
| Día cualquiera
Author: xlarazondeser Y entonces es así como sucede, en un simple descuido, me es difícil ver al otro lado pero aún así lo consigo, es él y yo solo sonrío.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance/Drama - Words: 1,626 - Published: 11-07-12 - Status: Complete - id: 3072433
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Nombre: Día cualquiera
Historia/Edición: xlarazondeser
Día cualquiera
(xlarazondeser)
Falta una hora y media para que termine mi día en la escuela, es horrible, la recepcionista parece estar enamorada o quizás dolida, desde hace un rato no deja de cantar las canciones de Alejandro Sanz que suenan de fondo en el sistema de sonido escolar, es extraño, esa música me hace sentir bien, en fin somos varios en el salón de estudios, debo terminar el trabajo para la clase de mañana , tengo sueño, el sonido del teclado de mi compañero de al lado impide que me quede dormido, parece tener una conversación muy importante con alguna de sus posibles conquistas, intenta no reírse pero está nervioso, no puede negarlo.
El profesor habla atentamente de la informática y su historia, miro el reloj, apenas las 3 menos 10, un bostezo sale de mi boca, no es un secreto que el día de ayer no pude dormir bien, me he pasado los últimos días leyendo unas cuantas novelas, todas terminan en lo mismo y si no son bastante predecibles aún así una llamó mi atención, me ha hecho reír bastante, puede sonar tonto pero fue muy entretenida, su nombre era "Una noche de tormenta" increíble lo que puede pasar por la mente de alguien tan solo mirando el techo, a todos nos ha pasado aunque sea una vez, puedo equivocarme pero no creo que esta sea una de esas veces.
Un mensaje llega a mi bandeja de entrada, es de un tal Rodrigo, pregunta que como estoy...no sé quien sea y cierro el cuadro del chat, ¿De dónde sale esa gente? Aunque una mejor pregunta sería el porqué lo agregué mientras enfoco mi vista en el trabajo del día, el profesor revisa y se va, ¡De la que me he salvado!
Ya he terminado desde hace un rato pero estoy seguro de que si se lo digo me pondrá a hacer otra cosa y no estoy de humor como para trabajar , una chica nueva aparece y se sienta frente a mí, parece muy ocupado en aprender a usar Word, el sonido de su teclado es lento, parece que no tiene idea de que escribir, no le culpo, el realizar ensayos nunca ha sido lo mío.
El horrible sonido del timbre que suena cada hora ¿Para qué?, la verdad no lo sé y sinceramente no me interesa, el profesor se acerca y vuelvo a minimizar la ventana, no me molesta que vea que estoy en una red social pero es mejor no arriesgarse, uno nunca sabe que pueda pasar. Es como aquella vez en la que un amigo me daba concejos útiles para la "Hora de la acción", la profesora de español tan solo se me quedó mirando mientras me explicaba el propósito de la lectura…desde ese día no puede evitar sonreír cuando me ve, se lo he dicho, algún día encontrare algo lo suficientemente bueno como para vengarme.
"Muy bien" dice el maestro mientras mira mi trabajo, "Ahora inténtalo con…" más trabajo y yo apenas si estaba alerta, definitivamente voy a reprobar la materia, estás cosas no son lo mío. Volteo hacia atrás, al parecer la chica con la que hablaba mi compañero tenía que ir a la tienda, él espera atentamente a que regrese mientras platica con su amigo como debería de decirle que le gusta, al otro no parece importarle, está muy entretenido mirando los comentarios que le hicieron en una foto que se tomó sin playera, no, eso tampoco lo entiendo y no me importa.
Escucho el nombre de alguien a quien conozco, no puedo evitar sonreír, me pregunto ¿Porque ya no asiste a clases? no le hablaba mucho pero se veía que era una persona muy linda, está bien, lo admito...me gusta pero ahora eso ya no importa, la última vez que lo vi iba entrando a un auto color rojo a un lado de un chico alto, tenía un traje color gris y lentes negros, hacía calor y el chico parecía sentirse mal, ha pasado más de un mes desde ese día, me pregunto si está bien.
El cambio de turno comienza, las canciones de amor se van de golpe, el sonido del Reggaeton rebotando en las bocinas anuncian la llegada de la nueva recepcionista, no sé quien rayos contrata a esta gente y por qué les dejan hacer lo que quieran, la otra vez que vine a pagar mi colegiatura la encontré comiéndose unos panques de la manera más asquerosa que se puedan imaginar, me ofreció la mano, ni loco la tomé, cada día estamos peor, de eso estoy seguro.
