
Me di cuenta del error que había hecho. Me separé y mire sus ojos. Estos, primero confundidos, estaban brillando de excitación. Se acerco más hacia mis labios. Más tarde, estábamos fundiéndonos en un ardiente y apasionado beso. -A duo con Edu 1st Room-
Rated: Fiction T - Spanish - Romance - Words: 1,186 - Reviews: 1 - Published: 01-12-12 - id: 2987827
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Esta historia es original. Queda prohibida su copia parcial y/o total sin permiso, o el de Edu 1st Room.
The Girl of My Dreams
(La Chica de Mis Sueños)
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Estaba en la playa Bocas del Toro, con el agua arriba de mis tobillos, y con la arena haciéndome cosquillas en la planta de los pies.
Con un porro de marihuana entre mis labios, y escuchando Manu Chao, en una radio vieja y destartalada, estaba observando como el sol se ocultaba entre las olas.
Vi a un grupo de pescadores, y se dirigían hacia mí, caminando por la playa. Uno de ellos traía un pescado de un gran tamaño, atrapado en una red, encima su hombro. Vi un arpón en la mano izquierda del más grandote, y supe que no cazaban con redes, sino con el otro artefacto.
No le di mucha importancia, y lo deje pasar.
Salí del agua, y atravesé la playa, dirigiéndome hacia mi cabaña….
Estaba cansado y me acosté en mi hamaca de colores.
Termine mi porro y puse un disco de Orishas, en la grabadora que tenia encima de una mesa de plástico color rojo, en la sala. Solo usaba la grabadora cuando estaba dentro. No quería perderla o dañarla.
En medio de mi traba me quede dormido después de dos canciones.
Un extraño ruido que provenía de la cocina me despertó. Mire mi reloj colgado en la pared, con forma de pez. Eran las diez de la mañana con veinticinco minutos.
Me levante, y dirigí hacia la cocina.
Vi a una mujer con pelo dorado, cayendo en forma de cascada. Su hermosa cabellera dorada estaba mojada, como si antes de venir aquí, se estuviera dando una ducha matutina. Ojos verdes azulados rodeados por un par de largas y hermosas pestañas. Cejas delgadas. Tez trigueña. Sonrisa blanca y grande, capaz de transmitir sus sentimientos. Unos delgados y sensuales labios. Pronunciadas caderas. Delgado y ejercitado abdomen. Busto grande. Piernas largas y tonificadas. Estaba rodeada por una simple y pequeña toalla. Gotas de agua estaban cayendo a través de todo su cuerpo… Piernas, brazos, frente y espalda.
Me sorprendí al verla. Era hermosa, pero extrañamente sentía una gran atracción hacia ella.
Me acerque.
Abrió su boca, tratando de pronunciar algo. Pero tape sus labios con los míos. Luego me di cuenta del error que había hecho. Me separé y mire sus ojos.
Me miro. Sus ojos, primero confundidos, estaban brillando de excitación. Se acerco más hacia mis labios. Más tarde, estábamos fundiéndonos en un ardiente y apasionado beso.
…
Las sabanas estaban enredadas en nuestras piernas. Rastros de excitación aun quedaban en nuestros cuerpos. Podía sentir la respiración errática de la mujer, con la cual, compartía mi lecho ahora mismo. Lo placentero que había sido la acción matutina, había sido extraña, como si nuestros cuerpos pertenecieran al otro.
"Lamento esto…"dijo con su melodiosa voz.
"¿Lamentas haber estado conmigo?" pregunte inseguro.
"No, claro que no lamento eso" se acerco y beso mis labios. Ese beso podía tener sus consecuencias.
"Entonces… ¿Que lamentas?"Pregunte confuso. Ahora no le entendía.
"Pues… Lamento el haberme entrado en tu casa. Y sin tu permiso, además."Dijo con un atisbo de preocupación en la voz.
