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CAPITULO 2
MI PRIMER GRAN PASO
Envuelta en misterio pasé cinco años de mi vida, sin saber qué cuenta pendiente tan importante tenían mis padres como para quitarles la vida de esa manera, qué cosa tan importante podria ser a la vez tan desgarradora como para hacerles y hacerme lo que nos ocurrió. Hasta que al fin llegó mi primera pista.
Un salon lleno de gente, buena música, regalos apilados que ni podría imaginar cuántos eran. Mis quince años, la fiesta más importante para alguien de tan corta edad. Estaban todos mis amigos, Giullieta y habían quinientas personas de las cuales conocía a los veintiuno del colegio. Mi abuela, mi nana que seguía viviendo en casa como empleada doméstica y Fabrizio,el papá de Giully y Tiz y Casandra,su mamá. Los demas eran conocidos de mis padres y gente con las que trabajaban.
Suena la canción principal y bajé por las escaleras, con mi vestido celeste... ¿celeste? no digan nada pero fue la opción que me quedó, porque no queria convinar con las paredes en blanco y el rosa no me sienta bien, de hecho quería uno rojo pero Jane dijo que lo podría usar en mi despedida de soltera.
Nada mas quería esa noche que estar del brazo de mi padre como todas mis compañeras lo hicieron, y esperandome mi madre con un beso en el medio de la pista para guiarme a la mesa, nada más queria que eso.
Fue una noche espectacular, hasta que llego el vals, bailé con Tiziano la primer pieza, los dos enamorados, lo sabía en su mirar pero ninguno daba el primer paso, ya que nos habíamos criado como hermanos prácticamente.
Hasta que sonó esa canción... Lady in Red recuerdo. Y un joven de veinte años aproximadamente, en ese entonces, me miró fijamente y bailó conmigo.
-Hola Amelia, felicidades- dijo- perdón por no presentarme antes pero note que estabas entusiasmada recibiendo a los invitados, de hecho yo no soy invitado en esta fiesta, te podrás dar cuenta por la mirada de tu abuela y Melina, pero quise traerte un regalo - siguió diciendo ya con un tono de voz disntinto- es una caja verde con moño rojo, se que te gusta ese color, por eso lo adorné yo mismo así.
-Pero... - alcancé a decir.
-No, digas nada, luego de abrirlo si quieres puedes llamarme- me dió una vuelta y me pasó a Fabrizio que lo miraba consternado también.
-Cómo te...- dije casi sin voz.
-Shhh- fué lo último que me susurró.
Pensé en hablar con él luego del vals en la pileta, pero no lo encontré, me di cuenta que no era invitado entonces no quise darle mucha atención, ya que era muy apuesto y seguramente estaba esperando mi primer conjunto de ropa interior de seda y dentro de él su número de teléfono. Y así siguió toda la noche, los invitados se fueron y solo quedamos los conocidos.
-¿Cómo la pasaste?- preguntó Fabrizio.
-Bien, muchas gracias por haber venido, ya que mi padre no está, creo que usted es la figura paternal mas cercana que tengo y eso lo aprecio mucho.
Hagamos un ¡stop!. Aprecio en ese entonces, y lo aclaro ante futuras dudas, era algo importante para mi... que hasta por aprecio podía llegar a querer a alguna persona, pero hoy en día son tan solo palabras que pueden servir para algo... todo menos querer.
-Si querida, siempre estaremos contigo, siempre y cuando nos consideres tu familia del alma y con todo lo que ello significa- dijo Fabrizio.
-Si Frabri- y como estúpida me quedé mirando a Tiziano porque a él no lo consideraba mi familia, de hecho lo esperaba en mi carroza.
-Veo que mi hijo te llama mucho la atencion desde pequeña- asintió con una mirada pintoresca.
Simplemente sonrei y llame a Giullieta para que me ayudara a abrir los regalos, tenía que salir de esa situacion incómoda. Y en el salon quedamos solo ella, Tiziano y yo.
-¡No llegues tarde!- gritó Jane de la puerta.
-No nona- grité riendo.
Ropa, diarios intimos, plays, juegos de mesa, teléfonos, libretas, lentes, un traje gris... eso fue gracioso, ¿eran tan aburridos como para regalar eso?, una notebook y muchas cosas útiles mas...y ése regalo.
-¡No!- grité a los dos- ése sólo lo abro yo.
-¿Qué es?- preguntó Giully.
-Ropa interior seguramente -susurré al oído.
