho? – Le pregunta Vanessa.

Bueno… básicamente lo que ves… los malditos estos me sedaron, como de costumbre, para que no pudiera hacer nada para defenderme… - Contesta mi hermano mientras yo empiezo a revisar sus heridas… a pesar de que en toda la habitación se siente la energía del Fantasma que vi salir… este no parece haber golpeado a mi hermano… los golpes parecen de simples vándalos… cierro mis ojos poniendo mi mano sobre el estómago de mi hermano y empiezo a curarlo… ya que sus heridas son varias y más severas de lo que parecían en un principio me tardo alrededor de 2 minutos en curarlo completamente… dejándome esto último exhausto haciéndome caer de lado al suelo para sentarme.

Diablos… - Susurro abriendo los ojos lentamente notando como mi hermano se sienta lentamente estirando su cuello, Vanessa lógicamente solo sonríe.

Vaya… ustedes serían un lindo equipo en cualquier misión… - Susurra mi hermana haciéndonos reír a Jason y a mí.

En fin… debemos irnos antes de que Sigmund regrese. – Dice Jason poniéndose de pie lentamente con Vanessa para después ofrecerme su mano.

- ¿Sigmund? – Le pregunto tomándola y poniéndome de pie con su ayuda.

Sí… al parecer ese tipo… ha logrado… adaptarse completamente al Dark Spell… tanto que… las almas del averno nunca lo abandonan… ya que él nunca las ha liberado desde que lo invocó. – Me comenta mi hermano mientras nosotros y Vanessa caminamos hacia la salida de la habitación.

- ¡¿Qué?! – Le pregunto.

Sí Jake… ese tipo… es así de fuerte… por el Dark Spell por que él lejos de Purificarse como tú lo hiciste… se contaminó totalmente dejándose consumir por la energía oscura. – Me responde Jason.

Pero… ¿Quién es este tipo? – Pregunta Vanessa ya cuando salimos de la casa.

Soy… aquel… que falleció… en un futuro inexistente… - Oímos que dice alguien y los tres volteamos hacia el frente… del suelo… salen varias almas del averno… y… detrás de ellas… aparece el tipo… el Maestro Fantasma… el tal Sigmund.

En un futuro… injusto… donde yo di la vida por el capricho… por la sed de venganza… de ti… Ghost. – Dice el tipo y Vanessa me voltea a ver.

- ¿De qué habla este tipo? – Me pregunta y yo volteo a ver a Jason.

- ¿Tú lo mataste? – Me pregunta aparentemente sabiendo que el futuro del que Sigmund habla es la Visión que él también recuerda.

- ¿Cómo podría saberlo? – Le digo y él sonríe mientras yo volteo a ver al tipo de nuevo.

Ahora… es mi turno… de acabar… ¡Con ambos! – Grita el tipo lanzándonos varias almas del averno, yo empujo a Vanessa alejándola de nosotros para después elevar mi energía al máximo, al igual que Jason, y cubrirme sintiendo como las almas nos empujan tan fuerte que nos hacen traspasar las paredes de la casa.

Después de varios segundos sintiendo como mi espalda impacta pared tras pared las almas dejan de empujarme y me descubro, noto que se han desvanecido, miro hacia la casa y noto que esta empieza a colapsar lentamente, volteo hacia un lado y noto que mi hermano está quitándose el polvo de encima.

En serio Jake… ¿No recuerdas a este tipo? – Me pregunta volteándome a ver.

No, ni por cerca; no es la primera vez que me ataca e insinúa lo mismo… - Le contesto y ambos notamos como el tipo está levitando frente a nosotros.

Ghost… no saldrás vivo esta vez… como lo hiciste… de nuestra iglesia… - Dice Sigmund… y de repente… ya está frente a nosotros.

- ¡Con un…! – Estaba gritando cuando el tipo me estrella una esfera de energía en la sien lanzándome contra una carreta llena de paja.

Demonio… - Termino tocándome la frente notando que, lógicamente, he sangrado, me pongo de pie y noto como mi hermano golpea varias veces el estómago del tipo mas no logra hacerle nada… Sigmund solo sonríe y lo toma del cuello con una mano para después azotarlo con todas sus fuerzas en el suelo, suelta a Jason y oigo como él empieza a toser por la falta de aire, me pongo de pie y corro hacia el Fantasma rodeando de energía mis puños, cuando estoy a un par de pasos de él un alma del averno se interpone, le doy un puñetazo deshaciéndola mas noto que Sigmund ya no está frente a mí.

- ¡¿Dónde…?! – Pregunto y siento como alguien mete su brazo por mi costado y pone la palma de su mano en mi pecho.

Atrás de ti… mediocre… - Dice azotándome contra el suelo con tremenda fuerza… siento como mis pulmones exhalan todo su aire por el fuerte golpe de mi espalda incluso haciéndome gritar para después no saber ni como respirar.

- Quizá tú fuiste más fuerte, incluso más sabio acerca del Dark Spell alguna vez, pero la verdad es que sigues siendo un imbécil… aún insistes en proteger a las personas que nos dan caza cada vez que se sienten amenazadas. – Dice Sigmund… esas palabras… como golpe me viene a la mente el sentimiento de ya haberlas oído… de haberlas oído decir de esa voz… de pronto veo como un cuchillo se le clava en el cuello… lejos de salirle sangre… le sale una especie de humo negro… el Fantasma sonríe y veo como un alma del averno se le acerca y saca el cuchillo de su cuello, Sigmund voltea hacia la dirección de donde vino el cuchillo y yo hago lo mismo, notando que es Vanessa la que lo lanzó, el alma del averno lanza el cuchillo y Vanessa interpone la mano siendo esta traspasada, mi hermana grita de dolor y yo trato de ponerme de pie como puedo… al lograrlo… noto que mi hermano ya está de pie también, corremos hacia Sigmund y empezamos a atacarlo. Como era de esperarse… el tipo es más ágil que nosotros, cómo no si tiene el Dark Spell sobre él… o dentro de él.

