
| Black Wonderland
Author: SamuraiUrbano El apocalipsis ha ocurrido y diez personas deben resolver esto. Acompaña a Chris y sus amigos en busca de la solución para su mundo y descubre los secretos que rodean a cada uno de ellos en el transcurso de la historia en esa tierra en Black Wonderland
Rated: Fiction M - Spanish - Horror/Adventure - Chapters: 5 - Words: 23,017 - Published: 04-11-12 - id: 3012563
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Capitulo 4: Humanos vs Infierno
Isabela y Dante miraban a la nada mientras estaban abrazados. No podían hacer nada, Dante simplemente no podía abandonarlos para ir a buscar a los otros ni Isabela podía buscarlos usando su magia. Estaban en un predicamento.
Reiko de pronto abre sus ojos con sorpresa... -Roger...- Voltea a ver a la rubia con un ligero deje de molestia -Michelle, necesito que Alicia me acompañe a buscar a los demás...-
-Y la necesitas por...?- Pregunta Michelle no muy convencida.
-Vamos, necesito compañía. Solo deja que me acompañe...- Insiste algo más desesperada Reiko.
-No, lo siento pero ella no debe ver más esos horrores de ahí afuera. No quiero que se acostumbre.-
-Vamos Michelle. Esto ya es costumbre: Corrupción, muerte, destrucción, traición... lo sabe perfectamente... así como sabes que pasaría si se acostumbra... Oh My Michelle.- Sonríe un poco viendo a la rubia.
-Serás cabrona... ¿cómo sabes de eso...?- Pregunta asombrada Michelle.
-Bueno... porque...- Salta sujetando a la rubia del rostro bajando del edificio con rapidez utilizando sus alas de fuego para planear hasta el suelo. -Jódete, por eso.-
Michelle limpia su rostro para mirar a la japonesa con ira -Así que eres de los que deben inducirla por el mal camino ¿Quién es el otro? ¿Drake?-
-Nah, él no nos sirve de mucho.- Responde Reiko con sorna.
La rubia saca su arco formando varias flechas de luz que son disparadas a su rival pero esta con sus alas de fuego vuela entre los proyectiles evitándolos. Logra llegar hasta Michelle para darle una patada; ella extiende sus manos hacia el frente formando una especie de estrella de color dorado que sirve como escudo para detener a la de cabellos negros.
-¿Quién es el otro?- Vuelve a preguntar Michelle algo más molesta mientras extiende otra flecha.
Dante, Isabela y Alicia veían la pelea estupefactos, no sabían que hacer.
-Rápido, Alicia. Súbete a mi espalda.- Dante carga a Isabela mientras la castaña acataba su orden. -Al parecer Alicia está en peligro y no podemos confiar en Reiko.- El pelirrojo salta del edificio para aterrizar y agrietar el suelo. Corre, huye más bien para poner a salvo a sus dos compañeras.
En algún cuartel del ejército.
El hombre de la máscara anti-gas entra junto a la mujer que lo acompañaba. Detrás de ellos venía un herido John.
-Señor, la extracción fue exitosa. Pero la chica sigue sin ser encontrada y tenemos reportes de que Satán, Thor y Apocalipsis entraron en combate, Satán fue derrotado momentáneamente, Apocalipsis aun está en combate y se desconoce la localización de Thor.-El hombre mira a John. -El Capitán Günsche ha sido testigo de la pelea de Satán, conoce al hombre que lo venció y pide ayuda para localizar a varias personas.-
Un hombre mayor se da la vuelta, tenía un parche y varias insignias militares. -Henry, estoy consiente que eres de nuestros mejores hombres pero no puedes ir y enfrentarte a tres demonios tú solo. Sé que eres de su mismo nivel pero son demasiados, ya tenemos suficiente con el acelerado avance de los muertos vivientes y la aglomeración de Vampiros y ogros. Además...- Una explosión atraviesa una pared, un par de mujeres miraban curiosas la base.
-Que divertido, hay muchas personas a las que matar.- Sonríe una mujer albina mientras sujeta a uno de los soldados para arrancarle la cabeza; de entre el humo dos serpientes salen para devorar a un par de secretarias.
-Si, mucho alimento para mis mascotas.- Responde una pelirroja invocando más bestias.
