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Author: Minxita1104 Nunca le recuerdo. Nunca aparece en mis sueños ni en mis recuerdos. Ni siquiera tengo una foto suya. No sé cómo es su rostro… ¿Quién eres, hermano?
Rated: Fiction T - Spanish - Hurt/Comfort/Adventure - Words: 2,281 - Reviews: 1 - Follows: 1 - Published: 05-01-12 - id: 3018603
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Título: Remember
Summary: Nunca le recuerdo. Nunca aparece en mis sueños ni en mis recuerdos. Ni siquiera tengo una foto suya. No sé cómo es su rostro… ¿Quién eres, hermano?
Hay algo de lo que me he arrepentido durante años. Algo que no he sido capaz de revelar a nadie. Algo que me hizo culpable de uno de los mayores crímenes que un mago puede cometer.
Sé que mi nombre no os dice nada, pero prefiero revelarlo a quedarme en silencio. Mi nombre es Suren. Mucha gente me llama Sure, pero aun así, suelo dudar mucho sobre lo que debo hacer.
Soy la poseedora de la magia de Dandelion Heart. La magia del fuego celestial. Es un poder que nunca he comprendido del todo. Ni siquiera mi maestro, Thatch, comprende cómo funciona.
Antes de la Era de las Sombras, nadie lo había visto jamás, ni siquiera yo. Siempre había estado oculto en mi interior. Esta es la historia de cómo un error hizo que mi magia desatase la mayor batalla entre el bien y el mal del mundo.
- Suren Aymalch- dijo la Consejera Elgar-. Levántate.
Elgar se sacudió ligeramente su melena plateada y me miró con sus penetrantes ojos azules. Era una mujer de veinte y pocos. Era muy hermosa.
Obedecí sin miramientos y levanté la cabeza para mirar cara a cara a los Consejeros. Intenté reprimir las ganas de maldecir por el dolor que me causaban las esposas, por lo que me limité a chasquear la lengua. Solté un bufido cuando el Consejero Hayos, un viejo anciano de larga barba blanca, sacudió la cabeza a modo de desaprobación. Thatch, sentado con los otros espectadores se masajeaba la sien. Él era el que más iba a perder en este juicio, sin contarme a mí que, por supuesto, tenía mi vida en juego.
- Theodoras, lee los cargos- ordenó Elgar.
- Suren Aymalch es acusada por los siguientes cargos: Cargo nº1, daños a edificaciones públicas; Cargo nº2, enfrentamiento contra el ejército de Hasrack; Cargo nº3, destrucción del municipio de Hasrack; Cargo nº4, atentado contra el Consejero Hayos; y Cargo nº 6, asesinato del mago Shinick.
- Qué mona. Se cree terrorista- dijo el Consejero Shiren, un hombre de aspecto joven, más o menos de mi misma edad. Sus cabellos color azabache eran larguísimos y estaban aprisionados en una trenza-. Espero que no le pongáis un castigo muy duro a la "ojos de halcón". Sus ojos ambarinos marcan un gran potencial como maga.
(N/A: Ojos de Halcón hace referencia a dos cosas: a su apodo, por su gran vista; y, literalmente, a sus ojos, color ámbar)
Le sonreí ligeramente. Era un suplicio saber que al menos uno de ellos no iba a ser muy estricto. Sacudí mi melena rojiza y parpadeé varias veces. Me molestaba la luz reflejada por las paredes de blanco puro del Salón de la Justicia de Thoreak.
- Cállate, Shiren- le ordenó Elgar-. Ahora, danos razones para no culparte de estos seis cargos.
- Fue una reacción en cadena. En un principio, mi misión era destruir la Fortaleza Oscura de Hasrack, pero aparecieron los soldados del ejército de Hasrack y acabaron aplastados por las ruinas de La Fortaleza. Las ruinas cayeron colina abajo, chocando contra algunos edificios de la ciudad. Por pura casualidad, el Consejero Hayos estaba allí con el famoso mago celestial Shinick, que acabó aplastado por las ruinas. Supongo que, como fue todo un accidente, no puedo ser culpada de ningún cargo. Además, Shinick no está muerto, tan sólo inconsciente.
- ¡Silencio, niña! ¿Acaso te has creído que puedes ir haciendo trastadas sin tener ningún tipo de castigo?- me espetó Hilgartz.
- Calma, Hilgartz, es sólo una niña-le dijo Shiren.
- ¡Tengo diecisiete años!- le inquirí.
- ¡Silencio todos!- ordenó Elgar-. Al ser tu primer juicio, tu castigo será leve y no irás a prisión; pero como atentaste contra la seguridad de uno de los Consejeros, deberás recibir una sentencia. Podrás seguir ejerciendo el oficio de maga, pero deberá ser bajo la supervisión de uno de los Consejeros. Retírense todos mientras decidimos quién deberá acompañar a Suren.
- Yo me ofrezco voluntario- dijo Shiren-. Será interesante ver lo problemática que es.
