
Alejando es un joven francés idealista que se cuestiona muchas cosas acerca de su realidad en la antigua Francia, junto con su amiga de la infancia vivirán a pleno la mismísima Revolución.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Adventure/Humor - Chapters: 6 - Words: 5,630 - Favs: 1 - Follows: 1 - Published: 01-18-12 - Status: Complete - id: 2989759
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Un nuevo Comienzo
Aunque esa mañana fue muy agitada, con todos los preparativos bien organizados la salida fue tranquila y sin contratiempos. Caminaron hasta un pueblo cercano donde consiguieron un caballo, a partir de entonces el camino fue más fácil.
A medida que se acercaban a la ciudad se enteraban de lo que había ocurrido durante su ausencia. A primera noticia con la que se toparon fue que el rey estaba muerto, al igual que su mujer ambos fueron condenados a la guillotina acusador de traición, lo cual les sonó como una ironía pues Madame Antonietta gozaba de cortar las cabezas de cuanto acusado pasara por su juicio.
Luego supieron que la Asamblea había cumplido con su objetivo, ya existía en Francia una constitución. La inminente guerra de la que hablaba la carta era entre Austria y Prusia, que habían decidido apoyar al rey, la Asamblea todavía discutía sobre si vengarse o no ahora que el rey ya no significaba una amenaza.
Pese a las buenas nuevas, la ciudad debieron cruzara de noche, para evitar conflictos con los pequeños grupos que seguían siendo fieles a su fallecido monarca. El ambiente todavía era delicado y algo inestable.
Continuaron con el viaje pero al llegar a la frontera con España ocurrió un problema.
Se suponía que una carreta los llevaría hasta Portugal, pero no eran los únicos, varias familiar intentaban huir de la ciudad, el problema es que no alcanzaban los vehículos por lo que se priorizaba a las personas que llegaron primero.
—¿¡Como que no podemos viajar?—exclamo Odette
—Lo lamento jóvenes, pero solo quedan tres lugares que fueron reservados hace meses— se disculpo uno de los organizadores
—Pero tenemos si o si cuatro días para llegar a Puerto de Palos a encontrarnos con nuestros padres.—
—De verdad, lo lamento mucho. Lo que pueden hacer es esperar, si los tres que faltan no se presentan los lugares son suyos, lo prometo —
—Bueno, algo es algo. Muchas gracias —
A la media hora de esperar, el sujeto los llamo
—¿Los lugares son nuestros? — se esperanzo Odette
—Pues… no del todo —
—¿Qué quiere decir con eso?—
—De los pasajeros que reservaron los lugares solo vino uno y dijo que les regalaría los asientos con la condición que viajen con él
—Por nosotros no hay problema, ¿Quién es ese hombre? —
—Soy yo —dijo una voz a sus espaldas
Ninguno de los dos esperaba, de todos los lugares encontrarse allí con esa persona en particular.
—¡PAUL! —gritaron al unísono
—¡Amigos, que contento estoy de verlos de nuevo! —
— Nosotros también, pero dinos que fue de ti, desde que te arrestaron que no te volvimos a ver ni saber nada de ti, hasta te dábamos por muerto —
—Ya habrá tiempo para explicaciones, antes vayamos a Portugal —
Ya en camino, Paul relato su historia
—Después de arrestarme me llevaron a un campo de concentración, me pusieron en una celda y me dejaron ahí, cuando la revuelta social estallo me trasladaron en un carro que más tarde fue asaltado, aproveche para escapar y refugiarme en la casa de unos conocidos míos. Nunca supe donde estuve preso porque me vendaban los ojos. Como muchas familias, me pareció que lo mejor era partir rumbo a América, hasta que las cosas se calmen un poco, iba a viajar con dos amigos que a última hora decidieron irse a otro lado. Fue ahí cuando llegue y el sujeto al que le reserve los pasajes me dijo del problema que tenían, yo los reconocí y le pedí ayuda para sorprenderlos.—
—Y vaya que si lo hiciste. Qué buena noticia saber que estas bien —
—Gracias, por cierto ¿ y ese bebé? —
— Lo encontramos en casa de mis tíos, se lo llevamos a la mamá de Alex, ella sabrá que hacer —
—Bien pensado —
Llegaron con diez minutos de retraso, pero por suerte ya estaban en el puerto.
—No los veo, ¿Tú los ves?—
—No y me preocupa que ya están embarcando—
—Descuiden los encontraremos —los tranquilizo Pierre
—¡Diez minutos y zarpamos! —anuncio el capitán del barco
—¡Oh no! ¿Qué hacemos?—
—Tranquila Odette, tienen que estar por aquí, en algún lado —
—Alex tiene razón. Saben que, mejor vayamos embarcando, quizás ya estén arriba —
—Es que solo tú tienes pasaje, mamá tiene los nuestros —
—Ya es tarde, el barco partió —
—No puede ser, eso significa que nos quedaremos aquí hasta quien sabe cuándo—
—¡CHICOS!...¡CHICOS!...¡POR AQUÍ!—a lo lejos una voz familiar los llamaba
—¡Mamá! —Corrió para abrazar a su madre —creí que habían partido en ese barco
—Ese iba para el Lejano Oriente. El nuestro sale en veinte minutos —
Entre risas y abrazos por el feliz reencuentro, las dos familias, además el buen Pierre y el amigo Nicodemo abordaron la nave.
—¿Y ese bebé?—
—Estaba en la casa del tío—
—¿Fueron a casa de Rafael? Pero si se mudo hace meses —
—Te lo dije —se burlo Alex
—Igual en la casa no había nadie, acababan de arrasar con el pueblo —
—Lo gracioso es que hicieron bien —
—¿Ah? —ninguno entendía nada
—La actual dueña de esa casa era amiga nuestra, oculto a su bebé y cuando llegaron los soldados se la llevaron, fue rescatada y traída aquí; debemos buscarla y entregarle a su hijo, estuvo muy angustiada dese que llego, casi muere de pena.
Y con rumbo a una nueva tierra, los chicos celebran el cambio que provocaron en su país, lamentando las vidas que se perdieron pero celebrando la calidad de vida que tendrán los futuros franceses. Ellos saben que algún día regresaran a esa tierra que los vio nacer y que cuando lo hagan serán personas libres e iguales, tal como se menciona en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el fruto de sus esfuerzos
—Oye Alex…—
—Si Odette —
—Ya…¿Ya le dijiste a tu padre que no quieres ser abogado? —pero su respuesta se contesto sola cuando vio la expresión de horror que ponía su amigo
—Ohh no maldición ¿para qué me lo recuerdas? —Gimió atormentado —Escucha, en cuanto lleguemos me ayudaras a planear una buenas excusa para eso ¿de acuerdo?
—De acuerdo, total a comparación de iniciar una revolución ¿Qué tan difícil puede ser convencer a tu padre?
—No tienes NI idea —se lamento
FIN Bueno, eso es todo. No es el gran cuento pero al menos yo me diverti mucho haciendolo y me aseguro un 10 en historia ;) Ojala lo hayan disfrutado y nos estaremos viendo por aqui mas seguido. Saludos Aihane
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