
| El Príncipe Lobo
Author: Nicole Skylight Una breve historia que trata de un elfo al cual convierten en lobo y de una niña que le ayudó. No sé qué más decir al respecto más que acotar que es una de esas cosas que nunca pero NUNCA escribo. XD
Rated: Fiction K+ - Spanish - Hurt/Comfort - Words: 1,309 - Reviews: 1 - Favs: 1 - Published: 09-02-11 - Status: Complete - id: 2948983
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¡Que tal!. Sí, ya sé que no me pasaba hace tiempo por acá, para escribir o publicar algo. Confieso que he pasado por un hiatus que empezó con una depresión el año pasado pero ya estoy mejor y estoy escribiendo de nuevo. Debo decir que la siguiente historia en realidad la escribí por obligación para otra historia que está en proyecto donde aparece un personaje secundario que será escritor y pues... tenía que tener al menos una historia que "él hubiese escrito" para hacerlo creíble y por eso inventé este pequeño y simple cuento. Además se suponía también que era su primer cuento y es por eso que no lo abarqué mucho, de hecho ni siquiera le puse diálogos o nombres a los personajes. Pero la historia se entiende por sí sola. Podría decirse que es una de esas cosas raras que digo que nunca voy a hacer pero que por causas del destino o fuerza mayor acabo haciéndolas, porque de partida no me gustan mucho los cuentos de hadas y en opinión personal creo que esta historia quedó algo cursi, sin embargo, y a pesar de todo, creo que me quedó bonita y por eso me decidí a publicarla. Sin más que decir, espero que les guste y la disfruten o, en caso contrario, me arrojen todos los tomates que quieran en un review. No creo que vuelva a escribir otro cuento de hada en mucho tiempo más, así que disfruten de un tipo de historia que definitivamente no me gusta mucho hacer.
El Príncipe Lobo
Érase una vez un apuesto príncipe de los elfos conciente de su belleza, la cual aprovechaba para cortejar a toda bella damisela que le pasaba por delante. Su madre la Reina quería que él encontrara a la mujer que le haría feliz de por vida y contrajera matrimonio con ella, pero al ver que su hijo no le hacía caso y tomaba el amor como si fuera un mero juego de cortejo lo convirtió en un temible lobo, oscuro, peludo, con garras y grandes colmillos; de esa forma cada vez que se acercaba a una joven ésta salía huyendo despavorida pensando que el lobo quería hacerle daño. Así se la pasó el príncipe, intentando acercarse a cualquier bella dama que viera pero ellas siempre salían huyendo ya que con esa forma daba mucho miedo; además los hombres le atacaban con tal de defender a sus frágiles damiselas en peligro, así como también los niños solían arrojarle piedras y ramas para que no se acercara. Siguió de esa manera durante mucho tiempo hasta que por fin se resignó a no ir por ninguna joven más, sin embargo el hechizo sobre él continuó y nunca más lo dejó por lo que decidió irse a vivir en lo más profundo del bosque donde ya nadie lo rechazaría.
Cierto día, mientras bebía un poco de agua en el río, notó que había un conejo a unos metros de distancia. No había probado bocado en días y aquel animalito en especial se veía tan tentador que fue rápidamente a su cacería. No obstante, al no tener mucha experiencia cazando como un lobo, se le escapó y terminó con el estómago vacío. No muy lejos, una pequeña niña que pasaba por ahí vio lo sucedido y sintió tanta pena por el pobre lobito que se acercó hasta él y le ofreció un poco de pan y jamón que llevaba en su morral. Al principio desconfió de ella, pues todavía tenía frescos los recuerdos de los niños que le pegaban, pero la pequeña parecía tan tranquila que casi notando su miedo le dejó la comida en el suelo y con una sonrisa siguió su camino. El príncipe se acercó entonces y comió lo que le había dejado aquella niña, se sintió tan conmovido y agradecido que decidió seguirla en secreto sin que se diera cuenta con el fin de protegerla ya que el bosque era peligroso por esos lados. Así que cada cierto tiempo recogía frutas del suelo que se vieran frescas y se las dejaba por el camino procurando siempre que la niña le viera, además en las noches cuando veía que la pobre mientras dormía tiritaba de frío apenas tapada por una manta se acercaba y colocaba su cuerpo lo más próximo a ella con el fin de ayudarle a recobrar calor. Aunque cada vez que salía el sol, él volvía a ocultarse para que la pequeña no le viera al despertar y se asustara.
Siguió oculto ayudando a la niña en su camino, no sabía a donde se dirigía, pero si de algo estaba seguro era de que no la iba a dejar sola. Así pasó los siguientes tres días oculto y cuidando su trayecto, pero al anochecer del tercer día la pequeña se encontró a otro lobo del bosque, observó como se acercaba hasta él completamente confiada a ofrecerle un poco de pan mas aquel lobo le atacó con toda la furia que tenía de no haber comido en varios días. Rápidamente el príncipe salió de su escondite a su rescate, luchó contra el otro lobo y logró espantarlo, sin embargo había llegado demasiado tarde ya que las heridas de la pequeña eran demasiado graves y profundas, trató de lamérselas pensando que quizás así podría aliviarle aunque fuera el dolor; pero todos sus esfuerzo fueron en vano ya que la niña empezó a cerrar sus ojos y pronto se quedó dormida para la eternidad. El pobre príncipe se sintió muy triste, sabía que si hubiera estado junto a ella desde el principio y no vigilándola de tan lejos habría logrado salvarla de ese peligro inminente; sabía que la muerte de esa niña era únicamente su culpa. Esa noche aulló dolorido a la luna llena, se sentía muy acongojado y solitario, mas nunca la abandonó, se quedó junto a su quieto cuerpo hasta que finalmente fue vencido por Morfeo quedándose dormido a su lado.
Cuando despertó a la mañana siguiente se quedó impresionado, el cuerpo de la pequeña había desaparecido y además él había vuelto a ser el apuesto elfo que era antes como si nada hubiese pasado, como si todo hubiera sido nada más que un sueño. Sin embargo, antes de convencerse que aquella niña sólo había sido una ilusión, ella se le apareció frente a sus ojos brillando con blancas vestiduras. Le confesó entonces que siempre supo que estuvo siguiéndola y le agradeció por haberla cuidado desde lejos durante los últimos días y que como muestra de su gratitud se convirtió en su ángel de la guarda para que así ahora fuese ella quién cuidara de él. Luego empezó a desaparecer poco a poco, pero el príncipe pudo escuchar claramente su voz que le decía que aunque no pudiera verla ella siempre estaría a su lado.
Después de eso, el príncipe tardó siete días y siete noches en volver a su hogar, sin embargo nunca se esperó la gran fiesta de bienvenida que le esperaba a su regreso. Se armó tal fiesta como ninguna otra que se hubiera visto, todo por celebrar el regreso del apuesto príncipe elfo. Todas las damiselas hicieron tumulto por acercarse hasta él para invitarle a bailar, sin embargo rechazó amablemente a cada una de las invitaciones que le ofrecía cada damisela, cada una más bella que la otra.
Así el príncipe nunca más volvió a jugar con las corazones de ninguna otra mujer, incluso cuando ascendió al trono se le recordó como un rey magnánimo y benevolente, no obstante nunca quiso contraer matrimonio. Decidió vivir así su larga vida por miles de años hasta que la amiga muerte le alcanzó; la recibió sin miedo pues sabía que junto a ella vería a de nuevo a su niña que tanto quería volver a ver, quien seguramente todavía estaría ahí para seguir cuidando de él a la hora de partir.
Fin
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