Fruncí el ceño. ¿Me estaba llamando malota o sencillamente creía que podía volver a cometer un error como ése? De todas maneras, procuré evitar expresarlo con palabras. No soportaría tener que volver a llevar aquellas esposas que evitaban la circulación de magia por mis venas. De alguna manera, sentí que la vida volvía a mi cuerpo cuando Shiren las retiró de mis manos. Bajé la mirada al notar los fríos ojos plateados de Shiren atravesándome. Parecía muy interesado en lo que le iba a decir, posiblemente demasiado para mi gusto. Ante aquel molesto silencio, me dispuse a decir algo, pero él se me adelantó.
- Dime quién te mandó destruir la Fortaleza Oscura de Hasrack y por qué- me ordenó.
- Mucho ego para un Consejero, ¿no?
- Limítate a contestar a mis preguntas.
Fruncí el ceño. Tuve razón cuando vi que aquel hombre de cabellos negros y largos era demasiado amable para que realmente fuese uno de los Consejeros de la Reina Maga Nella.
- Mi maestro Thatch fue el intermediario. No conozco el cliente.
- No has visto lo que había dentro de ese edificio, ¿verdad?- negué con la cabeza y se acercó a mí-. La bestia más salvaje y destructiva del mundo, Hanen, fue encerrada allí dentro para que no liberase su poder de nuevo. Probablemente, el que te encargó eso conocía la situación de la bestia en el interior de la Fortaleza Oscura. Tienes que preguntarle a tu maestro quién era.
- no hace falta- dijo una voz tras de mí. El maestro Thatch se acercó y me lanzó un papel-. Es el nombre y la dirección del cliente. Según parece, no fue muy listo hablando cara a cara a un mago que puede controlar las ondas cerebrales.
Le sonreí al maestro Thatch y él me devolvió el gesto. Shiren me agarró del brazo.
- No podemos perder ni un instante- me dijo sin soltarme-. ¡Teleportum!
Caí al suelo, mareada. Siempre había odiado el teletransporte, SIEMPRE. Nunca lo usaba, teniendo el poder de controlar el viento y poder volar.
- Siento haberlo usado de forma tan repentina, pero es que estamos ante algo muy grave- se disculpó.
- No importa…-murmuré. En realidad, ardía en deseos de pegarle un puñetazo en la cara.
Se acercó a una pequeña cabaña. A punto estaba de llamar a la puerta, pero una extraña fuerza le impulsó hacia atrás. Tardé, quizá demasiado, en darme cuenta que la fuerza había cambiado de rumbo… hacia mí. Caí al suelo, mientras un río de sangre brotaba de entre mis labios. Dolía como una estaca clavada en el abdomen. La puerta de la cabaña se abrió y salió una mujer de unos treinta años, de cabellos dorados como el Sol. Su mirada, de un gélido y brillante negro, estaba llena de maldad.
- Consejero Shiren…- murmuró la mujer con una sonrisa maliciosa-. Gracias por traerme a la poseedora del Dandelion Heart. Lo siento, pero es hora de morir…- alzó una mano, que tenía llena de amuletos y brazaletes de muchos tipos-. Corpus Intradestroctum.
Shiren empezó a convulsionar en el suelo. Me quedé paralizada. Aquél era uno de los hechizos más mortíferos del mundo. No conocía su funcionamiento, pero sabía de sobra, por palabras del Maestro Thatch, que miles de magos habían caído presas de aquella magia y no habían vuelto a despertar. La mujer se acercó a mí y me agarró del cuello, alzándome varios centímetros.
- ¡Espere!- le reclamé-. Antes de matarme, quiero saber qué es el Corpus Intradestroctum.
- ¿Uh? Una niña curiosa… Como es tu última voluntad, te lo diré. El Corpus Intradestroctum es un hechizo usado por los magos oscuros y los demonios. Destruye el cuerpo desde el interior, matando las células una a una.
- Es de lo peor…- murmuré.
La mujer chasqueó la lengua de disgusto. Me asestó un puñetazo en el abdomen y de mis labios afloró otro hilo de sangre. Me lanzó al suelo, haciéndome un rasguño en la frente. ME asestó una patada en el estómago y pisó con fuerza mi mano, haciéndome soltar un alarido cuando su tacón se clavó en el dorso de mi mano.
- No retes mi nivel de autocontrol, niña- dijo mientras sonreía maliciosamente-. ¿Sabes lo que puedo hacer contigo? Matarte es una de las opciones.
- Un momento… Antes de matarme, necesita algo de mí, ¿verdad? El Dandelion Heart. Nunca he sabido qué era con exactitud, pero ahora que lo sé, tengo un arma contra usted. Conozco miles de hechizos que podrían matarme en una milésima. Si quiere el Dandelion Heart, sálvele.
- Chantajeando a una maga oscura, ¿eh?-sonrió maliciosamente-. Pero no me gustan tus condiciones. Yo te propondré algo mejor- se agachó frente a mí-. Trabaja para mí y le daré la oportunidad de vivir a tu amiguito.
