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Author: Arthur-09
Fiction Rated: T - Spanish - Angst/Drama - Reviews: 5 - Published: 08-26-02 - Updated: 10-25-02 - id:935092
HISTORIAS URBANAS
*Amor de una Noche*

Voy por la calle subido en mi viejo Jetta '90 vienod pasar por ambos lados de la calle las marquesinas y carteleras que anuncian rimbombantes eséctáculos de strippers y table dance, nada de eso me atrae mínimamente. Incluso en un semáforo una prostituta se me acercó, yo simplemente me le negué.

Seguí manejando y al fin me decidí por un bar enclavado en el fondo de una vil callejuela, no parecía muy "en onda", pero todo fuera por un trago y algo de tranquilidad y buena música.

Estacioné el viejo compacto e hice aparición en el sitio. Varias sillas y mesas viejas alcanzo a ver, en la barra los bancos están mullidos, al fondo una mesa de billar ocupada por una mujer morena muy despampanante y algo que era una mezcla entre un toro de lidia y un hombre.

Me acerqué a la barra, detrás de ella estaba el cantinero. Era enjuto y feo, tenía en la boca un cigarrillo. Pedí una cerveza y un whisky doble para amarrar mi situación de eterno trotamondos de las barras y borracho incorregible. Tomé algunos cacahuates para que no me cayera de peso el whisky, al que acto seguido me tomé de un solo trago.

La luz escaseaba, y haciendo un esfuerzo pude leer la hora en mi reloj: 11:44 pm. En ese mismo momento llegó una mujer morena, de cabellos largos y oscuros y cuerpo delgado, sus ropas venían de las más finas y mejores tiendas de la ciudad, su celular era de esos que tienen pantalla de cristal líquido (aún no entiendo lo que éso signifique)...pero había algo que saltaba a la vista con más claridad. Había algo en su rostro, tenía el rimel corrido y los ojos hinchados...no quedaba la menor duda: Había llorado.

Al cantinero le pidió una cerveza light, yo creo que para no perder la línea. La única luz que iluminaba su rostro venía de un anuncio fluorescente de cerveza Corona, esta misma luz dejaba ver que apenas tendría unos 19 años la muchacha, aunque la aflicción y el rictus de sufrimiento en su rostro la hacían ver como una niñita que llora por su muñeca rota.

"¿Qué hace la burguesía mezclándose con la prole en este bar de obreros?" pregunté yo con cierta sorna. Sorbió la nariz y suspiro profundo. No contestó. Miró su cerveza y le dió un sorbo muy pequeño.

"Déjame adivinar-proseguí-: hijo de papi prefirió a mejor amiga por que ella SI se deja manosear, ¿verdad?". La respuesta a mi comentario no pudo ser peor..."Chinga a tu madre pendejo".

Después de un whisky doble y una cerveza mi cerebro ya casi no carbura, y por lo tanto seguí molestando a la muchacha hasta que fue tal mi necedad que acabó contándomelo todo...y mis supocisiones no eran nada equivocadas. Ella no complacía a su novio como el lo deseaba, así que, palabras textuales, se fue con "esa puta" que decía llamarse su amiga.

No tenía consuelo la chiquilla, no podía dejar de llorar, por mas que intenté consolarla y decirle palabras de aliento, mis esfuerzos fueron vanos. Ella simplemente no cesó su llanto.

Pasó un poco el tiempo, ya eran las 12:39. Mi esposa ya debía estar desesperada. Así pues me despedí de la muchacha, pagué el consumo, incluyendo su cerveza light que aún no terminaba y me marché rumbo a mi compacto. Ya iba a arrancar cuando la muchacha llegó hasta el carro y dijo así como si nada "llévame contigo".

"¿A dónde te llevo?", "A dónde sea...". Subió al Jetta sin decir mas palabra y ordenó que arrancara el carro. "Yo no soy ni tu chofer ni tu empleado" le dije. Ella no contestó. Tomó un kleenex de la caja que siempre llevo encima del tablero y se sonó la nariz. Después se hizo un silencio sepulcral, no me animaba a cruzar palabra con ella. De repente le dió por prender el radio, temía que quisiera poner a OV7 o a Uff. No lo hizo. Puso música tranquila. En ese momento tocaban "Unchained Melody".

No tenía a donde ir. Estuvimos vagado por la ciudad por mas de media hora. Pensé en preguntarle su dirección, pero supuse que no querría oír regaños de sus padres. No la culpo. Pensé entonces en llevarla a mi casa, pero no quería estar escuchando regaños de mi esposa. Entonces se me ocurrió llevarla al viejo departamento de mi mamá. Desde que murió nadie lo habita y lo mejor es que seguía amueblado y totalmente equipado.

No tomó mucho llegar hasta el lugar, me estacioné un momento, saqué la llave de la guantera y le dije "edificio G, departamento 1270. Puedes quedarte ahí por esta noche, mañana te buscas a donde irte".

La chiquilla me miró como lo hacían los patrones blancos a sus esclavos negros cuando estos habia tirado la cosecha de algodón. "Tienes que acompañarme-dijo-, nunca se sabe la de cosas que pueda haber allá afuera...soy muy vulnerable a estas horas". Me preguntaba que tan vulnerable sería si yo mismo la asesinaba, pero mejor dejé de lado ese pensamiento y decidí a encamimarla.

Al fin llegamos al edificio G (no pasó absolutamente nada en el camino), y tras subir cuatro pisos por escaleras, llegamos al 1270. Yo ya iba muerto, ella a pesar de que llevar tacones parecía muy radiante.

