
"Dos hermanos rechazados por sus padres hallaran un sentimiento de amor mutuo en el otro, pero en el amor, las cosas no siempre son tan fáciles como uno quisiera". Alerta de Incesto, para los que no gustan de la temática, ya están advertidos. El Rating M lo dice todo. Disfruten la lectura.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Hurt/Comfort - Chapters: 5 - Words: 8,412 - Published: 12-19-12 - Status: Complete - id: 3084332
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Cualquier adolescente normal estaría feliz de ir a vivir a un departamento en la ciudad, lejos de sus padres y de hacer allí una vida universitaria. Cualquiera menos yo.
Si bien es cierto que el no verle la cara a esos sujetos era un beneficio más que importante, sin embargo con veinte años ya me habían explicado cual era mi destino en esa familia un destino del cual no podría escapar.
Aunque mi padre no estuviera físicamente cerca, había dejado a sus hombres para que me mantuvieran vigilada en caso de que intentara hacer alguna estupidez como fugarme, al igual que mi hermano. De modo que estaba reclusa en ese departamento, presa en un edificio muy bonito que al menos había decorado yo. Y mientras esperaba mi sentencia, podía estudiar una carrera, costeada por mí por supuesto, invitar amigos, incluso salir a pasear por la ciudad, siempre bajo el ojo persistente de los guardias.
Intentaba no pensar en ello, en el deseo de mis progenitores, la única razón por la cual había traída a este mundo, pero el hecho de fingir que algo no existe no es motivo para que desaparezca, así que sin percatarme de ello una mañana me desperté de ese sopor y me encontré con que el tan temido día seria la mañana siguiente.
Sentí un nudo en el estómago, un sudor frio que me recorrió desde la nuca y por toda la espalda, un fuerte mareo que obligo a sentarme, la cruel realidad me oprimía el pecho tanto que me costaba respirar. En eso sentí que alguien llamaba a la puerta.
Intentando poner una buena cara para disimular mi malestar, me levante con mucho esfuerzo y abrí la puerta, pero al ver quien era toda mi fachada desapareció, en su lugar abrí los ojos lleno de sorpresa.
Como en un sueño él estaba ahí, mi hermano me sonreía desde el otro lado como solía hacerlo siempre, de manera tranquila y amable, aunque sus ojos carecían de su brillo característico que me hacía saber cuándo es que esa sonrisa era verdadera. Por otro lado estaba algo cambiado, había dejado de ser un niño y ahora era todo un hombre. Estaba más alto, y ya no era simplemente un chico flaco sino que había sacado cuerpo. Su pelo lacio desmechado un poco más largo que cuando vivíamos juntos pero aun así le asentaba muy bien. Su rostro tenia las marcas de alguien que había trabajo mucho, cansado y algo ojeroso pero igual de bello como lo recordaba.
Me saludo y lo único que yo pude hacer dada la sorpresa fue arrojarme a él y recibir su fuerte abrazo.
—Tonto, te extrañe mucho –le reproche sin poder contener las lágrimas de emoción
—Lo sé, lo siento –se disculpó –yo también te extrañe mucho me dijo mientras me abrazaba con tanta fuerza que me quitaba el aliento
Después de estar un rato junto abrazado en el pasillo, fue que le deje pasar. Mientras yo preparaba algo de té, el curioseaba mi "hogar"
-Me entere que estas en la universidad –comento mientras observaba una de las pinturas que tenía colgada en la pared
-Sí, estoy estudiando para ser profesora de arte –comento
– Tiene sentido, desde pequeña te gustaban muchos estas cosas –dijo mientras me miraba feliz.
-¿Y qué hay de ti? -pregunte mientras le acercaba al taza de té y nos sentábamos en el sillón. -¿Qué has estado haciendo?
-Pues, al principio estuve trabajando como ayudante de cocina en una posada, a cambio me permitían dormir en un cuarto de ahí –sorbió un poco de té y continuo su historia –después me gustó mucho eso así que comenzó a practicar y al final pude ser ayudante del chef.
-Eso es genial –
-Sí, me hubiera gustado aprender un poco más en serio pero no tenía tanto dinero como para pagar la carrera, el chef fue muy amable en enseñarme lo que sabía y lo hizo a cambio de mi ayuda solamente. —concluyo a la vez que depositaba la taza vacía sobre la mesa ratonera. Hubo un momento de silencio en el cual no se escuchó nada salvo los ruidos de la calle. —Yo…—dijo por fin —Me entere lo de mañana
Me estremecí ante el recuerdo, realmente con la llegada de Dante había logrado apartar esos pensamientos de la mente pero ahora habían regresado con tanta fuerza que sentí como mi estómago se contraía y podría jurar que mi piel se tornó dos tonos más clara.
—Si, como sea. —Dije terminante levantándome para llevar la vajilla sucia al fregadero, realmente no deseaba tener que hablar sobre eso y menos con mi hermano. Este pareció darse cuenta de ello porque se limitó a permanecer callado en su lugar, me contemplaba con tristeza de cuando en cuando. Finalmente se incorporó y se dirigió hasta donde yo estaba terminando de guardar las tazas ya limpias. Se acercó por detrás y me sujeto en un fuerte y angustioso abrazo
—Lo siento —susurro con profundo dolor —Todo es mi culpa, si tan solo hubiese regresado a tiempo.
