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Fiction » Fantasy » La Junta de Montmartre
elendoy
Author of 13 Stories
Rated: T - Spanish - Adventure/Humor - Reviews: 64 - Updated: 02-18-11 - Published: 08-14-09 - id:2709189

Una historia basada en un viaje a Europa que hice, tiempo atrás.

Espero que les agrade.

Cualquier duda, comentario, o sugerencia siempre es considerado, así que no duden en dejar reviews...

Gracias a Esciam por betearme. (¡Y Feliz Cumple!)


Prólogo

Duras Decisiones

En una oscura habitación en lo alto de Montmartre, unas voces mantenían una discusión. La chimenea se encontraba apagada y las cortinas estaban corridas. Afuera reinaba la característica luz de París. Al menos cinco personas estaban reunidas alrededor de una mesa. En el centro de esta, tres esferas de cristal estaban puestas cuidadosamente.

Una voz de mujer, la líder, se sobrepuso sobre el resto de voces que había en el lugar. Todos los presentes hablaban francés.

—Debemos elegir al guardián de este período. Desafortunadamente las opciones disponibles son pocas. La guardiana pasada— una de las figuras en la habitación bajó la cabeza por un instante, como haciendo una reverencia—. No consiguió cumplir con los deberes asignados. Por lo que hoy nos encontramos en una encrucijada: Por un lado, no hay ningún prospecto que cumpla con todos los requerimientos y, por el otro, no tenemos un maestro para el siguiente guardián, por el motivo que todos en la junta ya conocemos— la líder se detuvo, y todos los miembros guardaron silencio analizando sus palabras. Una de las esferas de cristal, empezó a brillar con una tenue luz azulada, la líder volvió a ver a la esfera—. ¿Sí, Inna?

—Compañeros, lamento la tardanza y no haber podido asistir a la reunión de forma física. Asuntos terrenales, ustedes comprenderán. Ahora, con respecto a los prospectos... ¿Qué tenemos?— la voz que salió de la esfera tenía por dueña a una mujer de unos setenta años, con fuerte acento germano en el francés que utilizaba.

Una de las figuras, que estaba sentada en una silla junto a la mesa, se puso en pie. Dirigió sus pasos hacia la chimenea y extendió sus manos frente a esta. De inmediato unas llamas empezaron a salir de la madera, y en pocos segundos la leña se encontraba completamente encendida. Un humo emanó del fuego, creando tres rostros humanos: una niña de unos cinco años, un chico con una boina con poco más de cuatro inviernos de vida, y otro seis.

— Pero estos no son prospectos. ¡Son unos niñitos, es inaceptable!— dijo una voz masculina muy indignada, que venía de otra esfera, que brillaba con un ligero tono verdoso. Otras voces expresaron su disconformidad, al respecto.

—No podemos dar esa responsabilidad a un niño, independientemente de cual sea elegido por esta junta, yo sé como es. Ellos no van a ser capaces de manejar la presión, responsabilidad y poder que conlleva esta tarea. Yo tuve esa carga a los doce años y fue muy difícil para mí. Ellos no tendrán siquiera un maestro. Jamás podrían realizar la misión de este período y aprender por sí mismos en un mes. Me opongo con todo respeto a esto, aún si no tengo voto en la junta, ruego que tomen en cuenta mi experiencia.

—Estoy de acuerdo con tu punto, Seraphine. Sin embargo, no consigo vislumbrar la luz en todo esto. Si no es uno de ellos, no habrá guardián. Sé que no fue tu culpa no haber terminado tu periodo completo, pero estamos en un gran problema. Los prospectos son muy jóvenes para que efectúen su deber a cabalidad y tú ya no estás en el mundo de los vivos. Me parece que la decisión es obvia— uno de los seres en la habitación terminó de hablar, con su grave voz.

La figura de Seraphine se dio la vuelta y dándole la espalda a los presentes. Ella miraba a las caras en el humo de la chimenea, absorta. No es justo, esa debió de haber sido mi carga, pensó ella. Todos guardaron silencio mientras observaban la figura de ella contra la chimenea.

—Bueno miembros de la Junta de Montmartre, es hora de tomar la decisión

—Hay otra opción... es lo más correcto, pero creo que muchos de ustedes no estarán de acuerdo— la líder se vio interrumpida por la asistente más joven y nueva. El resto de los miembros ahogaron gritos y murmuraron por la insolencia de Seraphine.

