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Lluvia de insomnio
Author:
mandalito2 PM
La mente juega con lo vivido y de ahi va corriendo los limites de lo que esta bien y lo que esta mal. Cuanto mas nos equivoquemos, màs nos van a permitir nuestros pensamientos hacer acciones aun peores. El autocontrol va desapareciendo, y con ello, aparece la negacion.
Rated: Fiction T - Spanish - Tragedy/Crime - Chapters: 6 - Words: 5,690 - Reviews: 1 - Updated: 03-04-13 - Published: 01-27-13 - id: 3096026
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Tenía el estómago muy lleno aquella noche. Había deleitado de un placer culinario excelente en aquel restaurant de primera clase. Salí para afuera, mire el cielo, estaba por llover.

Aun así me dirigí hasta mi coche, donde iba a esperar a que llegaran mis socios. Tardaron varios minutos pero finalmente aparecieron. Traían con ellos 5 kilos de cocaína. No era noche de distribución, mucho menos de salidas. Era noche de amigos, tranquila.

Nos dirigimos a mi casa y comenzamos a peinar sobre la mesa de vidrio. Mientras tanto sonaba algún jazz, se jugaba algún póker y se bebía algún Escoces.

Reíamos sobre algunas anécdotas que habíamos pasado de jóvenes, hablábamos sobre ex esposas y viejos colegas que habíamos traicionado.

El sol se hizo notar en la cerrada habitación, el calor fluía, era hora de dejar el vicio y irse a dormir.

Tome una última línea, por alguna razón me gustaba acostarme con un último toque de dulzura en el olor que respirara mi nariz los primeros minutos que estuviese sobre la almohada. Era reconfortante.

La cocaína, a diferencia de otros, me hacía sentir la realidad. Veía mis errores claramente y los porqué de las cosas que hacía.

Mire la pared varias horas esa noche, sentí como mis compañeros se levantaban una y otra vez a tomar otra línea. Y otra línea, y otra más. Es más fuerte que uno.

La tarde se hizo presente, fui el primero en levantarme. Apronte una ligera merienda con recortes de pizza y un café bien negro y luego me dirigí al baño.

Y ahí estaba el. Tirado sobre el lavatorio, con el espejo con media línea servida volcado sobre sí mismo. Le tome el pulso pero ya era tarde, Tomas había muerto. Estábamos jodidos.

Desperté inmediatamente a mi otro colega quien se dejó llevar por los nervios y comenzó nuevamente a tomar cocaína.

No podíamos llamar a la policía, eso significaba dar explicaciones y hacer desparecer toda la mercancía que había por la casa. Debíamos buscar otra solución, aunque éramos conscientes de que las alternativas eran muy pocas.

Fue entonces que me dirigí a mi viejo galpón. En el guardaba por lo general cosas de jardinería, algunas palas y herramientas viejas. Corrí las maderas que había en el piso y comenzamos a cavar.

No era ético lo que estábamos haciendo, pero podía vivir con ello. Ya desde hacía varios años mi vida había tomado un rumbo totalmente diferente al que debería haber tenido, así que por lo tanto no me dolió en el momento tal acción.

Enterramos a mi colega. Limpiamos todas las huellas de la casa y nos sentamos en el living a tomar cocaína y pensar.

Estábamos los dos muy callados, nos mirábamos, nadie decía nada. Solo peinábamos y tomábamos, y fueron así varias horas hasta que mi compañero rompió el silencio diciendo que se iba a su casa.

Fue en ese entonces que quede solo, mirando el reflejo de la noche que ya me abrazaba, llovía.

Las luces parecía que se apagaban por completo cada vez que pestañaba. No sabía si reír o llorar.

Estaba atado. Tenía un gran nudo en la garganta, como si no pudiese respirar con facilidad. Algo se interponía entre mi alma y mi sombra. Era desesperante.

Había enterrado a mi mejor amigo en mi propio patio. No había denunciado el accidente por no ir a la cárcel por tráfico de drogas.

Los pensamientos me atormentaban.

-¿Qué tipo de persona soy?-

No quería caer en la realidad de darme cuenta realmente las cosas que estaba haciendo y cambiar, en otras palabras no quería despertar de ese sueño, de esa vida que tanto me gustaba.

No quería volver a lo de antes, a la vida cotidiana, a los trabajos, las camisas, las corbatas, los horarios. Quería disfrutar del tiempo. Ver más allá de las cosas, probar drogas nuevas, planear crímenes detalladamente y hacer historia. Estaba totalmente delirando por hacer las cosas que siempre había anhelado desde que vi a aquel hombre matar a aquella mujer en aquella granja.

No quería caer, no iba a caer. Me dormí.

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