
¿Qué pasaría si te diagnostican que tienes cobre en la sangre? ¿Ya tienes superpoderes?
Rated: Fiction K+ - Spanish - Romance/Mystery - Chapters: 2 - Words: 4,485 - Reviews: 1 - Follows: 1 - Updated: 07-14-12 - Published: 05-25-12 - id: 3025752
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Era él, Marcus Klein, llevaba colada por él desde los 10 años, siempre tan reservado, era de extrañarse, porque en este instituto, todo el mundo tiene su grupillo, unos empollones, otros de arte, de música, góticos, emos, skaters, pijo/as, raperos, etc., cada uno en su rebaño, pero él, nada, siempre sentado solo en un rincón, parece como si se quisiese esconder de algo, pero no lo hace. Nunca he hablado con él, y no creo que lo haga, ahora con dieciséis años, todo es más difícil, es un paso más hasta llegar a ser adulto, no me hubiese gustado crecer, preferiría haberme quedado en primaria para siempre.
Marcus lleva en mi clase desde el jardín de infancia, y desde 5º de primaria, llevo colada por él. Mis amigas no se creen que me pueda gustar alguien así, porque él no es del tipo de chicos que suelen gustar a las chicas, y no hablo porque fuese feo, no, simplemente por como es. Elisa, mi mejor amiga, también está colada por él, ella no me lo ha dicho, pero yo ya lo se desde hace un par de semanas, escribe el nombre de Marcus y ella encerrados en un corazón, no se porque no me lo cuenta, yo siempre le he contado todo, pero… ya me lo dirá, es mi amiga, y las amigas se lo cuentan todo.
Elisa y yo estamos en el grupo de las artistas, nos encanta dibujar, dibujamos caricaturas de toa la gente que pasa por delante de nosotros, pero de quien más tenemos es de Marcus, yo las tengo todas guardadas en un sobre, y Elisa, hace sus dibujos en un cuaderno, no me los a enseñado, pero… yo se los he visto.
Nunca nos hemos acercado a hablar con él, pero ya llegará la oportunidad.
Se acerca el comienzo de las clases, voy a pasar a cuarto de la ESO, y como siempre estoy muy nerviosa, no se con quien me va a tocar en clase, ni que profesores, yo no soy de las empollonas, pero siempre saco buenas notas. Era día doce de septiembre, y el día iba a comenzar, y como todos los días lectivos, aparece mi amigo el despertador para despertarme. A las siete de la mañana estoy en pie, siempre quiero quedarme más tiempo, pero no va a poder ser, me levanto de la cama medio zombie, me visto y bajo las escaleras intentando mantener el equilibrio. Cuando ya he conseguido bajar, me preparo el desayuno, un cola Cao con galletas, lo normal, y como aún tengo que despejarme, mientras desayuno, repaso mi plan de hoy:
1º-clases
2º-ir a la biblioteca
3º-comprar materiales necesarios para el curso.
4º-ir a comprar
5º-comer
6º-ir a por Carlos, mi hermano
7º-clases de dibujo
8º-ir de compras con Elisa
Y como siempre llego tarde, y pasado más de media hora pensando en mis cosas. Voy al baño corriendo para lavarme y peinarme, pero con tal mala suerte que he derramado todo el cola Cao, pero sobre el mantel, no, sobre mi camisa, llego tarde, y mi camisa manchada, pero no puedo llegar tarde asíque subo corriendo a mi habitación, me cojo un camisa del armario, bajo las escaleras y salgo por la puerta, no me da tiempo a cambiarme, pero me cambiare en el instituto. El autobús está esperándome, cuando entro me camuflo la mancha, menos mal que nadie la ve. Me siento en un sitio libre, ocupando las dos, con tal mala suerte que Marcus estaba al otro lado, no puede salir nada pero, yo despeinada, con cara de zombie, y con una mancha en la camisa, solo espero que ese mal rato pase. Paso todo el viaje intentando pensar en otra cosa, pero como el trayecto es corto, llegamos enseguida. Por la ventana veo a Elisa que me saluda, y yo se lo devuelvo.