El sonido del teclado regresa, las risas son inevitables, al parecer aceptó salir con él, no sé quien sea pero a puesto que solo quiere llevársela a la cama, bueno eso es lo que quiere la mayoría de los chicos que están aquí sentados o eso parece, no está bien juzgar a las personas pero es que las personas me dan motivos para hacerlos, espero que les vaya bien, el mal no se le desea a nadie o eso dice la gente, eso me han dicho a mí en más de una ocasión.
La chica de enfrente me mira algo raro, quizá tenga algo en la cara o algo así, no es la primera vez que me pasa pero en esta ocasión no es así, mis manos dejan de escribir por un momento y la miro, se sonroja y se voltea, sonrío, me ha recordado mi actitud hace apenas unos meses, no es que la chica no sea guapa pero yo no me engaño, yo no voy para allá y no llevo un cartel que lo diga en la frente, es interesante que una chica como ella me considere lindo, curioso, interesante o lo que sea que me haya visto.
Y ahí estaba, un suspiro de la nada atraído por un simple recuerdo, cierro mis ojos y pienso en él, ¿Cómo estará? Me preocupa el no saber cómo está, aquel miedo a intentar hablarle ahora parece tonto, esas incesantes ganas de levantarme y preguntarle a su amigo que le ha pasado, algo muy dentro lo pide a gritos pero mi cabeza me dice que no es correcto, ¿Por qué no? No tengo idea, hay tantas cosas que no sé y ustedes pueden darse cuenta, recuerdo mi primer día aquí, me senté aquí, prendí la computadora y mientras me agachaba para levantar mi lápiz ahí estaba, ese chico con una sonrisa sentándose a un lado mío, me dijo "Hola" y yo me limité a asentir con la cabeza, mis manos temblaban y si recuerdo bien ni la tarea terminé, esa escena se repitió varias veces, me canse de imaginar todo aquello que pude decirle pero el miedo pudo más que yo, ¿El miedo a que?, quien sabe…quien sabe.
Por fin el ultimo timbre, me hago para atrás en la silla, mi compañero sale apenas termina el toque pero el profesor lo detiene en la puerta y lo obliga a sentarse, me rio internamente pero por fuera se ve que me estoy durmiendo, quiero llegar a mi casa y acostarme a dormir aunque no se bien si pueda, nos entregan una hoja que debemos firmar, me apresuro a hacerlo y la entrego para poder salir, las personas del siguiente turno ya invaden la recepción, los profesores corren de un lado a otro, seguro que no pueden ser más desorganizados.
Apenas salgo y la luz me da en la cara, tengo que cerrar los ojos para no quedarme ciego, mis pasos son lentos para no chocar con alguien, lo único que me faltaría sería tropezarme con cualquier tontería que esté en el suelo, acomodo mi mochila y sigo mi camino hasta la tienda de unos metros adelante, tomo una botella de agua del refrigerador, una eternidad en lo que me cobran y me dan el cambio, ocupo el tiempo en leer un cartel pegado en la entrada, solicitan guitarrista con disponibilidad de horario y dejan 3 números de celular y una dirección, no es lejos de mi casa, tomaría el empleo si supiera tocar la guitarra pero todo el mundo sabe que la música no es lo mío, una vez lo intenté, rompí 3 cuerdas a la primera, no me he molestado a cambiarlas, ¿Cuánto hace de eso? un poco más de 3 años cuando en mi cabeza rondaba la idea vaga de escribir una canción, lo hice, por ahí está guardada con miles de papeles y trabajos engargolados atrás de una montaña de libros de esos que ya nunca leo, no recuerdo cuando dejaron de interesarme junto con todas esas ilusiones tontas que uno tiene cuando es joven
Tomo un poco de agua y salgo de ese lugar con la esperanza de que el camino a casa no tenga más inconvenientes, me equivoco nuevamente al ver las monedas que me acaban de dar en el piso, me resigno a levantarlas y entonces es así como sucede, en un simple descuido fijo mi mirada en la banqueta de enfrente, la misma gente que siempre, a la misma hora espera el camión, el vendedor de periódicos comienza su trabajo al inicio del alto, solo ha podido vender uno antes de que los autos sigan su camino, la calle es de doble sentido, me es difícil ver al otro lado pero aún así lo consigo, es él, ¡Está bien!, mira su celular sin percatarse que lo miro, sonrió, él sube la cabeza y en un instante su mirada cruza conmigo, el camión que espera para justo delante, mis pies se mueven de nuevo, mi camino es el contrario y tengo que seguirlo, meto las monedas a mi bolsillo y vuelvo a soltar un suspiro, la próxima vez que lo vea voy a hablarle, aunque sea un hola, tengo que hacerlo.
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