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Fiction » Fantasy » Pajaros de Fuego font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Lanz Angel
Fiction Rated: K - Spanish - Fantasy/Angst - Reviews: 4 - Published: 01-19-02 - Updated: 01-27-04 - id:556462
Nota: Esta es una de las primeras historias que escribí, quizás la primera, pero desde que la escribí he hecho algunas modificaciones, siempre hay cosas que se pueden cambiar sobre todo la redacción.. Aquellos que procederán a leerla, gracias.

PÁJAROS DE FUEGO
Por: Lanz Ángel

Había una vez en la inmensidad del cosmos, unos pájaros de luz, pájaros de fuego. Volaban por el espacio, convirtiendo todo a su paso en un mágico baile entre la luz y las sombras; el jugueteo de sus plumas con la oscuridad, era digno de admiración, aunque nuestros ojos humanos serian incapaces de percibirlo, debido a la gran luminosidad que era emanada por semejantes seres, que dejaban tras de si una estela de luz brillante. El resplandor de las estrellas apenas y se comparaba con los destellos de estas magnificas aves. El mágico baile combinaba colores inimaginables, las galaxias se regocijaban al sentir también su calor, y poder percibir su belleza.

Más que colores, era arte, un cuadro que ningún pintor podría imaginar, pero iba mas allá, no solo producían luces y matices, sino que también música, los sonidos mas delicados y a su vez los mas estruendosos, pero no molestaban al oído, pues eran absolutamente magníficos. Era como una melodía de luz siendo tejida a través del tiempo, casi incapaz de ser repetida, con tales tonos que producían gran admiración. Un contraste de notas altas, bajas, fuertes, suaves, luces, sombras, colores mezclados y un ritmo cambiante que dirigía todo con sutilidad. Era una orquesta ejecutando la obra maestra de un artista. Los astros a su alrededor resonaron con ellos, produciendo música propia. Una heterofonía se entrelazaba tan cuidadosamente. No parecía haber sido compuesta en ese instante, sino el trabajo del músico mas genial de la historia. El compositor, quien se llevaba todo el crédito, era el universo, por tener en sí mismo a tan gloriosa obra.

Un día las aves se reunieron en una lejana estrella, la más grande y brillante. La fiesta al llegar ahí fue de gran excelsitud, el sistema solar les dio la bienvenida, no solo él sino la galaxia entera, era en verdad una gran satisfacción gozar de su presencia. Las estrellas titilaban, como si así pudieran expresarse, con sus tenues brillos a comparación de la luz de las aves, era un idioma sin palabras, que se comunicaba con el mismo tipo de idioma de estos espléndidos seres. Como si espíritu a espíritu se hablara. Una mezcla de colores, parpadeos, fugaces brillos, chispas, pero sobre todo armonizado por sus cantos. Tal canto era comparable con el juego de luces, que en conjunto hacían el mejor espectáculo. Más aun que los fuegos artificiales que pueden ser creados en la imaginación de cualquiera, enlazado con la más hermosa melodía escuchada por nuestros oídos.

En dicho lugar tuvieron a sus crías. Era en verdad una satisfacción para el universo entero, la llegada de nueva vida, siempre lo ha sido, aunque sea solo un ser diminuto o cientos de gran tamaño. El milagro de la vida es lo más hermoso que se pueda imaginar, y lo mejor de todo es que a cada instante este milagro se realiza.

Imponentes aves llenas de luz, pero a la vez tan indefensas y pequeñas puesto que aun las plumas no asomaban para adornar sus lindos cuerpecitos. Estas criaturas despertaban tan cálidos sentimientos, ternura, respeto y admiración. Todo aquel que llegó a verlos, quedó impávido, llámese ser vivo o no, ya que los astros también pueden percibir y expresarse, tienen un alma y son capaces de sentir.

