Que así lo creí. Es así como me enseñaste…

Y la vida nos sorprende, nos envuelve como una ráfaga fulminante de destellos que se apagan en un final. Es como un sube y baja. Un suave desliz a veces, otras no tanto. Todos tenemos momentos- imperfectos o no- que nos definen, eso somos, de eso estamos hechos; de momentos y memorias.
A veces tratamos de olvidar los golpes que la vida nos da para hacer que nos arrastremos y sangremos nuestras rodillas rogando. Nunca nos detenemos a pensar que si olvidamos esos dolores, esos errores los volveremos a repetir tarde o temprano. Todos cometemos errores ¿no es cierto? Parece ahora estupido pensar que yo seria la excepción.

Aun miro atrás y te encuentro… ahora no significa nada para mi el radiante brillo de tus ojos o tu voz calida- pero cuanto significo en otro tiempo. No lo puedo borrar. De eso estoy hecha. De estas marcas en mi piel que me definen. A través de ellas puedes leerme como un libro abierto- juzgado por su portada.

A deshoras en la noche acostumbro tenderme en mi cama y mirar el techo- y a veces pienso en ti. No tanto como acostumbraba en esa época en la que tu lo eras todo. Mi mente se ciega de insaciantes recuerdos lastimosos- felices y calidos, vividos, los mejores- es por eso que me duelen. Te he olvidado es cierto, ya no habitas en cada rincón de mi interior- pero sin embargo no he olvidado todo aquello que vivimos.

Te conocí un día de Septiembre, brisa otoñal irradiaba por mis huesos, y el ver caer las hojas era lo único que me desconcertaba en ese entonces. 12 años… una edad un poco efímera y rara para enamorarse ¿no crees? Todo era perfecto en ese mundo rosa de cristal y mi mayor preocupación antes de verte era el pasar un examen e matemáticas. Que ingenuidad la de ese entonces. Entonces tu llegaste, irradiaste todo mi mundo invadiste todo en mi. Tu belleza me deslumbro- belleza que solo yo podía ver y que te hacia mas perfecto por ese simple hecho. Eras para mí un simple niño más- con grandes expectaciones y con 4 años de experiencia mas- no eras mucho en aquel tiempo.

Entonces todo ocurrió. 13 de enero aun lo recuerdo, debió de haber sido alrededor de la 1:30. Entraste por esa puerta de madera portando un tonto sombrero de conchas y me miraste- y entonces lo supe- que nada, desde aquel momento volvería a ser igual. Ese momento que definió los siguientes años de mi vida. Tú nunca volverías a ser igual y jamás habría de volverte a mirar con los mismos ojos. Te amaba. Aunque dirás que esa era una gran palabra para unos labios tan pequeños- Tal vez tenías razón, era una de las señales que debí ver venir. Pero no pude pues estaba cegada de ti, cegada de tus imperfecciones. La belleza del amor consta en tomar una piedra y convertirla en diamante, en mirar a través de un día lluvioso y gris y ver en realidad un amanecer. En hacer de algo imperfecto el molde perfecto para un corazón. Te moldee a mi manera debo decir, por un año viví a través de breves instantes y fugaces conversaciones que tal vez no significaban nada para ti.

"¿Me pasas la sal?" "¿A que año pasas?" "¿Hoy es tu cumpleaños?" "Conseguí un trabajo para el verano"

Murmullos y anécdotas que no compartíamos, que eran transmitidas a mi por un emisor, por una fuente tercera- y aprendí a conocerte por medio de alguien mas. Aprendí a admirarte y a quererte a mi propia forma, como nunca nadie te ha querido o te querrá. Ansiaba aquellas tardes en las que parecía probable el verte aunque fuera por unos minutos. Planeaba pláticas frente al espejo- que siempre olvidaba cuando estabas cerca. Pero ¿que era yo para ti? Nada más que una niñita enamoradiza, ilusionada con alguien mayor- alguien que te consideraba perfecto. Eso siempre fue lo que creíste hasta ese día de julio.

