
EE.UU prepara un proyecto de intercambio para secundarias, esta vez, es el turno de la secundaria de Dan, un chico con buenas calificaciones y que es seleccionado para partir a Italia como estudiante de intercambio. Pero producto de un grave error Dan toma rumbo a Japón, en donde conocerá a una extraña chica, a su extraña "maldición" y a su singular forma de comunicarse.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Mystery - Chapters: 35 - Words: 57,188 - Reviews: 25 - Follows: 1 - Updated: 05-08-13 - Published: 07-25-12 - id: 3044835
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Tal como lo había mencionado, en aquel momento tenia la duda de que si el asunto de John había sido o no una simple coincidencia, a pesar de eso el Sr. Graham de todas maneras nos envió a cada uno a su habitación, mientras se llevaban a John en una ambulancia para ver su ojo que, a pesar de lo que yo creía, cada vez empeoraba mas, Mia no me dirigió la palabra, se veía preocupada por John y por eso tal vez ni se percato de mi presencia.
Ese día me tocaba dormir a mi en la cama, pero al llegar John del hospital, tal como lo hizo el cuando yo aun estaba débil por la intoxicación, le cedi el turno por esa noche, pero aun así, se quejaba constantemente del dolor. Mi compañero de habitación había recibido unos pequeños tratamientos de urgencia en el hospital, no lo dejaron allí ya que, a pesar de que el daño había sido bastante grave debido a su profundidad, podía recuperarse tranquilamente en el Hotel si seguía bien las instrucciones. John llevaba unas largas vendas que le rodeaban parte de su cabeza y le tapaban su ojo izquierdo.
— Puedes dormir en la cama, yo estaré bien — decía John intentando ser amable.
— No te preocupes por mi, deberías preocuparte por ti, debes cuidar ese ojo — dije mientras ordenaba las cosas para dormirme.
— Esta bien, lo lamento.
Me quede dormido en cosa de segundos, apenas puse mi cabeza sobre la almohada me dormí, fue instantáneo.
Al día siguiente comenzó el día normalmente, Mia esta vez si me dirigió la palabra, pero solo para saludarme, por lo que decidí salir para distraerme, no me agrado ver a John en aquel estado por lo que también invite a John, con el permiso del Sr. Graham claro.
Ya reconocía varias calles cercanas y estaba capacitado para llegar a los lugares claves, como la secundaria, la tienda en donde venden de todo, el karaoke, el parque, etc. Caminamos un rato con John tomando el aire fresco.
— ¿Te gusta Japón Dan? — Exclamo John al observar como disfrutaba el paseo.
— Creo que si — dije sonriendo.
— Es un país genial sin duda alguna, pero tu solo has visto una pequeña parte de él.
— ¿En serio?
— Así es, no todo es edificios gigante o pavimento por cualquier lado a donde mire, a pesar de que quedan pocas zonas rurales y verdes en Japón, si las hay, y son hermosas — decía mientras suspiraba.
— Algún día deberíamos ir.
— Sin duda alguna, no podemos perdernos ese tipo de atracciones — decía John mientras observaba el cielo — Sabes Dan, siempre he querido viajar por todo el mundo, siempre he querido conocer diversas culturas, y uno de los lugares que buscaba ver era este… Japón.
— ¿Es algo así como un sueño?
— Creo que si — decía John mientras sonreía — Italia y Francia… Ya conozco esos lugares, fue por esa razón que decidí no quedarme en Italia.
— Oh, ya veo.
— ¿Y tu Dan?
— ¿Eh?
— ¿Tienes algún sueño? — pregunto con curiosidad John.
— ¿Un sueño?, lo dudo… —dije confundido.
— Debes de tener alguno, tal vez no lo sepas o no quieras contármelo — decía John mientras reía.
Un sueño, la pregunta de John me hizo pensar en si realmente tenia algo así como un "sueño". Continuamos caminando y llegamos a un pequeño mirador, allí le dije a John que esperara y me dirigí a comprar unos helados, la tienda estaba cerca, debía caminar una cuadra aproximadamente. La señora de la tienda era una mujer bella, delgada y con una figura envidiable para la edad que tal vez tenia, era la primera vez que iba a esa tienda pero me trato con bastante amabilidad como si nos conociéramos, no le preste atención a esto y me dispuse a volver al lugar en el que me esperaba John. Cuando llegue al lugar quede totalmente pasmado al observar a John, estaba sin sus vendas y dejaba a la vista la gran cicatriz que se estaba formando en su ojo, además, el joven se encontraba asustado e inmóvil, en un "estado de shock", solté los helados y me dirigí rápidamente a donde John, busque las vendas ya que la cicatriz de mi acompañante atraía la atención de la gente, las vendas se encontraban en el suelo rotas, entre en pánico ya que realmente no sabia que hacer en aquella situación, tenia adelante mio a un John totalmente "shockeado" con un rostro que nunca antes había visto.
— ¿¡Qué sucede John!? — le grite asustado.
— Esta- Esta aquí, y te quiere a ti. —respondió tartamudeando.
— ¿Qué?
— Te- Te esta bus- buscando…
— ¿Quién me esta buscando?
— El hom- hombre de la bufanda, aquel hombre que vestía de negro — decía John mientras recordaba.
— ¿Un hombre de negro?
