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Dioses del Alma
Author:
wolfsing PM
Hace muchos años en la antigua Grecia se creía en un sin fin de dioses, sin embargo avanzado el tiempo la gente dejo de creer en ellos y se dedicaron a pensar en otras cosas. Hoy en día los hijos de los grandes dioses de Grecia viven una vida casi normal, donde aprenden a controlar sus poderes para salvar a la tierra, sin embargo un demonio cambia la historia de este destino...
Rated: Fiction T - Spanish - Fantasy/Adventure - Chapters: 7 - Words: 12,587 - Reviews: 1 - Updated: 02-13-13 - Published: 09-22-12 - id: 3060279
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Dioses del Alma Sacramentó 4

Sacramentó 4: conociendo a nuevos aliados y amigos.

Todos estaban expectantes por saber que era lo que quería decir Zeus a todos los presentes, pero Gabriel y los demás que estaban peleando no eran los únicos que se encontraban en el salón esperando el gran discurso de Zeus. Había cinco personas que miraron detenidamente a Gabriel, Dante e Isaac.

-¿Quiénes son estos sujetos? que yo recuerde nunca los había visto antes aquí-decía Esmeralda mirando detenidamente a cada uno.

-Bueno les quiero presentar a los otros integrantes de que asisten a esta escuela: los tipos que están ahí con cara de serios son los hijos de Ares, dios de la guerra, Prometeo es el más grande y Vergil es el más pequeño-decía Héctor con una sonrisa-esa chica con el libro es Veroko, aunque sea hija de Afrodita, diosa del amor, tiene habilidades que se pueden comparar con los hijos de Ares-la chica les guiño el ojo a los chicos, los cuales quedaron aturdidos, exceptuando a Gabriel.

-Se nota que su mamá es Afrodita…-decía Zumy tratando de no reírse del comportamiento de los hombre.

-Continuare, esa chica de pelo negro y vestido de gala es Yin, como el Yin Yang, es hija de Atenea y Hades, digamos que fue un momento de descuido de Atenea de la que Hades se aprovecho, dicen las malas lenguas-decía Héctor tratando de no ser tan insolente sabiendo que Hades estaba a su espalda.

-Hola hermanita, veo que ya sabes usar el arco y flecha, me siento orgullosa-decía Yin, con un tono de orgullo y burla, algo que a Esmeralda no le agrado para nada.

-Aun siendo mi hermana mayor, te pido que cierres la boca y que trates de no hablarme-decía Esmeralda, mientras Yin le daba una sonrisa y se apartaba de su camino. Isaac se percato que había otra chica en un rincón y parecía algo triste.

-¿Y esa chica de allá quien es?-preguntaba Isaac algo curioso.

-A casi me olvido, ella es algo como una hermana para ti, se llama Ana, hija de Poseidón aunque siempre que la veo esta triste-decía Héctor poniendo una cara seria.

-¿Triste y por que?-preguntaba Zumy algo preocupada.

-Como saben gran parte de los dioses no pueden estar cerca de sus hijos, es una ley que su padre proclamo, la cual también lo condena a él para no verlos a ustedes, el problema es que Ana se lo tomó muy mal creyendo que Poseidón no la consideraba como su hija y que solo la veía como una bastarda-decía Héctor, viendo que Isaac se acercaba ha Ana.

-Espero no molestarte pequeña, mi nombre es Isaac, hijo de Zeus y heredero de los poderes de tú padre-cuando Isaac dijo esto Ana lo quedo mirando.

-¿Tú eres el portador del tridente de mi padre?-decía Ana apretando sus manos.

-Algo así, pero fue por petición de mi padre que lo llevo, creo que fue por una cosa que debía hacer tu padre-decía Isaac ordenándose las gafas-espero no te moleste que las use.

-Creo que no me molesta, ya que creo que mi padre no le intereso para nada, ni aquí se atreve a mirarme a los ojos-decía Ana tapándose el rostro y poniéndose a llorar, sin embargo dejo de llorar en cuanto Isaac le dio una abrazo.

-Se como debes sentirte, créeme que si, pero yo creo que tú padre realmente te quiere y te puso aquí para compensar su error, debes tratar de comprenderlo-decía Isaac con una gran sonrisa.

-Tratare de hacerlo, pero no prometo nada…-decía Ana limpiándose la cara y entrando al gran salón junto con los demás. Zeus y Hades tomaron su lugar junto a los demás dioses, se encontraban Atenea, Ares, Poseidón, Afrodita, Apolo, Hipnos, Hera, Hefesto y Dionisio respectivamente en cada lugar que le correspondía.

-Como veo que estamos todos reunidos comenzare la gran reunión de los dioses, ciertamente tal vez me exprese mal al decir que estamos todos reunidos, faltan varios dioses y algunos de los hijos de los presentes están cumpliendo alguna misión en estos momentos, pero se que sus padres les informaran sobre este tema a su debido tiempo-decía Zeus sentándose en su trono-en fin empezare, los he reunido para hablar sobre Leo, dios de los demonios, ya se ha visto toda la destrucción que esta causando en varias partes del mundo y no descansara hasta controlar hasta el mismo olimpo.

-Se a que te refieres padre, pero tú sabes cual es mi solución, debemos tomar a todos nuestros aliados, tanto ángeles como demonios e ir a enfrentarnos a Leo en el inframundo-decía Ares levantando su espada.