"¡Ah! No te preocupes por eso… De hecho, me alegra que lo hayas hecho. Si no hubieras decidido hacerlo, no estaríamos hablando de esto en este momento…"
"¿Pero no te molesta?"Pregunto insegura
"Pues no" la bese apasionadamente.
Gire sobre mí mismo, y su cuerpo quedo debajo del mío. Su sexo rozo mi entrepierna, y en ese momento, enloquecí.
…
"¡OH DIOS MIO! Esto fue la mejor experiencia que he tenido en mi vida" susurre después de unas repetidas sesiones.
Estaba boca abajo, recostado en la cama. Ella estaba encima de mí acariciando mi espalda con las yemas de sus dedos.
"Me encanta tu tatuaje" susurro en mi oído.
Recordé mi tatuaje que me había hecho hace cinco años en Cuba. Era una conga, con dos triángulos dibujados en la parte superior y de las puntas que estaban para abajo, salían dos líneas que llegaban a la parte inferior del instrumento. Dos brazos levantados hacia arriba, se encontraban entre la parte superior de la conga y una cabeza en forma de caracol.
"Edu… No me dejaste contarte la razón por la cual entre a tu casa…"
"Pues dime ahora. Aunque no me importa, la verdad"
"Pues, estaba nadando en la playa y cuando salí, me di cuenta de que mi ropa no estaba, pero tenía mi toalla. Así que me cubrí con ella, y me devolví a mi cabaña, pero luego me di cuenta de que mis llaves estaban en mis shorts, y como no estaban en donde los deje, necesitaba entrar a mi cabaña, así que vi la tuya, y decidí entrar en ella para buscar algo para poder abrir mi puerta o que la persona que viviera allí me ayudara. Entre por la puerta de atrás, y te vi dormido, así que me devolví a la cocina y buscando algo que abriera mi puerta, hice como mucho ruido porque tú te despertaste y entraste, y bueno, el resto es historia"
Hablamos un rato más. Después de besarla, no-sé-cuanta-vez en el día, se quedo dormida encima de mi pecho. La cascada de su cabello brillaba. Quede hipnotizado por tanta belleza. Y luego, no sé si fue el cansancio o algo más, pero quede profundamente dormido.
Cuando me desperté a la mañana, no la encontré en mi habitación. Me vestí con un una pantaloneta Quick Silver y baje las escaleras. La busque en la sala, el comedor, el baño, la cocina, y no la encontré en ninguna parte.
Salí a la playa, y la busque durante unas horas, o eso sentí porque en verdad habían pasado 15 minutos. La busque en todas partes y no la encontré. Regrese a mi cabaña decepcionado e impactado. No podía creer que se había ido sin decirme nada.
Me dirigí hacia la cocina para comer algo, y vi una hoja blanca doblada al lado de un humeante desayuno. Huevos revueltos con tocino, un pocillo de chocolate caliente y un plato de pancakes con miel. Cogí la hoja y la abrí.
Espero que hayas disfrutado la experiencia.
Un beso,
Carolina.
Debajo de esto, se encontraba una dirección y un teléfono celular. Sonreí. Sabía que no me dejaría así nada más.
Comí, prácticamente trague, mi desayuno. ¡Esta mujer SI que sabía cocinar!
Subí a mi habitación rápidamente. Me bañe y vestí. Cogí las llaves de encima de mi mesita de noche y salí de la cabaña hacia la dirección escrita en la nota que me dejo.
Puse las llaves en la mi moto Yamaha negra, con azul oscuro y un poco de blanco. Mi mejor amigo me la había regalado hace dos meses.
Llegue a un lujoso hotel. Pregunte a la recepcionista en donde podía encontrar la habitación 520. Me dijo que se encontraba en la zona norte del quinto piso. Le agradecí y me dirigí hacia mi mujer.
Habitación 500… 512… 518… Y por fin me encontraba enfrente de la 520. Toque la puerta y espere pacientemente.
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