No pasó mucho tiempo para que las diminutas plumas empezaran a salir, más brillantes que la misma estrella de la que eran huéspedes, provocando júbilo en los orgullosos padres. Entre aquellas criaturitas había una, que era distinta de todas las demás y de cualquier otra que haya alguna vez existido. Pequeñita ave cuya única diferencia consistía en algo peculiar, en lugar de estar formada por las plumas de luz pura que caracterizaban a su raza, estaba recubierta por un manto de plumas de colores. Por lo que era la más linda de todas y más admirada entre su peculiaridad. Pero a pesar de tan espléndido don, a muchas aves no les agradó mucho esta variación, ya que se sentían celosas y pensaban que algo malo tendría.

Tiempo después dejaron de notar su peculiaridad. El baile mágico continuaba realizándose, con la normalidad de siempre, pero las estrellas sentían una nueva luz, aun más cálida que todas, ya que esta luz emanaba algo más, expresaba algo adicional, algo diferente, y difícil de definir con palabras.

Pasó el tiempo y pronto llegó el momento de aprender a volar. El primer vuelo fue el mas bello espectáculo, con tanta gracia y belleza, con tanta curiosidad y temor, que al principio la danza fue algo suave, tímida, hasta convertirse en algo mas rápido y fugaz. Como si representara una obra teatral, una actuación no solo de las aves sino del espacio entero, convirtiéndose los espectadores en actores por presenciar semejante obra y ser conmovidos de tal forma que se llegaron a involucrar en ella e interactuar.

Una pintura, representando sentimientos, pero no cualquier pintura, sino una viviente, compuesta por delicadas y majestuosas esculturas andantes, cada detalle en su lugar, y con una perfección asombrosa a la percepción visual. Las esculturas eran perfectas como cada creación del universo, además del contraste de colores que parecían surgir de la mano del mejor artista, y ciertamente así era. Pero tales colores y formas jamás podrían ser imitadas, ya que nacían de sentimientos y expresiones naturales. Cada artista tiene su estilo particular de representar sus impresiones. Una pintura que no era carente de nada, y que además era el mejor arte, ya que podía ser apreciado por todos sin ningún costo. A su vez podían poseerlo, o al menos una parte de él en sus corazones, sin necesidad de prescindir de nada en absoluto.

Poco a poco todas aprendieron a volar, a ser las interpretes de ese maravilloso arte de surcar el espacio, todas menos una, esa ave de tan hermoso y majestuoso plumaje no podía volar por mas que lo intentara. Algo dentro de ella no se lo permitía, era una especie de tristeza, melancolía, temor, angustia, que no podía dejar ir. Ella quería dar todo de sí para hacer felices a los demás, pero a la vez algo la ataba a no hacerlo, por lo que siempre mantuvo una lucha constante en su interior. Cantos de tristeza se oyeron, melancólicas notas que podían conmover a todo el que las percibiera, ya que nacían desde muy dentro.

Pronto llegó el momento de irse a otra galaxia, de emprender el viaje y explorar nuevos lugares. Pero ella no podía volar, se quedo sumida en su velo de tristeza y cantos melancólicos, que la galaxia compartía. Todas las aves se marcharon, y esa se quedó; en su desesperación lagrimas brotaron de sus ojos, y cada una de estas lágrimas de luz se extendió, comenzando a recorrer lugares recónditos, con un diminuto repiqueteo y juego a su paso, dejando tras de sí una estela. Las lagrimas llegaron con las aves de fuego, cada lágrima era una estrella fugaz muy brillante que tocó a una de las aves, ocasionando una gran reacción, convirtiendo a cada una de ellas en un ave llena de color, luz y del amor de aquella ave, ese cálido sentimiento que emanaba de ella como de ninguna otra.

Todas tuvieron su propio color, diferente al de las demás, convirtiéndose éste color en particular, en el suyo propio. Una de estas comprendió que esa luz mágica que llego hasta ellas como lagrimas, eran las originadas por los sentimientos de aquella ave en tan desesperado llantos, que quería hacer lo mejor por los demás a pesar de todo, ya que los amaba tanto; y en tal desesperación, al no poder volar emitió un llanto incontenible.

