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¿Por qué?
Author:
Esciam PM
Muchas veces nos hacemos esa pregunta, porque nunca sabemos qué nos depara la vida y siempre queremos encontrar respuestas a ello... aunque las causas pueden quedar como un misterio.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance/Mystery - Words: 1,433 - Reviews: 2 - Published: 04-23-11 - id: 2909810
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Para: sele_fliamagica en LJ por el meme de las tres opciones y espero les guste como a ella le gustó.

¿Por qué?

No sabía qué había pasado. Todo era perfecto hacía… ¿cuánto? Aunque para ella se debían tratar de horas, podía ser más. Desde el momento en que creyó que iba a desmayarse por tomar demasiado, hasta ese instante en que se despertó y estaba en un lugar que nunca había visto, cualquier lapso de tiempo era posible.

Intentaba de nuevo entender qué había pasado, ¿Cómo no se había visto venir algo así? ¿Por qué le hacía eso? Es más, ¿qué le estaba haciendo? Las preguntas se sucedieron hasta el infinito. Lo malo de estar acostada en un lugar totalmente blanco y templado, con una ropa verde parecida a una pijama, tener una gran imaginación y muchas preguntas qué hacer. Recordó de nuevo como había empezado todo, sintiéndose más extrañada por lo que estaba pasando que antes.

Él había llegado como interino a su oficina, mientras Giselle estaba en baja por maternidad. Al principio, creyó que estaba viendo visiones, pero se dio cuenta de que no era así cuando las demás personas de la oficina, hasta los hombres, se habían quedado viéndolo también. Era el tipo más guapo que habían visto. Todos estaban seguros de que no parecía ser el prototipo de contador, aunque demostrara ser muy capacitado en ello.

Pero, lo que más sorprendió a todos, a ella incluida, es que en seguida la había mirado y sonreído:

—¡Buenas, vecina! —O algo así le dijo, sentándose en el cubículo al lado suyo.

Jenifer no le contestó. No pudo. Hernán era demasiado guapo y ella demasiado tímida. Por eso, le extrañó que media hora después, lograra hacerla hablarle sobre la base de datos. Y, para el café, él le preguntó si quería uno y llegó no solo con su café como le gustaba, sino con un bocadillo de sus favoritos.

Al día siguiente, su saludo fue:

—¡Buenas, Jenifer!

Y al siguiente a ese:

—¡Buenos días, Jenny!

Al cuarto día, además de pedirle ayuda con las cosas que aún no entendía de la oficina, preguntarle por si quería café o algo cuando él iba a por lo suyo, también le dijo:

—¿Almorzamos juntos?

Con esos tres días para aclimatarse a su presencia, Jenifer había podido ser algo más que una embobada viéndole y diciendo monosílabos, para en verdad poder ayudarle en las cosas de oficina. Sin embargo, ante esa pregunta, había vuelto a su timidez natural, y le dijo que "no gracias".

Él empezó a hablar con ella de otros temas. Fácilmente, Jenifer logró tranquilizarse de nuevo con su presencia por lo ameno que él era y, el viernes de la siguiente semana, Hernán logró que comieran juntos, aunque en verdad fue a comer, porque ella casi no pudo hablar. No se creía que Hernán hiciera como sino se daba cuenta de que estaba arrebolada y muy tímida, más sabiendo que todas las personas de la oficina estaban medio pendientes de ella.

Al lunes de la semana siguiente, él decidió ir a comer afuera, lejos de ojos indiscretos. Ahí, en un MCDonald`s donde Hernán quedó con más hambre que lleno y ella trataba de esconder su comida hecha en casa, le fue más fácil a Jenifer distenderse.

En dos meses, había en verdad creído que en serio estaba interesado, que de alguna manera podían ser amigos o más. Había empezado a escribir de Hernán en su diario, a soñar con él, sentir unas mariposas en el estómago y sonreírse al verlo con alegría, más que timidez, él la hacía tomar confianza rápidamente.

Cerró los ojos con dolor y trató de moverse. ¿¡Cómo había sido tan idiota!? Ella sabía que no era fea, pero tampoco despampanante. Debió ver algo raro en que Hernán insistiera tanto en tener una relación con ella, y que fuera de alguna manera esquivo al querer hablar de su vida privada.

