Fiction » Young Adult »

It's Complicated
Author:
MC'Phoenix PM
.:Hikaru/Tsubasa:."Le agradaba un poco también, siempre terminar sonriendo con él. Y le agradaba un poco menos aquella situación complicada, porque no quería comprenderla, le resultaba natural así" Para Alex. Symph.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Romance - Words: 853 - Reviews: 3 - Favs: 3 - Follows: 1 - Published: 04-25-10 - Status: Complete - id: 2800567
A+  A-   Full 3/4 1/2 Expand Tighten

Disclaimer: Te voy a contar una pequeña pero importante cosa en la que tu existencia se basa. Existe una cosa llamada, por resumir, Symph, y esa cosa es de una genialosa persona la cual presumo conocer y querer hasta la última de las estrellas. Esa cosita que se llama Symph, es de ella, y si vos te metés con cualquiera de las dos, te las vas a ver con su patota. Y yo soy una de ellos. Entonces, te recatás y no choreamo' nada, ¿va? Bienbien :)

Claim: Hikaru/Tsubasa —sexyness 8D

Advertencias: Altos contenidos de cabellos violetas y ojos azul bebé seeeexies *cejas*

Notas: Para Alex, porque aunque no quiera que lo diga, me está amenazando. Dice que si no le escribo, me borra del mapa. Ahora me amenaza con una navaja, tengo miedo (?). Y la frase es de la canción Sweet Sacrifice, de Evanescence :3 Enjoy, ppl :3

-

-


It's Complicated


"And, oh, you love to hate me,

don't you honey?"

-

Uno, dos, tres. Aquello era ya una rutina, algo diario. Cuatro, cinco, seis. En las últimas dos semanas que había vivido aquel... infierno, el señor Costumbre no se había dignado en aparecer. Siete, ocho, nueve. Por culpa de un ser con cabellos violeta, ojos azul cielo que eran las ventanas al infierno y una voz que taladraba todos los día sus pobres e inocentes oídos, Hikaru, quizá fuera obligada a cometer asesinato a sus tiernos dieciséis.

"Doumoto esto, Doumoto aquello". Aquella cosa que respiraba se había adueñado de su apartamento y al parecer creía que el empleo de mesera se extendía a su propio hogar, porque no dejaba de molestarla diciéndole y ordenándole cosas ("Doumoto, ya no hay manzanas", "Ne, Ru, tráeme algo de comer"), siempre en su tono cantarín y sarcástico.

Nueve y un tercio.

El karma existía, ella estaba segura de ello. Incluso tenía teorías de que él era la personificación del karma, o uno de los enviados del Demonio para hacerle la vida imposible. Más imposible de lo que ya era.

¿Había matado pequeños cachorritos? ¿O había sido alguna dictadora malvada en una vida anterior? Quizá había sido la condesa Elizabeth Bathory y había matado a incontables inocentes en busca de la juventud y la belleza, porque no creía que simplemente fuera mala suerte. Tener a los gemelos ya era suficiente, tener a Kelsey, incluso a Jimmy, en su vida, era demasiado castigo, encargados de torturarla, como para agregar a alguien más.

Vaya que había sido cruel en vidas pasadas.

Y lo peor era que Tsubasa parecía saberlo todo, y el muy bastardo le sonreía.

Nueve y dos, sí, casi dos tercios.

Si su paciencia no se ponía a prueba todos los días con él, entonces no sabía con qué más podría. Si llegar al apartamento y descubrir que Tsubasa había olvidado las llaves en el Café o si verlo al despertar, invadiendo su espacio sagrado y único, muy acomodado en su sommier, o incluso ver un piano en su apartamento, cuando antes no lo estaba, si todo eso no ponía a prueba su paciencia, entonces nada lo haría.

Y si no había asesinado al destructor de vidas, era porque sabía que La Jefa aplicaría torturas sobre ella por hacerle perder a su pianista estrella.

Era practicar su paciencia, simplemente eso, ¿verdad? No, era intentar desarrollarla, porque prácticamente no la poseía.

(Y no lo lograría si cada vez que Tsubasa utilizaba la ducha, se ponía a cantar para joderle la tarde, por ejemplo).

Nueve, casi, casi, casi...

Pero más que odiarlo a él, a su persona de quince años, odiaba aquella sensación que la inundaba casi todo el tiempo. Más que odiar sus estupideces, su voz o su sonrisa, odiaba todo aquello, porque en el fondo le agradaba tener a alguien con quien discutir, alguien que la volviese loca, alguien que llevase pianos al apartamento y casi rompiera la puerta para hacerlo pasar...

...diez.

Le agradaba, le gustaba, odiarlo, o al menos que él estuviese en su vida para complicarla, porque incluso si era complicada, solía ser bastante aburrida antes de que Tsubasa llegara. Le agradaba poder despertar odiándolo, desayunar odiándolo, trabajar odiándolo, holgazanear odiándolo e ir a acostarse odiándolo -incluso soñaba que lo odiaba-.

(Aunque no llegaba a odiarlo, si ignoraba las veces que se mentía al respecto, porque era simplemente un choque de personalidades y una invasión a su vida personal).

Le agradaba gritarle, ironizar todo lo que salía de su boca y estar a dos segundos de asesinarlo cada vez.

Le agradó, profundamente sintió cierta satisfacción macabra, cuando al regresar a su apartamento y ver el inmenso objeto en su sala de estar pequeña, poder correrle por todo el lugar, arrojándole los cojines y chocando contra él, para terminar en el suelo riendo (y cada tanto le propinaba un golpe y le insultaba).

Le agradaba un poco también, siempre terminar sonriendo con él. Y le agradaba un poco menos aquella situación complicada, porque no quería comprenderla, le resultaba natural así.

(O mejor dicho, no era natural, porque nada era natural en su vida, pero al menos tenía una nueva cuota de diversión al odiarlo).


&.

Favorite : Story Author   Follow : Story Author

  .    .