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Sinfonía agridulce
Author:
AbyCat PM
La vida es una bella sinfonía agridulce...
Rated: Fiction K+ - Spanish - Drama - Words: 1,540 - Reviews: 2 - Favs: 2 - Published: 10-27-09 - Status: Complete - id: 2735249
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Sinfonía Agridulce

by AbyCat

"La vida es una bella sinfonía agridulce."

AbyCat

- Gracias. Nos vemos - sonrisa.

- Nos vemos - sonrisa que es devuelta con un gesto similar.

Me dirijo hacia la puerta de salida del ciber, en el cual estuve alrededor de una hora y media. Es un lunes corriente de Octubre. Bueno, corriente para la mayoría.

Al salir, me topo con el tráfico que hay a esas horas. Son pasadas las seis de la tarde y, a pesar de que estamos en primavera, está fresco y el cielo casi cubierto de nubes gris claro, algodonosas, que se mueven perezosamente guiadas por el viento. Comienzo a caminar hasta la frutería más cercana. Mamá me ha encargado orégano, pues se siente mal. Probablemente sea algo psicosomático, ha estado nerviosa todo este fin de semana.

Y qué madre no al saber que su hija estuvo al borde de la muerte.

El pensamiento me inunda de tristeza. Han pasado tres días desde ese viernes. Y todo lo que gira alrededor de mí en estos momentos me parece tan...

... ajeno.

Había contado muchas veces la misma historia y, cada vez que la recuerdo, un dolor punzante y molestoso me viene a la cabeza, como en estos momentos. Tal vez sea mi inconciente que trata de mitigar todos los recuerdos de ese viernes relacionados con el accidente. El accidente que, como tituló el diario local al otro día, pudo ser una tragedia.

Aunque todo sucedió a velocidad de vértigo, nunca pensé que iba a morir, a pesar de que las circunstancias lo ameritaban. El microbús año 1990 perteneciente a la línea 6 no logró hacer cumbre en la cuesta Bellavista, que conecta Rahue Bajo con Rahue Alto. El conductor exclamó que se le había acabado el petróleo, comenzándo nuestra odisea. Empezamos a descender.

El vehículo se desvió peligrosamente hacia el Club de Pesca y Caza. Traté de afirmarme lo mejor posible, mirándo aterrada hacia adelante, precisamente al conductor. Tomó fuertemente el volante, girándolo hacia la derecha.

Yo creo que por eso no nos fuimos barranco abajo. Caímos a un lado del cerro, precisamente al lado derecho del camino.

Cuando sentía que saltaba de mi asiento me fui a negro, vale decir, no recuerdo haber escuchado el tremendo ruido que provocó la micro al caer. "Desperté" cuando ya todo había pasado. Me hallaba en el suelo, en posición fetal aferrada al pasamanos del techo, que ahora estaba de lado. La micro quedó con el lado en el que yo venía hacia arriba.

De los diez ocupantes, incluido el chofer, ocho resultamos heridos, de los cuales seis de mediana gravedad y dos levemente heridos, los otros dos quedaron ilesos. Yo quedé entre los de mediana gravedad, en la sala de Urgencias me pusieron 'la policontusa que llegó sola'. Resultado: un golpe en la cabeza, precisamente en el sector del lóbulo frontal derecho; un golpe en el hombro y el brazo derecho, que ahora lo tengo amoratado; y en la pierna izquierda, pero es el que menos me molesta.

- Un sobrecito de orégano, por favor.

- Son cincuenta pesos.

- Y también dos Lay's Restó. Mmm... uno de queso y el otro de carne.

- Aquí tiene. Son quinientos cincuenta pesos.

Cancelo y sonrío.

- Gracias.

- De nada. Vuelva pronto.

Salgo del local, dirigiéndome ahora al minimarket en donde compraría el pan. Es que en ese minimarket el pan es muy rico, a mi mamá y a mí nos gusta mucho.

Espero a que el semáforo cambie a verde para poder cruzar. Levanto la vista al cielo.

La nubes siguen moviéndose perezosamente. Los vehículos siguen trasladándose de un punto A a un punto B. La gente sigue caminándo con sus problemas, sus anhelos y sus frustaciones. La vida seguía su curso.

Comencé a cruzar la calle cuando cambió a verde. Decidí tomar otro camino para ir al minimarket 'Solange'. Recorrí los desolados callejones que se formaban entre las casas del sector dos de mi población, sin embargo, mucha gente usa esos 'atajos' para llegar más rápido a cualquier lugar. Veo perros jugar en la calle, algunos gatos descansándo en las ventanas o sobre las panderetas de las casas, o en los techos de las cocheras. Vuelvo mi vista al cielo nuevamente.

Justamente cuando me detuve a observar el cielo, el aire comenzó a soplar un poco más fuerte, moviéndo mi cabello, que lo llevaba suelto. Muchas cosas vinieron a mi mente en ese momento. Me sentí algo mareada, así que me apoyé en el poste de luz que estaba cerca mío. Respiré profundamente. Al mareo había que incluirle el dolor punzante de mi cabeza en esos momentos, en donde me había golpeado. Tenía que tranquilizarme de alguna manera, así que seguí con mi ejercicio de 'inhala, uno dos tres, exhala, uno dos tres'. Luego de unos momentos, logré estabilizarme.

