Descripción:
Un minuto de silencio por todos los pensamientos que no pudimos inmortalizar,
Por todos los que quedaron a media tinta y permanecieron rehenes de la pluma,
Por aquellos que dejaron la hoja en blanco
y por los otros tantos que no pudieron ser.
Por aquellos que fallamos en escribir
Pero sobre todo a ellos que tuvimos miedo de decir

M.u.e.r.t.e. d.e. u.n. p.e.n.s.a.m.i.e.n.t.o

Se deslizan y se escurren
Por las ventanas y los corredores
Por las bocas y los malhechores.
Caen como miel salada
En los arrecifes de un mar seco
Revolotean y adormecen a los peces
Ebullen y carecen,
Tiene vida propia, crecen.
Son un fuerte relajamiento afligido,
Un dulce sentimiento no concebido
Suenan a gloria
Cantada por gorriones enjaulados
Saben a triunfo y epopeyas
Encarnadas por quimeras.
Y en las tardes de bullicio se les escucha
En los tendedores y techos
En el silencio y los ecos.
Se quejan en mi oído acribillado por los gritos,
Aletean en mi corazón amortajado por suplicios
Que encapsula armas y asesinos
Crímenes y vicios.
Tal vez es cierto,
Hay algo de trágico en matar a un pensamiento.