Ríndanse chicos… no podrán vencerme… y menos tú Ghost… Ángel de la Muerte… Salvador Inhumano… tú que alguna vez me dijiste tener más experiencia que yo en el Dark Spell… allá… cuando supuestamente luchamos en el Paraíso Restaurado. – Me dice el tipo mientras Jason y yo nos acercamos lentamente a nuestra hermana… ¿Paraíso Restaurado? Esa es la iglesia Fantasma de Nueva York.

- ¿Aún no sabes quién es? – Me pregunta Jason sacándole el cuchillo de la mano a Vanessa, quien grita de dolor mas se calla por su experiencia en ser herida, para después curarla.

Este tipo… - Susurro… tratando de recordar… cuando de pronto… como un balde de agua fría me cae el recuerdo a la cabeza.

Ahora lo recuerdo… tú eres aquel Fantasma que invocó el Dark Spell… el que dijo haberlo aprendido mientras espiaba al Maestro du Sang… - Digo mientras mis hermanos se ponen de pie.

¡¡¡Al fin!!! – Dice Sigmund carcajeándose y volteo a ver a mi hermano.

- ¿Por qué lo recuerda? – Le pregunto… él sabe más de nuestra raza que yo obviamente.

- El Dark… - Estaba contestándome mientras cura a Vanessa.

El Dark Spell… es un hechizo que inventaron nuestros “Padres”… por medio de este se “Invita” a la energía oscura, mayormente almas, a pasar el rato en nuestro cuerpo, estas en recompensa nos dan toda la violencia e ira que poseen en forma de fuerza y energía… como alguna vez les dijeron reverendos estúpidos… el uso desmedido del hechizo puede causar una dependencia… como cualquier vicio. ¡¡¡Yo, Sigmund Matters, logré dominar el Dark Spell antes que este me dominara!!! ¡¡¡Logré hacerlo mío tal y como ustedes ni siquiera soñaron!!! ¡¡¡¡¡YO, SIGMUND MATTERS, SOY EL MÁS FUERTE FANTASMA VIVIENTE DE ESTE UNIVERSO!!!!! – Grita el tipo obviamente embriagado del poder que las almas le han “Prestado”.

El Dark Spell… une a sus invocadores de una manera sobrenatural… si una Alucinación, si una Premonición, si una Visión, relaciona a varios invocadores el Dark Spell les permite recordar lo que pasó… tal como tú, Ghost, y tú, Jason, recuerdan, así recuerdo yo, así recordaría du Sang de estar vivo, así recordaría Stalking Fox, Dark y Bleeding Hawk… no… perdón… ¡ASÍ LO RECUERDAN! ¡¿NO ES ASÍ ALMAS PERDIDAS, CULPABLES DEL PRIMER DESTERRO?! – Grita Sigmund aparentemente a la nada, volteo a ver a Vanessa y noto que ella le presta toda su atención… todo en absoluto es nuevo para ella… no recuerda lo que Jason y yo, de pronto… de la nada… empiezo a sentir un escalofrío que sube por mi columna hasta mi cuello… un escalofrío que de pronto se solidifica en mi hombro izquierdo, volteo a verlo… y noto… que no es nadie más que… Dark… el que está a mi lado.

- ¡¿Papá?! – Oigo que dice Jason y yo volteo a verlo… notando que Hank… que nuestro padre… está parado entre Jason y Vanessa… esta última abrazándolo y llorando sobre su pecho ya por la indudable emoción… pues nunca pudo hacerlo en toda su vida… miro detrás de ellos y noto que Wesley también está aquí… solo que él sentado sobre lo que queda de la carreta de paja que impacté anteriormente.

Sí Sigmund… así lo recordamos. – Contesta Hank y yo volteo a ver a Sigmund de nuevo.

Pues bien… entonces… ¡¡Haré que ese recuerdo se venga abajo con todos ustedes!! – Grita carcajeándose una vez más, noto como varias almas del averno empiezan a salir del suelo y como estas empiezan a acercarse a nosotros.

Esto no me gusta nada… - Susurro sintiendo como Dark presiona mi hombro.

No podemos pelear contra él… ya no tenemos cuerpos para poderlo hacer… - Me dice y yo sonrío.

Sí… tienen razón… pero sé que pueden proteger aún con su energía… así que… papá… cuida a Van, ¿Quieres? – Oigo que dice Jason y lo volteo a ver, Hank está acariciando delicadamente la cabeza de su hija y le besa cariñosamente la frente sin poder evitar una sonrisa… él tampoco supo de su hija hasta después de su muerte.

Claro… eso ni lo dudes… - Responde y Jason me voltea a ver.

- ¿Me echas la mano con este “Pesado”? – Me pregunta y sonrío.

Seguro… vamos… - Le contesto y corremos al encuentro de las almas del averno.

Rodeamos nuestros puños de energía y cuando las almas se nos vienen encima empezamos a golpearlas directamente al rostro con mucha fuerza para hacerlas desaparecer con un solo golpe, de pronto una de ellas detiene el puñetazo de mi hermano y este se agacha volteándome a ver, corro hacia él tomando impulso en su espalda y le doy una patada al alma haciéndola que lo suelte, después le doy un puñetazo en el rostro y Jason me jala de la espalda, noto que un par de patadas pasan frente a mí y que mi hermano me salvó de ellas, volteo hacia un lado con el puño hacia el estómago y después me volteo con el puño por delante viendo de reojo que mi hermano se agachó para darle un gancho al alma que yo golpeé primero. Así… poco a poco vamos eliminando cada alma del averno que se nos pone enfrente hasta llegar a quedar a un par de metros de distancia de Sigmund… quien está aplaudiendo sin gracia alguna.