— ¿Por qué? —Dije molesta, zafándome del abrazo de mi hermano y volteando para enfrentarlo cara a cara — ¿Por qué nunca volviste como me lo habías prometido? — No supe en que momento las lágrimas habían comenzado a recorrer fluidamente mi rostro, solo sé que tal y como aquella vez cuando tenía cuatro años, no podía evitar que mis sentimientos fluyeran junto con mi ellas. Todo el miedo, la angustia, y el enojo que había acumulado durante esos años habían llegado al límite de modo que me era imposible contenerme por más tiempo, tenía que sacarlos afuera.
—Perdón, te juro que no fue mi intención, siempre pensaba en cuando seria el día que podría venir a rescatarte pero cuando veía las condiciones en las que estaba viviendo desistía, no quería que llevaras esa clase de vida.
— ¡¿Esa clase de vida?!—Dije entre la furia y el dolor — ¡Cualquier vida es mejor que esta! ¿Acaso tienes idea cuanto sufrí con tu partida? ¿Todo lo que tuve que soportar después de eso? ¿Por qué me abandonaste? —sollocé con más fuerza, las lágrimas cubrían mis ojos, nublando mi visión, tan solo sentí como los brazos de Dante me rodeaban en un desesperado abrazo y me estrechaba con fuerza contra su cuerpo
—No, yo jamás haría algo así, yo nunca te abandonaría — dijo completamente angustiado — Te juro que pensé en ti en todo momento, siempre te tenia presente. Que estarías haciendo, como te estarían tratando, si ese miserable se atrevería a ponerte un dedo encima. De verdad, no veía el día en que por fin pudiese venir a sacarte de este infierno. —Se apartó un poco de mi para poder verme a la cara, pese al dolor evidente en su mirada, sus ojos reflejaban un profundo amor y su sonrisa transmitía ternura. Con cuido paso su pulgar para enjuagar mis lágrimas, mientras acariciaba suavemente mis mejillas con la esperanza que volviera a sonreír.
—Te extrañe —confeso suavemente en mi oído, cuando acerco su frente a la mía al punto en que los cabellos de nuestros flequillos se entremezclaron — Te extrañe muchísimo —repitió en el mismo tono besando lentamente mi mejilla húmeda, volvió su ojos hasta encontrar los míos, su mirada me transmitía esa paz, esa tranquilidad indescriptible que solo sentía cuando estaba a su lado — Te amo — me dijo antes de besar tiernamente mis labios, me miro de nuevo y sonrió antes de besarme una vez más , con infinita calma.
Al sentir el calor de sus labios, el dulce sabor de mi hermano y sus cálidos y reconfortantes brazos alrededor de mi cuerpo no pude más que suspirar con tranquilidad mientras pasaba mis brazos alrededor de su cuello para corresponderle el beso.
Cuando volvimos a separarnos ambos hallamos en el otro una sonrisa sincera que reflejaba por fin la verdadera alegría del reencuentro. Lo abrace con fuerza y oculte mi rostro en su pecho, mientras el acariciaba mi espalda y jugaba con mi pelo.
— ¿Por qué no me llevaste contigo? —quise saber, ya no lloraba no tenía esa necesidad, pero al contrario, si deseaba saber la respuesta a esa pregunta que me tuvo en vela durante estos últimos años.
—No habríamos llegado ni a la esquina —comento sin romper esa atmosfera de paz — Sabes que a ese sujeto no le hubiera temblado la mano, nos habría matado a la primera oportunidad. —
— ¿Ya lo sabias verdad? —Dije —Desde ese entonces, ya sabias cual sería mi destino
—Si…—
— ¿Por qué no me lo dijiste? —
—No quería asustarte, pensé que podría llevar a cabo mi plan y regresar por ti antes que esto pasara, pero veo que el desgraciado no perdió el tiempo — dijo y pude sentir el odio en sus palabras, todo lo que nuestro padre nos había hecho dejo profundas marcas en Dante.
—Si…si esto es lo que siempre tuvo planeado para mí. ¿Qué te espera a ti?—
—Nada realmente, a decir verdad, el jamás deseo que yo naciera, nunca tuvo intenciones de nombrarme como heredero. —
—….Tengo miedo — dije y un escalofrío me hizo temblar de la cabeza a los pies, como la sensación inminente de algo que acecha desde la oscuridad, lo sentía cada vez más cerca, inevitablemente, cerca.
—Yo también…—confeso — Pero ¿sabes?, ahora estamos juntos de nuevo, así que no hay razón para temer, hallaremos una solución a este problema, ¿de acuerdo? — dijo y yo asentí convencida ante la seguridad de sus palabras.
…
Ya ven, ahora me conocen más a fondo, ahora pueden decir con exactitud qué clase de persona soy. Si todavía se preguntan porque les conté esto, la razón es simple.
Soy una chica tonta, el producto de las diversas circunstancias que la vida puso frente a mí. Me enamore perdidamente de mi hermano mayor al punto en que le he confiado todo lo que tengo, todo lo que soy.
La noche de nuestro reencuentro decidimos tramar un plan para enfrentar el destino que nuestra familia quiere imponer sobre nosotros, ahora mismo voy de camino a encontrarme con él para poner en marcha la primera parte del plan.
No hay otra oportunidad, no hay segundo intento, es una apuesta a todo o nada en la búsqueda de nuestra libertad y felicidad.
La razón por la que les cuento esto, es porque si las cosas no resulta lo más probable es que yo amanezca muerta en una zanja al costado del camino.
Puede que suene dramático pero es la realidad, mi realidad al menos. No se preocupen por mí, no hay nada que puedan hacer para ayudarme, al menos de esta forma sin importar lo que pase, al gente sabrá que yo existí y no solo eso, sino que fui una víctima más del injusto, ingrato y cruel amor.
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