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Author of 8 Stories |
Mi primera historia publicada aqui.
Espero que sea de su agrado.
"Al Borde"
Todo amor tiene que llegar a un final... Pero a veces ese final puede ser demasiado trágico, sobre todo si aún no ha tenido un comienzo.
"¿Cuánto más podría sostenerla?"
La mire directo a los ojos. Era sorprendente como podía mantener la calma en un momento como este. Pero lo sabía, pronto el pánico se apoderaría de ella como a cualquier otro individuo normal. Y así fue. Desvío su mirada de la mía y comenzó a llorar en silencio. Sabía que eso hacía, ya que podía sentir el movimiento que hacia su cuerpo cada vez que acallaba un sollozo.
No la culpaba, yo también deseaba llorar; tragarme mi orgullo de hombre y llorar, pero alguien tenía que ser fuerte por los dos; así que no lo hice, a pesar de las fuertes punzadas que atormentaban mi brazo y de todas las piedras que se encajaban cada vez más profundo en mi pecho y estomago. Miré hacia el cielo y vi como este comenzaba a oscurecer. ¿Por qué tardaba tanto?
- ¿Qué tal que si le damos una lección a Armando por habernos metido en esto? – le pregunte tratando de distraerla, aunque en mi voz se pudo distinguir un toque de preocupación.
Ella me miro sorprendida y, a pesar de que en ningún momento las lagrimas dejaron de salir de sus ojos, me siguió en la conversación.
- Si, él y sus excursiones. Quizás colgarlo de cabeza sería el mejor castigo.
Me reí un poco, me pareció una grandiosa idea, pero calle rápidamente al ver que ella no me había seguido. Reírme en un momento así era pasarme totalmente de la raya. ¡Qué idiota había sido!
- ¿Crees que de verdad vendrán? – preguntó, o por lo menos eso fue lo que logre escucharle, ya que su voz era apaga por los sollozos.
- Claro que vendrán. Ellos… ellos no han de tardar.
- ¿De verdad lo crees?
Esa había sido una pregunta muy interesante. Tenía que creer por ella, pero… ¿En realidad lo hacía? ¿En realidad creía?
No pude contestarle, así que ambos caímos nuevamente presas del silencio. Sabía que con eso había matado cualquier gramo de esperanzas que aún quedaban en ella. No había nada más que quisiera en ese momento que abrazarla y decirle que todo iba a salir bien pero, si lo hubiera podido hacer, desde un principio no estaríamos los dos metidos en ese problema.
El tiempo pasaba… ¿Cuánto más podría sostenerla?
Un leve temblor en mi brazo derecho perturbo mis pensamientos, su mano se comenzaba a resbalar de la mía.
El tiempo se había agotado, ella pronto caería al abismo.
Intente subirla nuevamente, desesperado por hacer algo, pero de nuevo el frágil suelo en el que nos encontrábamos comenzó a deshacerse poco a poco. Si continuaba, ambos caeríamos… Pero si no hacia algo pronto, ella seria quien caería.
Comencé a entrar en pánico, nunca pensé que Armando tardaría tanto en ir a buscar ayudar. El tiempo se había agotado y yo solo podía observar como Amy se resbalaba de mi mano. Me sentía impotente.
- Es patético que solo pueda hacer esto al haber llegado a tal extremo… - escuchar su voz me sorprendió, y aun mas cuando mire su rostro sonriente enmarcado por sus ojos y lagrimas de tristeza.
- Amy…
- Manny… Yo…
Lo último que sentí de ella fue su mano resbalarse de la mía.
Lo último que vi de ella fueron aquellos lindos ojos inundados de lágrimas desvanecerse a través de la oscura penumbra de la montaña.
Lo último que escuche de ella fueron aquellas palabras por las cuales hubiera matado por oírlas antes de su muerte.
- Yo también te amo… - Susurré, mientras a lo lejos se podía escuchar el perfecto eco de varios pasos acercándose hacia donde, en ese momento, yo solo me encontraba…
Algo corto (y trágico) para mi comienzo, espero que les haya gustado.
Acepto toda clase de criticas constructivas, cualquier cosa que me ayude a mejorar; claro, siempre y cuando no vengan plagados de insultos ¬¬
Un agradecimiento adelantado por haber leido la historia y por los reviews.
(Hagan feliz a una joven escritora :D)