Bravo… en verdad los Jefes Fantasmas brindan un entretenido espectáculo… lástima que no uno de calidad… - Dice el tipo dejando de aplaudir para cruzarse de brazos, de un momento a otro Sigmund ya está en medio de mi hermano y yo, ambos reaccionamos tratando de tirarle un puñetazo y el Fantasma se agacha provocando que nuestros puños choquen, Sigmund golpea el estómago de ambos y después se levanta y salta abriendo ambas piernas, golpeándonos en el mentón tirándonos al suelo, me pongo de pie rápidamente y noto que el tipo ya tiene a mi hermano del cuello, envuelve su puño de energía y empieza a golpearlo en el estómago salvajemente sacándole todo el aire, lo suelta dejándolo caer de rodillas y le da un último golpe en la espalda azotándolo al suelo, corro hacia Sigmund mientras cargo una esfera de energía y se la estrello en la parte de atrás del cuello, el tipo voltea con su puño por delante y me golpea la mejilla haciéndome girar por el tremendo impulso, ya que quedo de nuevo frente a él Sigmund carga una esfera de energía, esta vez oscura, y me la trata de estrellar en el rostro, interpongo mis manos llenándolas de energía y detengo su mano con todo y la esfera… siento como la fuerza de este tipo va aumentando cada segundo hasta el punto que no puedo detener más sus manos, la esfera empuja las mías y estas me golpean el rostro tirándome al suelo de golpe… sintiendo como una de mis manos se ha dislocado… Sigmund sonríe y me toma del cabello con una mano para con la otra empezar a golpearme el rostro una y otra vez. Cuando estoy a punto de perder el conocimiento y apenas siento mi rostro por el dolor veo que alguien le tira un par de esferas de energía lográndolo tirar al suelo, me giro hacia un lado y escupo un poco de sangre mientras me pongo de rodillas, volteo a ver al Fantasma mientras hago tronar mi mano volviéndola a su lugar notando que Jason lanzó las esferas y ahora lo está golpeando con ambos puños en el suelo, de pronto Sigmund libera energía lanzando a mi hermano por los aires y se pone de pie tranquilamente, me pongo de pie también y camino hacia él, cuando estaba a punto de darle un puñetazo, él me voltea a ver dándome una palmada en el pecho y después eleva su pierna dándome una patada en el rostro bajando hasta mi pecho para empujarme sentándome en el suelo, Sigmund camina hacia Jason y lo toma del cuello, lo levanta sin esfuerzo alguno y después empieza a girar, de pronto… lo suelta lanzándolo contra el suelo con dirección hacia las ruinas de la casa, por la fuerza mi hermano se raspa el pecho con la tierra hasta golpear una de las columnas que aún seguía en pie… columna que ahora cae encima de él, me pongo de pie nuevamente y corro hacia el tipo, lo tomo del cuello por la espalda tratando de asfixiarlo mas él me golpea con el codo tres veces seguidas haciéndome soltarlo, voltea y carga en ambas manos esferas de energía oscura.

- ¡¡¡NECIO!!! – Me grita estrellándome una en el estómago, rompiéndome varias costillas, y otra en el cuello, con tanta fuerza que me lanza por los aires… con tanta fuerza que siento como si mi cuello hubiera estado a punto de desprenderse de mi torso… caigo al suelo apretando los párpados tratando de apaciguar el dolor… dolor que hace que se calme mi energía de sopetón.

Quédate ahí… - Me susurra Sigmund caminando hacia donde lanzó a Jason… como puedo… me pongo bocabajo empezando a arrastrarme hacia él… cuando el Fantasma llega a las ruinas de la casa arranca una de las varillas de la columna y la clava entre los escombros… aparentemente hiriendo a mi hermano pues este grita de dolor… Sigmund levanta la varilla como si nada y noto que en la punta de ella está mi hermano.

- ¡Qué suerte! ¡Nunca pensé que ahí estarías exactamente! – Dice el Fantasma empezando a carcajearse mientras mueve la varilla haciendo que la herida de Jason se abra tanto que se desliza sobre el hierro hasta detenerse en la mano de Sigmund.

Hora de despedirse… Jefecito… - Susurra Sigmund cargando una esfera de energía oscura en su mano libre mientras yo me pongo de pie, corro hacia ellos cargando un par de esferas de energía y se las estrello en ambos lados de la sien haciendo que el Fantasma suelte la varilla y deshaga la esfera de energía… mi hermano cae de rodillas al suelo mientras Sigmund voltea hacia mí y yo lo recibo con un puñetazo en el rostro, después le doy una patada en el mentón y cargo una esfera de energía, la hago quedarse en el aire mientras giro y le doy una patada lanzándosela al rostro a Sigmund, me impulso hacia él y le doy con ambos pies en el pecho lanzándolo un par de metros lejos de nosotros, me pongo de pie como puedo y me acerco a Jason.

- ¿Estás bien? – Le pregunto y él toma la varilla con ambas manos.

He estado mejor… te lo aseguro… - Me dice empujando la varilla dentro de su cuerpo para que esta salga por su espalda, pongo mi mano en su herida cerrando los ojos y al curarlo me curo yo.

Así… esto nunca acabará… - Oigo que susurra Jason y abro los ojos, noto que está mirando hacia donde lancé a Sigmund, volteo a ver y noto que el Fantasma se está poniendo de pie ya.

- ¿Qué sugieres? – Le pregunto mientras ambos nos empezamos a poner de pie también.

Vencerlo en su propio juego. – Me susurra Jason y yo lo volteo a ver viéndolo fijamente a los ojos.

- ¿A qué te refieres? – Le pregunto y él me voltea a ver también.

El Dark Spell Jason, es hora de que lo invoquemos… pero que lo hagamos juntos. – Me responde y yo bajo la mirada… no creo que sea prudente hacer el Dark Spell… no después de haberme costado tanto Purificarme para poder estar con mi hija… pero… ahora… esta vez… parece ser la única opción si queremos salir con vida de este lugar.

