
"Para ser un Caballero Mágico se debe ser antes un Aprendiz y tener un Contratista" Lucy Evans tendrá que involucrarse en la magia por ayudar a Gray Ken a mantener una farsa que terminara volviéndose realidad con la finalidad de evitar que la "Masacre Mágica" de inicio en su ciudad y asesine a sus amigos *fic original para quitar dudas*
Rated: Fiction K+ - Spanish - Adventure/Supernatural - Chapters: 22 - Words: 54,026 - Reviews: 10 - Follows: 2 - Updated: 01-25-13 - Published: 06-24-12 - id: 3035567
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Regreso ahora con una nueva historia que anteriormente tenía pero ya que se me borró junto con 8 más decidí rehacerla y editarla. Espero les guste
El chico que apareció en un día nublado
Lucy Evans es una chica de 14 años cuyos padres se divorciaron cuando ella tenía 12, no obstante demuestra ser una niña muy alegre, optimista y de carácter fuerte solo para aparentar y ocultar todas sus tristezas y miedos, temerosa de demostrar sus emociones o de aceptarlas. Una chica que para su edad, reprimía mucho comparado con los demás adolescentes.
Su cabello es morado azulado que recoge casi siempre con una o dos coletas, ojos dorados, piel clara y estatura mediana. A pesar de vivir en un mundo lleno de magia, Lucy teme a todo aquello que no es como ella, sobre todo los duendes y los seres enanos, y "odia" la magia y toda aquella persona que la usa erróneamente, a excepción de su padre William Evans.
De ahí en más es una típica chica normal que, lo única que la diferencia de lo demás, va en preparatoria por brincarse un año de secundaria gracias a su inteligencia que desde pequeña la hizo merecedora de burlas por parte de sus compañeros de clase.
Era una tarde nublada, las tupidas nubes oscuras anunciaban que comenzaría a llover en poco tiempo, Lucy caminaba con un par de auriculares que le permitían no escuchar las pláticas de la gente, lo cual a ella le daba igual. En la ciudad donde vivía era común ver tanto a humanos como a seres mágicos, aunque claramente había ciertos lugares en los que los humanos eran los que paseaban por ahí, y otros tantos en los que era lo contrario.
Lucy tarareaba alegremente, pronto saldría de vacaciones y podría ver a su padre, un Caballero Mágico de los más fuertes y reconocidos. Tales personas eran casi únicamente hombres, haciendo excepción de una mujer que se convirtió en un Caballero Mágico a la edad de 18 años. Todos estos tienen la habilidad de usar magia para invocar armas y proteger a las personas de su comunidad, ciudad, región, etc. Pero para lograr convertirse en tal, deben antes hacer un entrenamiento. A estas personas que hacen entrenamiento para convertirse en Caballero Mágico, o en cualquier otra criatura capaz de usar magia, se les denominan Aprendices, los cuales necesitan hacer un Contrato con cierta persona para lograrlo.
Entre más iba caminando, Lucy era capaz de escuchar gritos que, juzgando por su tonalidad, eran de un chico que no superaba la mayoría de edad. Poco a poco tales gritos se hicieron claros, permitiéndole a Lucy escuchar una amenaza, y dejándole la duda.
Gray: ¡te lo advierto, dime donde está o te pateare el trasero! ¡No estoy de humor para tus excusas!
Chico: ¡ya te dije que no lo sé…! Déjame ir ya… se me hará tarde para ir a la escuela…
Gray: ¡no te dejare ir hasta que me digas donde demonios está!
Lucy: ¡oye, ¿Qué eres sordo? Si dice que no sabe es porque NO SABE. Ya déjalo en paz bravucón, o te las verás conmigo (o no… ¿Qué hice?)
Lucy retrocedió temerosa para escapar del callejón al que había entrado en cuanto un chico de cómo máximo 15 años, cabello gris, ojos carmín, piel clara, más alto que ella, y de aspecto intimidante le dirigió la mirada a ella, dejando escapar a un pobre chico que sin dudar escapó en cuanto vio la oportunidad.
Gray: ¡espera tú cobarde…!
Lucy: ¡no, espera tú!
Gray: quítate… se me escapó ese cobarde y tenía la información que necesitaba.
Lucy: ¿no sabes escuchar? Ese pobre chico no sabía de qué rayos hablabas. A decir verdad… ni yo lo sé… así que mejor ni intentes seguirlo o le hablare a la policía.
Gray: hmm… ¿y que hay de ti?
Lucy: ¿perdón? ¿Cómo dices?
Gray: estoy buscando a una tipa llamada Lucy Evans. ¿Sabes en donde puedo encontrar a esa chica?
Lucy: ehm… pues… si. Si sé donde puedes encontrarla. ¿Pero para que la quieres? Es decir… no te diré algo así nada más, necesito saber tus razones.
Gray: me encargaron encontrarla. Y solo sigo esa orden.
Lucy: okey… yo soy… Lucy Evans.
Gray: … no bromees con eso. No es gracioso.
Lucy: no estoy bromeando. YO soy Lucy Evans. Un gusto en conocerte extraño y agresivo desconocido.
