
Regalo de cumpleaños a Elendoy... ¡Un fanfic de la Junta de Montmartre! ¡Espero les guste y FELIZ CUMPLEAÑOS, ELENDOY!
Rated: Fiction T - Spanish - Supernatural - Words: 1,219 - Reviews: 6 - Favs: 1 - Published: 10-04-09 - Status: Complete - id: 2727694
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Una llamada desde París
Ariana Silva sabía que tenía instinto. Por ejemplo, cuando ella presentía que algo iba a ir mal con un trabajo de la universidad, invariablemente tenían un percance: como muertes de llaves mayas, computadoras que se bloqueaban, algunos de sus compañeros que no hacía su parte a tiempo…
No solo presentía las cosas, sino que a veces parecía saber cuando estaba pasando algo en el preciso instante que pasaba; llegando a su mente, junto a una gran emoción acorde a lo que presentía, la imagen y el nombre de la persona en cuestión, con posibilidades muy acertadas de la situación que estaba viviendo en ese preciso instante.
Tenía tanto instinto, que a veces se asustaba de él. Un día se había levantado por un sueño muy vívido sobre una de sus mejores amigas. En ese preciso instante ella estaba bailando, pero Ariana, sentada en su cama y a varios kilómetros de su amiga, simplemente sabía -porque su cuerpo se lo decía con ese miedo frío que se había instalado en su pecho-; que pronto algo muy malo le iba a pasar. Tratando de no parecer tan conmocionada como en verdad estaba, llamó a su amiga al instante y la hizo irse a su casa. Ariana no le dijo que la vio, en su sueño y como si se tratara de una escena en CSI o algo así, ser drogada y violada.
Y es que tener instinto y creer en él, no era algo de lo que hablara abiertamente con nadie. Algunas veces hasta ella se creía loca rematada. La gente alrededor suyo le decía que era una "guavera", gran consejera o muy aguda. Ariana quería creerles pero en su fuero interno, sabía que no era solo eso.
Al menos reconocía que no todo su instinto trataba sobre cosas negativas: a veces estaba tranquila en momentos estresantes, sabiendo que todo iba a estar bien cuando pronto lo estuvo (como cuando Valeria se perdió en el mall San Pedro con seis años de edad, y la encontraron durmiendo jugando entre enormes peluches de una juguetería). Además, era muy útil y hasta entretenido, con sus diferentes facetas: sabía casi siempre si alguien le quería mentía; le llegaban a su mente las historias y vivencias pasadas de las personas con la que estaba, como si su imaginación fuese visionaria y la gente, simples personajes de algún cuento o historia que se estuviera inventando en ese momento…
También se reconocía que su instinto no era 100% infalible, más que todo en los presentimientos del futuro. Sabía que era una habilidad que tenía que entrenar para poder usar a plenitud y, aunque Ariana se sorprendía a sí misma aprendiendo las reglas del juego de éste, se mandaba a no "jugar" con él. Eso lo haría más real… y a ella, más loca.
Pero en esos días, hubiera preferido haberlo hecho. Mejor ser una loca declarada que vivir en la zozobra en la que estaba.
Algo muy grande se cernía alrededor de su hermana menor. Poco después que el vuelo partiera, empezó a sentir esa molestia, esa ansiedad, como cuando uno siente que se le olvidó algo, pero con mayores dosis de impotencia incorporado. Eso era lo que la tenía más preocupada: parecía que no podía "sintonizar", sabía que algo pasaba o pasaría en Europa con su hermanita, y no sabía qué. Sabía que era grande, pero ni siquiera si era positivo o negativo. ¡Maldita sea! ¡Si supiera como manipular su instinto! ¡Sino le hubiera tenido miedo, ahora mismo…!
¿Y si algo malo le pasaba? ¿Y si ella no lo evitaba por puro y estúpido miedo a ese instinto extraño que tenía? ¿Y si se caía el avión? No, Ary… estás paranoica. Si algo en verdad malo le va a pasar, lo presentirías desde que supiste de su viaje. Además, también te sentirías mal por la madrina.
Esa sensación se iba si hacía un esfuerzo consciente para pensar en otra cosa. Solo por eso no se había vuelto loca, cogido sus ahorros de años, empeñado en La Cueva todo lo que encontrara de valor e ido a Europa detrás de su hermana (dando gracias a Dios de que tuviera todos los requisitos en orden). ¡No, Ariana, no sabes qué pasa, capaz y es algo bueno! ¡Si pudiera saber de qué demonios se trata! Sin embargo, lo único que podía hacer con su presentimiento, era apagarlo momentáneamente y, cuando bajaba la guardia, sentirlo de nuevo sin que sus intentos por aclararlo le dieran frutos.
Ni siquiera podía dormir bien. Se despertaba sabiendo que había soñado con su ansiada respuesta, pero perdiendo toda esa información a los pocos segundos. ¡Dios, qué frustrante!
Por eso, cuando Valeria abriera su email, se encontraría varios mensajes de su hermana, aunque con un tono lo más informal que ella pudo usar. Tal vez Ariana no sabía cómo accionar y manipular su instinto, pero vaya que sabía como aparentar normalidad frente a los demás, aunque estuviera siendo presa de éste. Y, cuando Valeria llamó a la casa, tuvo que hacer uso de todo su arte histriónico:
—Aló. ¡Ariana! Soy Vale.
—Hermanita... —apenas pudo evitar gritar esa palabra y proclamar un "¡Gracias a Dios y a todos los santos!", para preguntar lo que quería saber—. ¿Cómo estás? —y cómo oyó su voz muy necesitada de esa información, se mandó a decir en tono de circunstancias—. ¿Es bonito?
—Todo bien... Ni te imaginas que bonito es, Ari. Vieras que estoy en una montaña, es la más alta de por aquí. Tiene una vista genial de París...
—Me alegro, Vale, que suerte tienes —iba a seguir preguntándole sobre si algo le había pasado, cuando ella la interrumpió:
—Este, sí... Ari, por ahí están Mami o Papi.
Por alguna razón, se sintió resentida: "Yo aquí, muriéndome de la zozobra y esta me ignora". Luego se regañó: "¡No seas infantil, Ariana!".
—No, Valerita, salieron a hacer compras, pero si quieres yo les digo que llamaste y que estás bien... —la última frase le salió en son casi de pregunta, para ver su Valeria le decía algo sin que ella se lo preguntara directamente.
—Sí, Por favor. Bueno, hermana te dejo, porque esta llamada va a salir bien cara.
Ariana estuvo a punto de preguntar: "¿En serio todo está bien?" Cuando se refrenó. No solo porque en ese momento, no sentía aquel extraño presentimiento, sino porque algo en el tono de voz de su hermana le decía que todo estaba hasta casi aburrido por allá. Se mandó a confiar y, algo abochornada por la forma en que había llevado todo ese asunto del presentimiento "¡Capaz que lo grande que se cierne alrededor de la Vale es simplemente Europa!". Aún así, no iba a dejar ese sentimiento totalmente negado:
—Jeje, cierto. Bueno cuídate, y cualquier cosa, si quieres hablar... ¡Cuenta conmigo! Me muero de ganas de saber todo lo que pasa allá...
—OK ¡Chao, Ariana!
En verdad esperaba que así fuera… si algo le pasaba, que la llamara. Volvió a ver a su cuarto: en la cama, las maletas con todos los papeles e información del caso listos para cualquier eventualidad.
Ariana sabía no solo que tenía instinto, también sabía que era mejor hacerle caso al mismo.
OoOoO
¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
Ya sabes… si quieres aparecer a la Ari por allá, ¡Cierta fan tuya te estaría muy agradecida!
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