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Fiction » Thriller » El misterio de Amelia Jhonson font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: NaNiTa
Fiction Rated: K+ - Spanish - Tragedy/Suspense - Reviews: 8 - Published: 11-05-09 - Updated: 11-13-09 - id:2738145

"EL MISTERIO DE AMELIA JHONSON"

THRILLER BY NATALIA DANIELA CATTERINUZZI


PROLOGO

Es una emocionante historia, en la cual los personajes se mezclan tan exquisitamente como las situaciones y los lugares, para dar respuestas validas a Amelia Jhonson,la protagonista de la historia... que se encuentra escribiendo el libro luego de superar la muerte de sus padres.

Muertes indescifrables, asesinos sueltos, negocios turbios y experiencias de vidas desgarradoras serán relatadas... hasta encontrar el misterio más oculto de todos los que se descubren. Solo se sabe que ella es la exquisita excepción de todo lo que pasa a su alrededor. Un final inesperado, lleno de incredulidad... como asi tambien, luego de años Amelia encuentra un nuevo sentido a su vida.


CAPITULO 1 - EL DESEO

Asi comienza mi viaje por las cataratas... tanta humedad, sol incandescente entre las suaves hojas, tanta paz a solo unas horas de trabajo... me tiene atareada que no deja dedicarme a mi. Trabajo en un comercio como todo el mundo, ¿sino de qué otra forma se podría hacer tanta plata?.Esta semana, pasó mi vida en un segundo es por eso que me vine a Estados Unidos, las cataratas del Niagara precisamente.
Es maravilloso encontrar tanta grandeza que puede dar Dios en forma de naturaleza,inhalo y exhalo aire fresco y puro, sin tabaco. Al menos eso me dijo el médico que necesitaba... vida nueva, casa nueva, aire nuevo, esperanzas vine a buscar.
Perdón por ser tan descortez, mi nombre es Amelia Jhonson, sí... diran qué hago hablando español con ese apellido de una película barata yankee... ahi empieza mi historia.

Todo empezo cuando tenía apenas solo cuatro años de edad. Y ni me había dado cuenta, mis padres venían e iban tan atareados con el negocio que ni recordaban mi nombre, todo excepto cuando mentían que estaba enferma o que me cuide de los extraños. Sí, asi es, inclusive a las buenas noches me las daba Melina, mi nana.

Tal vez si tienes diez años...quién sabe, te parezca una historia que la contarían los noticieros, si tienes menos de veinte una historia alucinante, tal vez, pero yo que tengo unos treinta y ocho me resulta encarnizante, despiadada y hasta a veces sin sentido.

Una vez oí decir que uno nunca elige a los padres, nadie como yo lo se, pero si se que puedes elegir a tus amigos. Yo era muy solitaria... lo sigo siendo luego de lo que viví, pero aprendi que no hay nada mejor que una amistad hasta el final de los tiempos... y con todo lo que esa frase pueda significar para cada uno.
Era una tarde de marzo, yo jugaba con un poco de lodo en la esquina de mi casa cuando una niña de largos cabellos rubios afirmo tener un mejor lodo, pero que si jugaba con ella podría mostrarmelo, entonces nada más me emocionó ya que era una excelente pastelera y qué mejor que una buena harina. Fuimos a su casa, eran los nuevos vecinos, los D'tella ... eran una familia como cualquier otra, venían como inmigrantes de Italia a probar suerte en ¿Argentina?, me diria yo actualmente... ¿a probar suerte en este país? pero cuando tenia cuatro años de edad esos eran unos buenos tiempos.
Jugabamos todos los dias, inventando nuevas torta con piedras rosas, abono con flores, y hasta a veces abono con huevitos de hormigas, es así como comenzo una amistad. Como las que uno sueña, como las que uno ansía tener y que yo la tenia gracias a un cambio de domicilio.
Guillieta, mi nueva amiga tenia los ojos verdes más triste que alguna vez haya visto... reflejaban humildad, carisma, amor, todo, menos paz y alegría, de esas que según Melina veía en los míos. Mi nana me recitaba cada mañana lo mismo - Niña ojos color café ven y trae tu alegría a la cocina mientras desayuno. Tal vez suena patético, pero que bueno recordar.

