
2017 CCT. La Confederación de Skuld está en su apogeo, toda la Tierra está ocupada... ¿Toda? ¡No! Un pequeño grupo de nativos, la Quinta Columna, resiste ahora y siempre al invasor. Y la vida no es facil para los habitantes y la guarnición de Toletum...
Rated: Fiction K+ - Spanish - Sci-Fi/Adventure - Chapters: 15 - Words: 59,962 - Reviews: 4 - Favs: 2 - Follows: 1 - Updated: 01-29-13 - Published: 03-19-12 - id: 3006352
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11: Asalto al Distrito 17, segunda parte.
Garaje del Alcazar, sector skurdano.
El Gobernador y sus hombres bajaron al garaje, donde ya se estaban preparando las tropas para salir. Los Berserkers eran conectados y desplegados. Quincy fue conducida hasta un lugar donde estaban desempaquetando un Berserker nuevecito.
—Ah, si. Le presento a uno de nuestros mejores y mas recientes pilotos volantes.—anunció Liameth a Quincy.—Teniente Sylibus Valonte, recien llegado del frente de Serbia. Con dos condecoraciones por acción heróica. Consiguió detener el solo una arremetida de las fuerzas combinadas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva en el frente de Bielorrusia.—
La aludida examinó al piloto y decidió que parecía alguien muy arrogante.
Lo primero en que se fijó fue en los ojos azul claro, que miraban con claro desprecio al resto del mundo. Luego se fijó en el mono de vuelo gris y negro que portaba, ceñido al cuerpo y adornado con varios galones. Era fuerte, atractivo, incluso de acuerdo con los cánones humanos, pero tenía algo que le producía una vaga desazón. Sospechaba que aquel iba a ser uno de sus pilotos más problemáticos...
Como si quisiera confirmárselo, Valonte la miró de arriba abajo, con los ojos entrecerrados. Se detuvo especialmente en su pecho y caderas, que observó con ojo calculador.
—Excelentes cualidades, ¿eh?—preguntó antes de agitar la mano con desprecio.—Largo de aqui.—
Quincy se quedó boquiabierta al oir aquello.
—Y traedme una capitana que parezca mas sexy.—
Aquella vez el Gobernador también puso cara de haberse tragado un limón.
—Su expediente es bueno, ¿pero de que me sirve una compañera tan fea?—prosiguió Valonte sus quejas hacia su compañera.—Necesito a alguien que me haga quedar bien ante mis colegas de escuadrón...—
Una de las orejas de Quincy empezó a moverse despacito, señalando que estaba muy, muy enfadada. Caminó hacia Valonte y le cogió del cuello de la camisa, obligandole a bajar la cabeza hasta su altura.
—Perdoneme por no ser sexy, piloto Valonte.—bufó con un tono que habría podido pasar por amable, de no ser por sus ojos.—Sin embargo, para hacer este trabajo se necesita algo mas que un buen fisico. Veremos si sus palabras se corresponden con sus habilidades. Hasta ahora, todo lo que he visto de usted me demuestra que como piloto en mi escuadrón no durará ni cinco latidos.—
Le soltó y, girando sobre sus talones, abandonó la estancia con la cabeza muy alta.
—Que caracter...—comentó Valonte burlón.—Gobernador, no me dijeron que era una gatita salvaje.—
Liameth le miró mal.
—¿Tiene algún problema con ello?—inquirió con un tono que daba a entender que cualquier queja sería muy mal recibida.
Valonte se quedó mirando el trasero de Quincy mientras esta recorría el pasillo hasta su propio Berserker.
—Ningun problema… esto lo hará mas interesante.—decidió antes de mirar al Gobernador.—Bueno, ¿que hay que hacer aquí para que le den a uno de comer?—
—Ganar una batalla.—
—Vale, vale. Que mal genio...—
Liameth gruñó. Recordó por que habían escogido a aquel gallito para que fuera su piloto estrella...
Frente de batalla de Serbia.
Afueras de Miskolc.
Dos dias antes.
Las ametralladoras tableteaban en el puente sobre el Danubio, mientras los mekas skurdanos avanzaban. Los voluntarios del Ejército de Liberación de Serbia, armados únicamente con RPG's y viejos fusiles AK-74, se defendían de la arremetida enemiga como mejor podían.