El anciano y los otros tres corren hacia la salida, un par de perros los persigue pero son repelidos por un disparo de un revólver. -¡Muévanse!- Ordena el más viejo mientras continúa disparando a los animales. -¡Encuentran a Alicia! ¡Llévenla al paraíso! ¡El mundo está en sus manos!- Una serpiente gigante muerde su hombro derribándolo, otros tres perros se detienen a devorarlo.
John y los otros dos siguen huyendo. Esas mujeres eran peligrosas no cabía duda.
Christopher despierta. Estaba rodeado de personas que lo veían curiosos -¿Dónde estoy?- Un hombre con una boina militar se le acerca y le apunta con una M4.
-Soy Frederick, líder de la resistencia civil. Y tú eres un demonio.- Le dice completamente serio apunto de disparar.
-Te equivocas, soy un súper héroe.- Responde infantilmente el castaño.
-Vi como peleaste, definitivamente no es normal.- Insiste el otro.
-A ver... ¿cómo decírtelo sin que todos intenten matarme ni yo tenga que masacrarlos?- Se pregunta divertido Chris. -Bueno, digamos que el mismo apocalipsis me dio poderes. Los uso para el bien y salvar personas de este desmadre. Me uní al ejército para proteger a alguien especial y ese demonio que congelé es Satanás. No estará así mucho tiempo, así que mejor muevan las nalgas o morirán derretidos. ¿Así o más simple, Freddy?- Le pregunta de nuevo de manera sarcástica.
El hombre se cuelga su metralleta en el hombro. Llevaba unos pantalones militares y botas de combate, una serie de cuchillos en su bandolera y una pistola en su cintura. Sus ojos eran azules y su cabello anaranjado rojizo largo hasta los hombros.
-Bien, ¡Muévanse gente!- Grita el hombre caminando.
-Que les vaya bien.- Responde Chris.
-Ven con nosotros, eso iba para ti también.- Bromea Fred.
-¿En serio?- Pregunta inocente.
-Si, nos vendrías bien.- Le da una palmada en la espalda. -Y cuéntame, ¿Qué rango eres?-
El joven se pone firme y hace un saludo militar -¡Sargento Santos, a sus órdenes!-
-Descanse, soldado. Comandante Stevenson, ex-militar desertor. El vaticano está abusando de su poder y quemando a los que se oponen. Eso no me gusta y por eso me uní a la resistencia y eventualmente me volví el líder. Es bueno tener a alguien así de fuerte de nuestro lado. Pero dime ¿Qué o a quien buscas?- Le sonríe como si fuese su hijo.
-A mis amigos... somos diez... pero tuve que abandonarlos para protegerlos... Un amigo y yo nos unimos al ejército y ya tengo nueve días sin verlos. Nos separamos y resulta que... bueno. Es difícil de explicártelo. Al final, todos estamos dispersados en esta enorme ciudad y me preocupo por alguien en especial.- Comenta preocupado el menor.
-Es una chica, ¿verdad?- Pregunta el pelirrojo sin quitar la sonrisa.
-Sip... quiero protegerla a toda costa...-
En un edificio varios S.W.. Caminaban cuidadosamente buscando civiles todos con sus máscaras y cascos. Varios zombies aparecen y corren hacia ellos pero con mucha habilidad son repelidos tanto a balazos como por parte de las filosas dagas de combate de los policías.
Escuchan un ruido y uno se acerca a una habitación... se quedó estático... devorando a un niño se encontraba una criatura cuadrúpeda que parecía estar hecha de sanguijuelas rojas y con huesos que sobresalían de sus espalda al igual que unas enormes garras y filosos dientes.
El hombre comienza a disparar sin piedad pero la criatura al notarlo salta sobre él comenzando a devorarlo a él también. Sus compañeros se percatan de los gritos y comienzan a disparar también mientras retrocedían. La bestia salta pero un hombre entra por la ventana dándole una pata doble al monstruo para luego sacar un cuchillo y clavarlo en el cráneo de la criatura. John.
-Vengan conmigo si quieren vivir... siempre he querido decir esa frase...- Ríe un poco. -No, ya en serio. Estamos reuniendo a todo personal combatiente posible. S.W.A.T., soldados, rebeldes, etc. Soy Jonathan Günsche. Militar.- Saluda a los policías con el saludo típico.