Espero a que la gente salga, para salir yo la última. Estoy muy nerviosa, corro por el estrecho pasillo del autobús hasta llegar a las cuatro escaleras que hay, pero… no… esto no me puede estar pasando , mis pies pierden el control, y… me precipito, pero… algo me detiene a solo unos centímetros del suelo, algo me ha cogido por la fina chaqueta que tenía cubriéndome la mancha de cola Cao. Me giro, y no me creo lo que veo, Marcus Klein estaba detrás de mí, con una mano cogiéndome de la chaqueta, con la otra haciendo fuerza para no caerse el también. Justo cuando ya recupero la razón de lo que había pasado, noto un golpe justo en el ojo, uno muy fuerte, me había estampado contra el suelo, por que aunque solo eran unos centímetros, me dolía mucho, me pongo de rodillas, ¿ todo había sido un sueño?,¿ nadie me había agarrado?, me giro adolorida para mirar atrás, y… Marcus me salto por encima, quedándose de espaldas a mi, y lo más asombroso, es que giro su cabeza, solo su cabeza y me dijo-ten cuidado.
No me lo podía creer, me había hablado a mi, y… note su enfado, me lo dijo enfadado, no me lo podía creer. Me levanto, y me dirijo hacia Elisa, que me miraba con cara enfadada.
-¿Que te pasa?-le dije tocándome el ojo.
-A mi, nada. ¿Que te ha dicho Marcus?
-No se… estaba enfadado conmigo
-Bien, vamos, llegamos tarde
Voy a coger mi mochila cuando… que… se me ha olvidado la mochila, no puede ser, salí a tanta prisa que se quedó en casa.
Era mi primer día de clase, y las cosas no estaban saliendo como yo quería.
Mientras me dirijo a clase con Elisa, pienso en ir a hablar con Marcus ( si puedo) y darle las gracias por agarrarme, aunque luego me soltara y se enfadara conmigo por no se que. Cuando llego a la clase que me tocaba, miro a la gente nueva, y como no, otra vez con Marcus en clase, él era el único que ha aguantado conmigo, porque Elisa y yo solo somos amigas desde primero de la ESO. Por lo general, conozco a todos, he ido con ellos a varios cursos, está Andrés, Alicia, Borja, Cristóbal, Erik, Cristina, Romina, Ana, David, etc. Y Marcus, como siempre, al lado de la ventana, en una esquina de la clase. Elisa y yo nos sentamos por el medio, por que no estamos muy lejos, para que nos hagamos notar, y no estamos muy cerca, para que no crean que seamos unas empollonas, y aunque normalmente nos queremos sentar al lado de Marcus, nunca nos sentamos.
Ya en nuestro sitio, me quito la chaqueta, y no se porqué, creo que se me olvida algo, asta que noto, que la chica de adelante, Alicia, me hace una seña, y yo, la intercepto al instante, la mancha de cola Cao seguía presente en mi camisa. Me vuelvo a poner la chaqueta, y salgo corriendo, menos mal, que no metí la camisa en la mochila, (la metí en el bolsillo del pantalón) esta un poco arrugada, pero no pasa nada. Entro en el baño, y me cambio, hasta ahí, todo bien. Salgo del baño, y me dirijo otra vez a clase, que por supuesto, el profesor ya estaba allí. Llamo a la puerta y abro:
-Se puede
-Si, adelante. La próxima vez intente llegar puntual.
Que mala impresión me ha dado, es nuestro tutor, y no se si estaré preparada para tener un profesor así, lo único que espero, es que no nos toque en muchas clases. Ya sentada en mi sitio, el profesor empieza a hablar:
-Hola a todos, me llamo Roberto, y voy a ser vuestro profesor de lengua y literatura y vuestro tutor. Y que no me entere yo que la arméis alguno de vosotros, por que sino, os haré barrer y limpiar cada cachito de este instituto. Y dicho esto sacad una hoja, copiareis el horario. Lunes: matemáticas, inglés, educación física, recreo, lengua y literatura, ciencias sociales, biología/tecnología. En biología tecnología, se desdoblaran.-
Veo todo de color negro, estoy en el cuarto tecnológico, pero voy a biología, me encanta esa asignatura, espero que me toque el profesor del año pasado. Pero sobre todo espero se que Marcus, haya cogido biología, le conozco muy bien, y se que al igual que yo, es su asignatura preferida.