"Ahí te quedas, pasas buenas noches". Yo ya me iba a casa cuando a la jovenzuela se le ocurre que le tengo que enseñar el bendito departamento. De momento me pareció que toda su pena y su sufrimiento se habían desvanecido, pero advertí ya con la luz plena del foco de la entrada ya prendido que en realidad su rostro seguía congelado en el sufrir.

Entré al departamento para cumplimentarle sus deseos, ella entró detrás de mi, cerró la puerta con cerrojo, apagó la luz y, acto seguido, se quitó la blusa.

Cualquiera diría que una blusa bien entallada engrandece las cualidades de una mujer. Yo aquella noche comprobé lo contrario: bajo esa blusa marca Furor había dos morenos pechos perfectamente deliniados aún cubiertos por un sostén de fino satín que evitaba dejar el total descubierto lo mejor que la belleza le pudo dar.

Se colgó de mi cuello y comenzó a besarme. Hice un esfuerzo por quitármela de encima pero ya era demasiado tarde, había sucumbido ante sus besos que penetraban hasta mi garganta y que iban cargados de veneno y pasión.

(...)

Aún no lo entendía, hacía un par de horas eramos solo dos extraños en un bar y de repente ya le estaba ofreciendo asilo en el departamento de mi madre...¿cómo jodidos pasó éso?

(...)

Cuando terminé de explorar el pasado, ella ya no tenía sostén y yo ya no tenía camisa. Sentía como oprimía sus pechos contra mi cuerpo, como sus manos fueron bajando lentamente hasta dar con mi cinturón, al que desabroncharon con una maestría increíble ("y ésta es la que no complacía a su novio" me decía).

Nos tendimos sobre la cama, ni siquiera quité la colcha, la terminé de desnudar e hicimos el amor. Recuerdo que empujaba mi cadera contra la suya y cada que lo hacía sentía como salía de su boca el aire que tanto trabajo le había costado respirar. Mientras hacíamos el amor no dejábamos de tocarnos ni de besarnos, me aprendí de memoria el camino que hacen sus pechos, su cintura y sus piernas. No me cansé de besarle el cuello y el pecho y ella no se cansó de acariciarme la espalda con sus afiladas uñas que dejaron caminos de sangre a lo largo de toda mi piel.

Hicimos el amor toda la madrugada, nuestros cuerpos sudaban y estaban invadidos por el calor, fuego eterno que aviva las pasiones. A veces a gritos me pedía que no parara y que siguiera mejorando la marcha. Conforme el ritmo y el calor aumentaban de su boca salían unos pequeños pero muy audibles gemidos que dejaban entrever su satisfacción.

Seguimos haciendo el amor por mucho rato, no supe cuanto, había perdido la noción del tiempo. Ya cuando volví a estar consiente de mi estaba tendido sobre la cama con la muchacha durmiendo sobre mi pecho. No quise investigar mas...me decidí a dormir un poco.

Ya había amanecido...la chiquilla se levantó muy sigilosamente para no despertarme. No lo hice. Solo me volteé y seguí durmiendo. A los pocos minutos me llegó un aroma a café delicioso...pero mejor preferí seguir durmiendo...seguir durmiendo...

9:32 am...Mi cabeza me daba vueltas, no lograba distinguir muy bien lo que había pasado, Recordaba a una muchacha de no mas de 19...¿no sería un sueño? Los datos empezaban a llegar con más claridad. ¡Al fin lo recuerdo! Me levanté apresuradamente de la cama para hablar con ella pero no estaba por ningún lado. Salí a ver si la veía en e horizonte, pero nada. Volví a entrar el departamento, me dejó café en la estufa, pan dulce en la mesita y una nota en la nevera. Era una servilleta que con letras color rosa brillante (seguramente de su lápiz labial) decía simplemente "gracias por ayudarme" y la firmaba con un beso. No dejaba su nombre, ni su teléfono...nada. Me quedé igual de como había llegado hasta ahí.

Me tomé el café y me comí un pan. Guardé la nota en el bolsillo interno de mi saco, me dí un baño y ordené el departamento. Mi madre nunca hubiera imaginado el uso que le daría su único patrimonio.

Una vez terminado de ordenar todo, abordé mi Jetta '90 y me dirigí a casa. Ya sabía lo que me esperaba por no haber llegado a dormir. A la puerta ya estaba mi esposa esperándome con mis cosas. Apenas bajé del carro y me exigió que abriera la cajuela. Lo hice y ahí metió todas mis cosas. Cerró la cajuela de un portazo. No pidió ni una sola explicación, igual no se la iba a dar. Le pedí que me dejara despedirme de mi hija, "lárgate infeliz animal". Suficientes palabras para que subiera al carro y huyera de ahí.

Manejé toda la mañana, iba buscando con la mirada a esa chiquilla que en pocas horas me cambió la vida por siempre.

(...)

Desde ese día no veo a mi hija y tampoco veo a mi muchacha de no mas de 19 años, de finas ropas y de tersos pechos. Ya mi vida ha cambiado desde aquella vez que la "conocí".

Ahora vivo en el Edificio G Departamento 1270, le quité el letrero de "SE RENTA" y paso las noches en vela esperando que la muchacha regrese a mi puerta.

También todas las noches acudo a "La Barra del Muerto" (así se llama donde la conocí) y me siento en la barra. Pido un whisky doble y una cerveza para mí y una cerveza light para ella, pensando que con la sola presencia de la ligera cerveza la invocará y la traerá de nuevo a donde comenzó nuestro amor de una noche.

Cuando subo al viejo Jetta '90 escudriño en el horizonte buscando a mi muchacha, viendo las caras de todos y tratando de encontrar a mi antigüo amos anónimo que me hizo llegar a esto y a enmarcar la servilleta que me dejó con un beso, beso con el cual selló nuestro amor espontáneo.

FIN



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