Fueron pasando los meses y Giully no jugaba conmigo, tal vez fueron uno o dos dias que la habia visto, solo saludaba desde la puerta, solo me dejaban verla desde la persiana. Sus padres, valla que eran mas ocupados que los míos. Tampoco paraban, todos dicen que es por el bien de la familia pero qué mejor bien, que estar la familia junta, ¿no lo creen?.
Pero ese dia Casandra, la madre de Giully, se acercó hacia mi y de la mano me llevo hasta su casa... el aroma a una rica cena recuerdo, pero por sobre todo a limpieza, impecables los pisos, tenía cuatro años pero nunca se me fue esa imagen de su hogar. Mi padre solía decir que quien limpia su casa tiene, limpia su vida está. No hay nada más que refleje quién eres que el lugar en donde vives.
Jugamos toda esa tarde noche y me quede inclusive a dormir. Como siempre mi mama, nunca estaba, llama Julia y mi padre hacia ya dos dias que no se aparecia. A la mañana siguiente desayuné en un lugar conocido, de un payaso o algo así que según Melina hace mal a los niños su comida, pero es tan rica que ningún niño dejaría de comerla. Fuimos con mi nana al parque de diversiones y al llegar a casa no vi a Giullieta y me fui a dormir.

Mi abuela vivía en Nueva York en ese entonces, se mudó ese día a mi casa por un largo tiempo. Recuerdo que mis padres se habian ido urgente a un lugar llamado El Descanso, al menos nana y la abuela afirmaron así.
Y mi vida siguió llena de alegria, los tristes ojos de Giullieta y su hermano... ¿no lo nombre? ¡Qué estupida! cómo lo podría olvidar. Tiziano, en ese entonces un apuesto niño, hoy en dia el hombre más apuesto... no digan nada, tiene que haber principes azules y carrozas en las historias. Y él era el mio. A los siete años que lo vi con otros ojos por primera vez, supe que era mi rey, mi principe, monarca o como diablos le llamen ahora, para mí era solo Tiziano.

Pasaron los dias, las horas, noches...soles... y habia algo que me tenía preocupada. ¿Donde estarían mis padres? ¿Estarían tan ocupados como para no hacer una triste llamada despidiendose si quiera? A los diez a años de edad nunca los tuve tan presentes, sus aromas, peleas de platos y platillos, su increíble insensibilidad de ni si quiera decirme que estaban muy ocupados y que si quiera los perdone . Yo juro que lo hacia pero en sus ojos no veía mas que preocupaciones. Gracias a Dios tenia ese don, se puede decir, de predecir el ánimo de la gente con una sola mirada, y una mirada triste hacia rebozar la mia de alegría o al menos de calma en ese momento, no por maldad sino porque uno tiene que ser fuerte cuando el otro es débil... con dos débiles, decia mi padre, no hacemos nada, pero con dos fuertes hacemos salir de una grano de arena el agua mas pura, pero nunca entendí que quiso decir que con un débil y un fuerte, se necesitan refuerzos del alma del fuerte en amor al débil.

Otra vez marzo... yo tenia diez años, seguía viviendo en la misma casa, mismos juguetes, la misma amiga, el mismo amor platonico, la testaruda pero abuela incondicional Jane y Melina. Nada había cambiado desde que tuve cuatro años, excepto por mis padres, que en lo cierto, ya en ese momento significaban poco para mí, por la costumbre de que antes que se fueran a El Descanso no me prestaban atencion, pero igual tenían su cuota de nostalgia.

-Trae el café Melina- susurró mi abuela.

-¡Hay! no comiences con el cantito- dije riéndome. Melina me miró, sonrió y agacho la cabeza, se sentó al lado mío y simplemente me preguntó.

-¿ No vas a preguntar nada a cerca de tus padres?

-¿Por qué deberia hacerlo? cuando regresen de su super viaje de negocios, si es que no estan en una isla privada o alguna de sus excentricidades, volverán- conteste enojada hasta con la taza de café caliente que me quemaba... porcelana barata.

- Tiene razón la niña- contestó mi abuela.