Uno de los hombres se quita su casco, era de piel oscura y cabello en rastas. -Soy Jim, líder del escuadrón Gamma. Todos ellos son mis amigos. Gary- Uno se quita su máscara revelando a un hombre de unos cuarenta, de piel también oscura pero algo más clara. -Mi hermano, Thomas- Era un chico que probablemente apenas estaba en sus veinte. Tenía el cabello rizado. -Y Miriam.- Una mujer rubia de coleta de ojos verdes. -Bienvenido a la jauría, Capitán.-
-Gracias, Jimmy. Henry y Berta son mis compañeros. Nos esperan en un camión con más combatientes. Espero sobrevivan.-
La criatura vuelve a levantarse de improvisto pero John es más rápido y de una fuerte patada la manda fuera del edificio. Todos se acercan a la ventana y ven como la criatura es acribillada por todos los otros soldados. Sonrientes salen del edificio son contratiempos subiendo al camión alejándose.
El pelirrojo seguía corriendo, no sabía que era lo que pasaba. Se cansó y decidió parar en una casa abandonada; Alicia las miraba aterrada. ¿Qué había sido todo eso? ¿Reiko... quería matarla?
-Dante ¿Qué fue todo eso?- Pregunta desconcertada Isabela.
-Ni idea... pero las mantendré seguras. Haz un escudo o algo, iré a buscar comida, no salgan por ningún motivo ¿Escucharon?- Ordena el pelirrojo con voz temblorosa.
Las dos castañas se quedan en silencio viéndose la una a la otra. Tenían miedo. Era obvio luego de ver a la rubia y a la pelinegra pelear así. Era simplemente aterrador.
-Tranquila... todo mejorará...- Isabela cierra los ojos y abraza de manera maternal a Alicia quien cierra los ojos igual cayendo ambas dormidas.
Dante se sienta en una calle desesperado ¿Por qué tenía que pasar esto? ¿Por qué a él? Solo quería una vida tranquila... quería estar con Isabela, protegerla. Evitar que cualquier mal la tocase pero ha fracasado. Cierra los ojos en busca de un respiro.
Anochecía, en la noche es cuando más actividad demoniaca hay. Las hordas de zombies, los grupos vampíricos, manadas de Orcos y Goblins, y parejas de Golems comenzaron a desfilar. Avanzaban lentamente por las calles.
En los edificios se veían varias siluetas correteando observando a los monstruos marchar.
Un disparo es escuchado un orco cae con un hoyo en la frente. -¡ATAQUEN!- Todos los humanos aparecen en los tejados comenzando a disparar a las criaturas evitando que escapen. Un chillido se escucha y del cielo las gárgolas volaban para matar a los que disparan desde las alturas.
Todos eran simples civiles y policías. Ningún militar o señal de las fuerzas especiales, varios chillidos estridentes se escuchan haciendo que todos miren hacia arriba... Dragones...
-¡DRAGONES! ¡LOS LANZA MISILES, RÁPIDO!- Los humanos intentan defenderse pero un nuevo rugido los paraliza de nuevo -¡LYCANOS!- Las bestias escalan los edificios para jalarlos y devorarlos. -¡¿CUANDO PIENSAN APARECER LAS FUERZAS ESPECIALES?-
John y los demás estaban dentro de un edificio. El albino llevaba un radio en la mano, observaba la pelea sin inmutarse; comienza a hablar por el radio. -Halcones, hora de actuar...-
-Recibido Capitán.- Unos zumbidos se acercan al campo de batalla. Avionetas aparecen comenzando a disparar a los dragones derribándolos. -¡Enséñenle a estos bastardos lo que podemos hacer, halcones!- Las pequeñas avionetas dejan caer varias bombas sobre los golems destruyéndolos por completo evitando que avancen más hacia los humanos. Las gárgolas suben a las avionetas para asesinar a los pilotos.
John y las fuerzas especiales salen de varios callejones para disparar a los monstruos que aún se encontraban en las calles. Varios vampiros se le abalanzan pero los repele a patadas atravesándolos por el torso al igual que disparándoles en la cabeza. Jimmy y los SWAT sin perder tiempo acribillan a los orcos y goblins evitando ser alcanzados por sus cuchillos y garras.
Gary con una escopeta disparaba sin demora a cada muerto viviente en su rango de disparo mientras que Miriam con una glock disparaba certeramente en la cabeza a cada gárgola que intentaba acercársele.
Jim es sujetado por una de las bestias voladoras pero es rápido y desenfunda su 9mm y le dispara en la frente cayendo sobre un gólem. -Ah, perfecto!- Exclama fastidiado sacando una granada para depositarla en uno de los orificios nasales de la criatura para luego saltar destruyendo al monstruo.