Se suponía que yo no debía estar en la calle, yo debería estar en mi cama acostada. Confesaré de que el fin de semana me lo pase de lo más aburrida estándo encerrada sin poder salir a ninguna parte. Estaba tan aburrida que volví a ver los discos 3 y 4 de Shaman King. Estaba tan aburrida que escribí un fanfic Horo/Ren. Estaba tan aburrida que dibujé la cover de ese fanfic. Estaba tan aburrida que hasta recordé a mis amigas y nuestro 'Equipo de las jóvenes guerreras', nuestros Oc de Shaman King que creamos y sus espíritus acompañantes, cosas que encontré recopiladas en antiguos archivos de mi disco duro (me refiero a mis recuerdos). Estaba tan pero tan aburrida, que se me ocurrió escribir esta historia.

Es que cuando me aburro me salen bien las cosas. Es una suerte, por eso nunca me aburro (qué incongruente, ¿no?).

- Hola... Un kilo de pan por favor.

- De acuerdo - la señora que atiende en el minimarket buscó una bolsa y comenzó a poner pan en ella.

Estaba escuchándo una canción de Bajo Fondo con Julieta Venegas, llamada "Pa' bailar". Me gusta mucho esa canción. La pesa marca un poco más de un kilo.

- ¿Está bien ahí? - me pregunta la señora.

- Sí.

- Son novecientos noventa pesos.

Cancelo con mil pesos, me devuelven diez, una boleta y me pasan la bolsa.

- Gracias - sonrío.

- Chao vecina.

- Chao - abro la puerta para salir.

Camino hasta la esquina y doblo a la izquierda. Puedo ver mi calle desde allí. Unos perros juguetean en la calle de tierra, y paso al lado de ellos sin inmutarme, ya que todos ellos me conocen. El más grande se acerca a mí y me pide que juguemos, colocándo su cabeza debajo de mi mano libre. Le acaricio la cabeza y le sonrío.

- Lo siento, Goliat, no puedo jugar contigo ahora. Otro día, ¿vale?

El perro de color caramelo me mira como si me entendiera, y se marcha a jugar con los demás.

Yo continúo caminándo.

Me detengo para cruzar la calle. Observo para ambos lados y, cuando veo que ya no vienen vehículos, cruzo la calle hasta donde vivo.

- ¡Miuw! ¡Miuw!

- ¿Eh? - miró hacia abajo. Mi gato negro ha venido a encontrarme. - ¡Pisho!

Sigue maullándome mientras trota delante mío. Llego hasta el portón celeste de mi casa y toco el timbre. Mi madre sale a recibirme.

- ¿Por qué te demoraste tanto? - me preguntó, antes de abrirme el portón, que es eléctrico.

- Ah... Es que pasé por otro lado para ir al negocio - sonrisita nerviosa. Uy, mejor que ni se entere de que estuve media hora más en el ciber. Le daría ataque.

Cerré la puerta detrás de mí, y dejé la bolsa del pan colgada en un clavo en la cocina.

- Mira, traje estas Lay's, son super ricas... La de carne es tuya.

- Ya - respondió, mientras le pasaba las papas fritas. Me percaté de que había corrido la máquina de coser antigua Singer.

- ¿Qué vas a hacer?

- Voy a coser tu pantalón de trabajo - me dijo, mientras se llevaba una papa a la boca.

- Aah... - encendí el computador.

La música de la radio sonaba de fondo, y mi mamá comenzó a coser en la máquina. Apenas el computador acabó de cargar, pasá las imágenes de Ren Tao que había traido, algunos fanarts y las imágenes del último fan book, en donde salen todos ocho años después. Decepciones y traumas que a la fecha de la publicación de esta pequeña historia aún no puedo procesar (acción retardada).

Levanté la vista por unos momentos, observándo un dibujo que hice hace ya bastante, que titula 'Dely's Family', en donde salgo yo y algunos Oc's (los que tenía para esas fechas).

Sí, agradecía estar viva. Podía seguir haciéndo lo que me gusta. Podía seguir dominándo el mundo a través de la internet. Podía seguir con mis frikadas. Podía regresar a mi ritmo de vida habitual.

Siempre dicen que cuando pasas por alguna experiencia fuerte, existe un antes y un después. Ahora me doy cuenta de que recién estoy comenzándo mi 'después'.


El día 16 de Octubre del 2009, en la ciudad de Osorno, hubo un volcamiento de micro en la cuesta Bellavista. El destino quiso que yo estuviera en esa locomoción.

Las cosas pasan porque tienen que pasar, no podemos echarle la culpa a actos que cometimos o que dejamos de hacer. Eso es cobarde. Hay que saber enfrentar las cosas como vengan.

AbyCat

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