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alatriste
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since: 06-18-08, id: 617375, Profile Updated: 06-18-08
country: Spain
Author has written 1 story for Thriller.

HÉCTOR

Me desperté. Eran las 8. Me fui a duchar, pero Rubén estaba en el baño. Era mi hermano y compañero de piso.

-¿Te falta mucho?

-Ahora salgo.

Mientras tanto me puse a desayunar. Cuando dejó el baño libre y me duché. Me puse el uniforme y fui andando al trabajo. Había conseguido un trabajo fijo, bien pagado y muy cerca de casa. No podía quejarme. Tenía que hacerlo bien. “Somos una empresa seria, toma las medidas que te veas obligado a tomar” Y no pensaba hacer otra cosa. Me puse en mi puesto. En la entrada de aquel gran edificio. Trabajaba como agente de seguridad de un edificio que pertenecía a una importante empresa de marketing. Había acabado una carrera, pero en lo mío había mucha gente trabajando y era difícil acceder a un buen puesto. Sólo me arrepiento de haber robado aquella tesis que le acabó costando el doctorado a un gran compañero. Era muy listo. Estoy seguro de que habría llegado lejos, al menos, más que yo.

-Mira, hay un vagabundo en la puerta del edificio que me ha insultado. Si puedes, échalo. –me dijo uno de los jefes al entrar.

-No hay problema señor.

Salí del edificio y lo vi. “Toma las medidas que te veas obligado a tomar”. Ese gilipollas ya había estado aquí otras veces. Y no paraba de decirle que se fuera. Esta vez no me iba a tomar el pelo. Saqué la porra y le metí un par de ostias.

-¡No vuelvas por aquí!

Volví a mi puesto de trabajo. Y al mediodía comí en mi casa. Por la tarde fui al gimnasio e hice pesas y un montón de ejercicio. Era muy importante para mi trabajo estar en forma. Aunque estaba cansadísimo.

Por la noche me llamó Rubén desde comisaría.

RUBÉN

Me desperté. Eran casi las ocho. Me fui a duchar. Vivía con mi hermano desde hace tres años. Desde que había salido de la cárcel. Todo el mundo comete errores de joven, y yo no debí beber tanto aquella noche y coger el coche, todavía no me había sacado el carné y no frené a tiempo. Aquella pobre niña pagó las consecuencias. Uno jamás piensa que le pueda ocurrir a él. Pero tras 10 años a la sombra había vuelto a la vida. Y me había hecho policía. Tuve que estudiar y prepararme mucho pero lo logré. Desde pequeño quise serlo, de joven fui jefe de seguridad en la residencia universitaria donde estaba mi hermano, e incluso tuve que encubrirlo alguna vez. Pasé por comisaría fiché y empecé mi ronda. Sonaban las campanas de la iglesia.

-¡A ver! Arriba, que aquí no se puede estar. ¡Levántate joder! –le dije a un vagabundo que estaba durmiendo en un cajero. Se levantó y se fue. Hacía bien mi trabajo. Pero ahora me esperaba una vida nueva. Tenía novia, y un futuro mucho más que prometedor. Ella estaba trabajando fuera y sólo nos podíamos ver los fines de semana. Y yo cobraba 1.300 euros al mes y los fines de semana libraba. No me podía quejar. Aunque tuviera que trabajar alguna tarde. Comí en un bar y fui a mi oficina. A eso de las nueve cuando ya iba a salir llamé a Héctor desde comisaría.

-¿Puedes venir a buscarme en coche? Que me he olvidado la tarjeta del bus.

-Vale voy ahora.

Me vino a buscar, antes de meternos en el coche me dijo:

-No tenía que haber venido, estoy cansadísimo. No me apetece nada conducir.

-Conduzco yo. No te preocupes, por donde vamos a ir no va a haber ningún policía que nos pueda coger, eso lo sé que trabajo aquí. Y si hay un accidente, cosa que no va a ocurrir, nos cambiamos de sitio y decimos que conducías tú. Soy el mejor conductor de

los dos. Lo sabes. No va a pasar nada.

Aceptó a regañadientes. Era verdad. Por eso aquella noche que todos íbamos pedo cogí yo el coche. Porque era el que mejor lo hacía con diferencia. Y en un par de días habría tenido el examen de conducción que seguro que iba a aprobar. Pero ahora ya no me dejarían tocar un coche en toda mi vida. Sonó el móvil de Rubén.

LA MADRE

Me desperté y me levanté. Eran las 10 y media de la mañana. La vida de una profesora de universidad jubiladaque vive sola es bastante dura. Mi antiguo marido me había abandonado hace algo más de veinte años a mí y a mis hijos. Por suerte yo ya tenía un buen trabajo entonces y mis hijos tenían casi edad de entrar en la universidad. Aunque me volví muy protectora con ellos. Recuerdo que hace unos 10 o 15 años no hice caso a un chico que reclamaba que le habían robado su tesis porque estaba segura de que era el que me habían entregado mi hijo y un compañero suyo. Pero no hice el menor caso. Y me arrepentí. Pero como nadie sabía que era mi hijo no sospecharon nada. Leí algo luego comí. Por la tarde me eché la siesta, di un paseo y limosna a un par de pobres. Por la noche llamé a mis hijos a su casa pero no estaban. Así que llamé al móvil de Héctor.