-Tendría que decirles algo entonces- dijo nana con lágrimas en los ojos. -Ah, en realidad no es decirles algo, sino...decirte algo Amelia- corrigió mientras sacaba un pañuelo- porque a tu abuela ya le concierne desde que vino a vivir hace seis años... tus padres están en El Descanso como le supe llamar una vez, recuerdas?

-Si- asentí con la cabeza.

-Pero descansando, no en El Descanso... sino a un lugar donde todos vamos.

-Basta!!- gritó mi abuela- ¿qué quieres? ¿causarle un trauma? es apenas una niña... después de todo, por eso su padre fue así y su madre también y todos en esta podrida familia.

-¿Cómo que fue? mis padres son...o ¿fueron?- pregunte pálida.

-Cariño, trata de tomar agua que ya eres grande, tienes diez años y hay varias cosas que hablar- dijeron nana y la abuela.

Fue así como falté a clases al día siguiente. Tiziano vino a buscarme para ir a gimnasia pero no pude ni atenderlo. Mis padres habían muerto aquella noche, que con tanta tranquilidad me había recostado a dormir. Y eso no fue todo... fueron asesinados por sicarios. Según mi nueva terminología, solo porque querían cobrar una vieja cuenta pendiente ... es mucho para un par de renglones. Pero es solo el principio de mi historia, que han escrito mis dedos con tanta pena y la que espero resulte util para refleccionar. Tengo lo que quien diría el destino en mis manos, porque uno tiene empujones de suerte, pero solo el destino esta hecho a fuerza de desiciones, en las cuales solos los que no aciertan le llaman mala suerte y los que si aciertan la llaman suerte solo por falsa humildad.

Esa noche, con tan solo diez años pensaba en vengar a mis padres, insufriblemente sangre quería, sangre en mis manos. Los mataron... ¿entienden? o sea, quién no pensaría igual, hasta un cura buscaría la ayuda de Dios por sostener tan firme pensamiento de matar por amor, pasión, odio.
Yo solo lo busqué entre papeles, alguna pista, dato o una llamada. Me dirigí al estudio de mi padre... busqué en su agenda y encontré numeros de agentes, transportistas, deliverys y alguna que otra mujerzuela, uno se entera de tantas cosas en dos segundos... pero cosas que no me servían. En su cuarto no encontré nada. Le dije a mi nana que me iba a disculpar con Tiziano por no haber ido al campeonato, al menos eso me daba tiempo para andar por mi casa.
Me dirijí a la pieza de mis padres, había un poco de ropa desde aquella ves, todo estaba intacto pero no encontré ningún puntapies, y hasta llegué a pensar que estaba loca... todos siempre admiraron mi madurez, pero ese dia todo lo tire por la borda. Si tus padres mueren por las leyes naturales de la vida... esta bien, pero nunca porque alguien los mate y quemados en su auto ¿no? Al menos para mí de impactante tenía poco, mas bien diría desgarrador. Desde ese entonces y hasta ese día pensé que solo Dios nos quitaba y nos daba vida, hoy en día pienso y muy en mis adentros que el ser humano según sus propositos, puede decidirlo también.

-¿Amelia?- preguntó mi abuela desde el otro lado de la pueta.

-Si- contesté desde adentro.

-Cariño, deja que tus recuerdos no te atormenten- susurró en mis oidos.

-Si-asenti con mi cabeza.

-¿Cariño que estas buscando? un par de ropa o lo que sea no traerán a tus padres de vuelta, cariño- dijo con lágrimas en los ojos.

-No abuela, no es eso lo que busco- contesté enrabiada.

-¿Y que buscas entonces?

-Nada nona, nada- dije miestras miraba el piso.

Me agarró fuerte el rostro, me miró fíjamente casi sabiedo que pensaba, me abrazo lo más fuerte que pudo y largo en llanto. Nos fuimos a dormir a mi cuarto... ninguna dijo nada, ninguna palabra, pero pienso que pudo saber qué pensaba, ella tanto como yo sabiamos lo que pensaba.
Nunca supe bien porque mi abuela no habló del tema para hacerme entrar en razon, y porque yo no se lo pregunté, tal vez por miedo al rechazo, pero fue mi primer pacto de silencio, el primero de tantos otros... pero el más importante. Es increible el poder que tiene saber el secreto de alguien, pero es aún más poderoso si alguien tiene tu secreto.