Tomaste mi mano y dimos vueltas alrededor del hielo- no puedo recordar alguna vez que me haya sentido mas viva hasta hoy- Una explosión de químicos reacciono en mi cuerpo y mi corazón estaba a punto de estallar. Todas esas mariposas de las que tanto se habla recorrieron mi cuerpo y un espasmo de frío me invadió. Algo helante, hipotérmico, algo causado por tu presencia. Mi mundo se fue en ese apretón de manos, se fusiono con el tuyo por unos momentos y entonces todo fue perfecto. No necesitaba de nada mas para ser feliz, estaba completa, eras mi otra mitad. ¿Quien diría que ese mismo día desearía haber estado muerta? ¿Que me gustaría cambiar todo lo ocurrido? ¿Quien diría que después de ese momento de completa felicidad se desvanecería por el dolor de mi corazón roto por un amor?
Soltaste mi mano y la miraste a los ojos, y lo dijiste. A quien querías era a ella, todo esta tiempo a ella- yo simplemente era tu experimento- ella tu juguete. Lagrimas salieron a borbotones de mis ojos, estaba inerte- el mundo se colapso en un simple minuto. Llegue a la cima para sufrir aquella dolorosa caída que me dejo con el alma rota. Todos los dolores, aquellas palabras hirientes, aquellas miradas evitadas, aquellas tardes a tu lado, aquella inocencia se desparramo como mantequilla: Las palabras que jamás parecían salir cuando estabas cerca fluyeron esa noche- fluyeron como agua de manantial- y a su vez las lagrimas de sal cayeron de mis ojos formando un mar de desesperación- aquella frustración de estar conciente que jamás serias para mi. Te lo dije todo, palabra por palabra, arrancaste la verdad de mis entrañas. ¿Seguí siendo la misma niña para ti? ¿Te diste cuenta que en efecto te amaba? ¿Te arrepentiste de jugar con mis sentimientos- aquellos que eran solo para ti, siempre para ti?

Te arrodillaste a mi lado y me miraste tiernamente, como si fuera un bebe a quien contemplabas, un bebe recién nacido, inocente y frágil. Pusiste tu mano en la mía y lentamente tu dedo índice alcanzo mi mejilla. Sonreíste y limpiaste una mas de las lagrimas que salía de mis ojos. Tuviste que mentir para no romperme aun mas en mil pedazos- te habías arrepentido de tu propio juego. No te detuviste a pensar que podría ver a través de esas mentiras- que al contrario de tu intención me lastimaron más de lo que la cruda verdad alguna vez pudo llegar a hacerme. "Esperame" dijiste- unos años no es nada- podría esperar toda mi vida por uno de tus besos. "Esperame…" esas palabras resonaron en mi durante los siguientes dos años… "Esperame..:" siempre esa palabra cazando mis esperanzas, impulsándome a seguir- siempre tu voz- siempre una mentira.

7 días de insomnio y dolor. 7 días encerrada en mi propio mundo lastimoso- siempre con tu nombre. 7 días y te vi. En el asiento de atrás del coche blanco- Con tu pelo negro que en aquel entonces alcanzaba tus ojos. Todo seguía igual y a la vez se sentía tan distinto. Tu voz distante- tus ojos cazando los míos con esperanza de sacar de mi una prueba incriminatoria, tus palabras insinuantes que siempre retirabas luego. Me hundí en el asiento del coche- Mi hombro rozaba el tuyo y no dijimos nada- no había necesidad pues ya lo sabías todo. Me habías leído y desarmado en una sola noche, con una sola mirada. Las palabras eran casuales, el ambiente tenso. Casual, todo como siempre había sido, los demás hablando, todos pretendiendo no saber lo que pasaba- todo una farsa. Pero a la vez no todo era igual, tal vez fue durante ese segundo que note que tu mirada se clavaba en mi tan inusual de todas las otras veces que me habías mirado. Esta vez no aparecía ante tus ojos como aquella niñita asustadiza de hablarte, ahora había crecido ante ti como alguien capaz de amarte, como alguien con quien probarías todas tus hazañas para luego perfeccionar tus técnicas de experimentación. Ya no era un experimento que realizabas por diversión- ahora era tu permanente rata de laboratorio con la que practicabas para aprender hasta donde es capaz de llegar un corazón sin estallar- hasta donde podrías empujarme sin que me cayera- hasta donde podrías aplastarme sin que te reclamara.

Después todo pareció ser igual. Tu y yo en la misma casa, sentados en la misma cama, compartiendo los mismos momentos, esclavos de un mismo presente. Todo igual a como antes- tu empujándome a los extremos de mis sentimientos, confundiéndome con todo lo que hacías- Todo igual a antes de aquel día. A partir de ahí todo se volvió mas gris para mi, ningún día parecía tener sol, nada tenía mas sentido. "Esperame…" esa palabra fue la que me ayudo a levantarme todas aquellas veces en que me hundí en ese precipicio en el que estabas tan acostumbrado a meterme.