Varios orcos entran a una casa, suben hasta una habitación y abren la puerta. Uno es recibido con un batazo en la cabeza para luego ser disparado en la frente un chico de 16 años lo miraba entre aterrado y enojado. -¡¿QUIEREN UN POCO DE ESTO? ¿¡QUIEREN!- Les grita muy nervioso. Los orcos sonríen corriendo hacia él pero son asesinados por disparos de una mágnum .44. Una mujer de 19 miraba muy seria al menor, ella era de piel oscura clara y cabello negro. El menor de piel blanca y cabello castaño con la parte delantera color gris.
-David. Te dije que no te movieras, pendejo.- Le dice calmadamente. -¿Dónde está Blanca?-
-No quiere salir del closet. ¿Traigo a R Kelly?- Pregunta divertido golpeando a un orco que subía las escaleras.
-Deja de decir mamadas y escóndete también.- Le ordena la morena escondiéndose igual. Un vampiro salta sobre ella pero antes de llegar a tocarla, cae con varios disparos en su rostro. Una chica de 16 miraba con ojos asesinos al vampiro. Llevaba lentes, cabello corto hasta el cuello castaño y de piel clara.
-Será mejor... que se muevan los dos, Fernanda...- En sus manos sostenía una Colt. La niña entra de nuevo al clóset sin dejar de apuntar hacia afuera seguida de los otros dos.
Las fuerzas demoniacas comenzaron a ser exterminadas lentamente, demasiado para su gusto. Un vampiro mira a uno de los goblins quien solo asiente. -¡TRAIGAN A LAS TRES MUERTES!-
Todos los humanos se tensan... ¿sus armas secretas?
John esperaba nervioso que esas cosas trajeran a alguna criatura enorme o algo por el estilo, pero nada llegó.
De la nada varios hombres son cortados en dos. Una silueta negra se movía rápidamente entre las filas de los hombres descuartizándolos sin piedad alguna. Una explosión ocurre entre los grupos de demonios y una pelirroja miraba curiosa un revólver antiguo. -Y... ¿cómo dicen que funcionaba esto?-
Una albina la miraba fastidiada, en su mano tenía una lanza medieval. -Apuntas hacia los bichitos esos, aprietas el botoncito que tienes en el dedo y los matas!- Le grita exasperada la mujer. -Tama, si no sabes usarla bien al menos dispárales estando cerca que así matas a nuestros camaradas.-
-Ohh... entiendo...- La pelirroja apunta de nueva cuenta a los hombres disparando, provoca una explosión colosal matando a gran parte de los humanos. -...es divertido...-
La albina con su lanza corre hacia John intentando atravesarlo pero el hombre es más rápido y evade sus ataques, incluso se pone sobre el arma de vez en cuando. La figura encapuchada alza una guadaña contra John pero una enorme mano de piedra la sujeta. Aparentemente un golem. -¡SUELTAME IDIOTA, ESTOY DE TU LADO!-
-No, no es cierto. Ibas a matar a John.- Responde el... o más bien LA Golem. -Hola Johnny ¿cómo te va?- Saluda con la otra mano.
-...hola... emm... Golem...- Responde nervioso el militar.
-Ohh... aun no sabes quien soy- La golem ríe mientras lanza a la encapuchada contra un edificio. Comienza a encogerse y una luz la rodea, Roxanne.
-Ahhh, debí imaginarlo. Jajaja, olvidaba tus poderes.- Ríe un poco el albino viendo a la rubia.
-No estoy sola.- Responde con una sonrisa la mujer.
-Quien...?- La mira incrédulo. Dos lycanos corren hacia ellos pero reciben disparos en la cabeza, encima de un edificio Drake los miraba con superioridad.
-¿Qué? ¿Me olvidaste, perro?- Le pregunta bajando del edificio de un salto.
-Como olvidar a un idiota.- John bufa divertido desenfundando su cuchillo. -¿Quieres ver quien mata a más?-
-El perdedor paga la cena...- Drake dice entre dientes. -El ganador se la come frente al perdedor ¿como la ves?-
-Pues con los ojos...- En un parpadeo del pelinegro, John ya estaba cortando a los zombies y demonios con una velocidad asombrosa; Drake no quedándose atrás decide también disparar a los enemigos dejando a Roxanne de lado que lo veía molesta.