Se dio la vuelta presurosa, fue a aquella estrella, abriéndose paso entre la oscuridad y la tenue luz de los astros. Mientras que esa hermosa ave de color, ya había tomado una decisión, no le quedaba mas que lanzarse al espacio, y así lo hizo, era su ultima oportunidad, intentaba escapar de sus temores, para así poder salvarse de sí misma y renacer, llegando a ser ella misma al fin... pero cayó y cayó, sin poder volar, la mezcla entre su luz con el universo era una saeta cortante, no un majestuoso baile, y el único sonido era el de sus plegarias en forma de cantos...

Cuando pensó que seguiría cayendo para siempre, llegó aquella ave inquiriéndola. Viéndola así la sostuvo, como una forma sincera y humilde de demostrarle su gratitud. Sus lagrimas son demasiadas, pensó que ya no le quedaba ninguna, pero la pesadez de su cuerpo aun no desaparecía. Abrió sus ojos y se dio cuenta que todo dentro de si misma ya había salido. Sus plegarias fueron escuchadas.

La ligereza se apoderó de ella, y sin pensarlo, en un instante surcó el espacio. Sus brillantes colores saludaron a los astros alrededor, y así empezó la mas memorable danza, mezclada de colores, de cantos de alegría, entre el universo y esta ave solitaria, que nunca mas volvió a serlo pues la segunda ave se le unió gustosa.

Los espíritus se comunican entre sí, sin necesidad de nada mas que aquel espectáculo. Desde entonces ellos dos juntos, con todo el universo para sí, van volando, haciendo piruetas, unidos en un amor eterno, que no necesita de nada mas para ser expresado y transmitido a todo lugar y a cada ser.

Un dueto eterno, siendo ejecutado en el maravilloso escenario del universo, que siempre esta dispuesto a recibir a todos los artistas, para que puedan comunicarse con él. Pero de entre todos los espectáculos siempre los mejores son los improvisados, ya que son los más sinceros, que transmiten sentimientos puros y se fusionan con el alma del universo haciéndola crecer y alimentarse.

Es así como la convivencia perfecta se lleva acabo, siendo esta eterna. Capaz de desarrollarse y aprender, tal como lo hizo esta ave, que aportó todo de sí, incluso preparada para dar su vida; apta para levantarse y volar sobre la tristeza y los sentimientos de fracaso, encontrando así su felicidad.

Pero las lágrimas no fueron en vano, consiguieron cambiar a las otras aves, y además como estrellas fugases vuelan por el universo esperando en que alguien las necesite para cumplir su deseo.

Solo tenemos que abrir los ojos para ver los regalos y milagros que se manifiestan cada día a nuestro alrededor en este gran teatro de la vida al que hemos llamado universo. A pesar de todo, la voluntad de uno es lo suficientemente poderosa para cambiar las cosas. Los milagros pueden surgir de todas partes al igual que los cambios, pero los más grandes vienen desde dentro de nosotros, los que pueden ser expresados en ese lenguaje universal, que todos pueden escuchar si ponen atención.

Nota 2: Se que parece un cuento infantil, he recibido ese tipo de criticas, incluso me han dicho que deje de escribir mis rollos filosóficos porque "no tengo la edad" y no seria una escritora aceptada, y mucho menos mis escritos tendrían credibilidad debido a lo mismo. pero después de mucho, pase por esa depresión y sigo aquí. les guste o no. bueno, si van a hacer criticas, espero sean constructivas. hablando sobre esta historia nuevamente, le quite algunos párrafos que ahora que la vuelvo a leer no me agradaron, y me lleve una gran impresión al darme cuenta de todas las tonterías que había escrito. casi me suicido al leer eso, pero las personas cambiamos.



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