Pero todo cambio- como siempre las cosas no pueden ser iguales- me gusta pensar que todo lo ocurrido a continuación fue para bien, aunque muy en el fondo de mi se que fue el arma final para destrozarme por completo. El llego- tu vecino, el hombre de al lado, tu amigo de la infancia. El te reemplazo en todos los sentidos y no hablo solo de mis sentimientos y como logro expulsarte por un tiempo indefinido de mi mente- hablo de cómo sustituyo tu lugar en la mesa, tus tardes en aquella casa oscura, tus noches de desvelo junto a tu mejor amigo, tu cama asegurada en el cuarto de enfrente, tu presente entrelazado con el mío. Lo viste a través de tu ventana amarilla robarse todo lo que te pertenecía y todo aquello a lo que amabas- Por primera vez sentiste aquella desgarradora sensación ahora tan familiar en mi- aquel sentimiento de impotencia al ver como todo aquello por lo que habías luchado no te había llevado a ningún lugar ni te había hecho mas completo.

Me gusta creer que me enamore de el- pero sin embargo hasta este día no puedo estar segura de lo que el me hacía sentir. Debo decir que mi historia con el fue muy diferente a la forma en como siempre había evolucionado contigo. El, a diferencia tuya me miro como persona, como alguien real de carne y hueso y no solo como un muñeco de algodón barato a quien le podías arrancar las extremidades sin importar su sufrimiento y luego volverlas a coser para enmendar tu falta. El era muy diferente a ti, era mi amigo. Fue el primero que se acerco a mí y me confió tantas cosas, me considero como una hermana pequeña mas- me miro con otros ojos, sus palabras fueron reconfortantes. Tomo mi mano y me transmitió su calor, y debo decir que logro lo que nadie había podido hasta ese entonces; sacarte de mi interior. Cada tarde que pasaba junto a el me alejaba un poco mas de ti. Y por un momento me aventuro a decirlo; te olvide- pensé que al fin te había borrado de mi vida, como problema erróneo escrito en lápiz- Pero como todo buen fantasma- reapareciste en mi vida, justo cuando la estaba reconstruyendo de nuevo y volviste a demoler todas mis paredes y las fuerzas adquiridas en unos cuantos meses.

No se si llamarlos celos, no creo que sea un buen termino pues estos solamente ocurren cuando se ama a una persona y por mas que me duela decirlo- tu nunca me amaste. Pero no se como llamarlos de otra forma, pero había algo en la forma en que yo lo miraba, en que el me hablaba, en la que parecíamos encajar tan bien. Una forma en como en unos cuantos meses el se había vuelto para mi lo que tu fuiste alguna vez. Y entonces te llego ese sentimiento de posesión, esas ganas locas de volver a tenerme besando el piso sobre el cual caminabas, de rogarte con un simple vistazo por un beso. Entonces hiciste lo que pudiste, usaste todas aquellas armas que había adquirido tras años de observarme bajo un microscopio- debo decir que lograste tu objetivo, pues de alguna u otra forma volviste a entrar a mi corazón- y es triste darme cuenta que esto se debe a que nunca saliste en una primera instancia. No sabía a quien quería, no sabía lo que sentía.

Luego durante ese tan anhelado día de diciembre todo se complico aun más. Fiesta de 18 años. Nosotros tres invitados- Yo deslumbrante, tu solitario, el amoroso. Esa fue la primera y ultima noche que te sentiste atraído a mi- lo note en tus ojos negros, siempre fríos, siempre oscuros- sin embargo esa noche destellaban y no podías apartar tu vista de donde yo estaba. Te abstuviste de cometer un error- de que el alcohol te traicionara y aquel beso tanto tiempo esperado dejara de ser un sueño más. El sin embargo no me noto en toda la noche, ni un saludo obtuve de su parte- lo único que logre sacar de el fue un choque de hombros mientras el besaba a alguien mas. Huí de ahí, no tenía necesidad de soportar la quebrantación de mis sentimientos una vez más. Entre corriendo a la casa solo para encontrarte adentro, reposando en la cama mirando hacia el vació. Tome asiento a tu lado y fue la primera vez que hablamos- Hablamos por horas y por primera vez deje de tenerte miedo, a ti y a tu mirada- pero sobre todo a tus labios. Por primera vez podía mirarte tal y como eras- sin idealizarte, sin deslumbrarme, sin mirar al piso. Nos recostamos juntos en la misma cama individual y tu comenzaste a jugar con mi cabello- fue aquel el momento mas íntimo que compartiríamos y sin embargo no sentí esa misma radiación a través de mi, no sentí esa irradiación indicándome que esa era yo, viviendo el ahora- viviendo a la perfección, deslizándome en ese momento ahora y para siempre. No lo sentí, hasta que el llego y se recostó en medio de los dos- ebrio, invulnerable a cualquier palabra expulsada de su boca. Su pecho rozaba mi espalda- y fui ahí cuando lo descubrí de una vez y por todas; tal vez no había dejado de amarte, tal vez siempre tendrías una parte de mí, que inclusive ahora me sigue haciendo temblar. Siempre pertenecerías en mi pensamiento, siempre correspondería de alguna u otra forma a ti, pero no completamente. De algún modo me había dividido a la mitad- y quien tenía la porción mas grande de mi era el- todo este tiempo había sido el. El destino tiene maneras extrañas de jugar con nuestra mente- No dejo de pensar que tu eras simplemente un peón para llegar a el, para conocer la pasión verdadera- para sentir esas ansias locas con aquel vecino tuyo, que era ahora el dueño de mi corazón.