—¡Nos van a rodear!—maldijo el francotirador del grupo.
—¡Mantened la posición!—ordenó el lider.—¡No podemos dejar que nos barran!—
El enemigo se desplegó, distribuyendose por la orilla del rio, antes de lanzarse al agua. Cruzaron el rio como si no existiera y llegaron a la orilla ocupada por los humanos, disparando sus armas contra las posiciones.
Los serbios que sobrevivieron a la acometida tuvieron que batirse en retirada, espantados.
Syllibus Valonte los observaba por las pantallas de su Berserker Panserbjyrn.
—Que aburrido...—comentó apuntando su ametralladora contra varios que huían; las balas trazadoras del arma los despedazaron sin piedad.—Los humanos están de capa caida. Son como las ratas; les sacudes un poco y huyen.—
La radio chasqueó.
—Valonte, esas ratas que dices son responsables de la muerte de muchos de los nuestros. En su mayoría, idiotas que se quejaban de aburrimiento como tu.—le informó el oficial Krei.
—Lo que tu digas.—gruñó el piloto antes de adentrarse por una calle devastada, apartando de su camino vehiculos destrozados y escombros. Le pareció que un edificio era demasiado alto, asi que le quitó unos cuantos niveles disparandole un misil, que explotó derrumbando toda la construcción sobre un grupo de terroristas.
El conductor del meka plateado se quitó el casco.
—Syllibus Valonte.—anunció el oficial Krei al verle la cara.—El mejor y mas despiadado piloto de la región europea. Parece que te necesitan en el oeste.—
El piloto se miró las uñas con gesto pensativo, antes de sonreir arrogantemente.
—¿Por qué iba a tener piedad? Es que parece que nadie es capaz de aplastar a esos macacos sin mi.—comentó arrojando el casco a una fusilera que pasaba por allí, la cual lo atrapó al vuelo y casi se cae.—Bueno, ¿Qué ocurre?—
—El Gobernador Liameth de la 17-81. Parece que tienen un grupo terrorista que excede sus medios.—
Valonte negó con la cabeza.
—Dame algo mejor. Se suponía que estos macacos del Frente de Liberación del Kosovo Serbio eran duros y nos han durado solamente dos dias.—se quejó.
El oficial le miró con disgusto.
—Tu dirás. Te enfrentarás a la Quinta Columna.—anunció.
Valonte percibió cierto sarcasmo en el tono del oficial. Maldijo mentalmente a aquellos paniaguados pacifistas que ostentaban los rangos mas altos. Por Skuld, ¿quién era el imbecil que había tenido la genial idea de enviar a dirigir una guerra a oficiales ascendidos en tiempo de paz?
De todos modos, nunca se había llevado bien con el comandante Krei. Al comandante le había sentado muy mal que el le quitase a su hermana y la novia. Tal vez no fuera tan mala idea ausentarse de allí una temporadita...
—Pues ten por seguro que les voy a partir la columna en la cabeza.—afirmó categóricamente antes de dirigirse al LST que esperaba tras las lineas.—¡Y asegurate de que envian mi Berserker conmigo!—
—Así lo haré, capullo.—contestó el oficial observandole alejarse.
"A ver si, con un poco de suerte, los quintacolumnistas acaban contigo..."
Distrito 17, Asentamiento de Bargas.
El presente.
Rivka pegó un puñetazo en la pantalla del Eureka. Un pinchazo de dolor la alcanzó; los nudillos empezaron a sangrarle, pero no le dio importancia. Su tormento interior era demasiado grande.
"¡He traicionado a mi grupo y a mi especie! ¡He matado a uno de los nuestros y lo he hecho por defender a una de esas cosas!" se reprochó a si misma. "Axel tenía razón… soy una darcsen egoísta."
Estaba dividida; sentía todo el peso de haber matado a un semejante, pero al mismo tiempo no se arrepentía de haberlo hecho. A sus ojos, aquel quintacolumnista se había condenado en el instante en que había arrancado las faldas de aquella skurdana con claras intenciones. Aquellas emociones contradictorias la habían impelido a actuar automáticamente, descargando sus armas contra el humano.
Recordó nuevamente su propia situación análoga. La dureza de los grilletes en sus muñecas, las manos de aquel ser despreciable, su peso sofocante, que la ahogaba, aplastando su cuerpo indefenso contra el suelo...
