Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Fiction » Spiritual » Sólo tú font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Laylah
Fiction Rated: M - Spanish - Tragedy - Published: 08-05-09 - Updated: 08-05-09 - Complete - id:2705864

Esta habitación no es como la tuya. No tiene aquel olor tan especial, que nunca podré olvidar. También está demasiada ordenada; no como tú la tenías. No te gustaba ordenarla, pero nunca te lo tuve en cuenta; a mi me gustas así.

Todo es de color blanco. No me gusta nada, hay demasiada luminosidad. El tono grisáceo que tenían las otras paredes era mucho más bonito y me ayudaba a dormir; me tranquilizaba mucho.

Sigo creyendo que este no es mi lugar; no si no es contigo. Si tú estuvieras aquí sería todo distinto. No entiendo como esas personas han podido encerrarme aquí, en contra de mis deseos; y, sobre todo, alejándome aún más de ti.

¿Dónde estás? ¿Estás pensando en mí?

Seguro que sí; porque de todas las mujeres que existen me elegiste a mí. Te fijaste sólo en mí. Y en nadie más.

Y empecé a vivir contigo; y, a partir de ahí, empecé una vida completamente nueva. A tu lado.

Eras un hombre de treinta y cinco años, con aspecto un tanto desaliñado; pero con un encanto bastante peculiar, bastante brusco; pero en tu interior eras muy sensible.

Cada día me preparabas la comida, solamente para mí; por eso no me he acostumbrado a comer nada que no esté hecho por ti.

Cada día me decías cuán importante era. Aquí me tratan como si fuera una más del montón.

Cada día me acariciabas cuando hablaba. Aquí me mandan callar.

Incluso me diste una habitación propia al ver que yo no estaba preparada para dormir contigo. Aquí duermo con una compañera de habitación.

Y por eso me cuesta tanto dormirme, porque aún recuerdo, aquella noche tan mágica, tan maravillosa, tan especial. Mi primera vez; contigo, con el único hombre que realmente quería hacerlo, y quiero volver a vivirla.

Fue suave, lento, con mucho amor. Un beso por aquí, una caricia por allá... Me embestías con cuidado de no hacerme daño, profundo, para sentirte más unido a mí.

Siempre me has tratado de una manera muy especial, y siempre te agradeceré ese trato que tuviste conmigo.

Mi compañera de habitación me llama loca por hablar siempre de ti. Por no tener otro tema de conversación. Por amarte.

Ella si que está loca. No quiere comer, y está seca como un palo.

No me gusta, la odio, me dice que tú no me quieres, y eso no es verdad. A ella si que no la quiere nadie, que la atan y nadie la visita.

Espero que tú algún día vengas; aunque estoy segura de que lo harás, eres tan maravilloso que seguro que vendrás.

¿Me amas, verdad que sí?

Yo te amo, te amo más que nadie en este mundo. Eres mi sueño, mi vida. Lo eres todo para mí.

Por eso te echo tanto de menos...

Lloro nada más pensar en ti, en que no te he vuelto a ver desde hace meses, en que no sé cuando volveré a verte.

Te necesito...

Apenas como; apenas duermo; apenas vivo.

Porque no estás conmigo. Nada es igual si no estás aquí.

Te extraño y te amo.

¿Dónde estás? Te echo de menos. Ven a visitarme pronto, seguro que con tu visita me vuelve el apetito.

Vuelve, mi amor.

***

- Según Andrea, su compañera de habitación, Lucía no duerme, se queda las noches en vela dando vueltas por su habitación. También se niega a comer, dice que no comerá nada que no prepare Jesús. Es peor incluso que ella, que sufre anorexia. Está claro que sufre de síndrome de Estocolmo, que, junto con un grave trastorno esquizoafectivo hace inadecuado que salga del centro.

- ¿Cree que se recuperará, Doctor?

- Es difícil. Se ha enamorado de su secuestrador; y mucho más, su percepción de la realidad se había nublado de tal manera que sus maltratos y violaciones eran para ella una demostración de amor.

- ¿Y qué podemos hacer?

- Darle todo el apoyo posible. Eso sí, nunca le obliguen a ver la realidad; puede que nunca consiga aceptarlo. De todos modos, le daremos la medicación adecuada para poder ayudarla a afrontarlo y para que, al menos, pueda descansar tranquilamente. Si duerme un poco, quizás pueda ver la realidad un poco mejor.

- De acuerdo.

- Y un último consejo, intentad que se sienta lo más cómoda posible. En cuanto la sedemos un poco y se encuentre más calmada podrán entrar a verla.

- Gracias Doctor.


Return to Top