La brillante luna embriagada de azabache
Nace como un nuevo alma al anochecer,
Muere con un suspiro en el amanecer
Y se presiente cálidamente en la tarde

Implacables y luminosos rayos mortales
Que hacen enloquecer una vida
Un momento, una noche, o el eterno día

La imponente luna rodeada de azabache
Duerme desnuda, cubierta por un halo,
La tranquilidad la inunda y está a salvo
Porque a nadie interesa su fugaz instante

Implacables y luminosos rayos mortales
Que hacen enloquecer una vida
Un momento, una noche, o el eterno día

Ingenua y pobre es el alma perdida
Que se enamora de ella, de su vida,
Que la ama y en la penumbra añora,
Y su ser pierde por la ansiada hora

En la que haces de puñales,
Implacables y luminosos rayos mortales
Que hacen que se pierda otra vida,
En un momento, noche o eterno día,
Se claven de nuevo en su alma herida

--------------------------------------------------------------------------

Esto lo escribí en 1999 para un concurso literario de mi instituto, y no gané nada... Aún así, me sigue gustando