
¿que harias si uno de los personajes de tu historia misteriosamente cobrára vida? seguramente no te lo podrías sacar de la cabeza...esto le paso a esta chica
Rated: Fiction T - Spanish - Fantasy - Chapters: 23 - Words: 38,947 - Reviews: 30 - Favs: 5 - Follows: 5 - Updated: 05-17-13 - Published: 12-03-10 - id: 2870127
|
|
A+ A- |
Sus manos en mi cuello eran asquerosamente familiares; esa presión demasiado conocida para mi gusto, pero esa vez no me quede paralizada; levante mis manos a su cara y rasguñe su mejilla derecha con toda la fuerza que logre reunir, cuando sangre empezó a correr por su mejilla lo pateé en el estomago y por alguna razón me soltó; se lanzó hacía atrás y se quedo en el suelo lejos de mí.
Me tomó cinco segundos para atracarlo de nuevo ¿Qué se supone que hacía ese imbécil de quinta ahí? Mis manos estuvieron a punto de tocarlo cuando alguien me atrapó por la cintura, reconocí inmediatamente las manos de Daniel intentando frenarme.
-¡Suéltame! ¡Suéltame! Tengo el derecho a destriparlo-grité.
-Tranquilízate-me susurro.
-¿Cómo te atreves a decirme que me tranquilice? Tú no sabes que me hizo.
-Inhala y exhala- me dijo mientras Xander paraba al idiota y se interponía entre nosotros.
-Esa mierda no sirve y lo sabes-le dije luchando por soltarme- Me merezco desollarlo vivo.
-Tranquilízate y escúchanos-murmuró adolorido Caleb desde el sillón.
Lo ignore completamente y pisé a Daniel para que me dejara ir, no alcancé a moverme un centímetro cuando Julius, la única persona de la que no me podía soltar, me atrapo por la cintura. Dejé de forcejear, sabía que era inútil.
-Saquen a Athan de aquí, necesito hablar con Kendra a solas-susurró Caleb.
Todos salieron de la sala, Julius al último; evitando que atacara nuevamente a esa rata rastrera.
Me quedé mirando la puerta unos segundos preguntándome si estaban oyendo tras la puerta, después decidí que me daba exactamente lo mismo.
-¿Por qué trajiste a ese psicópata aquí?- murmuré entre dientes, sabiendo que era inútil, ese vampiro entrometido probablemente les iba a decir a todos. Maldito súper oído.
-Él no es lo que crees- me respondió suavemente Caleb.
-Ósea que no es un psicópata sádico con personalidad múltiple.
-Bueno, sí, pero no es todo él.
-¿Cómo que no es todo él? ¿Acaso también es un hombre lobo?
-Claro que no- me dijo rodando los ojos- Pero el tiene una razón para ser así.
-Claro que la tiene, su cerebro esta jodido.
-No es eso, hay toda una historia detrás de eso.
-Siempre hay una historia detrás de todo pero, lamentablemente, no tengo ganas de escuchar esta, gracias.
-Kendra-me advirtió- No te pongas a la defensiva.
-No me pongo a la defensiva-le dije- te estoy atacando, punto.
-Entonces no seas terca y escúchame.
-No tengo porque escucharte.
-Sí tienes -dijo levantando la voz lo más que su condición se lo permitía. En algún minuto se me pasó por la mente que debería tratarlo mejor pero simplemente lo ignoré, soy una gran persona.
-Ok, cuéntame esa historia tan importante para ti-dije gesticulando con las manos- Ilumíname sobre el porque no debería salir ahora mismo a matar a ese retrasado.
-¿Esa última frase esta bien dicha?
-Habla o me voy- le dije.
-Ok-suspiró- El no es así realmente, le lavaron el cerebro.
-¿Qué?- no me esperaba eso.
-Horus tenía un hechizo sobre él, manipulaba sus emociones y pensamientos, después de un tiempo el hechizo empezó a hacerse permanente y dañar su cerebro, hay veces en qué es él y otras, más frecuentes, que éste monstruo en el que lo convirtieron.
-¿Esperas que lo perdone con esto o que? Porque no veo el punto.
-No espero eso, solo espero que no intentes matarlo cada vez que estén en la misma habitación ¿Crees poder manejarlo?
-No-respondí bruscamente ¿He mencionado también que soy muy madura?
-Kendra.
-No prometo nada.
-Por favor- me pidió con ojitos de cachorro bajo la lluvia que no hubieran servido si no fuera por sus múltiples heridas.
-Está bien-musité no muy alegre.
-Te adoro-me dijo feliz.
-Que mal que el sentimiento no es mutuo-escupí.
-Eres tan tierna.
-Cómo sea- dije abriendo la puerta y haciéndome hacía atrás para que esos entrometidos pasaran.
Una vez que estuvieron todos adentro; salí de la habitación y luego de la casa. Corrí hasta llegar a una de las torres de hielo de aire y entré. El aire dentro podría congelar cualquier cosa pero de cualquier forma me dejé caer en el gélido piso.
No lloré, supongo que no tenía razón por la que llorar, solo temblé; no sé por el frío o algo más, pero estuve varios minutos así, sentada y abrazada a mis piernas, murmurando palabras que ni yo entendía pero que debían pertenecer a algún libro por que intentaba tranquilizarme. Hacía tiempo que no tenía un taque de pánico tan fuerte, dos o tres años, seguí murmurando cosas sin sentido hasta que vi unas converse negras y desgastadas.
-Vámonos-dijo amablemente Daniel- Te vas a resfriar ahí.
Levanté la mirada unos segundos, lo miré a los ojos y luego volví a murmurar mis palabritas, no me importaba.
-Lo que tu haces, esconder tus sentimientos por la razón que loes escondes, es simplemente cobardía, se que algo terrible te pasó pero estamos aquí para ayudarte. Háblanos, háblame.
¿Hablarle en realidad no me parecía? Estar sola era una forma más fácil de sobrellevarlo, no quería que pensaran que soy débil.
-Siempre he sido una cobarde- dije y suspiré, en parte eso era cierto.-Vamos.
Me paré y caminé desganada a la casa, entré rápidamente a la habitación en la que todos estaban hablando y me dirigí al rincón más cercano pero alguien me agarro suavemente por el brazo y me detuvo, sentí el escalofrío al instante.
-Suéltame- siseé
-Solo quiero disculparme por lo que te hice.
-Disculpas no aceptadas, gracias.
-Mira aceptaría un puñetazo si por lo menos eso haría que te sintieras un poco mejor.
Miré directo a sus ojos grises y estaban llenos de arrepentimiento; algo que nunca había visto en ellos pero ¿Golpearlo me haría sentir mejor? Sí, pensé enseguida así que mi mano voló a su nariz y se escuchó un crujido en la silenciosa habitación. Mientras todos me miraban asombrados me dejé caer en uno de los sillones y observé complacida su nariz sangrante.
-Tengo una pregunta-murmuró insegura Allye, tratando de acabar con el extraño silencio- ¿Qué hacemos con el Creato ahora que lo tenemos?
-Esconderlo lo mejor que podamos-respondió Julius. Y si lo pensaba bien esa era la única respuesta lógico pero ¿Dónde?
Siento haber tardado tanto, siento que sea tan y corto y si termino la lista de mis lo siento sería muy largo así que solo les diré que espero que les haya gustado el cap, dejen un review y díganme, aprecio su críticas constructivas. Adiós.
|
||||||