
Nosotros contra los otros.
Rated: Fiction K - Spanish - Words: 545 - Published: 11-24-12 - Status: Complete - id: 3077245
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Éramos mas de lo que podíamos ser, en cambio hoy, me siento insuficiente. Podíamos mirar el cielo en demasía. Organizábamos citas a lugares retorcidos de nuestra imaginación, niveles de control obnubilados por aromas de cuando no podíamos obligarnos a sentir. Éramos malditos y nos reíamos de lo que nunca llegaríamos a mentir. Descontrol continuo en nuestro orden solidificado por el tiempo, el mismo que me tomaba de la garganta y me intimaba a arrodillarme.
El amor se derretía en brazos, era una amenaza a todo lo que podía ser sagrado. Rompíamos con vidrios los túneles que nos servían como escape. Degradábamos el habla a gemidos penetrantes que culminaban con llantos agudos de desesperación y angustia. Todo este espacio que perdíamos pensando, dejamos de lado lo que no pudimos absorber.
No se vigilaba a quien modificaba o mordía sus silencios. Era tan simple como amontonar desesperanza. Las paredes habían quedado rojas, la acumulación de manos que se frotaban y laceraban para después ser succionadas por bocas húmedas. Las mandíbulas que se sometían inmóviles al ruido de las voces, ¡oh tan sórdido y extraviado! En la nube de sentimientos, quién pudiera ser el energúmeno que administrara la falta de ellos. Eran todos aquellos, todos ustedes eran lo mismo. Y hoy lo siguen siendo.
Rechazábamos por solo hacerlo, dormíamos enroscados en alambre, a la luz de la oscuridad. Pedíamos por agua para ahogar las culpas diarias, la mutilación de la enfermedad humana. Son gritos, cuando no escuchas; te extrañaría mundo si tan solo tuvieras algo para dar.
Cuando veo lo que queda de tu rostro, a donde apenas se divisa el soplo de lo que estuvo adentro del hueco. Es seco, el recuerdo. Son hombres que dejaron de existir en el manto de la molestia, te regalaste. No te atrevas a mirar sobre lo que pisaste, sus sucias huellas empañan lo que la competencia descubre como amalgamado al olvido. Infelices. Me rogaste que te dejara vivir y me desquiciaste con la ironía de la existencia. Quien mas puede repetir tu nombre sin la desgracia que lo acecha. Permitime que me vaya y que mi prohibición impida volver a tenerte de frente. Accede a que pueda despellejarte con la punta de mis dedos y que decore mi inseguridad con fracciones de tu cuerpo. No es libertad lo que se vende, es la sudoración de lo que es incomprensible para el mundano. Sos poco importante en este paralelismo con el desgano. Quemaste a tus hijos, quienes ahora esperan muertos en sus camas el beso de las buenas noches. No pudimos controlar la desidia de los demás, mas me derrito al ver el mecanismo de la felicidad convencional que suspiran por sus narices, díganme que no lo creen y estaré acá escuchando cuando el viento arrase con la impureza de la realidad.
Soy lo que no quiero ser una vez más. Voy ganando, aparentemente, mucho mas tengo para incendiar. Te beso la mejilla ruborizada y encuentro la oportunidad de caer y romperme para siempre.
Y tal vez, cuando camines o te arrastres por la ciudad, puedas encontrarte con alguno de nosotros. Pues ya perdimos la materia, hemos sido arrebatados, las nostalgia nos comprime, mas no podemos dejar de recordar lo que pudimos haber sido pero que no fuimos por solo ser.
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