Esa lejana noche de felicidad abrió solamente un camino que me guiaría a un mas hacia la soledad que creía conocer. Esa realización de por quién quería luchar y a quien quería entregarle mi vida se encargaría de hacerme mas vulnerable, mas ciega, mas estúpida de lo que jamás he llegado a ser.

El paso decisivo y final de la incisión fue el fatídico accidente ocurrido un primero de abril. Ella con el fémur roto- en cama por meses- todo culpa mía. Aunque para el era como una hermana a quien jamás miraría con otros ojos- estaba primera ella. Siempre primero ella- mí supuesta mejor amiga- quien había empezado todo. Yo estaba destrozada por el accidente, todos me culpaban. Bueno no todos, el no, pero tu si. Lloraba en mi cama, contemplando el techo y escuchando canciones que siempre había querido dedicarte pero nunca tuve el valor. Sufría de insomnio y no podía dejar de pensar en ella y todo lo que estaría sufriendo- pero sobre todo no dejaba de pensar en ti. En que pensabas, en que nunca me lo dirías, en que te mostrabas mas frío que nunca cuando frecuentaba la casa para ver como ella se encontraba. No era fácil verla tendida ante una cama, pegada como estampa postal en una carta nunca recibida- nunca enviada. Tuve que morderme los labios para no gritar cada que me rebajabas a mis rodillas con tus comentarios no atinados. Tuve que tragarme mis lagrimas para que dejaras de tenerme lastima. Tuve que esforzarme el doble para que volvieras a ser como antes- y me desgaste- como el poliéster de tu suéter blanco que te había visto tantas veces, que mantenía tu fragancia, que me hacía verte mas hermoso de lo que realmente eras.

Ella llego, se interpuso en el camino. Trato de ser una buena amiga y ayudarme con la carga- trato de hacer feliz a la pobre discapacitada en esa cama- trajo una sonrisa a sus labios y a los de el. Ella, la única alma que sabía que yo lo quería mas de lo que nadie pudo adivinar, ella quien se dijo ser mi salvadora y juro tratar de ayudarme con el. Ella, quien sin planearlo acabo queriéndolo también- más que a mi- Ella que nunca me lo dijo, que se mordió la lengua y a mis espaldas cometió acciones imperdonables, crímenes de traición. El, ciego a mis sentimientos, incapaz de lastimarme, alma bondadosa cegada por una mascara de maquillaje-