-Claro, y a la hermosa dama déjenla sola.- Les dice sarcásticamente para tomar la forma de un ogro enorme y aplastar a los pequeños vampiros que se acercaban.
Los dragones contratacan expulsando fuego contra los humanos eliminando a una buena cantidad. Era una guerra que parecía la raza humana perdería hasta que... -¡No se rindan!- Tres líneas blancas atraviesan a los dragones haciéndolos caer. Del cielo una mujer con alas blancas como la nieve descendía... Michelle... -Tengo fe en que la humanidad hará esto bien... John... tengo fe en ti...- Mira al peliblanco con ojos soñadores, este solo asiente desenfundando su Máuser apuntando a varios zombies para luego dispararles. Toma forma híbrida y salta en medio de las filas enemigas desgarrándolas con fiereza. Michelle lanza sus flechas doradas provocando explosiones colosales en las fuerzas demoníacas.
-¡AUN NO HEMOS PERDIDO ESTA BATALLA!- Grita Drake cortando a los goblins que se le acercaban. -¡ANDANDO!- Abre su abrigo y de la oscuridad de este varios lobos y murciélagos salen comenzando a devorarlos.
Los tres jóvenes miraron a ambos lados de la calle. La morena mira a los más pequeños. -Tengan cuidado, a tres cuadras hay una guerra...- Comienzan a avanzar muy lentamente evitando alertar a los monstruos buscando refugiarse en una tienda de armas. De pronto, ella es sujetada por el cuello de su blusa. Todos totalmente aterrados voltean a ver y miran a un enorme ogro viéndolos.
-Y... ¿A dónde iban?- El ogro sonríe.
-...a... al reino de la mayonesa...- Responde nerviosamente Fernanda.
-Bien, me traen un sándwich francés con mayonesa extra.- Baja a la mujer alejándose.
-...eso fue aterrador...- Habla Blanca.
-Si... ¿dónde encontraremos un sándwich así de grande?- Complementa David.
-No seas idiota...- Fernanda le suelta un coscorrón jalando a ambos al edificio.
Dante escucha una explosión y corre hacia ella sin pensar. Se encuentra con el campo de batalla, se queda paralizado al ver tal masacre... su cuerpo reacciona lanzando su jabalina con toda su fuerza causando que el arma volase a una velocidad y con una fuerza tal que cualquier cosa a menos de diez metros cuadrados del arma saliera afectado por el viento cortante. Varias criaturas lo notan y comienzan a perseguirlo.
Alicia e Isabela también escuchan las explosiones y se ocultan; ven pasar a Dante siendo perseguido por los monstruos. Era su fin, no podía con tantos orcos sin ayuda... cerró los ojos esperando su fin...
-¡Dante, no seas pendejo y haz algo por tú mismo!- Los disparos de varias ametralladoras son escuchados y los orcos caen muertos. Chris y Fred miraban a Dante con desaprobación.
-¡Chris!- Dante mira con una sonrisa al castaño.
-No vengas con eso. Ya han pasado varios días y aún temes usar tus poderes... que vergüenza me das ¿Están contigo Isabela y Alicia?- Le pregunta cortante.
-En la casa aquella…- Señala la vieja casa con impotencia. –Gracias, Chris…-
-De nada, es mi trabajo protegerlos. Sé lo de Roger…- Le responde con cierta molestia.
-¿Qué cosa de Roger?- Dante no sabía nada más que lo que había visto hace unas horas.
-Luego te lo explico. Por ahora… hay trabajo que hacer… Fred…- Mira al pelirrojo quien asiente.
-Tropas, al campo de batalla ¡Ahora!- Todos los rebeldes toman sus armas corriendo al lugar de la guerra dispuestos a eliminar a todos los enemigos posibles.
Roxanne aún convertida en golem azotaba a la encapuchada contra los edificios sin piedad alguna para luego lanzarla hacia el cielo y al bajar recibirla de una patada.
-¿Qué te parece eso, maldita?- Pregunta sarcástica la gigante.
-Que eres una novata, Roxie…- Responde la encapuchada con burla.
-…esa voz…- susurra apenas.
-¿Sorprendida?- Se quita aquella capucha que la cubría revelando ser… Reiko.
-Maldita… ¡TRAIDORA!- La golem se convierte en Roger para lanzar ríos de lava contra la asiática quien esquiva a como puede los ataques.
