
Solo has creado y desarrollado el asesinato perfecto... uno perfecto.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Crime/Angst - Words: 1,183 - Published: 12-08-12 - Status: Complete - id: 3081247
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Es de noche, pero no es muy tarde aún. Estás con tus amigos platicando, la tele está encendida pero no le hacen caso hasta que la noticia de que un asesino ha sido capturado y encarcelado.
-Si yo cometería un crimen, me atraparían muy rápido- Dijo una de tus amigas.
-Oye- el chico que te gusta te dirige la palabra y tratas de sonar nerviosa.
-Dime-
-Si cometieras un crimen, ¿come te las ingeniarías para que no te atraparan?-
-No lo sé…- No esperabas una pregunta así, destacas por ser inteligente y serena –Necesitaría de un plan demasiado ingenioso-
-Tienes razón, pero prométeme que cuando tengas una idea no las contaras ¿Si?-
-Sí-
Todos rieron y siguieron con su noche…
Ha pasado un tiempo desde que pasó eso, quedaste en dar una respuesta pero ya no la pudiste dar a conocer por qué ese muchacho fue asesinado tiempo después.
-¡Yo no tengo nada que ver! ¡Por qué motivo lo asesinaría!-
-Es la principal sospechosa, además de que ese día quedaron-
-Pero él nunca llego-
Estas sentada enfrente de un par de oficiales, te están interrogando por lo sucedido con ese chico, eres la principal sospechosa en el caso.
-Pero…-
Te quedas sin argumentos, ya no sabes que hacer para demostrar tu inocencia y te encierran hasta el día del juicio que será dentro de unos 3 días y en ese lapso hace recuento de todo…
-¿Qué hice mal?- te susurras, nadie te escucho.
-Flash Back-
Estás tranquilamente paseando por la escuela, pero te detienes enfrente del corredor de los baños por escuchar unas voces dentro.
-Te amo-
Esa voz se te hace familiar, decides asomarte y al verlo se te rompe el corazón, la persona a quien nunca te atreviste a confesarte se estaba besando con otra colegiala. Sentiste un arranque de celos en ese momento, no sabías que hacer y optaste por irte del lugar sin más…
El día se te hizo eterno hasta que por fin acabaron las clases, te fuiste en el bus escolar, a partir de ese día estuviste muy pensativa.
-Ya tengo una respuesta-
Es cierto, ya tenías la respuesta a la pregunta de esa noche pero te sientes confundida por que tenías tantas ganas de aplicarlo pero a la vez no por miedo. En fin, optaste por no aplicarla y no comentar nada hasta después.
Han pasado unos días y al parecer estás más tranquila y decides llamar a ese chico, quieres hablar con él.
-Oye, te gustaría ir a venir a mi casa, me siento sola pues mis padres no están-
-¡Claro!, llevo un par de videojuegos-
-Vale, nos vemos-
Terminas la conversación, preparas todo para su llegada.
Ha pasado una hora, hablas a su madre para preguntar por él, ella te dice que ya salió desde hace un buen rato.
-Pero… él no se ha pasado por aquí-
-Fin flash back-
Te empieza a dar sueño, debido a que estás sola en la celda no te preocupa tanto el tema y duermes tranquila.
Han pasado los 3 días y por fin llega la hora del juicio.
-Mi cliente…-
No pones mucha atención a los abogados, ni al juez, solo eres tú y tu mundo. Lo sabes, es un mal momento para recordar lo que paso ese día.
-Pero no se ha pasado por aquí-
Su madre se oye preocupada y tú solo disimulas que lo estas, terminas la charla y dejas a su madre más que alterada.
-Oye, oye… deja de moverte tanto, no puedo empezar-
Tenías una bata, unos guantes y el cabello bien amarrado. El chico está muy asustado, ha estado amarrado de pies, manos y boca desde hace media hora y lo primero que haces es reventar su celular con un martillo.
-Así nadie interrumpirá corazón- Decides quitarle la atadura de la boca y lo primero que recibes es un escupitajo –Pórtate bien o te ira peor-
-Si tus padres llegan…-
-Salieron a casa de una tía, no llegaran hasta de madrugada-
-Eres una…-
-Una ¿Qué?- Te acercas y le vuelves a vendar la boca mientras vas por utensilios de cocina
-Señorita, que tiene que decir a su favor-
-¿Eh?... Ah, no tiene sentido…- Te callas por un momento y tratas de sonar desesperada -¡No tiene sentido! El era mi mejor amigo, no sería capaz de ponerle un dedo encima-
-¿Duele? ¿Duele mucho?-
Solo recibes gritos ahogados por la tela que tenía atada en la boca
-No es divertido si no te escucho- Aseguraste ventanas y las sellaste con unas sabanas para que los gritos no hicieran ecos en la casa, una vez que terminaste regresas con el chico y le quitas la tela –Mucho mejor-
-¿Qué rayos me vas a hacer?-
-Empecé con unas cuantas cortadas, pero se me ocurrió algo mejor-
-¿Qué?-
-Te hare un dios-
Empezaste por su abdomen con finas pasadas en la piel del muchacho, no tardaste mucho en dejar su abdomen descarnado, el muchacho casi se desvanece de dolor pero le echas agua fría para despertarlo.
-Duele… duele demasiado-
-Quiero terminar esto rápido, así que solo aguanta unos minutos más-
Despues de hacer una carnicería, dejaste su rostro intacto, el muchacho ya estaba muerto, lo ventaste y lo volviste a vestir.
-Pesas corazón-
Cómo pudiste lo metiste en una bolsa de basura negra y lo metiste a una camioneta. Condujiste cerca, hay un puente cerca de por ahí y como estaba seco lanzaste el cadáver sin la bolsa y te fuiste lo más rápido posible.
-Todo en orden-
El abogado te hizo volver a la sala del jurado con una exclamación
-Debo dejar de reclamar mi inocencia o solo sospecharan de mi hasta el punto de encontrarme culpable- Pensaste y preferiste dejarte callada y contestar naturalmente a todas las preguntas. –Ganare, seguro ganare-
Salías a caminar como todas las mañanas cerca del puente donde echaste el cadáver, te detuviste en un punto y pegaste un grito que alarmo a los vecinos.
Pronto salieron varios, tenías varios amigos en el barrio, te llamaban por tu nombre.
-¿Estás bien?- Señalaste el cadáver y varios se llevaron una potente impresión.
Con las manos en la cara te empezaste a relajar y formaste una sonrisa que todos tomaron desapercibida, ante todos tú eras ajena a todo, te picaste los ojos para lagrimear, uno de tus amigos del vecindario te acompaño hasta tu casa para hacerte compañía.
-Tranquila-
-Pero… él... él era mi amigo- no te quitabas las manos de la cara y sollozabas forzadamente.
Llego la hora del veredicto final, el juez hablo, te declaro inocente y fuiste liberada inmediatamente, para todos sigues siendo la niña serena, sencilla e inocente, hicieron una pequeña celebración en tu casa.
Las horas pasaron y subiste a tu habitación e inmediatamente te encerraste con la excusa de que ibas al baño, sellaste la puerta con unas sabanas.
-Funciono…- Tu boca se empezó a torcer -¡Funciono! ¡En serio funciono!-
No aguantaste más y liberaste una risa macabra.
-¡Gane! ¡Gane!- Miraste al techo -¡Querías una respuesta! ¡Esta es mi respuesta! ¡Nunca me atraparon!-
Y seguiste riendo hasta el cansancio.
-Y después será esa perra-
Das Ende…
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