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Sakura Adicction: la fantasía del sueño
Author:
wolfsing PM
¿Qué pasaría si un sueño se hiciera realidad y no sabes porque? la vida te trae regalos y debes aprende cuidarlos, esta es la historia de un chico que se enamoro de alguien que vio en sus sueños y que le trajo una alegría que creía perdida hace mucho.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance/Drama - Chapters: 2 - Words: 3,428 - Reviews: 2 - Updated: 05-21-12 - Published: 05-18-12 - id: 3023591
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Sakura Adicction: la fantasía del sueño

Capitulo 2: latidos del alma

Aún me cuesta trabajo entender de donde había salido esta chica, además me decía "príncipe" a cada minuto, no es que me molestara o algo por el estilo, es solo que quiero saber quien es ella en realidad y porque siento que ya la conocía desde antes de ayer.

Ese día todo era normal en la escuela, las clases no habían empezado y todos mis compañeros se dedicaban a hacer bromas entre ellos, menos yo, que estaba mirando al horizonte, tratando de buscar algo o de que apareciera algo. En ese instante Dante me da un leve golpe en la espalda y me saluda cordialmente como lo hace todos los días.

-Que suerte, esta vez no me costo tanto despertarte como otras veces-decía Dante con un tono algo burlesco.

-Oye, tan distraído no soy, solo pienso en demasiadas cosas a la vez, es todo-respondía tratando de no reírme, de mi mismo. Nunca que pensé que ese día, cuando empezó la clase, el profesor diría que se había incluido una alumna nueva al salón, y para mi sorpresa, que fuera ella, la chica que por alguna razón amaba y que me quitaba las noches en vela recordándola, con su hermosa cabellera larga de color rojo y mechones blancos, mi amada Lily.

El profesor no dudo en ponerla a mí lado, ya que era el único puesto que esta disponible de todo el salón, ella en un principio ni me miro, solo se sentó y comenzó a mirar al pizarrón, era como si no supiera quien o algo por el estilo, decidí no darle importancia y olvidar que ella estaba ahí para poder tomar atención a la clase. Luego de dos horas, tocaron la campana para almorzar y yo preferí quedarme en él salón, y por lo visto no estaba solo, Lily también se había quedado ahí conmigo. No sabía que decir, mi lengua se encontraba trabada, como un niño tratando de decir un trabalenguas muy largo, tome un poco de aire y luego trate de formular unas palabras.

-Bueno…-no logre seguir hablando porque ella se lanzó en mis brazos con una leve sonrisa en su rostro, como era de esperarse mi rostro se puso rojo como el de un tomate, solo reaccione para abrazarla y acurrucarla en mis brazos. Ella me dio una mirada muy calida, con sus hermosos ojos que, en un sentido muy extraño, sentía que reflejaban el corazón de Lily y el mío. El silencio perduro por un par de minutos, hasta que Lily se dispuso a hablar.

-Leo… perdóname… por favor…-al ver su rostro, note que le salían lágrimas.

-Pero, ¿Por qué te disculpas? No comprendo bien tus disculpas-le decía con un tono calmado y tierno.

-Te he guardado un secreto, un secreto muy importante que debí contarte el día que nos conocimos-los ojos de Lily mostraban la gran pena por no decirme ese gran secreto. Le acaricie la cabeza, para que se calmara un poco, pero ella seguía llorando sin que yo pudiera hacer algo por detenerla.

-Si tanto te preocupa el secreto, dímelo, yo ahora te estoy escuchando.-la abraza un poco más fuerte a medida que decía esta frase.

Lily guardo silencio por unos segundos, se limpio la cara y comenzó a decirme el secreto.

-¿Recuerdas el arbolito que salvaste el otro día?-mi corazón se paralizo al escuchar esto-bueno… ese arbolito… estaba hechizado… antes era una hermosa mujer, pero por alguna razón la encerraron en ese árbol y solo el amor verdadero la podría sacar de su prisión-otro silencio paralizo el momento en el cual no sabía como reaccionar-yo era la que estaba prisionera en ese árbol y tú eres mi amor verdadero por haberme salvado de morir marchita en ese lugar sombrío, es por eso que me encontraste ayer tirada en el piso, poco menos que dormida, lamento no habértelo dicho antes, pero me daba miedo decirte la verdad, porque no sabía como reaccionarias.

Al principio pensé que me estaba mintiendo, pero luego, al ver sus ojos, pude notar que me estaba siendo sincera y que todo lo que me había dicho era realmente verdadero. Jamás imagine que ese era el secreto de Lily, nunca me lo hubiera imaginado, era algo sobrenatural, imposible de que realmente hubiera pasado. Al verla de nuevo las palabras me brotaron de la boca por si solas.