Reimos por un rato y Tiziano me llevó al hall, estaba muerta de cansancio pero me despertó de un ataque.
-Mira Amelia- dijo con una sonrisa forzosa- yo sé que sientes por mi, hasta mis padres se dieron cuenta esta noche, y yo desde hace unos tres años lo siento ,pero...no se, eres como mi hermana, y a la vez no quiero que seas mi hermana, es más... te amo ¿entiendes? es loco, pero...hoy como es una noche especial quería preguntarte si quisieras ser mi novia- sus ojos verdes me mataron, se clavaron en mi como dagas que enviaban un mensaje espeanzado.
-Si, asenti con la cabeza (siempre en situaciones dificiles me quedaba corta de palabras).
Hacia unos meses, debo contarles, había tenido mi primera vez con un chico más grande que yo ,del comienzo fué una relacion forzosa, el me dejó porque me explico que las mujeres serviamos para eso.
-Pero... yo, no quiero servir para eso- le dije.
-¿Para que? ¿Para estar de novia?- preguntó asustado con la cabeza gacha.
-No... sino para hacer el amor... me explicaron para que sirven las mujeres con su cuerpo- dije inocentemente.
-¿Que? ¿Jane dijo eso? no se sinceramente, yo no te busco para eso... yo te busco porque te amo, al principio eramos niños y jugabamos en el parque pero hoy sos una mujercita y no te veo con los mismos ojos, ¿quién te lo dijo? ¡lo mato si fue Cristian!- dijo con rabia entre su ceño, sus ojos se tornaron escalofriantes.
-Sí- asentí con la cabeza, no sabía que sentir solo estupidéz.
-Esta bien, dejalo ahí... luego nos vemos, no quiero ser descortez pero me tengo que ir, se me hace tarde y tengo sueño, también deberías ir a tu casa. Tu abuela se va a preocupar, son las seis de la mañana.
-Bueno Tiz- y miré como se iba... me partió el alma.
Y de la puerta, se volvió, le pego a una pared y me dió un beso.
-Te amo- susurró- no importa... te quiero como eres con tu presente y tu pasado y espero un futuro juntos.
-Gracias... ¿entonces qué?
-Entonces sí- sonrió y se fué.
Flotaba entre las nubes, toda mi vida esperé por él y su beso. Fue único. Ojala hubiera sido mi primer beso.
-¡Amelia!- gritó Giully desde el otro lado del hall - Amelia ven, rápido.
-¡¡¡No!!! ¡¿Que haces? eso es mío- grité entrecortado.
-Ábrelo Amelia, ábrelo, vi ropa interior pero nunca una sexy, de hecho mi madre no me deja usarla- contestó entre risas.
Fue entonces que con tantas ansias abrí el regalo por el cual había esperado toda la noche.
-¿Que es?- preguntó desilusionada por mi cara.
-Una carta... -respondí extrañada.
-Leéla en voz alta, tal vez es la declaración de amor que todas esperamos- dijo en tono de gracia.
-Hola querida Amelia - comencé- escribo esta carta para felicitarte por tu cumpleaños y decirte que estoy muy orgulloso en lo que teconvertiste, una mujer llena de amor, paz y por sobre todo en compañia de la fiel abuela Jane que tantos consejos buenos te dá.
-¿Quien es?- preguntó Giully.
-No se, no se- contesté casi asustada- para que nos conozcamos más, me llamo Alejo... -y me quedé callada.
-¿Quién es ese tal Alejo?- preguntó con los mismos ojos tristes.
-Si Giuly, es una declaración de amor, pero quiere que la lea sola.
-¿Es del pueblo?
-No, es del condado de Texas, pero vino hasta aqui porque nos conocimos por... por internet y nada hablamos -dije mientras me marchaba del lugar.
-Taxi!!- grité entre sollozos, me senté y la leí más tranquila.
-Alejo Jhonson, soy tu hermano nos conocemos pero llevamos la misma sangre, nuestros padres vivian en Nueva York con la abuela, ahi naci yo. Pero me dejaron al cuidado de la nana Sharon, en el condado de Texas, porque tuvieron que hacer un viaje muy largo Al Descanso. En ese entonces tenía cinco años, y como estaba acostumbrado a la nana no me di cuenta que se perdieron por otros quince años más. Tengo veintiun años... actualmente estoy domiciliado allá, pero he venido a quedarme por otro largo tiempo en Argentina, no pude venir al funeral por una sensilla razon, tú Amelia, no me dejan que siquiera me acerque. Hasta tuve que pagar y hacer una cuenta pendiente...