Dio un gemido de exasperación. No pudo moverse, como las otras veces que lo había intentado. Era extraño, sentía como si su cuerpo estuviera bien, como si se acabara de despertar después de una noche reparadora pero, cuando intentaba mover algo más que su cabeza, nada. No podía hacerlo… eso fue lo que la hizo gritar pidiendo ayuda al inicio.

Ahora, después de quién sabe cuantos minutos u horas, Jenifer simplemente esperaba que alguien viniera a ver qué pasaba. No sabía qué era peor, la espera e incertidumbre, o en verdad saber qué estaba sucediendo.

No entendía nada. ¡Se suponía que esa noche sería la primera cita de ellos! Hasta una de sus primas fue a su casa para ponerla "presentable" para él. Ella misma, más que paralizada de nervios, estuvo desde el viernes esperando como quinceañera al domingo, muy feliz. Estaba tan entusiasmada y ciega de emoción, que hasta ese momento, estando atada a una cama suave entre blanco y más blanco, se dio cuenta la manera en que él le había pedido la cita.

—El domingo habrá un concierto de música country, ¿Quieres venir conmigo? —ella había pensado que la forma reposada y viendo hacia otro lado en que lo dijo, se trataba de que mostraba timidez por primera vez. Sin embargo, en ese momento en que esperaba porque algo pasara en esa habitación blanca y silenciosa, Jenifer se dijo que lo había dicho como si en verdad no quisiera la cita, pero teniendo que pedirla.

—¡Claro! —había dicho ella— ¡Me encanta la música country!

Hernán la había visto, y sonreído apenas aunque casi siempre lo hacía más grande. Además, sus ojos la habían mirado de una forma profunda que Jenifer no pudo descifrar. Y la verdad era que no lo había intentado mucho, porque justo en ese instante, le había acariciado el rostro (ella se había sonrosado al infinito, claro) y dicho:

—Lo sé… —pareció que quiso decir algo más, pero más bien dejó de tocarla y decidió que era momento de ir a esperar su bus.

Jenifer se había quedado con la sensación de que él no solo le ocultaba algo, sino que estuvo a punto de besarla y se contuvo. Se había dicho que el domingo, sí lo harían y con esa esperanza, se había arreglado para él.

El recuerdo fue interrumpido por una voz de mujer, fría y profesional, que llegó a sus oídos desde algún lugar por arriba de esa habitación blanca. Aunque la hizo tener un respingo en toda regla, Jenifer jamás podría decir lo tan aliviada que se sintió de sentir como se movía su cuerpo, más que para respirar, y de oír una voz humana. No estaba sola. Luego, la inseguridad y el miedo la hizo perderse de oír las palabras que le dijo al inicio.

—… por su seguridad. Vamos a bajar. Manténgase calmada.

Jenifer estuvo a punto de gritar, furiosa. ¿Calmada? ¿¡CALMADA!? Pero estaba tan harta del blanco y no tener respuestas, que se mordió la boca para callarse.

No supo como llegaron, solo que de repente estuvieron ahí. La mujer vestía de negro, formalmente. Pero además de eso, Jenifer no supo algo más de ella, porque a su lado, Hernán la miraba con pena.

Sin embargo, no era Hernán. Es decir, el cuerpo era de él, pero al verlo, Jenifer se dio cuenta de que el compañero de oficina, el amable hombre con el que almorzaba todos los días y la hacía reír con sus extraños análisis de la realidad; era solo una máscara.

No podían ser el mismo. El tipo que la había hecho bailar, aprovechando su estado de ligero "contento etílico", no podía ser el mismo que la miraba desde unos metros. Había en su mirada, perennemente, de esa profundidad que solo había visto una vez. Y supo que solo esa vez, se había quitado la máscara frente a ella. En ese momento, y también cuando él le decía algo como: "Te tengo", mientras Jenifer estaba cayendo en la oscuridad, en medio de la pista de baile. Luego, despertó ahí.

Había creído que lo decía porque la habías abrazado para que no cayera… no porque en verdad "la tenía".

Con la traición bullendo dentro de ella, Jenifer fijó los ojos en él y quiso gritarle, pero no pudo mover la boca y la lengua. Enrojeció de la rabia, y empezó a llorar de la impotencia.

—Lo siento Jenny. Pero lo entenderás más tarde —le dijo él, en verdad apenado.

Entonces, la mujer le empezó a explicar lo que sucedía.

OoOoO

Decir que termina así porque ella me pidió algo con misterio, y algo con misterio le di. Ustedes qué creen? ¿Está misterioso?

Chau gente!

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