Subo la mirada de nuevo y veo a Jason con una sonrisa.

Muy bien… - Le susurro y él sonríe también.

- Les âmes… - Dice Jason.

- Le sang… - Digo yo.

- Des victimes… - Gritamos en dúo.

- Dans nous!! – Gritamos una vez más en dúo con toda nuestra fuerza… viendo como la almas salen de la tierra… pero… como la última vez… estas se vuelven blancas posteriormente de traspasarnos… noto como en mi cuerpo se dibujan los tatuajes que me Purifiqué… solo que esta vez sin dolor… más bien siendo estos solo como un destello, en color dorado no blanco como la última vez, de luz.

Vaya, vaya, vaya… entre ambos han convertido el Dark Spell en Light Spell… qué bien… los felicito. – Oímos que dice Sigmund y mi hermano y yo lo volteamos a ver.

Pero… para nada creo que eso sea suficiente… - Nos dice y levita rápidamente hacia nosotros, curiosamente… esta vez sí veo sus movimientos. Sigmund intenta golpearnos en el estómago con los puños, cosa que Jason y yo esquivamos haciéndonos a un lado y dándole un golpe en las costillas, el tipo estira sus manos hacia los lados y nos golpea el rostro, después me da un pequeño empujón y empieza a atacar a mi hermano, quien bloquea todos sus ataques excepto una esfera de energía oscura que le estrella en el pecho haciéndolo deslizar un par de metros hacia atrás, Sigmund me voltea a ver y empieza a atacarme a mí ahora, bloqueo sus ataques y cuando iba a golpearme de la misma manera rodeo de energía mis manos y detengo su esfera, la subo a la altura de la cabeza y la suelto con una mano para golpearlo en la boca del estómago un par de veces, el tipo me da un rodillazo en el estómago deteniéndome y después trata de subirla hasta mi rostro, la detengo con el antebrazo y lo empujo alejándolo de mí. Sigmund voltea de nuevo y mi hermano empieza a atacarlo logrando golpearlo un par de veces en el rostro, el Fantasma lo empuja y voltea hacia mí lanzándome un par de esferas de energía oscura, ambas me impactan en el pecho y después Sigmund empieza a tirarme golpes a todo el cuerpo, cosa que hago también impactándole, ambos sin siquiera tomarnos la molestia de cubrirnos cualquier ataque, de pronto… el tipo me da una patada en la mejilla con tanta fuerza que me hace girar en el aire cayendo de espalda al suelo, miro rápidamente al tipo de nuevo y noto que ya está golpeando a mi hermano sin tregua con los puños rodeados de energía, lo golpea hasta que lo impacta en el estómago sacándole el aire y después junta sus manos para golpearlo en la espalda azotándolo en el suelo, me pongo de pie con las manos y noto que Sigmund ya está frente a mí… me toma del cuello y yo cruzo ambas manos por debajo de la suya para quitármela de encima, al lograrlo se la doblo hacia un lado inclinándolo hacia el frente y le doy un par de patadas en el pecho, después se la subo y le golpeo la parte de atrás del cuello haciéndolo girar en el aire y caer al suelo, me acerco a él cargando una esfera de energía mas cuando se la trato de estrellar él me da una patada en la mano y se pone de pie rápidamente estrellándome una esfera de energía en la sien para después estrellarme otra del otro lado y una más en el mentón haciéndome caer al suelo de golpe… siento como hasta en estos momentos sufro el dolor de todos los golpes haciéndome retorcer un poco en el suelo… me siento lentamente y noto como el tipo toma a Jason del cuello levantándolo, me pongo de pie y cuando vuelvo a ver hacia el frente noto que mi hermano viene hacia mí a gran velocidad.

¡Oh mierda…! – Susurro sintiendo como me cae encima sacándome el aire… un par de segundos después Sigmund nos toma a ambos por el cuello y nos levanta a varios metros del suelo.

- ¡¿LO VEN ALMAS PERDIDAS?! ¡¿VEN DÓNDE ESTÁN SUS JEFES AHORA?! – Grita el tipo mientras trato de quitarme el agarre con el que me tiene del cuello… este tipo es prácticamente invencible con el Dark Spell… su energía para nada disminuye… solo hay una forma de acabar con él… y es… de la misma forma que acabé con… el hijo de Stalking Fox.

- ¡Suéltalos! – Oigo que grita alguien detrás de Sigmund, este nos suelta haciéndonos caer al suelo de rodillas y noto que es Vanessa la que se le ha colgado de la espalda tratando de asfixiarlo.

- ¡Maldita perra, suéltame! – Grita Sigmund y Vanessa saca su cuchillo, se lo clava en el pecho y el Fantasma grita, saca el cuchillo con una mano y toma del cabello a Vanessa azotándola en el suelo con la otra, después… el muy maldito… agarra una mano de Vanessa y la pone cerca de un trozo de madera para partir leña… y clava la mano de mi hermana ahí… Vanessa… obviamente grita de dolor y yo me pongo de pie.

Ayuda a Van… y ten el cuchillo a la mano… - Le susurro a Jason mientras me pongo de pie, corro hacia Sigmund y empiezo a atacarlo… obviamente más débil y lento que antes… pero tratando de igualar sus habilidades… de pronto el tipo carga un par de esferas y trata de estrellármelas al mismo tiempo… cosa que dejo que haga… siento como mi cráneo se fractura un poco haciendo un pequeño crujido… siento como empiezo a sangrar de mi nariz y oídos… lentamente… ya sin fuerza… me abalanzo sobre Sigmund quien me abraza fuertemente… rompiéndome las costillas… dejándome sin fuerzas ni para gritar.

Qué fácil… ha sido vencerte Ghost… - Me susurra y yo sonrío un poco abriendo los ojos.

