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¿Fantasía?
Author:
Alas De Fuego PM
¿que harias si uno de los personajes de tu historia misteriosamente cobrára vida? seguramente no te lo podrías sacar de la cabeza...esto le paso a esta chica
Rated: Fiction T - Spanish - Fantasy - Chapters: 23 - Words: 38,947 - Reviews: 31 - Favs: 5 - Follows: 5 - Updated: 05-17-13 - Published: 12-03-10 - id: 2870127
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Nauseas, dolor de cabeza, ganas de arrastrarme a una esquina, hacerme bolita y llorar; eso sentía mientras todos me saludaban, abrazaban y se sorprendían de que estuviera viva. Intentaba recordarme que ninguno de ellos quería hacerme daño pero cada vez que las uñas de las chicas rozaba suavemente mi piel mi nervios se ponían alerta y esperaban un dolor que no llegaba, cada vez que uno de los chicos me abrazaba con un poco más fuerza de la necesaria, mi cuerpo se tensaba y debía reprimir el impulso de querer patear, golpear, morder y llorar.

"Llorar" pensé "Algo que hecho mucho últimamente"

-Bueno-murmuré dejándome caer el uno de los sillones como excusa para alejarme de ellos-¿Cuánto…cuánto tiempo estuve allí?

Todos se quedaron callados, supongo que sorprendidos que yo misma no estuviera segura cuanto tiempo me la había pasado encerrada, rehuí con cuidado la mirada de Daniel mientras examinaba a todos los demás, conociéndolo ya tenía una idea de que podría haberme pasado en ese tiempo.

-Bueno-empezó Allye-tres semanas y cuatro días.

-Casi un mes-murmuré haciendo los cálculos en mi cabeza; de cualquier forma nada parecía encajar-¿tanto tiempo?

El silencio reino de nuevo y me dieron ganas de abofetearlos a todos, menos a mi abuela, para que dejaran de mirarme fijamente.

- Y en el mundo real solo han pasado minutos-comentó mi abuela- ¿Cómo pasa eso?

-Hay hechizos para que cuando un humano, o algo parecido que no pertenezca aquí, crucé a este mundo el tiempo en el mundo real se congele o algo parecido, lo mismo pasa cuando algo de este mundo cruza al mundo real. Bueno, mejor dicho dimensión-explico Daniel-Sin ofender pero… ¿Quién es usted?-pregunto de repente, estaba segura de que tenía esa duda desde que entro a la habitación.

-Mi abuela-respondí por ella, preguntándome vagamente si ya tenía quince años o no, supuse que no, ya que en mi mundo no había pasado ese tiempo.

-Se hablar, cariño-se quejo mi abuela-Soy su abuela.

Rodé los ojos.

-Deberán volver a su mundo chicos-comento suavemente Ignis- Ya han estado mucho tiempo aquí.

Nos miramos entre nosotros, todos definitivamente aliviados de que estuviera bien, cerré los ojos y asentí junto con los coros "Tienes razón" y "Claro", no me emocionaba la idea de volver, en realidad no me emocionaba la idea de nada además de una cama calentita para pasar días en ella. Todavía me quedaba una semana de vacaciones, eso me reconfortaba un poco.

Todos los que debíamos irnos de ese mundo salimos de la habitación seguidos de Daniel. Tuve que morderme el labio para evitar preguntar si nos podíamos quedar unos días más, tarde o temprano debía enfrentar a mis padres igual, prefería tarde pero no era mi elección.

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Las siguientes dos semanas no pasó nada digno de mención, mi cumpleaños y la vuelta al colegio no parecían eventos tan interesantes como lo hubieran sido otros años. En ese tiempo todos empezaron a notar cambios en mí, las pesadillas constantes, mi aversión al contacto físico y el hecho de que le gritaba a quien sea que me preguntara que me pasaba; no eran cosas fáciles de encontrar.

La pesadillas eran las peores; los gritos a mitad de la noche los más difíciles de explicar; mis padres empezaron a barajar la idea de llevarme al psicólogo, los vecinos empezaron a preguntarse si me maltrataban en casa, los chicos ignoraban mi comportamiento y Allye aprovechaba cada oportunidad que tenía para preguntar que me habían hecho; pasando los días aprendí a no estar a solas con ella.

El miércoles de la tercera semana nos encontró sin clases excepto por la primera, al parecer una gripe estomacal estaba atacando a todos el personal y a más de un estudiante, no es que me quejara claro.

-Corran todos-susurró Allye en voz aguda agitando su lápiz para dar la impresión de que estaba hablando.

-No podemos-susurré de la misma forma moviendo uno de los dos lápices que tenía en las manos.

-Deben hacerlo- dijo subiendo la voz, fingiendo un tono desesperado.