-Hola mamá. ¿Necesitas algo urgente? Vamos ya para casa en el coche.

-¿Podías pasarme a buscar y cenamos todos juntos?

Aceptó y me pasaron a buscar.

-¡Pero qué haces conduciendo! ¡Quieres volver a la cárcel!

-No nos van a coger. Lo sé seguro. Prefieres que conduzca Rubén. Mira como está.

Estaba durmiendo en el asiento del copiloto. Aunque me parecía una idea horrible no podría discutirla. Me metí en el coche. Arrancó y al rato de salir en una curva arrolló a alguien y chocó contra otro coche. Yo llevaba el cinturón puesto pero Héctor no, estaba sangrando. Rubén se acercó para comprobar sus constantes.

-Está… está muerto. –dijo.

Rubén y yo salimos del coche con la ayuda de la gente que estaba por la calle. Yo me encontraba bastante bien para lo que nos podía haber pasado. Pero Héctor había muerto. ¡Mi hijo! Y a Rubén lo iban a llevar a la cárcel. Había muchos testigos que lo habían visto sentado de piloto. Miré al cadáver del hombre que estaba en la cuneta. En un segundo mis dos hijos se habían condenado. Y yo con ellos.

EL VAGABUNDO

Me despiertan las putas campanas de la iglesia, eran las 9, me levanté entre cartones, y un policía que pasaba por ahí no tardó en echarme del cajero donde estaba durmiendo. Aquí al lado había unas oficinas, me puse a pedir limosna, un rico que había aparcado un BMW que parecía nuevo, no me quiso dar nada.

-¡Hijo de puta! ¡Muérete! ¡Rico de mierda!

Ni me miró. Enseguida un segurata de mierda me metió de ostias y me echó. Al mediodía comí en una cocina económica, por la tarde seguí pidiendo en la calle.

-Toma –me dijo una mujer ya mayor - cómprate ropa decente y búscate un trabajo.

Cogí el dinero y no dije nada. Al final de la tarde me había sacado unos euros, me compré una cajetilla de tabaco y comí algo. La sociedad me había traicionado, yo cuando era joven incluso llegué a ir a la universidad, pero el robo de mi tesis me trastornó. La profesora no quiso hacer caso a mi denuncia. Ni la seguridad de mi residencia universitaria quiso saber nada. Si no me hubieran robado aquella tesis yo habría llegado más lejos que ninguno de esos cabrones. No hubiese sido injusto ni desagradecido. Pero desde aquel robo todo empezó a ir de mal en peor. A mi hija la atropellaron y la mataron. La que era mi mujer no tardó en suicidarse. Y así acabé, entre la mierda. Ya tengo 35 años y no quiero pasarme otros 35 igual. Pero salir de esta vida. Lo había intentado durante años y no había sido capaz. Y pensé que ya tenía la solución. Fui hasta un cruce peligroso y en cuanto vi que venía un coche me quedé esperando a que me atropellase. Me dolió incluso menos de lo que esperaba. Al fin me reuniría con mis seres queridos. Y lo vi todo blanco, blanco…

EL PUTO AMO

Me despierto, son las 9 de la mañana, un viernes normal. Voy a desayunar, me despido de mi mujer y me marcho al trabajo. Cojo mi BMW, voy tranquilamente hasta allí, antes de entrar me encuentro con un muerto de hambre pidiendo, no tenía suelto, así que no le di nada. Luego me insultó por la espalda, ni gire la mirada, no merecía la pena. Al entrar avisé a seguridad para que se lo llevasen. En la oficina soy el jefe de planta de una empresa de marketing, hacemos anuncios para empresas de todo tipo a escala mundial. Hoy es un día tranquilo, sólo tengo que revisar unos papeles y firmarlos, a las 2 y media vuelvo de nuevo a mi chalet. Como con mi mujer. Por la tarde me echo la siesta y veo un rato la tele. Era un triunfador, con un gran sueldo, una mujer preciosa, divertida, amable…, con una carrera y aunque había tenido que traicionar a alguna persona, había llegado a la cima de la sociedad, cualquier cosa vale en el amor y la guerra. Y yo convencí a un amigo para que robara aquella tesis en el último curso para aprobar el doctorado, es de lo único de lo que no me siento orgulloso en mi vida, no digo que me arrepienta, sólo que no me siento orgulloso. Por suerte nadie hizo caso a sus reclamaciones. Para cenar nos habían invitado unos amigos a una fiesta, había mucha gente y la noche fue de lujo, ¡coño! Aún podía disfrutar que todavía tenía 35 tacos, la suerte me había hecho llegar a donde estaba. Bebí y fumé un montón durante la fiesta. Por la noche me acosté con mi mujer y cuando ya me estaba durmiendo me dijo:

-Cariño, estoy embarazada.

No supe que decir. Simplemente la besé. Esta era una gran noticia. Al fin iba a tener un hijo, ojala fuera niño. Todo era maravilloso en mi perfecta vida. Yo había triunfado.

1. El puto amo reviews
Es un conjunto de cinco historias entrecruzadas con la que gané un premio de literatura. Es un poco como una crítica a la sociedad. Hay drama, realismo y algo de acción.
Complete - Thriller - Fiction Rated: K+ - Spanish - Suspense/Tragedy - Chapters: 1 - Words: 1,706 - Reviews: 2 - Updated: 6-24-08 - Published: 6-24-08
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