—Dila entonces, joven— la única esfera que había estado en silencio, habló. Tenía un leve rastro de acento español.

La figura de la líder asintió y Seraphine continuó.

—La opción que no han contemplado es buscar a un guardián que no sea europeo.

—¡No es posible! Los prospectos deben poseer sangre europea o al menos tener algún antepasado ocho generaciones atrás. Además deben de haber nacido y vivido en Europa!— exclamó Inna, sumamente molesta con esa niña insolente, que se atrevía a no seguir las tradiciones. Por eso estaba muerta, pensó con satisfacción.

—Les dije que no les iba a agradar mi propuesta— les dijo Seraphine impasible —. Sin embargo, la sangre europea aún se debe mantener entre los requisitos, solo que ahora se obviaría la regla que indica que deben vivir y haber nacido en Europa— Seraphine extendió su mano izquierda, con un tintineo de pulseras de oro y plata, hacia el fuego. Con la derecha hizo el ademán de dispersar el humo. Las figuras de los tres niños fueron sustituidas por dos adolescentes. Ella se distanció de la chimenea y encaró a los presentes—. Ellos tienen una edad más razonable para soportar este deber. El mayor inconveniente es que los dos no son muy sensibles a lo extra-terrenal. Pero el resto de requisitos los llenan.

—Seraphine, el chico a duras penas llena el requisito de energía vital y la chica no es ¿Cómo decirlo? Buena para concentrarse— dijo la figura que no había dicho una palabra en toda la sesión.

—Lo sé, Lluc, pero es mejor que enviar a unos niños de kindergarten a defender algo que ni siquiera entenderían— le respondió Seraphine, volvió la mirada alrededor de la mesa—. Miembros del consejo, en ustedes está el poder de tomar la decisión más acertada.

Los presentes guardaron silencio, estudiando las opciones. Seraphine abrió una de las puertas del salón, y subió las escaleras hasta llegar a la azotea del edificio. La vista de París nocturno la cautivó, mientras recibía una fresca brisa.

Se sentó en la orilla del edificio, sus piernas colgaban por un costado de este. Solo esperaba la resolución de la junta, pero mientras lo hacía, fue sacudida por la nostalgia y no pudo evitar decir...

— ¡Como extrañaba este aroma, esta vista, de París, mí París!— Una lágrima resbaló silenciosa por el rostro de Seraphine—. Fue hace cuatro años... ¿Estará él bien...?

Una figura sigilosa se le acerco.

—Hemos tomado una decisión. Lina, tu propuesta fue admitida, aunque solo por un pequeño margen. Tuve que respaldar tu palabra para convencer a los indecisos. Incluso tras haber sido sacada de tu puesto como guardiana, sigues siendo de gran importancia para todos aquí y en la otra ciudad— la líder de la junta interrumpió las cavilaciones de Seraphine, pero a esta no le importó.

—Gracias. Es mi deber, aunque no pueda enseñarle al futuro elegido como proceder con su deber de guardián— dijo Lina, Seraphine no era más que su nombre de guardiana—. Debí haber sido más fuerte...

—Ocurrió lo que debía ocurrir Lina y ya no podemos hacer nada al respecto, sin embargo, elegimos seguir tu consejo, aunque no elegimos al siguiente guardián. Aquel extranjero que demuestre mayor sensibilidad, será el guardián temporal. Pero el guardián del siguiente período sí fue elegido: Pavel, el niño ruso de seis años será el protector número CCCLIX. A tu cargo, Lina, quedará lo referente al guardián temporal, ya que fue tu idea.

—De acuerdo—Lina asintió con decisión, aunque después pareció preocupada—. Pero no tengo un cuerpo físico. ¿Cómo podré ayudar? Los prospectos no podrán verme por su poca sintonía con todo lo que no es de su mundo.

—Me temo que eso quedará a tu criterio.

Seraphine miró a su líder y asintió, luego saltó de la azotea rumbo al mirador de Montmartre, frente a la Basílica de Sacré Cœur. Tenía mucho que hacer y planear antes de que llegaran los prospectos. Y muy poco tiempo para hacerlo.


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