Sí… lo mismo digo… ¡Maldito hijo de perra! – Le grito llenando de energía mis manos, mis dedos, y clavándoselos en la espalda… perforándole la piel.

- ¡¿Pero qué…?! – Grita para después hacerlo de dolor… de golpe… empiezo a disminuir mi energía liberando las almas del averno… como cuando vencí al hijo de Stalking Fox… nuestras energías se unen y confunden… fusionándose… y con ello… las almas también… escapándose del cuerpo de ambos… haciéndonos sentir el verdadero dolor y peso de nuestras mortales heridas… no haciéndonos gritar… sino… simplemente caer de rodillas al suelo.

Ahora… - Apenas susurro… veo como Vanessa llega frente a mí y toma al tipo por el cabello… lo jala hacia atrás poniendo el cuchillo sobre su cuello… mas no lo corta.

Está muerto ya… - Susurra mi hermana… lentamente… saco mis dedos de su espalda… siendo esto lo único que me detenía de no caer de sopetón al suelo… cosa que ahora hago volteando el rostro hacia donde está Jason… él ha perdido el conocimiento… es cierto… el hechizo lo hicimos entre los dos… las almas de ambos tienen que liberarse… sonrío… y cierro los ojos rindiéndome al cansancio… al dolor… al… frío agarre del ángel de la muerte… esto tenía que pasar… así… tenía que pasar.

(THE GHOST: Alucinación, “Lo que fue”.)

Llego a México nuevamente, al Distrito Federal, a Milpa Alta. Entre las personas empiezo a preguntar por la jefatura local, al encontrarla entro como si nada hasta la recepción poniéndome un par de guantes.

Mariana Fuentes… ¿Se encuentra? – Le pregunto al policía que está detrás del escritorio.

Sí se encuentra pero no está recibiendo a nadie en estos momentos, ¿Qué deseaba? – Me pregunta y miro como el arma del tipo está sobre el escritorio, sonrío y la atraigo hacia mí para después apuntarle a la cabeza.

Asesinarla. – Le contesto disparándole fríamente, con la mente cierro la puerta principal y volteo hacia el pasillo, noto que varios policías salen de las oficinas y sacan sus armas, me cubro detrás de un pilar y después empiezo a dispararles en el pecho, cuando los mato me acerco a ellos y tomo otra arma así como también cartuchos de balas, recargo las armas y sigo caminando y asesinando a todo policía que se me cruza enfrente hasta llegar a la oficina de la Comandante, abro la puerta y me recibe una ráfaga de SMG, tres balas de ella me impactan un brazo haciéndome soltar el arma que en este cargaba, me cubro en la pared y cierro mis ojos curándome, al terminar me asomo por la puerta y noto que la chica está escondida detrás de su escritorio.

- ¿No piensas salir? – Pregunto en voz alta siendo contestado por otra ráfaga de su arma.

Tomaré eso como un no. – Digo y miro que exactamente arriba del escritorio de Mariana se encuentra un ventilador, sonrío y le disparo varias veces haciendo que este le caiga encima, la chica grita de dolor y yo entro corriendo a la oficina, me subo en el escritorio y noto que Mariana está sangrando de la cabeza algo dolorida como para reaccionar, le apunto a la cabeza y le disparo un par de veces.

Van dos… - Susurro soltando el arma homicida sobre el cuerpo de la Comandante, de pronto… empiezo a oír varias sirenas de policía alrededor del lugar.

Demonios… qué dolor de cabeza… - Digo llevándome una mano hacia los ojos para frotármelos mientras me bajo del escritorio.

Al abrir los ojos de nuevo… noto que… estoy acostado… no parado… ¿Qué está pasando? Miro como si… estuviera amaneciendo pues el sol está saliendo lentamente en el cielo… ¿Cómo llegué aquí? ¿Dónde… es… “Aquí”? De pronto… mis ojos no aguantan más y se cierran autónomamente.

(THE GHOST: Alucinación, “Lo que fue”.)

Las patrullas me siguen de cerca por las calles de Milán y miro por el espejo retrovisor que los copilotos ya sacaron sus armas.

- ¡Mierda! – Grito dando una curva cerrando oyendo como los tipos me han disparado y las balas han impactado la carrocería de mi coche. Acelero a toda velocidad hasta ver como tres patrullas han hecho una barricada frente a mí.

- ¡¿Ah sí?! – Digo sin desacelerar ni un kilómetro por hora hasta impactar el cofre de una patrulla abriéndome paso, sigo avanzando hasta ver un hotel de lujo, meto el freno de mano y me bajo del vehículo para entrar corriendo al lugar oyendo como los policías hacen lo mismo para no perderme la pista. Llego hasta el lobby y noto como la gente se me queda viendo, sigo avanzando hasta entrar al gran salón del lugar… al parecer hay alguna especie de cena… corro entre las personas incluso subiéndome a las mesas hasta llegar a la cocina, entro y noto que en el lugar hay muchos chef preparando la comida, saco mi arma y disparo hacia un reloj de pared.

- ¡¡¡Si valoran su vida, fuera!!! – Grito caminando hacia la salida de atrás viendo como las personas salen por donde yo entré, segundos después… entran los policías.

- ¡Chicos! ¡¿No saben que los niños como ustedes deben mantenerse alejados de las cocinas?! – Pregunto disparándole a dos tanques de gas haciéndolos explotar, salgo corriendo de ahí a toda velocidad y después de unos segundos la cocina explota tremendamente.

Poco a poco voy bajando la velocidad sin darme cuenta de donde estoy… y cuando subo la mirada… noto que estoy en una especie de desierto… siento que no voy caminando mas sí avanzando… volteo a ver hacia un lado y noto que… mi hermano va a mi lado.

Jason… - Susurro y siento como mis ojos se cierran pesadamente sin nada que pueda hacer… de pronto… dejo de sentir sensación alguna… ni calor… ni frío… nada en absoluto… nada.