-No se porque, pero siento que tu y yo estábamos conectados desde la primera vez que nos vimos-puse mí rostro al frente del de ella-pero ahora se que el destino nos quería juntos y haré todo lo posible por hacerte la mujer más feliz del mundo, porque tú eres, mi pequeño cerezo.

Ese momento aún lo recuerdo, antes de que tocaran la campana ella me dio un beso tan intenso que hasta mi alma sintió la calidez del momento, era tanta la intensidad que hubiera pedido que ese momento no se detuviera nunca, sin embargo, al llegar los demás, cada uno se quedo en su puesto fingiendo que no había pasado nada. El resto de las clases no me pude concentrar, seguía pensando en lo que me dijo Lily, ¿Por qué la habían encerrado en ese árbol? ¿Qué fue lo tan terrible que hizo para merecer ese destino cruel? De pronto mientras pensaba en eso un recuerdo apareció en mi mente mostrándome a mí y a Lily en un pasado remoto. Ese recuerdo hizo que la cabeza me explotara de dolor y gritara desesperadamente. Los primeros en preocuparse fueron Lily Y Dante, quienes de inmediato me llevaron a la enfermería. Dante me dejo a solas con Lily, pero antes de eso me hizo una seña de "ya sabes que hacer", era como si me estuviera diciendo que tuviera, bueno como lo pongo en términos para todos, mejor lo dejo a su imaginación. Lily sostuvo mi mano durante todo el tiempo que permanecí en enfermería, no se aparto ni por un segundo de mí, aún cuando la enfermera le pidió mil veces que se fuera para que pudiera descansar. Al poder levantarme por un momento, me acerque a ella muy lentamente y bese sus labios en forma apasionada, ese beso me recordó el primer beso que nos habíamos dado ese día que la salve de unos bándalos. Al terminar las clases, me quedaba la duda de donde se quedaría Lily, ya que por lo que me dijo, el único lugar que tenía era el jardín donde la había dejado la primera vez, no podía permitir que fuera a ese lugar luego de lo que pasó el día de ayer, la tomé de la mano y la guíe hacía mi casa.

-¿A-adonde vamos?-preguntaba Lily algo inquieta.

-Descuida, no te llevo a ningún lugar horrible, ni nada por el estilo-le di una sonrisa, con la cual ella solo asintió. Al llegar a mi casa, Lily se puso nerviosa y caminaba algo complicada.

No pude evitar el preguntarle.

-¿Qué sucede? ¿Pasa algo?-comenzaba a mirarla mientras ella se ponía tan roja como el planeta Marte.

-Bueno… yo… es-esto significa que tú y yo… somos no-no-no-no-no- -se enredaba Lily sin saber que decir.

-¿Novios?-diciendo esto, hice que Lily se desmayara por el impacto de lo que dije, esa fue una situación algo cómica y extraña a la vez. Cuando recobro la conciencia me disculpe con ella por haberle causado el desmayo, no hizo más que sonreír y preguntarme donde estaba el baño. Mientras esperaba que Lily saliera del baño, me puse a mirar una foto de mí madre, al verla solo recordé un acontecimiento que paso antes del accidente. Veía como ella era y como me trataba, era una persona dulce y considerada, quisiera decir más pero hasta el día de hoy recordar a mi familia me es difícil. Al salir Lily del baño, le mostré donde dormiría y que ropa usaría para dormir, en este caso le pase un pijama que había usado mi madre antes de su muerte. Después de eso, cenamos una sopa de fideos instantáneos, que eran lo único que tenía a mano en ese momento. No creo que les sorprenda saber que Lily no tenía idea como usar los utensilios para comer, ni como abrir el embase de los fideos, solo me limite a ayudarla y explicarle como se hace para que ella pudiera hacerlo sola la próxima vez. Cuando dieron las doce de la noche, le dije a Lily que fuera dormir a mi cuarto, ya que yo dormiría en el cuarto de mis padres. Le di sus besos de las buenas noches y me nos separamos. En el cuarto de mis padres tuve tiempo para pensar y reflexionar algunas cosas, aún no se si decir que ella y yo somos novios, pero se siente como si fuera así, pero lo que más me impacta era saber lo de hechizo, ¿Acaso esa persona que la encerró tenía una buena razón para hacerlo? No quise darle más vueltas al asunto y me puse a dormir. Esa noche, me sentía feliz, porque sentía que un ángel había llegado a mi hogar y me había robado el corazón.

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