Tragó, aun confusa. Aquella experiencia le había dejado una herida abierta que no había terminado de cicatrizar. Maldijo mentalmente a los fellahin y a los skurdanos antes de aferrar las palancas.
—¿De donde ha salido esta sangre?—se extrañó al ver la huella de un puño ensangrentado en el centro de la pantalla. Entonces fue consciente de la herida de su mano.—¡Maldita sea...!—
Piii, piii...
—¡Mierda! ¡Vienen los pistoleros puntiagudos!—anunció Sergay. —¡Y parecen muy cabreados!—
—Mejor, mas aspirantes a cadáver.—asintió Axel con evidente placer.
Rivka consultó sus propias pantallas. Los puntiagudos venían en mayor número que nunca y por todas las salidas. No había visto un despliegue similar desde la batalla de Dimona.
—No seas idiota. Esta vez han sacado a toda la caballería contra nosotros.—constató.—Quedarnos aquí será tanto como invitarles a que nos maten.—
—Eres una cobarde, darcsen. ¿Y tu presumes de ser una buena soldado? Cierra la boca y deja que el macho se ocupe.—
Rivka notó que la sangre se le subía a la cabeza. Darcsen era el epíteto insultante con que la motejaban los puntiagudos durante las sesiones de "interrogatorio mejorado", cuando pretendían sacarle información acerca de la estrategia militar de su país. Que Axel se atreviera a usarlo demostraba su insensibilidad.
Aparcó las ganas de replicar con algo insultante para otro momento. Preferiblemente uno en el que no tuvieran a toda la Guardia Gubernativa tratando de matarlos.
—Listos para soportar un ataque masivo.—ordenó activando todas las armas del Eureka. Si hubiera estado otra persona, incluso Kota, al mando de la operacion, se habría sentido mas tranquila.
Con Axel, en cambio, el único pensamiento que rondaba su mente era a cuantos hombres perderían aquel dia.
Reflexionó y tomó una decisión; su principal prioridad era sacar de allí a todos sus compañeros.
Con Nicolau fuera del campo, únicamente quedaban Kota y AJ. Si por el camino tenía ocasión de ayudar a alguien a sobrevivir, bueno, lo haría.
"¿Dónde diablos estará Kota?" se preguntó. La última vez que le había visto, había subido a un camion como parte de un destacamento de fusileros. En cuanto a AJ, sin duda estaba en alguna parte sembrando la muerte y el caos al mando de su propio Berserker, y seguramente se tomaría muy mal que le interrumpieran.
En otro sector del Distrito 17, AJ se lo pasaba bien a los mandos de su Berserker. Disfrutaba especialmente ametrallando a los fusileros, aunque tampoco perdía ocasión de eliminar a cualquiera con orejas de punta.
—¡Eso es lo que os mereceis, ja, ja, ja!—decía sin dejar de ametrallar cosas.—¡Esto por haber destruido mi ciudad! ¡Esto por echarme de mi casa! ¡Y esto por que me da la gana! ¡Morid, bestias inmundas!—
Uno de los que huian alzó una mano hacia el, pidiendo clemencia. Varios de los fusileros que seguían a AJ le convirtieron en un colador a tiros. AJ prosiguió su labor apartando un coche quemado de un empujón.
Se dispuso a disparar contra varias personas que salían de un edificio en llamas, alcanzado por un cohete, cuando se percató de que eran refugiados humanos. ¿Humanos, allí?
—¿Pero que...?—maldijo activando el altavoz.—¡Largaos de aquí, idiotas! ¡Esto es zona de guerra!—
No tuvo tiempo de comprobar si le habían oido. Del Nieto, Mason y otros de sus fusileros escolta vaciaron sus cargadores contra ellos. Los refuigiados les miraron con cara de incredulidad antes de expirar.
AJ observó como caían; eran tres, una pareja y un niño pequeño. Con toda seguridad, una familia que había confiado en que, tal vez, manteniéndose al margen del conflicto sobrevivirían. Sintiendo algo removerse en su garganta, cogió el micrófono y sintonizó la frecuencia de los fusileros.
—¡¿Qué habeis hecho, pedazo de subnormales?!—les regañó duramente.—¡Esa gente no estaba combatiendo, maldita sea! ¡No tenían armas! ¡Ni siquiera eran puntiagudos, joder! ¿Por qué los habeis matado?!—
Del Nieto contestó con algo que parecía tono de estarse divirtiendo como nunca.