(THE GHOST: Alucinación.)

De momento… empiezo a sentir un poco de lucidez… lucidez mas no control de mi cuerpo.

- ¡Rápido, rápido! ¡Lo estamos perdiendo! – Distingo la voz de un tipo entre todo el ruido que alcanzo a oír.

Está demasiado mal herido… necesita un milagro. – Oigo que dice una chica mientras siento como empiezan a limpiar mi rostro… de pronto… siento que mi cuerpo empieza a convulsionar para después toser escupiendo algo mientras se abren mis ojos… y me dejan ver lo que está pasando.

- ¡¡Entró en shock, no hay pulso!! – Grita la chica mientras veo como sangre cubre mis ojos haciéndome ver mi alrededor del color de esta… estoy en una ambulancia al parecer… la cual va maniobrando por las calles a mucha velocidad… de pronto… siento como si mi perspectiva se hiciera más pequeña… más concentrada… saliéndose en sí de mí… veo como la chica paramédica prepara la máquina de electrochoques y la acerca a mi cuerpo.

- ¡Despejen! – Oigo que dice de forma lenta… al parecer… el tiempo se ha ralentizado… siento como mi cuerpo reacciona ante la descarga de energía del electrochoque haciéndome ver blanco y negro… resaltando mis sensaciones.

- ¡Despejen! – Dice de nuevo la chica… sintiendo en mi cuerpo el frío metal que me hace querer estremecer… mas simplemente no puedo… de pronto… el metal transmite de golpe el choque eléctrico… reaccionando mis nervios.

- ¡Una vez más! – Dice la chica dándome otro electrochoque… llegando la energía esta vez a mi cabeza mas yéndose de la misma manera en que llegó.

- ¡Aún sin pulso! – Dice el paramédico que asiste a la chica.

- ¡Adrenalina! – Dice la chica mientras, el tipo le da una jeringa y la chica me la inyecta en el corazón rápidamente… haciendo que mi visión cambie de nuevo a color.

- ¡¿Pulso?! – Dice la chica sacando la jeringa de mi cuerpo.

Débil, pero hay. – Le contesta el tipo.

Por ahora… es todo lo que podemos lograr… tratemos de mantenerlo así hasta llegar al hospital. – Susurra la chica empezando a limpiar mi rostro de nuevo... de pronto… mi perspectiva se sale por una ventana de la ambulancia quedando en medio de la calle… noto que la ambulancia entra a lo que parece ser una ciudad… volteo hacia un lado notando un letrero que no tiene ninguna inscripción.

Bajo la mirada y noto que… tengo mi cuerpo de vuelta… miro mis manos y noto que estas en realidad se mueven a mi merced.

No puedes morir aquí… no ahora que todo ha terminado… - Me dice una voz inconfundible detrás de mí.

Hank… - Susurro dándome vuelta… noto que él, Dark, Wesley y du Sang están juntos… este último flotando en el aire sentado.

Hijo… has viajado desde muy lejos… has arriesgado todo lo que siempre quisiste por salvar a tu hermano… por ayudar a su familia como ayudarían a la tuya… por apoyar a tu hermana tal y como ella lo hizo aún si no lo recuerda… no… no mereces morir aquí… - Me dice… mi padre… acercándose a mí… de pronto… al estar cerca… me abraza… haciéndome perder todas mis fuerzas.

Gracias… por cuidar nuestra familia… por ocupar mi lugar… gracias… por ser mi hijo… - Me susurra al oído… aparentemente durmiéndome… aparentemente… haciéndome perder el conocimiento al instante.

(THE GHOST: Presente.)

Despierto oyendo el sonido agudo de un cardiograma muy cerca de mí… siento que estoy acostado sobre una cama y que me han puesto una intravenosa, abro los ojos lentamente mas no soporto la luz, los cierro de nuevo apretándolos un poco llevándome mi mano libre a ellos… me los froto un poco y abro mis ojos de nuevo… ahora sí pudiendo ver que estoy en un hospital… bajo la mano lentamente mas siento que la cabeza de alguien está sobre mi estómago, volteo a ver y noto que es Samantha la que se ha quedado dormida aparentemente cuidándome… sonrío… y empiezo a acariciarle el cabello lentamente… después de unos segundos miro alrededor de todo el lugar… la han dejado sola conmigo. Quizá una media hora después veo como se abre la puerta del cuarto, volteo a ver y miro que es Thomas el que entra con un par de vasos de café.

Al fin despertó… - Me dice con una sonrisa caminando hacia mi hija, pone el vaso de café sobre la mesilla al lado de la cama y empieza a tomar del otro.

- ¿Al fin? – Le pregunto y él asiente con la cabeza posando su mano sobre la espalda de Samantha.

Sí… ha pasado inconsciente por una semana completa… - Me responde… cielo santo… ¿Tanto tiempo? Eso significa que…

- ¿Qué pasó con la graduación de Sam? – Le pregunto viendo a mi hija.

Pues… es hoy… su esposa fue a hablar por teléfono hacia la escuela… a explicarle al director que Sam no asistirá. – Me contesta.

Pero… ¿Por qué? – Le pregunto volteándolo a ver a él.

Pues… por que no quería dejarlo… Samantha no se ha movido de esta habitación mas que para asearse… aquí ha comido, aquí ha dormido… - Me responde y yo sonrío un poco… vaya… pobre Samantha.

Pero… mi niña ha estado tan ilusionada con su graduación… - Susurro más para mí que para Thomas.

Sí… pero si usted no va… dudo que ella lo haga. – Susurra Thomas y yo asiento con la cabeza… para después reírme suavemente.

Ay mi angelito… - Susurro empezando a acariciarle el rostro… sus mejillas… la orilla de su boca… Samantha es una mujercita bellísima… igual que su madre.

