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Obra de Arte
Por Hannah BlueBird
Era un día soleado, y hacía muy buen tiempo. Tanto, que aquella niña había decidido sacar sus pinturas del armario y correr al parque.
Hacía meses que no pintaba, desde que había dejado a Aurea y a Koushiro en el orfanato y ella había sido adoptada. Cuando se deprimía, no pintaba.
Pero sus padres adoptivos eran amables, y su madre había sonreído cuando ella le había dicho que quería volver a pintar.
Y allí estaba, pintando múltiples formas verdes en aquel lienzo que había dejado de ser blanco para dar paso a millones de colores.
Cantaba.
Sentía que aquel día iba a ocurrir algo especial.
Su cuadro casi estaba terminado. En él se apreciaban varios árboles, la fuente, algunos niños jugando en ella y varias personas que disfrutaban de la vista. Justo lo que estaba viendo ahora.
-Oye, ese cuadro es una mierda.
Monique se giró. Había dos chicos detrás de ella, de no más de 17 años. Ambos miraban su cuadro.
-Es tan feo que vamos a ahorrarle al mundo semejante atrocidad.
Uno de ellos agarró a Monique de las muñecas, mientras que otro de ellos cogía el lienzo.
-¡No, por favor!- gritaba la chica, intentando zafarse de las zarpas de aquel matón.- ¡Devolvédmelo!
El otro chico rió y se dirigió a la fuente, con claras intenciones de arrojar el cuadro a ella.
-¿No tenéis suficiente conmigo?
Monique abrió los ojos. Un chico de su edad, con el cabello de punta pelirrojo y la ropa empapada, observaba al otro. El matón soltó una carcajada.
-¿Y qué vas a hacer, quitarme el cuadro?
El chico que sujetaba a Monique rió, al observar al pequeño pelirrojo intentar arrebatarle el lienzo al otro, mucho más alto que él.
-Ese niñato no ha tenido suficiente con que le tiráramos el portátil a la fuente...- dijo, con una mueca. Monique le miró con sorpresa.- El desgraciado se ha lanzado y todo a recogerlo.
Monique miró a aquel pelirrojo. Le conmovió el hecho de que intentara ayudarla. Intentara, porque lo único que consiguió fue que el otro le diera un empujón, le tirara al suelo y arrojara finalmente el cuadro a la fuente.
Soltaron a Monique, y se alejaron corriendo. La chica se quedó de rodillas. Lloraba.
-Lo siento.
Levantó la vista. Aquel chico pelirrojo la miraba con tristeza. Ahora que se fijaba, tenía los ojos grandes y castaños.
-No...- murmuró Monique. El chico le tendió la mano, y ella la aceptó.- Tú no eres el que me ha quitado mi cuadro, así que no tienes por qué disculparte. Es más, te agradezco que hayas intentado recuperarlo.
Monique sonrió. Con los labios y los ojos. El chico correspondió a su sonrisa.
-Te he estado observando pintar.- dijo el chico. Sacó unas gafas del bolsillo de su cazadora, y se las puso.- Tienes un estilo muy personal. Me gusta.
Monique se sonrojó. Aquel chico era muy amable con ella.
-Gracias...- susurró.
-La verdad...- el chico puso sus brazos detrás de la cabeza y miró al cielo.- Yo soy más de informática, las artes no se me dan bien... Pero sé apreciar las obras de arte en cuanto las veo.
Le dirigió una mirada seductora a Monique. La chica se sonrojó aun más.
-Por cierto.- el chico no dejó de sonreír.- Me llamo Matsuura Tamaki, ¿y tú, obra de arte?
Parte de Crónicas de un Orfanato.
Pronto más.
ATTE: Hannah BlueBird