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Plásmalo en lienzo
Author:
AbyCat PM
Es como si dejaras de expresar con palabras lo que sientes en el interior.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Words: 708 - Reviews: 2 - Favs: 1 - Published: 08-26-09 - Status: Complete - id: 2714084
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Plásmalo en lienzo

by AbyCat

Llovía afuera, mientras ella se perdía observando el infinito, dejando que las cosas de su cabeza salieran, como todos los días, como quieran. Ella no les haría caso, como siempre. Generalmente, así lograba sacar algo bueno por hacer, lo que sea. Tal vez, algo que se propuso y quedó allí, sin realizar. Si tomaba el valor suficiente, tal vez lo haría.

A veces, su rostro reflejaba lo que salía de su mente en ese momento, recuerdos que no estaban nunca ligados, momentos de felicidad que a veces saltaban a momentos amargos. Viajaba por su vida como si de un tour se tratase, retrocedía o avanzaba como si los tuviera viendo en un video en la televisión.

Muchas veces, también, se cuestionaba cosas. ¿Por qué esto, por qué aquello? Rara vez hallaba las respuestas, aún así, seguía la corriente de sus pensamientos.

Y es ahí cuando surgen sus ideas.

Historias hermosas, dibujos impresionantes, cuadros tan vívidos, que creía verlos claramente detrás de sus párpados cuando cerraba los ojos para que le embargara la felicidad. La felicidad de ser ella y nada más...

- Azucena, el doctor viene a verte.

Ella asentía a su madre. Las visitas del doctor nunca le gustaban, pero ya eran parte de su vida. La mujer daba el paso al hombre de delantal inmaculado, el hombre que tenía título de doctor.

- Hola Azucena, ¿cómo amaneciste hoy?

Le hizo un gesto con la mano en señal de que todo estaba bien.

- Qué bueno. Te vez mejor hoy.

El hombre le sonreía mientras se acercaba a la silla que estaba al lado de su cama. La madre de Azucena seguía en la puerta.

- Señora Clara, ¿puede dejarnos solos, por favor?

- Por supuesto, doctor.

La mujer salió a paso apretado, le costaba dejar a su hija allí.

- Veo que haz usado la libreta que te regalé.

"Más o menos", escribió ella.

- ¿No hablas mucho con la gente?

"Generalmente vienen a compadecerse de la 'mudita'."

- Debe de ser doloroso para ti escuchar eso.

"Claro que lo es. Tengo una voz, pero no quiero usarla. Eso es todo. La gente no entiende estas cosas, creen que estoy loca."

- Ya veo. ¿Haz pensado algo nuevo por estos días, o no?

"Sí. Un cuadro nuevo, pero no sé como empezarlo..."

- Pues empiézalo con el cuadro en blanco, ¿no?

"Hoy está de bromas, parece" Azucena sonrió agradecida.

- ¿Cómo ves a tu mamá últimamente?

"Sigue igual. Aún no acepta lo que me pasó."

- ¿Y tú cómo vas con eso?

"Ya mejor, gracias."

- Eso es bueno. ¿Haz decidido hablar, o aún no?

"No, no quiero. No quiero que mis palabras griten lo que llevo dentro."

- Pero tienes que desahogarte, ¿cómo lo haces, entonces?

"Con los cuadros, obviamente. Pero a veces siento que no cubren todo lo que siento en realidad..."

El doctor observó más allá, en un rincón de la habitación de la chica, cuadros de distintos tamaños pintados a mano. Unos eran hermosos, lleno de colores, otros eran apagados, sombríos. Algunos eran tétricos y otros, simplemente eran cuadros paisajistas.

- Es una buena vía de escape.

"¿Usted cree?"

- Por supuesto. Están hermosos. Es más, tienes un talento único, Azucena.

"Gracias, doctor."

- Bueno, acabamos por hoy. Que tengas un buen día, Azucena.

"Usted igual, doctor. Ah, y abríguese, que está lloviendo más fuerte."

- Tendré en cuenta tu consejo. Nos vemos, entonces.

La chica sonrió, agradecida y esperanzada.

Cuando el doctor salió, ella se levantó de su cama, tomó sus pinturas, un lienzo más o menos grande y comenzó a pintar.

Poco a poco fueron apareciendo los colores, juguetón en un lado, apagados en el otro. Diferentes imágenes aparecían mientras daba sus pinceladas, dándole forma y vida al lienzo blanco, sin nada...

Cuando acabó, se percató de que desde antes ya le tenía nombre a su cuadro, desde mucho antes de ponerse a pensar en él.

Se llamó La felicidad no se logra sin el sufrir.


La inspiración me vino después de una clase de Piscobiología sobre el dolor, en donde nuestra profesora amante del arte, nos mostró cuadros de Frida, cuadros que reflejaban su dolor.

Para los que pintamos, nuestros cuadros son nuestras vías de escape. Para los que escribimos, el lápiz y el papel lo son.

Escápate a la irrealidad.

AbyCat

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