-¿Cuenta pendiente?- pensé en mis adentros- que quedó sin saldar desde que murieron. Se que tenías mas o menos mi edad cuando sucedio aquello, pero entre estas líneas tengo que decirte que más que nunca te necesito. En lo que nos vamos a meter hay muchos sacrificios, apenas tienes quince años... no quisiera que nada te pase. Por eso necesito que me hables y que nos juntemos en algún lugar privado- yo lloraba desconsoladamente y no sabía porque- Te quiero Amelia. Te dejo mi número, no me falles, no hay nada mejor que estar la familia junta. Y por cierto,quéma esta la carta, no la cortes o rompas, simplemente quémala después de llamarme. Te quiere, tu hermanito.
Ese tramo desde el salon de fiestas hasta mi casa fue interminable, nunca me sentí tan sola y tan acompañada a la vez. Sonaban unas sirenas a lo lejos, tal vez de una ambulancia o de bomberos, no entendi bien... le pregunté al taxista si sabía qué era y contestó que no tenía ni idea, simplemente estaban en una casa cerca de donde yo iba.
-¿Las siete?- grité y el remisero casi choca del susto- Oh! Dios, mi abuela me va a matar- dije preocupadisima.
Baje del auto y encontré todas las luces apagadas. Gracias a Dios!pensé... nadie notara que tan tarde llegue. Subí las escaleras sin tacos, despacio, cuando desde mi cuarto se oyó.
-¿Donde estuviste? ¿te paso algo? ¿con quien viniste y que hiciste? ¿y Giully? ¿Tiziano?- dijo mi abuela, con una preocupación en sus ojos, que hasta pálida tenía su tez.
-Nada abuela, perdón, no encontré remis- dije temblorosa esperando que creyera- Giully no daba más y se vino a dormir al mismo tiempo que Tiziano y yo me quedé abriendo hasta el último regalo, gracias por la notebook, es blanca, el color que quería.
-¿Que notebook? yo no te regalé nada aún, tu regalo te lo iba a dar mañana.
-Pero si estaba con una nota que decía de tu abuela Jane... no mientas- dije graciosa.
-Mmm bueno, tomemos eso como falsa alarma, mañana iremos a buscar todos tus otros regalos ¿quiéres?- preguntó y esa preocupacion no se le iba.
-Bueno abuela, quedáte tranquila, estoy en buenas manos...
-¿Cómo? no empieces niña que a esta edad me vas a dar un ataque si sigues así...
-En manos de Dios abuela, Él tiene un designio para todos y creo que lo encontré.
-¿A quien viste?- preguntó mas preocupada.
-A nadie abuela, todavía a nadie- contesté, me di la vuelta y me hice la dormida.
Entrando en un sueño leve escuché el teléfono principal de la casa, desde ese entonces nunca dejo de sonar con tantos llamados, oí murmurar entre sollozos y gritos agudos, me asomé a las escaleras y la nona hablaba desesperada.
-Basta, Alejo ¡basta! no hagas esto, te crié con las mismas ideas que Amelia, por favor a ella no. No la metas en ésto que es algo aparte. Quiero que se gradúe con honores y ser la mejor comerciante que exista, ama los numeros igual que tú, pero no con la facilidad que tu los obtienes... no llames más.
Hubo un silencio incomodo.
- Esta bien- siguió diciendo- la crié mejor que a ti, toda su vida estuve con ella y se que pensará igual que yo. Te quiero nene,y cuidáte que si le haces falta a esta familia me muero. Mañana seguro llamará. Besos... si... te quiero también... cuidáte.
Y corrí a mi pieza para que no supiera que espiaba entre las paredes.
Queria comprender de qué se trataba todo esto, no pegué un ojo en toda la noche. Con decirles que casi ni me acordé que estaba de novia con mi Tiziano... volaba entre nubes pero pensando en Alejo... y de algo me di cuenta mientras miraba el portaretratos de mis padres, la sangre se la lleva en las venas, y si hay algo que no me frena es la sangre del legado de mi familia que corre más rápido, parece aventurero inclusive, pero con ese toque de no se qué, que me frena. Soy muy tímida, pero quién a los quince años no se quiere llevar el mundo por encima. Yo si. Creo que ese es el toque que tenemos los Jhonson. Lo oculto, lo prohibido, era una ilusa, no sabía si quiera en lo que me estaba metiendo... pero bueno, pensé antes de dormirme profundamente... mañana será otro día.