-No te dejaremos solo-dije con voz grave agitando el otro lápiz.

-Yo estaré bien, puedo contra el; por favor vayans…

-Maduren-comentó una voz femenina detrás de nostras-Quince años y todavía jugando con lápices; aunque claro, no esperaba más de ustedes.

-Hazle al mundo un favor y lánzate por la ventana- escupió mi amiga con veneno a la castaña de ojos azules detrás de nosotras.

-Otra vez; madura-se burló ella.

-Mira Clara-intervine-no seguiría ese consejo aunque viniera de una persona realmente madura y con un coeficiente intelectual mayor a un número decimal que empieza en cero.

-Cariño, tú y yo sabemos que en cada cosa que puedas imaginar soy mejor que tú.

Asentí de forma ausente y volví a tomar nuestros lápices para seguir jugando, no estaba de humor.

Después de minutos de ser ignorada se aburrió y se fue.

-Deberíamos haber hecho eso hace mucho tiempo- susurró.

-Seee-dije dándole la razón-¿te das cuenta de que tenemos como cuatro horas más sin hacer nada?-me quejé.

-En realidad son tres horas y cincuenta y dos minutos- replicó sacando su celular, otra mirada al aparato hizo que la confusión inundara su cara-Tengo siete llamadas perdidas de Daniel.

-Yo diez-murmuré sorprendida-hay que llamarlo de vuelta.

Me paré y salí del salón con Allye detrás.

Marqué el número y me contestó enseguida.

-Necesito que se salgan del colegio en este segundo- me dijo preocupado.

-¿Por qué?

-Yo y Julius estaremos estacionados en la esquina, nos vemos.

-Explícame por lo menos-dije antes de que el bip que me indicaba que me había cortado-Gracias.

-¿Qué paso?-preguntó Allye.

-Debemos salir de aquí-murmuré bajando las escaleras.

-¿Por qué?

-Ni idea.

Nos dirigimos a la entrada y vagamos como si nuestra única intención fuera pasar el rato, estuvimos así unos minutos hasta que de la nada me desplomé contra el suelo.

Sentí a mi mejor amiga arrodillarse frente a mí y repetir mi nombre de forma desesperada; luego unos pasos rápidos y una voz de hombre.

-¿Qué le pasó?-preguntó

-No lo sé-contestó mi mejor amiga-sólo…se desmayo.

-Hay que llevarla a la enfermería.

-¡No! Si se golpeó la cabeza sólo sería peor.

-Traeré a la enfermera –soltó guardia y salió corriendo en dirección a la escuela.

Cinco, diez, veinte segundos después:

-Ya se fue- me alertó Allye y salimos corriendo a la caseta del guardia.

-Tiene código-me quejé dentro de la caseta-¿Desde cuándo que nuestra escuela es tan sofisticada?

-Debemos apurarnos, Bells.

-Pues ya no sé-le dije desesperada.

Nos quedamos en silencio mientras intentaba encontrar una forma de descifrar la contraseña.

-Bells-me llamó desde más lejos de lo que esperaba que estuviera- ¿Sabes escalar árboles?

-Sí

- ¿Te asusta una caída muy alta?

-Sabes perfectamente que no.

-Sal.

-¿Qué?

-Que vengas-casi me gritó.

Salí de la cabina rodando los ojos y llegué hasta donde estaba parada mi amiga; mirando fijamente un árbol.

-Vamos-me urgió ya escalando el árbol y yo la seguí; cosas difícil con falda.

Salte los diez metros hasta al asfalto justó cuando la voz del guardia gritaba detrás de nostras; al caer me tomé unos segundos para estabilizarme y corrí hacía al auto; donde Daniel prácticamente nos empujo adentro.

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Llegamos a la casa en tiempo record y una vez ahí Daniel me arrastró hasta dentro de forma casi violenta. Una vez que llegamos al salón principal entendí por qué.

-Caleb-grité sorprendida, y no solo de verlo; si no también por el estado que se encontraba; corrí hacía él y me deje caer a un lado del sillón en el que estaba acostado- ¿Qué te pasó?

-Lo traje-susurró con voz rota por el dolor.

-¿Qué trajiste?

-El "Creato"

Pero nunca llegue a preguntarle cómo lo había hecho por qué un ruido me distrajo y noté al chico de ojos grises lanzándose hacía mi cuello.

Espero que les haya gustado el capitulo, por lo menso a mí me entretuvo escribirlo ¿Están felices de que Caleb apareciera? Yo sí, y supongo que ya saben quien es el chico de ojos grises que intenta ahorcar a nuestra protagonista, sólo les queda descubrir la razón de por qué esta ahí.

Bye

Alas.

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