-Baja el tono Ares, no todo se soluciona con guerras, debemos planear una estrategia para capturar a Leo y llevarlo a juicio-decía Atenea mientras ponía una balanza frente a todos, lo cual molesto a Ares.

-No sean ilusos sobrinos, eso no servirá, no creo que sea tan fácil sorprenderlo ni mucho menos enjuiciarlo, yo digo que lo ahoguemos en el mar y que se lo come el mismo Kraken-decía Poseidón mirando al Kraken, lo cual perturbo un poco a Isaac.

-Por favor, sus ideas no son tan buenas como la mía, yo enamorare a Leo para que haga todo lo que yo le diga, será como quitarle un dulce a un niño-decía Afrodita mordiendo una frutilla.

-A pesar de ser hermosa tienes el cerebro del tamaño de una frutilla-decía Hades con un tono sarcástico, haciendo que Afrodita se parara molesta. Todos comenzaron a discutir por como derrotar a Leo, Hipnos decía que había que dormirlo por mil años, Dionisio decía que había que emborracharlo hasta que no pudiera más, Hera decía que se enfrentara a Atlas, entre otras ideas que hicieron que Zeus se levantara de golpe.

-¡SILENCIO!-decía Zeus con gran fuerza y expulsando rayos de sus dedos y ojos-la idea es formar una idea que a todos les parezca bien, no hacer que pareciera la guerra de los mundos, ahora que tengo su atención les informo que yo ya tengo un plan para vencer a Leo y a sus demonios, para eso necesito que nuestros hijos pasen al salón, Argos por favor hazlos pasar a todos.

Un hombre en una armadura gigante les abrió la puerta a los jóvenes, quienes quedaron impactados al ver a tantos dioses reunidos en un solo lugar sin tratar de matarse.

-Por favor, cada uno de ustedes póngase al lado de su padre o madre respectivamente-decía Zeus mientras cada uno de los jóvenes presentes se ponían al lado de sus padres, en el caso de Gabriel, Dante e Isaac fue al diferente-mis pequeños ustedes colóquense en el centro por favor.

Los tres chicos solo se pusieron en el centro viendo que Zeus se volvía a sentar tranquilamente, hubo un pequeño silencio hasta que Zeus volvió a hablar.

-Hermanos, hermanas, hijas e hijos míos, el plan que estoy a punto de decirles puede que no a todos les guste y créanme que en un principio a mi tampoco, pero viéndolo desde otra perspectiva fue la idea que dio más frutos para que funcionara-Zeus tomo aire y miro a todos antes de continuar-en un principio la idea era unir a todos los dioses para vencer a Leo, ya que nuestro poder supera el suyo, sin embargo si el lograse separarnos seriamos un blanco fácil y nos mataría sin piedad alguna, por eso he decidido que nuestros hijos peleen esta batalla.

Al momento que Zeus dijo esto, todos quedaron impactados por la noticia, los más sorprendidos fueron los tres hermanos que no pudieron evitar poner una cara de asombro más grande que la de los demás

-Hermano sabes que te apoyo en todo, pero ¿enviar a nuestros hijos a su propia muerte? recuerda que ellos son nuestra única descendencia, además ya sabes porque no quiero perder a mi hija-decía Poseidón mirando a Ana, quien solo le dio una mirada fría y triste.

-Padre siempre he respetado tus decisiones sabes que si, pero no me hagas perder a mis niñas, ellas son una de las cosas que más amo en este mundo-decía Atenea poniéndose al lado de sus hijas tratando de no llorar.

-Me niego rotundamente, aunque mis hijos estén listos para cualquier guerra ni creas que lo están para enfrentar a Leo, me niego rotundamente-decía Ares con los ojos llenos de rabia.

-Padre querido lo estas pidiendo es algo casi imposible, no puedo perder a mi viva imagen, Veroko no debe ir, ella debe quedarse aquí y prepararse para ser una gran modelo-decía Afrodita mientras le apretaba las mejillas a su hija.

-Mamá me estas avergonzando-decía Veroko toda roja. El único que no dijo ninguna palabra fue Hades, quien miro a Zumy, Alanis y Marcus con una mirada algo melancólica, aunque Zumy pudo notar que Hera la miraba con una cara de tristeza por lo que decía Hades.

-Se que es una locura, y no crean que a mi no me afecta porque yo también estoy enviando a mis hijos a luchar, pero ellos se enfrentaran a Leo solo cuando hayan logrado entrenar suficiente y demostrado que sus habilidades son las suficientes como para acabar con el ejercito de demonios-decía Zeus, viendo que al decir esto todos se calmaban un poco más-los que tendrán la misión de entrenar a nuestros hijos serán Héctor, quien se encargara de enseñarles a todos como usar sus armas y Annie, quien será la encargada de enseñarles como usar su elemento o habilidad especial.

Al mencionar el nombre Annie todos se quedaron mirando preguntando quien era Annie, de pronto las puertas del salón se abren y una mujer entra con total tranquilidad.

-Les presento a la segunda guerrera más poderosa de toda la escuela, Annie-decía Zeus con un tono de orgullo, a lo que ella respondió con una sonrisa.

¿Quién será esta tal Annie y porque Zeus le tiene tanta confianza? Se avecina un nuevo destino para los jóvenes guerreros y los más preocupados son los tres hermanos, el destino de los tres se acerca más y más.

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