A la mañana siguiente, me levanté como si nada, casi sin recordar "recordando" lo que se me había pasado por la cabeza el dia anterior.
Desyuné y fui a la escuela, mi abuela no bajó de la habitación en toda la mañana.

-¿Estás bien?- preguntó Giullieta.

-Sí amiga, es mas, es el mejor día de mi vida- contesté.

-¿Por qué así?- dijo entre risas Tiziano.

-Porque siento un frenesí de que nadie va a poder conmigo- contesté entre misterio y alegría.

-Espero que tengas ese mismo fre..fren...o como lo llames para la evaluación de matemáticas- dijo Guilly.

-Si, por supesto, para hoy sé todo- contesté - pero mañana en biología estoy muerta, no entiendo la metamorfo..ssssss...no se qué...- contesté.

-Te ayudo con eso- dijo Tiziano- si me ayudas hoy con los números.

-Con los numeros siempre fui muy buena, ¿o acaso olvidas que gane la olimpiada nacional de matematicas?- dije con un toque de orgullo.

-Si, eso lo se, pero fue hace cuatro años- contestaron en unísono.

-Bueno...- no dije nada más porque fue lo único que gané en toda mi vida.

Entramos y cumplí lo prometido. Me saque un veinte en la misma prueba. Fue mi primer negocio. Mi pensamiento sobre el comercio es como el de Aristóteles, el comercio se puede lograr cuando uno intercambia algo que le sobra con alguien que le falta, siempre y cuando el comercio sea legal. Esa parte la podemos cambiar, hoy en dia hasta el vagabundo es deshonesto, porque pide algo y no tiene nada a cambio que dar. O inclusive el gobierno, pide algo a cambio de algo que llega en la medida más justa, corta y que hasta a veces no llega. Opino que, la ley siempre pesa, siempre y cuando la ley no tuerza.

Al regresar a casa mi abuela estaba esperandome con el almuerzo, pollo al horno con papas. Nos sentamos a comer, pero Melina comió en la cocina, como en los viejos tiempos.

-El postre- dijo Jane.

-Nona no quiero postre- contesté.

-El postre te va a hacer fuerte y tienes que crecer grande y hermosa,comamos uno entre las dos, ¿te parece?- contestó sonriente.

-Bueno...pero yo quiero la frutilla- contesté- para mí sola- aclaré.

-Ven te voy a contar una historia- dijo- érase una vez, en una verdulería una naranja, una manzana y una frutilla, todas ellas discutiendo por cuáles eran sus atributos, la naranja dijo que la vitamina c era sana para las personas, la manzana dijo que era saludable en las dietas y que siempre estaba presente, y la frutilla astuta dijo, yo soy buena porque soy sabrosa, la más sabrosa de todas las frutas, la más atractiva a la vista, inclusive mejor que la señorita cereza, pero por sobre todo sacio el deseo, todos me miran y me desen, no necesito vitamina c ni dietas para que me coman, simplemente el deseo.

-¿Y cuál es la metafora abuela en todo esto?- pregunté.

-Que anoche tu eras el deseo y la frutilla tu satisfacción... Amelia, la frutilla tambien es sana, pero tus pensamientos me preocupan. El deseo lleva a cometer muchos errores, los humanos estamos regidos por el deseo de algo, hasta para mirar una película, pero muchos de ellos te llevan a ser la protagonista de la película, como tus padres en una de drama, y no quiero eso para ti. Prométeme que serás quien coma la frutilla porque le sienta bien y no por el deseo que oculto, como un camuflaje te envuelve en lo oscuro.

-¿Serás buena cierto?- dijo preocupada y a la vez calmada porque había entendido su indirecta un tanto directa.

-Si Jane- y sin mirarla a los ojos me retiré a mi pieza sin haber comido ni el postre ni la frutilla que tanto deseaba. Nunca le mentí a nadie, pero ese día fue mi primera mentira... ese deseo oculto tenia que ser saciado. Y sólo había una forma. Esa forma.



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