Gray: ¡¿en serio eres tú? ¡No puede ser! Yo estaba esperando a una chica más linda… ¿Por qué me tenía que tocar alguien que está casi plana…?
Lucy (aventándolo): ¡plana tu madre!
Caminando con un paso apresurado y enojado a la vez, Lucy rápidamente se alejó del callejón en donde se había encontrado con el chico de cabello gris, y lindos ojos carmín bufando y maldiciendo entre dientes. Aunque el chico tenía razón sobre su cuerpo, a Lucy no le gustaba que le echaran en cara tal cosa ya que "no era su culpa, si no la de las demás chicas por tener un cuerpo distinto al de ella".
La preparatoria a la que asistía se encontraba a 20 minutos de su casa, una grande para ser únicamente de ella. Pero que en los descansos que tenía su padre se llenaba con los regalos que éste le traía a su hija, pero por más que le traía regalos, Lucy no demostraba la misma sonrisa que una vez mostró cuando su madre le obsequió un baúl que amaba con todo el corazón y al que manejaba profesionalmente… hasta el momento del divorcio de sus padres.
Gray: oye perdón por eso… me ganó la euforia… y además, ese chico tuvo la culpa… digo… en fin… el punto es que me disculpo.
Lucy: no sé de que me hablas. Y deja de seguirme.
Gray: no puedo dejar de seguirte porque te necesito para algo muy importante. Necesito que seas mi Contratista y así poder…
Lucy (volteando): wo, wo, para. No sé por qué diablos estás aquí, pero no me voy a meter en asuntos mágicos.
Gray: ¿Por qué no?
Lucy: tan solo no quiero hacerlo. Ahora mueve tus pies en dirección contraria y piérdete de mi vista. No dudare en llamar en este instante a la policía para que te aleje de mí. Esto es casi un acoso.
Gray: ¡yo no te estoy acosando! Solo te estoy pidiendo que seas mi Contratista.
Lucy: ¡te dije que no!
Gray: ¿Por qué no? ¿Qué te cuesta?
Lucy: tengo 3 razones por las que no quiero ser tu Contratista. No. 1: no te conozco. No. 2: no me gusta involucrarme con la magia. Y no. 3: no gracias.
Gray: la 3 no me deja satisfecho…
Lucy: ¡lárgate ya!
Lucy intentó golpear nuevamente al chico, pero éste la esquivó y se puso delante de ella, mirándola con calma, todo lo contrario a la primera vez que la vio. No obstante, Lucy lo miró con rencor y lo empujó, corriendo rápidamente y perdiéndose de vista.
Cruzándose de brazos, el chico observó como Lucy corría hacia su escuela, por lo que dio un suspiro de decepción. Era la décima persona que hacia lo mismo que había hecho Lucy al ver a tal chico como un delincuente agresivo. Pero en realidad era un chico que anhelaba convertirse en Caballero Mágico… aunque si era agresivo, como Lucy.
De pronto el chico se detuvo de golpe, mirando de reojo el camino por el que Lucy se había ido, y con una sonrisa un poco maldosa, desvió su caminar hacia otro destino.
La lluvia comenzó a caer alrededor de las 2 de la tarde, empapando el suelo en la ciudad donde vivía Lucy, y empapando al joven que la seguía estando a unas cuadras de la preparatoria. Sin embargo, esto no le importó al chico, por lo que entró a la escuela de Lucy para encontrarla entre todos los estudiantes.
Lucy: lo que me hacia falta… que un loco me quisiera de Contratista… aunque… ¿en donde se encontrara en este momento?
Gray: aquí.
Lucy: ¡d-dios mío… ¿q-que haces aquí?
Gray: encontrarte… y ahora que lo hice… ¿aceptas entonces ser mi Contratista?
Lucy: ¡ayuda! ¡Este loco quiere hacerme algo!
Gray: oye… no tienes que gritar eso, no tengo planeado hacerte na…
Varios maestros, y un oficial dentro de la preparatoria, jalaron al chico y dejaron a Lucy sola, contenta, aliviada mientras veía como los hombres se llevaban a éste por las fuerzas hasta sacarlo de la escuela y continuar con su trabajo.
Oficial: ¿se encuentra bien muchachita?
Lucy: sip. Gracias.
Oficial: si ese chico intenta hacerle algo no dude en avisarme.
Lucy: ¡claro!
A la salida, Lucy observó a todos lados, dándose cuenta que el chico que parecía haberla acosado no se encontraba presente. Aliviada de tal cosa, Lucy se dirigió a su casa después de uno de los últimos 3 días de clase, sin darse cuenta que alguien la seguía desde lejos.
Lucy: tan solo tres días más y volveré a ver a mi papá… a veces me pregunto por qué acepte vivir aquí y no con él… ¡como sea! Las vacaciones están cerca… podre ir a la playa con él… oh, quizá también…
Gray: (si no me equivoco la Maestra Daira dijo que Lucy Evans era una chica que vivía sola y estaba peleada con su madre… pero para estarlo es demasiado alegre y optimista… hmm… me pregunto que se siente tener un padre con quien compartir momentos alegres…)
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