martes: dibujo técnico, matemáticas, biología/tecnología, recreo, ciencias sociales, inglés, lengua y literatura.
miércoles: física y química, inglés, lengua y literatura, recreo, educación física, matemáticas, ética.
jueves: religión/alternativa, matemáticas, dibujo técnico, recreo, matemáticas, ética, física y química.
viernes: lengua y literatura, tutoría, física y química, recreo, biología/tecnología, inglés, dibujo técnico.
-y ahora que tienen el horario, elegirán el sitio en el que quieren pasar el resto del año, exceptuando, a la gente con mal comportamiento, que se sentara solo.
Lo primero que pensé, fue en Marcus, pero… no podía dejar sola a Elisa, a si que no me moví ni un milímetro. Pero si que observe a Marcus disimuladamente, para que nadie lo notase.
Después de esto, me sentía mucho mas tranquila, sabia que Marcus iba a estar en mi clase, y ya que Elisa iba a tecnología, me quedaría con él.
Cuando Roberto nos dijo el horario, nos dijo el nombre de los profesores, ya los conocía de años anteriores, excepto a Roberto, y no me había caído especialmente bien.
Y como si Roberto, hubiese leído mis pensamientos, se acerca a mi y me dice: señorita…
Estaba a punto de decir mi nombre cuando llaman a la puerta, era el director, y nuestro profesor de educación física, Héctor Carrasco.
-señorita acompáñeme -me dice Héctor. Héctor era muy majo y además… tenía un cuerpazo. Le conozco desde que llegue al instituto, y le e tenido que hacer algunas visitas a lo largo de mi estancia aquí, pero nunca, por nada malo. Cuando salimos de clase, me dice:
─veo que te has decantado por ciencias.
-si, no estaba segura, pero quería hacer algo relacionado con la biología, me gusta.
-si estas decidida allá tú. Quería comentarte una cosa…llevas mucho tiempo con Marcus, ¿no?
-si, desde pequeños.
-bien, por que quería saber si sabes si tiene algún problema en casa.
-pues… no que yo sepa, pero si se algo le avisaré.
-vale…pues ya está, muchas gracias.
Estoy entrando a clase cuando…
-oye…, ya que desde hace que nos conocemos, deberías tutearme, ¿no crees?
-como quieras-le digo con una sonrisilla en la boca.
Al entrar a clase, estaban todos bien serios, mirando a Roberto, que estaba sentado en la mesa del profesor comiendo chicle, y si, ESTABA COMIENDO CHICLE, un profesor comiendo chicle, y justo en ese instante, se me quita la sonrisa de la boca. He entrado a clase, pero me he quedado en mitad del pasillo, Roberto levanta la cabeza, y me mira.
-¿que hace ahí de pie?, ¿tiene algún problema?
-no…, bueno si… ¿podría hablar con usted afuera?
Roberto, solo se levanta y sale de clase.
-está comiendo chicle
-¿me hace venir para decirme que estoy comiendo chicle?
-está prohibido comer chicle en clase
-ustedes si, yo no
-esta norma es para todos, como Héctor le pille, le va a echar de aquí.
Roberto esboza una sonrisa, que a mí, me pareció de lo más sexi.
-¿usted me va a decir lo que yo tengo que hacer?, además, no creo que tengas tantas confianzas con el director, como para que le tutees.
-si que la tengo, y no le estoy diciendo lo que tiene que hacer, solo le estoy advirtiendo de lo que va a pasar.
-¿y por que me adviertes?, yo se muy bien lo que hago.
-como quiera-entré en clase, es verdad, ¿porqué le advertí?, no debí decirle nada. Al ir hacía mi sitio, todos se me quedan mirando, y justo detrás de mí viene Roberto. Las miradas le pasan a él.
Ya no comía chicle, él se sentía incomodo, o por lo menos, eso parecía.