Sam… Sam… despierta mi amor… - Le susurro a mi hija acariciando sus labios… ella… lentamente arrastra una de sus manos hasta mis dedos agarrándolos mientras sonríe y gime perezosamente, me levanto lentamente y le doy un beso en la frente.

Mi amor… ¿No quieres ir a la graduación mi cielo? – Le pregunto… mi hija… lentamente abre los ojos y sonríe abiertamente al verme.

Despertaste… - Me susurra y yo le doy un pequeño beso en la nariz.

Sí angelito… ¡Cómo no voy a despertar si hoy te gradúas! – Le digo sonriéndole igual que ella, Samantha se ríe suavemente y lentamente se pone de pie para sentarse en la orilla de la cama y abrazarme.

Qué bueno… por que no pensaba moverme de aquí hasta que lo hicieras… - Me susurra en el oído mientras yo la abrazo también, Thomas sonríe ante la escena y simplemente se cruza de brazos.

Tom… ¿Podrías detener a mi esposa por favor? – Le pregunto y él hace una seña de “Salud” con su mano, accediendo a lo que yo le pedí, camina fuera de la habitación y cierra la puerta, mi hija se separa lentamente de mí y me mira a los ojos fijamente.

Te amo papi… y… no me vuelvas a preocupar así… te lo advierto. – Me dice con amenaza en su voz a lo que yo me río suavemente.

Está bien angelito… no lo vuelvo hacer… yo también te amo. Ahora… vamos… hay que alistarnos. – Le digo quitándome la intravenosa, mi hija camina hacia el armario y me trae mi ropa, al parecer limpia, me la pongo mientras ella se toma el café que le trajo su novio y después salimos de la habitación. Ya que aún me siento un poco mareado por los medicamentos que sin duda me administraron le paso el brazo sobre los hombros a mi hija y ella me abraza por la cintura, salimos a la recepción y noto que Kimberly está hablando con Thomas, cuando mi esposa me ve sonríe y se acerca a mí.

- ¡Mi amor! – Me dice colgando sus brazos de mi cuello.

- ¡Gracias a Dios despertaste! – Me dice dándome varios besos en la mejilla para después hundir su rostro en mi cuello, cierro los ojos sintiendo el calor de mi esposa y la abrazo con el brazo libre.

Sí mi amor… desperté… - Le susurro besándole la frente también.

Después de un par de minutos abrazados mi esposa se separa lentamente de mí y me besa profundamente.

Ay… por favor… - Susurra mi hija haciéndonos sonreír a mi esposa y a mí.

Sam… - Oímos que dice Thomas con voz de advertencia.

- ¡Hmph! – Dice caprichosamente mi hija. Segundos después mi esposa se separa de mí acariciándome el rostro y empieza a sonreírme.

Te amo… - Me susurra casi inaudible.

Yo también… - Le susurro yo.

Sé que no es exactamente una pregunta inteligente pero… ¿Dónde estamos? – Les pregunto volteando a ver alrededor.

Bueno… Vanessa y Jason te trajeron al hospital más cercano… así que… te trajeron a Tucson… - Me responde Kimberly… Vanessa y Jason me trajeron… así que… fue pura alucinación lo que vi.

Cielos… ¿Cómo llegaron ustedes hasta acá? – Pregunto.

En avión… no podíamos dejarte solo. – Me responde Samantha y le sonrío.

Entonces… eso significa que tenemos un largo camino por recorrer… - Digo y todos salimos fuera del hospital.

Al llegar a la calle noto que Jason y su familia se bajan de su camioneta, cuando mi hermano me ve sonríe y se acerca a mí.

Jake. – Me dice.

Jason. – Le digo yo, nos reímos suavemente y suelto a mi esposa e hija para abrazar a mi hermano… ¿Quién iba a pensar que… algún día llegaríamos a ser así de apegados?

Gracias… por venir a buscarme… - Me susurra al oído.

Hey… tú hubieras hecho lo mismo… - Le susurro y él se ríe un poco.

Claro que sí… - Me susurra y nos separamos.

- ¿Dónde está Vanessa? – Le pregunto.

Con su familia… dice que es primera y última vez que nos ayuda en este tipo de problemas… que tiene mucho por qué vivir como para andar arriesgando su vida al igual que nosotros… aún así… te agradece que hayas venido. – Me contesta y me río suavemente… ah… qué chica.

Así que… ¿Para dónde iban? – Nos pregunta Jason. Nos subimos todos a su camioneta, saludando a su familia, y este nos lleva al aeropuerto, al llegar compramos cuatro boletos a Alaska y cuando llega la hora nos despedimos de todos, siendo mi hermano y yo los últimos en darnos la mano.

Gracias por todo Jake… no sabes en qué deuda estoy contigo… - Me dice y yo bajo la mirada.

No Jason… no me debes nada… a decir verdad… soy yo el que te debo mucho a ti… sin ti no hubiera nacido… sin ti no hubiera… logrado… tener la bella familia que tengo. – Le digo volteando a ver a Kimberly, Samantha y su novio, quienes ya están abordando el vuelo.

Bueno… tengo que irme… - Le digo después de unos segundos volteándolo a ver.

Bon voyage mon frère, je t’aime bien. – Me dice y me río suavemente.

Merci mon frère… je t’aime bien aussi. – Le digo… por primera vez en mi vida… nos abrazamos y al separarnos camino hacia la entrada del vuelo y revisan mi boleto, después camino hacia mi familia y abordamos el avión que nos llevará de vuelta a casa.

Al aterrizar en Alaska tomamos un taxi a la cabaña, le decimos que nos espere y entramos a nuestro hogar, nos bañamos, vestimos y alistamos rápidamente para después salir de la cabaña y subirnos al taxi para que este nos lleve a la escuela de Samantha. Al llegar Kimberly, Samantha y su novio se bajan del automóvil para entrar rápidamente dentro de la institución, al bajarme yo le pago al chofer y entro al lugar. Camino al auditorio y noto que el director ya va por las personas de apellido “Z”, camino hacia donde está mi esposa, Thomas, Luís y Abbygail y me siento al lado de ellos.