-Basta, Roxie. Yo me encargo de ella…- Chris avanza tranquilamente frente a Roxanne quien vuelve a su forma normal. –Vuelve con Drake… dile que nos vemos en ocho años… cuando todo se calme les explicaré que haremos… además… -Se queda pensativo unos momentos viendo a Reiko.- No podrías vencerla ni aunque ella estuviera con los brazos atados…-
-Si…- La rubia sale corriendo del sitio pero un par de bolas de fuego la siguen; antes de siquiera tocarla, un par de copos de nieve extinguen el fuego.
-No, no lo harás… Igual que pasó con Roger… no creas que saldrás ardiendo del lugar.- Entre ambos comenzaba a crearse una especie de vapor. Rápidamente desenfundan sus katanas y una enorme explosión ocurre.
John y Michelle estaban espalda con espalda peleando contra Tama y Hanashini evitando ser asesinados por las mujeres. Las asiáticas atacan a la vez, John y Michelle saltan provocando que las mujeres se hieran mutuamente enfadándose más.
-Así que eres un ángel, eh ¿Michelle?- La mira, divertido.
-Si, si lo soy. Perrito.- La mujer saca otra de sus flechas para dispararla contra el dúo psicópata.
Las mujeres intentan con un ataque recto para que ni Michelle o John pudieran esquivarlo pero sus ojos se abren enormemente al ver como tanto Michelle como John detuvieron sus golpes con una mano.
-¿Qué? ¿Es todo?- Michelle las mira aburrida.
-Pensé que darían más pelea y aprenderían de sus errores…- John comenta igual aburrido.
Una fuerte patada es lo que reciben siendo mandadas a volar al lado de Reiko quien se encontraba en una batalla de espadas contra Chris, ella había encendido fuego a su katana mientras que el castaño recubrió de hielo su espada.
-Reiko-sama, ¿necesita ayuda?- Pregunta la albina.
-Si pueden eliminar a esta basura… sería de mucha ayuda…- Responde la pelinegra.
-Bien, déjennos ayudarle…- Complementa Hanashini.
Reiko envaina su katana para blandir su guadaña, Tama saca un revólver y apunta a Chris mientras que Hanashini saca su lanza. Las tres se lanzan al ataque pero en un abrir y cerrar de ojos, Chris ya estaba detrás de ellas, las armas caen hechas pedazos y él las mira con una sonrisa. –Descuiden, son bastante fuertes… pero tengo prisa por terminar esto. Lamento no poder acabar con ustedes en este momento pero lo haré otro día.- Con otra sonrisa, el muchacho se aleja para llegar al corazón de la batalla. -¡TODOS LOS HUMANOS!- El joven congela parte del área para llamar la atención logrando su cometido, todos lo observan pero sin dejar de pelear. –Quiero que se larguen. Vine aquí a terminar esta guerra…- Muchos lo obedecen y salen huyendo, otros prefieren ignorarlo y seguir luchando, Michelle toma a John de los hombros y se elevan rápidamente. Logran ver a Drake y Roxanne en un tejado. Sienten un escalofrío, ven al campo de batalla… como se lo esperaban… congelado.
-Ahora… me iré a casa a hacerme un sándwich…- Chris avanza unos metros y cae dormido totalmente cansado. Dante se acerca y lo carga alejándose.
-Chris ¡Esperen!- John intenta bajar pero es detenido por Drake.
-Dijo… que nos veremos en ocho años…- Dijo a secas el pelinegro.
-Ocho años? ¿Ocho putos años? ¿A dónde iremos en este tiempo?- Eso sonaba muy loco.
-A Alaska, como dije, John. Alicia estará en buenas manos con esos tres con ella. Descuida…- Michelle pone su mano en el hombro del Albino. Este responde con una sonrisa.
Unas horas luego, los humanos vuelven a la zona… ninguna criatura había quedado viva. Jim se acerca a John y le ofrece la mano. –Muchas gracias por salvar New York, capitán.-
-No fue nada, deber militar. Me encantaría quedarme a ver la reconstrucción pero tengo un camino que seguir.- Responde John.
-Entiendo… muchas gracias de todos modos. Espero vuelvan pronto.- El moreno sonríe dándole un golpecito en el hombro. Ambos se miran unos segundos y sonríen como retrasados mentales.
-YO, DAWG!- Ambos dicen al mismo tiempo para luego estallar en carcajadas.
-Nos vamos…- El lycano se da la vuelta para marcharse pero es detenido por el policía.
-Pueden llevarse un helicóptero.- Lo mira serio.