Asentí como pude. De repente, una luz penetró por mis pupilas, haciéndome perder el conocimiento. Estaba segura de que todo lo que ocurrió antes de aquel instante, había sido involuntariamente pero, extrañamente, no me arrepentía de nada…
Curiosa concepción de la palabra "Amistad". Para mí era cambiar una vida por otra. Morir en el lugar de otro. Darlo todo para salvar un amigo. Jamás pensé en que salvar a alguien implicaba morir, perder algo que nunca había sabido aprovechar. No sentía ningún tipo de aprecio por aquel hombre al que acababa de salvar la vida, pero por alguna extraña razón, no le quería ver muerto.
Oscuridad. Nada más me rodeaba. Caminé buscando alguna salida. Una idea estúpida pasó por mi mente. Cerré los ojos y deseé la luz. Cuando los abrí, me encontraba a unos metros del suelo. Flotaba. Sonreí ligeramente cuando recordé lo que había pasado hacía unos instantes. Me miré en un estanque que había allí. No tenía reflejo. Me miré a mí misma. Mis manos, mis pies, todo yo era intangible. Era un espíritu. ¿Acaso había muerto? No era posible…
Una voz sonó a mi izquierda. Una canción conocida estaba saliendo de sus labios:
"Do you believe that angels
Can save you from death?
Do you believe that witches
Will kill you instead?
Wonderland is a Paradise
Made with my dreams
Wonderland is a Paradise
Created by me.
Remember it,
Remember me,
Remember that it is
All you need."
Entorné los ojos. Esa persona que estaba cantando sentada en un pequeño banco de piedra era yo. Yo hace seis años… Estaba sentada frente a un estanque lleno de carpas japonesas. Desde pequeña, mi madre me había hablado de la magia de aquel lugar. Mi padre y ella se casaron frente a él. Sonreí. Mi yo se echó hacia atrás mientras Taki se sentaba sobre el regazo de la pequeña yo. Era una pequeña gata Abisinia que me regalaron hacía doce años, cuando cumplí los cinco años.
De repente, unos gritos se oyeron desde dentro de la casa, seguidos por una bofetada. Agarró a Taki y la abrazó con fuerza. Ella también temblaba. Cerró los ojos con fuerza y se tapó los oídos mientras salía corriendo de allí. Sabía lo que sentía. No quería acercarse de ninguna manera al lugar donde el nuevo marido de mi padre abofeteaba a mi hermano… ¿Hermano? Nunca había recordado su rostro. En mis sueños, nunca aparecía su cara. Tan sólo recordaba una pequeña marca de fénix en su pecho.
Durante un instante, la luz empezó a disminuir, hasta volverse de nuevo oscuridad.
"Suren Aymalch…", me llamó una voz, "Es hora de despertar…"
Abrí los ojos. Estaba tumbada en una ligera capa de paja. Mis ropas habían sido sustituidas por un vendaje y unos pantalones cortos negros. Me levanté como pude. Un pinchazo doloroso me recorrió el cuello y me desplomé en el suelo.
- ¡Aich…!- me quejé-. ¿Qué es esto? ¿Tengo las piernas paralizadas?
- Mira que eres idiota- me dijo una voz femenina. Era la maga oscura-. Mi nombre es Eliza Yavarech. Según me dijo Shiren, tú eres Suren Aymalch, ¿me equivoco?- negué con la cabeza-. No te preocupes. Eres mi empleada, no una esclava. Pero no recibirás nada a cambio de trabajar para mí, ¿queda claro?- me tocó en el lugar donde había notado el pinchazo. Noté que mis piernas volvían a moverse-. Vístete y sígueme.
Asentí mientras ella me tendía una blusa blanca. Me la puse y seguí a Eliza.
- Perdone…- le dije en un hilo de voz-. Esto… gracias por curarme…
- No me las des. Dáselas a Moteke.
Un pequeño elfo se acercó a Eliza. Me sonrió y le devolví el gesto, aunque dudando un poco.
- Tienes una hermosa sonrisa y tu cuerpo también es digno de envidiar- me dijo Eliza, haciéndome sonrojar-. Tendrás muchos pretendientes, ¿verdad?
- Gracias, pero no es para tanto…- soltó una risa disimulada.
- Usé el Mind Search en ti. Parece que falta fragmentos de memoria.
- Es por culpa de un accidente que tuve de niña con la magia negra.
Frunció el ceño. El resto del camino fue en silencio. Atravesamos un bosque hasta llegar a una cascada. Me miró y noté un respingo.
- Aquí va a empezar tu primer trabajo.
¿Todavía se preguntan cuál fue mi error? Mi error fue dejar que esa mujer me controlase...
¡Nuevo proyecto! Esta vez, la magia tampoco falta. Por supuesto, es la primera vez que escribo en 1ª Persona durante toda la historia. Antes que nada, voy a aclarar unas cosas:
Esta letra es para las N/A
Esta letra es para los Flashbacks y visiones de Suren
Esta letra es para los pensamientos de Suren fuera del contexto.
Espero que os haya gustado esta historia. Es un poco más compleja que Undead Murderers y más difícil de entender, pero os prometo que con el tiempo será más comprensible.
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