- ¿Qué pasó? – Le pregunto a mi esposa y ella me sonríe.

Nada malo. – Me contesta.

Y por último… Samantha Andrews. – Dice el director y ambos volteamos a ver… viendo como nuestra hija entra con la toga, birrete y una gran sonrisa, todos empezamos a aplaudir y Samantha le da la mano al director.

Pensamos que no vendrías… - Oigo que le susurra y ella solo se ríe suavemente.

Gracias. – Le dice cuando el señor le da su título de Bachiller.

¡¿Cuándo es la boda?! ¡Queremos pastel! ¡Presenta al novio! – Empiezan a gritarles varias chicas, entre ellas Ashley, haciendo reír a las personas.

- ¡Locas! – Les grita Samantha un poco sonrojada, miro de reojo a Thomas y noto que él se ha sonrojado de igual manera que mi hija pues sabe que a él le están haciendo la broma también.

Después de la ceremonia, que termina ya de noche, la escuela ofrece una fiesta para sus egresados y los padres de estos, nos quedamos y Samantha y Thomas empiezan a charlar con sus amigos y a bailar entre ellos mientras mi esposa y yo nos quedamos charlando con Abbygail y Luís… de pronto… me siento agobiado por el calor y el ruido del lugar.

Ya vuelvo. – Les digo a los tres dándole un pequeño beso a mi esposa.

Está bien. – Me dice y salgo al patio de la escuela. Meto mis manos a las bolsas del pantalón y empiezo a ver alrededor… qué curioso que… tan de repente… con un solo sacrificio… pudimos acabar con Sigmund… con el Fantasma invencible… el eterno aliado de las almas oscuras… qué curioso… que no fue la fuerza la que tenía que dominar… ni siquiera quizá la inteligencia… sino… lo que ya dije… el sacrificio… de alguien por los suyos… de mi persona nuevamente por mi familia… mis hermanos, sus esposas e hijos… Kimberly y Samantha… e incluso… lo que ella quiere ser con Thomas… bien dicen que… con el sacrificio exacto de uno pueden sobrevivir miles… bien dicen que por tu sufrir muchos podrán sonreír… y aunque no morí… no hubiera dudado en hacerlo… esa era la idea en verdad… igual que con el hijo de Stalking Fox… estaba dispuesto a morir por todo y todos… pero esta vez no por que nada me importara… sino por el contrario… todo era mi responsabilidad.

Miro hacia el cielo notando las estrellas… ¿Será que morí nuevamente? ¿Será que fallecí y por eso reviví parte del pasado inexistente, del pasado de aquella Visión? No lo sé… siento que he llegado a un punto en mi vida donde todo simplemente parece un sueño… donde sueño y realidad se me mezclan en mi vida… donde lo bueno y lo malo hace sutil contacto entre sí prevaleciendo siempre esa sensación de que todo estará bien si así lo quiero… si por ello me esfuerzo… en realidad… en este momento, aquí y ahora, simplemente puedo recalcar lo que siempre he dicho al tener a mi esposa en hija en mis brazos… aquí y ahora puedo decir… que todo valió la pena… todo en absoluto… desde que fui… el Ángel de la Muerte… hasta que pasé aquella sección donde se me juntó el Amor, Maldad y Sufrimiento… cuando “Perdí” a mis princesas… recuerdo… esa Visión como una Perdición Eterna la cual no pude escapar… y finalmente… mi regreso, la salvación de mi esposa, el nacimiento de mi hija, su crecer, su graduación… sí… definitivamente… ha sido… Sueño y Realidad.

Por siempre y para siempre recordaré cada una de estas partes de mi vida… ahora que parece que ya no queda nada por hacer… que ya no hay ninguna señal de maldad que atente contra mi familia o yo… ahora que simplemente me queda disfrutar lo que me resta de vida… esperando no volver a tener que derramar la sangre de nadie… esperando no volver a quitar una vida… simplemente viendo a Samantha realizarse como una persona común y corriente al lado de Kimberly… todo esto… a mis 46 años de vida… aún si no viví esos 46 años en realidad.

- ¿Papi? ¿Estás bien? – Oigo que me pregunta la voz de mi hija, haciéndome bajar la mirada del cielo al suelo, de pronto… siento como Samantha toma mi brazo y yo sonrío, volteo a verla y noto que me está sonriendo de igual manera.

Sí amor… mejor que nunca. – Le contesto zafando mi brazo de los suyos para abrazarla… qué bien se siente que el pasado haya terminado… y que el futuro esté por comenzar.

Vamos señorita… te estás perdiendo tu fiesta. – Le susurro a Samantha después de un par de minutos en silencio dándole un beso en la frente oyendo como ella se ríe suavemente.

Vamos entonces. – Me dice besándome ella la mejilla para posteriormente darnos la vuelta y caminar de nuevo dentro de la institución… sí… el futuro… ya está comenzando… y le toca a mi hija vivirlo.

Clon o no clon, Fantasma o humano,

No importó cuando aprendí a amar,

De luz y sombra, de sacro y profano,

Lo que no existió tratando de olvidar.

Sonriendo a la vida y la muerte por igual,

Sintiendo la sangre derramarse sin cesar,

Desbordándome como río desborda su caudal,

Mas regresando a lo que prometí siempre cuidar.

Quitando vidas en un principio incoherente,

Poco a poco escribiendo una historia singular,

Así… me fui creando ese futuro tan decente,

Que llegué en un oscuro tiempo solo a soñar.

Clon o no clon, Fantasma o humano,

No importa a mi esposa, menos a su amor,

No importa a mi hija, que me brinda su calor.

Ahora… no importa a mí… soy clon, Fantasma y humano.

- FIN -

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