-¿Es en serio?- Se voltea.
-Si, claro. Es lo menos que podemos hacer. Después de todo, son nuestros salvadores.- El moreno sonríe dándole un abrazo al albino. –Muchas gracias…-
-De nada, sobre el helicóptero ¿Dónde podemos recogerlo?- Pregunta John rompiendo el abrazo.
-Ah, pues vayan con los militares. Ellos tienen que darles uno. No tiene que haber problemas.- Responde Jim.
-Oh, entiendo. Muchas gracias.- Un helicóptero vuela a la zona, los militares bajan dándoles sitio al cuarteto para subir. También les proveen de alimentos y vestimenta para su viaje, por fin estarían en paz.
En otra parte de la ciudad, los rebeldes despedían al otro cuarteto. En un puerto, en un buque.
-Muchas gracias, la verdad no era necesario porque simplemente pude haber congelado parte del océano pero gracias, jeje…- Chris los miraba con una sonrisa nerviosa.
-No, eres un héroe y debemos pagarte ese sacrificio de alguna manera. Por eso les pedí a algunos hombres que te acompañaran. Que tengan feliz viaje y suerte. Espero puedan estar a salvo, nosotros ya lo estamos.- Responde Fred con una sonrisa.
-Me encantaría quedarme pero es necesario este viaje.- Chris pasa su vista sobre todos los rebeldes. –Espero un día puedan ayudarme a salvar el mundo.- Sonríe infantilmente mientras entra al barco. -¡Icen las velas!-
-Idiota, es un buque!- Responde molesta Alicia.
-Lo sé, pero siempre quise decirlo.- Ríe un poco el castaño entrando.
-¡Gracias, Ice Kid!- Todos se despiden, un nuevo viaje comienza.
Chris y Dante ponen en marcha el buque alejándose del puerto. Alicia e Isabela se encontraban en la cocina preparando algo para el almuerzo sin quitar una sonrisa de sus rostros.
-¿A dónde, capitán?- El pelirrojo mira al castaño con una sonrisa.
-A Rusia, a todo vapor. Ahora.- Responde Chris. –Mientras… déjame explicarte que pasó con Roger.- El más joven toma asiento. –He descubierto que Roger y Reiko quieren matar a Alicia… o algo así. No me dijeron por qué, solo quieren hacerlo pero para eso deben sacarnos a Michelle y a mí del camino primero.- Enciende un cigarro llevándoselo a la boca. –Es difícil para ti aceptarlo puesto que Roger es tu mejor amigo, pero es la verdad.-
-Si, ya lo sabía.- Dante suspira. –Reiko atacó a Michelle hace unos días, estoy al tanto de la situación. Y tienes razón, es duro pero es necesario afrontarlo y seguir avanzando. Si veo a Roger no me contendré y lo atacaré con toda mi fuerza.- Sin quitar la sonrisa mira a Chris y extiende su mano. –Es una promesa, líder….-
-Y más te vale no romperla…- El castaño sonríe de vuelta dándole a mano con una sonrisa.
-¡A RUSIA!- El pelirrojo grita por los altavoces llamando la atención de las chicas que sonríen por el comentario de Dante.
-Se divierten mucho…- Alicia mira a Isabela. –Y todo este desmadre por mi culpa…- Mira al suelo deprimiéndose.
-No, no es culpa tuya.- Isabela abraza a Alicia y besa su frente- Mientras Michelle no esté aquí, todos nosotros te protegeremos, no tienes que temer. Eres como la hermanita que siempre quise. Además, no creo que a Chris le guste verte con una cara tan triste… ¿no es cierto?- La de ojos verdes sonríe de nuevo y termina de cocinar para caminar a los cuartos de controles.
-…y a que viene Chris a discusión?- Se pregunta para si misma, mira a su alrededor y sonríe. –Este barco es enorme… ideal para una película de zombies.-
Se arrepentirá de haber deseado eso…
En el ultimo cuarto del buque se encontraban varias capsulas que comienzan a abrirse. De ellas, cientos de muertos vivientes comienzan a avanzar y golpear, los rebeldes que se encontraban ordenando algunas cajas observan curiosos la puerta por los ruidos, con sus metralletas en alto se acercan y abren la puerta pero tan pronto lo hacen los muertos salen disparados comenzando a devorarlos. Uno de ellos con su último aliento toma un altavoz…
-¡HAY ZOMBIES EN EL BARCO!- Todos se quedan paralizados…
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