—¡Son las ordenes, tio! ¡Axel lo dijo bien claro: NADIE debe quedar con vida! ¡Eran traidores y merecían morir! ¡La Biblia lo dice: Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos! ¡Esto es lo mas! ¡Eh, Emile, vamos a buscar mas hij...!—
AJ cerró la radio, sin querer oir nada mas. Estaba profundamente asqueado. La retórica de Del Nieto era exactamente la misma que la de los miembros del FRELIAN. ¿Había hecho tanto camino únicamente para ingresar en la sucursal local del grupo terrorista andalusita...?
Entonces, una voz inundó la radio; untuosa, melodica, arrogante; claramente perteneciente a un puntiagudo. Hablaba el idioma con aquel caracteristico acento de ninguna parte, deformado por una entonación que le recordó a la de Nicolau, el chico de Europa del Este.
—Hola, hola... Veo que eres muy valiente, piloto humano... contra civiles desarmados. ¿Por qué no pruebas a meterte con alguien que tiene una maquina mas potente y mejor armada que la tuya? ¿Aceptas el desafío?—
Antes de que AJ tuviera tiempo de responder, un fuerte golpe sacudió su maquina; un segundo Berserker, este de un nuevo modelo y pintado de un llamativo color gris mate, le había caido encima. Alzando el puño, la nueva maquina le pegó un fuerte golpe en la pierna, con la intención de hacerlo caer.
Forcejeando con los comandos, AJ consiguió evitar la caida. El intruso cayó a su lado, desplegó un par de ametralladoras de iones en los muslos y empezó a ametrallar a los fusileros. Demostrando una gran valentía, Del Nieto y los supervivientes arrojaron los fusiles y huyeron de allí pegando gritos de pánico.
—¡Cobardes!—gritó AJ al ver que le dejaban solo.—¡Asquerosas ratas de navío! ¡Hijos de mala madre!—
El piloto del BSK plateado volvió a hablar por la radio.
—¡Oye, humano, tu rival soy yo!—se quejó.—¡Olvida a esas cucarachas y divierteme luchando por tu vida!—
AJ terminó de cabrearse al oir aquello.
—¿Qué te divierta...?—gruñó.—¿Crees que estoy a bordo de esta maquina únicamente para divertirte?—
Tiró de las palancas; los brazos desplegaron los bracamartes y el BSK adoptó una pose defensiva.
—¡Si crees que estoy aquí para tu entretenimiento, estás MUY EQUIVOCADO!—gritó cargando contra el otro.
Syllibus Valonte observó como el estúpido humano cargaba contra el y se permitió sonreir. Pobres bestias de carga... ¿Cuándo aprenderían que el atque directo nunca era una buena idea? Comprobó sus instrumentos; los fusileros que apoyaban a aquel torpe pilot habían huido y no parecía que fueran a venir refuerzos humanos. Por su parte, las fuerzas skurdanas estarían allí en menos de un minuto.
—Usaré apenas el 50% del poder de mi maquina.—presumió.—Ahora, humano, admira el poder del BSK Walkure MKIV.—anunció antes de contener la acometida enemiga con los brazos del meka. Activó los triples cañones de iones y los disparó contra el pecho de la maquina rival, donde estaba el piloto.
AJ observó que todos los instrumentos se ponían en rojo y supo que su maquina estaba en las últimas. El arma con que le habían disparado era nueva; parecía un cañon Gattling de iones. ¿Cómo podían los malditos puntiagudos tener esa clase de tecnología? Observó un letrero en futhark que llenó la pantalla.
—Oh, mier...—empezó a decir antes de que la cabina eyectable saliera disparada, al tiempo que la maquina explotaba, lanzando esquirlas y llamas por todo alrededor.
Rivka alcanzó a coger la cabina; en realidad, la cabina de AJ impactó contra el Eureka, estando a punto de derribarlo. La joven peleó con los controles hasta que logró estabilizarlo. Entonces se dio cuenta de que era aquello y lo depositó con cuidado en el suelo.