Me senté en mi sitio, y le miré, él clavó su mirada en la mía. Elisa me comenzó a hablar, lo sabía, pero no la oía, seguía con la mira fija en los ojos de Roberto, yo no quería mirar, pero no podía parar de hacerlo.
Entonces… escuche a Elisa.
-¿Qué miras tanto al profe?, pareces ida, tienes la misma mirada cuando miras a Marcus.
Eso fue la gota que colmó el vaso, giré bruscamente la cabeza, y le dije:
-eso es mentira. A mi me gusta Marcus, y eso ya lo sabes.
-entonces eso quiere decir que te gusta el profe.
-que dices, si apenas le conozco, además Roberto y yo, somos muy diferentes-volví a pensar en sus palabras" entonces eso quiere decir que te gusta el profe."-menuda chorrada, como me va a gustar a mi ese…-le miré y… tenía unos ojos preciosos, no era mayor, tendría unos 23 años, tenia cuerpo esbelto, y su camisa blanca ajustada, nos permitía contemplar sus músculos, no estaba nada mal, pero que nada mal, pero… a mi no me gusta, a mi me gusta Marcus.-a mi no me gusta- le dije a Elisa.
- me gusta hasta a mi, será un cabrón, pero tiene una cuerpazo…y no me lo vas a negar-me dijo Elisa, mirando a Roberto con lujuria.
-no digas sandeces, es nuestro profesor-noté un pinchazo en el corazón. Pero no me importó mucho.
-que corta rollos eres…
Miro a Marcus, y me pareció…, si, me estaba mirando, cuando detectó mi mirada, giró su cabeza. Ahora, me fijo en Marcus, él era un chico de mi edad, tenia buen cuerpo y…, mi vista quedó nublada, y solo sentí un golpe seco en la nuca.
Todo era negro, lo único que recuerdo era a Roberto, se me caían las lágrimas, sonreí, llore, lloré más…todo se despejaba…
Aquí se esta cómodo, oía murmullos, oía voces sin sentido, oía voces…
La vista se despejo, vi a Elisa, dormida en un pequeño sofá de dos plazas, examiné la habitación, era pequeño, de hospital, me alarmé, un hospital…, estaba llena de cables…intenté tranquilizarme, fui girando mi cabeza lentamente, examinando la habitación detenidamente… vi una silueta, zapatos de marca, pantalón de traje, camisa blanca remangada hasta los codos; su esbelto cuerpo sobresalía de la silueta,… no… no podía ser…
-Ro…Roberto…¿eres tú?- era la persona que menos me esperaba encontrar, aquí…
Llamó a la enfermera, se acerco a mí.
-que…que haces… aquí
-soy tu profesor, tenía que traerte, eras mi responsabilidad… ella vino conmigo-dijo mirando por encima de su hombro a Elisa.-Tus padres vendrán después de que acaben de trabajar.
-no quiero que vengan, estoy mejor así…
-¿no te llevas bien con ellos?
-si… solo que… estoy en el hospital… y… no se preocupan por mi…
-se preocupan mucho por ti…
-no, tu lo sabes, si… si se preocupasen de mi… habrían venido en seguida…;no…no… que hora es…tengo que…-intenté levantarme de la cama, tenia que hacerlo- tengo que… tengo que quitarme… estos cables de encima…-me cogió de los brazos.
-¿que te crees que piensas hacer?. Son la cuatro y media…
-no… tengo que irme…mi…-me sujeto más fuerte, llegando a hacerme en poco de daño.
-no voy a permitir que te muevas de esta camilla. Dime que te pasa…
-es… es… mi… mi hermano-dije con esfuerzo-sale… sale del…del colegio…a…a las cinco…, tengo… tengo que ir… a…por él…-dije con mucho esfuerzo, notaba como los músculos se me tensaban, no podía hacer nada…
-que colegio es…
-men… Mendoza
-¿del Espinar?-acabó él, yo asentí-vale…
-iré por él…
Estaba alucinada, Roberto… no podía ser, y… tendría que haber sido Marcus el que hubiese venido…pero… ya no… ya no quiero… lagrimas caían, no podía evitarlo…
Miré a Elisa, estaba en un sillón echada, tenía lágrimas secas de haber llorado, estaba encogida, tensa…
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