Día a día los vi unirse mas- vi como sus ojos irradiaban chispas de amor. Me trague ese sentimiento de envidia, permitiendo que mi traquea se quedara sin aire- y espere morir ahogada. Dios sabe que no tuve tal suerte. Ese día aun esta muy claro en mi, creo que hasta ahora no recuerdo uno con tanta perfección. Nos encontrábamos todos sentados en la mesa principal discutiendo de trivialidades. El sin previo aviso se levanto de la mesa y salio a tomar aire fresco, ella, puñal afilado salio en su búsqueda. Luego tú y yo quedamos solos, otra vez. En aquella mesa- frente a frente. En ese momento recordé porque te había amado y olvide que había dejado de hacerlo. Te mire por una última vez- y aun recuerdo cada detalle de tu cara a la perfección. Desde tu pelo café oscuro que caía sobre tu frente y alcanzaba a rozar las pestañas de tus ojos negros. Aun recuerdo tu nariz chata y un poco ancha- y tus labios gruesos que siempre parecían llamarme- abrumadores que me acogían en una ola de incertidumbre. Tu voz, calida y distante como siempre- tus palabras diferentes a las que antes pronunciábamos cuando todo era mas simple. Tal vez estábamos concientes de que pronto todo esto acabaría- con el fin del año se veía la misma clausura de una época de mi vida. Tal vez ambos lo sabíamos- sin embargo ninguno menciono nada- los dos continuamos por algunas cuantas horas frente a frente- mirándonos intensamente, no había necesidad de las palabras, pues tu sabía perfectamente que siempre estaría a tu disposición y yo sabía que tu siempre desearías tenerme de una u otra forma a tus pies. El crujido de la puerta pareció romper el trance, la entrada de la brisa fría para un día de junio pareció invadir el cuarto- rompiendo las jovialidades. El entro y por primera vez percibí que su mirada era diferente a como yo la había memorizado. Nos miro y no hizo nada como era su costumbre, simplemente permaneció parado mirando hacia el vació. Fue en ese ultimo momento, en un último respiro que note cuan realmente hermosos eran sus ojos miel- si los ojos son el reflejo del alma la de el debió ser la mas pura, sin embargo aquel brillo de inocencia tanto tiempo admirado parecía haber desaparecido. Su pelo estaba revuelto y salía por todas direcciones- su seriedad daba un tono mas maduro a su rostro del que tu jamás adquirirías. Y fue en ese ultimo momento que lo comprendí- de pronto estuve conciente de todo- algo había cambiado- no solo en mi- no solo en el hecho de que acababa de descubrir que si me lo pidiera le hubiera entregado mi misma vida, no solo en el hecho de que por primera vez no tuve dudas de que lo escogería a el sobre ti sin darle vueltas al asunto- sin arrepentimientos. Sin embargo algo se había transformado también en el- desde su falta de palabras hasta el reflejo fulminante colado a través de sus ojos- entonces lo supe- estaba enterado de lo que yo sentía- de todo lo que pensaba- por primera vez podía leer mis pensamientos y descubrir que el se encontraba en todos y cada uno de ellos- Es como si el mismo hubiera construido mi corazón con sus blancas manos y supiera perfectamente que ya no latía por ti- sino por el. Ella entro también y se paro en medio del cuarto- su mirada perdida en el punto medio- entre el y yo. Los billetes verdes, sucios, contaminados brillaban en el interior de su bolsa negra. "4000 pesos por que tengas una relación formal con ella" eso fue lo que le había dicho. Y el que pensó haber encontrado en ella algo que tal vez se habría podido desatar en amor- ella sin quererlo, había convertido todos sus sentimientos positivos hacia ella en un odio, en un asco, en un pudor inexplicable. "Estas loca- enferma- mala amiga, como te atreves vete de aquí!" eso respondió el. Era asqueroso el hecho de que alguien pudiera ofrecerle dinero para rendirme amor, era deprimente como había estado tan ciego. Como por primera vez se le abrían los ojos y no le gustaba lo que veía. Se forjo a mi destino con una sola mirada de lastima y tristeza de su parte- ya no era su hermanita, no podía serlo después de que había descubierto todo esto que sentía. Tus ojos se abrieron por primera vez también- en ese momento, en ese mismo cuarto. Comprendiste que ya no te amaba- te había dejado ir desde hacia tiempo- no habitabas mas en mi, no tenías ya efecto. Mis ojos sin embargo fueron los que mas se abrieron- Note como jamás podría volver a ese lugar que acogía mi pasado y mi presente. Como no podría volver a mirarlos- y así fue que aprendí a dejar mi vida- a renunciar a un sueño que jamás habría de cumplirse. A desmoronar a mi corazón una vez más- a caminar lejos de lo que en ese entonces era mi verdad. A dejar ir una parte de mi vida, a comprender que era la única opción que me quedaba si quería volver a empezar. Necesitaba reconstruir de nuevo mi fortaleza, necesitaba dejar atrás todos aquellos recuerdos que en noches como esta no me dejan dormir. Necesitaba volver a nacer, volver a sentir. Dejar de escuchar aquellas palabras que nunca pronunciaron, aquellas acciones que nunca realizaron, aquellos sentimientos opacados por el hecho de que solo tenía 14 años… Y así lo hizo- los mire por última vez- mis dos grandes amores- derramé una lágrima, cerré la puerta y termine con los recuerdos.