
Kanna se ve inmersa en un mundo similar pero muy diferente a su realidad. Lo que en un principio pareciera ser un sueño, se convierte en la realidad que ella mas anhela. Acompañen a Kanna, en su primera travecia por este mágico mundo llamado "Geikan".
Rated: Fiction K+ - Spanish - Fantasy/Romance - Chapters: 5 - Words: 8,287 - Reviews: 5 - Follows: 1 - Updated: 09-16-12 - Published: 09-07-12 - id: 3056433
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"Luz"
Prologo:
Todo comienza en una hermosa dimensión, llamado "Geikan". Sus habitantes vivían tranquilamente en una absoluta armonía con la naturaleza. Cada pueblo tenía un paisaje diferente y su magia especial.
La capital , se encontraba al centro de este mundo. Le seguían los pueblos, Solsticio, Amanecer, Otoño, Primavera, Invierno, Nubarrón, Oscuridad y Luz. Se encontraban protegidos por "Los Guardianes". Personas pertenecientes a familias, que fueron seleccionadas por "La Doncella Gemina", creadora y sostenedora de todo lo habido y por haber.
Aquellos Guardianes, tenían el deber de servir y proteger a todos los habitantes de Geikan. Existían tres familias por pueblo, cada una bien recompensada por sus gestos. Sus rangos dependían de su edad y valor. Podían pasar de simples aprendices a maestros, si demostraban el valor y la inteligencia necesaria, aunque lo mas normal era pasar de "Aprendiz" a "Guardián menor", para que luego de una ardua prueba de inteligencia y valor, este pasase a llamarse "Guardián mayor", existían sus excepciones. No quedaban dudas de la importancia de tales personas en ese mundo, cuidar a la gente de Geikan, velar por el bienestar de la humanidad, procurando los seres de oscuridad permanecieran ahí, en su propia penumbra.
Las tradiciones eran variadas, al igual que su gente. Las personas llegaban desde diferentes partes nuestro mundo, diversos continentes y países a vivir a ese lugar, por lo que las culturas variaban y el idioma se volvía complicado pero no imposible de comprender. Algunos hablaban el ingles, otros el alemán, algunos pocos el latín, francés e italiano, japones y español, sin importar cual fuera, se lograba la comunicación.
Así como La Doncella había recibido a los humanos, criaturas de otras extrañas especies también fueron bienvenidas, demostrando así su generosidad y compasión. Entre las criaturas que fueron aceptadas, se encontraban los elfos, duendes, hadas y los gigantes. Estos últimos, agradecieron tanto el gesto de Gemina, que se ofrecieron para ayudar a mantener el orden. Así que aceptando su ofrecimiento, los gigantes se dispusieron a ser compañeros de los Guardianes.
Guardianes y gigantes cuidaban los portales y el orden, hadas, duendes, unicornios y elfos mantenían el esplendor de los prados, dragones y pegazos, vigilaban los cielos. Fuera de la realidad creíble, estos seres que se refugiaron en tan abundante lugar, no solo aparecían en los sueños e imaginación de las personas, eran tan tangibles y amables, como hermosos.
La tradición que mantenía lo hermoso de ese lugar, era una sola y en común con cada pueblo. Gemina había pedido a su gente, que cuando un niño o niña cumpliera los diez años, sus madres se acercarán a Gema, para que la ayudarán a mantener la magia. Algo un tanto inusual, más ese era el único requisito para disfrutar de tanta abundancia. Algo que no requería gran sacrificio, además de unas agradables horas con La Doncella.
Todo parecía ir bien, o por lo menos, así fue durante varios cientos de años...
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