—AJ, ¿estás bien?—preguntó por la radio.—¿Hola? ¿Sigues vivo?—
Ninguna respuesta. Percibió un movimiento en su pantalla. Miró en aquella dirección y divisó un nuevo modelo de Berserker, aun con el color gris metalizado de fabrica. A primera vista, parecía la versión mas ligera de un Panserbjyrn, pero en sus brazos había armas mas poderosas. Trató de adivinar que haría el piloto...
La radio chasqueó.
—Hummm... Bonita maquina... espero que la piloto sea igualmente bonita.—dijo alguien.
Rivka notó un escalofrío. Aquel tipo hablaba como si fuera... como uno de los interrogadores. Se ajustó el auricular en la oreja y pulsó el botón de hablar.
—¿Qué quieres?—preguntó.
Silencio. Rivka observó el Berserker enemigo; aparentemente solo estaba examinandola. Cautelosamente, colocó el Eureka de modo que protegiera la cabina de AJ.
—Oh... conozco ese acento... el acento de la dinastía antigua.—Cambió del tono ensoñador a un tono mas formal.—Un combate. En condiciones. Tu maquina contra la mia, querida Darcsen. Por desgracia, temo que no va a ser posible. Vais a ser reducidos a cenizas por mis compañeros del ejército regular.—
Demostrando un absoluto desprecio por las capacidades combativas de Rivka, giró dandole la espalda y se alejó de allí. Ella le observó marchar antes de alzar el brazo ametrallador y dispararlo.
—¡Vuelve aquí, cobarde!—
La ráfaga de iones rebotó a un palmo del meka enemigo, que no dio muestras de advertir el ataque.
"¿Tiene un escudo?" se extrañó Rivka al ver aquello. "¡Mis armas no le han hecho nada!"
Con la desbandada de los fusileros quintacolumnistas, y la incapacidad de Axel para hacer frente a un ataque desde todos los frentes, el asalto al Distrito 17 terminó en un desastre total. Liderados por Quincy y con el ímpetu y ganas de vengarse de los pilotos de Liameth, fueron pocos los miembros de la Quinta Columna que lograron escapar. La mayoría de las tropas de a pie, abandonadas por los Berserkers, fueron rodeadas y exterminadas como si fueran cucarachas.
—Teniente Valonte... ¿Puedo saber por que exactamente ha dejado escapar a la piloto Darcsen?—preguntó Quincy con autoridad, cuando terminó la declaración sobre la nueva arma de los humanos.
El la miró de arriba abajo, valorandola.
—No me pareció posible retenerla.—afirmó.
—Eso nunca le ha importado. Ambos lo sabemos.—
Valonte la miró fijamente y se incorporó. Los dos quedaron frente a frente.
—Tal vez, capitana... solo tal vez, esa Darcsen me ofrezca un entretenimiento aceptable... No muy distinto del que podría ofrecerme usted, si fuera mas... cariñosa, conmigo.—
Pasó por su lado, pegandole una palmada en el trasero. Quincy enrojeció; había sido cortejada, cierto, pero nunca de un modo tan grosero. Se dio la vuelta, la rabia llegandole a la boca y el insulto al borde de los labios, pero el ya se había alejado tarareando una melodía para si.
—Pero será... será...—renegó.—¡¿Por qué razón tengo a semejante perro pervertido en mi unidad?!—
Cuarteles generales de la Quinta Columna, esa misma noche.
—Nos han invitado a Japón.—anunció AJ mostrandoles un papel impreso.—Los fabricantes de la maquina de Rivka quieren que les demos un informe de cómo funciona.—
—¿En serio? Siempre quise conocer Japón.—se alegró Nicolau.
—Yo os haré de guia.—se ofreció Kota.
—¿Cómo se supone que vamos a ir?—planteó Rivka la pregunta obvia.
—En transbordador, claro. En principio, todavía no hay ningún motivo por el que no podamos usarlo.—señaló Nicolau.—Pediré un permiso en la oficina e iremos allí.—
—¡Los Quintacolumnistas viajan a la Tierra del Sol Naciente!—se alegró AJ.
(0) Zona Verde se refiere al nombre que se dio al Asentamiento de Bagdad, sector de dicha ciudad cerrado a la población iraquí y donde se situaban las embajadas y centros de comando de las fuerzas de la Coalición Internacional en el contexto de la Invasión de Irak de 2003. El nombre ha quedado para referirse a los sectores del territorio ocupado reservados en exclusiva como base politico-administrativa-militar para las fuerzas de ocupación.
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