
Un jóven científico es enfrentado a los oscuros secretos de su subconsciente.
Rated: Fiction T - Spanish - Sci-Fi/Suspense - Words: 742 - Published: 11-13-12 - Status: Complete - id: 3074134
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Por Germán Salazar Carrasco.
¡Por qué! ¿Por qué tuve que abrir esa maldita puerta? Hubiera preferido ser un mediocre ciudadano promedio colmado de ambiciones y escaso de voluntad, un hombre con su verdadero yo diluido en distracciones meticulosamente manufacturadas por los titiriteros para embrutecer a las masas. Como deseo ignorar todo lo que hoy sé…
Corrí desesperadamente sin detenerme, lo que acababa de presenciar ninguno de ustedes lo creería. Los estrechos y poco iluminados pasillos del secreto laboratorio subterráneo en el que trabajaba se estrechaban inevitablemente ante mis ojos. Me sentía atrapado, estaba a solo unos instantes de que me asesinaran ó algo peor.
Esa mañana temprano, el doctor Tarasov, su insoportable acento ruso y yo probaríamos la nueva droga en un paciente de verdad, un adolescente perturbado con dieciocho personalidades que ignoraban su existencia una de la otra.
Intentábamos probar que sobre ese panal lleno de compartimentos mentales independientes había una cuarta dimensión de la conciencia después del Ello el Yo y el Superyó. El modo Dios.
Lentamente me acerqué al muchacho poseído, su vena cefálica parecía buscarme a mí, en vez de que yo la buscase a ella. Al inyectarlo solo quedaba esperar unos segundos para que el milagro sucediera.
Me sentía tan ansioso al presenciar este enorme logro científico que casi podía ver la sustancia recorrer su cuerpo, alterando su ánimo y apagando la personalidad en turno.
Cerró sus ojos en paz para después abrirlos de golpe con una mirada tan penetrante que parecía ver a través de mi cuerpo.
-Sé lo que buscas Benjamín Aldana- Dijo con una voz que se movía entre lo demoniaco y lo angelical.
Di un paso hacia atrás haciendo que se cayeran y quebraran unos utensilios del laboratorio.
- No tengas miedo, todo en esta vida puede ser roto en pedacitos y la mente humana no es la excepción. Tú quieres que te diga porque me oculto detrás de múltiples versiones de mí mismo ¿Verdad? Juan, Guillermo, Diane, Lavrenty y Maxim nacieron una fría noche del año dos mil en Connecticut cuando yo tenía seis años de edad y contra mi voluntad fui llevado a una endemoniada fiesta de prominentes doctores, artistas, abogados, políticos, y lideres corporativos que durante el día causarían admiración y respeto a todo aquel que estuviera en su presencia, pero que algunas noches al año se dan a la tarea de adorar un extraño Dios, abusando física y mentalmente de niños que serán después convertidos en brillantes científicos, cantantes de pop, militares de alto rango, y ejecutivos de empresas manipulados y programados para tener el control de las masas.-
- ¿Quieres decir que tú y otros niños han sido abusados para hacerlos más controlables en el futuro? ¿Por qué?-
- ¡No! ¡Yo estoy diciendo que estos hijos de puta te hacen mierda la mente para que cada pedazo de ella pueda ser programado a su antojo. ¿Quieren que algunos políticos aprueben cierta ley? Los programan ¿Que un cantante de pop comunique un mensaje específico a la juventud? Lo programan ¿Quieren que un niño prodigio se convierta en un científico prominente que dedique su vida a la investigación de tal o cual cosa? Lo programan. ¿Cómo diablos crees que has llegado aquí? ¿Solo por tus buenas notas académicas?-
- No, no puede ser…-
Sentí que mi mundo se había derrumbado, todo lo que creí verdad en mi vida era resultado de una terrible manipulación de mi voluntad.
- Prueba una dosis de verdad por primera vez en tu vida, abre la puerta Benjamín, ¡Hazlo ya! Abre la puerta donde el velo finalmente cae.-
Obedecí sus órdenes sin cuestionarlas. La sustancia recorría velozmente mis entrañas y justo antes de apagarme le pregunté
- ¿Cuál es tu nombre?-
- Uno, todos somos uno.- Respondió.
Al instante siguiente, me encontraba corriendo en el oscuro laberinto de pasillos subterráneos, buscando la salida.
A mi mente llegaban las imágenes perdidas de mi niñez como inclementes latigazos de dolor, eran momentos oscuros en los que yo compartía aberrantes e íntimos momentos nocturnos al lado de populares líderes mundiales.
Es así como llegue corriendo millas y millas desérticas hasta su rancho señores Rossen.
- No pensarán que estoy loco ¿Verdad?-
- Claro que no Benjamín, quédate quieto en la cama, necesitas descansar… ¿Sabes? Este muchacho perturbado del que hablas tiene toda la razón. Él te ha dicho la verdad que todos en la profundidad de nuestras mentes conocemos pero no podemos ver. Todos somos ovejas mentalmente manipuladas, (Se escucha un fuerte disparo) pero nadie debe saberlo…
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