— Si, y una bufanda de color rojo, dijo que venia por ti, y si no conseguía tenerte entre sus manos, comenzaríamos a caer uno por uno.
— ¿"Comenzaríamos"?, ¿¡Quiénes mas!? — grite.
— Si, "…todas las personas que le rodean", eso fue lo que di-dijo. — decía John aun mas nervioso al recordar aquellas palabras.
Fue inevitable, no logre que John continuara hablando, observe hacia todos lados intentando ubicar al hombre que describió John, pero no lo encontré, así que lo ayude a levantarse, y nos dirigimos lentamente al hotel, con John apoyado sobre mi hombro para que no cayera producto del pánico por el que estaba pasando.
— ¿Qué diablos le sucedió? — pensaba mientras caminábamos lentamente por las calles.
Yo también estaba muy asustado, no era normal que un joven que estaba feliz y tranquilo hace un par de horas, entrara en estado de shock de un momento a otro.
Al llegar al hotel el Sr. Graham y todos los estudiantes que se encontraban allí, me ayudaron rápidamente a llevar a John a un asiento, el Sr. Graham se encontraba muy preocupado por no saber lo que sucedía, le explique lo que había sucedido pero no lo calmo, y finalmente en un momento de pánico, decidió no dejar salir a nadie del Hotel hasta que las cosas se calmaran.
A pesar de la preocupación del Sr. Graham no decidió llamar a la policía ni nada por el estilo, ya que nada nos comprobaba que lo que había dicho John era cierto, tampoco podíamos saber que sucedió con sus vendas, incluso podría habérselas sacado el mismo, aunque yo sabia que era todo cierto y no dudaba de él.
Me mantuve todo el tiempo sentado en las afueras del hotel, no podía alejarme mas de tal alboroto, el Sr. Graham lo había prohibido, y tampoco quería dejar de ver el estado de mi compañero de habitación, después de todo, según lo que él había dicho, era, evidentemente, todo por mi culpa.
Me mantuve mirando el cielo pensando, últimamente lo estaba haciendo muy a menudo ya que eso me tranquilizaba.
— Desearía estar frente a mi computadora tranquilamente encerrado en mi habitación — me decía a mi mismo.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por un joven alto que me hablo.
—"¿Que haces aquí afuera Romeo?"
Era Kei, se acercó a conversar conmigo y le explique lo que había sucedido.
— ¿Así que se aburrió de perseguirte y ahora va tras tus cercanos? — decía Kei mientras sacaba conclusiones.
— Así parece…
— Esto es malo — decía Kei preocupado.
— Claro que es malo, me tiene muy preocupado, podría seguir cualquiera de mis amigos.
— ¡Oh rayos, yo también puedo ser atacado!
— Hmm… Si, supongo… — le respondí vagamente.
Kei trato de cambiar el tema y saco una pequeña hoja de papel.
— Olvidémonos de eso, yo vine por otro motivo — decía Kei — Dan, ¿Tu tienes una computadora por aquí?
— ¿Por aquí?, Creo que puedo usar la de Mia, aun que tendría que pedírsela — respondí aun preocupado por John.
— Oh, ya veo — decía Kei
Kei saco de un pequeño bolso que llevaba puesto una pequeña hoja de papel.
— Toma — decía Kei mientras me entregaba la hoja de papel — Este es el correo electrónico de Tomoe.
— ¿Eh?, ¿De Tomoe? — pregunte.
— Así es, su madre le regalo una pequeña computadora para su cumpleaños— me respondía Kei —Se esforzó mucho, pero logro conseguirla.
— Oh, ya veo… ¿Y quieres que –que le escriba? — dije algo nervioso.
— Si, lo antes posible.
— ¿Y tu tienes su correo sin que ella siquiera te conozca?
— Emh, bueno, si… — decía Kei mientras miraba vagamente hacia otro lugar.
— ¿Pareces un psicópata sabes?
— Ya te explique todo Dan, solo acéptalo.
Observe el correo de Tomoe que se encontraban escritos en la hoja, era un correo simple.
— Envíale un mensaje — dijo Kei.
— ¿Ahora? — pregunte nervioso.
— ¡Si!, ¡Ahora!
No pude negarme, por lo que tuve que ir a pedirle a Mia su computadora, Mia me la presto sin problemas he incluso se mantuvo junto a mi al igual que Kei para observar lo que le escribía. Kei me enseño una interesante forma de mensajería instantánea que se utiliza en Japón, por lo que tuve que utilizar un correo nuevo. Primero debía "agregar" a Tomoe como una de mis contactos, lo hice con la ayuda, nuevamente de Kei, y solo debía esperar que Tomoe aceptara.
Mientras esperábamos, Mia se puso al tanto de toda mi situación, explicada por Kei, además, Mia pudo conocer a Kei mas a fondo y perder el miedo hacia él, al igual como había sucedido conmigo. Yo, por otra parte, me mantuve preocupado por John, el cual finalmente termino durmiéndose.
Finalmente después de un rato, cuando estábamos conversando tranquilamente, un pequeño sonido emitido por la computadora de Mia nos sorprendió, Tomoe había aceptado mi "solicitud".
— Esta forma será mas segura supongo ¿No? — dijo Kei al observar lo sucedido.
— Tienes razón, muchas gracias — dije agradecido.
— Pare servirle mi estimado amigo Americano — decía Kei haciendo una reverencia.
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